Qué ver en Schwäbisch Hall: joya desconocida del sur de Alemania

Esta preciosa ciudad poco conocida del sur de Alemania prosperó en la Edad Media gracias a la sal. ¿Nos acompañas a descubrir qué ver en Schwäbisch Hall?

Collage de 8 fotos sobre qué ver en Schwäbich Hall

El casco histórico de Schwäbisch Hall es relativamente pequeño y puedes descubrirlo en medio día. En este tiempo, recorrerás sus calles empedradas, te maravillarás frente a sus bonitas fachadas y querrás descansar un rato junto al río.

Sin embargo, puedes tomarte la visita con calma, entrando en sus museos y disfrutando en alguna de sus terrazas. De este modo, necesitarás algo más de tiempo. 

Por otro lado, además de contarte qué ver en Schwäbisch Hall, también vamos a proponerte dos excursiones: el monasterio de Grosscomburg y la ciudad de Vellberg.

Además, en nuestro blog encontrarás más información sobre esta área:

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Cómo llegar a Schwäbisch Hall

Schwäbisch Hall está en el sur de Alemania, en el estado de Baden-Württemberg, y las ciudades de mayor tamaño más cercanas son, Heilbronn, a unos 55 km, y Stuttgart, a unos 70 km. 

Así, el aeropuerto más cercano es el de Stuttgart y para encontrar los vuelos que mejor se adaptan a tus fechas y presupuesto te recomendamos entrar en Skyscanner.

Por otro lado, una vez en el aeropuerto puedes alquilar un coche para llegar a Schwäbisch Hall. Una vez aquí, puedes dejarlo en alguno de sus varios aparcamientos. Nosotros solemos ir al parking cubierto de Am Schiedgraben, que está en el centro de la ciudad. La primera hora cuesta 1€, las siguientes 2€ y la cantidad máxima a pagar son 8€.

Eso sí, antes de viajar en coche por el país, te recomendamos leer consejos para conducir por las carreteras alemanas.

Sin embargo, como Schwäbisch Hall está muy cerca de Stuttgart, puedes llegar en tren desde esta ciudad en 1h 30 min. Para chequear rutas, horarios y precios entra en la página de Deutsche Bahn. Por ejemplo, una buena opción es adquirir el Baden-Württemberg-Ticket, que te permite tomar a lo largo de un día todos los trenes que quieras dentro de este estado y es válido para un máximo de 5 personas.

Qué comer en Schwäbisch Hall

En nuestra guía sobre gastronomía alemana te contamos cuáles son los platos tradicionales del país. Aparte, en esta ciudad hay un producto que es famoso por su calidad: la carne de cerdo o Schwäbisch-Hällisches Landschwein.

Por otro lado, no vas a tener problema para encontrar un lugar donde comer, pues hay muchos locales y de todo tipo. 

Sin embargo, si sólo quieres hacer un alto en el camino, te recomendamos la cafetería Ableitner, que está perfectamente situada al lado del puente rojo y tiene un gran surtido de tartas

Historia de la ciudad

Schwäbisch Hall y la sal

Su nombre ya te indica el producto más importante para su desarrollo, la sal, pues Hall designa lugares con importantes salinas. 

Así, el funcionamiento de una salina celta se remonta ya a los siglos III al I a. C. Sin embargo, sería en la Edad Media cuando se desarrolló un asentamiento alrededor de un manantial de agua salada que daría origen a Schwäbisch Hall. Este se encontraba cerca del río, en lo que hoy es el aparcamiento de la Haalplatz, y su único recuerdo es una fuente de agua salada. 

El asentamiento pertenecía a los condes de Comburg-Rothenburg, pero tras el fin de la familia alrededor de 1116, pasó a la poderosa familia Staufer, más conocidos como los Guibelinos. En 1280, Schwäbisch Hall se convirtió en ciudad imperial del Sacro Imperio Romano Germánico.

Gracias a la sal, la ciudad prosperó y ganó mucho prestigio al ser la única salina de la zona. Así, su oro blanco se vendía en los grandes mercados de Speyer, Frankfurt o Alsacia.

Otras fuentes de dinero en Schwäbisch Hall

Además, la acuñación de monedas también fue importante para la ciudad. De este modo, el negocio comenzó en la Alta Edad Media y las monedas que aquí se producían eran peniques de plata llamados «Heller«, en honor a su lugar de origen. De hecho, el escudo de la ciudad tiene representado las dos caras de esta famosa moneda, una mano y una cruz.

También el comercio fue muy importante para su economía, siendo su mercado principal la plaza frente a la iglesia de San Miguel y uno de sus productos estrella el vino.

Del S. XIV al XVI, la ciudad imperial expandió su territorio, llegando a alcanzar unos 21.000 habitantes. Sin embargo, no se libró de las desgracias y fue victima de devastadores incendios. Uno muy grave sucedió en 1728, cuando el fuego destrozó dos tercios del casco antiguo y este se reconstruyó en estilo barroco.

En 1802, Schwäbisch Hall dejó de ser ciudad imperial y pasó a formar parte del reino de Württemberg. Fue entonces cuando su crecimiento se estancó, las guerras napoleónicas arruinaron la ciudad, los comerciantes quedaron aislados de sus antiguos mercados por las nuevas fronteras y la salina perdió importancia al encontrarse grandes depósitos de sal en el área de Heilbronn. Finalmente, las salinas cerraron en 1924.

Por otro lado, en 1936, se construyó en Schwäbisch Hall una base aérea y, durante la II Guerra Mundial, bombarderos y cazas nocturnos estuvieron estacionados aquí. Además, su casco antiguo se salvó en gran parte de los daños de la guerra, aunque el ayuntamiento fue alcanzado por las bombas. 

Qué ver en Schwäbisch Hall

Mirador Schwalbennest o nido de golondrinas

Un buen sitio para comenzar a descubrir los lugares que ver en Schwäbisch Hall es este mirador que está en el punto más alto del casco antiguo. Por eso, desde aquí tienes una buena perspectiva de la ciudad y puedes hacerte una idea de su tamaño. 

Además, está junto a un gran edificio de piedra que domina el perfil de la ciudad, el Neubau. De hecho, es el más grande de la ciudad y se construyó en el S. XVI. Utilizado como granero y armería, ahora alberga una sala de conciertos, una de exposiciones y un teatro.

Desde aquí, puedes entrar a la ciudad por la puerta de Crailsheim, construida en el S. XVI. Además, en esta zona se conserva uno de los últimos tramos de la antigua muralla.

Sin embargo, también puedes tomar la calle Pfarrgasse, donde llama la atención una gran casa de entramado de madera del S. XV, que era la antigua vivienda de archidiáconos y sacerdotes. Asimismo, aquí está la oficina del decano, donde vivió el reformador Johannes Brenz en el S. XVI. Este jugó un papel muy importante en la introducción de la Reforma Protestante en la ciudad y, gracias a él, se han conservado las obras de arte en las iglesias de Schwäbisch Hall.

Plaza del Mercado, uno de los lugares que ver en Schwäbisch Hall

Tomes el camino que tomes, acabarás en la plaza del mercado, que es el corazón de la ciudad y donde se encuentran varios de sus edificios más importantes.

Iglesia de San Miguel

Uno de ellos es la iglesia de San Miguel, que domina la plaza desde lo alto de una escalinata de 54 escalones. Esta se construyó a comienzos del S. XVI para remplazar un muro alto y, desde 1925, es el escenario del teatro al aire libre que se organiza en verano y que atrae a numerosos espectadores. 

Así que, ya sabes, toca subir las escaleras para entrar en la iglesia, en cuya fachada un reloj marca la hora con una única aguja. Por cierto, si no puedes subir, accede a la iglesia por las calles laterales.

La iglesia principal de Schwäbisch Hall fue consagrada en el S. XII, aunque se reconstruyó en estilo gótico en el S. XV. Así, de su época románica sólo se conserva la torre oeste, donde está la entrada principal. Esta se encuentra bellamente decorada con un pilar que representa la figura del Arcángel Miguel del S. XIII. 

Por su parte, en el interior destaca su bella bóveda de crucería y el coro, además de importantes obras de arte, como el retablo del altar mayor, que tiene casi 50 figuras representando la Pasión de Cristo, un Crucifijo y el Santo Entierro, todas ellas del S. XV Asimismo, las columnas de la nave todavía conservan algunos frescos y hay vidrieras de los siglos XV y XVI.

Mirador de la iglesia

Y haciendo un último esfuerzo, puedes subir a lo alto de la torre para tener una bonita perspectiva de los alrededores. Además, al subir, puedes visitar la capilla románica de la Madalena, que está decorada con frescos. 

Por cierto, tanto visitar la iglesia como subir a la torre es gratuito, aunque agradecen una donación.

Una vez visitada la iglesia, admira la plaza desde arriba y echa un vistazo a los edificios que la rodean. De diferentes estilos, son los más emblemáticos y de mayor interés histórico que ver en Schwäbisch Hall.

Ayuntamiento

Frente a la iglesia está el ayuntamiento barroco, que fue construido tras el incendio de 1728. No obstante, tuvo que ser reconstruido tras la II Guerra Mundial. 

De igual manera, muchas de las casas que están a su alrededor fueron reconstruidas tras el incendio del S. XVIII.

Fuente gótica

En uno de los lados de la plaza se encuentra esta fuente de comienzos del S. XVI, que es conocida como la fuente del pescado o del mercado. Y es que aquí se mantenían los peces los días de mercado. Esta se encuentra decorada por tres figuras: San Miguel luchando contra el dragón, San Jorge luchando contra un lindwurm, que es una especie de dragón, y Sansón luchando contra el león. Asimismo, aquí está también la picota.

Además, cerca de ella hay un gran complejo de piedra que ahora es un hotel. Pues bien, en el S. XVI, pertenecía a una noble familia y sirvió de alojamiento al emperador Carlos V en su visita a esta ciudad imperial.

En el lado opuesto, hay varios edificios de entramado de madera. Entre ellos destaca la Clausnizerhaus, del S. XVI y con una maravillosa fachada, y la Bonhöferhaus, del S. XV y con un arco de entrada que dirige patio de las monjas.

No obstante, uno de los rincones con más encanto de la plaza lo forman tres casas estrechas de llamativos colores. 

Por cierto, una piedra conmemorativa en este lado de la plaza recuerda la quema de objetos judíos en 1938.

Calles alrededor de la plaza del mercado

Puedes salir de la plaza por la Haalstrasse, donde está la Löwen Apotheke, una farmacia que ya existía en el S. XVI y que todavía mantiene en su interior algunas partes antiguas.

De esta salen, además, dos calles estrechas, la Obere Herrngasse y la Untere Herrngasse, que tienen mucho encanto y están conectadas entre si por estrechos y empinados callejones. Asimismo, en la Untere Herrngase nº 2 se encuentra la casa de entramado más antigua que ver en Schwäbisch Hall, pues es de finales del S. XIII. 

Por otro lado, la Haalstrasse da al Hafenmarkt, donde está la oficina de turismo. Además, la parte trasera de esta plaza tiene mucho comercio, cafeterías y restaurantes, así como varios edificios modernos, que recuerdan que algunas casas fueron dañadas durante la II Guerra Mundial.

Im Haal

Al final de la Haalstrasse está Im Haal, donde, escondida en un aparcamiento de coches, te espera la fuente que indica el lugar de la salina que fue el origen de la riqueza de la ciudad. Además, hay un cartel informativo sobre la extracción del oro blanco durante la Edad Media. 

Asimismo, desde aquí hay buenas vistas del otro lado del río, con bellas casas de entramado, la iglesia de Santa Catalina, la chimenea de la Sudhaus y la arquitectura moderna del Kunsthalle Würth.

Por otro lado, aquí está la torre Sulfer, que fue construida en el S. XIII, pero que tuvo que ser renovada tras el incendio del S. XVIII, siendo original su parte inferior. Esta formaba parte de la antigua muralla y por aquí se entraba a la ciudad por un vado del rio. 

Junto a ella, hay un edificio de entramado de color rojo que es la sede administrativa de los trabajadores de la sal. De hecho, aquí se administran las rentas de las salinas que el estado todavía paga a los herederos de los antiguos pobladores.

Gräsbodele y Unterwührd, dos islas que ver en Schwäbisch Hall

Cruzando un puente de madera cubierto, llegarás a la zona más fotografiada de la ciudad: las dos islas, Grasbödele y Unterwöhrd, que están conectadas por puentes.

Y es que aquí verás una de las imágenes más conocidas de Schwäbisch Hall: casas de entramado de madera sobre la antigua muralla y la iglesia de San Miguel al fondo.

Estamos seguros de que querrás sentarte un rato en la hierba para disfrutar de estas vistas.

Museo Hällisch-Fränkisches

Otro puente que une las islas a la ciudad es el Steinerne Steg, que está construido en piedra y dirige al Keckenhof, donde hay una torre de defensa de ocho pisos y de unos 18 m de altura que fue construida en el S. XIII. 

Además, aquí está el museo Hällisch-Fränkisches, que se encuentra en siete edificios históricos y trata sobre la historia, el arte y la cultura de la ciudad. Así, es uno de los lugares que ver en Schwäbisch Hall y su entrada es gratuita

En su interior, destaca el artesonado de una sinagoga pintado alrededor de 1738, las figuras de marfil de Leonhard Kern, un distinguido escultor barroco del S. XVII, y la gran colección de dianas de tiro, que incluye más de 200 ejemplares de los siglos XVIII y XIX.

El puente Steinerne Steg dirige también a Unterwöhrd, que es la isla de mayor tamaño y donde hay columpios para niños y un teatro redondo.

Además, esta isla también está conectada a la ciudad por el puente Rojo, un puente cubierto de madera que lleva al barrio de Santa Catalina, que era el antiguo hogar de los artesanos.

Asimismo, justo a la salida del puente, junto a la antigua casa de los curtidores, se encuentra la cafetería Ableitner. 

Mauerstrasse o calle del muro y Henkersbrücke o puente del verdugo

Esta calle se llama así, porque aquí estaba la antigua muralla de la ciudad. Así, va paralela al río y llega hasta el Henkersbrücke, que fue mencionado por primera vez en el S. XIII y se levantó en piedra en el S. XVI. No obstante, al ser dinamitado durante la II Guerra Mundial, fue reconstruido en el S. XIX.

Sea como fuere, merece la pena que camines por aquí para disfrutar de las bonitas vistas del otro lado de la ciudad reflejada en el río. Sin duda, este es uno de los lugares que ver en Schwäbisch Hall.

Además, junto al puente hay un bonito conjunto de casas de entramado de madera y la Johanniterkirche o iglesia de San Juan. Asimismo, muy cerca puedes ver otra puerta de las antiguas fortificaciones, la Weilertor, que fue construida en el S. XIV y reforzada e el S. XVI. 

Museos Würth, uno de los lugares que ver en Schwäbisch Hall

Tenemos que hablar ahora del Grupo Würth, una famosa empresa de herramientas y productos químicos que fue fundada por Adolf Würth en Künzelsau, Baden Württemberg

Sin embargo, lo que nos interesa de ella es su interés por el arte y la cultura. De este modo, el hijo del fundador, Reinhold Würth, comenzó una colección de arte de más de 18.000 obras que van desde finales de la Edad Media hasta la época actual y que se exhibe en museos de toda Europa. Pues bien, en Schwäbisch Hall hay dos que son gratuitos y muy recomendables. Aparte, como curiosidad, en España hay uno en La Rioja.

Museo en la iglesia de San Juan

Uno de ellos está en la iglesia de San Juan, un edificio románico del S. XII, que fue ampliado en estilo gótico a finales del S. XIV. Tras tener diversos usos, ahora alberga una exposición que va desde la Edad Media hasta principios de la Edad Moderna, siendo su obra más valiosa el cuadro de la Virgen del burgomaestre Meyer del S. XVI de Hans Holbein el Joven. Además, el techo de madera del museo es el original de principios del S. XV.

Kunsthalle Würth o Galería de arte Würth

Para visitar el segundo museo del grupo Würth puedes tomar la Lange strasse, donde, en el número 49, hay una pequeña casa del S. XV, donde se explica su construcción y cómo era la vida en estos edificios. Abre de abril a octubre.

Al llegar al Kunsthalle, lo primero que llama la atención son las vistas que hay de la ciudad desde su entrada. Sin embargo, no te quedes ahí y entra, pues esta galería organiza exposiciones temporales muy interesantes de arte moderno y contemporáneo. Nosotros, por ejemplo, vimos obras de artistas tan famosos, como Picasso o Botero

Sudhaus

Por otra parte, la galería de arte se encuentra en el lugar de una antigua cervecera y, justo enfrente, está el edificio de ladrillo de la Sudhaus, que era la antigua sala de cocción. Para nosotros este es uno de los lugares que ver en Schwäbisch Hall, ya que ahora hay un restaurante con terraza, donde puedes comer, tomarte una copa o un café con tarta, con una de las mejores vistas de la ciudad. 

Una vez allí, merece la pena que entres en la Iglesia de Santa Catalina, que es, probablemente, la más antigua de la ciudad, pues sus orígenes se remontan a antes del año 1000. Como ha sufrido varias reconstrucciones, el edificio muestra una mezcla de estilos y en su interior todavía conserva una pintura medieval, bonitas vidrieras, un altar holandés y una bella pila bautismal de trece lados, donde están representados Jesús y los doce apóstoles.

Josenturm o torre de José

Otro de los lugares que ver en Schwäbisch Hall es la Josenturm, que, gracias a la edificación de entramado de madera del S. XVII que la corona, es una de las más bellas de la ciudad

Antiguamente, esta formaba parte de la capilla de San José, que fue construida en el S. XIII, pero, tras la Reforma, fue ampliada y pasó a ser la Josenturm.

Además, muy cerca, en Gelbinger gasse, está una de las casas de entramado de madera más bonitas que ver en Schwäbisch Hall, la Gräterhaus, que se construyó en estilo renacentista en el S. XVII. Justo enfrente, hay una escalera que lleva al palacio de Justicia, cuya barandilla te va a llamar la atención.

Por último, pásate por el Säumarkt, donde verás la Alte Wache o antigua comisaría, que hoy en día es un café, y la torre Säumarkt, del S. XIII, con un añadido de entramado de madera del S. XVII. Además, verás la torre Malefiz del S. XII cubierta de hojas. Por esta zona, también se conserva una de las partes más antiguas de la muralla. 

A propósito, en Schwäbisch Hall se conservan varias torres de las 50 que conformaban la antigua fortificación. De muchas ya hemos hablado, pero si quieres conocer todas, aquí te dejamos el mapa con las localizaciones de las torres.

Fiestas de Schwäbisch Hall

Si visitas la ciudad en Pentecostés, es decir, a finales de mayo o principios de junio, coincidirás con la Kuchen- brunnenfest o fiesta de la tarta y la fuente, que está relacionada con la sal. Así, esta ya se organizaba en el S. XV y tenía como objetivo recompensar a los trabajadores de la sal.

Por otro lado, si vienes en adviento, encontrarás la plaza del mercado ocupada por un pequeño y bonito mercado de Navidad, donde te puedes tomar un rico Glühwein preparado con el vino de la zona y probar la carne de la región.

Si quieres conocer más mercados de navidad del país, entra en los mercados navideños más bonitos de Alemania.

Mapa con los lugares que ver en Schwäbisch Hall

Aquí te dejamos un mapa con los lugares que ver en Schwäbisch Hall de los que hemos hablado.

Mapa marcando los lugares más interesantes qué ver en Schwäbisch Hall

Qué ver en los alrededores de Schwäbisch Hall

Museo al aire libre de Hohenlohe

A 5 km de Schwäbisch Hall se encuentra este museo donde puedes aprender cómo era la vida antes de la electricidad. 

Así, es una amplia extensión de terreno con unos 70 edificios históricos provenientes de diferentes pueblos de la zona y amueblados según la época. Además, suelen organizar eventos que atraen a un gran número de visitantes. 

Esta visita es una muy buena idea si viajas con niños, ya que pueden entrar en las casas, correr por la pradera y jugar en los columpios.

Página web del museo al aire libre de Hohenlohe

Monasterio de Grosscomburg

A 3 km de la ciudad se levanta el monasterio de Grosscomburg, cuyo imponente edificio puedes ver desde la terraza de la Sudhaus. 

Este fue fundado en el año 1078 por los condes de Comburg-Rothenburg como un monasterio benedictino en el lugar de su castillo. Además, se encuentra rodeado por una muralla del siglo XVI y en su interior conserva edificios de los siglos XI al XVIII.

Colegiata de San Nicolás y Santa María, del S. XI en estilo románico. Sin embargo, de este estilo sólo conserva las torres, pues en el S. XVIII fue reconvertida al estilo barroco. 

Además, en su interior destaca un antependio, pared frontal de un altar, que da una idea de la riqueza del monasterio, así como una gran lámpara circular realizada en láminas de cobre dorado, ambas del S. XII. Asimismo, del edificio anterior se conserva el sarcófago de donantes de alrededor de 1180.

Capilla de Erhard, un edificio hexagonal del S. XIII cuya función no se conoce con exactitud. Se piensa que pudo ser una capilla del Santo Sepulcro. En su interior hay frescos del románico y del renacimiento.

Además, a menos de 1 km está Kleincomburg, un antiguo monasterio del que sólo se conserva la iglesia románica de San Ägidius del S. XII. Fue fundado en 1108 como un convento de mujeres.

Información sobre la visita

Hasta Grosscomburg puedes llegar en coche, pero también puedes llegar andando desde Schwäbisch Hall. En el paseo puedes incluir la iglesia de San Urbano, un curioso edificio de entramado de madera construido alrededor del 1200.

Vellberg

A unos 11 km de Schwäbisch Hall está la bonita localidad de Vellberg, que se encuentra en un peñón sobre el rio Bühler. 

Su casco histórico es muy pequeño, pero muy bonito, y sus alrededores también llaman la atención.

Casco antiguo de Vellberg

Así, al centro de Vellberg puedes entrar por la Torturm, el edificio más alto de la ciudad que forma parte de la muralla construida en el S. XV. Además, desde aquí puedes bajar al adarve o paseo de ronda, al cual también puedes acceder desde la torre Sixischer. Aunque, seguramente, la que más te llame la atención sea la torre de la Polvora, que está acabada en una estructura de entramado de madera de color amarillo. 

Por otro lado, el edificio más bonito de Vellberg es el Palacio inferior, que fue reconstruido en el S. XVI y tiene unos característicos escalones renacentistas en su fachada. Su parte más antigua es la capilla, que data del S. XIV y está decorada con frescos del S. XVI. Justo a su lado, está la torre de la Cancillería, que fue construida en el S. XV. 

Como te puedes imaginar, si hay un palacio inferior, tiene que haber uno superior. Pues bien, este se encuentra en Im Städtle 28 y fue construido en el S. XVI. Usado como panadería y vivienda en los siglos XIX y XX, hoy alberga oficinas municipales.

Asimismo, en el casco histórico hay varias casas de entramado de madera muy bonitas, como la casa Fiebich del S. XVII, la Ganerbenhaus de 1514, lo que la convierte en el edificio más antiguo, o el alte Amtshaus, donde está la sala de bodas.

Por otro lado, las mejores vistas de Vellberg se obtienen desde Schönblickstrasse, que está a unos 2 km del centro. Aquí hay un banco, donde puedes pasar un rato disfrutando de las vistas del valle del Bühler y de los dos peñones coronados por Vellberg y por la iglesia de San Martín.

Iglesia de San Martín

Esta iglesia se construyó en el S. XV, en el lugar de un antiguo edificio del S. VIII, y su interior es realmente bello, con frescos, un altar de la escuela de Riemennschneider y tumbas. 

Como está a unos 2 km del centro de Vellberg, puedes llegar andando o en coche, que lo puedes dejar en un aparcamiento junto a la iglesia.

Por otro lado, esta parroquia es una de las poblaciones documentadas más antiguas de la región, pues se remonta al año 741. En ese momento, aquí había un castillo llamado castrum stocheimarobuch, del que no queda nada. 

Además, antes del 630, había un antiguo asentamiento celta y, en unas excavaciones de mediados del S. XX, se descubrió el contorno de las casas de este periodo. 

Estos hallazgos se encuentran en el museo de la ciudad y la naturaleza en el centro de Vellberg.

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7 comentarios en “Qué ver en Schwäbisch Hall: joya desconocida del sur de Alemania”

  1. Me ha encantado recorrer otra vez las calles de la ciudad. ¡Menuda visita completa de la ciudad! Me quedo con ganas de visitar la Kunsthalle Würth :). ¿Volvemos y nos tomamos otra tartita en Ableitner? 😋

  2. Es impresionante la ciudad y el trabajo que habeis hecho!!!
    Conozco la ciudad pero ya tengo ganas de volver con esta guia para disfrutar mucho mas
    Gracias!!!

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