La ciudad universitaria de Heidelberg te espera junto al Neckar, con las ruinas de su castillo dominándola y con sus edificios de un color rojo característico esperando a contarte su interesante historia. ¿Nos acompañas a descubrir qué ver en Heidelberg?
Heidelberg es una de nuestras ciudades alemanas favoritas, porque es preciosa, tiene muy buen ambiente, un casco antiguo peatonal y numerosos lugares desde donde puedes disfrutar de unas vistas de ensueño.
Y sí, vamos a menudo, porque vivimos cerca y los domingos hay bastante vida en la calle, no como en otros lugares de Alemania, donde parece que ha habido un ataque zombi y tú eres el único superviviente.
Por eso, para que la disfrutes tanto como nosotros, vamos a contarte cuáles son los lugares que ver en Heidelberg que no puedes perderte y también te daremos algunos consejos útiles para tu visita.
Como el post se nos hizo muy largo, hemos escrito uno aparte sobre el castillo de Heidelberg donde te contamos todo lo que sabemos sobre él.
Índice
Cuánto tiempo necesitas para visitar Heidelberg
Heidelberg se ve bien en un día, pero tendrás que darte algo de caña si quieres recorrer el camino de los Filósofos, visitar el castillo y recorrer su gran calle principal. Nada exagerado, pero vamos, que no te duermas en los laureles.
Sin embargo, si decides dedicarle más tiempo, es decir, dos días o descubrirla en una escapada de fin de semana, entonces podrás ir con más tranquilidad e incluso poner a prueba tus rodillas en la Himmelsleiter para ver la ciudad a ojo de pájaro.
Además, Heidelberg está bien comunicada y a una distancia razonable de visitas tan interesantes como la Selva Negra, Ladenburg, Mainz o la ruta del vino del Pfalz, donde descubrirás bonitos pueblos vinícolas, como Sankt Martin. Por eso, es también una buena idea conocer Heidelberg en una ruta por el sur de Alemania.
Cuándo visitar Heidelberg
Heidelberg puede visitarse en cualquier momento del año, aunque trataríamos de evitar enero y febrero, donde los días son muy cortos y hace mucho frío.
De todas formas, la mejor época sería de abril a octubre, cuando los días son más largos y es probable que tengas buen tiempo. Además, cuando llega la primavera, las ciudades alemanas se decoran con flores y es una gozada pasear por ellas. Por otra parte, como suele haber bastantes zonas verdes, en otoño hay rincones inolvidables.
Asimismo, también merece la pena visitar Heidelberg en las semanas previas a la navidad, cuando el casco antiguo se llena de mercadillos navideños. Sin embargo, esto te lo contamos mejor en Heidelberg en navidad. Eso sí, si vas en esta época, intenta evitar los fines de semana, porque estos mercadillos son muy populares y la ciudad se llena de gente.
Historia de Heidelberg
Déjanos que te contemos brevemente la historia de Heidelberg para que entiendas mejor el por qué de su actual aspecto. Y es que esta ciudad universitaria vivió su momento de gloria siendo la residencia de los Electores Palatinos. Después, se ganó el título de la ciudad del Romanticismo gracias a las idílicas ruinas de su castillo.
– Heidelberg se fundó oficialmente alrededor de 1220, aunque esta zona siempre estuvo habitada. De hecho, el Homo Heidelbergensis recibe su nombre de ella, ya que sus primeros fósiles se encontraron cerca de aquí.
– La ciudad se encontraba en el Centro del Palatinado, que fue el territorio más extenso del Sacro Imperio Romano Germánico, y en el S. XIV, se convirtió en la residencia de los Condes Palatinos, que tenían derecho a elegir al emperador y estaban entre los gobernantes más importantes de Alemania.
– En 1386, se fundó la Universidad, la tercera del Imperio tras las de Praga y Viena. Además, Heidelberg creció y se favoreció del poder de sus gobernantes.
– Con el reinado de Federico V, el Palatinado perdió la dignidad electoral, que recuperó con el fin de la Guerra de los Treinta Años. Sin embargo, nunca volvieron a ser tan poderosos como antes.
La Guerra de Sucesión del Palatinado o por qué Heidelberg fue destruida
– Tras la Guerra de los Treinta Años, Karl Ludwig se convirtió en el Elector y tomó una decisión que acabó con la destrucción de Heidelberg. Así, casó a su hija Elisabeth Charlotte con el hermano del rey francés Luis XIV. Pues bien, al morir su hijo y heredero Karl II sin descendencia en 1685, Luis XIV aprovechó para reclamar el Palatinado a través de su cuñada. Esto terminó en la Guerra de Sucesión del Palatinado, en la que Heidelberg fue arrasada por las tropas francesas en dos ocasiones. Fue entonces cuando el castillo acabó en ruinas y sólo unos pocos edificios de la ciudad sobrevivieron.
– Heidelberg fue reconstruida en estilo barroco, pero mantuvo su trazado original. Sin embargo, el castillo no se podía usar y, además, ya no era del gusto de la época, por lo que acabó abandonado. Al construirse una nueva residencia en Mannheim, Heidelberg dejó de ser la capital y perdió en importancia.
– En la segunda mitad del S. XVIII, el elector Karl Theodor quiso restaurar el castillo, pero su suerte ya estaba echada, porque en 1764, durante las obras de reconstrucción, le cayó un rayo que volvió a incendiarlo y el proyecto se abandonó, quedando en ruinas para la posteridad.
– A principios del S. XIX, Heidelberg renació gracias al romanticismo alemán y a las idílicas ruinas de su castillo que sirvieron de inspiración a importantes artistas. De este modo, pronto se convirtió en un destino turístico popular.
– Durante la II Guerra Mundial, Heidelberg fue una de las pocas grandes ciudades alemanas que salieron prácticamente ilesas y tras ella, se convirtió en la sede del ejercito de los Estados Unidos en Europa.
– Actualmente, es una ciudad universitaria con un importante papel en el mundo de la Ciencia. Además, gracias a su universidad, Heidelberg es una ciudad joven e internacional y donde oirás bastante inglés en sus calles, no como en el resto de Baden-Württemberg.
Cómo visitar Heidelberg
Descubrir la ciudad es muy sencillo, ya que la mayoría de los lugares que ver en Heidelberg se encuentran en su calle principal o muy cerca de ella. Y es que estamos hablando de una de las áreas peatonales más largas de Europa con su más de kilómetro y medio de longitud. Además, es una zona muy transitada, ya que es la principal zona comercial de la ciudad con numerosas tiendas, restaurantes y cafeterías.
De este modo, esta calle recorre todo el casco antiguo de Heidelberg, que ha conservado su trazado medieval y consiste en unas pocas calles paralelas al río entre la montaña Königstuhl y el Neckar.
Eso sí, aparte de visitar su parte antigua, no te olvides de subir al castillo, vayas a entrar en él o no, y pasear por el paseo de los Filósofos, que se encuentra en la orilla opuesta. En visitar el castillo de Heidelberg te hablamos más en detalle sobre él.
Por cierto, aunque la mejor manera de descubrir Heidelberg es a pie, hay un ferrocarril de montaña que sube al castillo y también a lo alto de la montaña Königstuhl, que tiene 567,8 metros de alto.
Asimismo, siempre es una buena idea unirse a un free tour en español por Heidelberg, donde aprenderás mucho más sobre su interesante historia y tradiciones.
Paseo por el Neckar, una de las mejores actividades que hacer en Heidelberg
Por cierto, como suele pasar en todas las ciudades con río, aquí también puedes disfrutar de la vista de Heidelberg desde el agua.
Así, puedes optar por un viaje en barco por el Neckar de unos 50 minutos con bebida incluida o escoger un paseo en kayak.
Por otro lado, puedes escoger otra opción. Un viaje por el río más largo, de unas 3 horas, en el que descubrirás alguno de los mucho castillos que hay a lo largo del Neckar, como los cuatro de la localidad de Neckarsteinach. En este caso, las bebidas están incluidas y puedes bajarte a descubrir esta localidad. Tour en barco a Neckarsteinach con bebidas.
Y para que te hagas una idea de cómo es Neckarsteinach, aquí te ponemos una foto sacada desde uno de sus castillos.
Qué ver en Heidelberg: Hauptstrasse o calle principal
Vamos a comenzar los lugares que ver en Heidelberg con su calle principal o Hauptstrasse, ya que es muy probable que empieces tu visita aquí.
Así, esta va de la plaza de Bismarck a Karlstor o puerta de Carlos y mientras la recorres, descubrirás la mayoría de lugares que ver en Heidelberg. Además, la calle mantuvo su trazado y anchura original tras la reconstrucción de la ciudad en el S. XVII.
Nosotros vamos a entrar en el casco antiguo por la plaza de Bismarck, su extremo occidental, que no te va a llamar la atención, ya que está rodeada de edificios comerciales sin interés y tiene bastante tráfico.
Pues bien, enseguida verás el primero de los muchos negocios que llamarán tu atención, la pequeña chocolatería de Santa Ana, un rincón muy dulce y con mucho encanto.
Por otra parte, en esta zona de la calle verás tiendas de ropa de marcas conocidas y pequeños centros comerciales, pero enseguida empezarán a aparecer negocios más pequeños con identidad propia. Además, siempre puedes tomar algún callejón que te llame la atención y explorar las calles paralelas o acercarte a la orilla del río Neckar.
Y como es peatonal, vas a poder disfrutar tranquilamente del paseo y de sus numerosos edificios históricos de arenisca roja.
Plazas que ver en Heidelberg en la calle principal
La calle principal es tan larga, que vas a ver 5 plazas a lo largo de ella. Estas albergan algunos de los lugares más interesantes que ver en Heidelberg.
Anatomiengarten o Jardín de Anatomía
La más cercana a la plaza de Bismarck es el Jardín de Anatomía, que es un espacio con parterres y palmeras frente a un edificio neoclásico de principios del S. XIX. Como muchos otros de la ciudad, este también pertenece a la universidad y actualmente alberga la facultad de Psicología. No obstante, en el pasado sirvió de residencia de profesores, como Hermann von Helmholtz o Robert Kirchhoff.
Por otra parte, su nombre recuerda al Instituto Anatómico que estuvo aquí y en ella verás la estatua del científico que fue ciudadano de Heidelberg, Robert Wilhelm Bunsen.
Además, en uno de sus lados está Strohauer´s, una cafetería donde puedes comer o tomar un café en unas tazas muy monas con un rico pedazo de tarta. Si vas en invierno, entra en su coqueto interior, pero si hace bueno, aprovecha y siéntate en su terraza.
Universitätsplatz o plaza de la Universidad, uno de los lugares que ver en Heidelberg
Como ya te habrás dado cuenta, la universidad es parte importante de su historia y goza de muy buena reputación. De hecho, hay un gran número de premios Nobel relacionados con ella.
La universidad de Heidelberg: la más antigua de Alemania
– La universidad fue fundada en 1386 por el rey Ruperto I y reorganizada en 1803 por el Gran Duque de Baden Carlos Federico. Es por ellos que se llama universidad Rupertus Carola.
– En un principio, las clases se daban en los monasterios y fue en el monasterio agustino del S. XIII donde Martín Lutero defendió sus tesis en 1518, lo que se conoce como la Disputa de Heidelberg. Este hecho se recuerda con una placa en el suelo de la plaza de la universidad, ya que el monasterio se encontraba en ella, pero fue destruido por los franceses y no se reconstruyó.
– Durante la época nacionalsocialista, esta fue una de las primeras universidades del país en ser liderada por los nazis, por lo que hubo muchos despidos de profesorado «indeseable» y en mayo de 1933, en esta plaza se llevó a cabo la quema de libros.
– Tras la II Guerra Mundial, fue una de las pocas que permaneció casi intacta, por lo que también fue la primera en reabrir.
Y después de estos datos históricos sobre la universidad de Heidelberg, hablemos de la plaza que alberga sus edificios principales en el casco antiguo.
Así, aquí verás el antiguo edificio de la Universidad, que es de la primera mitad del S. XVIII. Si entras, podrás ver su bonito auditorio histórico y visitar su museo, que te cuenta la historia de la universidad en tres salas. Además, incluye también la entrada a la prisión estudiantil, que estuvo en funcionamiento de 1780 a 1914. Y es que la universidad podía ejercer su propia jurisdicción sobre los estudiantes, que podían ser detenidos por distintas infracciones. Al visitarla, verás en las paredes pinturas y grafitis que los encarcelados dejaban como recuerdo de su estancia.
Horario y precio del museo de la universidad, una visita que hacer en Heidelberg
El museo abre de martes a sábado, de 10:30 a 16:00, siendo el último acceso 45 minutos antes del cierre. La entrada cuesta 7,5€ y la reducida 5€ y hay audio guías en inglés o alemán.
Los lunes, cuando el museo cierra, pero la cárcel no, puedes comprar un ticket sólo para ella, que cuesta 6€ o 4€ el reducido. Y es que la prisión estudiantil abre de lunes a sábado de 10:30 a 16:00 y el último acceso es 45 minutos antes del cierre.
Por cierto, los tickets para la cárcel tienen una hora asignada. Si quieres organizarte mejor, puedes reservarlos previamente llamando por teléfono al número que se indica en su página web.
Por otra parte, frente a la entrada principal de la antigua universidad verás la fuente del león, que está decorada con el animal heráldico del Palatinado.
En la plaza también se encuentra el edificio Nuevo de la universidad, que es de la década de 1930 y en cuyo patio puedes ver una de las estructuras más antiguas que se conservan en Heidelberg: la torre de la Bruja, la única torre defensiva de las fortificaciones que queda. Tras utilizarse de prisión, fue parcialmente destruida durante la Guerra de Sucesión y tuvo que ser reconstruida.
Aparte, encontrarás varios cafés y mucho ambiente, así como una tienda de Käthe Wohlfhart, donde siempre es navidad. De verdad, aunque no te gusten los adornos te recomendamos entrar en ella.
Lugares que ver en Heidelberg cerca de la plaza de la Universidad
De la plaza de la universidad sale el Grabengasse o callejón del foso, que recuerda que estamos en el lugar donde se encontraban las primeras murallas de la ciudad.
Pues bien, si tomas el callejón, llegarás a la iglesia de San Pedro, que es la iglesia de la universidad y cuya historia se remonta al S. XII, es decir, es anterior a la fundación de Heidelberg, aunque ha sido reconstruida y ampliada a lo largo de su historia.
Frente a ella se encuentra el edificio de la biblioteca universitaria, que presenta el característico color rojo de Heidelberg.
Museo del Kurzpfälzisches, uno de los que visitar en Heidelberg
Cerca de la plaza de la universidad se encuentra uno de los mejores museos que ver en Heidelberg, ya que alberga importantes colecciones de arte e historia. Además, se encuentra en un bonito edificio, el palacio barroco Morass, del que se visitan algunas habitaciones amuebladas. Por ejemplo, en su Gran Salón dio un concierto Chopin.
Así, si te decides a visitarlo, podrás descubrir su sección de arqueología, donde se expone una copia de la mandíbula de Mauer, el primer fósil encontrado del Homo Heidelbergensis. Asimismo, aprenderás mucho sobre la época de mayor apogeo de la ciudad, cuando Heidelberg era la residencia de los Electores Palatinos, y también de la vida durante los siglos XVIII y XIX.
Aparte, se muestran obras de importantes artistas alemanes, como Lucas Cranach el Viejo o el escultor gótico Tilman Reimenschneider. Y, por supuesto, no podían faltar obras de la época que hizo resurgir a Heidelberg, el romanticismo.
Asimismo, hay un Lapidario, donde puedes ver los originales de algunas estatuas de la ciudad, como las que decoran el puente Viejo y otros recuerdos anteriores a la gran destrucción de finales del S. XVIII.
Información sobre la visita al museo
El museo abre de martes a domingo, de 10:00 a 18:00.
El precio de la exposición permanentes es de 3€ e incluye audio guía en inglés. Los domingos y festivos cuesta 1,5€. Por su parte, la entrada reducida cuesta 1,80€ y 1,20€ los festivos.
Los menores hasta los 16 años entran gratis.
Para más información entra en la página web del museo.
Marktplatz, la plaza principal que ver en Heidelberg
Enseguida llegarás a la plaza del mercado, la principal de la ciudad. Por el camino pasarás por un edificio decorado con la estatua de una figura muy popular: Perkeo.
Perkeo: bufón y guardián del Gran Barril
Durante tu visita es probable que oigas o veas alguna representación de Perkeo, que medía poco más de un metro y era bufón de la corte, así como guardián del Gran Barril, del que te hablamos en el post sobre el castillo de Heidelberg.
Pues bien, nació en el Tirol en 1702 y parece que se llamaba Clemens Pankert, y su apodo vendría de que solía contestar en italiano a algunas preguntas: perché no?
De él se dice que era un bebedor empedernido. De hecho, cuentan que se murió al beber un vaso de agua.
Dicho esto, la plaza del Mercado es una de las más antiguas de la ciudad, donde se organizaba el mercado semanal y los juicios públicos. Ahora es el corazón del casco antiguo y un lugar muy animado, donde suele haber terrazas y mucha gente.
En su centro se levanta desde comienzos del S. XVIII la fuente de Hércules, que conmemora el gran esfuerzo que se hizo para reconstruir la ciudad tras la Guerra de Sucesión del Palatinado.
Esta se encuentra entre dos edificios importantes. Uno es el ayuntamiento, que tuvo que volver a levantarse en los primeros años del S. XVIII tras la destrucción de la ciudad. Además, tras un incendio en 1908, se amplió en estilo neobarroco. El otro es la gran iglesia del Espíritu Santo, que está rodeada por puestos de souvenirs un tanto pintorescos.
Iglesia del Espíritu Santo, un mirador que ver en Heidelberg
Ya desde el S. XIII ha habido una iglesia del Espíritu Santo en la plaza del mercado. De hecho, en ella se fundó la universidad en 1386.
A finales del S. XIV y por orden del rey Ruperto, el único Elector del Palatinado que llegó al trono, comenzó a construirse el edificio actual en estilo gótico. Esta iba a ser la iglesia de la universidad y también su sepultura. Como ves, era un claro símbolo de sus ambiciones de grandeza y poder. Además, en sus galerías se guardó la importante Biblioteca Palatina.
Sin embargo, la iglesia fue destruida por los franceses. Estos la incendiaron con gente dentro, aunque al final les dejaron salir gracias a la intervención del pastor Schimdtmann. Después, profanaron y saquearon las tumbas de los electores. Tras esto, la iglesia se reconstruyó a principios del S. XVIII.
Por otro lado, la iglesia ha dado cabida a distintas religiones. Y es que, tras la Reforma, Heidelberg cambió de religión en numerosas ocasiones. De hecho, hasta 1936, hubo un muro en la iglesia que la dividía en una nave protestante y otra católica. Actualmente, es sólo protestante.
Biblioteca Palatina: una de las más importantes del mundo
Heidelberg fue el lugar donde nació una de las bibliotecas alemanas más importantes del Renacimiento. Esta se encontraba en las galerías de la iglesia del Espíritu Santo y con el tiempo se fue enriqueciendo, considerándose la madre de todas las bibliotecas.
Sin embargo, poco queda de ella en esta ciudad a orillas del Neckar, porque durante la Guerra de los Treinta Años, las tropas católicas entraron en la ciudad y la Biblioteca fue enviada al Vaticano.
Tras el Congreso de Viena de 1816, varios cientos de manuscritos alemanes fueron devueltos y se conservan en la Biblioteca universitaria.
En el interior de la iglesia se conserva poco de su antiguo mobiliario barroco. Así, destaca la tumba del rey Ruperto. De hecho, aunque se enterraron aquí más electores, sólo se conserva su lápida y la de su mujer, Isabel de Hohenzollern. Aparte, tiene muy buena acústica y en su órgano han tocado importantes músicos, como Mozart.
Cuando entres, igual te llama la atención el Playmobil gigante de Lutero que te da la bienvenida. Y es que la Reforma jugó un papel importante en la historia de la ciudad y del templo y, además, Lutero estuvo en ella durante la Disputa de Heidelberg.
Mirador de la iglesia del Espíritu Santo
Además de ver la iglesia, también puedes subir a través de 198 escalones al mirador de su torre, que está a unos 38 metros de altura. Y créenos, el esfuerzo merece la pena, porque tienes una vista panorámica de 360º estupenda de Heidelberg y sus alrededores. Dicen que si está despejado, puedes llegar a ver el bosque del Palatinado y los montes Vosgos. Asimismo, puedes ver como la calle principal recorre el casco antiguo de punta a punta.
El mirador cierra en invierno y su horario es, en general, el siguiente:
– De abril a octubre de miércoles a viernes de 11:00 a 14:00, sábados hasta las 16:00 y domingos de 12:30 a 16:00.
La entrada cuesta 5€ y la reducida 3€. Esta es válida para menores de 18 años y estudiantes. Los menores de 14 años no pagan. Puedes encontrar más información en la página web de la iglesia.
Casa Zum Ritter, el edificio que ver en Heidelberg que lo resistió todo
Así es, la casa del Caballero es el edificio residencial más antiguo del casco antiguo de Heidelberg, ya que se construyó en 1592 y fue el único que sobrevivió a todos los ataques franceses de la Guerra de Sucesión del Palatinado, así como a la Guerra de los Treinta Años.
Por eso, este bonito edificio que se encuentra junto a la entrada de la iglesia del Espíritu Santo no es barroco, sino renacentista.
Actualmente, alberga el hotel Zum Ritter Sankt George.
Kornmarkt o plaza del Grano
Siguiendo por la Hauptstrasse enseguida llegas a la Kornmarkt o plaza del Grano, que se encuentra bajo el castillo. De hecho, aquí comienza el Burgweg o camino del castillo, que te lleva al edificio más simbólico que ver en Heidelberg.
En su centro destaca una fuente coronada por la Virgen, que se colocó aquí en la primera mitad del S. XVIII, cuando tuvo lugar la Contrareforma. De este modo, se trata de un símbolo de victoria frente a la Reforma. Aparte, en su pavimento está marcado el perfil de la antigua capilla del Hospital del Espíritu Santo, que estuvo aquí desde el S. XIII hasta mediados del S. XVI.
La plaza se encuentra muy cerca del ferrocarril de montaña que te lleva al castillo y al Königstuhl, así como del centro cultural de documentación de los sinti y romaníes alemanes, donde se trata la persecución que sufrieron estas dos minorias durante el periodo nacionalsocialista. Este abre de martes a domingo y su horario depende del día de la semanas. Lo mejor es que entres en su página web. La visita es gratuita.
Karlsplatz, una de las plazas con mejores vistas del castillo
La última plaza de la calle principal recibe su nombre del Gran Duque de Baden Carlos Federico, el que también da nombre a la universidad.
Esta se encuentra a los pies del castillo y en un principio, aquí se estableció un monasterio franciscano en el S. XIV. Sin embargo, fue demolido a principios del S. XIX diseñándose la actual plaza. No obstante, hay algo que lo recuerda, ya que la fuente conmemora al humanista Sebastian Münster, que trabajó en él en el S. XVI. Tras ella, se encuentra el edificio blanco y rojo de la Academia de ciencias.
Aparte, aquí está la maqueta de la ciudad, donde te puedes hacer una idea de lo alargado que es el casco antiguo de Heidelberg.
Además, este es un buen lugar para los que les gusta comer, ya que aquí está el café Gundel, que hace muy buenos dulces, por ejemplo, el que llaman bolas de los Electores o Kürfurstenkugeln están muy ricos.
Asimismo, aquí hay algunos restaurantes interesantes que recuerdan la vida estudiantil de la ciudad, el Zum Seppl, que ya cerró, y el Zum Roten Ochsen, que sigue en funcionamiento y donde se come muy bien. Ambos se encuentran en edificios barrocos del S. XVIII. El Zum Roten Ochsen lleva desde 1839 en manos de la misma familia y su interior mantiene su decoración original, con numerosas fotos antiguas. Además, suele haber música de piano y se interpretan canciones folcloricas.
El último tramo de la calle es mucho menos turístico, por lo que es más tranquilo. Si llegas hasta el final, alcanzarás a ver la Karlstor o puerta de Carlos, que es del S. XVIII y sustituye a una puerta de entrada más antigua. Eso sí, seguro que te llama la atención el restaurante Südpfanne, cuya entrada tiene forma de barril de vino. No lo hemos probado, pero tiene buenas valoraciones.
Por cierto, aquí hay un museo que ver en Heidelberg que puede ser interesante si le dedicas más tiempo a la visita. Nos referimos al Völkerkundemuseum o para entendernos mejor, el museo etnográfico.
Qué ver en Heidelberg: el puente Viejo
Sí, lo sabemos, el castillo es el lugar más representativo que ver en Heidelberg, pero la medalla de plata se la lleva el puente barroco de Karl Theodor, más conocido como el Puente Viejo. Así, no hay imagen más típica de Heidelberg que la del puente con las románticas ruinas del castillo de fondo. Por eso, este es un lugar super popular, donde siempre se ve a alguien haciéndose fotos.
Este se encuentra muy cerca de la plaza del Mercado. De hecho, sólo los separa una calle, la Steingasse, donde siempre hay mucho jaleo y donde abundan las tiendas de souvenirs y las pequeñas cafeterías con un par de asientos disponibles para observar el bullicio. Asimismo, aquí está la cervecera Vetter´s Alt, un buen lugar para probar comida tradicional alemana y beber cerveza.
Pero bueno, volviendo al puente, este conecta el casco antiguo con la orilla opuesta del Neckar, donde se encuentra el ascenso al Camino de los Filósofos, del que te hablaremos enseguida, y fue construido en 1788, por orden del Elector Karl Theodor. Para levantarlo usaron la piedra arenisca roja tan típica de Heidelberg.
El puente mide unos 200 metros de largo y unos 7 metros de ancho, y no es ni de lejos el primero que ha habido en este lugar. De hecho, es el noveno, puesto que el primero era del S. XIII y marcaba el límite del Electorado del Palatinado. Y este es el motivo de que haya una puerta de acceso a la ciudad en uno de sus extremos.
Al puente original le siguieron varios, todos destruidos por causas naturales. Sin embargo, el séptimo fue dinamitado por los franceses a finales del S. XVII y el octavo cayó en una inundación. Todo esto nos lleva a 1785, cuando el puente actual se levantó sobre los pilares de piedra antiguos. Tras sobrevivir a un par de batallas, fue parcialmente volado por los soldados alemanes en retirada en 1945, pero se reconstruyó enseguida.
Por otra parte, en el puente hay dos estatuas, una es la del elector Karl Theodor y la otra representa a Minerva, que es la patrona de la Universidad.
La puerta del Puente Viejo
Como ya hemos dicho, en su extremo sur se alza una puerta de entrada a Heidelberg de origen medieval, que tiene dos torres gemelas flanqueándola. Así, los que entraban por ella tenían que pagar peaje hasta 1878.
Por otro lado, es más antigua que el puente, ya que sus torres formaban parte de la muralla gótica del S. XV y sobrevivieron a la destrucción de la ciudad en 1689. Por su parte, la puerta fue remodelada en estilo barroco a comienzos del S. XVIII y durante la construcción del puente recibió su aspecto actual.
La torre occidental es conocida como la de los Deudores y la oriental alberga el apartamento del guardián del puente, que se encuentra sobre el arco.
El mono del puente de Heidelberg
No podemos no hablar del mono con un espejo que hay a la entrada del puente, donde suele haber cola para sacarse una foto con él.
Pues bien, su historia se remonta al S. XV, cuando había una torre en el extremo norte del puente a la que llamaban la torre del mono debido a un relieve de este animal. Ya por aquel entonces, el mono llevaba un espejo que invitaba a la autocrítica. Además, se agarraba las nalgas en señal de saludo hacia el Electorado vecino, el de Maguncia.
En 1689, la torre fue dinamitada y no se volvió a reconstruir, tampoco el mono. Sin embargo, esta escultura del S. XX recupera su recuerdo. Junto a él puedes leer un poema del S. XVII en su honor y un par de ratones que recuerdan el granero que hubo en este lugar.
Enseguida te darás cuenta que algunas partes de la estatua están doradas. Y es que se cree que si las tocas, tendrás algún tipo de suerte, como prosperidad, muchos hijos o volver a la ciudad. Por otra parte, encontrarás muchos souvenirs con él de protagonista.
Qué ver en Heidelberg: el castillo
Y llegamos al lugar que no puedes dejar de ver en tu visita a Heidelberg, las ruinas de su castillo.
A ver, para no alargar de manera infinita este post hemos escrito uno sobre el castillo de Heidelberg, en el que te hablamos largo y tendido sobre él. De todas formas, de manera muy reducida, las ruinas del castillo puedes verlas desde el casco antiguo, pero te recomendamos que subas hasta él para pasear por sus jardines, desde donde hay unas vistas maravillosas de la parte baja de la ciudad. Esta parte es gratuita.
Por otra parte, entrar al castillo lo dejamos a tu elección, ya que la entrada no es barata y sólo incluye entrar en el patio y visitar el museo de la Farmacia, así como la sala del Gran Barril.
Qué ver en Heidelberg: Ferrocarril de montaña y Königstuhl
Heidelberg tiene un ferrocarril de montaña que consta de dos funiculares, siendo el segundo de ellos uno de los más antiguos de Baden Württemberg.
Este hace tres paradas. La primera es el castillo, la segunda es Molkenkur y la tercera es Königstuhl, es decir, te lleva a la cima de esta montaña de 567,8 metros de altura.
Por su parte, Molkenkur conecta los dos funiculares y es también el lugar donde se construyó el castillo predecesor al actual, del que se conservan muy pocas ruinas. Además, aquí hay un quiosco donde puedes hacer una pausa con vistas. Aparte, en Molkenkur puedes comenzar muchas rutas de senderismo que te van a ofrecer bonitas panorámicas y algunas de ellas te llevarán al castillo.
Asimismo, puedes optar por ponerte a prueba y tomar la Himmelsleiter, o camino al cielo, una escalera histórica de escalones irregulares y tramos empinados que te llevará a lo alto del Könisgstuhl. Esta data de mediados del S. XIX y tiene más de 1000 escalones. El comienzo se encuentra a unos 10 minutos de la parada del funicular.
Una vez en el Königstuhl puedes sentarte junto a las otras personas que descansan disfrutando de la vista. Dicen que si estás despejado se alcanza a ver Alsacia.
Además, también puedes echar a andar por alguno de sus senderos para conocer la zona. Si viajas con niñ@s pequeños, que sepas que hay un Märchenparadies, un parque centrado en los cuentos de hadas con pequeñas atracciones y lugares de juego. Es de pago.
Horario y precio del ferrocarril de montaña, Bergbahn
La frecuencia de los funiculares es alta, entre 10 y 20 minutos, y su horario es de de 9:00 a 17:00 y hasta las 20:00 de marzo a noviembre.
Por otra parte, su precio depende del tramo que escojas:
– Billete de ida y vuelta en el funicular inferior, es decir, de Kornmarkt al castillo y Molkenkur. El billete es la entrada al castillo. Así, un adulto paga 11€, y el que pueda optar a precio reducido 5,5€.
– Ticket Panorama (ambos funiculares) o de Kornmarkt a Königstuhl: también incluye el acceso al castillo. El billete de ida cuesta 11€ o 5,5€, y el de ida y vuelta 17€ u 8,5€. Aparte, hay un ticket familiar de ida y vuelta para 2 adultos con niñ@ por 36€, pagando 3€ por cada niñ@ adicional.
– Billete para el funicular superior, es decir, de Molkenkur a Königstuhl: el billete de ida cuesta 7€ o 3,5€, y el de ida y vuelta 10€ o 5€. En este caso, el ticket familiar cuesta 22€ y 2€ más por cada niñ@. Este billete no incluye la entrada al castillo.
El precio reducido se aplica a menores entre 6 y 14 años, estudiantes hasta los 28 y discapacitados. Los menores de 6 no pagan.
Qué ver en Heidelberg: camino de los Filósofos
El último lugar que ver en Heidelberg que te recomendamos no perderte es el Camino de los Filósofos, un sendero panorámico de unos 2 kilómetros de largo en la Heiligenberg o montaña sagrada, que se encuentra frente al casco antiguo en la otra orilla del Neckar.
Dicen que su nombre viene de los numerosos pensadores que vivieron en Heidelberg en el S. XIX y que paseaban por aquí filosofando. De hecho, durante el paseo hay varios recuerdos a alguno de ellos y sus obras. No obstante, también puede venir de los numerosos estudiantes que venían aquí a relajarse. Sea como fuere, lo importante es que no te lo pierdas, pues durante todo el camino tienes unas vistas increíbles del castillo, el puente Viejo, el río Neckar, el casco antiguo y los bosques de la montaña Königstuhl al fondo.
Además, el propio paseo es interesante, ya que en él verás bonitas plantas, algunas exóticas, sobre todo en el pequeño jardín de los Filósofos, que está especialmente decorado con flores.
Por cierto, si te hace buen día, vas a tardar más en recorrerlo, porque vas a querer descansar a cada momento para disfrutar de las idílicas vistas.
Y si no puedes subir, te recomendamos que des un paseo por la orilla del Neckar, desde donde también tienes buenas vistas. Al final, puedes sentarte a descansar en una pequeña zona verde que hay junto al puente Theodor-Heuss, donde está el pequeño biergarten Zum Achter. Asimismo, puedes darte un capricho y comer en un barco en el Rin. El restaurante se llama La Concha y ofrece platos españoles. No lo hemos probado, pero tiene buenas reseñas.
Cómo llegar al camino de los Filósofos
Al camino de los Filósofos puedes acceder de dos maneras. Sin embargo, da igual cuál escojas, porque las dos son muy empinadas al principio. Luego, eso sí, el sendero es prácticamente llano.
– La primera es desde Neuenheim, donde verás lujosas villas al comienzo del camino y algunos edificios pertenecientes a la universidad. Esta opción nos parece la mejor, porque así tendrás siempre de frente el casco antiguo de Heidelberg.
– La segunda es desde el casco antiguo, tomando el Schlangenweg o camino de la serpiente, que empieza cerca del Puente Viejo y serpentea hacia arriba habiendo también alguna zona con escalones.
Si tienes tiempo, siempre puedes continuar caminando más allá del Camino de los Filósofos, hacia arriba, eso sí.
De esta manera, podrás descubrir las ruinas de un monasterio, recuerdos celtas y también del Tercer Reich. Y es que aquí se encuentra el Thingstätte, un escenario al aire libre que es uno de los pocos planes arquitectónicos que los nacionalsocialistas llevaron a cabo en Heidelberg.
Cerca de él está el aparcamiento gratuito Heiligenberg, por si prefieres acercarte en coche y luego echar a andar. No obstante, la carretera para llegar no está en el mejor de los estados, así que hay que ir con cuidado.
Otros lugares que ver en Heidelberg
Aunque ya te hemos hablado de los lugares imprescindibles que ver en Heidelberg, todavía quedan algunos de los que te queremos hablar.
Untere strasse, una calle paralela a la principal
Una calle que nos gusta mucho es la Untere strasse o calle inferior, que corre paralela a la principal desde la plaza del Mercado a Heumarkt o mercado del heno. Este es un rincón con encanto que ver en Heidelberg, donde hay buen ambiente y alguna terraza perfecta para tomarse algo. Además, la calle es más tranquila que la principal y está flanqueada por casas rojizas y anaranjadas de grandes ventanales.
Aparte, uno de los callejones que salen de ella es el Haspelgasse, que vamos a usar para hablarte del Beso Estudiantil de Heidelberg, que no es más que un dulce de chocolate. O lo que es lo mismo, un bonito y rico recuerdo que llevarte a casa de tu visita a esta romántica ciudad. Eso sí, puede parecerte algo caro.
Pues bien, este se produce desde 1863 en la Chocolatería Knösel, que se encuentra en este callejón y era un lugar de encuentro popular entre los jóvenes de aquella época, que, suponemos, aprovecharían para echarse miraditas. Así, el dueño del negocio lo creó como regalo de amor. Sea como fuere, alcanzaron mucha fama y ahora la tienda vende multitud de objetos con su símbolo.
Iglesia de los Jesuitas o del Espíritu Santo y San Ignacio
Aunque hay varias iglesias en la calle principal y sus alrededores de las que no te hemos hablado, como la de Santa Ana o la de la Providencia, hay una a la que sí vamos a dedicar un poco de tiempo, aunque sólo sea por el espacio que ocupa en el casco antiguo. Nos referimos a la iglesia de los Jesuitas y a los edificios que la rodean.
Los Jesuitas llegaron a Heidelberg a finales del S. XVII, tras la Guerra de los Treinta Años, y jugaron un papel importante en la universidad. El Colegio Jesuita comenzó a levantarse en estilo barroco en 1703 y la iglesia se completó a mediados de siglo, aunque recibió la torre neobarroca en la segunda mitad del S. XIX.
Por cierto, aunque creas que el complejo es grande, que sepas que antiguamente lo era más, pues una parte fue demolida.
En 1773, la Orden fue disuelta y sus edificios se emplearon para distintos fines, por ejemplo, la iglesia se usó de hospital y almacén, hasta que fue asignada a la parroquia católica del Espíritu Santo.
Mapa con los lugares más interesantes que ver en Heidelberg
Aquí te dejamos un mapa con los lugares más interesantes que ver en Heidelberg de los que te hemos hablado.
- 1. Jardín de Anatomía
- 2. Plaza Universidad
- 3. Iglesia de San Pedro
- 4. Museo Kurzpfälchisches
- 5. Plaza del Mercado
- 6. Casa del Caballero
- 7. Kornmarkt
- 8. Ferrocarril de montaña
- 9. Karlsplatz
- 10. Puente Viejo
- 11. Castillo
- 12. Molkenkur
- 13. Himmelsleiter
- 14. Königstuhl
- 15. Camino de los Filósofos
- 16. Untere Strasse
- 17. Iglesia Jesuita
Cómo llegar a Heidelberg
Heidelberg se encuentra en el sur de Alemania, en el estado de Baden-Württemberg, a medio camino de dos grandes ciudades, Stuttgart al sur y Frankfurt al norte.
Viajar a Heidelberg en avión
Por este motivo, los aeropuertos más cercanos a Heidelberg son el de Frankfurt, a unos 80 km al norte, el de Karlsruhe-Baden-Baden, a unos 85 km al suroeste, y el de Stuttgart, a unos 100 km al sureste. Sea como fuere, para encontrar los vuelos que mejor se adaptan a tus fechas y presupuesto te recomendamos entrar en Skyscanner.
Por supuesto, una vez en el aeropuerto, siempre puedes alquilar un coche, lo que te dará más libertad para conocer el sur de Alemania.
Llegar a Heidelberg en transporte público
También puedes llegar a Heidelberg con los trenes de la Deutsche Bahn. En su página puedes consultar todas las rutas, horarios y precios.
Una buena opción para conocer la región es adquirir el Baden-Württemberg ticket, un billete que permite tomar a lo largo de un día todos los trenes que necesites dentro de este estado. Es válido para un máximo de 5 personas y están incluidos los medios de transporte S-Bahn, U-Bahn, tranvías y autobuses.
Además, puedes comprar el Deutschland-ticket, que tiene validez mensual y te permite viajar por toda Alemania por sólo 63€ usando todos los transportes públicos locales que necesites.
Como la estación central de trenes de Heidelberg está a kilómetro y medio del casco antiguo, puedes decidir entre llegar caminando o bien usar el tranvía o el autobús. Estos te dejan en Bismarckplatz, esto es, al comienzo de la calle principal.
Otra opción, que suele ser más económica, es llegar a Heidelberg en autobús. Para chequear tus opciones te recomendamos entrar en Trainline
Viajar a Heidelberg en coche
Si llegas en coche, que sepas que aparcar en Heidelberg no es tan fácil. Así, aparcar en la calle es de pago de lunes a sábado. Si vas un domingo o festivo, puedes encontrar plazas gratuitas cerca del casco antiguo, como en la Rohrbacherstrasse.
Otra opción es el parking gratuito de Neuen Messplatz en Kirchheimer Weg, de donde parte un tranvía que te deja en el centro.
Por supuesto, siempre puedes elegir un parking central de la ciudad.
Además, Heidelberg, como casi todas las ciudades alemanas, es zona de baja emisión. Por lo que necesitarás una pegatina medioambiental para circular por ella. Te contamos cómo conseguirla en 11 cosas que te sorprenderán al conducir por carreteras alemanas.
Qué ver cerca de Heidelberg
Aunque hablamos largo y tendido sobre este tema en descubriendo el sur de Alemania, aquí van algunos de nuestros lugares favoritos que ver cerca de Heidelberg:
– Schwetzingen se encuentra a escasos 10 km al oeste de Heidelberg y aquí te espera la residencia de verano de los Electores Karl Philipp y Karl Theodor, el del Puente Viejo. Sin embargo, más que visitar el interior del palacio, lo que merece mucho la pena es visitar sus increíbles jardines diseñados en el S. XVIII. Son bastante grandes, por lo que cuenta con echar un par de horas paseando entre árboles y ruinas románticas. Por haber, hay hasta una mezquita rosa.
– Ladenburg: a 15 km al norte de Heidelberg se encuentra una de las ciudades más antiguas de Alemania, que conserva un bonito casco histórico con recuerdos de sus orígenes celta y romano. Además, el parque a orillas del Neckar te permite dar un bonito paseo. Y si te gustan los coches, que sepas que fue el lugar de trabajo del ingeniero Carl Benz, el que está considerado el inventor del primer vehículo a gasolina.
– Conducir a lo largo del Neckar: si tienes bici o coche, organiza una ruta a lo largo del Neckar, donde descubrirás un gran número de castillos encaramados a las colinas circundantes. Algunos son visitables, como el de Gütenberg o Hornberg, pero otros son privados, como el de Zwingenberg, que tendrás que limitarte a verlo por fuera. Además, hay un par de localidades muy interesantes, como Mosbach o la antigua ciudad imperial de Bad Wimpfen.
Por supuesto, la Selva Negra no está lejos, por lo que puedes incluirla en tu ruta, así como la ruta del Vino del Palatinado, donde conocerás localidades vinícolas preciosas, pero poco conocidas, como St. Martin o la pequeña Dörrenbach.
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