Irlanda: lo mejor del Anillo de Kerry y parque nacional de Killarney

Martes, 05-Oct-2021

En nuestro cuarto día por Irlanda recorrimos una de las rutas más conocidas del país: El anillo de Kerry, donde aprendimos sobre los fuertes de piedra, nos asomamos a unos acantilados impresionantes, nos relajamos en una playa con ruinas, visitamos la ciudad donde veraneaba Charlie Chaplin y despedimos el día junto a unos ciervos en un mirador de ensueño ¿Nos acompañas? 

Cómo visitar el Anillo de Kerry:

Esta ruta turística circular de unos 179 km, rodea la península de Iveragh donde se encuentra la cordillera Macgillycuddy’s Reeks y el Carrauntoohil, que con sus  1039 m, es el monte más alto de Irlanda. La carretera es, en general, bastante estrecha y no muy buena, habiendo tramos especialmente angostos y sinuosos.

El anillo de Kerry se puede recorrer en 2 direcciones: en el sentido de las agujas de reloj, desde Killarney a Kenmare terminando en Killorglin o en el sentido contrario. Esta ruta es muy popular y existen muchas compañías que la ofertan. Los autobuses realizan la ruta en el sentido contrario a las agujas del reloj, esto es, comenzando en Killorglin. Por ello, se suele recomendar recorrer el anillo en el sentido de las agujas para evitar encontrarse con ellos y visitar los lugares con menos gente. Nosotros, que fuimos en temporada baja y en época de COVID, como no nos íbamos a encontrar con muchos turistas, decidimos recorrer el anillo en el sentido de los autobuses para evitar cruzarnos con ellos en las carretas estrechas del recorrido. Al final, ni vimos muchos turistas ni autobuses.

Esta ruta se puede hacer fácilmente en un día e, incluso menos, si no se para en todos los sitios de interés posibles. Pero si se quiere disfrutar de cada parada, se dispone de tiempo y se decide recorrerlo en 2 días, tampoco se va a tener mucho tiempo para aburrirse.

Si no se dispone de coche, el anillo de Kerry se puede visitar en uno de los múltiples tours que lo ofertan. Existen muchos como por ejemple, este que sale de Killarney;  este que sale de Cork;  o este que sale de Dublín.

Qué ver en el anillo de Kerry

En el siguiente mapa se puede ver nuestra ruta. Nosotros recorrimos también el anillo de Skellig, que es una extensión de unos 20 km (puntos 7 – 11), y, que recomendamos tomar, porque es en esta zona donde se obtienen las mejores vistas.  Si se le dedica más tiempo a la ruta se podría añadir también la visita a la isla Valentia o, visitar las islas Skellig. También están indicados puntos de interés en el anillo de Kerry que consideramos interesantes pero que nosotros no pudimos visitar. Los números siguen el orden de su aparición en el texto.

El día amaneció nuboso pero poco a poco se fue despejando hasta quedar un día soleado con una temperatura moderada. Vamos, un día perfecto.

Salimos de Killarney destino Killorglin a eso de las 8:30. De camino pasamos por Aghadoe. Las vistas desde allí de los lagos de Killarney y de la cadena montañosa MacGillycuddy’s Reeks son muy bonitas. No llegamos a parar por falta de coordinación entre conductor y copiloto pero había sitios para aparcar y disfrutar de las vistas.

Llegamos a Killorglin y aparcamos gratis en un parking nada más cruzar el puente girando a la izquierda en Annadale Road. Lo primero que hicimos fue buscar un sitio para desayunar. Enseguida nos dio a la nariz la panadería Jacks Bakery & Deli. Cogimos un par de cafés para llevar y, entre la gran selección de bollería que tenían, escogimos un scone, que nos decepcionó, y un bollo de manzana, que estaba muy rico. Nos pareció un buen lugar para comprar comida para llevar y tomársela en algún sitio con buenas vistas, que en esta ruta abundan.

Killorglin, en nuestra opinión, no es una parada imprescindible. La ciudad sigue la estética de otras localidades irlandesas, edificios coloridos y una iglesia de piedra pero no llega a destacar sobre otros. Pero por lo que es famoso Killorglin es por la Puck Fair, un festival anual de 3 días que comienza el 10 de agosto con la coronación de una cabra a la que llaman el rey Puck. Se puede ver su estatua cerca del puente.

De Killorglin nos dirigimos a Glenbeigh, y fue aquí cuando las vistas comenzaron a llamar nuestra atención. Teníamos que estar muy atentos al camino porque de repente aparecían espacios un poco más grandes en la carretera que te permitían parar. En algunos de ellos vimos pequeños puestos de vendedores.

El pueblo de Glenbeigh en sí no es de gran interés pero su historia y sus alrededores, playas, ríos, lagos, arte rupestre y rutas de senderismo, lo convierten en un gran destino turístico. De aquí parte una de las 9 etapas de la ruta de montaña Kerry Way que te conduce por la península de Iveragh. Nuestro destino sin embargo era la playa de Rossbeigh a unos 4 km de Glenbeigh. Esta playa de 7 km de largo y aguas limpias está galardonada con la bandera azul, aunque bañarnos no entraba dentro de nuestros objetivos.

Dejamos el coche en el aparcamiento justo al lado de la entrada a la playa. Al lado del parking había un sitio donde ofrecían café y comidas pero estaba cerrado. Pasear por la playa a esas horas fue un momento de gran tranquilidad; estábamos completamente solos y en los charcos de agua diseminados por la arena se reflejaba el cielo lleno de nubes. Disfrutamos de las vistas que teníamos de la península de Dingle y sólo cuando llegó el momento de marchar empezó a llegar alguna persona a pasear a los perros.

Nos pusimos en camino hacia nuestro próximo destino que era Cahirciveen (o Caherciveen, o Cahersiveen). Este tramo de carretera lo disfrutamos mucho por las vistas increíbles que se tienen, sin embargo fue de los más estrechos del recorrido, con espacio para un solo coche. De vez en cuando había ensanchamientos en la carretera que permitían  pasar a los coches que venían en sentido contrario. Además, había varios sitios donde se podía parar y ver las vistas a la playa de Rossbeigh y a la costa de la peninsula de Dingle.

Y llegamos a Cahirciveen tras algo más de media hora. En esta parada visitamos varios puntos de interés.

– El centro de la ciudad donde destaca la iglesia Daniel O’ Connell Memorial, la única iglesia en Irlanda llamada en honor a una persona laica.

 Las ruinas del castillo de Ballycarbery: privado, no puede visitarse.

Los Fuertes circulares de piedra Cahergal y Leacanabuaile: los fuertes circulares son asentamientos fortificados de forma circular. Fueron construidos entre los años 400 a 900 d. C por todo el norte de Europa, especialmente en Irlanda. Se construían con piedra o tierra y en general presentaban algún edificio en su interior. En Irlanda existen a día de hoy más de 40.000 de estas edificaciones, aunque se cree que existían al menos 50.000, muchos de ellos desaparecidos a causa del desarrollo de la agricultura y la urbanización. Hay muchas teorías en cuanto al uso de estos fuertes. Se cree que podían haber sido usados como granjas y para guarecer el ganado, como sitio defensivo, a nivel industrial, o como señal de poder y riqueza.

El antiguo cuartel (Old Barracks): este edificio fue construido a finales del s. XIX para proteger el enlace de cable telegráfico entre Europa y América que se había tendido en 1866 desde la isla de Valentia hasta Terranova, en Canada. Durante la guerra civil irlandesa el edificio fue quemado en 1922 para evitar que cayera en manos del ejército. Reconstruido entre 1991 y 1996, hoy en día es el centro de patrimonio donde se puede aprender sobre la historia de Caherciveen y sobre su habitante más famoso, Daniel O´Connell. Nosotros lo encontramos cerrado.

Daniel O´Connell, que nació muy cerca de Cahirciveen, es una de las figuras políticas y religiosas más importantes del siglo XIX en Irlanda. Es conocido en todo el país  como  el Libertador, gracias a sus éxitos en la lucha en pro de la emancipación católica. Sus ideas y pensamientos han inspirado a líderes de todo el mundo, entre los que se incluyen Mahatma Gandhi y Martin Luther King.

Al llegar a Caherciveen aparcamos al comienzo de la calle principal, donde nos sorprendieron los colores tan llamativos de algunas de las casas. Esta calle tenía mucho ambiente y encontramos varios restaurantes. Uno de ellos, The Oratory, nos llamó mucho la atención, pues era una iglesia convertida en pizzería. Hubiera sido un buen lugar para comer, pero como era aún muy pronto, continuamos con nuestra visita. En esta calle se encuentra la iglesia de Daniel O´Connell.

Volvimos al coche y pusimos rumbo al castilo de Ballycarbery. En el camino vimos el edificio The old Barracks. Su arquitectura atrajo nuestra atención por ser tan diferente a todo lo que la rodeaba. Nos recordó un poco a las construcciones del rey Luis II de Baviera, pero en miniatura. Enseguida llegamos a las ruinas del castillo y aparcamos justo enfrente. Sabíamos que no era visitable, pero es que tampoco se puede uno acercar mucho al edificio. Aun así, las ruinas y el lugar nos parecieron bonitos.

Paseamos un poco por la zona para estirar las piernas y dejar correr un poco a la pequeña. Se lo pasó pipa viendo vacas y ovejas por todas partes. Además, en Irlanda le cogió el gusto a comer moras silvestres y los alrededores de este castillo estaban llenos de zarzas.

De allí nos fuimos a los fuertes de piedra que se encuentran a escasos 5 min en coche y aparcamos en un pequeño parking. Andando llegamos enseguida al fuerte de Cahergall. Ni nos esperábamos el fuerte tan grande y tan cuidado, ni nos esperábamos poder caminar por su parte superior, ni pensábamos que esta visita nos fuese a gustar tanto. Y es que este fuerte, construido alrededor del año 600 d. C., ha sido reconstruido y se encuentra en muy buenas condiciones. Tiene un diámetro de unos 25 m con unas paredes de unos 4 m en su punto más alto y 5 m de grosor. En las paredes hay escalones que te permiten llegar a la terraza del círculo y recorrer todo su perímetro. Las vistas a la bahía, al castillo de Ballycarberry y al fuerte de Leacanabuaile nos parecieron maravillosas, especialmente en un día como el que nos salió, en el que el cielo tenía un precioso color azul (si alguien nos hubiera dicho lo que nos esperaba los días siguientes…). El paisaje era muy verde y aquí y allá se veían ovejas pastando, todo muy idílico. Desde ahí arriba nos dio por pensar que habría pasado entre esas paredes. En el centro del fuerte se pueden ver los restos de lo que pudo ser la vivienda de alguien importante hará ya unos 1000 años. Mi hija se lo pasó en grande corriendo por entre las piedras sin saber cuánto tiempo había pasado desde su construcción. Estuvimos solos y nos pareció que en esa zona de Irlanda se había parado el tiempo. Salimos y nos encontramos con un hombre de la zona que se puso a charlar con nosotros (los irlandeses son especialmente abiertos y simpáticos). Nos preguntó que de dónde veníamos y que qué estábamos viendo y también nos preguntó si habíamos oído algo acerca de ese virus que andaba por todas partes en Irlanda. Pues igual sí que estaban un poco apartados del mundo.

Nos quedamos con las ganas de visitar el otro fuerte pues debido a la hora decidimos no acercarnos al fuerte de Leacanabuaile. Por lo que hemos leído, se encuentra en un estado un poco menos reconstruido que el de Cahergall y presenta varios edificios en su interior. Se encuentra a sólo unos 5 min andando del otro.

Preparando este post descubrimos un mirador cercano, el Top of the rock viewing platform. Hay un parking al que se llega, según google maps, en 2 min en coche desde los fuertes y después un camino de 550 metros hasta la cima con vistas a Dingle, la isla Valentia y Caherciveen. Por lo que hemos leído hay que pagar 2,50€.

Nosotros pusimos rumbo a Portmagee que pertenece ya al Skellig Ring. Aquí se encuentra el puente que une la isla Valentia con tierra firme.

Aparcamos en un parking gratuito a la entrada del pueblo. En el aparcamiento utilizamos los servicios que resulta fueron subcampeones en la competición de los mejores baños de Irlanda en el año 2002.

Portmagee es muy pequeño y enseguida llegamos al puerto. Paseamos por él disfrutando del olor a mar y a pescado, y viendo los aparejos que usan para pescar langostas. En el puerto encontramos información sobre el pueblo y leímos sobre la vida del capitán Theobald Magee, de donde le viene el nombre: oficial del ejército del rey Jaime II, se mudó a esta zona y se dedicó al intercambio de bienes entre Francia, Portugal e Irlanda convirtiéndose en contrabandista de productos de gran interés como el brandi, los textiles, el té o el tabaco. Aprovechándose de las numerosas ensenadas de esta zona de la costa desarrolló un trabajo rentable y difícil de controlar. Para los aficionados al cine, Portmagee aparece en la película the Spirit of St. Louis protagonizada por James Stewart.

Hacía una temperatura perfecta, los pescadores estaban trabajando, el olor a mar era estupendo, había gaviotas y mi hija decidió que ese lugar era perfecto para comer. No hubo más que hablar. Mientras le dábamos su puré vimos a un hombre luchando con las gaviotas para salvar el sándwich que se estaba comiendo. Tenía muy buena pinta así que tras preguntarle donde lo había comprado, nos fuimos al pequeño supermercado-ultramarinos que se encuentra a la entrada del pueblo donde los preparan. Los ingredientes los elegimos de entre los productos que ellos venden  (embutidos, carnes, latas de conserva…) y luego le añaden vegetales y salsa. Nosotros escogimos atún con lechuga y salsa agridulce. Estaba muy rico, las gaviotas sabían muy bien lo que se hacían. De paso aprovechamos para comprar una tableta de chocolate de la marca Skelligs Chocolate que producen muy cerca de Portmagee.

En el pueblo vimos un par de restaurantes con muy buena pinta para probar el pescado y el marisco de la zona. Pero la mayor parte de ellos estaban cerrados. De hecho, cuando visitamos Portmagee, el pueblo estaba prácticamente vacío. 

En temporada alta este pueblo pesquero es muy conocido porque de aquí parten los barcos que van a las islas Skellig (Na Scealaga). Estas son dos  pequeñas islas rocosas que se encuentran a unos 12 km de la costa. Ambas son muy importantes por sus colonias de aves marinas.  La más pequeña, Little Skellig, tiene la colonia de alcatraces más grande de Irlanda y no puede visitarse. La más grande, Great Skellig o Skellig Michael, se eleva más de 230 m sobre el mar y en ella se encuentra un asentamiento monástico del s. VI que fue nombrado patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1996. Aquí vivían, con gran austeridad, un pequeño grupo de monjes de S. Fionan en chozas de piedra. Estas estaban construidas en forma de colmena (bee hive huts) y de tal manera que el agua de la lluvia no pudiese entrar. En el s. XIII los monjes se mudaron a Ballinskelligs y la isla se convirtió en lugar de peregrinaje. Hoy en día se ha hecho muy famosa por haber sido utilizada como escenario en películas de la saga La guerra de las galaxias. Los restos del monasterio son, en la película, un antiguo templo Jedi.

Existen muchas compañías que ofertan tours para visitar la isla pero sólo de marzo a octubre y hay que reservar con antelación pues las plazas están bastante limitadas.

Como curiosidad decir que existe una tercera isla Skellig mucho más pequeña que las otras 2. Sólo se eleva unos 20 m sobre el nivel del mar y se llama Lemon Rock. Lo curioso sobre esta isla es que junto a los Acantilados de Moher, es la única localización fuera del Reino Unido que ha sido usada para las películas de Harry Potter. Más específicamente aparece en la película Harry Potter y el príncipe mestizo cuando Harry y Dumbledore van en busca de un Horrocrux escondido en una cueva.

Tras visitar Portmagee nos dirigimos hacía los acantilados de Kerry (Kerry cliffs) y, en apenas 10 min ya habíamos llegado. A la entrada hay un amplio aparcamiento y un camión/caseta donde se pueden comprar bebidas, cafés y algo para comer. Visitar estos acantilados cuesta 4 euros por persona y desde ellos se obtiene una de las mejores  vistas a las islas Skellig y a la isla Puffin. 

Para llegar a ellos hay que recorrer un pequeño paseo en el que estan representadas las cabañas con forma de colmena en las que vivían los monjes de las islas Skellig. Al llegar verás los tres miradores en los que querrás pasar horas observando el paisaje. 

Bajo nuestro punto de vista merece mucho la pena visitar estos acantilados de 300 m de altura, formados hace más de 400 millones de años. Las vistas que se obtienen son increíbles con el contraste entre el azul del mar, el verde y el marrón de las montañas y el contorno irregular de las islas Skellig en el horizonte. Nosotros tuvimos muy buen tiempo y una gran visibilidad lo que hizo que disfrutáramos mucho de esta visita. 

Comparar estos acantilados con los de  Moher nos resulta muy difícil. Las visitas son siempre una mezcla de sensaciones y en los acantilados de Moher tuvimos peor tiempo y visibilidad y al ser más conocidos había un mayor número de personas. De todas formas, no creemos que ninguno sustituya al otro y, las vistas son, en ambos casos, espectaculares. 

De camino a la región de Ballinskelligs, muy cerca de los acantilados, hay un mirador: Cúm an Easpaig, con unas vistas impresionantes a estos y a los alrededores.

Y comenzamos aquí otro de los tramos de la ruta con vistas para quitar el sentido. Por supuesto la carretera es muy estrecha y a veces para poder pasar 2 coches alguno de ellos tiene que retroceder hasta alguno de los puntos donde hay algo más de espacio. El camino dura unos 30 min pero para el copiloto, que puede disfrutar de las vistas con total tranquilidad, se pasa volando.

Antes de llegar a Ballinskelligs pasamos por la bahía de San Finians, donde se puede ver al fondo la isla Puffin y las islas Skellig. Nosotros paramos para ver su pequeña playa que, según leímos, es muy conocida para practicar surf y otros deportes acuáticos. Muy cerca de esta parada (a unos 400 m) se encuentra la fábrica de chocolates Skellig. Aquí hay una cafetería que sólo abre de Semana Santa a Septiembre donde uno puede probar su rico chocolate y sus tartas. También se puede visitar la fábrica y ver como se produce el chocolate de manera gratuita. Para más info aquí.

Y llegamos a Ballinskelligs, Baile an Sceilg en irlandés, que significa la ciudad de la roca escarpada, haciendo referencia a las islas Skellig. Ballinskelligs no es sólo un pequeño pueblo sino una región de habla mayoritariamente gaélica.

Nosotros visitamos la playa de Ballinskelligs llamada Ba na Scealg. Aparcamos en el parking que hay al lado de esta y bajamos a pasear por esta playa que destaca por sus vistas a las ruinas de la Abadía Ballinskelligs y a las del Castillo Ballinskelligs.

El castillo es posiblemente del s. XVI y se le conoce también como el castillo de McCarthy Mór. La abadía se dice que fue construida en el s. XII por los monjes que salieron de Skellig Michael. Se dedicó a San Miguel y los monjes adoptaron la regla agustiniana.

Nos hubiera gustado dedicar más tiempo a esta parada para poder visitar las ruinas de la abadía. Pero decidimos seguir nuestro camino puesto que ya habíamos visitado e íbamos a visitar más abadías durante el viaje. Pero el camino hasta ella y, las vistas que desde allí se tendrán, tienen que ser bonitas.

A nosotros nos hizo un día estupendo que llamaba a disfrutar de cada parada más tranquilamente, pero, suponemos, que si el día que se recorre el anillo de Kerry el tiempo no es bueno, no apetecerá quedarse más en cada parada y estas serán más cortas.

Conduciendo hasta la siguiente parada pasamos por varias playas como la de Inny. Y, enseguida, volvimos a la ruta oficial del anillo de Kerry para visitar el pueblo de Waterville. Esta es una parada que sobre el papel y mirando fotos no parece muy interesante. Sin embargo, tiene un paseo junto al mar muy agradable. Aun así, si se dispone de poco tiempo, en nuestra opinión podría saltarse. Es un destino popular de veraneo y su veraneante más famoso es el actor Charles Chaplin que vino aquí con su familia durante más de 10 años. Este hecho lo conmemoran con una escultura del cómico en mitad del paseo y la celebración en agosto del Festival de cine de comedia Charlie Chaplin.

Llegamos y aparcamos en la calle principal. El día era perfecto y se notaba una gran tranquilidad. Entraban ganas de sentarse en un banco enfrente del mar a ver pasar el día viendo como los niños volaban las cometas. Había un restaurante que nos llamó la atención por tener una langosta gigante agarrando una Guinnes, se llamaba, como no, The Lobster, y servían pescado y marisco. De haberle dedicado más tiempo hubiéramos barajado comer aquí. Pero nuestros siguientes destinos nos estaban esperando así que nos pusimos en marcha enseguida

De camino a Caherdaniel paramos en un parking de gran tamaño, Com An Chiste, que es un mirador con unas vistas espectaculares (me repito, lo sé, pero es que las vistas al mar durante gran parte del camino, en especial en esta zona eran espectaculares). Al ser una costa escarpada cada mirador te ofrece vistas diferentes. En este caso se tiene bonitas vistas de las islas Scariff y Deenish y se ve la península de Beara. Y según el panel informativo del mirador, esta zona, Kerry international dark sky reserve, es uno de los mejores lugares del planeta para observar las estrellas.

Antes de llegar a este mirador se puede visitar el fuerte de Loher del s. IX. Es a esto cuando nos referimos que al anillo de Kerry se le puede dedicar más o menos tiempo en función de los intereses de cada uno. Nosotros, por ejemplo, decidimos no parar más que en los fuertes de Cahersiveen.

Desde aquí nos dirigimos a la playa de Derrynane. La carretera para bajar nos pareció nuevamente muy estrecha. Un desvío lleva a la casa de Daniel O,Connell, a la cual nosotros no fuimos, pero es un museo y se puede visitar. Info aquí

En la playa había muy buen ambiente. Vimos a una pareja bañándose (cosa que nos dio mucho frio), y niños jugando en la arena. Desde aquí se tienen vistas a las ruinas de la abadía de Derrynane que está situada en la isla abadía. Esta abadía, que se cree se construyó en el s. VI, sólo es accesible cuando la marea está baja. Ahora funciona como cementerio y los ataúdes son transportados a través de la playa. En él está enterrada la mujer de Daniel O,Connell.

De camino a nuestra siguiente parada, Sneem, pasamos por varios puntos en los cuales nosotros ya no paramos. Entre ellos están, el fuerte de piedra de Caherdaniel en la localidad que lleva el mismo nombre. Además por el camino hay varias opciones para parar y disfrutar de las vistas. Hay también varias playas como la de Brackaharagh a la cual se llega muy fácilmente desde un parking en la carretera o varias en Castlecove (para llegar a estas playas hay que desviarse). Además, en esta localidad se encuentra el fuerte de piedra Staigue que, según leímos, puede ser el más impresionante de esta zona.

En Sneem paramos y dimos una vuelta. Esta localidad de coloridas casas llama la atención por estar dividida por un puente de piedra. Nos acercamos a este para disfrutar de las vistas, y nos dieron ganas de bajar por unas escaleras para seguir investigando la  ciudad especialmente la zona del rio, pero el día se iba acabando y nos tuvimos que ir.  

Y llegamos a nuestra última parada en el anillo de Kerry, Kenmare. Aparcamos en la calle principal y salimos a dar una vuelta. Esta localidad, de tamaño más grande que las anteriores, fue la que menos nos gustó. Y no porque fuera fea, sino porque llevábamos todo el día visitando pequeños pueblos con unos alrededores preciosos. 

La mayoría de los puntos de interés se concentran en el centro y se recorre en poco tiempo. En el centro de Kenmare se puede visitar un círculo megalítico de gran tamaño. Estos círculos de piedras fueron construidos en el 2200-200 a.C, se cree que con fines rituales y ceremoniales, y parece que están orientados en relación a algún evento lunar o solar. El de Kenmare está orientado a la puesta de sol. Las piedras del circulo rodean el Boulder dolmen, un  monumento funerario. Para visitarlo hay que pagar 2 €.

Y una vez completado el anillo de Kerry pusimos rumbo de vuelta a Killarney. Nuestra idea era ver atardecer en el mirador Ladies view en el parque nacional de Killarney. Enseguida llegamos al paso de montaña Moll´s Gap desde donde se puede disfrutar de las vistas a la cordillera  Reeks de MacGillycuddy. Aquí hay una cafetería-tienda de la cadena Avoca, que encontrareis en otros muchos puntos de Irlanda. Lo teníamos apuntado para desayunar allí (si se hace la ruta en el sentido contrario al nuestro) aprovechando las espectaculares vistas. Pero cuando llegamos, como ya esperábamos, estaba cerrada. Esta cafetería sólo abre de abril a octubre.

Y nos  sumergimos en un paisaje que a esas horas cercanas al atardecer y completamente solos en la carretera tenía un aspecto mágico: montañas de tonalidades marrones, lagos y alguna que otra cascada cayendo por las laderas.

A veces es difícil describir las sensaciones que uno tiene al visitar ciertos lugares. Y adjetivos como bonito o impresionante se quedan cortos para describirlos. Seguramente cada persona disfruta del mismo lugar de manera completamente diferente. Hay muchos factores que influyen en una visita: el tiempo, la gente, la hora del día, o el propio cansancio pueden alterarla. Se nos hace complicado intentar transmitir la belleza de los paisajes irlandeses, pero ese día, a esa hora cercana al atardecer, y totalmente solos, disfrutamos muchísimo del paisaje del parque nacional de Killarney.

Antes de llegar al mirador hicimos una parada en un lago, en el Looscnaugh Lough viewpoint.

Y  enseguida llegamos al ladies view. El nombre le viene de una visita de la reina Victoria en 1861 cuando sus damas se quedaron totalmente enamoradas de las vistas. Paramos en el primer parking que vimos que era relativamente grande y tenía unas vistas maravillosas. Además, había un cartel anunciando el mirador y pensamos que ya habíamos llegado. Pero realmente este mirador se encuentra a 1km de la tienda-cafeteria Ladies view y del mirador principal. Nosotros no paramos por otro problema de coordinación entre conductor y copiloto (las visitas del día se iban notando y andábamos ya algo cansados). Pero os animamos a parar en ambos y comparar que vistas son mejores.

Desde este parking se obtienen unas vistas maravillosas de los lagos y del valle. Además tuvimos una grata sorpresa. Y es que a esa hora había muchos ciervos correteando libremente por la zona. Nuestra hija andaba un poco que no sabía muy bien que hacían por ahí esos perros tan extraños.

Después de disfrutar de las vistas junto con los ciervos durante un largo rato, volvimos a subir al coche. Hicimos nuestra última parada del día en otro parking para ver el lago Superior ya con las últimas luces del día. Y, nos quedamos con ganas de disfrutar más de la zona pero sin luz ya no tenía sentido. Pero no nos fuimos con pena porque al día siguiente volveríamos al parque nacional de Killarney.

Llegamos a Killarney y aparcamos en el mismo sitio del día anterior que era gratis a partir de las 18.30. Paseamos por la New street, observando los escaparates, pubs, restaurantes, los distintos colores de los negocios, hasta llegar a la catedral de Santa María que, por supuesto, estaba cerrada a esas horas. Volviendo sobre nuestros pasos entramos en un restaurante que nos llamó la atención el día anterior: el Old Caragh, donde comimos estupendamente un Chowder y un Sheperds pie. (Más información sobre qué hacer en Killarney aquí).

Y ya, contentos después de cenar, nos fuimos a nuestro alojamiento no sin antes hacer parada técnica en un supermercado para renovar existencias. Intentamos siempre ir a los supermercados cuando ya ha oscurecido para así no perder horas de luz comprando. Y, aunque tratamos de no comer mucha comida basura mientras vamos en el coche, en Irlanda no podíamos evitar comprar las galletas de mantequilla típicas de Escocia.

Qué más ver en esta ruta:

Puntos que nos llamaron la atención pero que en un solo día nos fue imposible hacerlos:

Visitar Islas Skellig.

Explorar isla Valentia. A esta isla, de unos 11 km de largo, se puede llegar o en coche cruzando el puente que está en Portmagee o en Ferry desde Renard Point de marzo a octubre. 

Visitar Kells un pueblo de pescadores entre Glenbeigh y Caherciveen. Aquí se encuentra Kells Bay Gardens, un antiguo jardín victoriano con una gran colección de plantas subtropicales. Tiene varias rutas y el Sky Walk Rope Bridge, más largo de Irlanda. La visita es de pago. Info aquí.

La iglesia de la isla, en el lago Currane (Lough Currane) cerca de Waterville: A las ruinas de esta iglesia románica del s. XII sólo se puede acceder en bote. Por lo que hemos leído el bote se alquila a los locales. Es uno de los lugares menos visitados de Waterville y no sabemo cómo de difícil será alquilarlo.

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Nos gusta mucho sacar fotografías en nuestros viajes. Para ello llevamos la cámara Nikon D3400 con objetivo Tamron 18-200. En los viajes largos llevamos también nuestra antigua cámara, la Canon Powershot G5x, por si tenemos problemas con la primera. Además, esta sigue siendo nuestra primera opción si vamos a la montaña, pues es pequeña y ligera. Siempre llevamos varias tarjetas de memoria. La mochila que usamos para llevar las cámaras es esta.

Nuestra guías favoritas para preparar nuestro viajes son la DK y la Lonely Planet.

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