Castillo de Bodrum

Qué ver en Bodrum y Gümüslük, lugares en la costa turquesa que mezclan historia, playas y gastronomía

Bodrum es un destino turístico perfecto. Este puerto de la costa turquesa mezcla el placer de relajarse en alguna de sus playas, con la historia, pues era la antigua ciudad de Halicarnaso donde se encontraba una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Además un paseo por su casco antiguo permite descubrir estrechas calles de casas encaladas. Si todo esto sabe a poco, muy cerca se encuentra Gümüslük, un pueblo costero donde comer en algunos de sus restaurantes a orillas del mar, perfectamente ambientados y con una buena oferta de pescado, es una gran placer ¿Nos acompañas?

La ciudad de Bodrum es el sucesor de la ciudad griega de Halicarnaso, que vivió su época de mayor esplendor con el sátrapa de Caria Mausolo, cuya tumba era tan espectacular que no sólo entró en la lista de las maravillas del mundo antiguo, sino que su nombre pasó a ser usado para referirse a los monumentos funerarios. 

En Bodrum uno puede tomar el sol y rememorar tiempos antiguos, así como subirse a un barco para explorar esta bonita costa o para llegar a alguna de las cercanas islas griegas. Uno puede pasear por su ajetreado puerto y disfrutar de su casco antiguo, con su animado bazar, sus terrazas a orillas del mar, perfectas para ver navegar los barcos en el mar Egeo, y sus calles encaladas con casas perfectamente decoradas. No sólo Bodrum es interesante, también la región tiene mucho que ofrecer. Nosotros nos acercamos a Gümüslük, un pueblo costero donde los restaurantes, además de ofrecer sabrosos platos de pescado, están decorados de tal manera que no sabrás cuál es tu rincón favorito.

Dónde está Bodrum, cómo llegar            

La antigua ciudad de Halicarnaso es un puerto al sudeste Turquía localizado en la península de Bodrum, provincia de Muğla. Se encuentra muy cerca de Grecia, el punto más cercano es la isla griega de Cos, a tan sólo unos 20 km de la costa de Bodrum.

Bodrum no está tan lejos de lugares muy conocidos de Turquía como Éfeso,  ∼170 km, o Pamukkale, ∼250 km. De hecho se ofertan muchos tours de un día a ambas ciudades.

Excursión de un día a Éfeso desde Bodrum

Excursión de un día a Pamukkale desde Bodrum.

Excursión de dos días desde Bodrum a Éfeso y Pamukkale.

Si quieres saber si Éfeso y Pamukkale son lugares lo suficientemente interesantes como para hacer alguna de estas excursiones, puedes leer nuestros posts sobre la ciudad grecoromana de Éfeso y sobre la ciudad balneario de Pamukkale.

Los aeropuertos más cercanos a Bodrum son el de Milas – Bodrum, a unos 35 km, y el aeropuerto internacional de la isla griega de Cos, a unos 70 km. 

Si se llega al aeroupuerto de Milas – Bodrum, aquí se puede reservar un servicio de traslado privado. Si se llega al aeropuerto griego, para llegar a la ciudad se tiene que coger un bote que recorre los 20 km que separa la isla del puerto.

Para encontrar los vuelos que mejor se adaptan a nuestras fechas y a nuestro presupuesto, nosotros siempre usamos Skyscanner. Además desde esta página también se pueden encontrar las mejores ofertas de hoteles y coches de alquiler.

Nosotros llegamos a Bodrum en nuestro propio coche de alquiler desde la ciudad de Selçuk, donde se encuentran la ruinas de Éfeso. También usamos el coche para movernos por la ciudad, pero el tráfico era bastante denso, por  lo que creemos que es más cómodo usar los dolmus, una especie de mini autobuses.

Dónde comer

Comer en Bodrum no es ningún problema, ya que existen multitud de restaurantes con excelentes valoraciones.  Nosotros escogimos el Mezemore, pero en esa misma calle y en las de alrededor había también muy buenas opciones. Pedimos unos calamares a la plancha que estaban geniales, y es que esta ciudad es un lugar perfecto para comer pescado y marisco. Además, al igual que en Estambul, vimos bastantes puestos callejeros que vendían mejillones rellenos de arroz.

También comimos en Gümüslük, pero de esto hablaremos más tarde, en la sección sobre este pueblo costero.

Fue en esta zona donde más pagamos. Pero no nos pareció caro, lo que pasa es que pedimos platos como pulpo, calamares o pescado fresco. Por supuesto también había lugares más asequibles. Vamos, que hay sitios para todos los presupuestos.

Para no equivocaros a la hora de pedir comida, os recomendamos leer nuestro post sobre gastronomía turca.

Historia de Bodrum

La ciudad de Halicarnaso fue fundada por los griegos dorios. Esta se encontraba en la costa sudoccidental de Caria, Asia Menor, en el mar Egeo. Aquí nació, en el S. V a.C, el famoso historiador Heródoto.

La ciudad estaba bajo dominio persa en el S. V a.C, y era gobernada en nombre de estos por los sátrapas de Caria. El más famoso de todos ellos fue Mausolo, que gobernó la región del 377 al 353 a.C. Este trasladó la capital desde Milasa a Halicarnaso, embelleció la ciudad y la fortificó. Tras su muerte, su viuda y hermana, Artemisia II, supervisó la construcción de una grandiosa tumba para su marido y, más tarde también para ella, que llegó a ser considerada una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. 

Cuando Alejandro Magno llegó a Caria en el 344 a.C, puso sitio a la ciudad que fue finalmente incendiada por los persas en retirada y que nunca logró recuperarse de esto. Tras su muerte, el poder pasó a sucesivos gobernantes helenísticos e incluso fue un reino independiente hasta el 129 a.C cuando quedó bajo dominio romano. 

Sucesivos terremotos dañaron la ciudad, así como la tumba de Mausolo. En 1402 los Caballeros Cruzados llegaron a la ciudad, y usaron los restos del magnífico edificio como cantera para construir y fortificar su fortaleza, el castillo de San Pedro. Los Caballeros Hospitalarios, cuya base se encontraba en la isla de Rodas, llamaron a la ciudad Petronium.

En 1522 Solimán el Magnífico conquistó la isla de Rodas y la ciudad pasó a formar parte del Imperio Otomano y a llamarse Bodrum.

Hasta principios del S. XX, Bodrum fue una tranquila ciudad de pescadores. Pero en la decada de 1920 el escritor Cevat Şakir Kabaağaçlı, llegó hasta aquí exiliado por sus artículos políticos. Se enamoró de Bodrum adoptando el seudónimo del pescador de Halicarnaso. Fue él quien introdujo los encantos de esta ciudad a un grupo de intelectuales turcos a partir de la década de 1950. A día de hoy la principal actividad de la ciudad es el turismo.

Qué ver en Bodrum

Bodrum tiene mucho que ofrecer. La ciudad es perfecta para quedarse varios días y disfrutar de sus playas, explorar sus ruinas y descubrir sus alrededores en barco. Nosotros estuvimos sólo un día en la península por lo que nos tuvimos que conformar con ver sólo la ciudad.

1. Pasear por las ruinas de una de las siete maravillas del mundo antiguo: el Mausoleo de Halicarnaso

Datos prácticos

Precio: 25 LT, la entrada está incluida en la tarjeta The Aegean, para más información sobre las tarjetas que combinan varias entrdas a museos y sitios arqueológocos de Turquía os recomendamos nuestro post sobre como organizar un viaje a este país.

Horario de invierno (31 octubre – 1 abril): 8:30-17:30, última entrada 17:00.

Horario de verano: 8:30 – 19:00, última entrada 18:30

Cierra los lunes.

Mausolo murió en el 353 a.C, y su tumba fue diseñada por los arquitectos Sátiro y Piteo y decorada por los mejores escultores griegos de la época. La tumba medía alrededor de 45 m de altura y tenía unos 134 m de perímetro. Estaba decorada con bellos bajorelieves y un gran número de esculturas. El monumento funerario estaba coronado por una pirámide de 24 escalones con una cuadriga en lo más alto.

No se sabe exactamente cuando fue destruido, pero se cree que ya en el S.XII había sido víctima de los terremotos. Los caballeros hospitalarios usaron las piedras del mausoleo para la fortificación de su castillo, e incorporaron algunos fragmentos decorativos a las paredes. Las primeras excavaciones de la tumba se llevaron a cabo a mediados del S. XIX y, a día de hoy, las estatuas y bajorrelieves que se recuperaron se encuentran en el British museum de Londres. Él que se ve en el sitio arqueológico es una copia.

Después de leer la historia del Mausoleo, es fácil de imaginar que ya no queda practicamente nada de él. En el sitio hay una maqueta que te ayuda a imaginar la antigua majestuosidad de este monumento funerario. Además hay un video donde se explica la historia de Mausolo, Artemisia y la tumba. 

2. Visitar el teatro antiguo de Bodrum

Datos prácticos:

Precio: gratuito

Horario de invierno (1 octubre- 1 abril): 8:30 – 17:30, última entrada 17:00

Horario de verano: 8:30 -19:00, última entrada 18:30

Cierra los lunes

El teatro de Halicarnaso fue construido en el S IV a. C, se cree que bajo el mandato de Mausolo y tenía capacidad para 5000 personas. Esta fue incrementada a 13.000 cuando empezaron a celebrarse luchas de gladiadores en el S. III d.C. A día de hoy, en verano, se organizan conciertos y otros eventos.

El teatro no se encuentra tan lejos del centro, pero hay que atravesar la autopista principal de 4 carriles, por eso pensamos que es mejor ir en dolmus. Nosotros llegamos en coche y lo dejamos cerca de este. 

Desde el teatro se tiene unas bonitas vistas de la ciudad. 

3. Acercarse a los restos de las antiguas fortificaciones de Halicarnaso: la puerta Myndos

La puerta Myndos es la única puerta sobreviviente de las murallas de la ciudad de Halicarnaso. Tenían 7 km de largo y fueron construidas por el rey Mausolo en el S. IV a.C. Cerca se encuentran los restos del foso.

La puerta se encuentra a 1 km del mausoleo de Halicarnaso, por lo que se puede llegar andando.

Nuestra intención era acercarnos pero se nos fue el tiempo paseando por la ciudad.

4. Visitar el castillo de San Pedro

Datos prácticos:

Precio: 150 LT, la entrada está incluida en la tarjeta museo The Aegean. Cuando nosotros fuimos había bastante gente haciendo cola para comprar la entrada, pero como nosotros teníamos esta tarjeta, pasamos directamente.

Horario de invierno (1 octubre – 1 abril): 8:30 -17:30, última entrada 17:00

Horario de verano: 8:00 – 19:00, última entrada: 18:30

El castillo alberga el museo de arqueología subacuática, donde se exhiben los descubrimientos submarinos de antiguos naufragios en el Mar Egeo. La mayoría de las salas están incluidas con la entrada, pero hay una, la que muestra el barco bizantino del S. XI a. C, que se paga aparte y cuesta 85 LT (también está incluida en la tarjeta The Aegean). Este barco transportaba una increíble cantidad de cristaleria. Creemos que, a no ser que estéis muy interesados en este tipo de estudios, no es necesario entrar, pues en otras salas se se tratan también otros naufragios. 

El castillo está muy bien conservado y es bastante grande con un gran número de salas repartidas entre sus torres. En muchas de ellas se muestran los descubrimientos de los naufragios, ánforas, piezas de vidrio, monedas y artículos de gran valor. Además también se muestran hallazgos de la ciudad de Halicarnaso. Y, gracias a su localización, durante la visita se disfruta de unas buenas vistas al mar Egeo y a Bodrum. A nosotros la visita nos pareció muy interesante, y estuvimos en el interior del castillo 1 hora y cuarto.

En el lugar del actual castillo de Bodrum, ya hubo anteriormente otras fortificaciones. Y se cree que aquí estaba ubicado también el palacio de Mausolo. La actual edificación data del S. XV y fue llevada a cabo por los Caballeros Hospitalarios, que utilizaron las piedras y el mármol procedentes del mausoleo de Halicarnaso. Así que, en cierta medida, al visitar este castillo se pasea también por las ruinas de una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Es más, el castillo se decoró con algunas esculturas y partes del friso de la tumba de Mausolo, pero a mediados del S. XIX estas fueron retiradas y a día de hoy se encuentran en el British Museum, Londres.

Su construcción finalizó en 1437, pero a lo largo de los años se le fueron añadiendo nuevos sistemas defensivos, hasta que en 1523 pasó a manos otomanas. Fue entonces cuando la capilla se convirtió en mezquita. En esta época la importancia del castillo disminuyó y acabó siendo utilizado para diferentes funciones así, a  finales del S. XIX era una prisión.  Tras varios años vacios, en 1962 se convirtió en el museo de arqueología subacuática. 

Una sala que nos pareció muy curiosa fue la que trata sobre la princesa de Caria. A finales del S. XX se encontró una tumba con un esqueleto bien conservado que incluía objetos de oro. Todos los hallazgos indicaron que se trataba de una mujer que seguramente formaba parte de la nobleza. Gracias a las técnicas de reconstrucción facial, se consiguió una imagen de esta que, al ser comparada con esculturas de aquella época, coincidió con la de dos bustos asignados a la reina Ada de Caria. Como todo eran suposiciones, se la  denominó princesa de Caria. 

Ada era la hermana de Mausolo y de Artemisia II y la madre adoptiva de Alejandro Magno. Su marido y hermano, Hidrieo, subió al trono después de la muerte de Artemisia y, tras su muerte, el poder pasó a Ada. Pero el quinto hermano, Pixodaro, le arrebató el trono. Cuando Alejandro Magno llegó a Caria, Ada le ayudó a dominar la región a cambio de recuperar el poder. Ada adoptó oficialmente a Alejandro como hijo para que a su muerte el poder de Halicarnaso recayera sobre él. 

5. Ver atardecer en los molinos de Bodrum

Las mejores vistas de Bodrum se obtienen desde la colina que separa la bahía de bodrum de la de Gümbet. Aquí hay varios  molinos de viento, que aunque no tienen interés, disfrutan de una posición privilegiada.

Esta localización es bastante conocida para ver la puesta del sol. Esa era nuestra intención, pero llegamos un pelín tarde, así que nos conformamos con las vistas de la ciudad totalmente iluminada, que no nos defraudaron. Eso sí, hacía bastante viento.

Estos se encuentran a unos 2 km del centro de Bodrum, por lo que se podría llegar caminando. Si se va en coche, como hicimos nosotros, se puede aparcar en algunas de las plazas que hay a los pies de los molinos. 

6. Conocer al cantante turco Zeki Müren visitando su casa museo

Un museo diferente es el que trata sobre el afamado y querido cantante turco Zeki Müren, que murió en 1996. En el museo se pueden ver algunos objetos personales como vestidos y joyas, cuadros que él mismo pintó y aprender más acerca de este enigmático artista.

Datos prácticos

Precio: 20 LT

Horario de invierno (octubre- abril): 8:30 – 17:30, última entrada 17:00.

Horario de verano: 8:30 – 19:00, última entrada 18:30.

Lunes cerrado

7. Pasear por el casco antiguo de Bodrum

Una de las cosas que más disfrutamos en Bodrum fue el paseo por su casco antiguo. Este se encuentra en los alrededores del castillo de San Pedro. Lo mejor es andar sin rumbo fijo y dejarse sorprender por cada rincón que se descubre. Además, es también un área muy comercial pues el bazar de Bodrum se encuentra en esta zona. Nos sorprendió ver que algunas de las calles estaban cubiertas por telas, pero supusimos que el hecho de pasear a la sombra será de agradecer en los calurosos meses de verano. Nosotros, que visitamos Bodrum a principios de octubre, tuvimos muy buen tiempo, incluso vimos personas bañándose en el mar.

¿Y por qué nos gustó tanto? Por todo, por su buen ambiente, por sus estrechas calles encaladas, por sus casas blancas y azules, o de otros colores, por las buganvillas que decoran las paredes, por los fragmentos de cerámica que decoraban el suelo, por la decoración de sus calles y por la cantidad de terrazas a la orilla del mar. En una de estas nos tomamos un café disfrutando de un momento de relax mirando al Egeo con la fortaleza al fondo. Y es que el casco antiguo de Bodrum nos dejó con muy buen sabor de boca. No sabemos como será en temporada alta, pero a principios de octubre uno puede pasear por él bastante sólo.

Además aquí encontrarás un gran número de restaurantes muy bien valorados y con una carta muy apetecible. Nosotros cenamos en uno de ellos, el Mezemore, y acabamos muy satisfechos. Tras la cena nos fuimos al hotel, pero a esas horas había un gran ambiente. Nos hubiera gustado tomarnos una copa o fumarnos una shisha en algunos de los bares cercanos a la playa, pero la pequeña mandaba y estaba muy cansada.

8. Explorar los alrededores en barco

Un paseo por el bullicioso puerto de Bodrum, te permite ver la cantidad de barcos que hay amarrados en él. Una actividad perfecta, y que nos quedamos con muchas ganas de hacer, es coger uno que te lleve por la costa de Bodrum para descubrir lugares más inaccesibles. Como por ejemplo esta excursión de un día donde tambié te puedes bañar y practicar snorkel.

Pero no sólo eso, la ciudad está tan cerca de alguna isla griega que, en poco tiempo puedes estar paseando por Cos o por  Rodas. Así, desde el puerto salen varios ferries a las islas cercanas. El recorrido más frecuente es el que lleva a la isla más próxima, la de Cos, a la cual se puede llegar en 20 minutos. Hemos leido que los billetes pueden agotarse, asi que es mejor reservar para asegurarse viajar el día y a la hora deseada. Otra opción para llegar a esta isla es reservar este tour

Para los amantes del buceo también hay excursiones como esta para practicar este deporte.

9. Relajarse en sus playas o ir a practicar deportes acuáticos.

En Bodrum y en los alrededores hay un gran número de playas donde pasar un buen día. Algunas pertenecen a bares y clubes privados, por lo que hay que pagar para estar en ellas. Pero también las hay libres. 

Aparte de las playas que hay en Bodrum, alguna de las cuales, como la de Kumbahçe, te permiten tener la vista de la fortaleza al fondo,  hay muchas más como, las de Gümbet,  Ortakent, Yalikavak, Akyarlar o Bitez. 

10. Visitar Gümüslük

Este pequeño pueblo costero de encuentra a unos 20 km de Bodrum. Nosotros realizamos este trayecto en coche y tardamos algo más de 30 min. Pero también se puede llegar en dolmus.

El coche lo aparcamos en un parking que estaba a unos 5 min caminando de la playa. Estaba vacio y no tuvimos que pagar. Pero en la cabina había una lista de precios, 6 horas costaba unos 30 LT y el día entero 70 LT. Suponemos que será de pago sólo en temporada alta.

Y es que a principios de octubre Gümüslük estaba practicamente vacio, factor que no nos molestó mucho. Había sólo un par de parejas disfrutando en la playa y alguna familia comiendo en los restaurantes. Vimos casi el mismo número de personas que de perros tirados en la playa disfrutando del sol. Este ambiente tranquilo hizo que el pueblo, donde no se ven grandes edificios, nos gustara aun más. No sabemos si en temporada alta esta sensación se perderá por completo, pero aun así, si visitas Bodrum, te recomendamos acercarte a este pueblo.

Gümüslük se encuentra en lo que era la antigua ciudad de Myndos, que debió de ser destruida por un terremoto que dejó partes de la ciudad amurallada sumergidas en el mar. Algunos de sus restos son aun visibles alrededor de Gümüslük.

Nosotros estuvimos en la zona de la playa, que tiene vistas a la isla Rabbit, llamada así por el número de conejos que allí viven. Parece ser que este era un lugar muy querido por Mausolo y su mujer Artemisia, y que construyó un camino que les permitía llegar fácilmente hasta ella. A día de hoy, se puede llegar andando, pues el mar en esta zona no tiene mucha profundidad, algo así como un metro. Eso si, al ser la isla un sitio arqueológico, algunas ruinas de la ciudad de Myndos se encuentran aquí, no es totalmente accesible a los visitantes. Por lo que se puede llegar hasta ella pero no explorarla libremente.

El paseo de la playa está lleno de restaurantes, muchos de los cuales ofrecen pescado y marisco. Estos restaurantes tienen terrazas decoradas con múltiples elementos como calabazas pintadas, ojos de Fátima, flores o árboles que salen del mar y que a su vez están bellamente decorados. Además, la mayoría presenta mesas perfectamente localizadas junto al agua y con vistas a la isla. La verdad es que nos costaría decidirnos por el rincón más especial que llegamos a ver. 

Nos tuvimos que ir antes de que anocheciera, pero imaginamos que con luces iluminadas, el lugar será aun más especial.

Dónde comer

Uno de los restaurantes mejor valorados es el de Karafaki Erhan Usta, que es el que nosotros teníamos apuntado para ir. Pero nos equivocamos, y es que unos metros antes de llegar te encuentras con otro restaurante llamado también Karafaki, cuyas valoraciones son peores. Nosotros leímos el nombre, teníamos ya bastante hambre y nos sentamos a comer.

No nos disgustó. La comida estuvo muy buena y el precio era más o menos lo que nos imaginábamos, unos 50€. Pedimos pulpo, flores de calabacín, mejillones rellenos, una ensalada y una lubina. Pero el servicio dejaba bastante que desear, no fueron muy amables y te sacaban botellas de agua sin preguntar que luego, por supuesto, te cargaban en la cuenta. Nos sorprendió que tuviera tan buena puntuación. Pero caímos en la cuenta de nuestro error cuando al terminar de comer seguimos caminando y encontramos el Karafaki al cual queríamos haber ido. La carta, por lo que vimos, no era muy diferente, pero nos sentimos un poco defraudados, pues las opiniones que habíamos leido en internet eran realmente muy buenas. En alguna valoración sobre el que fuimos, vimos que no eramos los primeros que habíamos cometido el mismo error. Así que nuestra recomendación es que antes de decidir donde comer, os deis un paseo completo y, viendo cada terraza elijáis la que más os convezca. 

El cafe nos lo tomamos en el Satsuma, en una tumbona disfrutando del buen tiempo.

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Nos gusta mucho sacar fotografías en nuestros viajes. Para ello llevamos la cámara Nikon D3400 con objetivo Tamron 18-200. En los viajes largos llevamos también nuestra antigua cámara, la Canon Powershot G5x, por si tenemos problemas con la primera. Además, esta sigue siendo nuestra primera opción si vamos a la montaña, pues es pequeña y ligera. Siempre llevamos varias tarjetas de memoria. La mochila que usamos para llevar las cámaras es esta.

Nuestra guías favoritas para preparar nuestro viajes son la DK y la Lonely Planet.

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