Efeso

Qué ver en Éfeso: una de las ciudades más importantes del mundo antiguo

Éfeso fue un importante centro cultural y comercial durante siglos. Hoy se puede rememorar su pasado legendario  en las ruinas de una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, en las calles de una de las ciudades más importantes del Imperio Romano o en la que se cree es la tumba de San Juan el Evangelista ¿Nos acompañas?

Éfeso tiene una rica y larga historia, durante la cual fue una importante ciudad griega, romana, bizantina y otomana hasta su abandono en el S. XV. El culto a Artemisa fue de gran importancia para la población y su templo fue considerado una de las Siete Maravillas del mundo antiguo. Tras la muerte de Jesús la ciudad se convirtió también en un importante centro para los primeros cristianos y Éfeso fue visitado por los apóstoles Pablo y Juan, se cree que en compañía de la Virgen María. A día de hoy las ruinas de la ciudad antigua constituyen uno de los sitios arqueológicos más importantes del Mediterráneo. Estas se encuentran a unos 3,5 km de la actual ciudad de Selçuk, donde se pueden visitar un gran número de lugares de interés, como la basílica de San Juan o las ruinas del templo de Artemisa.

En este post te contamos que ver en Éfeso y sus alrededores. 

Dónde está Éfeso, cómo llegar

Selçuk es el asentamiento sucesor de la antigua Éfeso, que en turco se dice Efes y que a mucha gente le resultará familiar por la cerveza turca más comercializada.

Selçuk se encuentra en la provincia de Esmirna, a unos 80 km de la capital, Esmirna. Esta ciudad bañada por el mar Egeo tiene aeropuerto por lo que es un buen punto de llegada para los que quieran visitar Éfeso. Para encontrar los vuelos que mejor se adapten a tus fechas y presupuestos, te recomendamos entrar en Skyscanner. Desde aquí también podrás reservar hoteles y coches de alquiler.

Otra ciudad cercana a Selçuk es Kusadasi, que se encuentra a unos 20 km y a la que llegan muchos cruceros.  

Se puede llegar en coche de alquiler. Esta fue nuestra elección tras visitar la ciudad de Bergama

Otra manera de llegar a Selçuk y, por lo tanto a Éfeso, es contratar una excursión. Existen muchas posibilidades, pues este lugar es ampliamente visitado por los turistas que llegan a Turquia.

Dónde dormir

Para visitar Éfeso uno puede dormir en una de las ciudades cercanas de las que ya hemos hablado, como Esmirna o Kusadasi. Pero si se prefiere un ambiente más rural, se puede reservar hotel en el pueblo de Şirince, a unos 8 km de Selçuk.

Para nosotros la opción más práctica es dormir en la misma Selçuk. Nosotros escogimos la Pensión Tuncay, un alojamiento sencillo y económico en el centro de Selçuk. Esta tenía una terraza con vistas a la fortaleza y desayuno turco incluido. Pudimos aparcar el coche de manera gratuita en la calle del hotel e ir andando a muchas de los lugares de interés.

Podéis buscar las mejores ofertas hoteleras en Skyscanner.

Dónde comer

Recomendamos comer antes de visitar las ruinas. En las entradas al sitio arqeológico hay alguna cafetería donde poder tomarse un café o un zumo. Pero no son buenos lugares para comer.

Nosotros cominos en Selçuk, donde hay muchos restaurantes con buenas valoraciones. Como hacia buen tiempo compramos unos pides para llevar en una panadería de la calle Atatürk y nos los tomamos en unos columpios cercanos para que la pequeña jugara un rato. Estaban muy ricos, cada uno nos costó 25 LT. 

Para no equivocaros a la hora de pedir comida, os recomendamos leer nuestro post sobre gastronomía turca.

Historia de Éfeso 

Éfeso era una ciudad de la antigua Grecia en la costa de Jonia que fue fundada en el S. X a.C. en la colina de Ayasoluk. Según la leyenda, su fundador fue el príncipe jónico Androcles, que tuvo que abandonar Atenas tras la muerte de su padre. El lugar elegido para el asentamiento fue anunciado por el oráculo de Delfos. Éfeso prosperó como ciudad y se convirtió en una de las doce que formaban la Liga Jónica.

Esta tierra ya había sido habitada por otras tribus de Anatolia que adoraban a la Diosa Madre Cibeles. Los jónicos fundieron esta tradición con la suya, haciendo de la diosa griega Artemisa la diosa de la fertilidad. Artemisa de Éfeso era venerada en el Templo de Artemisa, muy querido por los habitantes de la ciudad que lo demostraron reconstruyéndolo siempre que este era destruido.

La riqueza de la ciudad, gracias al comercio marítimo y a la peregrinación al templo de Artemisa, atrajo la atención de Creso, rey de Lidia, que invadió la ciudad en el S. VI a.C. Este trató con respetó a la ciudad y se convirtió en el mayor contribuyente para la reconstrucción del templo de Artemisa, que había sido destruido por los cimerios. 

Siguió un periodo de dominio persa y de guerras contra ellos, hasta que en el 344 a.C Alejandro Magno los derrotó y liberó a las ciudades griegas de Asia Menor. 

Tras su muerte, el reino fue dividido entre sus generales. La región donde se encontraba Éfeso cayó en manos de Lisímaco, que tuvo que enfrentarse al problema de que el río Cayster estaba llenando de sedimentos el puerto de Éfeso, provocando además numerosos casos de malaria entre la población. Lisímaco recolocó la ciudad en el sitio actual y obligó a los habitantes a mudarse para que Éfeso no perdiera su importante papel como ciudad portuaria comercial. Además mandó la construcción de murallas protectoras.

Los habitantes de Éfeso acabaron rebelándose, lo que aprovechó el rival de Lisímaco, Seleucos rey de Siria y Mesopotamia, para matarle en el 281 a. C. Éfeso vivió entonces un periodo de conquistas y reconquistas, que acabó cuando pasó a formar parte del Imperio Romano alrededor del 133 a. C.

Éfeso se hizo más importante con el tiempo viviendo su época de mayor esplendor. En el año 27 d.C, Augusto convirtió a Éfeso en la capital de los estados asiáticos del Imperio Romano. Era entonces un importante centro comercial y su población creció convirtiéndola en una gran ciudad, la cuarta más grande del Imperio tras Roma, Alejandría y Antioquía.

Además, tras la muerte de Jesús, Éfeso se convirtió en un importante centro para los primeros cristianos. San Pablo vivió aquí durante algunos años, y la ciudad fue receptora de una de sus epístolas. Se cree que San Juan se asentó aquí también junto con la Virgen María y que fue aquí donde escribió su Evangelio alrededor del año 90-100. Éfeso era una de las siete ciudades mencionadas en el Libro de Apocalipsis, lo que indica que la fortaleza de esta comunidad cristiana.

Pero en el 263 d. C, la ciudad fue destruida por los godos, incluido el Templo de Artemisa. Esto marcó el comienzo del declive de Éfeso. Aunque en el S. IV, el emperador Constantino el Grande reconstruyó gran parte de la ciudad.

La ciudad siguió siendo importante durante Imperio bizantino. Así, Justiniano I reconstruyó la basilica de San Juan en el S. VI.

Muchos gobernantes de Éfeso se esforzaron para salvar el puerto, pero la sedimentación descontrolada del rio fue siempre un problema y este acabó perdiéndose. Al perder su acceso al mar Egeo, disminuyó la importancia comercial de Éfeso. Los saqueos árabes en los S. VII y VIII, aceleraron su declive. 

En el S. XI los turcos selyúcidas conquistaron Éfeso. Pero por poco tiempo, pues los bizantinos retomaron el control, cambiaron el nombre a Hagios Theologos, en referencia a Juan el evangelista, y se mantuvieron en el poder hasta pricipios del S. XIV. Durante la Edad Media, los cruzados que llegaban a la ciudad y que esperaban encontrar una ciudad vibrante con un importante y bullicioso puerto, se encontraban con un pequeño pueblo. 

La ciudad pasó a manos turcas en 1304, viviendo un breve período de prosperidad durante el siglo XIV. En este tiempo se construyeron importantes obras arquitectónicas como la Mezquita İsa Bey.

Tras varios años de lucha, en 1425, los efesios se incorporaron definitivamente al Imperio Otomano. Bajo este la ciudad se conocía como Ayasoluk

Pero en el siglo XV, Éfeso fue abandonada completamente. 

En 1914 la región contigua a las ruinas de Éfeso, Ayasoluk, se cambió a Selçuk, en referencia a los turcos selyúcidas.

Las excavaciones arqueológicas en Éfeso comenzaron en 1863, cuando se empezó a buscar el Artemision. Además de en el museo arqueológico de Selçuk, se pueden encontrar los hallazgos de estas excavaciones en el museo de Éfeso de Viena y en el British Museum de Londres. 

Desde 2015 Éfeso forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Qué ver en Éfeso y alrededores

A muchos de los puntos de interés se puede llegar andando pero a otros, como el sitio arqueológico de Éfeso, la Casa de la Virgen María o Şirince, es necesario llegar en transporte público, taxi o coche.

Otra opción es reservar un tour que incluya estos lugares.

Excursión desde Kusadasi al sitio arqueológico de Éfeso, Sirince y Templo de Artemisa

Excursión de 1 día por Éfeso: sitio arqueológico, templo de Artemisa y Casa de la Virgen María

– Tour privado por las ruinas de Éfeso y la Casa de la Virgen María

Desde Esmirna: ruinas de Éfeso, Casa de la Virgen María, Templo de Artemisa y Sirince

1. Pasear por el centro de Selçuk

El centro de Selçuk no es muy grande y callejeando podrás descubrir muchos de sus puntos de interés. Paseando, además de ver como se vive en esta ciudad, se descubren algunas terrazas que invitan a sentarse y a disfrutar de ver pasar el tiempo. Además, hay con muchos detalles que rememoran su rico pasado. 

No te puedes perder los restos del gran acueducto romano-bizantino. Sus pilares alcanzan actualmente unos 15 m de altura y son usados como soporte para grandes nidos de cigüeñas. Una parte de estos se encuentran en un parque con restos de edificios antiguos y con vistas a la fortaleza en la colina de Ayasoluk. A otra parte del acueducto se puede llegar por la calle Cengiz Topel, cubierta de plantas y llena de terrazas y tiendas. 

Cerca del acueducto se puede ver la réplica de una de las esculturas más interesantes del museo arqueológico, la de la diosa Artemisa de Éfeso. 

2. Recorrer la iglesia de San Juan y disfrutar de las vistas de Selςuk desde la fortaleza de Ayasoluk

Muy cerca de las ruinas del acueducto se encuentra la entrada a la Basílica de San Juan, la cual está construida sobre el lugar donde se cree se encuentra la tumba del apostol Juan

Datos prácticos: 

Precio: 50 LT pero la entrada está incluida en la tarjeta museo The Aegean. Para más información os recomendamos leer nuestro post para organizar un viaje a Turquía

Horario de invierno (octubre -abril): 8:00- 18:00, última entrada a las 17:00.

La entrada incluye visitar los restos de la Basílica y la fortaleza, desde donde se tienen buenas vistas de los alrededores. Desde aquí se pueden ver además algunos puntos de interés de la ciudad como la mezquita de Isa Bey y los restos del templo de Artemisa.

Entrar a la Basílica, bajo nuestro punto de vista, merece mucho la pena. Dentro hay una maqueta que te ayuda a imaginar la antigua grandiosidad del templo que tenía 6 cúpulas. Nosotros realizamos la visita, incluyendo la subida hasta la fortaleza, en una hora y estuvimos prácticamente solos. Coincidimos sólo con un grupo que estaban realizando un bautismo simbólico en el baptisterio del S. IV. 

Visita e Historia

Como ya hemos escrito, se cree que Juan vino a Éfeso en compañía de la Virgen María alrededor del año 37-48. Más tarde, Juan fue exiliado a la isla de Patmos, volviendo a Éfeso en el año 95. Fue entonces cuando, en la colina de Ayasoluk, escribiría su evangelio. Al morir, con unos 100 años, sería enterrado aquí. Sobre su tumba se erigíó un martyrion y, más tarde, una basílica con techo de madera. En el S. VI, el emperador Justiniano construyó una magnífica basílica, que llegó a ser uno de los edificios sagrados más grande de su tiempo, y cuyas ruinas son las que vemos hoy en día. La iglesia, que se convirtió en un importante lugar de peregrinaje, fue muy dañada a causa de los ataques y terremotos.

A las ruinas se entra a través de la Puerta de la Persecución. La tumba de San Juan está marcada con una losa de marmol rodeada por cuatro columnas. Durante la visita se ven numerosos símbolos cristianos y relieves decorativos. Además se pueden ver las herramientas usadas en las excavaciones del sitio, que comenzaron en la década de 1920. 

En la meseta superior de la colina se encuentra la fortaleza, que estuvo en pie en los periodos bizantino, selyúcida y otomano y, gracias a las excavaciones, se sabe que este lugar ha estado habitado desde el Neolítico. Las murallas que se ven a día de hoy se corresponden a la era selyúcida-otomana. 

Subir hasta ella no cuesta mucho, y al entrar se ven las ruinas del hamam, de las cisternas, del palacio y la mezquita del castillo. Aunque, para nosotros, lo mejor fueron las vistas de los alrededores.

3. Entrar en la antigua mezquita de Isa Bey

Esta mezquita fue construida en 1375, cuando Selçuk era la capital del Emirato Aydin. La entrada es gratuita. Al ser una mezquita hay que evitar las horas de oración.

4. Visitar el museo arqueológico de Selςuk

Este pequeño museo alberga los hallazgos de las excavaciones en la cercana ciudad de Éfeso, en el Templo de Artemisa y en las inmediaciones. En las diferentes salas del museo se exhiben joyas, monedas, tumbas, y estatuas.

Datos prácticos:

Precio: 50 LT, la entrada está incluida en la tarjeta museo The Aegean. 

Horario de invierno (octubre – abril): 8:30 -17:30, última entrada 17:00

La visita al museo es corta pero muy interesante, y te ayuda a situarte en el tiempo y a imaginarte la importancia y riqueza de Éfeso y del templo de Artemisa. Nosotros estuvimos una media hora. Quizás es mejor visitarlo tras recorrer las ruinas de Éfeso. 

5. Imaginarse cómo pudo ser una de las siete maravillas del mundo antiguo: El templo de Artemisa, Artemision.

Y decimos imaginarse porque de las 127 columnas que llegó a tener, sólo queda una en pie, que fue reconstruida con fragmentos encontrados en el sitio. Las ruinas están enmarcadas con la fortaleza y la mezquita de Isa Bey al fondo. La visita es gratuita.

Las ruinas se encuentran en las afueras de Selçuk, a menos de 1 km del museo, por lo que se puede llegar a ellas caminando. Si se llega en coche, se puede aparcar en una de las pocas plazas que hay enfrente de las ruinas. Si te pasas el cartel que indica la salida a las ruinas, puedes continuar de frente y aparcar junto al cementerio que está un poco más lejos.

Artemisa, hija de Zeus y Leto, y hermana gemela de Apolo, tenía en Éfeso uno  de sus centros de culto de más importancia. Una buena manera de imaginarse el templo es visitar el museo arqueológico, pues se exhibe una maqueta de este.

El lugar donde se encuentra el templo, que fue redescubierto en 1869, ya se consideraba sagrado desde tiempos anteriores. Se han encontrado evidencias que indican que ya desde finales del S. XI a. C se practicaba el culto a la diosa Madre Cibeles. El primer templo data del S. VII y, tras su destrucción, se construyó uno en marmol con doble columnata, a mediados del S. VI a. C. Se dice que este fue incendiado por un tal Eróstrato en el año 356 a.C, simplemente porque quiso que su nombre pasara a la historia. Cuentan que el templo ardió la noche que nació Alejandro Magno, y que Artemisa estaba demasiado ocupada en su nacimiento como para salvar su propio templo de las llamas. 

Pero el templo era muy afamado y atraía a un gran número de peregrinos. Y los efesios tenían una gran devoción a Artemisa, que demostraban reconstruyendo el templo cada vez que era destruido. 

Así, este fue nuevamente reconstruido, costeado por los habitantes de la ciudad. El templo era incluso más grande que el anterior. Se dice que era el edificio más grande del mundo antiguo. Pero fue finalmente arrasado por los godos en el 263 d. C. 

6. Perderse en las ruinas de Éfeso, una de las ciudades grecoromanas mejor conservadas

Éfeso fue una de las más grandes e impresionantes ciudades del mundo antiguo y a día de hoy una de las mejor conservadas. Y hay que tener en cuenta que Éfeso no está totalmente excavada. Sin ir más lejos, este año, 2022, se ha descubierto un nuevo barrio comercial antiguo.

El sitio arqueológico se encuentra a unos 3,5 km de Selçuk. Por eso recomendamos ir en transporte público, en taxi, alquilar una bicicleta o reservar un tour guiado, que además te permitirá aprender y entender mejor la importancia ruinas. Caminar entre las ellas da una idea del antiguo esplendor de esta maravillosa ciudad.

Datos prácticos

Precio: 200 LT. Las casas terraza tienen entrada aparte y cuesta 85 LT. Ambas están incluidas en la tarjeta museo The Aegean. Además esta te evita hacer la cola para comprar la entrada.

Tasa de aparcamiento: 25 LT. 

Horario de invierno (octubre – abril): 8:30 18:00. Última entrada 17:00. Las casas terraza abren de 9:00 a 17:00. Última entrada 16:30.

Éfeso tiene dos entradas, la Superior y la Inferior. La primera, que fue la que nosotros escogimos, te permite recorrer la avenida de los Curetes en dirección a la Biblioteca de Celso. La otra se encuentra en el extremo opuesto. Ambas tienen aparcamiento y tiendas de recuerdos, y alguna cafetería donde tomar café o un zumo. Por la cantidad de gente que vimos a lo largo del recorrido, y que a partir de la biblioteca de Celso el número disminuyó bastante, diríamos que igual al entrada Inferior es la menos utilizada. 

Duración de la visita: Las ruinas ocupan una gran extensión. Nosotros estuvimos dos horas recorriéndolas, incluyendo la entrada a las casas terraza, pero sin acercarnos a la iglesia de María.

Consejos: Las ruinas de Éfeso son muy visitadas y lo normal es que te encuentres con un gran número de turistas, y de visitas guiadas. Nosotros las visitamos a principios de octubre a la una del mediodia y el sitio estaba bastante lleno. Por eso, si quieres visitarlo sin tanta gente a tu alrededor, te recomendamos ir pronto en la mañana o al final de la tarde.

Éfeso es un lugar sin mucha sombra y bastante caluroso. Así que no se te olvide la crema de sol, un gorro y una botella de agua. Si no te acuerdas, puedes comprarlos en algunas de las tiendas de la entrada. Eso si, a un precio algo más elevado. Ah! e ir con calzado cómodo.

Qué ver

Es posible reservar una visita guiada donde un experto te explicará la importancia y caracteristicas de los diferentes edificios.

Si eliges la puerta Superior o puerta Magnesia, te encontrarás con las ruinas del Ágora Superior, de varios templos, del Asclepion, del Prytaneum y del Odeon, un pequeño teatro techado construido alrededor del año 100 – 150 d.C con unos 1400 asientos que se usaba para obras de teatro, conciertos y reuniones. Además hay una maqueta donde se puede ver como era la antigua ciudad, cómo estaba rodeada por murallas y cómo estaba conectada al mar.

Pronto se llega a la avenida principal, la avenida de los Curetes, con adoquines de mármol y que es algo resbaladiza. Esta calle de 210 m de largo estaba porticada y en ella había tiendas y esculturas de ciudadanos importantes, emperadores o deidades. La puerta de Hércules cerraba el tráfico a la calle.

El bello Templo de Adriano, S. II d.C, llama la atención con sus columnas y sus frisos decorados que cuentan el mito de la fundación de Éfeso. Los frisos originales se encuentran en el museo arqueológico.

Cerca pueden verse las letrinas.

Frente al templo de Adriano se encuentran las casas terraza o casas adosadas, a las cuales recomendamos entrar. Estas viviendas en el corazón de la antigua ciudad, eran el hogar de la élite de Éfeso. Esto se comprueba fácilmente al visitarlas, con su lujosa decoración, con mosaicos, frescos y marmoles. Las casas tenían hasta agua caliente y fria.

Muy cerca de estas casas se encuentra la Biblioteca de Celso, uno de los edificios más interesantes y conocidas de Éfeso. Fue construida en el S. II d. C, en honor del senador, cónsul y procónsul romano Tiberio Julio Celso Polemeano, que fue enterrado debajo del edificio. Esta  era la tercera biblioteca más grande del mundo antiguo, detrás de las de Alejandría y Pergamo, con capacidad para 12.000 volúmenes. La fachada fue reconstruida en las decada de 1970 y las esculturas originales se encuentran el museo de Éfeso de Viena.

De la biblioteca se puede pasar al gran Ágora inferior y al templo de Serapis. 

La calle de marmol lleva hasta el Gran Teatro. Pero antes de llegar se puede uno fijar en una señal en el suelo que indica el camino hacia el burdel, que se encuentra frente a la biblioteca de Celso. 

El Gran Teatro, construido bajo el reinado de Lisímaco, fue reconstruido por los romanos entre el 41 y el 117 d.C. Tenía una capacidad estimada para 25.000 personas y se cree que San Pablo predicó aquí. Subir las gradas tiene como premio unas buenas vistas de la calle del puerto, de 500 m de largo y, que como su nombre indica, llegaba hasta él. 

Por esta zona se encuentran las ruinas del Gimnasio y del Estadio, así como de la iglesia de María, donde se organizaron dos importantes concilios.

No muy lejos de la entrada Inferior se encuentra La gruta de los Siete Durmientes. Y es que se cree que este es el lugar donde los Siete Durmientes están enterrados. Estos fueron perseguidos a causa de sus creencias cristianas por el emperador romano Decio en el 250 d.C.  Los Siete creyentes quedaron dormidos en una cueva durante varios siglos, sobreviviendo así a la persecución.

7. Visitar la casa donde se cree vivió la Virgen María

A unos 8 km de Selcuk, en el monte Koressos, se encuentra la que se cree fue la casa donde la Virgen María pasó sus últimos años.

La mejor manera de llegar hasta aquí es en coche o dentro de uno de los muchos tours que incluyen esta visita.

 

 

La casa fue descubierta a finales del S. XIX tras unas visiones de la beata Ana Catalina Emmerick que fueron publicadas por Clemens Brentano. El que sea o no la última casa de la Virgen, es un tema muy controvertido. Hay algunos factores que lo apoyan y otros que lo desmienten. La Iglesia Católica lo ha denominado Lugar Sagrado, ha sido visitado por varios Papas, pero nunca ha confirmado la autenticidad de la vivienda.

La entrada cuesta, a octubre de 2022, 150 LT por persona. Y aparcar el coche 25 LT. Y es el precio de la entrada lo que hace que no recomendemos esta visita. Creemos que el precio es demasiado elevado. Nosotros lo visitamos sin apenas gente y no sentimos un ambiente especial. Después de visitar otros lugares de peregrinación como Fátima, Lourdes, Loreto o Jerusalén, este lugar nos dejó más bien fríos.

Tras dejar el coche enseguida se llega a una cafetería. Muy cerca se encuentra la casa de la Virgen María. De pequeño tamaño, es una capilla donde se venera una imagen de la Virgen.

Cerca de la casa hay unas fuentes que se creen milagrosas y el muro de los deseos, donde cada persona puede colgar el suyo.

Horario de invierno (noviembre – febrero): 8:00-17.00

Horario de verano: 8:00-18.00

8. Visitar la bonita población de Şirince

A unos ocho kilómetros de Selçuk se encuentra Şirince, un pequeño pueblo de unos 600 habitantes donde se produce aceite de oliva y vino. Este fue fundado tras el abandono de la ciudad de Éfeso, pero su historia actual data del S. XV, cuando un grupo de esclavos griegos liberados se asentó aquí. En 1923, como resultado del intercambio turco-griego, Şirince fue habitada por turcos provenientes del norte de Grecia. Estos mantuvieron la arquitectura y la producción de vino.

A nosotros se nos hizo tarde y no pudimos ir. Nuestra última visita fue la casa de la Virgen María. Tras esta nos dirigimos a nuestro siguiente destino: la ciudad de Bodrum, que se encuentra a unos 170 km de Selçuk. 

Por el camino disfrutamos desde el coche de las bonitas vistas del lago Bafa Gölü. Al lado de la carretera había varias cafeterías donde sentarse para poder disfrutar de estas. Además, cerca de la ciudad de Mila, junto a la carretera, pudimos ver de lejos las ruinas de la antigua ciudad de Euromo. Nosotros no hicimos ninguna parada, pues nuestra intención era llegar a Bodrum para ver atardecer. Pero eso es otra historia que contaremos en el siguiente post sobre nuestra ruta a Turquía: Qué ver en Bodrum y Gümüslük, lugares en la costa turquesa que mezclan historia, playas y gastronomía.

¿Vas a viajar a Turquía?

Aquí encontrarás más información útil para tu viaje, y nos ayudaras a seguir creando contenido, Gracias

Viaja siempre con seguro. Desde aquí puedes reservar tu seguro de viaje y ahorrarte un 5%

Encuentra el vuelo que mejor se adapta a tus fechas y presupuesto con Skyscanner

Quieres conocer mejor tu destino de vacaciones. Desde aquí puedes reservar un gran número de actividades en Turquía.

Nos gusta mucho sacar fotografías en nuestros viajes. Para ello llevamos la cámara Nikon D3400 con objetivo Tamron 18-200. En los viajes largos llevamos también nuestra antigua cámara, la Canon Powershot G5x, por si tenemos problemas con la primera. Además, esta sigue siendo nuestra primera opción si vamos a la montaña, pues es pequeña y ligera. Siempre llevamos varias tarjetas de memoria. La mochila que usamos para llevar las cámaras es esta.

Nuestra guías favoritas para preparar nuestro viajes son la DK y la Lonely Planet.

2 comentarios en “Qué ver en Éfeso: una de las ciudades más importantes del mundo antiguo”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *