Qué ver en Luxemburgo, la pequeña ciudad fortaleza

Luxemburgo es una ciudad que se encuentra a diferentes alturas. En los valles de los ríos Alzette y Pétrusse, donde se encuentran los barrios con más encanto, y en lo alto de los acantilados, donde verás los edificios históricos y los más modernos. Muchos puentes permiten conectar sus diferentes zonas y ofrecen bellas panorámicas de la ciudad, cuya convulsa historia la llevó a ser una de las fortalezas más impresionantes de Europa. Todavía hoy puedes rememorar el pasado de esta fortificación recorriendo sus restos y sus kilométricas casamatas. ¿Nos acompañas?

Collage de 8 fotos sobre Uno de los lugares qué ver en Luxemburgo

La ciudad de Luxemburgo es la capital del Gran Ducado de Luxemburgo, último existente todavía y uno de los países más pequeños de Europa. 

Un país muy internacional, con un elevado porcentaje de población extranjera y dónde vas a oír numerosos idiomas al pasear por sus calles. Ya de por sí, el país tiene tres idiomas oficiales, luxemburgués, francés y alemán. Aunque el más usado en el ámbito comercial es el francés.

Sus habitantes disfrutan de una gran calidad de vida y tienen uno de los productos interiores brutos per cápita más altos del mundo.

La ciudad de Luxemburgo está cerca de otras capitales europeas, como Bruselas o París, y el país limita con Alemania, Bélgica y Francia, lo que la convierte en una escapada perfecta si estás visitando alguno de estos países.

De hecho, se ofrecen excursiones desde alguna de estas ciudades, como esta excursión a Luxemburgo desde Bruselas.

Porque Luxemburgo, una ciudad relativamente poco conocida, sorprende al que la visita. Su estratégica posición y su turbulenta historia, la convirtió en una de las fortalezas más impresionantes de Europa, que, aun hoy día, te muestra su antiguo esplendor cuando recorres sus ruinas o visitas sus casamatas. 

De hecho, los restos de su fortaleza y su casco antiguo fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en 1994.

En este post te contamos qué ver en Luxemburgo, además de incluir información útil para tu visita. Al final, incluimos un mapa con las localizaciones de los distintos lugares de los que te vamos a hablar.

Cómo llegar a Luxemburgo

A la capital del Gran Ducado puedes llegar en avión hasta el aeropuerto de Luxemburgo, que se encuentra a unos 9 kilómetros de la capital. 

Para llegar a la ciudad puedes coger los autobuses 6, 16 y 29, que funcionan desde las 5:00 de la mañana hasta las 12 de la noche y tienen una frecuencia que va de los 10 a los 30 minutos, dependiendo de la ruta y del día de la semana. 

Información sobre horarios y rutas de los autobuses del aeropuerto

Y, buena noticia, el transporte público en el país es gratuito.

Para encontrar el vuelo que mejor se adapte a tus fechas y presupuesto, te recomendamos usar Skyscanner, donde puedes encontrar también las mejores ofertas de hoteles y coches de alquiler

También puedes llegar en coche. Para conducir por el país no necesitas comprar ninguna acreditación especial ni pagar peajes.

En Luxemburgo las zonas próximas a las zonas más visitadas son de pago, por ejemplo, en la calle Jules Wilhelm, detrás del edificio del congreso, el aparcamiento estaba limitado a 3 horas y había que pagar 1€ por hora. Esto era válido los días laborables, de lunes a sábado de 8:00 a 18:00.

En las afueras de la ciudad hay parkings P+R que son gratuitos y tienen servicio de lanzadera, como el de Bouillon.

Por otro lado, un parking privado como el de place de l´Europa, que está junto a la filarmónica, cuesta 15 € 9 horas.

Otra manera de llegar es en tren desde alguna ciudad de los países limítrofes. La estación está a 1 kilómetro del casco antiguo.

Si llegas desde Alemania, que no se te olvide mirar las ofertas de la compañía Deutsche Bahn para llegar hasta aquí.

Así, existen tickets especiales como el Luxemburg Spezial, que permite llegar de Trier a Luxemburgo por menos de 6€. O el Rheinland-Pfalz+Lux Ticket, que te permite tomar todos los trenes que quieras durante un día en los estados alemanes de Renania Palatinado, Sarre y Luxemburgo. Es válido hasta para 5 personas. Su precio depende del número de viajeros y hasta 3 niños de entre 6 y 15 años pueden viajar de manera gratuita.

Cómo moverse por Luxemburgo

La ciudad de Luxemburgo presenta una curiosa localización. 

Así, es el lugar de confluencia de dos ríos, el Alzette y el Pétrusse, y el casco antiguo se encuentra en lo alto de unos acantilados sobre los valles de ambos ríos. Esto hace que la ciudad se divida en ville Haute, ciudad alta, y ville Basse, ciudad baja. 

Para solventar estas alturas, en la ciudad se han construido numerosos puentes, que, además, ofrecen bonitas imágenes panorámicas de la ciudad, ascensores y un funicular que te permiten llegar fácilmente y sin cansarte a los diferentes lugares que ver en Luxemburgo.

Los distritos más visitados de la ciudad son Kirchberg, el casco antiguo y el Grund.

El casco antiguo y el Grund están conectados por un ascensor está en la ciudad judicial, en la meseta del Espíritu Santo.

Y Kirchberg se conecta al centro por el funicular de Pfaffenthal-Kirchberg y el ascensor panorámico del Pfaffenthal, que supera 71 m de desnivel en pocos segundos.

Tanto los ascensores como el funicular son gratuitos.

Cuánto tiempo necesitas para ver Luxemburgo

El tamaño de la ciudad hace que sea posible conocer la mayoría de los lugares que ver en Luxemburgo en un sólo día.

Por supuesto, la ciudad tiene suficiente que ofrecer para pasar un par de días en ella, pero, debido al precio de sus restaurantes y de la vida en general, pensamos que un día está bien para conocerla. 

Si dispones de más tiempo, al final del post te recomendamos algunos lugares interesantes del Gran Ducado.

Historia de Luxemburgo

Vamos a contarte brevemente la historia de la capital para que entiendas como llegó a ser una de las plazas fuertes más importantes de Europa y, por ende, la ciudad que es hoy día.

El territorio del actual Luxemburgo ha estado habitado desde el Paleolítico. Por aquí pasaron los celtas, los romanos y los francos.

El origen de Luxemburgo se remonta al año 963, cuando Sigfrido, conde de las Ardenas, adquirió un fuerte romano estratégicamente ubicado junto al río Alzette. 

Su nombre era Lucilinburhuc, pequeña fortaleza, y es de este de donde deriva el nombre del país. Y aquí construyó Sigfrido, fundador de la casa de Luxemburgo, su pequeña fortaleza.

Con el tiempo, alrededor del castillo, que se encontraba en el Bock, se desarrolló una ciudad. Los caballeros y soldados vivían en la parte alta, mientras que los artesanos y los comerciantes se asentaron en el área bajo del castillo. 

La fortaleza se fue ampliando y en 1083, uno de los descendientes de Sigfrido, Conrado, fue el primero en llevar el título de Conde de Luxemburgo. 

Se creaba así el condado independiente de Luxemburgo dentro del Sacro Imperio Romano Germánico. 

A mediados del siglo XIII, los condes de Luxemburgo habían aumentado su riqueza y poder y reinaban sobre un territorio considerable. 

La edad de oro de esta casa llegó a principios del s. XIV, cuando un miembro de esta familia, Enrique IV, se convirtió en emperador del Sacro Imperio Romano Germánico

En 1354, Carlos V elevó Luxemburgo a ducado y hasta comienzos del s. XV, la casa de Luxemburgo tuvo una fuerte influencia en Europa Central, llegando tres de sus miembros a emperadores. 

Sin embargo, todo llega a su fin. Y una crisis de sucesión en 1443, hizo que el ducado pasara a manos del duque de Borgoña.

Con el fin de la casa de Luxemburgo, comenzaron los casi 400 años de dominio extranjero, un periodo muy turbulento en el que la ciudad, debido a su ubicación estratégica, se vio envuelta en los conflictos de las principales potencias por el poder de Europa.

Así, estuvo bajo dominio austriaco, español y francés y vio como su territorio iba disminuyendo.

Durante estos años, las diferentes naciones dominantes ampliaron y modificaron la fortaleza de Luxemburgo hasta convertirla en una las más reconocidas de toda Europa.

Fue en 1815, tras la caída de Napoleón, cuando, en el Congreso de Viena, se restauró el Ducado de Luxemburgo. Aquí se decidió que la poderosa fortaleza se convirtiera en un estado independiente bajo posesión de Guillermo I, rey de los Países Bajos, con una guarnición prusiana que protegiera la ciudad contra otra invasión francesa. 

Y para compensar al ducado por sus pérdidas territoriales, se le elevó a Gran Ducado.

Cuando Bélgica, en la década de 1830, se independizó, reclamó para sí el Gran Ducado y en el tratado de Londres de 1839, se volvió a reducir de nuevo su territorio.

Ni Prusia ni Francia estaban dispuestos a que el otro tomara influencia sobre Luxemburgo. Por eso, en el Segundo Tratado de Londres de 1867, se reafirmó la independencia de Luxemburgo y Prusia tuvo que retirar sus tropas, con la condición de que se desmantelaran las fortificaciones. Además, se garantizó la neutralidad del Gran Ducado, lo que llevó al fin del uso de la ciudad como sitio militar.

En 1890, el rey de los Países Bajos murió sin heredero varón y la monarquía holandesa dejó de ostentar el título de Gran Duque de Luxemburgo, que pasó a Adolfo, duque de Nassau-Weilburg, comenzando la propia monarquía del Gran Ducado.

La neutralidad de Luxemburgo fue violada dos veces por Alemania. La primera, en 1914, durante la primera Guerra Mundial. En este caso, la duquesa María Adelaida toleró la ocupación ilegal, lo que le costó su abdicación en 1919 a favor de su hermana, la querida duquesa Carlota.

Y la segunda vez fue en 1940, durante la segunda Guerra Mundial. En este caso, el país fue anexado a Alemania y Luxemburgo no se mantuvo neutral. La ciudad fue liberada el 10 de septiembre de 1944.

A principios del s. XX, fue la siderurgia la que impulsó la industrialización de Luxemburgo. Sin embargo, con el declive de la industria del acero en la década de 1970, el país se convirtió en un centro financiero mundial.

Luxemburgo fue uno de los miembros fundadores de la Unión Europea y es la sede de varias instituciones de la UE, como el Tribunal de Justicia. De hecho, Robert Schumann, considerado uno de sus padres fundadores, nació aquí.

Qué ver en Luxemburgo

Fortaleza de Luxemburgo y Casamatas

Vamos a comenzar hablando del elemento más representativo de la ciudad, su poderosa fortaleza, una de las de mayor importancia estratégica en toda Europa, que fue reforzada por cada una de las potencias que la dominaron y que la fueron adaptando a los requisitos militares de cada época. 

Al ser considerada inexpugnable, se ganó el sobrenombre de “Gibraltar del Norte”. De hecho, nunca fue tomada por la fuerza.

Aquí trabajaron importantes ingenieros, el más conocido es Sébastien Le Prestre de Vauban, un maestro en el diseño de fortificaciones que trabajó bajo Luis XIV.

En su forma final, la fortaleza constaba de tres líneas de defensa y numerosos baluartes y fuertes.

El sistema defensivo tuvo que ser demolido tras el segundo tratado de Londres de 1867. Un proceso que duró 16 años. Fue entonces cuando la ciudad pudo expandirse por primera vez desde el siglo XIV.

Durante tu visita, verás los restos que quedan de estas fortificaciones, así como muchos recuerdos a ella, como los nombres de muchas calles y edificios. 

Algunos de los elementos que aun se conservan son el promontorio de Bock, el fuerte Thüngen, las torres de Vauban o las casamatas, de los que te vamos a hablar a lo largo del post.

Las casamatas son el elemento más llamativo de este sistema defensivo. Datan de la época española y austríaca y eran una red de 23 kilómetros de pasajes subterráneos. Estos alcanzaban los 40 metros de profundidad y conectaban diferentes puntos estratégicos. 

A lo largo de su historia, las casamatas han tenido diferentes funciones y no sólo militares. Así, han servido como campo de tiro, para cultivar champiñones, como lugar de conciertos y fiestas, para almacenar botellas de champagne o como refugio antiaéreo para la población civil durante la II Guerra Mundial. 

Y son las casamatas uno de los lugares que tienes que ver en Luxemburgo

Hay dos abiertas al público, las del Bock, las más conocidas, y las de la Pétrusse. Por supuesto, sólo se visita una parte pequeña de lo que fue realmente este entramado de pasadizos en el subsuelo de Luxemburgo.

Cuando fuimos, las del Bock estaban cerradas, así que visitamos las de la Pétrusse, que se visitan con un tour guiado de unos 45 minutos y que se realiza en inglés, francés, alemán o luxemburgués. 

Un consejo, si quieres visitarlas, cosa que te recomendamos, reserva con antelación

Nosotros, que fuimos a finales de abril, reservamos cinco días antes y sólo quedaban 10 plazas para el tour en luxemburgués. Menos mal que la guía fue super amable y acabó hablando también en inglés. 

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Para conocer las fortificaciones hay, además, dos paseos circulares, el paseo de Wenzel, de unos 5,5 km, y el paseo de Vauban, de unos 4,5 km.

Vamos a hablarte ahora de los distritos que ver en Luxemburgo: Kirchberg, el casco antiguo y el Grund.

Kirchberg: donde está la moderna «zona europea»

Kirchberg es una meseta que domina el noreste del casco antiguo y que está conectada con el centro por el puente de color rojo de la Gran Duquesa Carlota. 

Aquí se encuentran las instituciones y órganos de la Unión Europea, vamos, el distrito central de negocios de Luxemburgo.

Puedes llegar andando, en autobús, en tranvía o usando el ascensor panorámico de Pfaffenthal y el funicular.

Al llegar, te sorprenderán sus numerosos edificios modernos. Uno de los más llamativos es el de la Filarmónica, cuya fachada está compuesta por 823 columnas de acero blanco. Fue diseñado por el francés Christian de Portzamparc e inaugurado en 2005. Tiene capacidad para más de 1.500 personas.

La Filarmónica está rodeado por edificios de gran altura, como las torres gemelas de 68 metros, conocidas como La Porte, que fueron diseñadas por el arquitecto español Ricardo Bofill y se completaron en 2006.

Aparte de edificios modernos, esta zona alberga también restos de las fortificaciones, pues su posición elevada y aislada la convirtió en una importante posición defensiva. 

Así, en la primera mitad del s. XVIII, se construyeron aquí varios fuertes, como el de Thüngen, el de Olizy o el de Obergrünewald.

Los restos del fuerte Thüngen, que ha sido parcialmente reconstruido, alberga dos museos. Uno es el MUDAM, un museo de arte contemporáneo, y el otro es el museo Dräi Eechelen o tres bellotas, que cuenta la historia de la ciudad desde 1443 hasta 1903.

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Otro aliciente de esta zona son las vistas que se tienen de la ciudad en la zona que rodea el fuerte Thungen.

Casco Antiguo, Ville Haute

El casco antiguo de la ciudad acoge los principales monumentos que tienes que ver en Luxemburgo, pero no te va a llevar mucho tiempo recorrerlo, puesto que todo está muy cerca y es relativamente pequeño. 

Su principal calle peatonal es la Grand Rue, una zona comercial donde encontrarás numerosas tiendas.

Puedes conocer esta parte de la ciudad en un free tour por Luxemburgo, donde aprenderás mucho más sobre los edificios y la historia de esta capital europea. También puedes unirte a este tour en bicicleta eléctrica.

Si sois un grupo, igual os interesa esta visita guiada por Luxemburgo

Aunque puedes callejear sin rumbo, estos son los lugares que no debes perderte en tu visita. 

Plaza de armas

Como su nombre indica, esta servía originalmente como patio de armas para la guarnición. Hoy está rodeada de restaurantes y cafeterías con terrazas. Su edificio más notable es el Círculo Municipal, que es de principios del s. XX.

Si tienes suerte, igual coincides con un concierto en su quiosco de música, que se organizan de mayo a septiembre.

En uno de sus lados, en la plaza Jan Palach, verás el monumento a Dicks y Lentz, dos poetas nacionales que escribieron la letra del himno del país.

Plaza de Guillermo II

Esta plaza recibe su nombre de la estatua ecuestre de Guillermo II, rey de los Países Bajos y Gran Duque de Luxemburgo. Además, aquí está el ayuntamiento del s. XIX y la oficina de turismo.

Antiguamente, había aquí un monasterio franciscano, pero fue desmantelado por las tropas francesas que ocuparon la ciudad en 1797.

En julio, se organiza en esta plaza el festival gratuito de rock um Knuedler.

Justo al lado, está uno de los edificios más importantes que ver en Luxemburgo, el palacio gran ducal.

Palacio Gran Ducal.

Frente a su fachada, además de un gran número de personas y grupos organizados, verás a los soldados del ejército de Luxemburgo realizando tareas de guardia, puesto que esta es la residencia oficial de la familia ducal

Antiguamente, este era el lugar del primer ayuntamiento de Luxemburgo, cuyos orígenes se remontaban al s. XV y que fue destruido en una explosión. Reconstruido en el s. XVI y ampliado a lo largo de su historia, desde 1890, el edificio principal ha servido como Palacio Gran Ducal. En el lado derecho se encuentra la Cámara de Diputados.

Durante los meses de verano, la Oficina de Turismo organiza visitas guiadas por el interior del palacio. 

Hemos leído que se agotan rápidamente, por lo que es mejor que reserves con antelación. Con el dinero de las entradas se apoya a la fundación del Gran Duque y la Gran Duquesa, que tiene fines humanitarios.

Plaza de Clairefontane

Junto al palacio, verás esta plaza donde destaca el monumento a una de las duquesas más queridas por el pueblo, Carlota. 

Aquí está el edificio del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Junto a la plaza, está el edificio religioso más importante que ver en Luxemburgo, la catedral de Notre-Dame.

Catedral de Notre-Dame

Los orígenes del templo se remontan a principios del s. XVII, cuando era una iglesia jesuita. Ampliada en el s. XX, fue elevada a catedral por el Papa Pío IX en 1870.

Es de estilo gótico tardío con elementos renacentistas y en su cripta se guardan los restos de los Grandes Duques y Duquesas de Luxemburgo. Que no se te olvide visitarla.

Puedes conocer su bello interior de manera gratuita. Dentro está la imagen milagrosa de la Señora Consoladora de los Afligidos, patrona de la ciudad y de la nación. 

Plaza de la Constitución

Frente a la catedral verás la plaza de la Constitución, que fue construida sobre el antiguo bastión de Beck, que era del año 1644.

Aquí se encuentra uno de los monumentos más emblemáticos del país, el monumento del recuerdo, más conocido como Gëlle Fra o dama dorada en luxemburgués. El nombre le viene de la figura que corona el obelisco de 21 m. 

Este fue erigido en 1923 para conmemorar a los luxemburgueses que sirvieron voluntariamente en las fuerzas armadas de las potencias aliadas durante la I Guerra Mundial. 

Cuando la ciudad fue ocupado por los alemanes en la II Guerra Mundial, se desmanteló el monumento, pero se volvió a ensamblar y fue nuevamente inaugurado en 1985. 

Hoy es un símbolo de la libertad y de la resistencia luxemburguesa.

La plaza de la Constitución ofrece unas excelentes vistas del Puente Adolfo y de la Pasarelle, que conectan las dos orillas del río Pétrusse, que corre por el valle debajo de la plaza. 

De hecho, desde aquí puedes bajar al valle y pasear por él hasta llegar al Grund. Y, de paso, disfrutas de los bonitos jardines que se encuentran situados bajo la plaza.

Te recomendamos acercarte a alguno de los dos puentes para tener unas vistas preciosas del valle. Nosotros pasamos un buen rato en el puente Adolfo, desde el que se tiene unas maravillosas vistas de la catedral sobre el frondoso valle. 

El puente Adolfo, un puente de arco construido en piedra, se ha convertido, además, en un símbolo nacional que representa la independencia de Luxemburgo. Su nombre recuerda al primer Gran Duque que reinó sin compartir el título con nadie.

Este fue construido entre 1900 y 1903, tras la demolición del sistema defensivo de la ciudad. En el momento de su construcción fue el arco de piedra más grande que existía. Hoy día, lo puedes cruzar por arriba o por abajo, gracias a un segundo puente construido debajo que tiene un carril bici.

De este sale la Avenue de la Liberté, con elegantes edificios y que termina en la estación de tren.

En la plaza de la Constitución está la entrada a las casamatas de la Pétrusse, cuyo origen se remonta a la época española, en el s. XVII. Más tarde, serían ampliadas por los austriacos. 

Durante la visita, recorres una parte de ellas y te das cuenta del tamaño y la profundidad de esta red subterránea. Además, te enseñan la historia de las casamatas en un audiovisual muy especial. 

Es increíble pensar cuantas personas han podido pasear por ellas, puesto que llevan recibiendo visitantes desde 1933.

Ciudad Judicial

Muy cerca de la catedral está la ciudad judicial, que alberga, como su nombre indica, los edificios judiciales de la ciudad, menos los relacionados con instituciones de la Unión Europea. Se inauguró en 2008.

Es una explanada donde sus edificios de color blanco pertenecen al estilo barroco del Mosel. Y es que, al estar el casco antiguo en la lista de Patrimonio de la Humanidad, se tenía que hacer una obra que se integrara perfectamente con los alrededores. 

Aquí se encuentra el ascensor del Grund, que te permite llegar a la ciudad baja cómodamente y en poco tiempo. Además, la plaza es un estupendo mirador, pues está en la meseta del Espíritu Santo, entre los valles del Alzette y Pétrusse.

Mercado del pescado

De aquí nos dirigimos a la zona más antigua que ver en Luxemburgo, al mercado del pescado, por calles y callejones empedrados que tienen un encanto especial.

Una de estas calles es la del Espíritu Santo, que tiene buenas vistas al valle inferior y terrazas donde te puedes sentar a disfrutar del momento. 

Aquí está también el museo de Historia de la Ciudad de Luxemburgo, que se encuentra en cuatro casas restauradas de los siglos XVII-XIX que conservan restos arqueológicos de la Edad Media. 

El mercado del pescado es el centro histórico del casco antiguo. Aquí, donde antiguamente se juntaron dos calzadas romanas, se celebraron los primeros mercados. Su nombre nos indica lo que se vendía. Aunque también fue conocido como el mercado viejo o del queso.

El rincón más bonito lo forma una casa antigua, que data del s. XIV y tiene un precioso balcón que es la terraza de un bar, y los callejones empedrados que la rodean.

En la plaza verás importantes edificios, como el templo existente más antiguo de la ciudad, la iglesia de Saint-Michel, cuyos orígenes se remontan a la fundación de la ciudad, al año 987, cuando se construyó una iglesia como capilla del castillo. Como es normal, esta ha sufrido muchísimas modificaciones a lo largo de la historia y el edificio que vemos hoy día data de finales del s. XVII.

En la plaza también está el interesante museo nacional de historia y arte, cuyas exposiciones permanentes son de entrada gratuita

Te aconsejamos que lo visites para ver objetos y obras de arte de las diferentes épocas de Luxemburgo, desde la prehistoria hasta el s. XX. Uno de sus elementos más valiosos es el mosaico romano de Vichten, de alrededor del 240 d.C.

Si tienes pensado visitar varios museos de la ciudad, échale un ojo a este billete combinado para museos.

Muy cerca de aquí, está la puerta de las tres torres y la torreta española, que son restos de las antiguas fortificaciones.

La puerta tiene una torre central que data, probablemente, del 1200. Esta se encuentra flanqueado por dos torres del s. XIV. 

La torreta española es otro excelente mirador sobre el valle del Alzette. Y es que esta zona tiene unas vistas maravillosas del valle, el barrio del Grund, de Pfaffenthal y de la meseta de Kirchberg. 

Y llegamos al Bock, el promontorio que constituye el origen de la ciudad. Aquí estaba el primer castillo de Luxemburgo, aquel que fue construido por Sigfrido en el s. X y del que no queda prácticamente nada, pero que da nombre al puente que está junto a él, el puente del castillo. Este conecta el Bock con el casco antiguo y fue un componente importante de las fortificaciones construido en 1735 por los austriacos. 

Esta es una de las zonas que tienes que ver en Luxemburgo sí o sí.

Aquí está la entrada a las casamatas mas famosas de la ciudad, las casamatas del Bock, que se originaron en los sótanos del castillo. 

Este sistema de defensa podía albergar varios cientos de soldados y hasta 25 cañones. Fue iniciado en el siglo XVII bajo el dominio español y ampliado posteriormente en el periodo austriaco. 

Durante la visita, entras en la cripta arqueológica, que guarda los orígenes de la ciudad, los restos del castillo de los primeros condes de Luxemburgo.

Acércate a la Roca del Bock para tener unas buenas vistas del puente del castillo y del Grund.

La chornise y el chemin de la chornise, el balcón más bonito de Europa

También está aquí uno de los miradores mas bonitos que ver en Luxemburgo, quizás el más bonito de todos. De hecho, fue llamado el balcón más bonito de Europa. 

No puedes irte de Luxemburgo sin pasear por la cornisa, que recorre el valle Alzette sobre murallas construidas en el s. XVII. 

El camino se extiende desde la Roca del Bock hasta la parte inferior de la ciudadela del Espíritu Santo. Al final, hay un rincón perfecto para descansar, tomarse algo y disfrutar de las vistas al barrio del Grund y la meseta del Rahm. 

Además, es posible que te encuentres con músicos callejeros, que hagan que disfrutes aun mas de la bonita panorámica.

Si tienes tiempo y te apetece, puedes recorrer un camino más largo, el paseo circular de Wenzel, que te lleva por las partes antiguas de la ciudad y por las fortificaciones que han sobrevivido pasando por numerosos miradores. 

Antes de ir a la ville Basse, te vamos a dar otra idea para disfrutar de la parte alta y es visitar el parque municipal, donde está la villa Vauban, una villa neoclásica del s. XIX, que alberga el museo de arte. Su nombre nos recuerda que aquí, en el s. XVII, había una fortaleza diseñada por este genial ingeniero militar.

Ville Bass: Grund, Rives de Clausen y Pfaffenthal

La parte con mas encanto que ver en Luxemburgo es el Grund, un pintoresco distrito que tiene un ambiente tranquilo y algo bohemio, una especia de pueblo dentro de la ciudad. Aunque también es ideal para salir de fiesta.

Situado en el valle del Alzette y rodeado por él, es uno de los barrios más antiguos, pues fue mencionado en el s. XIV. 

Desde el puente del Grund tendrás unas vistas preciosas de las casas que se levantan junto al rio y de la ciudad alta. 

Aquí puedes visitar el museo nacional de historia natural y la abadía de Neumünster, que fue construida en el s. XVII por mojes benedictinos. A finales del s. XVIII, las autoridades francesas secularizaron las abadías y funcionó como hospital militar y prisión. Hoy, tras haber sido restaurada, funciona como centro cultural y de conferencias. 

Desde el Grund puedes llegar a la meseta del Rahm, con restos de fortificaciones y vistas al otro lado de la ciudad y de la cornisa.

También puedes acercarte al puente de Stierchen, que está detrás de la abadía y bajo las casamatas del Bock. 

Además, hay un camino que corre paralelo al río y donde podrás ver la escultura de la legendaria Melusina, que fue hecha mediante impresión 3D.

Esta sirena nos recuerda la leyenda sobre la mujer del conde Sigfrido, el fundador de Luxemburgo, que le hizo prometer que nunca la miraría un sábado. Al cabo de un tiempo, el conde incumplió su promesa y descubrió que su mujer tenía cola de pez. Ese día, Melusina se sumergió en las aguas y desapareció para siempre.

La parte trasera de la abadía es una zona muy bonita que ver en Luxemburgo, con restos de fortificaciones, vistas al río y a los jardines de esta. 

Esta parte de la muralla se conoce como el muro de Wenzel y protegía a los habitantes del valle. Conectaba la ciudad baja y la meseta de Rham con las defensas de la ciudad. 

Que no se te olvide salir fuera de la muralla atravesando la torre junto al puente. Vas a encontrar un rincón precioso y tranquilo con vistas a la muralla y a la ciudad.

Rives de Clausen

Una vez fuera de las murallas, puedes seguir caminando a lo largo del río Alzette para llegar, en muy poco tiempo, a las Rives de Clausen. 

Estas se encuentran en los antiguos terrenos de la fábrica de cerveza Mousel y Clausen y se ha convertido en un lugar con una gran cantidad de bares y restaurantes y un lugar perfecto para descubrir la vida nocturna de Luxemburgo.

Pfaffenthal

Pfaffenthal es otro de los distritos de la ciudad baja, donde está el ascensor panorámico y el funicular que va a Kirchberg y, además, presenta restos de las fortificaciones, las llamadas torres de Vauban

Estas son dos torres situadas a ambos del río Alzette que están conectadas por un puente conocido como Béinchen. En una de ellas puedes ver, de manera gratuita, un video sobre las fortificaciones de Pfaffentahl. 

Las torres son conocidas como Siechentor y Eichertor, nombres que provienen de las puertas medievales que existieron anteriormente. 

Fue Vauban quien, en el s. XVII, mejoró las fortificaciones de esta zona, al considerarlo un punto débil del sistema defensivo.

Mapa con los lugares que ver en Luxemburgo

Mapa indicando los lugares Uno de los lugares qué ver en Luxemburgo

Comer en Luxemburgo

La gastronomía del país está influenciada por los países que lo limitan, Alemania, Francia y Bélgica y, no te vamos a engañar, comer en Luxemburgo es caro. Así, los platos principales de los menús que vimos no bajaban de los 25 €.

Nosotros aprovechamos a comer en una feria que había organizada en la plaza de la Constitución. Hacia buen tiempo y había atracciones para la pequeña.

Aquí probamos un plato típico de ferias y mercadillos, Gromperekichelcher, que, a pesar de lo complicado de su nombre, son tortitas de patata frita. 

Por la tarde, aprovechamos para tomar unas cervezas y algo para picar en las Rives de Clausen, en el restaurante americano Maybe not Bob`s. La zona nos pareció perfecta para comer algo después de visitar la ciudad.

Alrededores de Luxemburgo

Aparte de la capital, Luxemburgo tiene otros alicientes.

– Echternach, esta pequeña localidad se encuentra a unos 30 km de Luxemburgo y es la más antigua del país. En ella destaca su abadía, que fue fundada a finales del s. VII por San Willibrord. También puedes visitar los restos de una villa romana.

Müllerthal. Si lo que quieres es naturaleza, entonces tienes que visitar el Müllerthal, situado en la región conocida como la pequeña Suiza de Luxemburgo. Aquí verás curiosas formaciones rocosas, cascadas, barrancos y densos bosques. Hay un recorrido, el Müllerthal trail, que consta de 112 km. Pero tranquilo, no lo tienes que recorrer entero para enamorarte de este área.

Te contamos mucho mas sobre esta región rocosa en qué hacer en el Mullerthal.

– Castillo de Vianden. Luxemburgo tiene un gran número de castillos y este es el más conocido. Se encuentra a unos 20 km de la capital. 

En visita el castillo de Vianden te explicamos más sobre él.

– Una localidad con mucho encanto es la pequeña Esch-Sur- Sûre, con las ruinas de su antiguo castillo dominándola. Para saber más sobre ella, puedes leer qué ver en Esch-sur-Sûre

Puedes descubrir todos estos lugares en esta excursión de un día desde Luxemburgo por la naturaleza y sus castillos.

Además, te damos más ideas para conocer este país en qué ver en el Gran Ducado de Luxemburgo.

Como ya sabes, Luxemburgo limita con Francia, Bélgica y Alemania. Por lo que puedes visitar este país mientras visitas alguna de las ciudades cercanas o aprovechar tu visita al séptimo país más pequeño de Europa para acercarte a alguna de ellas. 

De Alemania vamos a recomendarte Trier, a unos 50 kilómetros de la capital de Luxemburgo. Fundada por los romanos, está considerada la ciudad más antigua del país y su edificio más representativo es la Porta Nigra. De su época romana también mantiene un anfiteatro, un puente de piedra y las ruinas de unos baños. Y, por supuesto, no puedes dejar de visitar su imponente catedral. 

Además, Trier es el punto de partida de la romántica ruta por el valle del Mosel, donde conocerás algunos de los pueblos más bonitos de Alemania, como Cochem o Bernkastel Kues, y el fantástico castillo de Eltz

Puedes descubrir esta antigua ciudad con esta excursión a Trier desde Luxemburgo.

Otra zona alemana próxima a Luxemburgo es el estado del Sarre. Este, aunque poco conocido, guarda visitas muy interesantes. Si te apetece descubrirlo, puedes leer qué ver en el Sarre, el estado alemán con aire francés y qué ver en Sarrebruck, la capital del Sarre.

De Francia puedes visitar Metz, a unos 90 km de Luxemburgo, con una catedral gótica decorada con bonitas vidrieras de famosos artistas y agradables paseos a lo largo del río Mosel.

Y de Bélgica puedes descubrir su zona menos conocida: Valonia. En el blog tenemos varios posts sobre esta región:

Qué ver en Durbuy

Cómo visitar Waterloo

Qué ver en Dinant

Qué ver en Valonia

Qué ver en Namur

Qué ver en Tournai

Qué ver en Bouillon

Qué ver en Mons

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2 comentarios en “Qué ver en Luxemburgo, la pequeña ciudad fortaleza”

  1. Me doy cuenta de que no conozco Luxemburgo a pesar de los tres meses que pasé allí 🙈. Eso sí, disfruté de unas cuantas cervezas en el casco antiguo, a orillas del río. Es el único consuelo que tengo después de leer tu post😅.
    ¡Qué chulo ese castillo de Eltz!

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