Meissen es la cuna de Sajonia, pues aquí comenzó su historia y, aunque acabó siendo superada por Dresde, todavía conserva en lo alto de un promontorio rocoso la prueba de su importancia, su castillo y su catedral. Por si esto fuera poco, fue aquí, a orillas del Elba, donde se comenzó a producir la porcelana en Europa. ¿Nos acompañas a descubrir los lugares que ver en Meissen?
Meissen es una parada muy recomendable en una ruta por Sajonia, así como una excursión perfecta desde la cercana ciudad de Dresde.
De hecho, nosotros visitamos Meissen desde la capital de Sajonia, donde estuvimos en diciembre disfrutando de sus bonitos mercados navideños. Por cierto, si también vas en esta época, abrígate, pues hace mucho frío y suele nevar.
Así, en nuestro blog vas a encontrar más información sobre esta área, que, esperamos, te sirva de ayuda.
– Palacio de Moritzburg, el otro palacio de Cenicienta
– Qué ver en Dresde, la Florencia del Elba
– Viajar a Dresde: cómo llegar y otros datos interesantes
– Qué ver en Bautzen, la ciudad de los sorbios
– Rakotzbrücke, uno de los lugares más instagrameables de Alemania
– Dresde en navidad: sus mejores mercados navideños
Ahora vamos a contarte qué ver en Meissen, así como todo lo que necesitas saber para visitarla.
Índice
Dónde está Meissen y cómo llegar
Meissen se encuentra al noreste de Alemania, en el estado de Sajonia y cerca de la frontera con Polonia y la República Checa. Las ciudades de mayor tamaño cercanas a ella son Dresde a unos 25 km, Leipzig a unos 90 km, y Berlín a unos 165 km.
Así, puedes llegar en avión al aeropuerto de Berlín, al de Dresde o al de Leipzig-Halle. Para encontrar el vuelo que mejor se adapte a tus fechas y presupuesto te recomendamos entrar en Skyscanner.
Una vez aquí, puedes alquilar un coche en el aeropuerto o moverte en tren por el país.
Si necesitas alquilar un coche, te aconsejamos usar Booking o Discovercars, y si te decides a usar el tren, entonces puedes encontrar toda la información sobre rutas y horarios en la página de la Deutsche Bahn. Una buena opción para conocer esta región es adquirir el Sachsen ticket, que es válido para trenes locales y otros medios de transporte durante todo un día en los estados de Sajonia, Sajonia Anhalt y Turingia. Su precio depende del número de personas que se incluyan en él. Y es que vale para hasta 5 adultos y hasta 3 niños de 6 a 14 años.
Desde Dresde a Meissen, por ejemplo, puedes coger la línea S1 del S-Bahn y en una media hora habrás llegado. El viaje te costará unos 9,5€ sólo ida.
Si llegas en coche, nosotros aparcamos en el parking que está frente al ascensor que te sube a la catedral y que nos costó 5€ todo el día. Sin embargo, hay más aparcamientos en la ciudad. Parece que el parkplatz an der Elbe, al otro lado del río, es gratuito.
Además, te recomendamos leer estos consejos para conducir por las carreteras alemanas, donde te hablamos de la etiqueta que necesitas para conducir por las ciudades del país y del uso de neumáticos.
Asimismo, puedes llegar a Meissen en autobús. Para saber cuál es el mejor medio de transporte público para organizar tu viaje entra en Trainline, una página que te muestra fácilmente todas tus opciones.
También puedes llegar en barco desde Dresde, por ejemplo, en este crucero por el Elba o en este viaje en barco, en donde conocerás Radebeul y sus viñedos.
Por último, puedes unirte a esta excursión organizada desde Berlín a Dresde y Meissen con parada en el palacio de Moritzburg.
Historia de Meissen, la cuna de Sajonia
Para comprender la importancia histórica de Meissen, debemos remontarnos al S. X, cuando Enrique I, duque de Sajonia y rey de Germania, andaba luchando contra los eslavos establecidos en la frontera oriental de sus dominios.
Tras una victoria en el año 929, ordenó levantar una fortificación de madera en un promontorio entre los ríos Meisa Triebisch y Elba. Esta se convirtió en el castillo de Misni y a sus pies se desarrolló el primer asentamiento alemán en un territorio ocupado por tribus eslavas.
Meissen se convirtió así en el centro de la Marca o Margraviato de Meissen, un principado medieval del Sacro Imperio Romano Germánico que desempeñaría un papel fundamental en la historia de Sajonia. La residencia del margrave era el antiguo castillo de Meissen, símbolo del poder de sus gobernantes, que pasó a la historia como la cuna de Sajonia.
Este territorio fue muy disputado, hasta que en 1089, el conde Enrique de Eilenburg recibió Meissen, comenzando así el gobierno de la dinastía Wettin, la cual se mantuvo en el poder hasta el final del margraviato, llegando a competir en poder con la familia imperial.
En un principio, la actividad económica más importante de la ciudad fue la fabricación de telas, pero la Guerra de los Treinta Años acabó con ella, además de provocar graves daños en la ciudad. Más tarde, en 1710 y bajo Augusto el Fuerte, se inauguró la fábrica de porcelana en el castillo, lo que supuso un nuevo desarrollo para la ciudad. A día de hoy, se sigue produciendo este exclusivo producto en Meissen.
Durante la II Guerra Mundial, Meissen no sufrió excesivos daños y en el castillo se almacenaron obras de arte de Dresde y otras ciudades para su protección, como la Madonna Sixtina o el Tesoro de la Catedral de Aquisgrán.
Qué ver en Meissen
El perfil de la ciudad está dominado por la catedral, el palacio episcopal y el castillo de Meissen o Albrechtsburg, que se alzan orgullosos en la colina del castillo en la margen izquierda del río Elba.
Ya sólo por ver esta bella imagen vale la pena acercarse hasta aquí, pero aún hay más lugares que ver en Meissen. Y si no te lo crees, sigue leyendo.
Colina del castillo: el origen de Meissen
Para entrar en el recinto del castillo y la catedral atravesarás la Torhaus, conocida también como la puerta media del castillo. Esta alberga en su interior una pequeña exposición de la Asociación para la Promoción del Arte Contemporáneo de Porcelana, que abre de abril a octubre, de viernes a domingo y de 14:00 a 18:00. Entrada gratuita.
Ya en la plaza de la catedral, verás varios edificios históricos, como el granero o Kornhaus, que se construyó en el S. XV y acabó utilizándose para la producción de la porcelana, pero que actualmente está cerrado, y el palacio episcopal, que ahora lo ocupa el Tribunal del distrito. Este fue la antigua residencia de los obispos de la diócesis de Meissen desde su fundación en el S. X. Por supuesto, ha sufrido cambios a lo largo de su historia y el edificio actual, en estilo gótico tardío, data principalmente de los siglos XV y XVI.
Además, aquí podrás hacer una pausa en el restaurante Domkeller o en el Dom Café, ambos con vistas sobre Meissen. Y si vas a dormir en la ciudad, este puede ser un buen lugar para quedarse, por ejemplo, en el Stadtpanorama o en el Romantik hotel.
Sin embargo, no hace falta que comas o duermas aquí para disfrutar de las vistas, pues hay un mirador entre la catedral y el palacio episcopal. Bueno, y también a lo largo de la subida a la colina.
Castillo de Albrechtsburg: de cuna de Sajonia a la primera fábrica de porcelana del mundo
En el año 929, el rey Enrique I construyó una fortificación de madera sobre el Elba, una ubicación perfecta para gobernar la región. Sin embargo, su aspecto actual data de mediados del S. XV, cuando los hermanos Ernst y Albrecht Wettin, que gobernaron juntos Sajonia, mandaron al maestro de obras Arnoldo de Westfalia la construcción de un nuevo palacio residencial en estilo gótico tardío donde antes estaba el castillo del Margrave. Querían que este simbolizara su poder y, entre 1471 y 1524, se levantó el que está considerado como el primer palacio de Alemania.
Arquitectónicamente hablando, fue muy novedoso, pero nunca llegó a servir para su uso original, porque los hermanos dividieron su territorio durante la construcción. Como Albrecht recibió las zonas de Meissen, el castillo se conoce como Albrechtsburg. Por aquel entonces, Dresde comenzó a ganar en importancia y Meissen perdió su papel residencial. De hecho, fue su hijo, Jorge el Barbudo, el único que lo utilizó como residencia y a excepción de alguna recepción o partida de caza, se mantuvo vacío.
Sin embargo, su historia cambió en 1700 gracias a Augusto el Fuerte, quien lo convirtió en la primera fábrica de porcelana de Europa. Y es que le pareció un lugar perfecto para mantener el secreto de la producción del oro blanco.
En 1863, tras 153 años como fábrica de porcelana, esta recibió un nuevo hogar y el castillo fue restaurado, recuperando su aspecto gótico original. De este modo, se decoraron sus salas con murales que representan hechos históricos importantes para Sajonia y Meissen, y se amueblaron al estilo de la época. Su restauración fue pionera para la preservación de monumentos en Alemania.
En 1990, tras la caída del Muro de Berlín, fue aquí, en el Albrechtsburg, donde se restableció el Estado Sajón.
Información práctica para visitar el Albrechtsburg
Te recomendamos que entres antes de tu visita en la página web del castillo para comprobar sus condiciones actuales.
Horario: abre de 10:00 a 18:00 y cierra los martes.
Precio a octubre 2026: 12€ o 10€ si optas a descuento. Los menores entre 6 y 16 años pagan 4,5€ y los niños hasta los 6 entran gratis. También existen tickets combinados para el castillo, la catedral y la fábrica de porcelana. Si estás interesado, tienes toda la información en la página web.
La visita al castillo incluye el HistoPad, una especie de tableta que te muestra cómo se encontraban las habitaciones en la antigüedad gracias a la realidad virtual. A nosotros nos pareció muy curioso y nuestra hija se lo pasó en grande recreando la vida en el castillo.
Por otro lado, el recorrido nos pareció muy interesante y creemos que merece la pena entrar en él. Así, sus salas más destacables son el gran salón de baile, donde hay una pequeña capilla, y la sala de la corte, así como la gran escalera, que te lleva a los pisos superiores y que se considera una obra maestra.
Por supuesto, no está muy amueblado y las pinturas son del S. XIX, pero el interior es bonito y su historia muy curiosa.
Catedral de Meissen
Hubo que esperar varios siglos más para que alcanzase su aspecto actual, ya que las dos torres occidentales se añadieron en la primera década de 1900. Así, durante mucho tiempo, la catedral sólo tuvo una torre en su lado sureste. Esta es conocida como la jorobada por la curvatura de su aguja.
Visitar la catedral de Meissen
Esta es la página web de la catedral, donde te recomendamos entrar antes de tu visita para comprobar su información actualizada.
Horario: todos los días de 9:00 a 18:00, en abril de 10:00 a 18:00 y hasta las 16:00 de noviembre a marzo. La última entrada es media hora antes del cierre.
Precio octubre 2026: 7€, 6€ si optas a descuento y 3,5€ para los menores entre 6 y 16 años. Ticket combinado catedral y castillo: 17,50€, 15€ con descuento y 7€ para los menores entre 6 y 16.
Además, ofrecen tours en alemán por la catedral y por la torre de abril a octubre, así como conciertos de órgano. Para más información sobre precios y horarios, lo mejor es que entres en su página web.
¿Y cómo es su interior?
Al entrar te llamará la atención su elegancia y esbeltez. Además, guarda importantes obras de arte y capillas muy interesantes.
Por ejemplo, la capilla del Príncipe fue la capilla funeraria de los Wettin desde el S. XV hasta 1539, y guarda importantes sepulturas en bronce. Asimismo, aquí está la antigua entrada principal de la catedral, que fue creada en 1370 y conserva su policromía. En ella verás numerosas esculturas que representan escenas de la vida de la Virgen y del Juicio Final.
Cuando estés en esta capilla, fíjate en una piedra del suelo que lleva el nombre de Anna, un recuerdo a la princesa Ana de Sajonia que está enterrada aquí, pero sin lápida. Y es que Ana se casó con el príncipe Guillermo de Orange, pero el matrimonio fue un fracaso y su marido acabó acusándola de infidelidad. Tras esto, fue repudiada y encarcelada en Dresde hasta su muerte en 1577. En vez de enterrarla en la que por aquel entonces era la capilla funeraria de los Wettin, la catedral de Freiberg, la enterraron de manera anónima en Meissen.
Desde la capilla del Príncipe puedes entrar en la capilla de San Jorge, que fue añadida en 1530 y tiene un llamativo techo de estuco del S. XVII. Aquí hay más sepulturas y un altar pintado por Lucas Cranach el Viejo. Por cierto, el altar mayor de la catedral también procede de su taller.
Otro lugar interesante de la catedral es el coro, que se terminó en 1268 y conserva una ventana original. Además, en el coro alto podrás ver cuatro esculturas del taller de Naumburgo del S. XIII, y, por lo tanto, inspiradas en las obras del artista de Naumburgo, que fue muy conocido en el S. XIII por la expresividad de sus figuras. Estas conservan su policromía y representan a Oton I, a Adelaida, su mujer, y a San Juan y San Donato.
También en la capilla octogonal se conservan tres esculturas de este taller, así como las decoraciones de los capiteles.
Asimismo, en una de las salas verás una pequeña exposición sobre el trabajo de este artista alemán, que nosotros conocimos cuando visitamos la impresionante catedral de Naumburgo. Además, hay también un pequeño museo sobre la historia de la catedral y la importancia de Meissen en el desarrollo de la lengua alemana.
En conclusión, bajo nuestro punto de vista, visitar la catedral de Meissen merece la pena.
Casco antiguo de Meissen
Bajando por las calles empinadas y adoquinadas de Meissen, llegarás a su casco antiguo, que creció a los pies del castillo y donde verás bellos edificios, muchos de ellos en estilo renacentista.
Plaza del Mercado
La plaza del mercado es el corazón de la ciudad y está rodeada por bonitos edificios en colores pastel. Entre todos ellos destaca el ayuntamiento, que se construyó en estilo gótico a mediados del S. XV. Dentro, al igual que en muchos ayuntamientos alemanes, se encuentra el restaurante Ratskeller, que significa bodega del ayuntamiento.
Junto a él está la casa del ciervo, que es un edificio neorrenacentista del S. XX, pero que mantiene el portal de entrada del S. XVII de una antigua posada. Entenderás su nombre al ver la cabeza de ciervo que decora una de sus esquinas, la cual decoraba también la posada.
Nosotros encontramos la plaza muy animada, porque coincidimos con el mercado navideño, que se extendía también por la Elbstrasse hasta la Heinrichsplatz. Si te gustan los mercados de navidad, echa un vistazo los mejores mercados navideños de Alemania.
Aquí está también la oficina de turismo.
Iglesia de Nuestra Señora o Frauenkirche
En la plaza también se encuentra la iglesia de Nuestra Señora, mencionada por primera vez a principios del S. XIII y ampliada en estilo gótico en el S. XV. En el 1000 aniversario de la ciudad, es decir, en 1929, se instaló en su torre el primer carrillón de porcelana afinable del mundo. Este suena varias veces al día.
Entrar en ella es gratuito y, si lo haces, verás su altar mayor, que data principalmente de comienzos del S. XVI, así como otras obras antiguas, incluida una lápida del taller de Lucas Cranach.
Su torre tiene una cúpula octogonal barroca añadida en el S. XVI que vas a ver varias veces durante tu visita, ya que se eleva por encima de los tejados de la ciudad. En teoría puedes subir a ella, pero según la página web, sólo es posible dentro de un tour guiado. Sea como fuere, la entrada normal costaba 2€ y la reducida 1€ y el ascenso se hace a través de 193 escalones, pasando por las campanas, el carrillón y la vivienda del guardián, que vivió aquí hasta 1907.
En los alrededores de la iglesia hay una serie de edificios muy interesantes, como el que alberga el restaurante de comida tradicional Vincenz Richter, en donde intentamos entrar, pero no había sitio. Este llama la atención por su fachada de entramado de madera.
Al lado, está el edificio de la Rectoría, de comienzos del S. XX y con un interesante ventanal, y junto a él, en la parte trasera de la iglesia, hay una copia de una puerta renacentista donada por el gremio de fabricantes de telas en el S. XVII. El original se encuentra en el museo de la ciudad.
Desde este rincón tendrás una bonita perspectiva de la torre de la iglesia, además, si subes las escaleras que hay, te vas a encontrar una pequeña curiosidad que ver en Meissen.
Buchstabenstein o Piedra del Alfabeto
Nos referimos a una pequeña piedra que hay en la pared de la calle Freiheit, muy cerca de su unión con Seelensteig. Esta muestra un monograma formado por las letras A, B, C y D entrelazadas, y se cree que es de finales del S. XVII y que se refiere a las iniciales de sus antiguos propietarios.
Lo curioso de la piedra es que permite leer todas las letras del alfabeto latino. Eso sí, en algunos casos tienes que echarle un poquito de fantasía. Te dejamos una foto para que lo compruebes.
Iglesia de Santa Afra
Otro lugar que ver en Meissen es la iglesia de Santa Afra, que está en un bonito rincón de la ciudad alta, pero que nosotros encontramos cerrada. Esta es una de las iglesias más antiguas de Meissen, pues su historia se remonta al S. X. Eso sí, el edificio actual es posterior y ha sufrido muchos cambios a lo largo de su historia.
Más tarde, en 1205, se fundó a su alrededor un monasterio agustino, que fue disuelto tras la Reforma. En 1543, se fundó aquí la primera escuela estatal de Sajonia por el duque Moritz. Actualmente, es un instituto público para estudiantes de altas capacidades.
Museo de la ciudad
En la Heinrichsplatz está el museo de la ciudad, que se encuentra en la iglesia del antiguo monasterio franciscano. En él aprenderás sobre la historia de Meissen y también visitarás los restos del claustro del monasterio.
Información sobre la visita al museo de la ciudad de Meissen
Vistas de la ciudad sobre el Elba
Justo antes de cruzar el río, igual te llama la atención una estructura algo extraña. Esta es una plataforma de observación con forma de sombrero de obispo que recuerda a San Benno, obispo de Meissen en los siglos X y XI que es muy venerado.
Aquí hay también una fuente relacionada con la porcelana, la fuente Kändler, que recuerda a Johann Joachim Kändler, un importante modelista de la fábrica de porcelana del S. XVIII. Y es que el pájaro que decora la fuente es uno de sus trabajos. Al principio, la figura estaba hecha de porcelana, pero ahora es de plástico, ya que la fuente fue dañada en varias ocasiones.
A propósito, otra manera de disfrutar de bonitas perspectivas de Meissen es hacer la ruta histórica, que está marcada por la ciudad. Esta rodea la colina del castillo y ofrece vistas de los viñedos de los alrededores.
Museo de la porcelana de Meissen
Algo más alejado del centro histórico está el museo de la porcelana, que para nosotros fue una visita muy interesante que ver en Meissen.
Aquí aprendes sobre los comienzos de la porcelana en Meissen, sobre el diseño de sus piezas y sobre su elaboración, y ves también impresionantes piezas de porcelana que te dejan con la boca abierta.
Información sobre la visita al museo de la porcelana
Horario: todos los días de 9:00 a 17:00.
Precio a octubre 2026: 15€, 12€ con descuento y los menores de 6 años entran gratis. Existe una entrada combinada con el castillo de Meissen por 24€ y ofertas para familias.
Es mejor comprar la entrada de manera online, porque si lo haces en la caja, en vez de 15€ pagarás 16€.
Esta es la entrada convencional, que incluye el museo y una pequeña representación de cómo se crea una pieza de porcelana. No obstante, ofrecen otras actividades de pago, como pintar tu propia taza de porcelana.
Por cierto, hay una tienda, pero te avisamos que los precios son bastante altos. No en vano, estamos hablando de un producto de lujo.
Si buscas hacer alguna experiencia diferente en Meissen relacionada con la porcelana o no, puedes echar un ojo a estas actividades, que incluyen cursos y visitas guiadas
Un poco de historia sobre la porcelana de Meissen: una de las marcas de lujo alemanas más antiguas
A principios del S. XVIII, el elector de Sajonia Augusto el Fuerte encarceló al alquimista Johann Friedrich Böttger. ¿Por qué? porque dijo que podía fabricar oro a partir de materiales de poco valor y eso era justo lo que el gobernante estaba buscando.
Después de unos años, en 1707, el alquimista se unió al científico Ehrenfried Walther von Tschirnhaus en la investigación para la producción de porcelana. El llamado oro blanco era un producto de gran valor en Europa, pero había que importarlo de Asia.
Finalmente, en 1708 y en la ciudad de Meissen se consiguió hacer porcelana por primera vez en el viejo continente. Dos años más tarde, en 1710, Augusto el Fuerte fundó la primera fábrica de porcelana en Europa y la instaló en el Albrechtsburg, un lugar que él consideraba seguro para guardar el importante secreto de su producción.
Sin embargo, alguien se chivó, y el secreto llegó Viena, donde se abrió otra fábrica de porcelana. Para poder identificar cuáles eran piezas originales de Meissen, se diseñó la marca de la empresa, dos espadas sajonas cruzadas que se añaden a cada pieza.
En 1863, la fábrica se trasladó a su actual localización, donde todavía sigue produciendo piezas de gran valor. Esta se encuentra muy cerca del museo.
Dónde comer en Meissen
Aunque intentamos comer en varios restaurantes, todos estaban llenos, ya que era un sábado de adviento y la ciudad estaba muy animada por el mercado navideño.
Al final, acabamos en un pequeño local muy acogedor, Café an der Frauenkirche, cuyos dueños eran muy simpáticos. Tomamos un quiche muy rico y una sopa caliente que nos vino genial para el frío que hacía.
A propósito, hay un dulce típico de Meissen, el Fummel, que anduvimos buscando, pero que no vimos. Hemos leído que los tienen en la pastelería Meissner Zieger, que está en un bonito rincón que ver en Meissen. No lo buscamos por su sabor, sino por su historia.
Y es que el Fummel es un dulce hueco de forma redonda, que tiene poco sabor y es muy frágil. Según dicen, los mensajeros viajaban frecuentemente entre Meissen y Dresde transportando porcelana, pero esta solía llegar rota, porque a los transportistas les gustaba mucho el vino de Meissen. Por eso, Augusto el Fuerte mandó producir este dulce quebradizo, que los mensajeros tenían que llevar intacto a Dresde como prácticas para el trabajo.
Qué ver en los alrededores de Meissen
Meissen es una ciudad una preciosa que puedes ver en medio día si no entras en ningún museo. Si te sobrase tiempo, aquí te dejamos un par de recomendaciones:
– Dresde: la Florencia del Elba
Si vas a Meissen, tienes que visitar Dresde, que está a sólo 25 kilómetros y es una de las ciudades más bonitas del país. Para saber más sobre ella puedes leer qué ver en Dresde.
– Palacio de Moritzburg: el otro palacio de Cenicienta
A 15 kilómetros puedes visitar el elegante palacio de Moritzburg, del que te contamos todo lo que sabemos en visitar el otro palacio de Cenicienta.
Mapa con los lugares que ver en Meissen
Aquí te dejamos un mapa con los lugares que ver en Meissen.
- 1. Torhaus
- 2. Colina del Castillo
- 3. Plaza del Mercado
- 4. Iglesia de Nuestra Señora
- 5. La letra del alfabeto
- 6. Iglesia de Santa Afra
- 7. Mirador al otro lado del Elba
- 8. Museo de la Porcelana
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Tienen que ser interesantes las vistas durante la subida al promontorio donde están el castillo y su catedral.
Qué buenas recomendaciones para alquiler de coches, tomar trenes, aparcamientos, etc.
Me seduce mucho poder ver el palacio episcopal y el Tesoro de la Catedral de Aquisgrán. Lo apunto para una futura ocasión. Muy interesante la historia del castillo y la fábrica de porcelana.
Gracias por un reportaje tan completo y bien ilustrado. Te invito a visitar mi blog y comentar allí cualquier post que te interese.