Qué ver en Bremen, la ciudad de los famosos músicos

Bremen es conocida en todo el mundo gracias a un cuento de los hermanos Grimm. No obstante, la ciudad no es interesante sólo por eso, ya que guarda un ayuntamiento impresionante, una bonita catedral y un encantador barrio medieval. ¿Nos acompañas a descubrir qué ver en Bremen?

Collage de 8 fotos sobre qué ver en Bremen

El estado de Bremen es el más pequeño de Alemania. Sin embargo, a pesar de su tamaño, guarda lugares muy interesantes. De hecho, su ayuntamiento y el monumento de Rolando forman parte del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 2004.

Sea como fuere, a nosotros Bremen nos encanta, ya que nos parece una ciudad ideal para pasear y descubrir cómo es el norte de Alemania, con su ambiente marítimo y sus edificios de ladrillo. Otras ciudades norteñas que te recomendamos visitar son Lübeck, Luneburgo o Stralsund. 

Pues bien, como en viajar a Bremen te contamos todo lo necesario para visitarla, y en Bremen en navidad te hablamos sobre cómo es la ciudad en adviento, ahora vamos a centrarnos en qué ver en Bremen. Aparte, encontrarás más información sobre el norte del país en nuestro blog:

Qué ver en Bremen

La parte más interesante que ver en Bremen es su casco antiguo, que no es excesivamente grande. Además, muchas de las principales visitas se encuentran alrededor de la plaza del mercado. Aparte, no puedes irte de Bremen sin pasear por el Schnoor, el antiguo barrio de pescadores de aire medieval. Ambos lugares se encuentran en la orilla derecha del río que cruza la ciudad, el Weser.

Por supuesto, vayas donde vayas, te encontrarás con numerosas referencias a los músicos de Bremen. Y es que la ciudad debe su fama mundial a esos cuatro animales que quisieron ser músicos, a saber, un burro, un perro, un gato y un gallo.

Por otra parte, si vas a dedicar más de un día a descubrir Bremen, al final del post encontrarás varias ideas interesantes para sacarle el máximo partido a tu visita

Dicho esto, una muy buena manera de descubrir esta ciudad es uniéndote a un free tour por Bremen, donde te mostrarán sus lugares principales y te contarán su historia e importancia.

Aparte, hay un tour bajo el subsuelo de Bremen que nos parece muy interesante, pero es en alemán.

Plaza del mercado, uno de los lugares que visitar en Bremen

Nosotros vamos a comenzar a hablarte de qué ver en Bremen en la plaza del mercado, el centro de la ciudad y el lugar que guarda el mayor número de edificios históricos. De hecho, parte de la plaza, el ayuntamiento y la estatua de Rolando, forman parte del Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Además, es un lugar muy animado, donde finalizan muchas de las calles principales del casco antiguo. Asimismo, hay dos plazas junto a ella que hacen que parezca más grande. 

Antiguamente, aquí se organizaba el mercado y era también un lugar de jurisdicción y ejecución de sentencias. No obstante, ahora sólo se organizan mercados en fechas especiales, como la navidad, y se ha convertido en un referente para el turismo, gracias a sus edificios históricos.

De este modo, aquí se encuentra la catedral, el ayuntamiento, el Schütting y un puñado de casas con bonitas fachadas. Sin embargo, estas son del S. XX, ya que las originales fueron destruidas durante la II Guerra Mundial. 

Asimismo, hay también un edificio moderno de mediados del S. XX, que se encuentra en el lugar de la antigua Bolsa, que no superó los bombardeos de la Guerra. Este alberga el Parlamento.

Ayuntamiento de Bremen, uno de los edificios más importantes que ver en Bremen

Uno de los edificios que más llaman la atención en la plaza del Mercado es el ayuntamiento, que está formado por el Antiguo y el Nuevo, siendo el primero el más interesante. De hecho, es uno de los ejemplos más importantes del gótico de ladrillo y del renacimiento del Weser, un estilo que se desarrolló en el noroeste de Alemania entre el S. XVI y mediados del S. XVII. Su nombre viene del Weser, el río del que sacaban la arcilla para la construcción.

Pues bien, el antiguo ayuntamiento se levantó en estilo gótico entre 1405 y 1410, en la época de mayor apogeo de la ciudad. Al dominar la plaza del mercado, era una muestra del poder del pueblo frente al arzobispo.

Como es normal, el edificio sufrió sucesivos cambios y ampliaciones para ajustarse a los gustos y necesidades de cada época. No obstante, la fachada que da a la plaza siempre ha estado decorada con las esculturas del emperador y de los siete electores del Sacro Impero Romano Germánico. Bueno, las de ahora son copias, ya que las originales se encuentran en el museo Focke.

 

Así, fue en los primeros años del S. XVII cuando alcanzó su forma actual y su fachada en estilo renacentista del Weser. Esta se encuentra ricamente decorada y te puedes pasar un rato observándola. Uno de sus elementos más famosos es una gallina incubando huevos, que forma parte de la leyenda sobre la fundación de la ciudad.

Como a comienzos del S. XX el ayuntamiento se quedó pequeño, se construyó el Nuevo, que se encuentra junto a él y presenta, en parte, estilo renacentista.

Durante la II Guerra Mundial, el ayuntamiento se mantuvo prácticamente intacto, al contrario que la mayoría de los edificios que lo rodeaban.

Interior del ayuntamiento

Visitar el interior del ayuntamiento merece la pena, sobre todo por su parte antigua. Para hacerlo tendrás que unirte a una visita guiada de una hora. Si la reservas desde nuestro link, cosa que te agradecemos, nos llevaremos una pequeña comisión que no afectará a tu precio.

Si no quedasen plazas libres, puedes reservar también a través de la oficina de turismo. Los tours en inglés son todos los días a las 12:00 y en alemán a las 11:00, 12:00, 15:00 y 16:00, y los domingos a las 11:00 y a las 12:00.

Durante la visita descubrirás su sala más impresionante, la Sala Superior, que era donde se reunía el consejo y el tribunal. Cuando entras, te impresiona su gran tamaño y su bonita decoración, como el techo de madera, que está decorado con medallones imperiales de mediados del S. XIX. Además, de él cuelgan varias maquetas de buques de guerra, siendo el más antiguo de mediados del S. XVI.

Además, aquí se encuentra la Cámara Dorada, que se construyó en 1605 y sus paredes fueron revestidas de cuero dorado. Sin embargo, sus valiosos muebles se perdieron y a comienzos del S. XX, fue rediseñada en estilo Art Nouveau por Heinrich Vogeler.

En la visita guiada también verás salas del Nuevo Ayuntamiento, pero, aunque son bonitas, no llaman tanto la atención.

Algo que nos contaron que sí nos sorprendió, fue la historia del Schaffermahlzeit, el banquete anual más antiguo del mundo que se celebra ininterrumpidamente desde 1545. Actualmente, se organiza en la Sala Superior y es uno de los eventos sociales más importantes de Alemania.

Por cierto, puedes entrar de manera gratuita en la sencilla Sala Inferior, que conserva su estado gótico original, con sus vigas de madera y sus paredes encaladas. Esta albergaba el mercado y ahora se organizan exposiciones en ella.

Ratskeller, la bodega del ayuntamiento

Otra de las zonas interesantes del ayuntamiento es su bodega, que, con más de 600 años de historia, es una de las bodegas de vino más antiguas del país. Además, alberga la mayor colección de vinos alemanes. 

Esta se construyó en 1405, a la vez que el antiguo ayuntamiento, y se amplió en el S. XVI. Para que te hagas una idea, se extiende por debajo del ayuntamiento Antiguo y Nuevo, la plaza del cementerio de Nuestra Señora y la de la catedral. 

Actualmente, en la bodega se encuentra un restaurante tradicional, donde se come muy bien y puedes probar vino del país.

Sin embargo, la bodega consta de 8 salas. Por eso, si quieres conocerla en más profundidad, tendrás que reservar un tour. Los hay de una hora de duración y 15€, así como más largos y algo más caros, que incluyen probar algunos vinos. Puedes encontrar las distintas visitas guiadas en la página web del ratskeller. Aunque no lo especifican, estas visitas son, seguramente, en alemán. 

Catedral de San Pedro, uno de los lugares que visitar en Bremen

El otro edificio que domina la plaza del mercado es la catedral de San Pedro, que comenzó a construirse en el S. XI en estilo románico y sobre otro edificio anterior. No obstante, ha pasado por numerosos cambios y transformaciones, siendo ampliada en estilo gótico en los siglos posteriores. Además, ha sufrido varios desastres, por ejemplo, en el S. XVII una de sus torres se derrumbó. Por eso, actualmente es una mezcolanza de estilos.

En el S. XIX, se llevaron a cabo profundas obras de restauración y la catedral recuperó parte de su aspecto medieval. Además, sus torres, que miden unos 93 metros de altura, volvieron a ser simétricas. Para ello, una tuvo que volver a construirse. También se hicieron obras en el interior, donde se recuperaron antiguas pinturas medievales.

Si entras, podrás bajar a la cripta, que conserva capiteles románicos, ver su pila bautismal y la sillería del coro, que data del S. XIV. Asimismo, podrás visitar de manera gratuita el museo de la catedral, que abre de 10:00 a 16:45 entre semana, de 10:00 a 13:30 los sábados y de 14:00 a 16:45 los domingos.

Por su parte, la catedral abre de lunes a sábado de 10:00 a 17:00 y los domingos y festivos después de misa.

Subir al mirador de la catedral para ver Bremen desde las alturas

En Bremen puedes subir al mirador de la torre sur de la catedral, que está a unos 57 metros de altura, a través de 265 escalones. Desde allí tendrás unas bonitas vistas de la ciudad y de la plaza del Mercado. Así, podrás ver la cruz Hanseática que decora su pavimento y que recuerda que Bremen perteneció a esta importante Liga.

Subir cuesta normalmente 4€. Sin embargo, los estudiantes y las personas con una discapacidad superior al 50% pagarán 3€. Los menores entre 6 y 18 años pagarán 2€.

También hay entradas familiares y descuentos para grupos.

El mirador está abierto de miércoles a sábado de 10:00 a 17:00 y los domingos y festivos después de misa. Además, cierra de enero a marzo.

Jardín Bíblico y bodega de plomo, un curioso y macabro lugar que ver en Bremen

También pertenece a la catedral el jardín bíblico, un tranquilo rincón en pleno centro de Bremen. 

Además, aquí está la entrada al Bleikeller o bodega de plomo, una antigua cripta de la catedral, llamada así porque se usó como almacén de plomo. No obstante, es más conocida por un macabro descubrimiento que tuvo lugar en 1698, cuando se encontraron en su interior varias cuerpos momificados debido a causas naturales.

Pues bien, en su interior puedes ver ocho momias en un muy buen estado de conservación. Como es normal, está prohibido hacer fotos.

Su precio es, en general, de 5€, pero hay descuentos. Así, estudiantes y personas con una discapacidad superior al 50% pagan 4€, y los menores entre 6 y 18 años 3€.

Aparte, hay billetes especiales para familias y grupos, y existe una entrada que combina la bodega de plomo y el mirador de la catedral.

Abre de miércoles a domingo de 11:00 a 17:00. Cierra de enero a marzo.

Schütting

Otro de los edificios principales de la plaza del mercado es el Schütting, que está frente al ayuntamiento y es también un perfecto mirador para ver la plaza desde sus escaleras.

Antiguamente, era la sede del gremio de comerciantes de Bremen, quienes lo construyeron a mediados del S. XVI en estilo renacentista frente al ayuntamiento para demostrar su poder como grupo. Tras la II Guerra Mundial, fue reconstruido a su estado original a mediados del S. XX. Actualmente, es la sede de la Cámara de Comercio. 

Por cierto, se dice que el primer café de Alemania abrió en Bremen en 1673. Aunque no se sabe dónde exactamente, se cree que estaba cerca de este edificio.

Estatua de Rolando

Otro de los lugares más importantes de la plaza del Mercado es la impresionante estatua de Rolando, que se encuentra entre el ayuntamiento y el Schütting. Como ya hemos dicho, forma parte del Patrimonio de la Humanidad por la Unesco junto al ayuntamiento.

La estatua mide más de 5 metros de altura, aunque gracias al pedestal y al baldaquino alcanza los 10 metros. Data de 1404 y es un símbolo de la libertad de Bremen. De hecho, sus ciudadanos dicen que la ciudad permanecerá libre e independiente mientras Rolando la proteja.

Según la leyenda, Rolando era el sobrino de Carlomagno, por lo que es un representante del emperador y garantiza los derechos concedidos a la ciudad. Así, dicen que está frente a la catedral para recordar a la iglesia la importancia del ayuntamiento.

Durante la II Guerra Mundial, la estatua fue cubierta, por lo que salió ilesa. A día de hoy, la cabeza original de Rolando se encuentra en el museo Focke.

Estatua de los músicos de Bremen

No tan histórica, pero igual más famosa que la de Rolando, es la estatua de los músicos de Bremen. Esta se encuentra en uno de los laterales del ayuntamiento y fue creada en 1953 por Gerhard Marks. 

Es tan popular, que es posible que tengas que esperar para hacerte la foto correspondiente. Y es que mucha gente quiere sujetar las patas delanteras del burro, ya que dicen que tocarlas hace que se cumpla un deseo. Sea verdad o no, las patas están relucientes de tanto toqueteo.

Hay otra escultura de los músicos en la plaza, que se encuentra junto al edificio moderno del Parlamento. En este caso, los animales están vestidos con los colores del equipo de fútbol Werder Bremen. 

Tras ella, puedes ver el jardín de la asamblea de ciudadanos, un pequeño tramo de calle donde hay varias esculturas de Gerhard Marcks, el artista que hizo la famosa estatua de los músicos de Bremen.

Otros lugares curiosos que ver en la plaza del mercado

El Agujero de Bremen

¿Oyes ladridos, maullidos, rebuznos y cacareos en la plaza del mercado, pero no sabes de dónde vienen? pues mira al suelo y ten preparada algunas monedas.

Y es que el agujero de Bremen es una hucha con forma de tapa de alcantarilla, que emite el sonido de uno de los músicos de Bremen cada vez que alguien echa una moneda en ella. Esta se encuentra junto al moderno edificio del Parlamento, cerca de la catedral.

La hucha pertenece a la asociación Ayuda Ciudadana Wilhelm Kaisen, que reparte el dinero recaudado entre distintos proyectos sociales.

La piedra escupidora

También mirando al suelo encontrarás una piedra de basalto marcada con una cruz sobre la que escupe la gente. Esta se encuentra cerca de la estatua ecuestre de Bishmarck y no es nada especial, pero aporta ese toque curioso a tu visita a Bremen.

Para hablarte de ella tenemos que escribir sobre Gesche Gottfried, una mujer que mató a 15 personas envenenándolas con arsénico en la primera mitad del S. XIX. Pues bien, ella fue la última persona en ser ejecutada en Bremen y, según dicen, el cadalso se encontraba en el lugar de la piedra. Existe otra versión que dice que la piedra se encuentra donde cayó su cabeza al ser decapitada.

Por eso, escupir en ella es una señal de repulsa a sus asesinatos. Si la gente todavía lo hace, no lo sabemos, porque no vimos a nadie hacerlo, pero tampoco es que nos pasásemos un día controlando el lugar.

Seguro que te hablan sobre esta historia  en este tour en alemán del lado oscuro de Bremen.

Markthalle, el lugar perfecto para comprar un recuerdo de Bremen

Otro lugar que ver en Bremen es el Markthalle, donde hay varias posibilidades para comer. Asimismo, hay un par de tiendas muy interesantes. 

Una es más elegante y convencional, con un bonito techo acristalado, y la otra tienda es made in Bremen, y es perfecta para llevarte un recuerdo de tu visita. Además, está decorada con objetos e historias sobre personajes de Bremen, por lo que es un buen lugar para aprender sobre la ciudad.

Iglesia de Nuestra Señora

Junto al ayuntamiento y en la pequeña plaza llamada Cementerio de Nuestra Señora, se encuentra una de las iglesias más antiguas de la ciudad, la de Nuestra Señora.

Construida en el S. XII, aun mantiene recuerdos de esta época, como la torre sur, la más pequeña y románica, y un antiguo osario, que ahora es la capilla de San Vito. Más tarde, en el S. XIII, se construiría en estilo gótico, dándole su aspecto actual. Durante la II Guerra Mundial, la iglesia sufrió graves daños, por lo que su interior tuvo que ser rediseñado.

Hasta el siglo XIX, la plaza donde se encuentra funcionó como mercado y cementerio, de ahí su nombre, y ahora alberga el mercado semanal de flores. Además, es un rincón que ver en Bremen que a nosotros nos gusta mucho, con algunas casas de bonitas fachadas y buenas vistas a la catedral y a los dos ayuntamientos, el Antiguo y el Nuevo.

Aquí se encuentra otra tienda interesante, la chocolatería Hachez, que vende esta marca de chocolate tan rico y que se fundó en Bremen en 1890.

Böttcherstrasse, una de las calles que ver en Bremen

Muy cerca de la plaza del Mercado se encuentra una de las calles más bonitas que ver en Bremen.

Historia de la Böttcherstrasse

Böttcherstrasse es la calle más famosa de la ciudad. Y no es que sea muy larga, tiene poco más de 100 metros de longitud, pero es un sitio con mucho arte y una historia interesante.

El caso es que esta calle en la Edad Media era una zona de artesanos, donde estuvieron los toneleros hasta el S. XVIII, de ahí su nombre. Además, servía de unión entre el mercado y el puerto. Sin embargo, la calle perdió importancia al trasladarse el puerto a mediados del S. XIX y fue abandonándose.

Entró en juego entonces Ludwig Roselius, fundador de Kaffee HAG e inventor del café descafeinado. Bueno, pues también era un mecenas y apoyó a artistas alemanes, como a la pintora Paula Modersohn-Becker y el escultor Bernard Hoetger. Te prometo que no nos hemos ido del tema, que todo esto tiene mucho que ver con la Böttcherstrasse, a la que Roselius convirtió en una obra de arte y en un ejemplo de la arquitectura expresionista.

Pues bien, el magnate del café compró en los primeros años del S. XIX una de las casas de la calle, la que ahora alberga el Museo Ludwig Roselius y, poco a poco, fue comprando más hasta ser su propietario. Después, entre 1922 y 1931, mandó construir la mayoría de los edificios que hoy hacen de la Böttcherstrasse algo especial. Los edificios más llamativos son obra de Bernhard Hoetger, como la casa de Paula Becker-Modersohn y Atlantis.

La calle fue un éxito y uno de los símbolos de Bremen, pero también generó mucha controversia, ya que Roselius simpatizaba con las ideas nacionalistas y plasmó en ella alguna teoría racial. Por otra parte, fue reconocida como arte degenerado por los nacionalistas, que exigían hacer algunos cambios en la calle.

Por otro lado, en 1936, Ludwig Roselius añadió el famoso relieve de bronce en una de sus entradas: el portador de luz, también de Bernard Hoetger. Este muestra a un joven luchando contra un dragón que representa la victoria de la luz contra las fuerzas oscuras y tiene un pasado un poco oscuro, ya que llegó a ser un homenaje a Adolf Hitler. 

Y es que Hitler denunció en 1936 en Núremberg la cultura de la Böttcherstrasse y Roselius, que quería defender su obra de arte, enfatizó que el relieve era un homenaje al dictador, ya que mostraba la victoria del Führer sobre las fuerzas de la oscuridad. Además, para preservar la calle hizo algunos cambios en ella.

Durante la II Guerra Mundial, parte de la Böttcherstrasse fue destruida, pero las fachadas fueron restauradas en gran medida a su estado original en 1954. 

Actualmente, alberga museos, restaurantes, tiendas y un hotel.

Edificios de la Böttcherstrasse

Como ya hemos dicho, Ludwig Roselius mandó derruir los edificios antiguos de la calle para construir su obra de arte: una pequeña colonia para artistas y artesanos, que sigue las tradiciones constructivas del norte de Alemania.

Así, los nuevos edificios se construyeron con ladrillo rojo entre 1922 y 1931, y fueron encargados a los arquitectos Scotland y Runge, y al escultor Bernhard Hoetger. El resultado fue uno de los ejemplos más interesantes de la arquitectura alemana del período de entreguerras.

Casa Roselius, el edificio más antiguo de la Böttcherstrasse

Comencemos por la casa Roselius, la primera que compró el magnate del café en 1902, cuyos orígenes se encuentran en el S. XIV y que fue construida en estilo renacentista en el S. XVI. Gracias a su antigüedad, fue la única que se mantuvo. Eso sí, fue rediseñada como una casa señorial de Bremen en la Edad Media. Esta albergaba la sede de su empresa y un museo donde se presentaba su colección de arte del norte de Europa desde la Edad Media al Barroco.

Durante la II Guerra Mundial, la casa fue destruida salvo su fachada y se reconstruyó fielmente en 1954. Además, la colección de arte se salvó y ahora puedes verla en el museo Ludwig Roselius. Entre sus obras más valiosas están los cuadros de Lucas Cranach y el tesoro de plata de la Compañía de las Cabezas Negras de Riga.

Este abre de martes a domingo, de 11:00 a 18:00. La entrada cuesta 10 € o 6€ con descuento, y es gratuito para menores de 17 años. La entrada incluye el museo Paula Becker-Modersohn.

Casa de los Siete Perezosos

Construida entre 1924 y 1927, se llama así por las figuras que lo decoran, que están basadas en una leyenda de Bremen. En su patio hay también una fuente decorada con relieves de los Siete Perezosos. También tuvo que ser reconstruida tras la Guerra.

La casa está frente a uno de los edificios más famosos de la calle, la de Paula Becker-Modershon, y en su patio hay algunas tiendas, como la de caramelos Bremer bombon manufaktur a la que es difícil no entrar. 

Casa Paula Becker-Modersohn

Este edificio se construyó entre 1926 y 1927 según los planos de Bernhard Hoetger en estilo expresionista, y siempre albergó el museo Paula Modersohn-Becker, el primero del mundo dedicado a una pintora.

Sin embargo, su estilo no gustó a los nacionalsocialistas y el museo llegó a clausurarse. Además, uno de los cambios que se hizo en la calle para ser aceptada por los nazis fue en la inscripción que hay en ella. Actualmente, se puede leer la original. 

Dañada durante la Guerra, tuvo que ser reconstruida.

Además de las obras de Modersohn-Becker, el museo alberga la colección más extensa de Bernhard Hoetger. A nosotros nos gustó mucho la visita, ya que te permite conocer la obra de esta pintora poco conocida. Asimismo, accedes a la terraza del edificio, desde la que tienes otra perspectiva de la calle.

El museo abre de martes a domingo, de 11:00 a 18:00. La entrada cuesta 10 € o 6€ con descuento, y es gratuito para menores de 17 años. Incluye el museo Ludwig-Roselius.

Casa del Carrillón

Construida entre 1922 y 1924, la casa se encuentra en dos antiguos almacenes convertidos en un edificio y se caracterizaba por un carrillón, que fue destruido parcialmente en la Guerra.

El actual consta de 30 campanas de porcelana de Meissen y está conectado a 10 paneles de madera diseñados por Bernard Hoetger, que representan a famosos conquistadores que cruzaron el océano. Estos giran al son de las distintas canciones del carrillón.

Este suena cada hora entre las 12:00 y las 18:00, pero del 1 de enero al 31 de marzo sólo a las 12:00, 15:00 y 18:00.

Por cierto, en esta casa se encuentra la oficina de turismo.

Casa de San Pedro

La Casa de San Pedro fue construida entre 1923 y 1927 para albergar restaurantes. Hoy día, sigue cumpliendo su antiguo objetivo con el ständige vertretung Rheinland im Flett, que está decorado con fotos de políticos. Nosotros comimos muy bien en él comida tradicional de Bremen, pero también ofrecen platos de Renania y la cerveza típica de Colonia, la Kölsch

Por cierto, en viajar a Bremen te hablamos de la gastronomía típica de la ciudad.

Casa Atlantis

Junto a la casa del carrillón y en la parta más estrecha de la calle, se encuentra la casa Atlantis, que fue construida entre 1930 y 1931 según los planos de Bernhard Hoetger. Esta fue una de las que más controversia trajo, ya que se basa en la teoría racial de Wirth sobre que los orígenes de la civilización europea viene de la Atlántida, cuyos habitantes eran arios puros. Además, al contrario que el resto de la calle, su estructura es de acero y vidrio, y fue decorado en estilo Art Déco. 

Durante la Guerra, el edificio sufrió graves daños y tuvo que ser reconstruido a mediados del S. XX. No obstante, alguno de sus elementos decorativos más polémicos no se volvieron a hacer. Ahora alberga el hotel Blue Radisson y conserva la escalera y el Salón Celestial como eran originalmente.

Casa Robinson Crusoe

Frente a la casa Atlantis se encuentra este edificio, que fue construido en 1931 según un diseño preliminar del propio Ludwig Roselius. Fue la última casa de la calle y su nombre recuerda a Robinson Crusoe, que simboliza el espíritu pionero de la Liga Hanseática. Además, Crusoe era hijo de un comerciante de Bremen.

Destruida en 1944, fue reconstruida en gran medida a su estado original en 1954. 

Schnoor, el barrio medieval que ver en Bremen

Toca alejarnos un poco de la plaza del mercado, pero tampoco demasiado, para descubrir la zona con más encanto que ver en Bremen.

Nos referimos al Schnoor, un barrio de calles estrechas y empedradas, cuyos edificios más antiguos datan de principios del S. XV. Este se salvó en gran parte de la destrucción de la Guerra y de la posterior reconstrucción del centro histórico en la década de 1950.

Historia del Schnoor

En sus orígenes, era un barrio de artesanos, pescadores y barqueros, que se beneficiaban de que el Balge, un afluente del Weser, corriese frente al barrio, uniéndolo con la red fluvial. Sin embargo, este se fue colmatando y acabó siendo totalmente rellenado en el S. XIX.

Así, a principios del S. XX, el Schnoor era una de las zonas pobres de Bremen y sus ciudadanos no podían costearse su renovación y mantenimiento. Este hecho, unido a los daños de la Guerra y a los cambios urbanos posteriores, hicieron que algunos edificios históricos se perdiesen. No obstante, se salvó parte de él y, en 1959, comenzó su renovación, que comprendía aproximadamente cien casas. 

De hecho, es el último barrio del casco antiguo que conserva edificios contiguos y en gran parte intactos de siglos anteriores. Así, aunque muchos son de mediados del S. XIX, conserva bastantes del S. XVIII y también algunos de los siglos XV, XVI y XVII. Por supuesto, hay reconstrucciones basadas en modelos históricos y fachadas procedentes de otros lugares.

Por otra parte, se llama igual que su calle principal, que significa cuerda o cable. Por eso, puede referirse a la fabricación de estos objetos que aquí se hacía o al hecho que sus casas están juntas como perlas en un collar. 

Qué hacer en el Schnoor

Lo mejor que puedes hacer aquí es recorrer sus pocas callejuelas y disfrutar de su ambiente, así como de sus casas estrechas, coloridas y de baja altura. Eso sí, es muy popular y, debido al poco espacio que hay en ciertos rincones, a veces puedes tocar ambos lados con tus brazos extendidos, puedes sentirte algo agobiado, sobre todo si vas en época de mucho turismo como la navidad.

Aparte, alberga talleres artesanales, tiendas interesantes, galerías, cafés y restaurantes, donde puedes hacer una pausa en tu visita a Bremen. 

Nosotros nos dejamos llevar y entramos en una pequeña pastelería en la calle am Landherrnatt, visitamos la tienda donde siempre es navidad y que conserva parte de la antigua muralla del S. XIII en Marterburg, y nos asomamos a la que se anuncia como la casa más pequeña de Alemania, donde te puedes quedar a dormir. También nos sacamos una foto en uno de sus rincones más famosos, al que puedes llegar a través de un pasaje muy estrecho donde está la Hochzeitshaus, que se anuncia como, posiblemente, el hotel más pequeño del mundo.

En uno de los extremos del Schnoor, en Ostertorstrasse, nos llamaron la atención las coloridas casas modernas que recuerdan a las estructuras tradicionales del barrio.

Si quieres conocer este barrio con todo detalle, puedes unirte a esta visita guiada por el Schnoor, pero es en alemán.

Iglesia de San Juan

En uno de los extremos del Schnoor se encuentra la iglesia de San Juan, el edificio más antiguo del barrio, ya que se construyó en estilo gótico de ladrillo en la primera mitad del S. XIV. En aquel momento, era la iglesia de un monasterio franciscano que pasó a ser el primer hospital de Bremen tras la Reforma. Finalmente, fue derribado en el S. XIX.

Como curiosidad, esta es la única iglesia monástica que se conserva en Bremen. Sin embargo, si decides comer en el restaurante asiático Soulm8, que se encuentra cerca de la plaza del mercado, podrás ver los restos del refectorio del antiguo monasterio dominico.

Las murallas de Bremen: un parque que rodea la ciudad

Las murallas de Bremen no existen desde los primeros años del S. XIX, pero en su lugar hay un gran parque que rodea casi todo el casco antiguo. Así, si miras el mapa de la ciudad, todavía puedes ver el antiguo trazado del sistema defensivo.

Pues bien, si te hace buen tiempo, pasear por este parque es un buen plan. De este modo, descubrirás su lugar más llamativo, el molino de la muralla o Herdentorswallmühle, construido en 1833. Este era uno de los 6 molinos de viento que se construyeron en las antiguas murallas y, tras sobrevivir a la II Guerra Mundial, siguió usándose como tal hasta 1947. Actualmente, hay un restaurante en su interior. 

Si llegas en tren a Bremen, es muy probable que lo veas, ya que está de camino al centro histórico. De hecho, después de disfrutar de sus bonitos alrededores, con cuidados parterres y el antiguo foso convertido en un zigzagueante lago, puedes coger la Sögestrasse, una calle comercial de Bremen que te llevará enseguida a la plaza del mercado. 

Aquí se encuentra una estatua popular de la ciudad, que la gente usa de punto de encuentro. Nos referimos al porquero y su rebaño, que recuerda que en la Edad Media los cerdos eran llevados por aquí hasta el mercado. De hecho, el nombre de la calle viene de la palabra cerdo. Actualmente, marca la entrada a la zona peatonal del centro histórico y nuestra hija se lo pasó en grande jugando con los animales de la escultura.

Aunque en el pasado la calle tenía un par de edificios interesantes, durante la II Guerra Mundial fueron destruidos.

Schlachte, el paseo fluvial que ver en Bremen

No debes irte de Bremen sin recorrer el paseo junto al río Weser, el Schlachte. Además, te recomendamos cruzar algún puente para llegar a la otra orilla y disfrutar de la bonita vista.

Antiguamente, este era el puerto fluvial de la ciudad, pero a finales del S. XIX, dejó de funcionar como tal debido a problemas de sedimentación. Rediseñado, ahora es una zona muy animada con restaurantes y cervecerías al aire libre por donde puedes dar un largo paseo.

Una de sus zonas con más encanto es el embarcadero de San Martín, que recibe su nombre de la iglesia de ladrillo que se encuentra aquí. Su historia se remonta al S. XII, pero tuvo que ser reconstruida tras la II Guerra Mundial. Pues bien, junto a ella hay amarrados varios barcos históricos, como el histórico Alexander von Humboldt, donde ahora puedes comer y dormir.

Además, siempre puedes dar un paseo en barco por el Weser y conocer sitios cercanos a Bremen, como Bremerhaven u Oldenburg. Eso sí, los barcos suelen funcionar de marzo a septiembre.

Otros lugares que ver en Bremen

Si le vas a dedicar a Bremen más de un día, entonces apúntate alguno de estos planes.

Hacer alguna visita en la Milla Cultural y descubrir das Viertel

Cerca del Schnoor y atravesando parte del parque de la muralla se encuentra la conocida como milla cultural, ya que aquí se encuentran varias instituciones culturales. 

De este modo, puedes visitar la Galería de Arte de Bremen, con una interesante colección de pintura y escultura europea desde la Edad Media hasta la actualidad y buenas exposiciones temporales, la casa de Gerhard Marcks, que se centra en el escultor de la Bauhaus que hizo la escultura de los músicos de Bremen, o la casa de Wilhelm Wagenfeld, uno de los pioneros del diseño de producto industrial en Alemania. 

También se encuentra aquí el Centro de Documentación de la Prisión de Ostertorwache, una antigua prisión de Bremen que comenzó a funcionar en 1828. Por ejemplo, la envenenadora Gesche Gottfried fue una de sus presas. Esta funcionó posteriormente como cárcel de la Gestapo y finalmente, cerró en 1996. El centro de documentación se encuentra en el mismo edificio neoclásico que la casa Wilhelm Wagenfeld. Aunque es gratuito, sólo abre los primeros sábados de cada mes de 11:00 a 16:00.

Asimismo, puedes entrar a alguna de las exposiciones que se organizan en la Villa Ichon, que fue construida a mediados del S. XIX.

Y ya que estás aquí, puedes continuar por la calle Ostertorsteinweg y adentrarte en Das Viertel «el Barrio», una zona que ver en Bremen llena de ambiente con bares, restaurantes, tiendas, casas tradicionales y una oferta cultural variada y algo más alternativa que la del centro histórico. Una manera de conocer el lado menos turístico de Bremen.

Visitar la fábrica de cerveza Becks

Una de las marcas de cerveza alemanas más conocidas es Becks, que tiene su sede en Bremen desde 1873. De hecho, su logo es muy parecido al escudo de la ciudad, La fábrica se encuentra en la orilla izquierda del Weser y puedes visitarla.

Así, la visita a la fábrica de cerveza Becks dura tres horas y es en inglés o en alemán. Esta incluye entrar en el museo, la sala de materias primas, la sala de cocción, los silos de malta, los tanques de fermentación y almacenamiento y puede que también en la planta de embotellamiento. Por último, hay una degustación de cervezas de la marca, pero también ofrecen bebidas sin alcohol.

No obstante, también puedes optar por esta visita a la fábrica de 1,5 horas.

Además, ten en cuenta que no hay visitas los domingos y no se permite la entrada a menores de 16 años.

Pasear por el Bürgerpark y visitar Universum

Otra actividad que hacer en Bremen es pasear por el extenso Bürgerpark o parque municipal, que comienza junto a la estación central de trenes, pero en dirección contraria al centro histórico.

Enseguida llegarás al pequeño lago Holler, que está presidido por el lujoso Parkhotel Bremen. No obstante, el parque es inmenso, por lo que puedes echar un buen rato recorriendo sus senderos. 

Además, también puedes alquilar un bote de remos y dar un pequeño paseo por el bonito lago Emma, cuyo nombre recuerda a la condesa Emma de Lesung, primera mujer de Bremen cuyo nombre está documentado. Según una leyenda, fue la fundadora del Bürgerpark.

Por otra parte, el parque tiene más de 2 kilómetros de largo y acaba juntándose con el Stadtwald o bosque de la ciudad, otro lugar perfecto para caminar por la naturaleza. 

Pues bien, junto a la Stadtwald se encuentra el Universum, un museo de ciencias donde se aprende experimentando y tocando. Así, puede ser una visita interesante si se viaja a Bremen con niños.

Además, el museo impresiona ya desde fuera, pues el edificio fue diseñado por Thomas Klumpp con una forma que recuerda a una ballena o a una concha marina. 

Como está bastante lejos del centro, a unos 5 km, lo mejor es que te acerques en autobús. Aunque, por supuesto, si tienes tiempo, hace un buen día y te apetece caminar, siempre puedes llegar atravesando el Bürgerpark y la Stadtwald.

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Überseestadt, el nuevo distrito que ver en Bremen

Si tienes tiempo y te apetece caminar, puedes continuar el paseo del Weser hasta el nuevo distrito de la ciudad, que lleva en constante transformación durante los últimos años. De hecho, es uno de los mayores proyectos urbanísticos de Europa. 

Así, esta antigua zona portuaria se ha transformado con nuevos edificios modernos y antiguos almacenes rehabilitados. Además, se han creado numerosas zonas verdes e, incluso, una pequeña playa, Waller Sand, donde, eso sí, no te puedes bañar. Si llegas hasta aquí, acércate hasta la Molenturm, una pequeña torre en las antiguas dársenas.

Por cierto, no tienes que llegar a pie, puedes tomar el tranvía o el autobús.

Mapa de los lugares que ver en Bremen

Aquí te dejamos un mapa con los lugares más interesantes que visitar en Bremen.

Mapa donde se indica los lugares más interesantes que ver en Bremen

Otros lugares que ver cerca de Bremen

Cerca de Bremen hay un par de lugares muy interesantes. 

Para llegar puedes usar los trenes de la compañía Deutsche Bahnen su página web encontrarás sus horarios y precios. Además, en Trainline podrás comparar si te sale mejor ir en tren, en autobús o compartiendo coche.

Worpswede

Si te ha interesado la historia de los artistas de la calle Böttcherstrasse, entonces apúntate Worpswede, una pequeña colonia de artistas a unos 20 km de Bremen.

Así, desde finales del S. XIX, esta pequeña localidad ha visto como numerosos artistas se establecían en ella, como Paula Modersohn-Becker, Bernard Hoetger o Heinrich Vogeler. A día de hoy, muchos de sus edificios han sido diseñados por alguno de estos artistas y hay varios museos dedicados al arte.

A Worpswede puedes llegar en coche o en autobús.

Bremerhaven

La otra ciudad del estado de Bremen es Bremerhaven, una ciudad portuaria fundada en 1827. Aquí encontrarás edificios modernos e interesantes museos, como el Klimahaus Bremerhaven, que trata sobre el clima y el cambio climático.

Un edificio muy llamativo de Bremerhaven es el hotel en forma de vela Atlantic Hotel Sail City, que recuerda al hotel de Dubai Burj Al Arab.

Bremerhaven es también un buen lugar donde comer pescado en alguno de sus restaurantes.

Stade

A unos 80 km de Bremen puedes visitar la pequeña Stade, que tiene un bonito casco antiguo y un puerto muy interesante.

Hamburgo y Hannover

A menos de 1 hora en tren tienes dos ciudades importantes del norte de Alemania HamburgoHannover.

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