Palacio de Sigmaringen

Las mejores excursiones desde Stuttgart. Descubriendo el sur de Alemania

Los alrededores de Stuttgart, en el sur de Alemania, son ricos en sitios de interés. La ciudad es la puerta a la famosa Selva Negra, y a la no tan conocida Jura de Suabia. A menos de 100 km uno puede visitar palacios de ensueño encaramados a lo alto de colinas, pueblos vinícolas, monumentos funerarios celtas, monasterios cistercienses donde recrear la vida de los monjes en la era medieval y ciudades de donde uno no querrá irse ¿Nos acompañas?

Stuttgart es la capital del estado de Baden-Württemberg, en el sur de Alemania,  y la sexta ciudad más grande de Alemania. Si bien es cierto que no consideramos que Stuttgart sea una ciudad con mucho encanto, pues fue fuertemente bombardeada durante la II Guerra Mundial, aun así conserva un centro histórico con importantes edificios como el palacio antiguo y el nuevo, la ópera, la colegiata, o la moderna biblioteca pública, considerada como una de las más bonitas del mundo. Además, la ciudad cuenta con importantes museos y el Weißenhofsiedlung, la colonia de Weissenhof, una exposición de arquitectura moderna de 1927 incluida en la lista de la UNESCO en 2017. Para los amantes de los coches, Stuttgart es visita obligada con los museos de Mercedes Benz y Porsche.

Pero aunque no consideremos Stuttgart una parada obligatoria en una ruta por Alemania, la zona que la rodea es maravillosa. Y la ciudad, con un gran número de hoteles, restaurantes, una gran red ferroviaria, un aeropuerto y mucho ambiente, es un buen lugar para descubrirla. Así la ciudad puede ser considerada compo la puerta de entrada a la Schwarzwald, Selva Negra,  y a la Schwäbische Alb, Jura de Suabia.

En este post proponemos una lista de las mejores excursiones que se pueden hacer desde Stuttgart, en un radio de unos 100 km y a las cuales se puede llegar fácilmente en transporte público.

Para disfrutar al máximo de la gastronomía alemana, recomendamos leer nuestra guía sobre los platos tradicionales de este país.

Cómo recorrer los alrededores de Stuttgart

Para descubrir esta zona de Alemania no se necesita alquilar un coche, aunque obviamente este da más libertad. Todas las excursiones que vamos a proponer se pueden realizar en metro o viajando con los trenes de la Deutsche Bahn. En su página se pueden consultar todas las rutas, horarios y precios. Una buena opción para conocer esta región es adquirir el Baden-Württemberg ticket , un billete que permite tomar a lo largo de un día todos los trenes que se quiera dentro de este estado. Es válido para un máximo de 5 personas.

Recomendamos mirar antes de cada viaje la página de la compañía, porque a veces hay tramos en obras que modifican los trayectos.

Por otro lado, para moverse por Stuttgart y sus alrededores más próximos, se puede tomar el metro o S-bahn. Aquí se puede consultar el mapa de las diferentes rutas.

También cabe la posibilidad de conocer algunos de estos destinos dentro de excursiones organizadas.

Si se viaja en coche, recomendamos leer nuestro post con consejos para conducir por las carreteras alemanas.

Las 26 excursiones desde Stuttgart que consideramos más interesantes

Comenzaremos con las visitas al norte de Stuttgart:

Leonberg

A unos 15 km de Stuttgart se encuentra esta ciudad, en la que destaca su plaza del mercado y los jardines de su palacio. A Leonberg se puede llegar en algo menos de media hora tomando la línea S6 del S-Bahn.

El casco histórico medieval de la ciudad es de pequeño tamaño. En él destaca la plaza, con un precioso conjunto de casas de entramado de diferentes colores, entre las que destaca el ayuntamiento de la ciudad del S. XV. Merece la pena entrar en la  iglesia evangélica de San Juan Bautista cuya construcción comenzó en el S. XIII. Y por supuesto, pasear por el Pomeranzengarten, el único jardín en terrazas del Alto Renacimiento que se conserva en Alemania. Su nombre hace referencia a las naranjas amargas que allí se cultivaban, para la alimentación y el cuidado de la salud de sus dueños. La presencia de estos cítricos y otras plantas exóticas da una idea del respeto y prosperidad del palacio. El jardín fue creado a principios del S. XVII, cuando el palacio de la ciudad se convirtió en la residencia de las viudas de las duquesas de Württemberg. También vivió aquí la madre del escritor Schiller.  La ciudad conserva además restos de su antigua fortificación medieval.

La madre del astrónomo Johannes Kepler, nacido en la bonita localidad cercana de Weil der Stadt, fue acusada de brujería a principios del S. XVII, en Leonberg. Su hijo actuó como su defensor y fue absuelta. La familia vivió en la casa Keplerhaus nº11 en la plaza del mercado.

Museo Celta en Hochdorf/Enz

Este pueblo, a unos 25 km de Stuttgart, no tendría ningún interés turístico si no fuera por el túmulo funerario celta excavado en 1978. Los hallazgos originales se encuentran en el Landesmuseum Württemberg, Museo estatal de Württemberg, en Stuttgart.

Para llegar al museo hay que coger metro o tren y un autobus. El trayecto dura unos 50 min.

En el museo se explica el descubrimiento de esta tumba celta y se muestran réplicas del increíble ajuar funerario que se encontró junto al cuerpo del príncipe celta de Hochdorf”, enterrado alrededor del año 550 a.C. El edificio tiene la forma del túmulo que se encuentra a las afueras del pueblo. Este presenta una altura de unos 6 m y un diámetro de unos 60 m. La localización de la tumba no es casual, esta se encuentra en un lugar con vistas pefectas hacia Hohenasperg, lugar donde se supone se encontraba la sede principesca. 

Junto al museo se han representado varios edificios celtas, cuyos restos también se encontraron en el lugar.

La entrada normal al museo cuesta 5€, y abre de miércoles a domingo y festivos de 10 a 17.

Markgröningen

Esta bonita ciudad se encuentra a unos 20 km de Stuttgart y se puede llegar a ella en una hora en tren.

Markgróningen tiene un bonito centro histórico, con una preciosa plaza del mercado e iglesias interesantes.

En la plaza del mercado se encuentra el Ayuntamiento, un precioso edifico de entramado de madera del S. XV. Junto a este hay otro edificio de entramado también del S. XV que hoy es un restaurante y que antiguamente era un albergue para pastores. En una de las salidas de la plaza, en Kirchgasse, se encuentra un edificio de entramado que alberga el restaurante Der Treue Bartel, el fiel Bartolomé. Este hace referencia a la famosa leyenda del pastor que se relaciona con la fiesta más importante de esta ciudad la Schäferlauf, la carrera del pastor. La leyenda tiene dos variantes, pero el protagonista es siempre un fiel pastor llamado Bartolomé que, o bien demuestra su fidelidad a su amo, el Conde de Gröningen, o bien salva a los Condes de Württemberg que estaban sitiados en Asperg, dirigiéndolos por un pasadizo secreto a Markgröningen. En honor al fiel pastor se determina que se debe celebrar una fiesta todos los años el día de su onomástica el 24 de agosto. Así el último fin de semana de agosto se celebra en esta ciudad una gran festividad, que fue mencionada por primera vez en 1445.

Enfrente se encuentra la Iglesia de Bartolomé, en cuyo bello interior hay frescos y se puede ver la lápida más antigua de un miembro de la famila Württemberg, muerto en 1280.

No hay que dejar de entrar tampoco en la iglesia del Hospital del Espíritu Santo, del S. XIII, donde se ha sabido mezclar muy bien los elementos antiguos con los modernos.

Markgröningen ha mantenido parte de sus fortificaciones medievales, entre las que se encuentra una de las antiguas cuatro puertas de la ciudad. La puerta superior crea un bonito rincón junto a la Wimpelinhaus, un bonito edifico de entramado del S. XVII de color amarillo.

Ludwigsburg, Luisburgo

A esta ciudad barroca, que se encuentra a unos 15 km de Stuttgart, se puede llegar en unos 15 min tomando la línea S4 o S5 del S-Bahn.

Ludwigsburg fue fundada en 1704 por el duque Eberhard Ludwig de Württemberg, del cual recibe su nombre. Esta se desarrolló alrededor del palacio que el noble se construyó fuera de la capital, Stuttgart. Inicialmente pabellón de caza, se fue ampliando hasta convertirse en un palacio residencial con más de 450 habitaciones. A día de hoy, el palacio de Ludwigsburg es el palacio barroco intacto más grande de Alemania. La ciudad se planificó para que el palacio estuviera en el eje principal. 

En 1718, Eberhard Ludwig trasladó la capital de Württemberg de Stuttgart a Ludwigsburg. Así, durante 26 años, el edificio fue la sede principal del gobierno de los duques Eberhard Ludwig y Carl Eugen de Württemberg. Bajo el rey Federico I, el palacio fue residencia de verano durante 19 años. El Zar Alejandro I así como Napoleón visitaron el palacio residencial.

El palacio se puede visitar. En su interior, además de las salas, hay varios museos como el de cerámica y el de la moda. Además el edificio está rodeado por extensos jardines conocidos como Blühendes Barock. En ellos se encuentra un jardín de cuentos de hadas, donde se representan los más famosos cuentos infantiles.

Visitar Ludwigsburg es siempre una buena idea, pero un momento perfecto es otoño. Es entonces cuando se realiza la mayor exposición del mundo de calabazas en los jardines del palacio. 

El palacio abre del 15 de marzo al 15 de noviembre de 10 a 17, y del 10 de enero al 14 de marzo de 11 a 15:30. Este sólo puede visitarse dentro de una visita guiada. Los museos sólo abren en temporada alta. Los precios pueden verse aquí

Pero si un palacio residencial parece poco, Ludwigsburg tiene aún dos palacios más. El de Monrepos, construido en la década de 1760 a orillas de un lago en estilo clásico. Y el palacio Favourite, un palacio de caza y placer muy cerca del palacio principal, construido entre 1713 y 1728. El edificio es de un color naranja muy llamativo y está rodeado de extensos parques. Este fue un regalo de Eberhard Ludwig a su amante Wilhelmine von Grävenitz. Entre Monrepos y Favourite hay un paseo de unos 2 km, donde se encuentra un camino de planetas. 

Además, merece la pena acercarse al centro de Ludwigsburg para pasear por sus anchas avenidas que llevan a la plaza del mercado, donde se encuentran la Iglesia Católica de la Trinidad y la iglesia protestante.

En esta página se pueden reservar los billetes para ir en barco por el rio Neckar desde Ludwigsburg hasta el próximo destino, Bessigheim.

Bessigheim

Esta ciudad rodeada de viñedos tiene un pequeño centro histórico con mucho encanto. Se encuentra a unos 30 km de la capital y se puede llegar en unos 45 min, tomando un metro hasta Ludwigsburg y de allí en tren hasta Bessigheim.

El paseo por el centro histórico medieval permite descubrir un buen número de bellos edificios de entramado de madera. La calle de la iglesia, Kirchstrasse, conduce a todos los puntos principales de la ciudad, como la plaza del mercado con el bonito ayuntamiento del S. XV y junto a él un precioso edificio de color amarillo, la Dreigiebelhaus, de finales del S. XV, que hoy alberga una librería. La calle termina más adelante, en la iglesia de San Ciriaco, en cuyo interior hay un precioso retablo de madera. Junto a esta se encuentra la torre Schochenturm, del S. XIII, que pertenecía al castillo superior. La casa de piedra unida a la torre era parte también del castillo. 

Justo enfrente de esta casa se encuentra una columna Staufer. Estas son bastante frecuentes en las ciudades de Baden-Württemberg. En ellas se recuerdan los hechos de la ciudad relacionados con la poderosa familia Staufer, más conocidos como gibelinos. En este caso se conmemora que Bessigheim fue donado por el emperador Federico I Barbaroja al margrave Hermann III de Baden.

Varias torres de las antiguas fortificaciones de Bessigheim se han conservado. Una de ellas es la Waldhornturm, una torre del S. XIII que pertenecía al castillo inferior destruido durante la Guerra de los 30 años, en 1634. Mide unos 29 m y es un mirador, aunque nosotros siempre la hemos encontrado cerrada. Además, merece la pena perderse por los callejones de la ciudad para descubrir más restos de la antigua muralla y sus muchos rincones con encanto.

Bessigheim es una ciudad vinicola y enfrente de la torre, se encuentra una bodega, la Felsengartenkellerei, cuyo nombre, jardín de rocas, hace referencia a la disposición de sus viñedos en la ladera de una colina. La forma de recoger las uvas es muy curiosa. Podemos confirmar que su vino está muy bueno.

Antes de marchar merece la pena acercarse al mirador, Aussichtskanzel am Niedernberg. Desde este se disfruta de unas bonitas vistas del pueblo, el rio Enz rodeándolo y los viñedos. También es bonito bajar hasta el río Enz y observar el perfil de la empinada ciudad alta desde el puente.

Muy cerca de Bessigheim se encuentra Hessigheimer Felsengarten, los jardines rocosos de Hessigheim. Recomendamos acercarse hasta allí para pasear un rato por las formaciones rocosas disfrutando de las vistas del rio alrededor de las colinas cubiertas de viñedos. Este lugar es también conocido para los escaladores.

Una curiosidad sobre esta ciudad, es que a raíz de una visita a Alemania del entonces presidente de EEUU, Barack Obama, se descubrió que este tenía raíces alemanas, y que uno de sus antepasados había nacido en Bessigheim.

Marbach am Neckar

A unos 35 km de Stuttgart, se encuentra esta ciudad conocida por ser el lugar de nacimiento de uno de los escritores alemanes más conocidos, Friedrich Schiller que nació en 1759. Hasta ella se puede llegar en S-Bahn, en unos 30 min, tomando la línea S4.

Marbach ha logrado conservar un bonito casco histórico que se remonta principalmente a finales del S. XVII, pues la ciudad fue destruida por las tropas francesas durante la Guerra de los Nueve Años, o del Palatinado (1688-1697).

En la Marktstrasse se ven los edificios más importantes de la ciudad como el ayuntamiento. La ciudad ha mantenido una gran parte de sus antiguas fortificaciones. Así, en esta calle, se encuentra una de las antiguas entradas a la ciudad, la Oberes Torturm, la Puerta de la Torre Superior, de 40 m de altura.

Las calles con más encanto para nosotros son las Untere, Mittlere y Obere –Holdergasse. En esta zona, en la calle Niklastor, donde hay varias casas de entramado de madera, se encuentra la casa natal del escritor, en donde se ha creado un pequeño museo sobre Schiller.

Cerca de la casa, fuera de las antiguas fortificaciones, se encuentra la Alexanderkirche, la iglesia de Alejandro. Construida en el S. XV, marca el núcleo de asentamiento más antiguo de Marbach que sobrevivió a la destrucción de la ciudad en el S. XVII. Merece la pena entrar en ella. ¨

Y por supuesto, antes de irse, hay que subir a la Schillerhöhe, donde una estatua de Schiller da la bienvenida. Aquí se encuentran el Museo Nacional Schiller, el Archivo de Literatura Alemana y el Museo de Literatura Moderna.

La ciudad se encuentra a orillas del rio Neckar, por lo que también se puede aprovechar para dar un paseo a orillas del  rio. Aquí se organizan actividades acuáticas, como cursos de Paddle surf.

Además, existe la opción de llegar a Marbach desde Stuttgart en barco por el Neckar. Aquí se puede encontrar más información sobre este viaje.

Maulbronn

Maulbronn, a unos 45 km de Stuttgart, es una ciudad conocida por su monasterio cisterciense. Este pertenece al Patrimonio de la Humanidad desde 1993.

El Monasterio de Maulbronn está considerado uno de los complejos monásticos medievales mejor conservados al norte de los Alpes. Este se comenzó a construir a mediados del siglo XII y en el S. XVI, tras la Reforma, se estableció aquí una escuela protestante que todavía existe hoy. Por aquí han pasado conocidos estudiantes como Johannes Kepler o Hermann Hesse.

Dentro del recinto amurallado del monasterio se encontraba todo lo necesario para la vida de la comunidad, establos, panadería, almacenes y, por supuesto, la iglesia del monasterio, construida en estilo románico entre 1147 y 1178. El vestíbulo de esta, construido alrededor de 1220 en un estilo de transición románico-gótico, se conoce como el Paraíso y es una de las obras de arte de Maulbronn. Aquí destacan también las puertas, que datan del siglo XII y son originales.

Otra de las características de Maulbronn es la capilla de la fuente, que se encuentra frente al Refectorio. Esta comenzó a construirse en el S. XIII, en el S. XIV fue ampliada y en el S. XVII se le añadió la estructura de entramado. De la fuente medieval solo se conserva el caparazón de piedra inferior. Aquí se purificaban los monjes antes y después de las comidas.

La información sobre el horario del monasterio se encuentra aquí. El precio de la entrada normal es de 9€.

Dentro del recinto hay también un café donde se puede tomar algo.

Schwäbisch Hall

A esta ciudad se puede llegar en algo más de 1 hora en tren desde la capital.

Schwäbisch Hall es una joya arquitectónica que, gracias a la sal, prosperó en la Edad Media. Durante una visita a esta ciudad se descubrirá, la plaza del mercado dominada por la iglesia de San Miguel, que se eleva sobre todos los edificios gracias una gran escalinata, edificios barrocos, casas de entramado de madera, torres de la antigua fortificación, puentes de madera que conectan pequeñas islas en el rio Kocher, museos de gran calidad y cuya entrada es gratuita. Para no perderse nada durante la visita a esta ciudad, recomendamos leer nuestro post sobre una de las ciudades más bonitas de Alemania.

Ya hemos escrito en este post sobre el rio Neckar. Este nace en la Selva Negra y desemboca en el Rin a la altura de Mannheim. Hay una serie de carreteras, la B27 y la B37, que permiten llegar de Stuttgart a Heidelberg a lo largo del Neckar. Durante el viaje se puede ir admirando los árboles reflejados en las orillas del rio y un gran número de castillos que van apareciendo en lo alto de las colinas. Algunos de ellos son privados, como el de Zwingenberg, que hay que conformarse con admirar su bonita silueta desde el valle. Otros, en cambio, pueden visitarse, como el de Horneck, antiguo castillo de la Orden Teutónica, que aloja un museo sobre los Sajones de Transilvania; el de Gütenberg, del S. XII, que ofrece además espectáculos de cetrería; o el de Hornberg, también del S. XII, cuyas ruinas pueden recorrerse mientras se disfruta de las vistas sobre el Neckar. Luego se puede uno relajar con una buena comida en su restaurante, o con una taza de un cafe con tarta, en su terraza con unas vistas increíbles sobre los alrededores.

En este último castillo se aprende sobre la historia del irreverente caballero Götfried von Berlichingen, que vivió aquí unos 45 años hasta su muerte. Se le conoce como mano de hierro, pues una de sus manos era una prótesis. Goethe escribió una obra sobre él, Götz von Berlichingen y una de sus frases ha pasado a la historia, «sag’s ihm, er kann mich im Arsche lecken», lo que se puede traducir como «dile que me puede lamer el culo«. Hoy en día, a esta frase, se le conoce como saludo suabo.

A lo largo de este camino hay, además, un par de localidades que merecen una parada.

Bad Wimpfen

Esta ciudad se encuentra a unos 70 km de Stuttgart y se puede llegar hasta ella en una hora y media tomando metro y tren.

Cuando uno se acerca a Bad Wimpfen desde Stuttgart, ya de lejos puede alcanzar a ver el perfil de la ciudad en lo alto de un promontorio. Este es una perfecta invitación para adentrarse en sus calles empedradas y empinadas llenas de bellos edificios históricos.

En esta zona, alrededor del año 98 d.C, los romanos construyeron un sistema de fuertes para proteger sus tierras. Este se conoce como el Limes Neckar-Odenwald y la parte baja de Bad Wimpfen tuvo importancia en aquella época.

En el S. XII esta era una importante ciudad Staufer y aquí se construyó un palacio desde donde los emperadores celebraban la corte y administraban justicia. De este palacio imperial del S. XII todavía se mantienen algunos edificios como, la Blaues Turm, torre Azul, actual símbolo de la ciudad, la Rotes Turm, la torre roja, desde donde se obtienen unas bonitas vistas de los alrededores, la capilla palatina, el Schwibbogentor o la Steinhaus, casa de piedra. Así como parte de las murallas que lo rodeaban.

Cuando los Staufer perdieron en importancia, Bad Wimpfen pasó a ser ciudad imperial en el S. XIV. Durante la Guerra de los 30 años, una de las batallas más importantes tuvo lugar cerca de la ciudad, la cual sufrió bastantes daños durante este periodo.

En Bad Wimpfen uno debe de perderse por sus calles para descubrir el encanto de esta ciudad. Además de visitar los restos del palacio imperial, se debe de entrar en la iglesia evangélica del S. XIII. Durante el paseo se descubrirán un buen número de cafeterías que seguro hará que apetezca sentarse a ver pasar el tiempo en esta bonita localidad.

No hay que olvidarse de visitar la ciudad baja, donde se encuentra la Colegiata de San Pedro, con unas maravillosas portadas góticas, un bello interior y un bonito claustro. Además se encuentra junto al Neckar y desde aquí se disfruta de unas bellas vistas de la ciudad alta. Esta se construyó en el lugar de la antigua fortaleza romana y se cree que desde el S. VII ha habido aquí una iglesia. El edifico actual, en estilo gótico temprano, mantiene todavía restos de la primera construcción románica. De origen benedictino, a día de hoy pertenece a la Orden de los Caballeros de Malta.

En Navidad se celebra en Bad Wimpfen un precioso mercado navideño que atrae a mucha gente de la región.

Mosbach

Otra de las localidades a orillas del Neckar que se debe de visitar es Mosbach, con un precioso casco histórico. Esta se encuentra a unos 80 km de Stuttgart y se puede llegar a ella en tren en ago más de una hora.

Mosbach ha conseguido salir ilesa de muchas guerras y, gracias a ello, es un placer pasear por sus calles. La parte más llamativa de la ciudad es la plaza del mercado, donde destaca la Palmsches haus, un precioso edificio de entramado, del S. XVII, lleno de detalles. También se encuentra aquí el ayuntamiento, que se construyó en el S. XVI sobre la antigua iglesia católica de Santa Cecilia, cerrada tras la Reforma. Es curioso por ello, que la actual plaza del mercado fuese en su día el cementerio de la iglesia. En un lado de la plaza se encuentra la colegiata de Santa Juliana. En ella se llevan a cabo celebraciones tanto católicas como evangélicas. Por ello, en el S. XVIII, se levantó un muro que separaba ambas comunidades. A día de hoy existen unas puertas que indican esta separación.

Saliendo de la plaza, por la calle principal, se encuentra la casa de entramado más antigua de la ciudad, la casa de la sal de 1425. 

Heidelberg

No podíamos dejar fuera de la lista, aunque se encuentre a más de 100 km de Stuttgart, a la ciudad de Heidelberg. Eso si, en una hora se puede llegar a ella en tren.

Heidelberg es una de las ciudades más bonitas de Alemania, con aire romántico y muy juvenil, gracias a su Universidad, la más antigua de Alemania. Esta fue fundada a finales del S. XIV, como la tercera universidad del Sacro Imperio Romano Germánico, tras las de Praga y Viena.

La ciudad fue, desde el S.XIII hasta 1720, residencia del Palatinado Electoral. Este territorio, que fue independiente hasta 1803, estaba bajo el mando de un Conde Palatino, que era un título del Sacro Imperio Romano Germánico y que tenía la condición de príncipe elector. 

Heidelberg es una de las pocas ciudades alemanas de gran tamaño que sobrevivió a la II Guerra Mundial sin daños relevantes. Pero fue otra guerra, la de Sucesión del Palatinado en el S. XVII, la que la devastó. Así, de los edificios renacentistas construidos en el S. XVI, sólo se mantiene la bonita fachada de la Haus zum RitterDurante esta guerra, debida a las reclamaciones de herencia del rey francés Luis XIV, Heidelberg fue tomada por las tropas francesas y quedó devastada. La ciudad fue reconstruida en estilo barroco, pero el Palacio de Heidelberg, en ruinas y anticuado para la época, fue abandonado. La Corte se trasladó a Mannheim en 1720, donde se construyó un palacio más al gusto de la época.

La visita a la ciudad se centra principalmente en el área de la calle principal, Hauptstrasse. Esta es una de las áreas peatonales más largas de Europa, con 1,6 km de largo. En ella se encuentran la mayoría de los edificios importantes de Heidelberg, bellas casas históricos, iglesias, plazas, y al fondo, la imagen del castillo en ruinas. Además, es una zona muy animada llena de tiendas y cafeterías con mucho estilo.

Recomendamos subir hasta el castillo, aunque no se quiera entrar, pues pasear por sus jardines es gratuito y las vistas de la ciudad desde allí son preciosas. Se puede llegar andando, o en funicular. Desde Karlsplatz hay 1 kilómetro  hasta el castillo. 

El castillo, de color rojo por la arenisca con la que está construido, domina la ciudad. Sus orígenes podrían remontarse al S. XIII. Esta era la residencia de los Electores del Palatinado hasta su destrucción en la Guerra de Sucesión. Desde entonces sólo ha sido parcialmente restaurado. Además, un rayo cayó sobre el complejo en 1764. Usado como cantera para la construcción de otros edificios, el castillo se convirtió en un símbolo para los artistas románticos a finales del S. XVIII y a día de hoy es una visita muy querida por los turistas. Tres veces al año, en junio, julio y septiembre, la ciudad conmemora la destrucción del castillo y este vuelve a incendiarse gracias a un juego de luces y fuegos artificiales. 

La información sobre los horarios de visita del castillo y precio de las entradas se encuentran aquí.

Otro de los puntos clave de Heidelberg es el puente Viejo, llamado oficialmente puente de Carl Theodor, que es el príncipe elector que lo mandó construir en su aspecto actual en el S. XVIII, aunque sus orígenes se remontan al S. XIII. Durante la II Guerra Mundial, fue parcialmente destruido para detener el avance de las tropas aliadas. Fue reconstruido en 1947. En el extremo sur se encuentra la puerta del puente, que originalmente estaba integrada en las fortificaciones de la ciudad y cuyas partes más antiguas datan del siglo XV. Las estatuas que decoran el puente son las del Elector Carl Theodor y la de Atenea.

A la entrada del puente, junto a la puerta, suele haber gente haciendo cola para sacarse una foto con la escultura de un mono. Esta hace referencia a un antiguo mono que estaba representado en el puente y que se perdió en el S. XVII. 

Si se quiere probar uno a si mismo, se puede subir la Himmelsleiter, escalera al cielo, un gran número de escalones totalmente irregulares que llevan a un parque con unas vistas estupendas sobre la región. Esta se encuentra en la parte trasera del  castillo.

Para disfrutar de unas bonitas vistas panorámicas de la ciudad también se puede recorre el Philosophen weg, con el centro histórico, el castillo, el rio Neckar, el Puente y la montaña Könisgstuhl como telón de fondo.

En Heidelberg se puede realizar también un paseo en barco por el Neckar para disfrutar de las vistas de la ciudad desde el agua. Más información aquí

Y para conocer la ciudad un poco más a fondo se puede realizar un tour gratuito como este. Si se van a realizar varias visitas, merece la pena echar un vistazo a la Heidelberg Card.

Schwetzingen

Muy cerca de Heidelberg se encuentra la elegente localidad de Schwetzingen que está a unos 100 km de Stuttgart. El viaje en tren dura aproximadamente una hora y media. 

En esta ciudad destaca su palacio, que fue residencia de verano de los electores del Palatinado Carl Philipp y Carl Theodor. Aunque lo que de verdad llama la atención, por su gran belleza, son los jardines que rodean al palacio, y que hacen que este pase desapercibido. Diseñados en el S. XVIII, es fácil perderse en ellos y pasar horas paseando por el jardín inglés y por el jardín francés. En ellos hay ruinas artificiales, templos romanos, una mezquita de color rosa, un arboreto, fuentes, un lago y una casa de baños. Los jardines son también un buen lugar para ver la floración de los cerezos.

Los orígenes del castillo se remontan al S. XIV, en aquel momento era una fortaleza medieval, pero tras varias reconstrucciones y destrucciones, alcanzó su forma actual a finales del S. XVII. Bajo el gobierno de Carl Theodor, Schwetzingen fue residencia de verano y la corte se trasladaba del Palacio de Mannheim al de Schwetzingen en los meses de calor.

Antes de entrar en el palacio, hay un par de estatuas bastante llamativas. Una representa a una mujer vendiendo espárragos, cuyo cultivo es importante en Schwetzingen. La otra es más polémica y muestra al elector Carl Theodor y a su amante, ambos medio desnudos, montados en un cerdo. Esta escultura es del artista Peter Lenk, cuyas obras  son fácilmente reconocibles y suelen ser bastante controvertidas por su contenido sexual. En una de ellas, el artista representó a varios políticos alemanes, entre ellos Angela Merkel, desnudos.

La información sobre los horarios y precios de entrada al palacio y a los jardines se encuentra aquí

La visita al palacio es guiada, dura alrededor de una hora y puede ser en aleman o en inglés. Para nosotros es mejor pasar más tiempo en los jardines que entrar en el edificio.

En la zona suroeste de Stuttgart recomendamos las siguientes visitas:

Esslingen

Esslingen, a sólo 10 km de Stuttgart, y a la que se llega en unos 15 min tomando la línea S1 del metro, es una visita obligada. Esslingen es, para nosotros, una de las ciudades más bonitas de Baden-Württemberg.

La ciudad fue parte del Imperio Romano en el siglo I d.C. En el 1079, la ciudad pasó a manos de los Staufer y se convirtió en ciudad imperial en el S. XII. Esslingen llegó a ser una de las ciudades más ricas del Imperio aleman.

En el casco histórico llaman la atención sus más de 200 edificios de entramado de madera que van del S. XIII al XVI. En una de ellas, en la calle Pliensaustrasse 8, vivió probablemente en 1531 el astrologo, filosofo y médico Paracelso. Además, la hilera de casas de entramado más antigua de Alemania se encuentra aquí, en Hafenmarkt 4-10, las cuales fueron construidas entre 1328 y 1331. Una de las casas de entramado más bonitas es la casa Kielmeyer, del S. XVI, construida como lagar del Hospital de Santa Catalina. Este fue una vez una de las instituciones más ricas de la ciudad.

Esslingen tiene muchos Pfleghöfe, antiguos edificios monásticos administrativos, e iglesias imponentes que dan una idea de la prosperidad de la ciudad. 

La Iglesia de San Dionisio marca el origen de la ciudad en el año 777, pues esta es mencionada por primera vez cuando el abad Fulra, un consejero de Carlomagno, dona un asentamiento monástico en Esslingen al monasterio parisino de Saint Denis. El edificio que ha llegado hasta nuestros días es el tercero de los que aquí se construyeron y data del S. XIII. El puente que une las dos torres se añadió alrededor del 1600 por motivos estructurales, pues las torres empezaron a inclinarse. De su interior destacan las vidrieras del coro de alrededor del 1300.

Un impresionante pfleghof es el que perteneció al Cabildo de la Catedral de Speyer desde 1213 hasta 1546, y que se encuentra junto a la iglesia de San Dionisio. En 1826 Christian von Kessler lo usó para elaborar vino espumoso tras su estancia en Reims. Es por ello que Esslingen alberga la producción más antigua de vino espumoso de Alemania. El Salemer Pfleghof, mencionado en 1229 y que perteneció al monasterio de Salem en el sur de Baden, sirvió de residencia del emperador Carlos V en el S. XVI.

Una estructura interesante de la ciudad es el puente interior, que originalmente tenía once arcos. Este fue construido en la década de 1250 y conectaba la ruta comercial que comenzaba en Italia y terminaba en Flandes. Sobre el hay construidas casas que albergan diferentes negocios y una pequeña capilla.

Además, en Esslingen todavía se mantienen varias torres de las antiguas fortificaciones, como la torre de la puerta de Pliensau, construida en el siglo XIII o la torre Schelztor, a la que la escultura Skywalker le da un toque moderno. Esta torre se encuentra en el puente de Agnes, donde en una de las islas se levanta una bonita casa de entramado de madera. Esta era la antigua carpintería y crea una bella imagen con la iglesia de San Dionisio al fondo. La torre más antigua de la ciudad es la Wolfstor construida alrededor de 1220.

Además su antiguo ayuntamiento es una verdera joya. Fue construido en 1422 como salón de ventas y casa de impuestos. Así, el salón inferior se usaba como puestos de venta de carne y pan. Presenta dos fachadas completamente diferentes. La del lado norte es renacentista y fue añadida en el S. XVI. En ella destaca un bonito reloj astronómico. La sur, en cambio, es de entramado de madera, de un color tirando a rojo precioso.

Una visita a Esslingen no está completa sin subir al castillo de Esslingen, que nunca fue la sede de ninguna familia noble. Este formó parte siempre de las fortificaciones medievales de la ciudad que estuvo amurallada desde el S XIII. Se puede subir por una escalera cubierta con más de 300 escalones, por calles empinadas u optar por el transporte público o el coche. Tras la subida, se puede descansar en el jardín del patio interior y disfrutar de las vistas de la ciudad. Las torres del castillo datan de diferentes periodos, desde el S. XIV al XVI. 

Schorndorf

Schorndorf se encuentra a 30 km de Stuttgart y se puede llegar en algo más de media hora tomando la línea del S-Bahn S2.

En esta localidad destaca su bella plaza del mercado rodeada de bonitos edificios de entramado de madera. Aquí se encuentra la farmacia Gauppsche, en cuyo interior se conservan muebles antiguos, vasijas, herramientas, libros, jarrones y documentos antiguos, pues desde 1689 este edificio ha sido ocupado por una farmacia. Junto a ella está la farmacia Palm, en un impresionante edificio de entramado del S. XVII. Uno de los lados de la plaza lo ocupa el ayuntamiento del S. XVIII. En su parte trasera hay un mural que conmemora a las mujeres de Schorndorf, que en 1688 evitaron que la fortaleza de la ciudad fuese entregada a las tropas francesas. Muy cerca se encuentra la iglesia evangélica del S. XV. 

Paseando por las calles de Schorndorf se descubren varios edificios de entramado de madera que llaman la atención, como la casa en Gumpbrunnen o una casa totalmente asimétrica del S. XVIII, construida sobre la muralla de la ciudad, en Römmelgasse 18. Además, no hay que dejar de acercarse al castillo de Schorndorf del S. XVI.

En 1834 nació en esta ciudad Gottlieb Daimler, pionero de la automoción. Su casa natal en Höllgasse es hoy en día un pequeño museo gratuito donde se exhiben documentos y modelos del inventor.

Schwäbisch Gmund

A unos 55 km de Stuttgart se encuentra esta ciudad a la que se puede llegar en una hora en tren.

Schwäbisch Gmünd es, probablemente, la ciudad Staufer más antigua, mencionada por primera vez como tal en 1162. Esta ciudad imperial poco conocida, sorprende al visitante con la impresionante catedral gótica de la Santa Cruz, del S. XIV, la preciosa iglesia románica de San Juan, del S. XIII, restos de las fortificaciones, bellos edificios y mucha historia.

La catedral se encuentra en una plaza rodeada de bonitos edificios, entre los que destaca una casa románica de piedra que se convirtió en campanario tras el derrumbe de las torres de la catedral en 1497. Su tejado con tejas de colores no pasa desapercibido.

La plaza del mercado es también sitio obligado, con bellos edificios como la casa Grät, en el número 7. Esta casa, que ha servido de ayuntamiento y grandes almacenes, tiene un relieve de los Reyes Magos que proviene de una antigua capilla. Este recuerda que durante el viaje del traslado de las reliquias de los magos de Milan a Colonia, probablemente descansaron por un tiempo en Schwäbisch Gmünd.

La ciudad también conserva seis torres de las 23 que conformaron sus antiguas fortificaciones. La más llamativa es la torre de los cinco botones, del S. XV. Cerca de esta se encuentra el jardín de la ciudad, un bonito lugar para descansar y donde se encuentra un palacete rococó. Aquí, junto al rio, se puede ver un edificio moderno cuya forma recuerda a un queso y que le da un toque moderno a la ciudad.

A unos 10 km de la ciudad, en lo alto de una colina, se encuentra el monasterio de Lorch, lugar de enterramiento de los Staufer, fundado en el S. XII. Por aquí pasaba además el LIMES, antigua frontera del Imperio Romano.

A menos de 10 km se encuentran también las ruinas de una fortaleza del S. XIII, Hohenrechberg, desde donde se tiene buenas vistas de la zona.

Ulm y Blaubeuren

Esta ciudad se situa a unos 90 km de Stuttgart y se puede llegar en 1 hora en tren.

La ciudad de Ulm sufrió grandes daños durante la II Guerra Mundial, y sólo se salvó una pequeña parte de su centro histórico. Es por ello, que a día de hoy, en Ulm se mezclan edificios históricos y arquitectura moderna.

Su edificio más conocido es su catedral gótica, que con 161 m es la más alta del mundo. Para disfrutar de unas grandiosas vistas, uno puede subir los 768 escalones que llevan a lo alto de la torre. Además, no hay que olvidarse de visitar el ayuntamiento, un edificio de estilo gótico y renacentista con un reloj astronómico. Desde aquí, cruzando una de las torres de la antigua fortificación medieval, la torre de los carniceros, Metzgerturm, se  puede llegar al Danubio. Cruzando el río se obtienen unas bonitas vistas de la ciudad, con las murallas, las casas antiguas y la catedral. Las murallas de Ulm pueden recorrerse parcialmente.

La zona con más encanto es el barrio de los pescadores, con preciosas casas y rincones donde en su época vivieron curtidores, teñideros y marineros. Aquí se encuentran los edificios más antiguos de Ulm. Un edificio que llama la atención es la casa torcida, Schiefes Haus, en Schwörhausgasse 6. Es esta una casa de entramado de madera del S. XIV, que hoy día alberga un hotel que es considerado como el más inclinado del mundo. Esta se ubica sobre el Blau, un afluente del Danubio. Otro barrio que logró salvarse de los bombardeos es Auf dem Kreuz, donde un gran número de sus edificios datan de antes del S. XVIII.

En Ulm nació Albert Einstein en 1879.

Si se planea hacer varias visitas en Ulm, vale la pena echar un ojo ala Ulm Card. Esta se puede reservar desde aquí donde además se encuentra más información sobre ella. O, igual, se quiere descubrir Ulm de una manera algo diferente como haciendo una busqueda del tesoro. Más información aquí.

A menos de 20 km se encuentra la localidad de Blaubeuren. A esta se puede llegar en aproximadamente un cuarto de hora en tren. Aquí destacan tres visitas:

Museo prehistórico, donde se muestran los hallazgos de las excavaciones en las cuevas de los alrededores. Entre ellas se encuentra la Venus de Hohle Fels, la escultura humana figurativa más antigua de la que se tiene constancia.

Monasterio benedictino, fundado en el S. XI por los condes de Tübingen.

Blautopf, olla azul, un manantial kárstico del que nace el rio Blau. Este es uno de los manantiales más profundos de Alemania, 21 m, y se caracteriza por su increíble color azul. La meseta del Alb, donde se encuentra Blaubeuren, está formada por rocas calizas permeables, donde el agua de la lluvia se acumula bajo la tierra. Esto ha dado lugar a la formación de un sistema de cuevas dentro del macizo montañoso. El agua de estas cuevas sale a la superficie en el Blautopf. Su color tan mágico ha originado varias leyendas, aunque realmente se debe a un efecto físico causado por la dispersión de la luz en las partículas de cal que se encuentran dispersas en el agua (dispersión de Rayleigh).

Durante el paseo por el centro histórico de Blaubeuren se pueden admirar varios edificios de entramado de madera.

Bad Urach

Bad Urach se encuentra a unos 50 km de Stuttgart y se puede llegar en algo más de una hora en tren.

Es esta una visita muy completa, pues cerca de la ciudad hay un par de cascadas con un bonito paisaje, las ruinas del castillo de Hohenurach, del S. XI, y la propia ciudad con su bonito centro histórico donde se encuentra un antiguo palacio residencial construido en el S. XV.

El punto más bonito de la ciudad es la plaza del mercado, con edificios de entramado de los S. XV y XVI. También destaca la colegiata de San Amandus.

A unos 15 km de Bad Urach se encuentra otra fortaleza, la de Hohenneufen construida en el S. XII. Nosotros todavía no la hemos visitado pero la tenemos pendiente.

Tübingen, Tubinga

Una de las mejores excursiones para hacer desde Stuttgart es la ciudad universitaria de Tübingen. A unos 40 km, y a más o menos una hora en tren, se encuentra esta ciudad a orillas del rio Neckar, con un ambiente muy juvenil gracias a su universidad fundada en 1477.

En una visita a Tübingen no puede faltar, un paseo por el Neckarfront, la fachada del Neckar, con sus bonitas casas de colores y la torre Hölderlin, uno de los edificios más conocidos de la ciudad, donde el famoso poeta aleman pasó sus últimos años; visitar la Colegiata de San Jorge, del S. XV, donde están enterrados varios duques de Württemberg, entre ellos el fundador de la Universidad; pasar un rato en la plaza del mercado, rodeada de bellos edificios de entramado y donde destaca la preciosa fachada del ayuntamiento, del S. XV, aunque reformado posteriormente; subir al castillo de Hohentübingen, construido a partir del S. XI,  donde se puede entrar en su patio, visitar sus interesantes museos, el de las Culturas Antiguas y del Mundo, y el pequeño museo gratuito de bioquímica, donde se explica que en el laboratorio del castillo se aisló por primera vez el ADN en 1869.  Además, desde el castillo se disfruta de unas bonitas vistas de la ciudad y de la Jura de Suabia; y, por supuesto, perderse por sus calles, para descubrir sus encantadores rincones.

A 6 km de Tübingen, se encuentra el monasterio cisterciense de Bebenhausen, fundado en el S. XII y que tras la Reforma del S. XVI se convirtió en escuela y pabellón de caza para los reyes de Württemberg.

La información sobre la visita se encuentra aquí.

Herrenberg

A unos 30 km de Stuttgart, se encuentra esta localidad a la cual se puede llegar con la línea S1 del metro en unos 20 min.

Víctima de varios incendios, el aspecto actual de la ciudad se debe a la reconstrucción del S. XVII. En Herrenberg destaca su bonita plaza, rodeada de casas de entramado de madera y la majestuosa torre de su colegiata, coronada con una cúpula de cebolla. Esta es el símbolo de la ciudad, que puede verse desde lejos ya que se encuentra situada en lo más alto, sobre una colina. La Colegiata se construyó en dos fases, una en el S. XIII y otra en el S. XV.

Detrás de la Colegiata hay restos de la muralla del S. XIII, y un camino que lleva al Schlossberg, la colina del palacio. Aquí se encuentran las ruinas de este edificio del S. XIII y un mirador con vistas a la ciudad. Desde aquí sale un camino de unos 3 km que lleva a la torre mirador, de 35 m de altura, Schönbuchturm.

En Herrenberg se puede ver una escultura del polémico artista Peter Lenk, del cual ya hemos escrito al hablar de Schwetzingen.

Castillo de Lichtenstein

En la Schwäbische Alb, la Jura de Suabia, a unos 60 km de Stuttgart, se encuentra un castillo de cuento de hadas. Este fue construido en el S. XIX, sobre una elevación de unos 800 m de altura sobre el valle del Echaz. A Honau, localidad donde se encuentra, se puede llegar en tren en una hora y media.

El edifico actual no tiene ninguna importancia histórica, pues se construyó gracias a los sueños románticos de un apasionado de la Edad Media y coleccionista de objetos de arte, el duque de Urach, Guillermo de Württemberg. Antiguamente, en este lugar, había habido un castillo que era la sede de la familia Lichtenstein. Este fue destruido en el S. XIV, lo que llevó a que se construyera otro castillo en las proximidades. Este perdió importancia en el S. XVI y acabó deteriorándose. Aún hoy pueden verse algunas ruinas (pocas) de lo que fue. El último miembro de la familia Lichtenstein murió en el S. XVII. A principios del S. XIX, el príncipe que llegaría a  rey de Württemberg, Federico I, ordenó construir, en el lugar de las ruinas del castillo, un pabellón de caza.

Una obra literaria, Lichtenstein, escrita por Wilhelm Hauff en 1826, resucitó la historia del castillo medieval. Esta sirvió de inspiración al duque de Urach, primo del rey, que compró el terreno y construyó el actual castillo entre 1840 y 1842, como un castillo de caballeros medieval usando las ruinas del antiguo castillo. Además lo amuebló con sus colecciones de arte.

Para poder disfrutar de las vistas más famosas del castillo de Lichtenstein hay que pagar entrada. Existe la posibilidad de pagar sólo por pasear por los exteriores, donde se encuentra el mirador desde donde se obtienen las mejores imagenes del castillo, y donde hay bastiones y torreones, o bien, entrar también en el interior. A nosotros la visita guiada nos pareció bastante interesante.

La información sobre la visita al castillo se puede encontrar aquí

Cerca del castillo hay unas cuevas que pueden visitarse, como la Nebelhöhle y la Bärenhöhle. Nosotros todavía no las hemos visitado. Junto al castillo hay un restaurante y un aparcamiento.

Castillo de Hohenzollern

A unos 70 km de Stuttgart, en la localidad de Hechingen, se encuentra, encaramado en lo alto de una colina, el castillo de Hohenzollern. Este es una representación romántica de un castillo medieval. Se podría decir que es una especie de Neuschwanstein en Baden-Württemberg, pero de aspecto mucho más sobrio.

Este era la sede de la familia principesca Hohenzollern, antiguos reyes prusianos y emperadores alemanes. Sus orígenes se remontan probablemente al S. XI, aunque el edificio actual, la tercera de las construcciones que aquí ha habido, data de mediados del S. XIX. Se construyó en estilo neogótico, bajo el reinado de Guillermo I de Prusia. Aún queda alguna parte de la segunda construcción, como la capilla de San Miguel, que tiene restos medievales del S. XV. 

Aquí diferenciamos dos excursiones, la de disfrutar de las vistas del castillo y la de entrar en él.

Para llegar hasta él hay que tomar dos trenes (Stuttgart-Plochingen/Plochingen Hechingen) y el autobús 306. El trayecto dura algo menos de dos horas.

El castillo abre de 10:00 a 18:30. Aunque la última entrada es a las 17:00. La entrada normal cuesta 22 €, y tenemos que decir, que nos pareció excesivamente caro. En el ticket está incluido el precio del aparcamiento, así como el de una lanzadera que lleva hasta un lugar próximo a la entrada del castillo. También se puede subir andando. En Navidades se organiza un mercado en su patio. La información sobre la visita se encuentra aquí

En el patio del castillo hay un pequeño stand donde se puede beber y comer algo.

Si no se quiere visitar su interior, pero se quiere disfrutar de las vistas del castillo sobre la colina de unos 900 m de altura, se puede ir hasta Bisingen donde, en el barrio de Zimmern, se encuentra el aparcamiento de Kaiserberg. Desde aquí, tras un corto y sencillo paseo, se llega a un mirador desde donde se puede disfrutar de las vistas de este impresionante castillo en la Jura de Suabia.

Para llegar desde Stuttgart, el trayecto es el mismo que para el castillo, pero hay que tomar el autobús 305.

Castillo Hohenzollern en Sigmaringen

Y queda todavía un castillo de ensueño en las proximidades de Stuttgart. Este está en la ciudad de Sigmaringen, a unos 100 km de Stuttgart y el trayecto en tren dura más de 2 horas. Hay que tomar dos trenes, uno de alta velocidad hasta Ulm y luego un tren regional (RE55).

El castillo fue la antigua residencia de los príncipes de Hohenzollern-Sigmaringen. Este se encuentra en el extremo sur de la Jura de Suabia, en un desfiladero del Danubio, sobre un pequeño acantilado de unos 200 m de largo y a unos 35 metros sobre el rio.

Los orígenes del castillo se remontan al S. XI y en el S. XV fue ampliado hasta el tamaño que tiene actualmente. El edificio ha sufrido reconstrucciones, incendios y daños durante la Guerra de los Treinta Años hasta llegar a la imagen de hoy en día. Durante algún tiempo, desde 1944 hasta 1951, fue un enclave francés, donde se alojaron los miembros del régimen de Vichy.

En el interior, además de las salas del palacio, se ve una de las colecciones privadas de armas más grandes de Europa, con unos 3000 objetos. Además de una exposición sobre la prehistoria y la historia temprana de Baden-Württemberg.

Las habitaciones sólo se visitan dentro de una visita guiada, pero la armería es por libre.

La información sobre la visita se encuentra aquí

Stuttgart podría considerarse como una puerta a la Selva Negra, especialmente a su parte norte. Aquí proponemos algunos destinos de esta región.

Rottweil

A unos 100 km de Stuttgart se encuentra la histórica localidad de Rottweil, a la cual se puede llegar en tren en una hora y media.

En esta ciudad, considerada la más antigua de Baden-Württemberg, se fundó un asentamiento romano en el 73 d.C. Entonces se conocía como Arae Flaviae. Desde el S. XIII fue ciudad imperial del Sacro Imperio Romano, hasta que, a principios del S. XIX, pasó a formar parte del ducado de Württemberg.

Pasear por su casco histórico es fijarse en sus bonitos edificios, llenos de detalles, como los balcones que decoran algunas de las fachadas. Además, aún conserva parte de las antiguas fortificaciones del S. XIII, como la torre de la Pólvora, la torre Alta, de 54 m de altura, o la puerta Negra, que cierra uno de los lados de la calle principal. La Catedral de la Santa Cruz data probablemente del S. XII. Y, si se quiere aprender del pasado romano de Rottweil, hay que visitar el museo situado en el monasterio dominicano. 

En el año 2017 se concluyó la torre de prueba ThyssenKrupp Elevator, de 246 m de altura. Su función es probar ascensores de alta velocidad. Esta se encuentra a las afueras de la ciudad, pero puede verse desde muchos puntos de esta. Tenemos pendiente subir al mirador, que se encuentra a 232 m de altura, y que es, además, el mirador más alto del país. Abre de viernes a domingo y los días festivos de 10:00 a 18:00. La entrada normal cuesta 9€.

Rottweil tiene una gran tradición de carnaval y durante la visita seguro que se ve más de una referencia a esta fiesta.

El nombre de los perros Rottweiler, se debe a esta ciudad. Y una escultura de este animal puede verse enfrente del museo de la ciudad en la calle principal. Esta raza era común aquí, importante centro comercial de ganado, donde los carniceros los usaban como perros pastores para cuidar de los rebaños.

Calw

A unos 40 km de Stuttgart se encuentra esta pintoresca localidad, a la cual se puede llegar en 1 h y cuarto tomando la línea S6 del S-Bahn hasta Weil der Stadt, y luego el autobús 670.  

Calw es el lugar de nacimiento del premio Nobel de literatura de 1946, Hermann Hesse. Una estatua del escritor da la bienvenida en el puente de Nicolás, uno de los lugares mencionados a menudo en su obra. Aquí se encuentra una pequeña capilla y dos figuras que reflejan los dos oficios más importantes para el desarrollo de la ciudad, un balsero y un comerciante de telas. Además, la plaza es un precioso conjunto de casas de entramado de madera. Entre sus edificios se encuentra la casa más antigua de la ciudad, la casa Schäberle, del 1500. También se encuentra aquí, en Marktplatz 6, la casa natal de Hermann Hesse.

Si se va a Calw no se puede dejar de visitar las románticas ruinas del monasterio de Hirsau, que se encuentrana unos 3 km. 

Esta antigua abadía benedictina de San Pedro y San Pablo fue, en sus orígenes, un importante monasterio alemán. Se construyó a finales del S. XI y durante la Guerra de Sucesión del Palatinado fue incendiado por las tropas francesas en 1692.

Se puede pasear entre las ruinas para descubrir la basílica románica, el claustro gótico, la bien conservada capilla de María en estilo gótico tardío y el castillo renacentista del S. XVI.

En Hirsau también puede verse una escultura de Peter Lenk.

Altensteig

A unos 60 km de Stuttgart se encuentra Altensteig, a la cual se puede llegar en una hora y media, tomando la línea S1 del S-Bahn hasta Herrenberg, y allí el autobús X77.

Esta localidad se encuentra en el valle del alto Nagold. Su pequeño y muy empinado centro histórico tiene mucho encanto. Los orígenes de su complejo palaciego se remontan probablemente al S. XII. El Nuevo Palacio, que sorprende por su curiosa arquitectura, se construyó a principios del S. XVII. A las dos torres se les conoce popularmente como Cielo e Infierno y es el único castillo de la Selva Negra que no ha sido nunca destruido. Actualmente en el Antiguo palacio hay un museo donde se puede aprender sobre la historia de Altensteig y los oficios de la región.

Una visita a Altensteig no está completa sin ir hasta alguno de los miradores que permiten disfrutar de la bella vista que se tiene de la ciudad.

Baden baden

A unos 100 km de Stuttgart se encuentra esta elegante ciudad balneario, a la cual se puede llegar en una hora y media tomando dos trenes.

Esta es una excursión perfecta, pues el paseo por la ciudad se puede combinar con una visita a una de sus termas, como el lujoso balneario romano-irlandés, Friedrichsbad, o las termas de Caracalla, llamadas así en recuerdo al emperador romano que ya disfrutó de las aguas de la ciudad. Las ruinas del antiguo balneario romano pueden visitarse y, por supuesto, uno no puede irse sin pasar por su casino, que se encuentra en un bello edificio rodeado de jardines. 

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Nos gusta mucho sacar fotografías en nuestros viajes. Para ello llevamos la cámara Nikon D3400 con objetivo Tamron 18-200. En los viajes largos llevamos también nuestra antigua cámara, la Canon Powershot G5x, por si tenemos problemas con la primera. Además, esta sigue siendo nuestra primera opción si vamos a la montaña, pues es pequeña y ligera. Siempre llevamos varias tarjetas de memoria. La mochila que usamos para llevar las cámaras es esta.

Nuestra guías favoritas para preparar nuestro viajes son la DK y la Lonely Planet. Además nos encantan los libros de Kunth, que siempre proponen muy buenas rutas y las fotos invitan a viajar. El problema es que son en aleman.

4 comentarios en “Las mejores excursiones desde Stuttgart. Descubriendo el sur de Alemania”

  1. Que guía mas completa! Desde que os leemos mas nos llama la atención visitar Alemania (a poder ser entera jeje). Recomendáis hacerlo ¿en verano o invierno? Seguro que cada estación tiene su encanto. Muchas gracias por compartirlo y por el trabajazo!

    1. Gracias! No sabéis la ilusión que nos hace leer esto! Pues a ver, los días en Alemania durante el invierno son bastante cortos, pero a finales de noviembre y diciembre están los mercados de Navidad que, la verdad, están geniales, le dan un aire diferente a las ciudades y pueblos. De mayo a octubre creemos que es la mejor época para visitar el pais.
      Y todo el pais de una sola vez… igual es demasiado. Creemos que es mejor centrarse en regiones concretas. Estamos pensando en publicar una ruta por el sur de dos semanas y nos cuesta descartar cosas

  2. Muchísimo que ver por esa zona. Me encanta esa arquitectura y desde luego hace falta unos cuantos días para poder disfrutar todo este itinerario, me encantaría poder realizarlo.
    Muchas gracias por compartir todos estos lugares.

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