Sintra

De Lisboa a Oporto en una ruta de dos semanas por el centro de Portugal

De Lisboa a Oporto uno puede conocer la mágica Sintra, llena de villas y de palacios; recorrer las calles encaladas de Óbidos; conocer algunas playas famosas en el mundo del surf; visitar monasterios plagados de historias, donde los monarcas portugueses dejaron su impronta y fueron enterrados; comprobar la devoción a la Virgen de Fátima; recorrer las salas de la Universidad más antigua de Portugal en Coimbra; navegar por los canales de la ria de Aveiro en los coloridos moliceiros; conocer la imposible historia de amor entre Pedro I e Inés de Castro. Y azulejos, muchos azulejos. ¿Nos acompañas?

¿Qué merece más la pena visitar, Lisboa u Oporto? Esta pregunta la hace mucha gente para decidir a cual ir. La verdad es que, tras visitar ambas, nosotros no sabríamos contestarla. Cada una tiene su propio estilo, las dos tienen mucho ambiente y las dos nos gustaron mucho.

En Octubre de 2020, del 3 al 18, como no podíamos decidirnos por una u otra, al final visitamos ambas en un viaje de dos semanas. Primero fuimos a Lisboa, donde estuvimos tres días, y luego nos dirigimos por carretera, durante ocho días, a Oporto, ciudad en la que pasamos otros tres días.

Aunque en aquellas fechas se podía viajar desde Alemania a Portugal, había todavía restricciones debido a la pandemia. Debido a la situación sanitaria no había mucho turismo, y los sitios más visitados del país, como el barrio de Belem en Lisboa o Sintra, no estaban masificados y encontramos sitio siempre con facilidad y nunca hicimos cola.

Portugal nos sorprendió por la amabilidad de sus gentes, por su buena gastronomía, por sus bonitas ciudades y por sus azulejos.

Consejos para el viaje

Lisboa Card

Durante este viaje hay bastantes atracciones que son de pago. Recomendamos echar un ojo a la Lisboa Card, una tarjeta que incluye descuentos en un gran número de visitas, no sólo de Lisboa sino de otros lugares del pais incluidos en nuestra ruta. Además de transporte gratis, en Lisboa, Sintra y Cascais. Se puede comprar la tarjeta desde aquí. Su precio depende del número de días que se reserven (de 1 a 3). Nosotros la compramos para los dos días que pasamos en Lisboa.

Peajes:

En Portugal hay peajes tradicionales, en los que se coge un ticket al entrar en la autopista y se paga al salir. Y electrónicos, en los que una cámara detecta el paso de los coches. En este mapa se indican las autopistas que tienen este tipo de peaje.

Para pagar los peajes electrónicos existen varias opciones, todos ellos se encuentran aquí explicados.

Nosotros alquilamos un coche en Portugal que llevaba ya incorporado el sistema de reconocimiento, y la compañía se encargó de cobrarnos los peajes electrónicos por los que pasabamos.

La ruta que hicimos fue la siguiente:

Día 1: Llegada de noche a Lisboa.

Día 2-4: Lisboa

Día 5: Sintra

Día 6: Sintra – Óbidos – Peniche

Día 7Peniche – Alcobaça – Leiria – Nazaré

Día 8: Nazaré – Batalha – Fátima – Tomar

Día 9:  Tomar – Coimbra

Día 10: Coimbra – Aveiro

Día 11:  Aveiro – Costa Nova

Día 12: Ovar – Vilanova de Gaia – Oporto

Día 13-15Oporto

Día 16: Salida desde Oporto

La guía que usamos para organizar el viaje es de la editorial DK Eyewittness. Esta se puede comprar  desde aquí.

Este fue nuestro primer viaje con una niña pequeña, por ello la ruta que planeamos fue un poco más relajada que otras veces. Además, como ya escribimos en el post sobre Salamanca, parte de nuestra familia vive allí, así que aprovecharon para a visitarnos en Aveiro. Por ello que le dedicamos un día entero a esta ciudad.

Por todo esto, y aunque se podrían haber incluido en alguno de los días, estos son algunos de los lugares que acabamos descartando:

– Visitar alguna de las ciudades del norte, como Viana do Castelo, Braga o Guimaraés. Para eso teníamos que ver Oporto en dos días en vez de en tres. Aunque posible, pensamos que al ser la última etapa del viaje igual estábamos cansados y era mejor para la pequeña visitarla con más tranquilidad.

– Otra de las zonas donde hubo bastante discusión, fue en las aldeas de pizarra del centro de Portugal. La idea era ir a alguna de ellas desde Tomar. Hubiera sido posible, pues creemos que la visita a Aveiro, Ovar y Vila Nova de Gaia, se podía haber hecho en menos tiempo.

– La bella ciudad de Évora siempre estuvo en nuestra lista, pero para visitarla teníamos que hacer un gran desvío. Así que decidimos dejarla para otro viaje a la zona del Alentejo.

Sintra

Esta ciudad se encuentra a menos de 30 km de Lisboa, por lo que en coche se puede llegar en una media hora.

Sintra es una excursión muy popular para hacer desde Lisboa. Para ello no se necesita coche de alquiler, pues desde la céntrica estación de Rossio salen, con mucha frecuencia, trenes que llegan en unos 40 min. El billete cuesta 2,3€. Aquí se pueden consultar los diferentes horarios.

Además, ahora no se permite circular por el centro de Sintra en coche, a no ser que se resida allí. Por ello, si sólo se va pasar un día en esta ciudad, recomendamos ir en tren, o reservar una excursión organizada como estas:

Sintra (palacio Da Pena) – Cascais

Sintra (palacio Da Pena y Quinta da Regaleira)- Cascais

Sintra (palacio Da Pena, Quinta da Regaleira palacio de Monserrate)

Como acabamos de escribir, las cosas han cambiado desde que nosotros visitamos esta ciudad. Y es que Sintra es una localidad muy visitada por turistas. por lo que han empezado a regular la entrada de vehículos a la ciudad. Así, los coches de los no residentes no pueden circular por el centro ni llegar a las atracciones principales.

Si se llega en coche hay que aparcar primero en alguno de los parkings que están aquí indicados (si se va a dormir  en Sintra, aconsejamos ponerse en contacto con el alojamiento). Desde estos hay lanzaderas gratuitas que llevan hasta la estación central de Sintra, desde donde salen los autobuses que llevan a las principales atracciones de la ciudad.

El autobús 434 sigue una ruta circular que pasa por el Palacio Nacional, el Castillo dos Mouros y el palacio Da Pena, en este orden. Desde el Castillo de los Mouros se puede ir andando al Palacio. El autobus llega en unos 15 min al castillo dos Mouros y en unos 20 al palacio Da Pena.

Hemos leido que se pueden formar largas colas para este autobus. Por lo que es recomendable intentar llegar pronto.

El autobús 435 lleva al palacio de Monserrate. El autobús 403 al Cabo de Roca y a Cascais.

Qué ver en Sintra

Sintra se encuentra en la Sierra de Sintra, cuyo punto más alto es la Cruz Alta, a 529 m. Esta ciudad tiene mucho que ofrecer. Fue su localización, entre bosques y manantiales, lo que la convirtió en uno de los retiros favoritos de los monarcas portugueses. Así, en esta ciudad, se construyeron un gran número de villas y palacios. Sintra fue incluida en la lista de Patrimonio de la Unesco en 1995. Sus principales atracciones  son:

Palacio Da Pena: Si uno piensa en lugares de cuentos de hadas, este palacio está seguro en la lista. Construido en el S. XIX como residencia de verano de la familia real, se encuentra en lo alto de una colina, a unos 480 m de altura. En la Edad Media, se encontraba aquí la capilla de Nuestra Señora de la Pena, que fue ampliada, en el S. XVI, a Santuario, y que acabó en ruinas. El rey Fernando I las compró para construir el ecléctico y colorido castillo que vemos hoy en día. Desde 1910, tras la proclamación de la República, se transformó en museo. Y a día de hoy es uno de los lugares más visitados de Portugal.

Del interior y el exterior del palacio cabe destacar, el patio con arcos moriscos; las partes conservadas del monasterio, como el claustro, decorado con azulejos, y la capilla, con un retablo del S. XVI; las vistas que se obtienen desde sus terrazas; y las salas del palacio, como el Salón árabe o el Vestíbulo

Pero no se debe uno olvidar de los alrededores del Palacio. Del exótico y extenso Parque Da Pena, que fue construido a la vez que el castillo. Aquí también se notan los gustos del romanticismo del S. XIX, con árboles de distinta procedencia, estanques y el chalet de la condesa de Edla, inspirado en las casas de los Alpes, con un bello interior y bonitos jardines. La condesa de Edla, Elise Hensler, fue una cantante de ópera suiza y la segunda esposa del rey Fernando II. Además, dentro del parque se encuentra la Cruz Alta, el punto más alto de la Sierra de Sintra.

A nosotros la visita al palacio nos encantó, con sus colores, sus formas tan extravagantes, las vistas de la región y la bonita decoración de las salas. Después, paseamos por el Parque da Pena, y nos perdimos, literalmente, en él. Practicamente solos, descubrimos algunos de sus rincones y llegamos al palacio de Edla, cuya visita está incluida en la entrada. La verdad es que disfrutamos mucho de este paseo, además de vez en cuando aparecía ante nuestros ojos, el bonito perfil del palacio.

El palacio da Pena es la atracción más popular de Sintra. Por ello, era normal que se formasen largas colas para entrar. Y esto era siempre el punto negativo de la visita.

Para evitar esto, a día de hoy, al comprar la entrada hay que indicar la hora de entrada al palacio, no al parque. Si se llega tarde, no te dejan entrar y el dinero no se reembolsa. Por lo que hay que calcular bien la hora de llegada, y tener en cuenta, a la hora de reservar los tickets, la media hora que se tarda en autobús, más el paseo de unos 30 min desde la entrada al parque hasta la puerta del castillo.

Las entradas se pueden comprar online aquí, o aquí. Si se tiene la Lisboa Card, se tiene un 10% de descuento a la hora de comprarlas. Además, se puede pagar un suplemento para una lanzadera que lleva desde la entrada principal del parque hasta el palacio. 

Aun así, por ser un lugar tan visitado, recomendamos intentar ir entre semana y llegar o pronto por la mañana, o en las últimas visitas del día, pues suelen ser los momentos en los que hay menos gente.

Es posible llegar andando al castillo, pero se necesita mucho más tiempo, pues el palacio se encuentra en lo alto de una colina, a unos 6 km del centro de SIntra.

Aunque se puede comer en el palacio, hay una cafetería, nosotros solemos evitar estos sitios, pues suelen ser más caros y de peor calidad que los restaurantes del pueblo. Nosotros, para aprovechar más el tiempo en Sintra, comimos unos sándwiches que llevábamos.

La información sobre horarios y precios se puede encontrar aquí.

Castelo dos Mouros: fue construido por los musulmanes durante los S. VIII y IX para proteger la región. Durante la Reconquista de la Península Ibérica, en 1147, el primer rey de Portugal, Alfonso Henríquez, se hizo con el castillo. Este fue cayendo en desuso, y en el S. XIX se encontraba en ruinas, pero el rey de Portugal, Fernando II, lo compró y restauró, convirténdolo en unas ruinas al gusto del romanticismo.

Este se encuentra muy cerca del Palacio Da Pena y se puede llegar andando desde él. Desde aquí se obtienen unas preciosas vistas de la sierra de Sintra, si el tiempo acompaña.

Durante la visita se pasea por las irregulares murallas del castillo, situado en lo alto de una colina, y se recorren las ruinas de los antiguos edificios, entre ellos la capilla que se encuentra cerca de la entrada

A nosotros esta visita nos gustó más de lo que esperábamos. En ese momento la pequeña estaba dormida y la llevábamos en porteo. A la entrada nos asustaron un poco, al decirnos que la subida era dura y que igual era demasiado para hacer con la niña, pero no fue para tanto. Eso si, no recomendamos coches ni sillas

La información sobre el horario y los precios de las entradas, se puede encontrar aquí. Además, los tickets se pueden comprarse a la entrada, o bien online desde aquí, o aquí.

Si se tiene la Lisboa Card, se obtiene un 15% en la entrada a este castillo.

Quinta da Regaleira: esta finca tan visitada se encuentra en el centro de la ciudad de Sintra. El terreno fue comprado por Antonio Carvalho Monteiro en 1892, el cual había ganado mucho dinero en Brasil. Se dice que era masón y muy aficionado a las ciencias ocultas y al esoterismo. Todos estos intereses los incorporó a la construcción de la casa y el parque. 

En sus terrenos construyó un palacio y una capilla siguiendo el gusto romántico de la época. Aunque lo que de verdad atrae a la gente son sus extensos jardines, donde uno puede perderse por sus grutas, fuentes, lagos y ruinas. Sus elementos más famosos son los pozos de iniciación, que se utilizaban con fines ceremoniales. Estos se conectan entre sí, y con otros túneles del parque.

Si uno quiere adentrase en estos jardines y descubrir las alusiones a las obras clásicas, a los masones, a la astrología o a la alquimia se puede reservar un tour como este.

Tenemos que decir que nosotros habíamos leído y oído muy buenas opiniones sobre la la quinta da Regaleira, pero la visita nos decepcionó un poco. Si, es muy interesante y los jardines son muy bonitos, pero esperábamos más. Quizás fue nuestra culpa, porque nuestras expectativas eran demasiado altas.

La información sobre el horario y los precios de las entradas, se puede encontrar aquí. 

Si se tiene la Lisboa Card, se obtiene un 20% en la entrada a este castillo. 

Merece la pena dar una vuelta por los alrededores de esta, donde se encuentran los edificios de la Quinta do Relogio, una finca con elementos mosriscos, y el palacio neoclásico de Seteais, del S. XVII, hoy en día hotel de lujo  y restaurante.

Palacio Nacional de Sintra: Este edificio, que llama la atención por sus dos grandes chimeneas cónicas, se encuentra también en el centro de Sintra.

Su historia se remonta a la época musulmana, cuando era la sede de los gobernantes de la región. Su aspecto actual, una mezcla de estilos gótico, manuelino y mudéjar, provienen de las obras que se llevaron a cabo durante los S. XV y XVI. La parte más antigua que se conserva es la capilla, que data de principios del S. XIV.

El palacio fue ocupado a lo largo de los siglos por la Monarquía de Portugal, que lo iba decorando según sus gustos. Con la llegada de la República en 1910, pasó a ser monumento nacional.

Durante la visita se pasa por habitaciones bellamente decoradas, con paredes recubiertas con antiguos azulejos y techos pintados con cisnes y urracas, relacionadas con una historia de infidelidad del rey Juan I. El punto álgido  de la visita es la Sala de los Escudos, con su increíble artesonado de madera decorado con escudos y sus paredes revestidas con azulejos. La cocina también es interesante. De aquí salen las famosas chimeneas blancas de 33 m de alto. 

Su patio, pintado de blanco y de estilo mudéjar, llama a quedarse un rato en él. Especialmente si se tiene la suerte de no coincidir con muchos visitantes.  

A nosotros la visita de esta palacio nos encantó, y la recomendamos totalmente.

La información sobre el horario y los precios de las entradas, se puede encontrar aquí. Además, los tickets se pueden comprar a la entrada, o bien online desde aquí, o aquí.

Si se tiene la Lisboa Card, se obtiene un 10% en la entrada a este castillo.

Palacio de Monserrate: su historia se remonta al S. XVI, cuando se construyó una capilla en honor a Nuestra Señora de Montserrat. El gran terremoto de 1755 dejó grandes daños en Sintra y en la capilla. A mediados del S. XIX la propiedad pasó a manos del inglés Francis Cook, que construyó el exótico palacio actual, con elementos góticos y moriscos. Este está rodeado por bellos jardines con plantas de diferentes orígenes.

Información sobre la visita, aquí. Las entradas se pueden comprar desde aquí, o desde esta página. Y con la Lisboa Card se obtiene un 15% de descuento.

Villa Sassetti: bonita casa de recreo construida a finales del S. XIX, y rodeada de jardines. En esta trabajó el mismo arquitecto que el de la Quinta da Regaleira, Luigi Manini.

La información sobre el horario y los precios de las entradas, se puede encontrar aquí. Los tickets se pueden comprar desde aquí.

En los alrededores de Sintra, y a los que se puede llegar fácilmente con coche, se encuentra:

Convento dos Capuchos: las ruinas de un convento fundado en el S. XVI.

La información sobre el horario y los precios de las entradas, se puede encontrar aquí. Los tickets se pueden comprar desde aquí. Con la Lisboa Card se obtiene un 15% de descuento.

Santuario da Peninha: situado a unos 16 km de Sintra, aquí hay una capilla cuyos orígenes están ligados a un pobre pastor que se encontró con la Virgen. Además de un palacio inacabado, mandado construir por Manuel Carvalho, el de la Quinta da Regaleira. Su intención era construir una pequeña réplica del palacio Da Pena. Ambos edificios están, a día de hoy, cerrados al público.

No llegamos a ir, pero leímos que este lugar, a 448m de altura, tiene muy buenas vistas de la Costa y del interior. Y, que no es tan visitado como las famosas atracciones de Sintra.

Cabo da Roca: El punto más occidental de Portugal, de la Península Ibérica y de la Europa continental, vamos, la nariz de Portugal. Se encuentra a unos 18 km de Sintra. Desde aquí se obtienen muy buenas vistas de la costa.

Cerca de Sintra se encuentran  las localidades costeras de Cascais, a unos 18 km, y de Estoril, a unos 14 km. Estas son muy populares.  Además de la ciudad de Queluz con su palacio y jardines, que fue residencia de la familia real.

Nosotros pasamos día y medio en Sintra, y el primer día visitamos el palacio da Pena, el castillo de los mouros y la quinta da Regaleira. A la mañana siguiente entramos en el palacio Nacional.

Además tuvimos tiempo de pasear por Sintra para conocer algunos de sus rincones, como la fuente morisca y su bello ayuntamiento, y para disfrutar de sus dulces típicos, como las queijadas y los travesseiros en la fábrica Sapa, cerca del ayuntamiento de Sintra. Cómo hacía muy buen tiempo, y a causa de la pandemia, disfrutamos de estos dulces en la terraza. Pero dentro hay mesas con muy buenas vistas al Palacio Nacional.

Las queijadas son dulces hechos con queso, huevos, leche y azúcar. Los travesseiros son dulces alargados, travesseiro significa almohada, que están hechos con hojaldre, yema de huevo, leche, azúcar y almendras. Ambos están buenísimos. Hemos leido que están muy ricos los travesseiros de la pastelería Piriquita, cerca del palacio Nacional. 

Para conocer un poco mejor esta localidad, desde aquí se puede reservar un free tour por Sintra. O, si se prefiere se puede recorrer Sintra y su parque natural en 4×4. Más información sobre esta actividad, aquí. 

Barajamos acercarnos al Cabo da Roca tras la visita a la quinta da Regaleria, pero el día había sido largo y estabamos cansados.

Nos quedamos con muchas ganas de visitar el palacio de Monserrate y conocer las localidades próximas a Sintra, pero siempre hay que tener alguna excusa para volver.

Óbidos

Óbidos se encuentra a unos 100 km de Sintra. Esta fue una de las visitas que más nos sorprendió de la ruta. Un lugar de casas encaladas y calles empedradas que transporta al mediterráneo. Un lugar rodeado por murallas, en cuyo interior dominan los colores blancos y azules, y las buganvillas decorando las fachadas, y en alto, su castillo medieval.

Habitada por celtas, romanos, visigodos y musulmanes, fue conquistada por Alfonso Henriquez I rey de Portugal, en 1148. Es conocida como Vila das Rainhas, ciudad de las reinas, porque en 1210, el rey Alfonso II entregó el título de esta villa a su mujer, la reina Urraca de Castilla. Desde entonces, Óbidos fue patrocinada por las reinas de Portugal, que la convirtieron en una encantadora villa.

A Óbidos, situado en lo alto de una colina y rodeado por murallas del S. XIV, se entra por la Porta da Vila, puerta de la ciudad, cuyo interior, decorado con azulejos del S. XVIII, no puede dejar a nadie indiferente. Caminando por la calle principal, la Rua Direita, llena de comercio, se llega hasta la plaza de Santa María. Aquí se encuentra la  Iglesia de Santa María, escenario de la boda de Alfonso V con su prima Isabel, de 10 y 8 años respectivamente, en 1441. El interior está bellamente decorado con azulejos del S. XVII. Se dice que su origen se remonta a la época visigoda, tras haber sido mezquita durante el periodo musulmán y reconvertida al cristianismo tras la Reconquista.

Enfrente se encuentra la picota decorada con una red de pesca. Con esta la reina Leonor rendía homenaje a los pescadores que intentaron salvar la vida de su hijo Alfonso, ahogado en el Tajo.

En una de las muchas de las tiendas de esta calle, llenas de recuerdos, probamos el típico licor de guindas de Óbidos, la ginjinha. Esta se puede beber en pequeños barquillos con forma de taza y recubiertos de chocolate. Nosotros pagamos 2,5€.

Al final de la calle, se encuentra el castillo medieval de Óbidos, que domina el pueblo, y que a día de hoy alberga una pousada. Debido a la pandemia no pudimos entrar. Así que nos dirigimos a la parte trasera de este, donde hay buenas vistas del castillo y de las murallas. Desde aquí se alcanza a ver el Santuario do Senhor da Pedra, un edificio del S. XVIII, donde se venera un crucifijo de piedra de los primeros cristianos. Nosotros nos acercamos tras nuestra visita a Óbidos.

Aquí se organiza todos los años un mercado medieval que, la verdad, tiene que estar muy bien, pues el escenario es perfecto, Óbidos ha sabido conservar de maravilla su arquitectura medieval.

Tras esto, nos dedicamos a callejear por Óbidos, descubriendo bellos rincones, plazas, callejones, casas encaladas decoradas con flores, iglesias, y sus muchas y curiosas librerías, como la que se encuentra en la iglesia de Santiago, o la del mercado biológico. Pues Óbidos fue declarada ciudad literaria por la Unesco en el 2015. Aprovechamos para comer en el restaurante Alcaide, uno de los muchos restaurantes que hay en el centro de Óbidos.

Antes de irnos subimos a las murallas por la Porta da Vila, para disfrutar de una bonita perspectiva de la ciudad

Nosotros aparcamos a las afueras de Óbidos, junto al acueducto mandado construir por la reina Catalina de Austria en el S. XVI.

A esta localidad también se puede llegar desde Lisboa con una excursión organizada como esta, o combinarla con la visita a otras ciudades cercanas.

Óbidos- Nazaré

Óbidos-Fátima- Nazaré

Batalha- Nazaré- Alcobaςa- Óbidos

Peniche

Nuestro siguiente destino fue Peniche, que está situado en la costa y a unos 30 km de Óbidos.

Esta localidad se encuentra en la península de Peniche, que antiguamente era una isla. Sin embargo, la sedimentación hizo que durante la Edad Media este trozo de tierra se uniera al continente. A lo largo de esta hay bonitas playas de arena blanca y muchos sitios desde donde contemplar las bonitas vistas de la costa. 

El primer punto al que nos dirigimos fue el Cabo Carvoeiro, que es la parte más occidental de Portugal al norte de Cabo de Roca. Aquí se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de los Remedios. En su interior, bellamente decorado con azulejos del S. XVII, se encuentra la imagen de Nuestra Señora que, según la leyenda, fue encontrada en el S. XII, oculta en una cueva. Muy cerca se encuentra el mirador de la Cruz de los Remedios.

Y aquí nos quedamos, cerca del faro de Cabo Carvoeiro, a ver atardecer, con el océano al fondo, los acantilados fuertemente erosinados y campos de lapiaz, superficies donde las rocas de formas irregulares están separadas  por multitud de surcos.

Desde aquí alcanzamos a ver el pequeño archipiélago de las islas Berlenga, declarado Reserva de la Bioesfera por la Unesco, que se encuentra a unos 10 km de Peniche. La más grande de estos tres islotes es Berlenga Grande, la única habitada y la única que se puede visitar. En el S. XVII se contruyó en esta isla un fuerte para proteger la costa. En barcos que salen de Peniche se puede descubrir esta isla, y descubrir las grutas marinas que rodean la isla. Desde aquí, o desde aquíse puede reservar esta excursión. Además es también posible hacer snorkel en estas aguas, reservando desde aquí, o incluso hacer aquí el bautismo de buceo, más información aquí.

Terminamos muy bien nuestro primer día en Peniche cenando pescado y marisco en el restaurante entre amigos, en el centro de la ciudad.

Del centro de Peniche destaca, sin lugar a dudas, su fortaleza, construida en el S. XVI para la protección del puerto, aunque ha sufrido posteriores renovaciones y reconstrucciones. Durante la dictadura de Salazar fue usada como prisión, y proximamente va a albergar el museo de la Resistencia y la Libertad. Nosotros no pudimos entrar debido a su horario, por lo que nos conformamos con pasear por su zona exterior.

No paseamos mucho más por el centro de Peniche, pues no nos llamó mucho la atención. La iglesia de la Misericordia, cuyo interior habíamos leído que merece la pena, la encontramos cerrada. Así que nos fuimos a descubrir otras partes de la península, llena de idílicas playas. 

Playa de los Supertubos. Peniche es una de las capitales del Surf de Europa, y esta playa tiene una de las mejores olas. De hecho, aquí se celebra cada año una prueba del Campeonato del Mundo. Por supuesto nosotros no la vimos, pues no era temporada. Aun así esta playa de arena blanca nos permitió pasar un rato agradable.

Ilhéu de Papoa, una brecha volcánica con curiosas formaciones rocosas y bonitas vistas.

Playa Baleal Norte. Una playa preciosa de arena blanca y famosa para practicar surf. Si se quiere aprender este deporte se ofrecen cursos para aprenderlo. Más información aquí

 

Alcobaça

A 60 km de Peniche se encuentra esta localidad que alberga el monasterio de Santa María de Alcobaça, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1989. 

La orden cisterciense llegó a Portugal en 1138, y años más tarde, el primer rey de Portugal, Alfonso Henriquez, fundó este monasterio, a mediados del S. XII, para conmemorar la conquista de la fortaleza musulmana de Santarem, y se lo donó a Bernardo de Claraval, monje que consiguió expandir la Orden del Cister por toda Europa. 

Este monasterio fue el primer ejemplo del gótico en Portugal. Beneficiado por la monarquía, el gran claustro gótico fue construido bajo mandato del rey Dionisio I en el S. XIII, y se convirtió en uno de los monasterios medievales más importantes de Portugal. La iglesia es la más grande del país. En 1834, con la eliminación de los monasterios en Portugal, este se quedó sin monjes.

Aquí se encuentran enterrados muchos monarcas portugueses de los S. XIII y XIV. Pero entre todos ellos sobresalen, tanto por los maravillosos sepulcros góticos, como por la historia de amor que los envolvió, el rey Pedro y su amante Inés de Castro. 

El futuro rey Pedro estaba casada con Constanza, pero se enamoró perdidamente de una de las damas de su mujer, Inés de Castro. Constanza murió dando a luz al futuro rey, Fernando I. Pedro pasó a vivir con Inés, con la que tuvo cuatro hijos. Sin embargo esta relación no fue bien vista por la Corte, Inés estaba emparentada con los Reyes de Castilla y se tenía miedo de la influencia castellana en el reino de Portugal. Por eso, el padre de Pedro, Alfonso IV, mandó asesinar a Inés. Tras la muerte de su padre, y la coronación de Pedro como rey, este mandó trasladar los restos de su amada a una tumba en Alcobaça y, según se dice, proclamó que se había casado con ella, exhumó sus restos, la coronó y obligó a los cortesanos a arrodillarse ante ella y besar su mano descompuesta.

Durante la visita nos llamó la atención, además de la gran iglesia, el claustro y algunas de sus salas, la gran chimenea de la cocina del S. XVIII. El agua y el pescado fresco se desviaban del río Alcoa a la cocina del monasterio a través de un canal especialmente construido.

Cuando lo visitamos la fachada principal de la iglesia estaba en obras, lo que le quitó belleza a la gran plaza que se extiende frente a él.

La información sobre precios y horarios de este monumento se encuentra aquí. Además, su entrada es gratuita con la Lisboa Card.

Además de este monasterio, en la parte central de Portugal hay otros dos, también de gran belleza y también incluidos en la lista del Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, que merecen ser visitados. Se encuentran en las ciudades de Batalha y Tomar. Existe una entrada combinada para todos por 15€. Si se quiere entrar sólo en este, la entrada normal cuesta 6€.

Además existen tours organizados, desde diferentes ciudades de Portugal, que combinan la visita a los tres:

Desde Lisboa: Alcobaça – Batalha -Tomar -Nazaré

Desde Nazaré: Alcobaça – Batalha -Tomar

Aparcamos justo al lado del monasterio, en el aparcamiento que hay en uno de los laterales de la plaza. Pagamos 2 €.

Nada más salir del coche vimos la pastelería Alcoa, cuyos dulces ya habíamos probado en Lisboa. Originaria de Alcobaça, se dedica a preparar dulces conventuales siguiendo la tradición de los monjes cistercienses. Nosotros probamos varios de ellos y, la verdad, es que estaban buenísimos.

A unos 400 m del monasterio, en lo alto de Alcobaca, se encuentran las ruinas del castillo. Según las opiniones, estas no tienen nada de interesante, pero las vistas del monasterio y de la ciudad son muy buenas. Teníamos pensado subir, pero tras ver la fachada en obras, decidimos ahorrarnos el paseo y dirigirnos a nuestro próximo destino

Leiria

A 30 km de Alcobaça, se encuentra esta ciudad con un impresionante castillo medieval. Por desgracia, este no estaba abierto por obras de restauración. La verdad, si no se va a visitar el castillo, creemos que no merece la pena esta parada. Y no es que Leiria no tenga ningún atractivo, pero sin su principal monumento, creemos que hay mejores opciones para hacer una parada.

La ciudad fue conquistada por el I rey de Portugal, Alfonso Henriquez, en el S. XII. El castillo fue reforzado y modificado a lo largo de los años, y bajo los diferentes reinados. Este fue fortaleza militar y más tarde, en el S. XIV, residencia real del rey Dionisio y de su mujer, la reina Isabel. Aquí se reunieron las primeras cortes en el S. XIII.

Las estrechas calles alrededor de la plaza Francisco Rodriguez Lobos, donde comimos en una de sus terrazas, tenían mucho ambiente y encontramos varios rincones con mucho encanto, con murales y bellas fachadas y un aire de cierto abandono. Además, desde muchos puntos del casco histórico se tienen vistas del castillo. El rincón que más nos gustó es donde se encuentra la bonita casa de los pintores.

El parking, de pago, 1,8€, lo encontramos en el recinto de la catedral. Esta fue construida en el S. XVI, pero tuvo que ser restaurada tras el terremoto de 1755. Y es que Leiria es ciudad episcopal desde 1545. Desde aquí se puede iniciar la subida al castillo, paseo que no se hace nada largo. De camino se pasa por la iglesia de San Pedro, del S. XII, de la que sólo se conserva su pórtico románico, que, aunque muy deteriorado, todavía deja entrever lo bonito que fue.   

Además de la propia visita a los edificios del castillo, desde este se debe de obtener un bello panorama de la ciudad.

Nazaré

Nazaré, antiguo pueblo de pescadores, con playas de arena blanca y con la ola más grande que se ha surfeado, está situada en la costa y se encuentra a unos 35 km de Leiria.

Su nombre viene, según la leyenda, de una imagen de madera de la Virgen que llegó, desde la ciudad española de Mérida, en el S. VIII. Esta había llegado a España desde Nazareth en el S. IV.

En Nazaré se puede diferenciar, la parte baja, Praia, y la alta sobre el acantilado, el Sítio. A este se llega directamente en coche, o desde un funicular que hay en la parte baja.   

En la parte baja, donde se encontraba el antiguo pueblo de pescadores, se puede caminar por el paseo marítimo y disfrutar de la extensa playa. En el Sítio, además de unos miradores con unas vistas espectaculares a la ciudad, a los acantilados y a las playas, está el Santuario barroco de Nuestra Señora de Nazaré, la ermita de la Memoria y el faro, con un pequeño museo sobre la ola surfeada más grande del mundo. Y es por esto, que Nazaré es muy famosa en el mundo del Surf. 

La Ermita de la Memoria fue la primera iglesia del Sítio. Esta fue erigida para conmemorar que, a finales del S. XII, la Virgen salvó a un caballero de caer por el acantilado mientras estaba cazando ciervos. Se construyó sobre la gruta donde se veneraba la imagen.

En el S. XIV, el rey Fernando I visitó la ermita, y mandó construir una iglesia de mayor tamaño, el Santuario de Nuestra Señora de Nazaré, que fue modificado a lo largo de los siglos S. XVII-XVIII. En su interior se encuentra la imagen milagrosa. Recomendamos entrar para poder ver los bonitos azulejos holandeses del S. XVIII que lo decoran.

En la plaza donde se encuentran ambos edificios religiosos, además de un gran número de gaviotas, se ven puestos de venta, donde las vendedoras llevan el traje típico de la zona, formado por siete faldas.

A través de un camino con vistas a la playa Norte, donde se forma la ola más grande del mundo, se encuentra el Fuerte de San Miguel Arcangel. Este se construyó en el S. XV para defender Nazaré de la piratería, y fue mejorado a lo largo de los años. A principios del S. XX se le añadió el faro.

El fuerte se puede visitar para disfrutar de las espectaculares vistas y para ver el pequeño museo donde se explica el porqué del tamaño de las olas. Y es que bajo el agua se encuentra el Cañón de Nazaré, el desfiladero submarino más grande de toda Europa. Su gran profundidad y su cercanía a la costa causan el tamaño de las olas, y ha convertido a la ciudad en un gran destino para los amantes del surf. Algunas de las que se han surfeado han llegado a alcanzar los 26 m. Este evento reúne a muchísima gente que, desde el faro ven formarse las olas de gran tamaño.

Durante el paseo se ve la estatua de 6 m de altura  del surfero de Nazaré, que junta la leyenda de la Virgen de Nazaré con la historia moderna de la ciudad. Y es que el surfero lleva tabla y cabeza de ciervo, en alusión al animal que, saltando por el precipicio, casi acaba con la vida del caballero.

Por supuesto hay una gran oferta para practicar deportes acuáticos, desde cursos de surf y de bodyboard, a paseos en lancha por el cañón de Nazaré, alquiler de motos de agua Flyboard. Si no se es de deportes acuáticos siempre se puede hacer un tour por la ciudad.

Batalha

En Batalha, a unos 30 km de Nazaré, se encuentra otro de los grandes monasterios de Portugal, incluidos en la lista de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1983.

A unos 3 km de Batalha se encuentra el campo militar de San Jorge, donde tuvo lugar la batalla de Aljubarrota.  Esta relevante batalla para la historia de Portugal, ocurrió el 14 de agosto de 1385, y enfrentó a fuerzas portuguesas e inglesas contra fuerzas castellanas y francesas, dentro de la Crisis Portuguesa de 1383-1385. Esta comenzó tras la muerte, sin descendencia, del rey Fernando I. En Aljubarrota los castellanos cayeron derrotados y supuso la consolidación de Juan I como rey de Portugal y el fin de la disputa entre Portugal y el Reino de Castilla y, por lo tanto, la independencia del reino de Portugal.

Nosotros encontramos el centro de interpretación cerrado, por lo que nos dedicamos brevemente a pasear por los alrededores. Consideramos que sin entrar en el Centro la visita tiene poco interés.

La victoria portuguesa en esta batalla fue también vital para la construcción del monasterio dominico de Santa María de la Victoria en Batalha. Pues el rey Juan I lo mandó construir en 1386, para agradecer la ayuda divina durante esta importante batalla, convirtiéndose en un símbolo de la soberanía portuguesa.

La construcción del monasterio, ejemplo del gótico portugués, comenzó en el S. XIV, y duró dos siglos, durante los cuales los diferentes reyes fueron dejando su huella. En este pueden verse ejemplos del estilo manuelino, un estilo arquitectónico típico de Portugal, llamado así porque desarrolló durante el reinado de Manuel I (1495-1521). Es la variedad portuguesa del gótico tardío y se caracteriza por el exuberante uso de motivos ornamentales en ventanas, techos, columnas, puertas y otros elementos estructurales. Muchos de los motivos son de caracter marítimo, haciendo alusión a la era de los Descubrimientos portuguesa.

Una de las partes más llamativas del monasterio son las capillas inacabadas. Un mausoleo octogonal, que como su nombre indica nunca fue terminado, y le falta la boveda que nunca llegó a cubrirle. Esto se debió a que el rey de aquel momento, Manuel I, paró la construcción para poner todos los esfuerzos en otro monasterio, el de los Jerónimos en Lisboa. 

Dentro del monasterio se encuentran enterrados varios reyes de Portugal, entre ellos el vencedor de la batalla de Aljubarrota, Juan I.

La información sobre precios y horarios de este monumento se encuentra aquí. Además, su entrada es gratuita con la Lisboa Card.

Como ya hemos escrito, existe una entrada combinada para los monasterios de Alcobaça, Batalha y Tomar por 15€. Si se quiere entrar sólo en este, la entrada normal cuesta 6€.

Fátima

Fátima, a unos 25 km de Batalha, es mundialmente conocida por las apariciones de la Virgen a tres pastorcillos el 13 de mayo de 1917. Estos eran Lucía y sus primos, Jacinto y Francisca. La Virgen se les apareció durante 6 meses, todos los días 13 de mes, en el mismo lugar. El 13 de octubre, durante la aparición, los pastorcillos estaban acompañados por 70.000 peregrinos. La Virgen les hizo un llamamiento a la Oración, y les reveló el Secreto de Fátima. Este lo formaban tres visiones, una del infierno, otra de una guerra peor que la I Guerra Mundial, y la tercera, desvelada en el año 2000 por Juan Pablo II, el asesinato de un Papa.

El Santuario de Fátima es un importante lugar de peregrinación, y es un lugar, que aunque no seas creyente, impacta. Impacta por el número de peregrinos que atrae, por la gran devoción de estos y por el tamaño de la plaza frente a la basílica, el doble de grande que la de San Pedro en el Vaticano. Y fue aquí donde mejor comprobamos los efectos de la Pandemia, pues la explanada estaba completamente vacía.

 

La visita a Fátima se basa en la zona que rodea la basílica neobarroca de Nuestra Señora del Rosario, construida en 1928 y donde se encuentran las tumbas de los tres pastorcillos. La imagen de la Virgen de Fátima se encuentra en la Capilla de las Apariciones, que marca el lugar donde la Virgen se les apareció a los tres niños, y que se encuentra en la explanada. La imagen lleva en la corona la bala que dispararon a Juan Pablo II en 1981. 

Además, a 1 km y medio, se encuentra la zona de Aljustrel, donde vivían los pastorcitos, y donde se pueden ver sus casas de piedra. Se puede llegar en coche o en un tren que sale del centro de Fátima y que recorre los lugares de interés.

Los alrededores de la basílica están preparada para acoger al gran número de peregrinos que aquí se reúnen. Hay multitud de tiendas de recuerdos y restaurantes, aunque muchos de ellos no nos dieron mucho al ojo. Para los golosos, en Fátima se pueden comprar muy ricos merengues.

Además, existe la posibilidad de reservar un free tour por el Santuario deFátima, un tour por la ciudad de Fátima, o un tour por los alrededores de Fátima, incluyendo el pequeño pueblo medieval de Ourem, con su castillo de origen árabe.

Tomar

A 30 km de Fátima se encuentra Tomar, donde se puede visitar otro gran monasterio del centro de Portugal, el Convento de Cristo. Este fue incluido en la lista de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1983.

La región fue conquistada en 1158, y le fue concedida a la Orden de los Caballeros Templarios. Fue el primer Gran maestre de la Orden en Portugal, Gualdim Pais, quien fundó el Convento de Cristo en 1160. Este está enterrado en la iglesia Santa María do Olival, junto a otros caballeros de la Orden, a las afueras del casco histórico de Tomar.

El Convento de Cristo fue la sede de los Templarios en el país. Estos gobernaron esta zona central, defendiéndola de los ataques árabes. La Orden fue suprimida a principios del S. XIV, y  se instituyó entonces la Orden de Cristo, que tuvo como sede el Convento. Sus miembros apoyaron los descubrimientos en ultramar de Portugal en el S. XV, lo que les aportó grandes riquezas. Enrique el Navegante, gobernante de la Orden en el S. XV, mejoró el edificio que comenzó a construir Gualdim Pais. Y posteriormente, nuevas obras se llevaron a cabo bajo los diferentes mandatos. Por ello, en el Convento, puede verse una mezcla de estilos arquitectónicos románico, gótico, manuelino y renacentista.

En la visita al complejo del convento y castillo, uno puede recorrer las murallas que lo rodean, y pasear por sus jardines, antes de entrar en el interior del edificio.

La mayor característica de este es la iglesia redonda románica, conocida como charola o rotonda, construida por los Templarios en el S. XII. Está basada en la rotonda del Santo Sepulcro de Jesús en Jerusalén. El interior de esta fue bellamente decorado, con pinturas y esculturas, a finales del S. XV, y muestra la gran riqueza de la Orden. En el Convento se ven algunas de las obras maestras del estilo manuelino, como la gran ventana que decora la fachada de la Sala Capitular. Esta muestra símbolos de la Orden de Cristo, del rey Manuel I, cuerdas y motivos vegetales. La cara en la parte inferior puede ser la del diseñador Diogo de Arruda.

En el Convento de Cristo se reunieron las Cortes en 1581, proclamándose al rey de España, Felipe II, como Felipe I de Portugal. Este fue el comienzo de la unión Ibérica, que terminaría en 1640.

Desde la ciudad de Tomar, se tiene buenas vistas del Convento, las cuales dan una buena idea del tamaño del complejo.

La información sobre precios y horarios de este monumento se encuentra aquí. Además, su entrada es gratuita con la Lisboa Card.

Como ya hemos escrito, existe una entrada combinada para los monasterios de Alcobaça, Batalha y Tomar por 15€. Si se quiere entrar sólo en este, la entrada normal cuesta 6€.

En Tomar, aparte de visitar el Convento de Cristo, merece la pena pasear por las calles estrechas de su casco histórico. En la plaza principal se encuentra la iglesia de San Juan Bautista, del S. XV, el ayuntamiento, y una estatua del fundador de la ciudad, Gualdim Pais. Muy cerca se puede entrar en una de las sinagogas más antiguas de Portugal, S. XV, que hoy aloja un museo sobre los judíos.

En el agradable parque de Mouchau hay una noria romana, y cerca del puente del S. XV se encuentra la Capilla de Santa Iria, cuyo interior debe de ser bonito, pero que no logramos ver abierta. La capilla se construyó en el lugar donde se cree que  la Santa fue martirizada.

A la salida de la ciudad se encuentra el acueducto de los Pegoes, que fue construido a partir de 1593, y que llevaba agual al Convento de Cristo. 

Coimbra

Esta ciudad universitaria de gran ambiente, se encuentra a unos 80 km de Tomar. Nosotros la visitamos en un día. 

Coimbra es la cuarta ciudad más grande Portugal por detrás de las áreas metropolitanas de Lisboa y de Oporto y de la ciudad de Braga.

De origen romano, esta era conocida como Aeminium, y aun hoy mantiene alguna de las obras de este periodo como el criptopórtico, que forma parte del museo nacional de Machado Castro. Tras ser ocupada por suevos, alanos, visigodos y árabes, la ciudad fue conquistada por Fernado I de León en 1064.  Aquí nació el primer rey de Portugal, Alfonso Enriquez, que la convirtió en capital hasta que pasó, en 1255, a Lisboa . Su Universidad, fundada en 1290, es la más antigua de Portugal. La ciudad está en la lista de Patrimonio de la Humanidad desde el 2013.

Coimbra se divide en la parte Baja, donde antiguamente vivían los artesanos, y en la Alta, donde vivían los aristocrátas, clérigos y más tarde, los estudiantes.

Qué ver en Coimbra:

Antes de cruzar el rio Mondego para llegar al centro de la ciudad, hay un número de visitas interesantes.

Quinta das Lágrimas, esta villa, que fue coto de caza real, y que perteneció a la universidad y a una orden religiosa, aloja, a día de hoy, un hotel de 5 estrellas, con spa y campo de golf. Presenta unos jardines magníficos, de ambiente romántico. Además, fueron protagonistas de la historia de amor entre Pedro I y su amante Inés de Castro, los que están enterrados en Alcobaça. Existen muchas leyendas relacionados con este tema, como la fuente de las lágrimas, que según se dice se originó de las lágrimas de Inés de Castro al ser asesinada. Y es que fue en la Quinta das Lágrimas, donde murió. Se dice que el fantasma de Inés sigue vagando por los jardines de la finca. Nosotros no lo vimos, pero los jardines nos parecieron preciosos. 

En Coimbra, lugar donde los amantes se encontraban, se pueden encontrar más referencias a este amor imposible, como el puente de Pedro e Inés.

Esta fue nuestra primera visita de la ciudad y aprovechamos a comer en la terraza del restaurante de la Quinta. La comida estuvo muy buena.

Cerca hay una atracción que puede ser divertida para los más pequeños, Portugal dos Pequenitos. En este se recorren los edificios más emblemáticos de Portugal en miniatura.

Monasterio de Santa Clara la Vieja, a orillas del rio Mondego, se encuentran las ruinas de este monasterio, que debido a su localización sufrió un gran número de inundaciones. Se fundó a finales del S. XIII, pero fue cerrado, debido a la oposición de los monjes del Convento de la Santa Cruz. Su historia está ligada a la Reina Santa Isabel, mujer del rey Dinis, que decidió, a principios, del S. XIII, refundarlo. La Santa fue enterrada aquí, pero tras el abandono del monasterio en el S. XVII, se trasladaron sus restos al Monasterio de Santa Clara la Nueva.

Aquí fue enterrada también Inés de Castro, hasta su traslado a Alcobaça.  

Monasterio de Santa Clara la Nueva, este se construyó en el S. XVII para que las monjas clarisas pudieran tener un nuevo hogar sin problemas de inundaciones. En su interior se encuentra la tumba de plata donde descansan los restos de Santa Isabel. Además, en el coro se encuentra la tumba original, junto a paneles de madera policromada que cuentan la vida de la Reina Santa.

Desde él se obtienen además bellas vistas de la ciudad de Coimbra. 

Una vez cruzado el rio hay un gran número de puntos de interés, y comienza la parte con más ambiente y encanto de la ciudad.

Parte Baja

La calle Ferreira Borges, llena de cafeterías, tiendas y pastelerías, nosotros desayunamos en la pastelería Briosa, conduce a la plaza del comercio, donde se encuentra la iglesia de Santiago, con una bonita portada románica flanqueada por columnas bellamente decoradas. Esta iglesia fue consagrada a principios del S. XIII, aunque sus orígenes pueden ser más antiguos.

La continuación de la calle, Visca da Luz, termina en la plaza 8 de mayo, donde se encuentra una de las visitas importantes de Coimbra, el monasterio de la Santa Cruz, que está ligado al Santo portugués más famoso, San Antonio. Además alberga las tumbas de los dos primeros monarcas portugueses, Alfonso I y Sancho I. Este fue fundado en 1131, y recibió muchas donaciones reales y privilegios papales, convirtiéndolo en el monasterio más importante de Portugal. De su escuela, cuna de los estudios medievales en Portugal, destaca el estudiante Fernando Martins de Bulhoes, San Antonio, que en esta ciudad tomó el hábito y las órdenes de San Francisco. En el S. XVI, bajo el reinado de Manuel I, los edificios románicos de la iglesia y del monasterio fueron  renovados. 

La visita al monasterio nos gustó mucho, tanto los sepulcros reales, como el coro tallado en madera, así como la sacristía y el claustro del Silencio.

En la parte trasera del monasterio, se encuentra un antiguo claustro que ya no forma parte del este, el claustro de la Manga, en cuyo centro se encuentra una fuente renacentista. Y justo al lado se encuentra la elegante cafetería de la Santa Cruz, situado en un edifico que antiguamente pertenecía a la iglesia.

Si se sigue para adelante, por la calle Pedro Rocha, se llega al Patio de la Inquisición, donde, desde 1548, estuvo el tribunal del Santo Oficio.

Casco antiguo

Esta es la zona que más nos gustó de Coimbra, con sus calles estrechas y empinadas y su gran ambiente. Aquí nos tomamos unas cañas en el bar medina y probamos el chorizo grelhado, que te lo sirven todavía al fuego. Además de gustarnos, pasamos un buen rato mientras esperábamos a apagarlo, pues el servicio no fue muy bueno y no nos indicaron muy bien cuando debíamos hacerlo. Para unas cañas estuvo bien, pero para comer elegiría otros lugares. Lo que sí, es que está muy bien situado, junto al Arco de Almedina, que es la entrada al casco antiguo y al barrio alto. Este formaba parte de la fortificación medieval de la ciudad. Su parte más antigua data del S. XI y es la única puerta a la ciudad que sobrevivió.

En la parte Alta de la ciudad se encuentran:

La Catedral Vieja, a la cual se puede llegar por la calle Quebra-costas, que sale del arco de Almedina. Esta fue construida en el S. XII, en estilo románico, y con un aspecto algo parecido a una fortaleza. Fue erigida por orden de Alfonso Henriquez, tras autoproclomarse rey de Portugal y nombrar Coimbra como capital del reino. El segundo rey de Portugal, Sancho I, fue coronado aquí. Vale la pena entrar en ella, para ver su altar flamenco y pasear por su claustro. Una de sus entradas, la puerta Especiosa, es de estilo renacentista y muy bonita.

Coimbra tiene dos catedrales, y es que en 1772, se consideró que la Vieja era pequeña y se pasó la sede episcopal a la iglesia jesuita, pues la Compañía de Jesús había sido expulsada de Portugal. Es por ello que muchos de los elementos de la Catedral Vieja se dispersaron, y el edificio fue pasando de mano en mano.

Algunas de sus obras de arte se encuentran en el museo Nacional de Machado de Castro, en la parte trasera de la catedral Vieja. Se aloja en el antiguo palacio episcopal y en la iglesia de San Juan de Almedina. Al ser lunes el día que visitamos Coimbra, no pudimos entrar. Pero es un museo de arte muy interesante, que además de exponer piezas de antiguas ordenes religiosas de la región, tiene en su interior el criptopórtico de la época romana, un laberinto de galerías subterráneas situadas debajo del foro romano, del S. I dC.

Detrás del museo de encuentra la Catedral Nueva, fundada por los jesuitas a finales del S. XVI, y la Universidad, visita obligadas de la ciudad. Es esta una zona llena de facultades, pero hay que dirigirse al Patio de Escuelas para descubrir los edificios históricos de la Universidad que se disponen alrededor de este. 

Los orígenes del Patio se remontan a finales del S. X, cuando Almanzor mandó construirá aquí una Alcazaba. En el S. XII, Alfonso Henriquez habitó este palacio, convirtiéndose en el primer palacio real del reino. La mejor manera de entrar a este es por la puerta Ferrea, del S. XVII.

La Universidad fue fundada en Lisboa por el rey Dionisio, en 1290. Tras varios traspasos entre estas dos ciudades, la Universidad se quedó en Coimbra, en 1537, durante el reinado de Juan III, cuya escultura domina el patio de Escuelas. Ubicada en el palacio real, entre sus estudiantes se encuentran importantes personajes, como el escritor Eça de Queiroz. En 2013 paso a formar parte de la lista de patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

De la Universidad se pueden visitar los edificios del palacio de Escuelas, subir a la torre de la Universidad, cerrada en el momento de nuestra visita, y explorar el museo de ciencias, una visita un tanto curiosa pero a la vez un punto anticuada. Aunque hemos leído que en el 2022 se ha abierto la Cabina de las curiosidades. Según los intereses de cada uno, hay entradas que combina varias de estas áreas. Más información, aquí

La mayoría de las visitas se hacen por libre, pero una parte se puede hacer sólo con guía. Esta es la biblioteca barroca Joanina, llamada así por su propulsor, Juan V. Se construyó en 1728 y se considera una de las más ricas de Europa. En el edificio de la biblioteca se encuentra también la prisión de la Universidad. Pues, como otras prestigiosas universidades, esta también tuvo el privilegio de autogobernarse.

La Capilla de San Miguel, con su decoración de azulejos, el techo pintado y su órgano, es una maravilla.  Y algunas de las salas del palacio son realmente bellas, como el Gran Salón de actos, antiguo salón del trono, donde ahora se realizan las ceremonias más importantes.

Tanto la librería, como las salas del palacio y la capilla de San Miguel nos encantaron. La parte del museo de Ciencias, nos sorprendió pero no la consideramos una visita imprescindible.

Cerca se encuentra el jardín botánico, creado en el S. XVII, tras introducir el estudio de historia natural en la Universidad. Aquí se encuentra el acueducto de San Sebastián, levantado en el S. XVI siguiendo el trazado de un antiguo acueducto romano.

La zona de la Universidad es también una zona que nos gustó mucho, donde encontramos varias repúblicas, residencias de estudiantes cuyo origen se remonta al S. XIV, cuando el rey Dionisio I, ordenó la construcción de casas para albergar estudiantes mediante pago. Cada una tiene sus reglas aunque hay un Consejo que reúne a los representantes de estas para discutir temas importantes.

Aprovechamos para comer por la zona en O Burrito un restaurante vegano que nos encantó.

En el casco histórico de Coimbra, se tiene uno que perder, para descubrir sus muchos rincones. Y, seguro que durante la visita, se ven estudiantes llevando el traje académico.

Cerca de Coimbra, a unos 17 km, está el yacimiento arqueológico romano de la antigua ciudad de Conímbriga, que nos quedamos con muchísimas ganas de visitar. Este se puede visitar también dentro de una excursión organizada que sale de Coimbra.

En Coimbra se ofrecen numerosos actividades que permiten conocer más a fondo esta ciudad:

Free tour por la ciudad, por el barrio judio, de misterios y leyendas de la ciudad, o un tour nocturno por la ciudad.

Visita guiada por la Universidad, o por la ciudad de Coimbra, o un tour gastronómico.

Espectáculo de fado

Paseo en barco por el rio Mondego, o un tour en kayak.

– Conocer el vino de Coimbra con una visita a una bodega.

Aveiro 

A 60 km de Coimbra se encuentra Aveiro, cuyos canales le han valido el sobrenombre de la «Venecia de Portugal». Estos son recorridos por las coloridas embarcaciones llamadas moliceiros.

La ciudad se encuentra en la Ría de Aveiro, una laguna de agua salada, creada en el S. XVI, cuando la línea del mar retrocedió. El desarrollo de Aveiro se basó en el puerto, en la producción de sal,  y en la pesca, sobre todo de bacalao. Pero las tormentas enarenaron el puerto, a finales del S. XVI, y dejaron a Aveiro sin acceso al mar.  Fue entonces cuando la ciudad perdió en importancia. En 1808 se creo Barra Nova. para que la ciudad volviera a tener acceso al mar.

La visita a Aveiro nos la tomamos con tranquilidad. Comimos pescado en dos restaurantes que nos gustaron mucho, el mercado do peixe y en O telheiro. Y probamos el dulce típico de la ciudad, los Ovos moles, huevos blandos, hechos con yema de huevo, y con forma de pez o de barril. Para mi, amante de los dulces de yema, son una delicia.

Paseamos por el barrio antiguo de pescadores, que se encuentra en la zona del mercado del pez, con casas bajas, calles estrechas y canales. Y anduvimos por la ciudad, cuyo pavimento está bellamente decorado, donde encontramos numerosos edificios en estilo art nouveau.

Los edificios históricos más importantes que visitamos fueron, la iglesia de la Misericiordia, del S. XVI, con una preciosa fachada de azulejos. Esta se encuentra en la Plaza de la República, junto al ayuntamiento del S. XVIII; la Catedral de Santo Domingo del S. XV; y el museo de Aveiro, que se encuentra junto a la catedral, en el antiguo monasterio de Jesús, muy unido a la historia de Santa Juana, hija del rey Alfonso V, que murió aquí en 1490. El hecho de que la hija del rey profesara en Aveiro, promovió el desarrollo de la ciudad. En el museo se puede ver su bella sepultura barroca. 

Montamos en las típicas embarcaciones de la ciudad, los moliceiros, con el que recorrimos los canales de la ciudad. Estas se encuentran pintadas con colores llamativos, y llevan representados diferentes motivos en sus proas y popas, muchos referentes a temas de la ciudad, pero muchos de ellos, con doble sentido y temática erótica. Su función original era recoger moliço, algas, que se usaba como fertilizante. 

El paseo por los canales nos encantó. El guía, que llevaba el mando del moliceiro, nos iba contando historias sobre la ciudad, mientras pasabamos por los diferentes canales, cruzabamos puentes recubiertos por cintas de colores, una tradición de Aveiro, y observabamos el ambiente de la ciudad desde el agua. Desde aquí se puede reservar un paseo en moliceiro. 

Otra posibilidad para conocer esta ciudad, es hacer un free tour, o un tour nocturnoAdemás, se ofertan varias actividades para sacarle el máximo partido a Aveiro como, un tour gastronómico, o una cata de sus productos más tradicionales

A la tarde aprovechamos para acercarnos a la playa de Costa Nova, que se ha hecho famosísima gracias a las casas de colores que se encuentran en su paseo marítimo. Esta zona se puede conocer también haciendo un free tour.

Tras recorrer el paseo, en cuyo suelo están representado peces, y relajarnos en una cafetería con un rico pastel de nata, nos acercamos al faro de Aveiro en la playa da Barra.

Existe la posiblidad de visitar ambos lugares con este tour, que combina la visita a Costa Nova, al faro y a las salinas de Aveiro.

Además, desde Oporto salen excursiones organizadas, como esta, que llegan a Aveiro y a la colorida Costa Nova.

Iglesias de ovar y Vilanova de Gaia

De Aveiro a Oporto hay unos 75 km. En este tramo hay varias iglesias que merecen una parada.

Dos de ellas se encuentran en Ovar, y destacan por sus fachadas cubiertas por azulejos. La tercera, la de Vilanova de Gaia, destaca por su localización, sobre una roca junto al mar.

La primera iglesia se encuentra en Valega, a unos 35 km de Aveiro. La iglesia matriz de Santa María de Valega destaca por su colorida fachada de azulejos. No pudimos entrar, su horario no era muy flexible, y la pandemia no nos ayudó. Pero por lo que hemos visto su techo de madera es bien bonito. De todas maneras, la mayor atracción es su impresionante fachada de colores.

La segunda se encuentra a unos 6,5 km, en Cortegaça, y fue construida a principios del S. XX. La fachada está recubierta por azulejos azules y blancos.

La tercera se encuentra, a unos 20 km, en la playa del Senhor da Pedra y fue construida en el S. XVIII.

Y de aquí nos dirigimos a Oporto, la cual descubrimos en nuestros últimos días de viaje. 

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Nos gusta mucho sacar fotografías en nuestros viajes. Para ello llevamos la cámara Nikon D3400 con objetivo Tamron 18-200. En los viajes largos llevamos también nuestra antigua cámara, la Canon Powershot G5x, por si tenemos problemas con la primera. Además, esta sigue siendo nuestra primera opción si vamos a la montaña, pues es pequeña y ligera. Siempre llevamos varias tarjetas de memoria. La mochila que usamos para llevar las cámaras es esta.

Nuestra guías favoritas para preparar nuestro viajes son la DK y la Lonely Planet.

4 comentarios en “De Lisboa a Oporto en una ruta de dos semanas por el centro de Portugal”

  1. ¡Impresionante ruta! No os dejáis nada, ¿eh? 😉 Preciosas fotos… Qué recuerdos de nuestra estancia en Portugal… ¡Ya tengo ganas de leer sobre Lisboa y Oporto! 😊

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