Pamukkale

Qué ver en Pamukkale, todo lo que necesitas saber de uno de los lugares más conocidos de Turquía

Pamukkale es uno de los lugares más visitados de Turquía. Su gran fama es debida a sus aguas termales que han modelado un fascinante paisaje de piscinas escalonadas de color blanco y cascadas petrificadas que caen a lo largo de la ladera de la montaña. Son estas aguas el motivo de la fundación de la antigua ciudad grecoromana de Hierápolis, cuyas ruinas se extienden por lo alto de este maravilloso paisaje natural. Los nobles romanos venían aquí a descansar y disfutar de los beneficios terapeúticos de este balneario. Fue también un importante centro religioso, se dice que fue aquí donde uno de los Apóstoles de Jesús, Felipe, fue martirizado y enterrado. Los alrededores de Pamukkale esconden también lugares de gran interés como las antiguas ciudades de Laodicea y de Afrodisias ¿Nos acompañas?

Pamukkale es una localidad muy conocida por sus aguas termales y sus terrazas de travertino. De hecho esta zona ha sido considerado un spa desde, al menos, el S. II a. C. Desde 1988 Pamukkale forma parte de la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. 

A día de hoy es una de las atracciones turísticas más conocidas de Turquía. Esto significa que es un lugar fuera de lo normal donde vas a encontrar a un montón de gente que, como tú, quiere conocer el lugar paradisiaco que  se muestra en tantas fotos de redes sociales. Desde ya te decimos que esas fotos no son del todo reales, porque ni quedan tantas piscinas llenas de esa preciosa agua color azul, ni vas a poder hacer una foto sin gente a tu alrededor. Además está prohibido entrar en muchas de esas piscinas tan maravillosas, de hecho sólo se puede entrar en un área habilitada para que los visitantes puedan disfrutar de las aguas termales. Si se va sabiendo todo esto, no te sentirás decepcionado y disfrutarás mucho de la visita a esta maravilla natural.

Historia de Pamukkale y Hierápolis

La antigua ciudad helenística de Hierápolis fue fundada en el S. II a.C por Eumenes II rey de Pérgamo como un balneario, gracias a sus numerosas fuentes termales. En el 133 a. C., paso a ser parte de la provincia romana de Asia. 

Debido a la alta actividad sísmica de la zona, Hierápolis fue destruida varias veces a causa de los terremotos. En el año 60, uno muy severo dejó la ciudad en ruinas. Esta fue reconstruida en estilo romano alcanzando su forma actual. Tras esto, en los S. II y III d. C, la ciudad alcanzó su periodo de mayor importancia. Hierápolis era un importante centro de relax para los nobles romanos, que acudían a ella en busca de sus aguas termales y sus beneficios terapeúticos. 

La ciudad se convirtió en un importante centro para el cristianismo. Se cree que este es el lugar del martirio de San Felipe en el año 80 d.C. Durante el período bizantino, la ciudad continuó floreciendo. Pero, a principios del siglo VII, la ciudad fue devastada por otro terremoto. En el siglo XII, el área quedó bajo el control turco pero cayó en manos de los cruzados bajo el mando de Federico Barbarroja a finales del S. XII. Poco después, la ciudad fue abandonada. En el S. XIV un gran terremoto derribó los restos de la antigua ciudad y estos fueron cubiertos progresivamente por piedra caliza.

Hierápolis fue excavada por primera vez en 1887, aunque fue a mediados del S. XX cuando se comenzó a excavar de manera continuada. 

Pamukkale significa, en turco, castillo de algodón en base a sus características formaciones naturales de color blanco. Estas se encuentran a los pies del sitio arqueológico de Hierápolis, que se encuentra en lo alto de la actual localidad de Pamukkale.

El origen de las fuentes termales, tan importantes para la historia de este lugar, se encuentra en la alta actividad sísmica de la zona. Así, fueron los movimientos tectónicos los que hicieron aparecer las fuentes de agua, que tienen un alto porcentaje de calcio. Con el tiempo se han ido formando gruesas capas blancas de piedra caliza y travertino que bajan por la ladera de la montaña dando la impresión de cascadas petrificadas. También se han formado terrazas con forma semiesférica que contienen una capa de agua poco profunda.

Pero, debido al alto número de visitantes que venían a ver este fenómeno natural, la zona se orientó al turismo y no se puso control para la protección de Pamukkale. Así, se construyeron hoteles en lo alto del lugar, que además usaron las aguas termales para llenar sus piscinas; se acondiconó una rampa de acceso para que la gente pudiera acceder a la zona; se vertieron aguas residuales que oscurecieron la piedra blanca y la gente se paseaba con zapatos y se lavaban con jabón en las piscinas. Todo esto estropeó el paisaje y, para intentar recuperar el área, la UNESCO llevó a cabo una serie de medidas. Así, desaparecieron los hoteles, la rampa se cubrió de piscinas artificiales, a las cuales se puede acceder a día de hoy, pero sin zapatos. Y muchas de las piscinas se vaciaron para que se blanquearan de nuevo al sol, además de prohibir su acceso. A día de hoy, todavía pueden verse los estragos de este turismo descontrolado. 

Cómo llegar:

Pamukkale se encuentra al sudoeste de Turquía, en la provincia de Denizli. El aeropuerto más cercano es el de la ciudad de Denizili, que se encuentra a unos 70 km de distancia.

Para encontrar el vuelo que mejor se ajuste a tus fechas y presupuesto te recomendamos entrar en Skyscanner. En esta página también se pueden encontrar hoteles y coches de alquiler.

También se puede llegar en autobús desde la ciudad donde te encuentres.

Nosotros llegamos hasta aquí en nuestro coche de alquiler desde Bodrum, que está a unos 250 km de distancia.

Debido a que Pamukkale no se encuentra cerca de ninguna otra atracción turística importante, una manera cómoda de llegar es con una excursión organizada. Al ser un lugar tan popular, estas se ofertan desde numerosos lugares de Turquía. Os dejamos los links para encontrar más información sobre estos tours y, si os interesan, al reservárlos desde aquí nos estaréis ayudando a que sigamos subiendo contenido. 

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La visita a Pamukkale también está incluida normalmente en los viajes de varios días alrededor de Turquía como en este de 7 días por Turquía, o en este de 6 días por Turquía.

Dónde dormir

Pamukkale tiene una gran oferta hotelera para todos los presupuestos. Nosotros pasamos dos noches en el hotel Bellamaritimo, con vistas a los travertinos. La habitación era súper amplia y, como es frecuente, el desayuno turco estaba incluido. Estaba muy bien situado, cerca de una de las paradas del dolmus (autobus) que lleva a la entrada norte de Hierápolis y a distancia caminando de la puerta media. El hotel tenía piscina, que puede ser importante en la temporada de más calor, pero no tenía ascensor. Además, el personal fue muy amable y nos ayudó a organizar nuestra visita. 

Otra opción, quizás algo más económica, es dormir en el pueblo cercano de Karahayit, a unos 7 km al norte de Pamukkale. Este presenta también aguas termales y formaciones como las de Pamukkale, aunque en este caso en vez de blancas son de color óxido por los minerales del agua. Nosotros teníamos pensado acercarnos, pero en el hotel nos dijeron que no merecía la pena. No sabemos si es porque el lugar está mal mantenido. Algunas fotos en internet muestran un lugar bastante curioso. Pero ya sabemos que las fotos pueden ser engañosas.   

Dónde comer

En la localidad de Pamukkale hay muchos sitios para comer. Lo que no recomendamos es hacerlo dentro del recinto de las fuentes termales. Aquí la comida es más cara y la oferta son hamburguesas, bocadillos, patatas fritas y helados. El restaurante se encuentra junto a la piscina de Cleopatra.

Nosotros compramos unos bocadillos en Hanimeli Gözleme, cerca de la parada del dolmus. En este restaurante tenían más oferta de comida para llevar, pero nuestro autobús estaba a punto de llegar y pedimos lo más rápido. La mujer que nos preparó la comida, no sabía mucho inglés pero era muy simpática. Nos los comimos más tarde en un banco con vistas a las terrazas de travertino.

Para cenar fuimos al restaurante As Teras Manti Evi. La dueña era muy amable y el kunefe que tomamos de postre estaba riquísimo, es más, puede ser el mejor que hayamos probado hasta ahora.

Para no equivocaros a la hora de pedir comida, podéis echarle un ojo a nuestro post sobre gastronomía turca.

Si queréis más consejos sobre como viajar por Turquía, igual os interese leer nuestro post con recomendaciones para viajar por libre por este país

Cómo visitar Pamukkale/Hierápolis

Precio a octubre de 2022: 200 LT. 

La entrada incluye la visita a las piscinas naturales y a los restos de la antigua ciudad de Hierápolis. Esta entrada está incluida en el pase de museos The Aegean. Para más información sobre pases combinados, recomendamos leer nuestro post de consejos para viajar a Turquía.

La entrada al museo arqueológico no está incluido en la entrada, pero si en el pase The Aegean. Precio: 12 LT.

La entrada a la antigua piscina de Cleopatra tampoco está incluida. Precio: 130 LT.

Horarios. 

En diferentes fuentes hemos encontrado horarios algo diferentes, por eso os recomendamos confirmar en el hotel antes de ir.

Del 1 noviembre al 29 de febrero: La puerta sur abre 7:30 – 18:00, última entrada 17:30. El resto de puertas, así como la piscina de Cleopatra, abre de 8:00 – 18:00.

Del 1 marzo al 1 mayo: La puerta sur abre 6:30 – 20:00, última entrada 19:30. El resto de puertas, así como la piscina de Cleopatra, abre de 8:00 – 20:00. La puerta norte abre de 8:20 – 20:00.

Del 1 junio al 30 septiembre: La puerta sur abre 6:30 – 21:00, última entrada 20:30. El resto de puertas, así como la piscina de Cleopatra, abre de 8:00 – 20:00.

Del 1 octubre al 31 octubre: La puerta sur abre 6:30 – 20:00, última entrada 19:30. El resto de puertas, así como la piscina de Cleopatra, abre de 8:00 – 20:00.

Si, sabemos que no pone horario en el mes de mayo, pero esto es lo que pone en el panfleto de información.

El museo arqueológico tiene el siguiente horario.

Horario de verano (1 abril – 31 octubre): 8:00 a 19:00, última entrada 18:45.

Horario de invierno: 8:00 a 17:00, última entrada 16:45.

Pamukkale puede visitarse en medio día, esto te da tiempo suficiente para ver tanto las ruinas de Hierápolis como para disfrutar de las piscinas naturales. Si vas a pasar el día entero en la zona, sigue leyendo hasta el final pues damos un par de ideas de qué ver en los alrededores y de algunas actividades para hacer en Pamukkale. De todas formas nosotros pensamos que es una buena idea pasar una noche en Pamukkale para así poder disfrutar de esta maravilla natural pronto por la mañana o al atardecer.

Porque, como ya hemos dicho, Pamukkale es un lugar que recibe muchas visitas. Así, a primeros de octubre, cuando nosotros lo visitamos, la zona de las piscinas naturales estaba llena. Por eso, como en todos los lugares que recibe mucho turismo, es recomendable ir o muy pronto por la mañana o tarde para evitar a los autobuses de las excursiones.

Además, quedarse a ver el atardecer es muy recomendable. Bajar por las terrazas de los travertinos a esa hora, que el número de visitantes es mucho menor, y con la luz del atardecer reflejada en las paredes blancas, hace que te enamores un poquito más del castillo de algodón. Y eso que nosotros no tuvimos un gran atardecer porque después de comer el día anduvo algo nublado.

A Pamukkale/Hierápolis se puede entrar por 3 entradas diferentes, que, cuidado, tienen horarios diferentes.

La puerta Norte, la más alejada de las piscinas termales. Si usas esta entrada comienzas la visita por la extensa Necrópolis de Hierápolis. Esta te permite pasear además por una zona de terrazas de travertino con tumbas en su interior que, cuando nosotros estuvimos, estaban llenas de agua de un color azul precioso. Otro punto a favor de esta zona es que vimos muy poca gente, vamos que estuvimos prácticamente solos. No empezamos a ver un número creciente de visitantes hasta que no nos acercamos al teatro y a las terrazas.

De esta entrada al teatro hay unos 2 km. Pero el paseo no se hace nada pesado gracias al paisaje y a las ruinas de la antigua ciudad. De todas formas, hay un servicio de lanzadera dentro del recinto que te permite ir de la puerta norte a las piscinas. El servicio funciona de 8:00 a 17:00 y hay cada 30 minutos.

La puerta norte está a unos 4 km del pueblo. Para llegar aquí nosotros tomamos un dolmus en la parada junto a Yildishan hotel. Pero mejor pregunta en tu hotel cual es la parada que más te conviene. El trayecto fue de unos 5 min y nos costó 10 LT por persona. También se puede ir en taxi. Por supuesto que se puede subir en coche y dejarlo en el aparcamiento, pero esto te obliga a volver por el mismo camino. 

La puerta Sur, la más usada por los grupos organizados. Esta se encuentra muy cerca del teatro y de la piscina de Cleopatra. Se encuentra a unos 3 km del pueblo. Para llegar se puede ir andando, en dolmus, en taxi o en coche. Aquí hay también aparcamiento.

La puerta Media, la que se encuentra en el pueblo de Pamukkale. Si se escoge esta entrada se atraviesan las terrazas de travertino y para ello hay que ir descalzo. Es una experiencia curiosa y recomendamos hacerla, al menos una vez. Si se espera al atardecer, hay muchas probabilidades de que la luz sea preciosa. Ah! el agua de las piscinas no está tan caliente.

Lo que nosotros hicimos fue acercamos en dolmus a la puerta norte y bajar al pueblo por los travertinos. 

Otra manera de visitar este lugar es dentro de una excursión que te recoge y te deja en el hotel y que incluye la entrada a Pamukkale y un guía. Para más información aquí

Consejos para visitar Pamukkale/Hierapolis

– Lleva comida, agua y crema solar. Este es un lugar caluroso y, paseando por las ruinas de Hierápolis y en las piscinas, no hay sombra.

– Que no se te olvide el bañador. No vaya a ser que te apetezca darte un baño en la piscina de Cleopatra. Cerca de esta hay cambiadores gratuitos y tiendas de suvenirs donde podrás comprar trajes de baño y toalla si se te olvidan.

– Lleva una toalla para secarte los pies después de haber disfrutado de las aguas termales.

– Lleva calzado que sea fácil de quitar, pero lo suficientemente resistente para que te deje caminar por la ruinas. Y también una bolsa para meter los zapatos mientras caminas por los travertinos. Si sólo vas a estar un rato en las piscinas, puedes dejar estos a la entrada.

– Ten cuidado al caminar por las terrazas de travertinos. Aunque no es tan resbaladizo como pueda parecer, hay zonas que sí lo son. Estas están señalizadas y aun así vimos resbalarse a varias personas. 

– Respeta las normas y entra sólo en las piscinas abiertas. Además hay guardias controlando que la gente no entre en las piscinas que están cerradas por un buen motivo.

– Qué ver en Pamukkale

– Ciudad antigua de Hierápolis

Hierápolis tiene mucho que ver, tumbas, templos, el teatro romano, fuentes monumentales y la puerta que se creía era la entrada al inframundo, entre otras estructuras.

Lo más alejado de las piscinas es la extraordinaria y extensa necrópolis, que se extiende a lo largo de 2 kilómetros. Aquí se pueden ver tumbas de distintos periodos y de varios tipos, desde sarcófagos y túmulos circulares, a tumbas familiares de gran tamaño. Además se pueden ver tumbas que se encuentran dentro de las terrazas de travertino. 

Pronto se llega a las ruinas de los baños romanos del S. III d.C, que se encontraban fuera de la ciudad y que más tarde, en el S. VI, fueron convertidos en iglesia. Era normal en las antiguas ciudades de Anatolia que los baños estuviesen fuera de la ciudad. Así los visitantes que llegaban podían limpiarse y purificarse antes de entrar. Era también una forma de evitar epidemias. 

Y enseguida se llega a la entrada monumental de la antigua ciudad romana, la puerta de Frontinus, también conocida como arco de Domiciano. Junto a la puerta se encuentran las letrinas de finales del S. I d.C, rodeadas de columnas. Por esta zona uno puede descubrir varias ruinas y perderse por caminos nada transitados para llegar a algunas más alejadas. 

Y enseguida se alcanza a ver el maravilloso teatro romano que tuvo cavidad para más de 12.000 personas y que fue construido probablemente en el periodo del emperador Adriano y renovado durante Septimio Severus en el S. III. Aunque no se puede bajar al escenario, la vista desde los asientos más elevados es espectacular. 

Cerca del teatro, encima de una pequeña colina, se encuentra el Martirio de San Felipe. Esta estructura octogonal del S. V se situa donde se cree que el apostol fue martirizado y enterrado en el S. I d. C.

Bajo el teatro se encuentran los restos del Templo de Apolo y del Plutonio. Este último fue el centro religioso más antiguo de Hierápolis. Debido a los gases tóxicos, dióxido de carbono, que emergían de una fuente termal dentro de una cueva, se consideró este lugar como la entrada al inframundo. A día de hoy encima de la cueva se encuentran representado el Plutón, dios del inframundo, junto a serpientes y al Can Cervero. Estas estatuas son réplicas de unas encontradas aquí. 

– Museo arqueológico

Este pequeño museo se encuentra en los antiguos grandes baños romanos y muestra los restos encontrados durante las excavaciones de la ciudad antigua de Hierápolis y en los alrededores, como en la ciudad de Laodicea. Consta de tres salas, sarcófagos, objetos pequeños y teatro, así como algunos elementos expuestos en el exterior. La sala que más nos gustó fue la que muestra los hallazgos del teatro, donde se exhibe los relieves que lo decoraban.

Antigua piscina de Cleopatra

La entrada al recinto donde se encuentra la piscina es libre y aquí hay, además de tiendas de suvenirs y de comida rápida, una zona de picnic. Hay también cambiadores gratuitos y taquillas para dejar tus pertenencias que tienen una fianza de 20 LT. No estamos seguros de si las taquillas se pueden usar sin comprar entrada para la piscina. 

La entrada a la piscina cuesta, a octubre de 2022, 130 LT. Hemos leído que suele estar bastante llena de 11:00 a 16:00, así que es mejor evitar estas horas. Nosotros nos bañamos sobre las dos del mediodia y la piscina no estaba muy llena, pero era octubre.

Las aguas termales de esta piscina, ricas en minerales, están a unos 36 grados y en el fondo hay fragmentos de columnas que, aunque le dan un toque diferente, dificulta moverse por ella. Por eso te aconsejamos que vayas con cuidado, nosotros nos chocamos con varias de ellas. Dicen que provienen de un templo antiguo, aunque nosotros tenemos nuestras dudas de que esto sea cierto. Y el nombre viene dado porque dicen que Cleopatra nadó también en estas aguas.

Sea como fuere, nosotros pasamos un buen rato dentro del agua y nuestra hija también. Así que aunque no sea una piscina muy grande, ni nada super especial, a nosotros nos valió la pena pagar la entrada. Pero, por supuesto, no es imprescindible. 

Hay un par de fotógrafos que se pasean por el agua preguntando si se quiere un recuerdo. Nos parecieron muy simpáticos y nada pesados. Nosotros no solemos hacer estas cosas, pero es que es tan difícil conseguir fotos buenas de los tres que le dijimos que sí. Fue divertido y consiguió que nuestra hija le hiciera caso y “posase” para las fotos. 

– Terrazas de travertinos

Y llegamos a la zona más conocida, la que más gente atrae, las piscinas naturales de Pamukkale. En realidad estas formaciones de color blanco se extienden por un camino muy extenso que recorren el sitio de norte a sur. Uno puede pasear a lo largo de ellas por un camino de madera. En algunas zonas se puede ver como la piedra tiene un color más parduzco. 

Sin embargo la zona donde más gente se ve es en las piscinas donde uno puede bañarse. Lo de bañarse es exagerar un poco, pues estas pozas de agua, en general, no tienen mucha profundidad, a veces no llega ni hasta la rodilla. Al entrar hay que descalzarse y puedes dejar los zapatos a la entrada. La mayor parte de la gente se queda en las primeras piscinas. Aquí uno se encuentra rodeado de gente que intenta sacarse su mejor foto. Además, también hay fotografos que se pasean ofreciendo fotos aun más especiales pues alquilan alas de ángeles. Pero si continuas bajando podrás disfrutar de estas aguas termales, que no están tan calientes, con algo menos de compañía.

Justo al lado de la entrada a las piscinas, hay una cafetería y una tienda.

Otras actividades que hacer en Pamukkale

Si alguien busca información sobre qué hacer en Turquía seguro que encuentra los vuelos en globo en la Capadocia. Pues bien, esta actividad también se puede hacer aquí, en Pamukkale. Al ser menos popular hace que, a día de hoy, los precios sean más bajos que los de Capadocia. El viaje dura también algo menos, unos 35 min. Nosotros volamos en Capadocia y fue una experiencia muy buena. El vuelo lo reservamos, primeramente, a través de GetYourGuide y acabamos muy satisfechos, pues aunque nuestro vuelo fue cancelado, la compañía se encargó de ponerse en contacto con el proveedor y nos devolvieron el dinero sin ningún problema. Aquí contamos nuestra experiencia volando en globo en la Capadocia.

 

Nosotros vimos los globos sobrevolando los travertinos y las ruinas de Hierápolis desde la ventana de nuestro hotel, así como gente practicando parapente. Y es que para los amantes de la adrenalina se puede sobrevolar este área también de esta manera. Más información aquí.

Si el viaje en globo o hacer parapente te da miedo, existe otra posibilidad para ver la zona desde arriba: volar en helicoptero. Información sobre esta actividad, aquí.

Una actividad más tranquila, completamente diferente, y que nada tiene que ver con las formaciones naturales de Pamukkale, es ir a una ceremonia religiosa Sema, donde se pueden ver a los derviches giratorios. El precio es bastante más económico que los que vimos en Estambul. Más información aquí.

Alrededores de Pamukkale

Pamukkale y Hierápolis, como ya hemos escrito, pueden verse en medio dia. Pero en los alrededores hay un par de lugares que son también muy interesantes

Laodicea

Estas ruinas se encuentran a unos 12 km al sur de Pamukkale. Aunque se puede llegar en dolmus, nosotros fuimos en coche y aparcamos a la entrada del sitio arqueológico. La ciudad comenzó a excavarse de manera sistemática a principios del S. XXI, anteriormente sólo se habían llevado a cabo pequeños trabajos. 

Estuvimos algo menos de una hora descubriendo estas ruinas, pero se puede pasar más tiempo si uno toma caminos más alejados.

Precio: 75 LT, la entrada está incluida en pases museo como el de The Aegean.

Horario de invierno (1 oct- 1 abril): 8:00 – 17:00, última entrada 16:30

Horario de verano (1 oct- 1 abril): 8:00 – 19:00, última entrada 18:30.

Historia

La ciudad helenística de Laodicea se fundó en el S. III a. C. Su nombre es el de la mujer del fundador, Antíoco II, rey del Imperio seléucida. En el 133 a.C pasó a formar parte del Imperio Romano. Llegó a desarrollar una gran riqueza gracias a su buena localización en el cruce de dos rutas comerciales. Se sabe que el político y filósofo romano Cicerón pasó un tiempo en esta ciudad alrededor del año 50 a. C.

Laodicea fue el hogar de una importante comunidad durante los primeros años del cristianismo, y era una de las comunidades de interés del apóstol Pablo. En ella se encontraba también una de las siete iglesias de Asia mencionadas en el Libro de Apocalipsis. De dos de ellas, la de Éfeso y la de Bergama, hemos hablado ya en posts anteriores.

Como ya hemos escrito, esta zona presentaba una alta actividad sísmica y, al igual que Hierápolis, Laodicea fue destruida varias veces a causa de terremotos. De hecho, fue abandonada después del gran terremoto de principios del S. VII d.C.

Visita:

Durante la visita estuvimos prácticamente solos. Paseando por ellas, uno puede comprender la antigua riqueza de la ciudad. Entre las ruinas pueden verse los restos de dos teatros que tienen unas vistas geniales a los travertinos de Pamukkale. También se visita la basílica de Laodicea que mantiene mosaicos decorando su suelo y construida en el S. IV d.C. 

Laodicea se puede visitar dentro de una excursión de tres días que incluye las Siete iglesias de Asia mencionadas en el Apocalípsis

Cueva Kaklik

A unos 40 km al este de Pamukkale se encuentra esta cueva cuya visita es muy recomendable. En ella se pueden ver las mismas formaciones que en Pamukkale pero en el interior de una pequeña cueva. El olor te hará saber que las aguas termales de la cueva contienen azufre. En el interior de esta el agua fluye en pequeñas cascadas que llegan a inundar las pasarelas por donde se camina. Así que es muy buena idea llevar calzado resistente al agua. La cueva se recorre en muy poco tiempo.

Nosotros estuvimos totalmente solos. A la salida hay una cafetería y unos columpios. La visita fue gratuita.

Afrodisias

A unos 70 km al suroeste de Pamukkale se pueden visitar otras ruinas famosas. En este caso las de la antigua ciudad de Afrodisias. Nosotros no las pudimos conocer pues ya estaban cerradas cuando íbamos de Bodrum a Pamukkale. Pero tiene restos muy interesantes como el tetrapylon,  el Sebasteion o el estadio.

Hay tours que combinan la visita a Pamukakle con la de las ruinas de Afrodisias, como este que sale de Kusadasi, o este que sale de Esmirna.

Precio: 70 LT, esta entrada está también incluida en el pase museo The Aegean.

Horarios de invierno (1 octubre – 1 abril): 9:00 – 17:30, última entrada 17:00

Horarios de invierno (1 octubre – 1 abril): 8:30 – 19:0, última entrada 18:30

En definitiva ¿merece la pena ir a Pamukkale?

Pamukkale no está cerca de los sitios que suelen visitarse, así está a unos 600 km de Estambul y de Capadoccia, y a unos 200 km de ciudades de las costa turquesa como Esmirna o Antalya. Vamos, que se suele tener que tomar un desvío para llegar hasta ella.

Dicho todo esto, creemos que sí merece la pena visitar esta maravilla natural. Nosotros lo pasamos genial y fue un día diferente. Visitamos ruinas interesantes, paseamos por las terrazas de travertino, disfrutamos del blanco paisaje y pasamos un rato divertido en la piscina de Cleopatra. Pero de lo que no estamos seguros es de si merece la pena amoldar un viaje a Turquía sólo para poder visitar Pamukkale. Nos repetimos, pero ni esperéis estar solos, ni sacar las fotos que se ven por las redes sociales. A día de hoy muchas de las piscinas están vacías y el característico color azul de sus aguas se ve en pocas de ellas, y en esas no se puede entrar.

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Nos gusta mucho sacar fotografías en nuestros viajes. Para ello llevamos la cámara Nikon D3400 con objetivo Tamron 18-200. En los viajes largos llevamos también nuestra antigua cámara, la Canon Powershot G5x, por si tenemos problemas con la primera. Además, esta sigue siendo nuestra primera opción si vamos a la montaña, pues es pequeña y ligera. Siempre llevamos varias tarjetas de memoria. La mochila que usamos para llevar las cámaras es esta.

Nuestra guías favoritas para preparar nuestro viajes son la DK y la Lonely Planet.

2 comentarios en “Qué ver en Pamukkale, todo lo que necesitas saber de uno de los lugares más conocidos de Turquía”

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