Qué ver en Mons, una bonita ciudad belga

Su ayuntamiento, su campanario y su colegiata son edificios que tienes que visitar y su fiesta del Doudou es un evento que te sorprenderá. Aparte, sus alrededores guardan recuerdos de su pasado minero y de los comienzos de un pintor que se convirtió en maestro una vez muerto: Van Gogh. ¿Nos acompañas?

Collage de 8 fotos sobre qué ver en Mons

Quizá fue Mons la ciudad que más nos gustó de Valonia. Y eso que no pudimos disfrutar de la maravillosa fachada de su ayuntamiento, pues estaba de obras. Supongo que fueron las calles de su centro histórico o su buen ambiente, el caso es que se convirtió en nuestra ciudad valona favorita.

Y tendremos que volver, porque no pudimos saludar a su famoso mono, ese que dicen que trae buena suerte. Eso sí, si volvemos será durante la fiesta del Doudou.

En este post te contamos qué ver en Mons y sus alrededores. Además, puedes encontrar más información en nuestro blog sobre la región belga de Valonia, que, esperamos, te ayude a organizar tu viaje:

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Dónde está y cómo llegar

Mons, que en alemán y neerlandés es Bergen, está a unos 70 kilómetros al suroeste de Bruselas y a unos 50 kilómetros al oeste de Charleroi. Estas ciudades tienen aeropuerto, por lo que son buenos destinos para comenzar una ruta por este país que incluya Mons.

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Nosotros llegamos a Mons en coche un viernes a mediodía y aparcamos en la calle de manera gratuita en la calle de Trois Boudins, junto al teatro Le Manège.

También puedes llegar a Mons desde Bruselas en tren en aproximadamente una hora. Para informarte sobre rutas y horarios, entra en la página web de la compañía de trenes belga.

Historia de Mons

La región de Mons estuvo ya ocupada durante el Neolítico y, más tarde, sería elegida por los romanos para la construcción de un Castrum. 

Durante la Edad Media, la ciudad creció alrededor de una capilla levantada en el S. VII por Santa Valdetrudis, patrona de la ciudad.

En el S. X, Mons se convirtió en la residencia de los condes de Hainaut, impulsando su crecimiento y florecimiento. En el S. XII, se convirtió en una ciudad fortificada.

La historia de Mons, al igual que la de otras ciudades valonas, está llena de asedios y de cambios de poder. Es lo que pasa al tener una posición estratégica, siendo un cruce de caminos en Europa.

Así, perteneció a los duques de Borgoña en el S. XV y a España en el S. XVI, siendo capital de los Países Bajos Españoles. También estuvo bajo dominio austriaco en el S. XVIII, y, a finales del S. XVIII, fue anexionada a Francia.

Tras la batalla de Waterloo, Mons pasó a depender de Holanda y ya, en 1830, se convirtió en parte de Bélgica, momento en el que dejó de ser una ciudad fortificada.

Mons se encuentra al este de la región del Borinage, un antiguo centro minero. Con la Revolución Industrial y las minas de carbón, la ciudad se convirtió en un importante centro industrial en Valonia.

La I Guerra Mundial pasó tristemente por Mons. De hecho, fue en esta ciudad, en agosto de 1914, donde tuvo lugar la batalla de Mons, la primera para el ejército británico, que salió perdedor y supuso la ocupación alemana de la ciudad hasta los últimos días de la Guerra. Este combate dio origen a la leyenda de los Ángeles de Mons, en la cual se cuenta como los británicos pudieron retirarse gracias a la aparición de seres celestiales.

También la II Guerra Mundial pasó por esta ciudad, que sufrió bombardeos en 1940 y fue una de las primeras ciudades belgas liberadas en septiembre de 1944.

Con la crisis del carbón y del acero, comenzó la renovación de la ciudad en 1970, que, en 2015 fue la Capital Europea de la Cultura. 

Hoy, es una ciudad universitaria con un agradable centro histórico que ha sabido conservar, a pesar de sus muchas vicisitudes, la imagen que le dieron los franceses en los siglos XVII y XVIII.

Qué ver en Mons

El casco histórico de Mons es pequeño y puede recorrerse en poco tiempo. Eso sí, guarda algo de tiempo para visitar alguno de sus museos.

Grand place de Mons

Uno de los lugares que ver en Mons es su plaza principal, un espacio abierto con mucha vida, rodeado de bonitos edificios que van del S. XV a la actualidad. 

En ella hay numerosos restaurantes, cuyas terrazas son perfectas para tomarse algo disfrutando del ambiente. Nosotros aprovechamos que hacía buen tiempo para tomar una rica cerveza belga. 

Ayuntamiento de Mons

Sin duda, el edificio que más llama la atención en la plaza es su ayuntamiento. Nosotros lo vimos cubierto de andamios, por lo que no pudimos disfrutar de su bonita fachada.

Construido en estilo gótico en la segunda mitad del S. XV sobre los restos de uno más antiguo, fue modificándose a lo largo de los años y, en el S. XVIII, se le añadió el campanario renacentista. Eso sí, la campana que guarda es del S. XIV.

Si quieres visitarlo por dentro, tendrás que pedirlo de manera escrita mandando un mail.

Su elemento más famoso está en el exterior, a la izquierda de la puerta de entrada, y es una pequeña estatua que representa un mono. El porqué de su existencia se desconoce y hay varias teorías que intentan explicarlo. Eso sí, dicen que si le frotas la cabeza con la mano izquierda tendrás buena suerte. No te lo podemos asegurara, pues también estaba cubierto.

De hecho, lo poco que pudimos ver del ayuntamiento fue su cerradura, que representa alguna de las actividades de los regidores de la ciudad fortificada de Mons.

Si cruzas el portal del ayuntamiento, te encontrarás en un pequeño, pero bonito jardín. El jardín del alcalde es un lugar muy tranquilo que contrasta con la animada plaza y que te animamos a descubrir.

Aquí verás, además de distintos árboles, edificios de varias épocas y la graciosa escultura del Ropieur, el pícaro.

Desde este jardín puedes dirigirte al museo del evento anual más importante que se organiza en Mons: la fiesta del Doudou o Ducasse de Mons, una celebración con mucha tradición, pues se remonta a la Edad Media, allá por el S. XIII.

Museo Doudou

Seamos sinceros, lo más normal es que visites Mons fuera de esta fiesta, que se celebra el fin de semana de la Trinidad. Por eso, es muy buena idea que entres en el museo Doudou, donde podrás aprender sobre este evento, que es Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

De manera breve, te contamos que esta multitudinaria fiesta tiene dos partes: una procesión por la ciudad del santuario que guarda las reliquias de la patrona de la ciudad, Santa Valdetrudis, y el Lumeçon, la representación en la Grand Place de la lucha de San Jorge contra el dragón, el punto álgido de las fiestas.

Si todavía no entiendes muy bien de que trata, tranquilo, pues en el museo te cuentan todo sobre ella, sus orígenes, el porqué de la representación de la batalla de San Jorge y el dragón y todas las cofradías y personajes que en ellas participan. 

La visita es muy amena, con paneles informativos e interactivos, fotos y videos sobre las distintas partes de la fiesta, y, al acabar, seguramente tendrás ganas de visitar Mons durante la Trinidad, que se celebra el domingo siguiente a Pentecostés, vamos, en general, a finales de mayo. 

El museo abre de martes a domingo de 10:00 a 18:00. Esta es la página web del museo, donde encontrarás la información actualizada sobre la visita. 

También puedes comprar la entrada de manera online

Colegiata de Santa Valdetrudis

La colegiata de Santa Valdetrudis, santa Waudru en francés, comenzó a construirse a mediados del S. XV en estilo gótico. La obra duró más de 200 años, deteniéndose a finales del S. XVII sin llegar a completarse. Durante la Revolución francesa, se utilizó de establo, sufriendo graves daños.

El edificio que ves hoy día no es el primero de todos, pues ya en el S. VII Santa Valdetrudis fundó aquí una ermita. A su alrededor surgió una comunidad de religiosas, que se convertiría en el capítulo de Santa Valdetrudis, donde ingresaban mujeres pertenecientes a familias de la nobleza europea. De hecho, inicialmente, este templo era la iglesia personal de las canonesas y no fue hasta principios del S. XIX, que se convirtió en parroquia de Mons.

A pesar de los daños sufridos durante la Revolución Francesa y a las guerras posteriores, en su interior aun puedes ver bellas obras de arte. Así, destacan las esculturas y los relieves en alabastro de mediados del S. XVI hechos por Jacques Du Brœucq, que, en el pasado, formaban parte de una mampara que separaba la nave del coro y que fue destruida durante la Revolución.

Asimismo, no te puedes perder sus bonitas vidrieras, algunas de las cuales datan del S. XVI.

Entrar a la colegiata también es interesante para entender mejor la fiesta del Doudou, pues aquí se celebran importantes momentos de esta. Además, en su interior pudimos ver un video sobre la Ducasse.

Así, cada año, se desciende con gran pompa y distinción el santuario que se encuentra sobre el altar mayor, que guarda las reliquias de Santa Valdetrudis. Sin embargo, no alberga todas las reliquias, ya que la cabeza se encuentra en otro relicario, que puedes ver también en la Colegiata. Ambos son venerados durante la festividad.

Otro de los elementos que guarda es el Carro de Oro, un paso procesional de la segunda mitad del S. XVIII, donde cada año se coloca el santuario de Santa Valdetrudis para recorrer las calles de Mons. En el suelo podrás ver las marcas que ha ido dejando el Carro a lo largo de los años en su recorrido por el templo.

En la zona de la colegiata, fíjate en la rampa de Santa Valdetrudis, por la cual tiene que subir el pesado Carro de Oro de una sola vez.

Campanario de Mons

Otro de los monumentos que ver en Mons se encuentra en la colina donde antiguamente estaba el castillo de los Condes de Hainaut, el punto más alto de la ciudad. 

No es otro que el campanario cívico, uno de los símbolos de la ciudad que está incluido en la lista del Patrimonio mundial de la Unesco desde 1999, formando parte de los campanarios de Bélgica y Francia. El de Mons no es de los más antiguos, pues se construyó a mediados del S. XVII, pero es el único en estilo barroco.

Estos campanarios tan típicos en Bélgica eran de gran importancia para las ciudades, pues marcaban el ritmo del día a día. Así, anunciaban el cierre y la apertura de las puertas de la ciudad, señalaban las horas de trabajo o alertaban sobre ciertos peligros.

El de Mons tiene una altura de 87 metros y 49 campanas y puedes subir a él para ver su interior y las vistas de los alrededores. Eso sí, subes sólo hasta, más o menos, la mitad de la torre y la vista es a través de cristales. Aún así, merece la pena.

Para animarte a que entres, que sepas que hay ascensor.

Una vez hayas subido hasta el recinto del campanario, aprovecha para ver también la capilla de San Calixto, que es lo poco que queda del castillo de los condes de Hainaut, cuya historia se remonta al S. XI. 

Si durante tu visita te hace buen tiempo, el pequeño parque del castillo es un buen lugar para hacer un descanso.

Las entradas al campanario puedes comprarlas de manera online o bien en el edificio que hay bajo el campanario, en la casa Española, que abre de martes a domingo de 10:00 a 18:00. Te dejamos su página web, para que puedas ver la información actualizada sobre la visita.

La casa Española es un bonito edificio en estilo gótico, que data de los siglos XVI y XVII y que alberga un centro dedicado al patrimonio Unesco de Mons, a saber, el campanario, la fiesta del Doudou, el sitio Grand-Hornu, las minas neolíticas de Spiennes y el directorio bibliográfico universal del Mundaneum.

Otra de las cosas que no puedes dejar de ver en Mons son las calles de su casco histórico, empedradas, estrechas y con bonitos rincones. Para ello, sólo tendrás que callejear un poco alrededor de sus monumentos más significativos.

Además, paseando vimos algunos murales que llamaron nuestra atención. Después nos enteramos que formaban parte del proyecto el arte habita en la ciudad, con obras de arte urbano en Mons y en los pueblos de alrededor. Te dejamos el mapa con todas las obras.

Otros lugares que ver en Mons

Iglesia de Santa Isabel

Muy cerca de la Grand Place está iglesia de Santa Isabel, un bello templo que fue construido en el S. XVI y modificado en el S. XVIII.

Maison Losseau

Muy cerca de la iglesia, verás una fachada de color blanco y estilo neoclásico, que puede que no te llame la atención. Pero cuidado, este edificio del S. XVIII guarda un interior que fue renovado, a comienzos del S. XX, en estilo Art Nouveau. 

En la página web del museo encontrarás toda la información que necesitas para su visita.

Torre Valenciennoise

Cerca del moderno teatro de Le Manège, puedes ver esta torre, que fue construida a mediados del S. XIV, y es el último recuerdo de las antiguas murallas de Mons, desmanteladas en el S. XIX. 

Estación de tren

Otro lugar que puede interesarte es la moderna estación de trenes, cuyo antiguo edificio ha sido sustituido por uno diseñado por Santiago Calatrava. 

Un proyecto que comenzó en 2004 y que ha durado más de lo que se esperaba. Hemos leído que se va a inaugurar ya en 2024.

Museos de Mons

Mundaneum

Esta es una visita curiosa, pues el Mundaneum nació como un centro de documentación para recopilar el conocimiento del mundo: sus archivos contenían unos 6 kilómetros de documentos. Es por eso que se le conoce como el Google de papel.

El Mundaneum fue creado por Paul Otlet y Henri La Fontaine, ganador del premio de la Paz en 1913.

Página web del Mundaneum

Museo Memorial de Mons

Este museo trata sobre la historia militar de la ciudad y las guerras que por ella pasaron. Puedes comprar las entradas de manera online.

 
Muy cerca de este museo está el antiguo matadero, convertido actualmente en un interesante centro de exposiciones.
 
Museo de Bellas Artes de Mons 
Este museo organiza interesantes exposiciones temporales.
 

Mapa con los lugares que ver en Mons

Mapa indicando los lugares que ver en Mons

Qué ver en los alrededores de Mons

Los alrededores de Mons guardan lugares muy interesantes, desde antiguas minas y recuerdos de la I Guerra Mundial, a lugares que vieron el comienzo de la carrera de Van Gogh. 

Los puedes recorrer en coche, pero también en bicicleta. Si no viajas con la tuya, puedes alquilar una bicicleta en el centro de Mons.

Cementerio militar de Saint Symphorien

Alrededor de Mons hay varios lugares que recuerdan la I guerra Mundial. Uno de ellos es el cementerio de Saint Symphorien, a unos 6 kilómetros al sureste del centro.

El antiguo dueño de estas tierras las cedió para un cementerio, con la condición de que sirviera de lugar de descanso para los muertos de todos los bandos.

Entre los caídos se encuentra el primer y último soldado británico muertos durante la I Guerra Mundial: John Parr, en agosto de 1914, y George Ellison, en noviembre de 1918, así como el que se considera el último soldado fallecido durante esta contienda, el canadiense George Lawrence Price.

Si te interesa mucho este tema, que sepas que hay una ruta por los campos de batalla, que te dirige por aquellos lugares que recuerdan la I Guerra Mundial en Mons.

Casas de Van Gogh

Van Gogh vivió de 1878 a 1880 cerca de Mons, en la Borinage, una antigua región minera a la que llegó como misionero y de la que se fue decidido a convertirse en artista.

Primero vivió en Wasmes, a unos 10 kilómetros al suroeste de Mons, y, mas tarde, viviría en Cuesmes, a unos 4 kilómetros en la misma dirección. Las dos pequeñas casas son visitables y son perfectas para aprender más sobre este artista.

Grand Hornu

Otro de los lugares incluidos en la lista de Patrimonio Mundial por la Unesco es Grand Hornu, que está a unos 13 kilómetros al oeste de Mons. Un lugar que recuerda el pasado minero de esta área.

Este antiguo complejo industrial minero, que fue impulsado a principios del S. XIX por Henri Gorge, incluía una pequeña ciudad con más de 400 casas para los trabajadores alrededor de los edificios principales.

El trabajo de extracción de carbón en Hornu finalizó en 1954 y, desde comienzos del S. XXI, acoge un museo de arte contemporáneo. Aquí también se encuentra el mausoleo de Henri Gorge.

Minas de Spiennes

A unos 8 kilómetros al sur de Mons, puedes visitar SILEX´S, un yacimiento arqueológico donde puedes aprender sobre la actividad minera en la prehistoria.

Desde el 2000, las minas están incluidas en la Lista de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Para bajar a una mina neolítica, es necesario que reserves con antelación. Puedes encontrar toda la información sobre la visita en su página web.

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3 comentarios en “Qué ver en Mons, una bonita ciudad belga”

  1. Me paso para confirmar: visita muy recomendable :). Para visitar la casa Losseau hay que llamar al timbre, es fácil pasar el edificio de largo. Pero, como dices, ¡merece mucho la pena! También el Museo Doudou es interesante, no sabía nada de esta fiesta. ¡Muy curioso! 🙂

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