Abadía de Athassel

Irlanda: Kilkenny, Abadía Jerpoint, Roca de Cashel, Abadía Athassel y Cahir

Domingo 3-Octubre-2021

En nuestro segundo día en esta isla visitamos la ciudad medieval de Kilkenny, buscamos animales mitológicos en la abadía de Jerpoint, luchamos contra el viento en La Roca de Cashel, visitamos las ruinas de la que se cree fue la abadía más grande en la Irlanda medieval y acabamos el día en el último puerto donde atracó el Titanic. ¿Nos acompañas?

Despertamos en Kilkenny y tras despedirnos de nuestro anfitrión, Andrew, nos fuimos a conocerla de día. Esta fue la primera ciudad que visitamos en Irlanda y nos llamó la atención por lo colorida que era y por lo bonitas que eran algunas de sus fachadas. También nos gustó el contraste de los edificios de piedra oscuros junto a edificios de llamativos colores. Durante el viaje comprobamos que Irlanda es un país muy colorido en cuanto a pueblos y ciudades se refiere.

Si se quiere visitar la ciudad dentro de un tour guiado, se puede reservar uno desde aquí. 

Kilkenny (en irlandés Cill Chainnigh: iglesia de S. Canice) está situada en una curva del rio Nore y se caracteriza por el uso de la piedra caliza negra local conocida como el mármol de Kilkenny. Es por ello que se le conoce como la ciudad del mármol. Es también la principal ciudad medieval de Irlanda.

Kilkenny era la antigua capital del reino de Osraige (reino independiente de Irlanda entre los s. I-IX). Tras la invasión normanda de Irlanda en el s. XII, uno de sus lideres destacados, Strongbow,  construyó el primer castillo, una fortaleza de madera, cerca del actual castillo de Kilkenny. Duró poco, pues un año después fue destruida por los clanes gaélicos que se resistían a los normandos. Más tarde Guillermo el Mariscal inició el desarrollo de la ciudad de Kilkenny, reconstruyó la fortaleza y construyó murallas para proteger a los ciudadanos. Kilkenny fue entonces dividida en dos municipios: Irishtown, alrededor de S. Canice, y Englishtown o Hightown dentro de las murallas. Esta última fue elevada a categoría de ciudad en 1609. Las dos partes se unificaron a mediados del s. XIX.

Comenzamos la visita en el castillo de Kilkenny entrando por su puerta principal. A esa hora el castillo estaba cerrado y los jardines se encontraban vacíos. El castillo es una fortaleza normanda construida a finales del s. XII que estuvo ocupada hasta 1935. Está abierto al público y la información necesaria para la visita se encuentra aquí

Habíamos decidido no visitar el interior del castillo, pero aun así mereció la pena acercarse a sus jardines. Son muy amplios (21 Ha) y nos pareció un sitio perfecto para relajarse o pasear sin prisas. Entramos por la puerta principal, pero ahora lo hubiésemos hecho por la entrada que se encuentra en Benntsbridge road, para así acercarnos al castillo paseando por los jardines y teniendo como telón de fondo el edificio.

Salimos, justo enfrente del castillo se encuentra el Centro de Diseño de Kilkenny, que está ubicado en lo que antes eran los establos del castillo. Enseguida nos encontramos con el jardín de rosas que es de menor tamaño que los anteriores, pero más elegante. Desde aquí se obtienen unas bonitas vistas de Kilkenny y el rio Nore.

Nos dirigimos entonces al centro por The parade. Comprobamos que las calles que anoche estaban llenas de ambiente, a esas horas de la mañana estaban vacías y silenciosas. Y confirmamos nuestra sensación de la noche anterior: Kilkenny tiene mucho encanto. Tuvimos nuestro primer contacto con las maravillosas puertas de Irlanda de las que hemos vuelto enamorados. Y es que dan un toque especial y hacen muy llamativas las fachadas.

Tomamos la calle Rose Inn y pasamos por una casa de piedra que nos llamó la atención, es la Shee Alms house. Esta casa fue fundada por la familia Shee a finales del s. XVI como hogar para personas pobres. Estaba cerrada y no sabemos si actualmente se puede visitar. Anteriormente era la oficina de turismo y sí se podía entrar.

Justo antes de llegar a esta casa se encuentra el St. Marys Lane, que da al medieval mile museum ubicado en la antigua Iglesia de Santa María (S. XIII). En este museo, que nosotros no visitamos, se explica la historia medieval de Kilkenny y se exponen réplicas de las altas cruces de Osraige y los tesoros cívicos de la ciudad. También hay exposiciones temporales. El museo está diseñado de manera contemporánea e interactiva. También ofrecen tours para descubrir la historia de esta ciudad medieval. Se puede encontrar más información sobre el museo aquí

Nos acercamos al puente de S. John, desde donde se tiene vistas muy bonitas del castillo. Y, que es, además, un bonito rincón de Kilkenny. En Google maps aparece en esta zona un mirador del que se supone se obtienen muy buenas vistas (pero indicaba que estaba cerrado temporalmente y no nos acercamos).

Volviendo sobre nuestros pasos tomamos la S. Kieran street y llegamos enseguida al Butter Slip, uno de los callejones que son herencia medieval de la ciudad y que dan una idea del aspecto de la ciudad en aquellos tiempos. Este se llama así porque flanqueaba los puestos de los vendedores de mantequilla el día de mercado.

Al salir tendrás a tu izquierda el ayuntamiento de Kilkenny, conocido como Tholsel (s. XVIII).

Seguimos caminando por la High Street, que a esas horas de domingo estaba prácticamente vacía. Íbamos buscando una cafetería para desayunar, pero antes nos desviamos por James street para visitar la catedral católica de S. María, construida a mediados del s. XIX. El interior de la iglesia es bonito, pero si no se puede entrar no pasa nada. Justo antes de llegar a la catedral se ven restos de la antigua muralla, lo que fue la puerta de S. James. Estas murallas fueron construidas por los anglo-normandos en el s. XIII para proteger a su población y como símbolo de autoridad sobre los irlandeses. En su momento fueron las murallas de mayor longitud de Irlanda. La puerta de S. James era una de las 7 puertas de las murallas. En las afueras había un suburbio de artesanos. Además, era un lugar de encuentro para los peregrinos irlandeses antes de partir a Santiago de Compostela.  

La parte mejor conservada de las murallas se encuentra no muy lejos del castillo de Kilkenny. Aquí se levanta una de las 9 torres de observación que tenía la muralla: la torre Talbot. Nosotros no nos acercamos.

Una vez visitada la catedral volvimos a la calle principal y entramos a desayunar en el Foodworks. El sitio era muy agradable y tenían varias fórmulas de desayuno. Nosotros tomamos un par de capuccinos y algo dulce (16€). El scone estaba buenísimo, de hecho, es el mejor que hemos probado hasta la fecha, y el muffin estaba también muy rico. Muy cerca (al lado de la Rothe house) había una especie de panadería con cafés y bollería que también tenía muy buena pinta.

Al salir de desayunar, nos encontramos con la fábrica de cerveza Smithwick´s. Esta se podía visitar en un tour organizado, pero cuando fuimos había cerrado permanentemente. Sin embargo, parece que dentro de poco volverán a ofrecer la Smithwick´s experience. Y es que aquí se elaboró esta cerveza desde 1700 a 2014, cuando cerró como fábrica y abrió como atracción turística. Anteriormente en este sitio se encontraba desde el s. XIII un monasterio de monjes franciscanos, pero fue disuelto durante la reforma de 1537, aunque los monjes iban y volvían según el poder iba cambiando. Los restos de la abadía se encuentran dentro de los terrenos de la cervecería.

Enfrente se encuentra la Rothe house (s. XVI). Este complejo de casas de comerciantes en estilo Tudor es el único ejemplo que todavía queda en Irlanda de un burgage. Este término medieval usado en Gran Bretaña e Irlanda define una propiedad que un rey o señor tenía en alquiler. Fue construido por el comerciante de telas John Rothe y consta de 3 casas, tres patios y un jardín, la antigua muralla forma parte del complejo. Puede visitarse y aquí se puede encontrar más información sobre la visita.

Habíamos decidido no hacer ninguna visita en Kilkenny, así que nos fuimos en busca de la Black Abbey (Abadia negra) por el new building lane. Fundada en 1225, pertenece a la orden Dominicana, siendo una e las primeras casas de esta orden en el país. Y de aquí le viene el nombre, pues a los dominicos se les conocía como Frailes Negros por su manto oscuro. En el siglo XVI la monarquía era protestante y confiscó la propiedad, convirtiéndose el priorato en un palacio de justicia y marchándose los dominicos a otros lugares. Tras muchas vicisitudes, en el s. XVIII los dominicos volvieron a tomar posesión de la abadía y en el s. XIX se volvió a abrir como iglesia.

Su forma exterior ya nos impresionó, tiene forma de L y una de sus paredes está totalmente cubierta por una vidriera. Cuando llegamos la misa acababa de finalizar y pudimos visitarla sin problemas. El interior era muy bonito. A esa hora del día la luz entraba por las vidrieras formando juegos de colores preciosos y el ambiente era muy tranquilo. La vidriera que nos llamó la atención desde fuera se conoce como ventana del Rosario, ya que representa estos misterios, y es la más grande de Irlanda. En el interior de la abadía destaca también una escultura de alabastro de la Santísima Trinidad del s. XIV.

Como curiosidad, en el parking de fuera vimos la primera plaza de aparcamiento reservada a personas mayores.  

De allí nos dirigimos a la catedral de S. Canice, iglesia que da nombre a Kilkenny y, que posee una bella torre cilíndrica en buen estado de conservación. Esta catedral pertenece a la Iglesia de Irlanda, la segunda iglesia cristiana más grande de este país, después de la Iglesia Católica Romana. Tras la Reforma inglesa, la iglesia reformada en Irlanda se estableció por decreto del Parlamento irlandés para convertirse en la iglesia estatal como la Iglesia de Irlanda. Tomó posesión de la mayoría de las propiedades de la Iglesia, entre ellas la Catedral de S. Canice. Por ello, como la gran mayoría de la población permaneció fiel a la Iglesia Romana Católica tuvo que construirse más tarde el templo de Santa María del que ya hemos hablado.

La catedral de S. Canice, construida en el s. XIII, se encuentra en el lugar de un monasterio cristiano celta que, se dice, fue fundado en el s. VI por S. Canice. En 1650 fue saqueada por los ingleses, sin embargo, sobrevivió y a día de hoy es uno de los tesoros medievales de Irlanda. La torre redonda, de 30 m, es la estructura aún en pie más antigua de Kilkenny (mediados s. IX). En la actualidad es un mirador al que se puede subir.

Paseamos por el cementerio y, como los domingos no está abierta para las visitas (sólo para celebraciones), nos tuvimos que conformar con verla por fuera. Como estaban organizando el servicio de las 11:30, pudimos cotillear el interior por una puerta lateral y disfrutar brevemente de sus vidrieras.

La información que encontramos sobre horarios y precios fue la siguiente:

Precio: Iglesia- 4,50 €; Torre- 4€; Entrada conjunta: 7€.

Horario: de lunes a sábado de 10 a 17. 

Domingos: eucaristía a las 8:00, 11:30 y 15:00

Y dando por finalizada nuestra visita a Kilkenny volvimos al coche disfrutando de las calles de la ciudad, que poco a poco iban animándose. Pasamos por el Kyttelers inn, donde cenamos la noche anterior, y aunque de día el ambiente es otro, el edificio de piedra nos siguió pareciendo interesante.

En Kilkenny nos llamó la atención las muchas referencias que vimos sobre el Hurling. Este antiguo deporte irlandés que se juega en equipo, es uno de los deportes de campo más antiguos y rápidos del mundo, y tiene muchísima afición en Kilkenny. Dato curioso: sólo juegan hombres pero existe otro deporte similar jugado solo por mujeres: el Camogie.

Visitamos Kilkenny en unas 2 horas, aunque, nos hubiera gustado quedarnos una o 2 horas más, para callejear un poco más, hacer alguna visita (Rothe house, castillo…), intentar entrar en S. Canice o disfrutar de los jardines del palacio.

Nos quedamos con las ganas de tomarnos una cerveza en uno de los pubs más emblemáticos de Kilkenny, The Hole on the Wall, High street 17. Esta taberna fue muy famosa durante el s. XVIII, siendo frecuentemente visitada por el Duque de Wellington. Está situada en la casa conservada más antigua de Irlanda, del año 1582, que ha sido restaurada en los últimos años. Es bastante pequeña y no nos pareció un lugar adecuado para ir con nuestra hija, pero es que además estaba cerrada por la pandemia.

Kilkenny se encuentra a, aproximadamente 140 km de Dublín. Si no se disponde de coche esta ciudad puede visitarse dentro de un tour guiado. Para más información, aquí.  

De Kilkenny nos dirigimos a la cercana Abadía de Jerpoint y en media hora ya estábamos allí. Tanto el parking como la visita fueron gratuitos. Una mujer nos recibió en la entrada y nos dio algo de información para visitar el lugar por libre. En época normal es de pago. Para más información sobre horarios y precios, aquí.

Esta abadía construida en el s. XII fue disuelta el 18 de marzo de 1540. Es considerada uno de los mejores ejemplos de abadía cisterciense medieval en Irlanda. En su día fue un gran complejo rodeado por dos murallas. En la externa se encontraban los talleres, molinos y el estanque. Y entre el monasterio y la muralla interna se encontraban los edificios donde se horneaba y se producía cerveza, enfermerías, jardines, huertos, la casa de huéspedes y el cementerio de los monjes.

La visita es muy recomendable, nosotros la disfrutamos mucho. Mientras paseas por sus ruinas entiendes que sea famosa por sus detalladas esculturas que se encuentran en todo el monasterio, especialmente en el claustro. Los restos de la iglesia datan de 1160-1200 y en ella se encuentran expuestas varias tumbas perfectamente esculpidas con figuras de santos y apóstoles.

Lo que más nos llamó la atención fue el claustro y su arcada del s. XV. Las columnas están decoradas con peculiares esculturas ricas en detalles. Entre las figuras se pueden encontrar, animales mitológicos, como una mantícora o un dragón de 2 cabezas, santos, clérigos o caballeros. Lo pasamos bien paseando por el claustro y buscando las diferentes representaciones. Intentamos enseñárselas a la pequeña, pero ella sólo quería corretear entre las piedras. También se puede subir al piso superior, donde antiguamente se encontraban los dormitorios de los monjes, y disfrutar de unas vistas curiosas al claustro.

Antes de salir, en la antigua sacristía y en la sala capitular, se muestran fragmentos originales y se da más información sobre el monasterio. En estas salas aprendimos que en las reglas de la orden cisterciense estaba prohibido decorar con esculturas, pues distraían a los monjes de sus deberes. Es por ello que este claustro es un ejemplo único en la arquitectura cister. Parece ser que los mojes de Jerpoint desobedecieron las reglas de su orden. Se cree que igual en el s. XV, que es cuando se construyó el claustro, estas se habían relajado un poco. Los relieves que se han encontrado en la iglesia de fechas más tempranas son más moderados y abstractos.

Terminada la visita, nos dirigimos a una de las atracciones más famosas de irlanda: Rock of Cashel, La Roca de Cashel.

La carretera era estrecha y sinuosa, pero el camino se hacía ameno, pues estaba lleno de casas pintorescas de piedra decoradas para el otoño y con sus puertas coloridas. Además, atravesamos pueblos donde destacaban las iglesias con los cementerios llenos de tumbas antiguas y cruces celtas. Entre ellos destaca por su tamaño, Fethard. Creemos que este pueblo podría ser una buena parada para comer o para estirar las piernas.  Desde el coche pudimos ver los restos de la antigua muralla de la ciudad y en la iglesia de la Santísima Trinidad nos llamaron la atención las ruinas de alguna antigua estructura en el cementerio. Además, había un parque de juegos bastante grande a la salida del pueblo, como información para la gente que viaja con niños.

Al entrar en Cashel nos encontramos de frente con las vistas de La Roca. No dudamos en aparcar y aprovechar para sacar alguna foto.

La Roca de Cashel

Debido a las medidas sanitarias impuestas por la pandemia, para entrar en este monumento tuvimos que hacer una reserva online incluyendo la hora de admisión. Esto nos quitó un poco la libertad de decidir hacer alguna parada por el camino o alargar alguna de las visitas anteriores. Además, las estancias interiores estaban cerradas, por lo que no pudimos entrar en la capilla de Cormac. Por otro lado, la visita fue gratuita y sólo tuvimos que pagar el parking que se encuentra a los pies del castillo. Para ver la información actual de la visita a la Roca de Cashel, aquíJunto al aparcamiento hay aseos gratuitos. 

Esta fortaleza, que en irlandés se llama Carraig Phádraig, también se conoce como la roca de S. Patricio. Según una leyenda, la Roca de Cashel fue originada en Devil´s Bit, una montaña situada a unos 30 km. Allí, S. Patricio expulsó al diablo de una cueva. Esto provocó que la Roca aterrizara en Cashel. Además, se dice que fue aquí donde S. Patricio convirtió al Rey de Munster a la fe cristiana en el s. V.

La Roca de Cashel era la sede de los reyes soberanos de Munster desde el s. IV-V, cuyo reino se extendía por el sur de Irlanda. En 1101 el rey entregó la fortaleza a la iglesia y esta floreció entonces como centro religioso hasta 1647, cuando una derrota durante las Guerras Confederadas de Irlanda terminó con la muerte de 3000 ocupantes. No obstante, siguió siendo utilizada por la Iglesia de Irlanda hasta su abandono a mediados del s. XVIII.

Gran parte del complejo medieval sigue todavía en pie, datando la mayor parte de los edificios de los s. XII y XIII. 

Durante la visita se puede ver:

– La Torre redonda de 28 m de altura. Está totalmente conservada y es el edificio más antiguo del complejo. Llama la atención que la puerta de entrada no se encuentra a ras de suelo (característica de las torres redondas).

– La Capilla de Cormac. Nos quedamos con las ganas de ver el interior de uno de los ejemplos más antiguos y mejor conservados de la arquitectura románica irlandesa. Esta capilla, consagrada en 1134 y que lleva el nombre del Rey de Munster que mandó su construcción, conserva todavía restos de las pinturas murales que la decoraban, siendo estos los más antiguos de Irlanda.

– La Catedral de estilo gótico fue construida en el s. XIII. En el transepto sur se conservan restos de pinturas murales del s. XV.

Réplica de la Cruz de S. Patricio del s. XII.

– La sala de la coral de vicarios que también estaba cerrada. Este edificio de 2 pisos alojaba en sus tiempos a la coral de vicarios, un grupo de hombres que cantaban durante los servicios religiosos. Ahora se exponen aquí esculturas originales de la fortaleza y la cruz de S. Patricio original.

La subida del parking a las ruinas es muy corta y enseguida te encuentras frente a la catedral y la cruz de S. Patricio. Comprobamos que es uno de los sitios más visitados de Irlanda, pues encontramos muchos turistas. Paseamos tranquilamente por las ruinas de la catedral fijándonos en sus detalles, era curioso mirar hacia arriba y ver el cielo azul. Salimos a la extensión donde se encuentran las lápidas y cruces y, aunque el viento era muy fuerte, estuvimos un rato disfrutando de las vistas y del lugar.

 

Nuestra visita duró menos de lo que habíamos planeado, tanto por las condiciones climatológicas, como por el hecho de no poder entrar en ninguna de las salas. Aun así, la visita mereció muchísimo la pena. Si se quiere visitar la Roca de Cashel y no se dispone de coche, hay tours organizados que incuyen esta visita desde la ciudad de Dublín, información aquí.

Como íbamos bien de tiempo, decidimos acercarnos a la abadía de Hore, una abadía cisterciense a los pies de la fortaleza que se ve muy bien desde el mirador de la Roca. Según Google maps se tardaba sólo 15 min andando y habíamos leído que desde aquí se obtenían las mejores vistas de la fortaleza. En el paseo pasamos en frente del centro cultural Brú Ború sobre la cultura y el patrimonio irlandés. Cerca había una cafetería con buena pinta, Granny´s kitchen, pero estaba todo cerrado. Al llegar cerca de la abadía, comprendimos que los 15 min estimados por Google iban a ser bastantes más (igual 30 min) así que como nuestro siguiente punto era también otra abadía en ruinas, decidimos darnos la vuelta y coger el coche. De todas formas, el paseo no estuvo mal, pues vimos la roca de Cashel desde distintas perspectivas

Ya en el coche hacia nuestro siguiente destino atravesamos Cashel, que nos pareció un pueblo bonito y una buena parada para descansar, comer o, hacer noche. Se pueden visitar las ruinas de la abadía de Santo Domingo, restos de la muralla y la catedral de S. Juan Bautista que sustituyó a La Roca cuando esta fue abandonada en el s. XVIII.

Nosotros paramos brevemente para comprar comida en un supermercado. Nos sorprendió la gran variedad de quesos y mantequilla que encontramos. Y enseguida seguimos hacia nuestro siguiente destino, que estaba a unos 10 km de Cashel: la abadía de Athassel, cuya entrada nos costó encontrar más de lo que imaginábamos.

Pusimos rumbo a la Abadía siguiendo las indicaciones del señor Google maps. Cuando faltaban todavía varios minutos para llegar, vimos las ruinas de una abadía, pero no paramos porque pensamos que el navegador nos estaba dirigiendo a un aparcamiento. Sin embargo, el destino final resultaron ser unas casas. Asumimos que la abadía eran las ruinas que habíamos pasado y dimos la vuelta. Cerca de la abadía no había ningún parking ni ninguna señal y sólo vimos una puerta en un muro que daba al prado donde estaba la abadía. Enfrente había una especie de arcén ancho con sitio para máximo 2 coches. Paramos y mirando el mapa vimos que cerca había un punto llamado Athassel Priory. Pensando que esa era la entrada nos dirigimos hasta allí (unos 8 min en coche) pero, en este caso, el destino final fue un camino de zarzas. Aparcamos y fuimos a explorar la zona. Nos pusimos los tres finos a moras (hay muchísimos zarzales en Irlanda y cuando fuimos estaban repletos de ellas) pero vimos que, aunque las vistas que se obtienen de la abadía son muy bucólicas, con vacas pastando y las ruinas al fondo, el rio no podía cruzarse de ninguna manera, por lo que desde allí era imposible llegar a las ruinas. Así que volvimos sobre nuestros pasos y decidimos que no había ni parking, ni entrada oficial, ni señal o información ni vigilancia alguna, y aparcamos al lado del muro. Más tarde, durante nuestro viaje por Irlanda encontramos muchas ruinas que tampoco estaban señalizadas ni tenían ningún tipo de entrada oficial. 

En resumen, para llegar introducir Athassel abbey y no priory. El acceso es gratuito, pero el aparcamiento es muy limitado, aunque tampoco creemos que tenga una gran afluencia de turistas. Para llegar a las ruinas se camina por un prado que debe de estar transitado por animales por lo abonado que estaba y, tras cruzar el puente medieval de piedra se llega a la Abadía. Recomendamos llevar calzado resistente al agua y fijarse dónde se pisa.

Esta abadía de los monjes agustinos, situada cerca del rio Suir, se estableció en 1192. Se cree que fue el priorato medieval más grande de toda Irlanda hasta el incendio de 1447. El centro urbano que se desarrolló alrededor de la abadía llegó a alojar a unas 2.000 personas.

Visitamos las ruinas totalmente solos, disfrutando mucho del paseo en total libertad y soledad por el complejo. La entrada a la iglesia estaba cerrada por una gran valla, y cuando íbamos a investigar si se podía entrar por algún otro punto, empezó a llover con fuerza y decidimos volver al coche. Lo más llamativo para nosotros fue la entrada a las ruinas cruzando el puente. 

Cuando nos íbamos entraba una pareja, por lo que el parking estaba completo. Nos dio pena haber tardado tanto en “encontrar” la entrada y no haber tenido un poco más de tiempo para andar por las ruinas. Pero estas cosas pasan en los viajes.

Nos dirigimos a Cahir que se encontraba a unos 15 km y donde destaca su castillo. Justo al lado de este hay un parking de pago, pero nosotros no tuvimos que pagar nada por la hora que era.

Esta fortaleza (en irlandés Caisleán na Cathrach) fue construida sobre una isla en el rio Suir en el s. XIII por la familia O´Brien. Ganó en importancia con la familia Butlers, una familia muy poderosa desde la invasión anglo-normanda que renovó el castillo y lo amplió en los s. XV y XVI. Hoy en día es uno de los castillos más grandes y mejor conservados de Irlanda.

El castillo ha sido usado como escenario en varias películas y series tales como Excalibur y Los Tudor.

Cuando llegamos a Cahir había vuelto a salir el sol así que disfrutamos de las vistas de la fortaleza y del rio lleno de patos. Al llegar, el castillo estaba todavía abierto y, como la visita a las zonas exteriores era gratis, entramos (generalmente es de pago, más información aquí). Pudimos entrar también en la sala de los banquetes donde había paneles informativos sobre la vida de las mujeres en la época medieval. Nos pareció interesante que el código matrimonial para las dos sociedades que vivían entonces en Irlanda, los anglo-irlandeses y los gaélico-irlandeses fuera tan diferente y que incluso se hicieron leyes que prohibían el matrimonio entre ambas sociedades. Como curiosidad, la ley gaélico-irlandesa era mucho más justa para las mujeres. El interior del castillo no nos llamó mucho la atención. Sin saber cómo son el resto de las habitaciones, nosotros no consideramos que sea una visita imprescindible.

El castillo está rodeado por un parque bastante extenso por el cual paseamos un rato. Pero como el tiempo estaba un poco inestable, decidimos volver al coche antes de lo que nos hubiera gustado. Además, nos quedamos con ganas de acercarnos a la Swiss Cottage, una casa de campo que se encuentra a las afueras de Cahir. A esta se puede llegar paseando por el parque (unos 45 min) o acercándose en coche al aparcamiento que hay cerca. Pero por la hora que era (sobre las 18:00 de la tarde), nos la íbamos a encontrar cerrada. Esta casa, que sólo abre de abril a octubre, se construyó en el s. XIX y tiene un exterior muy original. Información aquíEn Cahir también se pueden visitar las ruinas de una abadía del s. XII fundada por los monjes agustinos. Pero nosotros decidimos irnos a Cobh, donde dormíamos ese día, y no la visitamos.

Si se quiere visitar Cahir, también se puede hacer dentro de un tour organizado. Más información aquí.

Tras una hora conduciendo llegamos a nuestro hotel en Cobh, el Commodore. Nuestra idea era salir a dar una vuelta para aprovechar los últimos momentos de luz, pero al intentar pagar la autopista usando la web e-flow (para más información sobre el pago de autopistas en Irlanda aquí) tuvimos muchísimos problemas y se nos hizo de noche. Es más, ya no había nada abierto para cenar y acabamos en el Supermacs, una cadena irlandesa de comida rápida.

Nos acostamos recordando que según dicen el hotel está encantado. Y es que el Commodore fue usado como hospital y depósito de cadáveres improvisado durante la I Guerra Mundial y parece ser que las victimas no lo han abandonado todavía. También cuentan que en los pisos superiores se oye el llanto de un bebé que fue encontrado en una maleta ¿Oiríamos algún ruido extraño por la noche? Sí tenéis curiosidad abrir el siguiente post donde encontraréis también toda la información sobre la ciudad de Cobh.

Otros puntos de interés en la ruta que no pudimos visitar:

En este día teníamos la posibilidad de visitar muchas otras abadías.

Kells priory: A unos 18 km de Kilkenny se encuentran las ruinas de esta abadía que es una de las más grandes de Irlanda. Fundada en 1193, esta abadía de monjes agustinos mantiene a día de hoy la fortificación medieval que defendía el recinto. Esta le da un aspecto militar y es por ello que se le conoce como los 7 castillos de Kells. En la época que fuimos estaba cerrada, sólo abren del 10 junio al 6 de septiembre. Más información aquí

Holycross abbey: A 15 km de Cashel se encuentra esta abadía cisterciense del s. XII. Debe su nombre a que, según dicen, posee 2 astillas de la cruz de Cristo. Era el mayor lugar de peregrinaje en Irlanda hasta que fue abandonada a causa de la disolución del s. XVI. Ahora ha sido restaurada y la iglesia vuelve a ser un lugar conocido de oración y peregrinaje. Info sobre la visita en este enlace.  

Cerca de esta última abadía se encuentra el castillo de Farney, la única torre redonda de Irlanda usada como vivienda.

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Nos gusta mucho sacar fotografías en nuestros viajes. Para ello llevamos la cámara Nikon D3400 con objetivo Tamron 18-200. En los viajes largos llevamos también nuestra antigua cámara, la Canon Powershot G5x, por si tenemos problemas con la primera. Además, esta sigue siendo nuestra primera opción si vamos a la montaña, pues es pequeña y ligera. Siempre llevamos varias tarjetas de memoria. La mochila que usamos para llevar las cámaras es esta.

Nuestra guías favoritas para preparar nuestro viajes son la DK y la Lonely Planet.

2 comentarios en “Irlanda: Kilkenny, Abadía Jerpoint, Roca de Cashel, Abadía Athassel y Cahir”

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