Durante 15 días recorrimos China disfrutando de sus ciudades, sus paisajes, su gente y gastronomía. ¿Nos acompañas a descubrir nuestra ruta por China?
En mayo de 2026 hicimos una ruta por China de quince días. Como era nuestra primera vez, nos centramos en conocer algunos de sus lugares imprescindibles. Eso sí, como el país nos ha fascinado, estamos seguros que volveremos. Además, una vez le has pillado el tranquillo a las apps móviles, descubrir el país no es complicado.
Así, en nuestra ruta por China visitamos Pekín, Xian, Leshan, Chengdu, Guilin y pasamos medio día en Guangzhou, la capital de la provincia de Cantón de dónde salía nuestro vuelo.
Dicho esto, vamos a explicarte en detalle nuestra ruta por China. Por supuesto, te contaremos qué problemas tuvimos durante el viaje para que no cometas los mismos errores y también comentaremos algunos cambios que se podrían hacer. Por cierto, viajamos con nuestra hija de 6 años.
Por otra parte, en nuestro blog encontrarás mucha más información sobre China, que, esperamos, te sea de ayuda.
Índice
Consejos para organizar una ruta por China por libre
Aunque vamos a escribir un post específico sobre consejos, aquí van algunos aspectos importantes a la hora de planificar tu ruta por China.
– China es enorme, así como sus ciudades, sus atracciones y, en general, sus estaciones de tren. Con esto queremos decir que no intentes conocerlo todo y que a la hora de planificar, cuentes con más tiempo para llegar y salir de los lugares, sobre todo los primeros días del viaje. Ah! y lleva calzado cómodo, porque vas a andar mucho.
– Para moverte entre ciudades lo mejor es tomar trenes rápidos o vuelos internos. Nosotros nos movimos siempre en tren, que eran muy cómodos y super puntuales. Además, puedes ahorrar tiempo y una noche de hotel viajando en tren cama. Aunque puedes comprar los billetes allí o intentar usar la página oficial, para facilitarte la tarea te recomendamos usar Trip, una web que es perfecta para organizar una ruta por China. Aquí no sólo puedes reservar billetes de tren, sino también hoteles y otras actividades.
– Como es probable que visites tanto el norte como el sur del país, ten en cuenta que el clima puede cambiar considerablemente. Esto es importante a la hora de hacer la maleta y de planificar tu ruta por China.
– No lleves dinero, porque no lo vas a usar. De hecho, nosotros no tocamos una sola moneda o un billete en todo el viaje. Bueno, vale, nos dejaron uno para sacarnos una foto en el mirador de los 20 yuanes. Además, tampoco pagamos nunca con tarjeta. Y es que en China todo se hace a través del móvil con las apps de Alipay o WeChat.
– A través de estas apps también vas a poder coger Didis, es decir el Uber chino, que funciona de maravilla y es muy barato. Sin embargo, a veces es más práctico usar el metro, que es más barato todavía y te asegura no verte dentro de un atasco, sobre todo en hora punta.
– Como vas a necesitar el móvil para todo, lleva una powerbank con certificación CCC, porque si no, te la van a quitar (vimos cómo quitaban una en el aeropuerto por no tener esta certificación). Además, tener internet es fundamental. Por eso, te recomendamos contratar una tarifa con datos ilimitados y VPN incluida para poder usar también las apps occidentales. Nosotros, por ejemplo, contratamos la eSIM de Holafly. Si la coges desde nuestra página, cosa que te agradecemos, tendrás un 5% de descuento y nosotros nos llevaremos una pequeña comisión.
– Los hoteles en China nos han encantado, además, tienen un precio muy asequible. Nosotros los hemos reservado desde la web de Trip. Por cierto, otra web que viene bien para reservar en China es Klook. Nosotros lo que hacíamos era comparar siempre en Trip, Klook, GetYourGuide y Civitatis.
Itinerario de nuestra ruta por China
Esta es nuestra ruta por China, que comenzó en Madrid el 24 de mayo y terminó en Frankfurt el 7 de junio.
1: Salida de nuestro vuelo Madrid-Pekín
2: Llegada a Pekín. Hutongs, torres del tambor y la campana, y la animada Wángfujing
3: Pekín: Gran Muralla china sección Mutianyu, templo del cielo y zona de Qianmen
4: Pekín: Ciudad prohibida, parque Jingshan, lago Beihai
5: Pekín: palacio de verano y templos de los Lamas y Confucio. Viaje a Xian en tren cama
6: Xian: soldados de terracota, pagoda del ganso salvaje y barrio musulmán
7: Xian: muralla y mezquita. Viaje a Leshan en tren
8: Visita al Buda de Leshan. Tren a Chengdu: Chunxi Road, people´s park y callejón Kuanzhai
9: Chengdu: reserva de pandas, templo Wu hou, calle antigua Jinli, puente Anshun
10: Tren a Guilin. Área de la trompa de elefante y pagodas del sol y la luna
11: Arrozales de Longji y paseo nocturno por los lagos de Guilin
12: Crucero de Guilin a Yangshuo. Mirador de la tele y espectáculo Impression de Sanjie Liu
13: Yangshuo: puente Fuli, pico Ruyi y West street
14: Xingping. Tren a Guangzhou
15: Guangzhou y vuelo de vuelta.
Mapa de nuestra ruta por China
Aquí te dejamos un mapa con las ciudades que visitamos en nuestra ruta por China. Por cierto, la guía que utilizamos para organizarla fue la de Lonely Planet.
- 1. Pekín
- 2. Xian
- 3. Leshan
- 4. Chengdu
- 5. Guilin
- 6. Guangzhou
Ahora resumiremos qué hicimos cada día de nuestra ruta por China para que te hagas una idea del tiempo que necesitas o de lo interesante que es cada visita.
Por otra parte, como ya hemos dicho, en nuestro blog encontrarás más información de cada destino.
Nuestra ruta por China día a día
Día 1: Salida de Madrid
Salimos a las 11:00 de la mañana de Madrid a Pekín con la compañía Hainan Airlines, que nos parece muy recomendable, ya que los asientos son espaciosos y la comida estuvo bastante bien, con varias opciones a elegir. Además, si necesitas contactar con ellos antes del viaje, el servicio al cliente responde rápidamente.
En el avión te daban un pequeño neceser con antifaz, tapones para los oídos, calcetines, cepillo y pasta de dientes. Y así, entre comida, desayuno, películas y juegos, sobrellevamos el vuelo, durante el cual intentamos dormir para llegar con energía a Pekín.
Día 2 de nuestra ruta por China: Llegada a Pekín
El vuelo no era directo, sino que tuvimos que hacer una escala de unas dos horas en el aeropuerto de Chonquing, a donde llegamos a eso de las 5:00 de la mañana.
Aquí pasamos el control de pasaportes, que fue muy rápido, y antes de volver a montarnos en el avión, compramos un café para comprobar que podíamos usar Alipay y que teníamos internet, que, como ya hemos dicho, lo contratamos con Holafly.
Traslado privado hasta nuestro hotel
A eso de las 10:00 de la mañana llegamos al aeropuerto de Pekín, donde habíamos contratado este traslado privado a través de Trip. Así, al salir nos esperaba un conductor que nos llevó hasta nuestro hotel en una hora. Eso sí, sin decir ni una palabra, porque no hablaba inglés. Sin embargo, tampoco era necesario, porque nosotros ya habíamos dado la dirección.
Lo importante es que nos dejó a la puerta. Es más, aparcó en un garaje con acceso a la recepción por ascensor y llamó antes de llegar. Así, cuando aparcó, había alguien esperándonos.
Nuestro hotel era el The Yard hotel Beijing en Qianmen y nos encantó, tanto por sus instalaciones y habitaciones, como por su ubicación. Nos salió 60€ la noche.
Paseo por la zona de Qianmen
Tras un mini descanso en la habitación, comenzó nuestra ruta por China descubriendo la zona de Qianmen, que se compone de la calle principal, super animada y comercial, y varios hutongs, algunos más tradicionales, pero otros de aspecto moderno donde no faltaban las decoraciones con flores y lámparas e incluso un monumento al Hot pot.
Finalmente, comimos en el pequeño restaurante Awen, que está junto a Quanjude, un local histórico para comer pato laqueado. Aquí probamos algunos Xiao Long Bao riquísimos, es decir, los dumplings típicos de Sanghai que están rellenos de caldo. A nuestra hija le gustó tanto que acabamos volviendo otro día.
Torres de la campana y el tambor y más hutongs
Nuestro siguiente objetivo eran las torres de la campana y el tambor, a las que fuimos en metro. Y es que el tiempo que se tardaba en Didi era parecido y así no nos preocupábamos por el tráfico.
Usar el metro en Pekín es sencillo, ya que puedes poner la máquina para comprar los tickets en inglés. Luego sólo tienes que elegir la estación a la que vas y el número de billetes que quieres. Además, es muy barato. Así, un ticket nos costó 38 céntimos y nuestra hija entraba gratis al medir menos de 1,30.
El metro lo cogimos en la parada de Quianmen y nos bajamos en Schichahai, una calle muy animada donde entramos en una panadería y comprobamos que los dulces chinos muy dulces no son.
Como la torre de la campana estaba cerrada por restauración, subimos a la del tambor a través de una escalera corta, pero muy empinada. Arriba había un balcón con vistas y los tambores que antiguamente servían de reloj y que ahora se tocan varias veces al día en plan espectáculo. Por último, en la planta baja hay una pequeña exposición sobre la historia de la torre.
Tras esta visita, paseamos por los hutongs de alrededor, que son muy tranquilos y residenciales. Como estábamos cansados del viaje, hicimos una pausa en una cafetería de la zona para tomar un té.
Y de aquí fuimos a la animada zona de Nanluoguxiang, donde hay hutongs muy comerciales y abarrotados, pero también los hay tranquilos y residenciales.
Terminamos el paseo en el lago Qianhai, donde había mucho ambiente. Aquí vimos gente en barca, mujeres con trajes tradicionales sacándose fotos y otros pasando la tarde.
La animada calle Wángfujing para acabar el día
Decidimos terminar el primer día de nuestra ruta por China en la animada calle de Wángfujing.
Aquí vimos una pantalla con un panda que parece que se sale de ella, numerosos grupos de chinos bailando, otros cantando karaoke y, por supuesto, un millón de luces. Además, cenamos muy bien en un restaurante dentro del centro comercial Wangfujing Joy, donde vimos la tienda con la decoración más china que te puedes imaginar.
Al final, tomamos el metro de Wángfujing cerca de la iglesia católica para volver a nuestro hotel.
Día 3: Gran Muralla China y Templo del Cielo
Este día de nuestra ruta por China comenzó muy pronto, ya que habíamos reservado este traslado privado a la Gran Muralla China y habíamos pedido que nos recogieran a las 6:30 de la mañana para ir a Mutianyu.
Gran Muralla China, un lugar imprescindible que ver en una ruta por China
Dicho y hecho, a la hora indicada ya estaba nuestro conductor en la recepción del hotel para llevarnos a uno de los lugares imprescindibles que ver en China. Durante el viaje pasamos por la plaza Tiananmen, que nos impresionó por su gran tamaño. Además, nos sorprendió que ya hubiese grupos esperando para entrar.
El viaje duró unas dos horas y en el coche había snacks y botellas de agua. Como la excursión incluía las entradas y la empresa tenía permiso para entrar hasta el funicular, ahorramos tiempo al no tener que usar el autobús lanzadera. De esta manera, a eso de las 8:30 ya estábamos montados en el funicular hacia la Gran Muralla China prácticamente solos. El conductor nos acompañó hasta lo alto y una vez allí, volvió a bajar y nosotros pudimos recorrer la muralla a nuestro aire.
A ver, nosotros decidimos subir y bajar en funicular, porque a nuestra hija no le va mucho la velocidad y lo del tobogán no le hacía mucha gracia. Así, recorrimos la muralla de la torre 14 a la 23. Al principio el camino fue fácil, pero al llegar a la torre 19, la cosa se puso bastante empinada.
Por otra parte, nuestra hija se lo pasó en grande contando los milpiés que nos íbamos cruzando y que fueron unos 50.
Cuando volvimos, empezamos a cruzarnos con más gente. Por eso, aunque Mutianyu no se abarrote tanto como Badaling, lo mejor es que llegues pronto.
Camino de vuelta a Pekín
El conductor nos recogió al bajar para llevarnos de vuelta a Pekín. Por el camino nos proponía parar en una casa de té y otras actividades, todo a través del traductor, pero le decíamos que no y ningún problema.
A eso de las 11:30 nos dijo que en China era hora de almorzar y que sí teníamos hambre. La verdad es que algo ya teníamos, por lo que nos paró en un restaurante que dijo que le gustaba mucho. Por recomendación de la camarera pedimos unas verduras frescas buenísimas y un pollo que nos sirvieron entero, con patas y cabeza, y que no nos acabó de convencer. Sólo a nuestra hija, que le pareció graciosísimo rascarse con la pata.
Antes de llegar a Pekín, le pedimos que nos parase junto a un vendedor de fruta que estaba en la carretera para comprar unas cerezas al peso.
Templo del Cielo, un lugar precioso en el centro de Pekín
Ya en la ciudad, en vez de dejarnos en el hotel, le pedimos que nos llevara al templo del Cielo, que era nuestra siguiente visita.
Compramos los tickets en la taquilla y optamos por las que incluyen la entrada al templo de la Oración por la Buena Cosecha.
Nosotros entramos por la puerta Norte y como se ve en las fotos, coincidimos con mucha gente, pero sin ser del todo agobiante. Además, era divertido ver cómo posaban, sobre todo las personas que iban vestidas con trajes tradicionales.
Tras visitar los lugares más conocidos, nos dirigimos hacia la salida Oeste pasando por el palacio del ayuno y por el pabellón Fangsheng, un lugar que nos pareció precioso y donde no había casi visitantes.
A la salida, no pudimos resistirnos a hacernos unas fotos vestidos con trajes tradicionales gracias a un servicio fotográfico con IA.
Pato laqueado, uno de los platos que tienes que probar en Pekín
Volvimos caminando a Qianmen, coincidiendo con grupos de chinos bailando y haciendo deporte.
Como ya era hora de cenar, fuimos directamente a Quanjude, el restaurante que dicen comenzó con la tradición del pato laqueado. La verdad es que su entrada llama la atención y el pato estaba buenísimo.
Eso sí, tuvimos que esperar unos 15 minutos hasta que nos dieron mesa. Así, al entrar cogimos un número y estuvimos viendo cómo cocinaban los patos hasta que nos llamaron.
Tras pasear por la zona de Qianmen iluminada nos fuimos al hotel, que había sido un día muy largo.
Día 4 de nuestra ruta por China: Ciudad Prohibida, parque Jingshan y lago Beihai
La Ciudad Prohibida, un imprescindible en una ruta por China
En este día de nuestra ruta por China también madrugamos. En este caso, porque queríamos llegar pronto a uno de los lugares imprescindibles que ver en Pekín: la Ciudad Prohibida.
Para eso cogimos el metro de Qianmen a Wángfujing y de allí, caminando a través de hutongs, llegamos a la entrada este a las 9:00 de la mañana. Aunque ya había gente, no tuvimos que esperar apenas para pasar el control y enseguida estábamos dentro.
Por cierto, las entradas para la Ciudad Prohibida las reservamos a través de Trip, ya que lo intentamos por la página oficial, pero no lo logramos. En nuestro caso, cogimos las que incluyen los pabellones del tesoro y de los relojes. Sin embargo, aunque es interesante ir con una visita guiada, optamos por ir por libre para ser más flexibles en caso de que nuestra hija necesitara hacer una pausa.
Sea como fuere, la visita nos gustó mucho y estuvimos dentro unas 4 horas. Por otra parte, aunque había gente, como el lugar es tan grande no nos agobiamos. Además, si te sales de la avenida principal, los visitantes disminuyen considerablemente. Por otro lado, el pabellón de los relojes es pequeño, pero muestra verdaderas maravillas, y el del tesoro es muy recomendable.
Parque Jingshan o las mejores vistas de la Ciudad Prohibida
Salimos por la puerta Norte, la que está frente al parque Jingshan, que era nuestra siguiente visita. Así, tras comprar la entrada, que en mayo 2026 costaba 2 RMB, comenzamos a explorarlo.
El parque es muy bonito, pero por lo que de verdad lo incluimos en nuestra ruta por China fue por las vistas que ofrece de la inmensa Ciudad Prohibida.
Para disfrutar de ellas tienes que subir un par de cuestas en las que verás pabellones chinos y un escenario cubierto donde la gente baila y/o canta. Además, hay cafeterías y puestos de comida, donde puedes descansar y ver su ambiente. De hecho, fue aquí donde probamos esas salchichas pinchadas en un palo tan frecuentes. A ver, mal no están, pero son muy grasientas.
Por otra parte, cuando caminas por el parque no sientes que haya mucha gente. No obstante, en cuanto llegas al mirador principal la cosa cambia y tienes que sacar un poco los codos para poder disfrutar de las vistas. De todas formas, merece mucho la pena. Y para que te hagas una idea, aquí te dejamos una foto.
Lago Beihai, un lugar tranquilo en nuestra ruta por China
Al salir del parque, nos dimos cuenta que las planificaciones no siempre salen bien. Y es que nuestra idea era ir a los templos de los Lamas y Confucio, que no estaban tan lejos. Sin embargo, era hora punta y llegar hasta ellos en Didi tomaba demasiado tiempo e ir en metro tampoco era buena opción.
Finalmente, cambiamos los planes y fuimos paseando entre hutongs residenciales al cercano lago Beihai, que en temporada alta cuesta 10 RMB por persona.
Este es un lugar tranquilo, dominado por una estupa blanca sobre una colina. Nosotros subimos hasta ella, pero no pagamos por entrar, ya que preferimos disfrutar de las vistas y dar una vuelta por la isla que hay en medio del lago, donde hay un templo, también de pago.
Después, caminamos hasta el lago Qianhai, que está super cerca. Al llegar, nos sorprendió su gran ambiente, con pescadores, gente nadando en el agua, otros jugando a las damas, grupos haciendo karaoke y por todas partes personas posando y sacándose fotos.
De cena por Qianmen
Tras un rato allí, tomamos el metro en Sichahai hasta Qianmen, donde cenamos Xialongbao de nuevo por insistencia de nuestra hija. Eso sí, esta vez pedimos uno que era tan grande que podía hasta compartirse. Además, probamos uno de esos calamares sazonados que se comen pinchados en un palo y que nos gustó bastante.
Tras cenar, vimos que un montón de gente llevaba bolsas de una tienda de snacks chinos, por lo que nos entró la curiosidad y fuimos. Dentro había platos para probarlos y, como no, acabamos comprando una caja.
Y ya, por fin, nos fuimos al hotel, que ese día habíamos caminado mucho y estábamos agotados.
Día 5: Palacio de verano, templos de los Lamas y Confucio y viaje a Xian
Palacio de Verano, una visita muy interesante en Pekín
El último día de nuestra ruta por China en Pekín decidimos visitar el palacio de Verano. Para ello tomamos el metro en Qianmen y llegamos en una hora. Al salir, nos encontramos una calle con muchas cafeterías, la mayoría de cadenas internacionales, por lo que nos vino perfecto para tomar el café del desayuno.
Ya más despiertos, caminamos unos 10 minutos hasta el palacio, donde compramos los billetes. Elegimos el que incluía la entrada a las distintas áreas.
Nuestra idea era hacer el recorrido que se recomienda, es decir, ver el hall de entrada, llegar a la isla, tomar allí un bote hasta el barco de mármol, recorrer el gran corredor, subir al templo en lo alto y salir por Schuzou. Sin embargo, no pudimos. Y es que hacía mucho viento, por lo que no había botes. Además, el camino desde el templo a Schuzou estaba cerrado, por lo que acabamos caminando más de lo esperado.
Sea como fuere, la visita nos gustó mucho y estuvimos dentro unos 4 horas. Aprovechamos para tomar algo en una de las cafeterías que hay, donde nos tomamos un batido buenísimo y lo que llaman hamburguesa china, que estaba muy rica.
Al final, salimos por la zona que recrea a Schuzou, a donde no entramos porque estaba de obras.
Templos de Lama y Confucio, un lugar muy interesante de Pekín
Nada más salir, pedimos un Didi, que nos dejó en unos 20 minutos en la zona de los templos de los Lamas y Confucio, que están rodeados de varios hutongs.
Lo primero que hicimos fue visitar el templo de los Lamas, el templo budista tibetano más importante fuera del Tibet, que era de pago. La visita nos pareció muy interesante y recomendable, y salimos oliendo a incienso. Por cierto, a la entrada puedes coger un puñado de palos de incienso e ir mostrando tus respetos a lo largo del recorrido encendiéndolos a la entrada de cada pabellón.
Después, fuimos a comer a un restaurante cercano el plato típico de Pekín Zha jiang mian, es decir, fideos de trigo con cerdo y una pasta de soja fermentada. A nosotros nos encantó y no nos quedamos con hambre, porque se podía rellenar el plato con fideos de manera gratuita. Nosotros te recomendamos este local, Fangzhuanchang no 69, que, además tiene un servicio rapidísimo. De postre pedimos un yogur que ya habíamos visto vender en otros lugares y que también nos gustó mucho.
Tras comer, fuimos al templo de Confucio, que está junto a un colegio. Como coincidimos con la salida de los niños, había mucho jaleo, pero fue divertido verlo.
Este templo es también de pago y, aunque nos gustó menos que el de los Lamas, también fue una visita interesante.
Tren cama a Xian, un viaje muy sonoro
Y llegó la hora de volver al hotel en metro para recoger las maletas e irnos a la estación para tomar el tren cama a Xian.
Como era nuestra primera vez en una estación de tren china y habíamos leído que podía ser muy caótico, fuimos con un par de horas de antelación para no perder el tren. Al final, todo fue sin problemas y tuvimos bastante tiempo de espera. De todas formas, te explicamos más sobre cómo coger los trenes en China en otro post.
Nuestra estación fue la Oeste, que es grande y tiene varias tiendas para comprar comida, así como bastantes restaurantes y cafeterías. Además, en las salas de espera hay agua caliente donde verás a muchísima gente llenando sus termos para prepararse un té o para hacerse las sopas de fideos instantáneos, que son muy populares y las hay en un montón de variedades.
Y como a donde fueres, haz lo que vieres, nosotros hicimos como casi todos los chinos que había en la estación, es decir, comprar fideos instantáneos para el tren y sentarnos a ver el ambientillo.
A la hora indicada, nos subimos al tren. Nosotros teníamos tres camas en un camarote de cuatro y la verdad es que estaba muy bien. Nos dieron agua embotellada gratis y zapatillas, y la cama era todo lo cómoda que nos podíamos esperar. El único problema fue que el chino que ocupaba la cuarta cama roncaba como un oso, por lo que nos costó dormirnos más de lo esperado. A pesar de eso, ahorrar tiempo viajando en un tren nocturno nos parece una idea estupenda en una ruta por China.
Día 6 de nuestra ruta por China: soldados de terracota, pagoda de Dayan, sesión de fotos y barrio musulmán
A las 8:00 llegamos a Xian. Para despertarnos nos tomamos un café frente a la estación en Luckin, una cadena que vas a ver por todas partes.
Allí pedimos un Didi, que nos recogió frente a la cafetería y nos llevó a los soldados de terracota en algo menos de una hora.
Visita a los soldados de terracota, uno de los imprescindibles en una ruta por China
Nosotros llegamos a la entrada norte, una explanada donde hay una estatua del emperador y mucho movimiento, y lo primero que hicimos fue buscar una consigna. La encontramos enseguida. Esta costaba 5 RMB por hora y se usaba a través de Alipay. Nada más guardar las maletas, vino una guía china que hablaba un inglés perfecto y nos dijo que había una gratuita a pocos metros. Así, sacamos las maletas, pagamos 5 RMB y nos fuimos a la consigna que nos decía, que estaba muy cerca de la oficina de entradas.
Como habíamos comprado con antelación los tickets para ver los soldados de terracota a través de Trip, fuimos directamente a la entrada, donde sólo tuvimos que enseñar los pasaportes. Eran las 10:30 y sí, había mucha gente.
Tras un corto paseo entre árboles, enseguida llegamos a la zona donde están los pabellones de los soldados, que son tres, más un museo muy interesante. Nosotros cogimos la audio guía, que costaba 40 RMB, pero también puedes reservar una visita guiada o aceptar la propuesta de alguno de los muchos guías que se te acercarán.
Como ya hablaremos más sobre esta visita en un post futuro, sólo te diremos que nuestra visita duró una 3 horas y coincidimos con mucha gente, pero sólo tuvimos que esperar en el pabellón 1, es decir, donde se ve la imagen más famosa del lugar. Después, la visita fue mucho más llevadera.
Para salir atravesamos una zona super comercial, con estatuas gigantes de los soldados y un montón de tiendas y restaurantes, donde los cocineros preparaban los famosos tallarines anchos de Xian. En serio, sólo faltó que se nos acercara una persona disfrazada de emperador Qin Shi Huang para hacerse fotos con nosotros cual Mickey Mouse en Disneyland.
Por fin, tras un rato, llegamos a la salida y pedimos un Didi hasta nuestro hotel, que estaba junto a la torre del tambor.
Por cierto, nosotros no lo hicimos, pero el museo ofrece autobuses gratuitos para ir al lugar donde se encuentra la tumba del emperador, a la cual no se puede entrar.
Fiesta de dumplings para comer
El Didi nos dejó muy cerca de nuestro hotel, es decir, en la zona entre la torre de la campana y la del tambor, donde había un montón de mujeres con trajes tradicionales haciéndose fotos.
Lo primero que hicimos fue comer y elegimos para ello el restaurante De Fa Chang, que es muy popular por sus dumplings. La verdad es que tenían una gran variedad, con rellenos distintos y de todas las formas y colores. A nosotros se nos fue un poco la mano y pedimos demasiado, pero es que todo tenía muy buena pinta. Sin embargo, no fueron los mejores que probamos en nuestra ruta por China.
Tras la comida fuimos a nuestro hotel, el Hanshe Meisu Hotel (Xi’an Bell Tower Subway Station Branch), que estaba muy bien y se encontraba junto al metro y muy cerca del barrio musulmán y la torre del tambor. Nos costó 22€ la noche.
Otro hotel que nos planteamos fue el Orange hotel, que estaba en la misma zona y tenía una terraza con vistas.
Pagoda de Dayan y sesión fotográfica
Tras dejar las maletas, fuimos en metro a la pagoda de Dayan, donde queríamos dar sólo una vuelta, pero la cosa se nos complicó un poco.
Así, entramos en una especie de museo sobre la región, que acabó en un montón de tiendas con productos típicos y justo al salir, se nos acercaron varias personas ofreciéndonos sesiones fotográficas con el traje tradicional. Como teníamos tiempo, aceptamos. Pues bien, acabó siendo uno de los mejores momentos del viaje para nuestra hija.
Y es que escogimos traje, nos peinaron y maquillaron, a mi hasta me pusieron pestañas falsas. Si querías algo más especial, podías pagar 20 RMB más. Nosotros lo hicimos para nuestra hija y le pusieron pegatinas brillantes de mariposas, lo que le encantó. Después, nos asignaron un fotógrafo que nos llevó por los alrededores de la pagoda haciéndonos fotos con distintos objetos y en distintas poses. La verdad es que fue muy divertido. Además, no éramos las únicas, ya que esta es una actividad muy popular en Xian y allí había un montón de mujeres haciendo lo mismo.
Al final, pagamos 399 RMB por dos personas y nos pasaron todas las fotos por WeChat. Si quieres, te las editan, lo que significa que le pasan un filtro que te convierte en otra persona. En serio, yo no me parecía en nada. Eso sí, cero arrugas. Cuando le dije que queríamos las fotos sin editar, la de la tienda alucinó, pero aceptó y nos envió las más de 60 fotos que nos había hecho el fotógrafo.
El reportaje duró como una hora y media y luego, como podías quedarte el vestido hasta la medianoche, nos fuimos a dar una vuelta por la zona, que tiene mucha animación, con puestos de comida callejera y una bonita iluminación. Sin embargo, nosotros queríamos acabar el día en el barrio musulmán, por lo que nos quitamos la ropa y volvimos al metro.
Barrio musulmán de noche, una zona con mucho ambiente
Al salir del metro nos recibieron las torres de la campana y el tambor iluminadas y un montón de ambiente, con vendedores ambulantes, mujeres vestidas en trajes tradicionales y mucho ruido y luces.
Comenzamos a andar y enseguida llegamos a un zoco que nos recordó a Marruecos, pero con toques chinos, es decir, un contraste curioso. Y acabamos en una calle que no era muy ancha, pero donde había viandantes, motos, carros, restaurantes, tiendas, puestos de comida, gente sacando perlas de ostras, otras dando masajes y donde acabamos probando el durian, esa fruta famosa por su mal olor.
Al final, cenamos en un local hamburguesa china y fideos Biang Biang, especificando siempre que los queríamos no picantes, Bù Là.
Y ya, después, nos fuimos al hotel, pasando por calles mucho más tranquilas, donde vimos varios locales donde estaban cenando barbacoa.
Día 7: Muralla de Xian, Gran Mezquita y tren a Leshan
Como el día antes habíamos vuelto bastante tarde, para que nuestra hija durmiera más, bajamos a coger un par de cafés a un Luckin que había junto al hotel y nos los tomamos en la habitación.
Por cierto, algo que nos llamó la atención en nuestra ruta por China fue que algunos hoteles se encontraban en la planta de un edificio. Por ejemplo, para llegar a nuestro hotel de Xian tenías que entrar en una sala llena de puestos de comida y subir en ascensor a la moderna recepción.
Muralla China de Xian, el escenario perfecto para reportajes fotográficos
Sea como fuere, esa mañana de nuestra ruta por China fuimos a la muralla de Xian, a la que llegamos a pie desde el hotel. El camino bonito no fue, pero sí curioso, ya que pasamos por bloques y más bloques de edificios de gran altura, donde había tiendas, restaurantes, centros comerciales y hasta la trompa de un elefante rosa colgando de uno de ellos.
Al llegar, compramos las entradas, ya que la muralla es de pago, y comenzamos a recorrerla. Esta se puede descubrir a pie o en bicicleta. Sin embargo, sólo pueden montar en bici las personas entre 12 y 65 años, es decir, a nosotros nos tocó ir en el tren de San Fernando, vamos, un ratito a pie y otro caminando. Durante el paseo, vas pasando por distintas torres, que ahora albergan comercios o pequeñas exposiciones sobre su historia. Además, vas viendo la ciudad, con sus largas avenidas y algunos mercados locales junto a las puertas de la muralla.
Tras recorrer un cuarto del monumento, lo que nos llevó una hora larga, bajamos por la puerta Oeste y nos fuimos a pie al barrio musulmán, donde queríamos visitar la Gran Mezquita.
Por cierto, entramos por la puerta Sur, que es muy bonita. Aunque al principio había mucha gente, nos fuimos quedando solos a medida que nos alejábamos de ella. Además, nos encontramos con un montón de personas vestidas con trajes tradicionales haciéndose reportajes en la muralla.
Barrio musulmán de día
Entramos al barrio musulmán por una de esas puertas chinas tan bonitas y nos encontramos en un bazar. No obstante, enseguida llegamos al pequeño templo budista de Duchenghuang, que es gratuito y donde también había mujeres con trajes tradicionales sacándose fotos.
Tras visitarlo, nos dirigimos por unas calles estrechas, donde había gente jugando a las damas y trabajando en sus talleres, a una de las avenidas principales del barrio, donde nos encontramos con la locura de la noche anterior.
Ese día comimos pinchos morunos, que estaban riquísimos, y un plato de fideos fríos que no nos llegó a convencer. De postre probamos uno de esos platos que venden en los puestos callejeros con distintas texturas y que no estaba nada mal.
Gran Mezquita de Xian, un lugar curioso
Después, nos pusimos a buscar la Gran mezquita, pero nos metimos en otra por error que era muy pequeña y donde estaban rezando.
Al final, logramos llegar y tras pagar la entrada, comenzamos la visita, que nos pareció muy curiosa. Eso sí, al edificio central sólo podían entrar los musulmanes.
Esta fue nuestra última visita en Xian antes de ir al siguiente destino de nuestra ruta por China: Leshan.
Así, volvimos al hotel a recoger las maletas y tomamos el metro hasta la estación.
Llegada a Leshan
El viaje estuvo muy bien, ya que los trenes son cómodos y hay bastante espacio entre asientos. Como íbamos a llegar tarde, compramos unos snacks en la estación para cenar durante el viaje.
Al llegar, pedimos un Didi. Sin embargo, nos costó encontrarnos, porque debimos pedirlo en un lugar donde no podían llegar, pero a través de mensajes en inglés logró recogernos. Sin duda, este fue el conductor más simpático que tuvimos, que hasta intentó hablar con nosotros. El viaje duró unos 30 minutos.
A ver, nosotros íbamos a visitar el Buda de Leshan un domingo, día en el que lo visita mucha gente. Así, nos daba miedo tener que hacer la enorme cola que se hace para bajar a los pies del Buda.
Por eso, decidimos dormir en Leshan, cerca de donde salen las lanzaderas que van a la entrada del Buda. Esta es un área muy bonita, con hoteles preciosos con mucho Feng shui. Sin embargo, también es muy tranquila y no había nada abierto por la noche.
Nuestro hotel fue el Jinye Chanyi vacation hotel, que nos encantó y donde nos trataron fenomenal.
Día 8 de nuestra ruta por China: Buda de Leshan y Chengdu
Como ya hemos dicho, queríamos evitar a toda costa la cola para bajar al Buda. Además, teníamos un billete de tren reservado para ir a Chengdu a las 14:30.
A ver, no es necesario reservar con antelación este billete. Sin embargo, unos días antes de comenzar nuestra ruta por China, vimos un video en el que unos viajeros se habían quedado sin ticket de vuelta a Chengdu porque se habían agotado. No sé, igual pasa sólo en la hora más popular o en días de vacación china. No obstante, nosotros hubiéramos podido comprar en la estación billetes para el mediodía, pero para estar seguros de tener uno ya lo llevábamos comprado.
Por todo esto, decidimos visitar el Buda de Leshan en cuento abriese, esto es, a las 7:30.
Visita al Buda Gigante de Leshan, un lugar de nuestra ruta por China que nos encantó
Pues bien, a las 7:30 ya estábamos en la lanzadera a la entrada al Buda, que salía a unos 50 metros de nuestro hotel. Esta es de pago y puedes comprar billete sólo de ida (10 RMB) o viajes ilimitados (15 RMB), que fue la opción que escogimos. También puedes ir a pie, pero tardas unos 25 minutos.
Al llegar, no había nadie y tras comprar las entradas, echamos a andar, y enseguida vislumbramos la inmensa cabeza del Buda.
Como vamos a escribir un post contando en detalle cómo es la visita, ahora sólo diremos que bajamos solos a los pies y luego visitamos ciertos puntos del parque, como las Mahao tumbas, el puente Haoshang, el pueblo pesquero de Mahao, donde compramos mandarinas a una anciana a la que pagamos a través de Alipay o el templo Lingyun.
Después, pagamos la entrada para el área del parque del Buda Oriental, que es igual de impresionante que la del Buda gigante o incluso más.
Tras descubrir esta zona, que te la recomendamos totalmente, pusimos fin a la visita por la salida oeste tras unas 4 horas dentro. En resumen, fue un lugar que nos gustó más de lo que esperábamos de nuestra ruta por China.
De vuelta al hotel en la lanzadera, recogimos las maletas y compramos un café en un Luckin que había junto a él. Y es que, aunque habíamos tomado zumos y otros snacks en el complejo del Buda, todavía no nos habíamos tomado el café de por la mañana.
Tras esto, cogimos un Didi a la estación. Por el camino vimos Leshan, que es bastante grande y donde había mucha actividad, pero que no deja de ser bastante fea, con esos edificios enormes que abundan en las ciudades chinas.
Viaje a Chengdu, la ciudad de los pandas
Al llegar a la estación de tren de Leshan vimos que una vez pasado el control no había restaurantes. Por lo que nuestra idea de comer allí antes de ir a Chengdu no era viable. Como habíamos llegado antes de lo esperado, cancelamos los billetes de las 14:30 y compramos otros para las 14:00 y así, llegar tres cuartos de hora antes de los esperado.
Al llegar a Chengdu, cogimos el metro hasta Chunxi Road, donde estaba nuestro hotel, pero como nos moríamos de hambre, paramos antes en un restaurante con buena pinta. Aquí probamos el mapu tofu, que nos encantó, unas croquetas de arroz glutinoso que estaban increíbles y un pollo agridulce muy bueno. Por cierto, las raciones en Chengdu eran normalmente enormes, para que lo tengas en cuenta a la hora de pedir.
Ya con mucha energía, nos metimos en la locura de Chunxi Road, donde había pandas por todas partes, así como chinos bailando en los balcones de algunos edificios.
Nuestro hotel en Chengdu
Nuestro hotel en Chengdu fue el Chilling Time hotel (Chunxi Road IFS Branch Chengdu), que refleja a la perfección la locura de los pandas en esta ciudad. Y que te voy a decir, nos encantó. Además, está en Chunxi Road, pero no oímos ruido por las noches. Nos costó 33€ por noche.
En Chengdu estuvimos a punto de reservar el hotel Hanshi por la estética de sus habitaciones, pero estaba cerca del templo Wu Hou y la calle antigua Jinli, por lo que acabamos optando por el de Chunxi. No obstante, si volviésemos a Chengdu, lo escogeríamos sólo por dormir en esas camas tan chinas.
People´s park, donde pasar la tarde con té y pipas
Tras dejar las maletas, volvimos a Chunxi Road y subimos a la azotea del edificio IFS para ver la cara del panda escalador. Tras esto, cogimos el metro y fuimos al People´s park.
A nosotros el parque nos encantó. Estuvimos un rato paseando viendo a gente escribiendo con agua en el suelo, haciendo deporte o remando en barcas en un pequeño lago que hay. También cotilleamos entre los puestos de artesanía y por supuesto, compramos uno de esos zumos que te sirven en un vaso decorado con pandas.
No obstante, la zona que más nos sorprendió es la que usan para buscar pareja, donde hay numerosos anuncios colgados en donde puedes leer las características físicas, monetarias y familiares de los anunciantes, así como qué tipo de pareja quieren.
Tras traducir unos cuantos, nos sentamos en el salón de té Heming, donde pasamos un buen rato entre gente jugando a las cartas y comiendo pipas. Además, nos acompañaba el sonido de los limpiadores de orejas. Sin duda, fue un modo perfecto de descansar después de un día tan intenso.
Kuanzhai alley
Para terminar el día fuimos a Kuanzhai alley, una zona histórica con mucho encanto. Eso sí, es muy popular, por lo que está llena de gente, seguramente la mayoría sean turistas de otras partes de China. Aquí encontrarás casas de té, tiendas de productos típicos, locales para ver ópera de Sichuan y otros negocios para turistas. No obstante, a pesar de no ser un lugar escondido o local, a nosotros nos encantó.
En Kuanzhai alley no estuvimos mucho tiempo, porque estábamos agotados, pero nos dio tiempo a recorrer la zona, entrar en alguna tienda y disfrutar del ambiente, que a veces es un poco agobiante. Aparte, encontramos una tienda de productos de panda con precios muy competitivos, donde aprovechamos para comprar varios regalos.
Volvimos al hotel en metro y de camino compramos comida para llevar en un restaurante. Estuvimos tentados de pedir y que nos trajera la comida el robot del hotel, pero preferimos ahorrar tiempo.
Por cierto, de vuelta al hotel vimos Chunxi Road de noche, con sus luces, ruidos y sus muchas pantallas iluminadas. Además, por toda la ciudad vimos pandas, tiendas de té y de pimienta de Sichuan, donde vendían también ese aceite rojo que a los que no soportamos el picante nos da pavor.
Día 9: reserva de pandas y más visitas en Chengdu
También tuvimos que madrugar este día de nuestra ruta por China. Y es que íbamos a visitar la reserva de pandas y recomiendan ir pronto para verlos más despiertos.
Visita a la reserva de pandas, donde caminamos un montón
Por eso, a las 7:00 estábamos ya cogiendo un Didi en uno de los extremos de una Chunxi Road vacía y silenciosa.
En media hora llegamos y el coche nos dejó a unos pocos minutos caminando de la entrada, donde, aunque ya había gente, no era demasiada.
Nosotros ya habíamos comprado las entradas para la reserva de pandas a través de Trip, porque costaban lo mismo y así no esperábamos al llegar. No obstante, las puedes comprar allí mismo. De este modo, sólo tuvimos que mostrar nuestro pasaporte para entrar.
La reserva de pandas es muy grande y a nuestro parecer, no está muy bien señalizada. Sin embargo, la visita está muy bien y vas a ver muchos pandas. Cuando fuimos, los pandas estaban en su mayoría fuera, pero también había recintos cerrados, que nosotros vimos vacíos. Por otra parte, hay varias zonas con pandas rojos y una con monos.
También hay tiendas y puestos para comer. De hecho, tras una hora, nos sentamos en uno de ellos a desayunar yogur de fresa con su debida decoración pandil y unas bolas de arroz glutinoso también en forma de panda.
A nosotros nos llevó unas 5 horas recorrer la reserva y acabamos agotados. Al principio, vimos a los pandas comiendo y moviéndose, y ya al final, andaban durmiendo en lo alto de los árboles. Así que, suponemos que madrugar sí merece la pena.
Si no tienes tanto tiempo, siempre puedes saltarte alguna de las zonas. Y para no cansarte, puedes pagar por usar la lanzadera que recorre el parque.
Templo Wu Hou, historia y tradición
Una vez fuera, pedimos un Didi hasta el templo Wu Hou, que se encuentra junto a la calle antigua de Jinli. Antes de visitarlo, comimos en uno de los locales cercanos, donde pedimos fideos dan dan y pollo con arroz con la ayuda de un palo largo con el que indicábamos las fotos de los platos que queríamos.
Ya con energía, compramos las entradas para el templo y comenzamos a descubrirlo. A nosotros nos pareció una visita muy interesante, ya que aprendes sobre la historia de los Tres Reinos. Además, guarda rincones preciosos, que son perfectos para los amantes de la fotografía.
Calle antigua Jinli, un rincón precioso de Chengdu
Otra ventaja de visitar este templo es que se encuentra junto a la calle antigua Jinli, que es preciosa. Aunque de noche debe de ganar, nosotros la visitamos de día y, aún así, también nos encantó. Además, coincidimos con un espectáculo de danzas étnicas, lo que le añadió colorido a la visita.
Al igual que Kuanzhai alley, aquí también vas a encontrar muchas tiendas de productos típicos de la región, así como puestos de comida callejera y casas de té. Una que nos gustó mucho es la que se encuentra al final, junto a un lago, en un rincón con mucho encanto, donde había mucha gente limpiándose los oídos.
Puente Anshun, luces y fiesta
Y de Jinli cogimos un Didi para ir al puente Anshun, una zona de fiesta en Chengdu que gana mucho de noche.
Como llegamos de día y estábamos muy cansados, nos metimos en un pub a tomar una cerveza bien fresca. La verdad es que estaba casi vacío, ya que sólo había dos mesas donde bebían cerveza, comían fruta y jugaban a los dados. A pesar de eso, había música en directo. Así, un hombre cantaba y tocaba la guitarra, y a nosotros nos dio un poco de pena, porque los pocos clientes que había ni escuchaban, ni dejaban de hacer ruido con los dados.
Al salir, ya disfrutamos del puente iluminado, así como de los alrededores. A nosotros nos gustó mucho. Además, la zona estaba super animada, con muchos bares y, por supuesto, con un puesto para limpiarse los oídos. En este caso, tenía pantallas para poder ver cómo se hacía la limpieza, gracias a la cual vimos cómo le quitaban un tapón de cera a alguien. Vamos, lo normal en una zona de fiesta.
Hot pot en Chengdu
De allí fuimos a cenar la típica Hot Pot de Chengdu. De camino, nos encontramos con un grupo de chinas bailando y tuvimos que estar un rato, porque a nuestra hija le fascinaba verlas.
Nosotros habíamos probado la Hot Pot una vez, es decir, no éramos unos expertos y, además, nos metimos en un local donde no suelen ir extranjeros a juzgar por la mirada que nos echaron al entrar. No obstante, fueron super amables y nos ayudaron un montón. El local en Amaps se llama Niushi Group Beef Hotpot y está super cerca de Anshun bridge.
Así, al vernos un poco perdidos con la carta, el camarero vino y nos ayudó a hacer el pedido, bueno, la verdad es que lo hizo él en base a nuestras respuestas. También nos acompañó a elegir las verduras, que estaban en una nevera y podías coger todas las que quisieras. El resultado fue muy bueno y nos costó 178 RMB.
Tras cenar, volvimos al hotel en Didi.
Día 10 de nuestra ruta por China: viaje a Guilin y paseo por la ciudad
Viaje a Guilin
Una de las razones para quedarnos en Chunxi Road fue que nos venía muy bien para ir en metro a la estación del este, que era de donde salía nuestro tren para Guilin a las 8:00 de la mañana. Esta es bastante grande y tiene tiendas y cafeterías, por lo que pudimos tomar un té para ganar energía durante la espera.
A Guilin llegamos a las 13:15 y cuando salimos de la estación el bofetón de calor y humedad fue enorme.
En la zona de Didis pedimos uno hasta nuestro hotel, el Venus Royal, que estaba situado entre las dos atracciones más populares de la ciudad, la trompa del elefante y las pagodas del sol y la luna. Además, tenía una terraza con unas vistas espectaculares. Al llegar, nos subieron de manera gratuita la categoría de la habitación y también nos regalaron el desayuno para uno de los días en que estábamos en el hotel. Nos costó 47€ por noche.
Aparte, en el hall del hotel hay una agencia de viajes con la que reservamos la excursión a los arrozales de Longji que íbamos a hacer al día siguiente.
Área escénica de la trompa del elefante, un lugar con buenas vistas
Tras dejar las maletas, nos fuimos a comer a un local cerca del hotel que tenían fideos de arroz y aire acondicionado, se llamaba Aimin Luosifen. Aquí pedimos tallarines que acompañamos con distintos ingredientes. Además, se podían pedir también sin nada, que viene muy bien cuando viajas con niños pequeños. Como no vendían cerveza, las compramos en la tienda de al lado, algo que está bien visto en China.
Después, fuimos al área escénica de la trompa del elefante, que recibe su nombre por la forma que tiene la roca que domina el parque.
Tras pasear un rato por ella, ver a la gente sacándose fotos y aprender que en las cuevas se almacenaba vino, nos atrevimos a subir a lo alto de la roca a pesar del calor. Pues bien, acabar empapados en sudor tuvo su recompensa, porque las vistas de Guilin desde arriba eran muy bonitas y pudimos comprobar que tras los múltiples rascacielos, se elevaban las formaciones rocosas que tanta fama dan a esta región.
Para refrescarnos nos compramos un helado y fue aquí donde probamos por primera vez el mango congelado, que no es otra cosa que un mango pelado, al que le han pinchado un palo de polo y lo han congelado. A mi hija le encantó y ya tenemos en nuestra casa un par de mangos en el congelador.
Pagoda del sol y la luna, otra experiencia en trajes tradicionales
Junto a esta zona se encuentran las pagodas del sol y la luna, que son la imagen más conocida de Guilin. Además, su vista es tan bonita, que mucha gente se pone trajes tradicionales y posa frente a ellas. De hecho, hay tiendas para alquilarlos en sus alrededores.
Dicho esto, nuestro hotel se encontraba a pocos pasos de ellas y cuando nuestra hija vio el espectáculo que se montaba, nos pidió vestirse de nuevo. Por eso, tras cambiarnos de ropa, que no era plan de ir todo sudados, nos fuimos para allá.
Esta vez nos vestimos los tres por 99 RMB. Así, tras elegir traje y ser maquillados, nos sacó fotos un fotógrafo profesional con distintas poses y objetos. Como la vez anterior, nos las pasaron por Wechat.
Para cenar escogimos el restaurante de nuestro hotel, que está muy bien y tiene platos muy ricos, pero un precio más elevado que los de alrededor. Como se encuentra en la terraza, cenas viendo la trompa del elefante y las pagodas iluminadas, sobre todo si escoges una mesa fuera. Sin embargo, nosotros cenamos dentro, porque el calor y la humedad eran muy altos.
Día 11: Arrozales de Longji, unas vistas preciosas
Tras desayunar en el hotel, que, por cierto, estuvo muy bien, con opciones occidentales y asiáticas, nos vino a recoger a eso de las 8:00 el conductor que habíamos contratado para ir a los arrozales. En unas dos horas llegamos a la entrada y compramos los tickets para visitar la zona.
Huangluo y el espectáculo de las mujeres Yao
Nosotros ya habíamos dicho que no queríamos ver el espectáculo de las mujeres Yao, que queríamos ir directamente a los arrozales de la zona de Dazhai a pasear por ellos. No obstante, parece que, o no nos entendía o no nos quería entender.
Así, el conductor nos dijo a través del traductor que íbamos a parar en Huangluo, la aldea donde las mujeres Yao hacen el espectáculo del pelo. Nosotros le dijimos que no íbamos a verlo, pero nos dijo que no importaba, que el pueblo era bonito.
Así que nos paró y dimos una vuelta. La verdad es que no era feo, con casas de madera a lo largo del río. Eso sí, con numerosos puestos donde las mujeres Yao vendían sus coloridos productos.
Al pasar frente a la entrada del espectáculo, volvió a preguntarnos si queríamos verlo, parecía que si no lo veías no habías estado en China, y le dijimos de nuevo que no. Además, al pasar lo oímos y era en chino.
Comida: arroz de bambú
Eran las 11:30 cuando volvimos al coche, es decir, hora del almuerzo en China. Así, nos dijo que iba a parar para que comiésemos (también él, por supuesto), porque en Dazhai no había opciones. Nosotros no teníamos hambre, pero aceptamos.
Es cierto que el restaurante nos encantó, ya que comimos en un balcón sobre el río con unas vistas bonitas. Y ya que estábamos, pedimos el arroz de bambú. Pues ahí que vino el conductor totalmente alucinado porque este plato era muy básico y no podía entender que lo quisiésemos. Por eso, venía con la carta. Ya le dijimos que era lo que queríamos y que, además, no teníamos hambre.
Por cierto, el arroz de bambú nos gustó, pero no deja de ser arroz un poco glutinoso.
Y por fin llegamos a los arrozales de Dazhai
Bueno, pues por fin nos fuimos hacía Dazhai, a donde llegamos a las 12:30. Aquí tomamos el teleférico, que se paga aparte. Durante la subida, comenzamos a ver los arrozales, que un 3 de junio estaban llenos de agua, pero de un color marronáceo, seguro que en unas pocas semanas pasarían a estar verdes. Por cierto, antes de montar, nos hicieron una foto y al llegar arriba, ya la tenían impresa y la vendían por 30 RMB. Y es que los chinos son unos artistas.
Nada más llegar, fuimos a los dos miradores cercanos que estaban marcados, el de Top Golden Buddha, el más popular, porque está junto al funicular, y el de Eagle stretching wings, que también estaba muy cerca.
El problema era que los otros miradores estaban a más de tres horas caminando, y ya íbamos muy justos de tiempo, porque nos iba a recoger a las 16:00. De este modo, optamos por dar una vuelta corta de una media hora, buscando perspectivas distintas y caminando por los arrozales. Como hacía mucho calor, tomamos un refresco disfrutando de las vistas maravillosas. Si hubiésemos ido sin nuestra hija, es probable que hubiésemos intentado llegar a alguno más.
Al llegar la hora, bajamos en funicular. A ver, nuestra idea era hacerlo a pie, pero el conductor nos compró sin preguntar los tickets de ida y vuelta y, además, nuestra hija no estaba por la labor de caminar tanto con esa humedad, por lo que al final, bajamos y subimos de la manera cómoda. Una vez abajo, el conductor nos llevó de nuevo al hotel.
Aunque vamos a escribir un post sobre la visita a los arrozales, que sepas que si quieres perderte y descubrir más zonas y varios miradores, lo mejor es que hagas noche allí.
Paseo nocturno por la animada Guilin, gente y luces
Al llegar, pusimos una lavadora en el hotel, que tenía este servicio gratuito, y salimos a dar una vuelta por la ciudad iluminada.
A ver, Guilin tiene una zona preciosa para pasear alrededor de los varios lagos que hay en ella y de noche el ambiente es increíble. Vamos, que nos sorprendió para bien. Así, vimos barcos, puentes y templos iluminados, además de algunos recuerdos de la antigua muralla. Asimismo, había gente bailando, haciendo tai chi, cantando o haciendo deporte.
Aunque pasamos por una cafetería en un barco que nos pareció perfecta para disfrutar del ambiente, aun no habíamos cenado, por lo que optamos por buscar un restaurante. Después de cenar dos buenos platos de fideos de arroz, volvimos al hotel.
Día 12 de nuestra ruta por China: Crucero a Yangshuo
En este día de nuestra ruta por China volvimos a madrugar, porque a las 7:30 nos recogían para llevarnos al puerto de donde salen los barcos que van a Yangshuo.
Crucero de Guilin a Yangshuo
Nosotros cogimos a través de Trip este crucero de 4 estrellas que funcionó muy bien. Así, fuimos solos en un coche hasta el puerto, el conductor recogió nuestros billetes y nos dejó en la sala de espera. Como no habíamos desayunado, pedimos dos cafés, ya que había una cafetería, así como una pequeña tienda. No obstante, que sepas que en el barco ofrecían té gratis.
A la hora indicada, subimos al barco, donde teníamos tres asientos con mesa, que usamos sólo para comer, ya que nos pasamos casi todo el tiempo en la parte alta del barco disfrutando del paisaje, que era impresionante.
Además, tuvimos mucha suerte, porque coincidimos con otra pareja que tenía un niño de la edad de la nuestra, por lo que estuvieron pintando y jugando juntos.
Lo más divertido del crucero fue cuando llegamos al mirador de los 20 yuanes y todos los chinos subieron a hacerse la foto con el billete. A nosotros nos dejaron uno y también nos la hicimos, porque donde fueres, haz lo que vieres. Sin embargo, luego pusieron el buffet, que estaba muy bueno, y la terraza se vació. Así que aprovechamos y pasamos un buen rato solos. Al final, acabamos siendo los últimos en servirnos, pero no pasó nada, porque iban rellenando siempre las distintas fuentes.
Cuando desembarcamos en Yangshuo, recorrimos un camino cubierto lleno de puestos, donde no paraban de ofrecernos transporte. Sin embargo, les decíamos que no. Finalmente, al llegar a la carretera, pedimos un Didi que en 5 minutos nos dejó en nuestro hotel.
Nuestro hotel en Yangshuo, el mejor de nuestra ruta por China
Nuestro hotel en Yangshuo fue el Xitang river view holiday y fue el mejor de todos. Nos costó 54€ la noche.
Así, la habitación era grande y tenía un gran ventanal frente al río y las montañas, además de una bañera frente a ella, por si querías disfrutar de un baño con vistas. Teníamos el desayuno incluido, que estaba bien, con opciones occidentales y asiáticas, así como el té de la tarde, que era en la terraza y consistía en un zumo natural, bizcocho y frutas. Aparte, tenía piscina y el servicio era super amable y servicial, y hablaban inglés.
Además, estaba a unos 10 minutos a pie de la West street, la calle con más ambiente de Yangshuo.
Mirador de la televisión, buenas vistas en el centro de Yangshuo
Aunque estuvimos tentados de bajar a la piscina y pasar la tarde a remojo, decidimos subir al mirador de la televisión. Antes pasamos por un supermercado, donde nos sorprendió la cantidad de frutas y verduras que vendían y donde compramos unos plátanos pequeños que tienen en China que estaban muy ricos, así como yogur para beber y otros snacks.
Después, comenzamos el ascenso al mirador, que comienza cerca de West street y es bastante empinado, pero lo peor era la humedad, que hizo que llegáramos empapados a la cima después de una hora subiendo.
Arriba había una cafetería, pero estaba cerrada. Normal, porque estuvimos solos y tampoco nos cruzamos con nadie en el camino. Por otro lado, nadie nos pidió entrada, aunque habíamos leído que podía pasar. Tampoco escalamos a los tejados, porque estaba totalmente prohibido y había alambres para dificultar el ascenso.
De todas formas, había un par de plataformas desde donde disfrutamos de unas vistas maravillosas de los alrededores y donde nos tomamos lo que habíamos comprado en el supermercado.
La bajada fue más sencilla y nos cruzamos con unos 5 asiáticos que comenzaban el ascenso, así como con una pequeña culebra, que se asustó más que yo al oír mi grito y escapó rápidamente.
Impression Sanjie Liu, un espectáculo superlativo
Al bajar, cogimos un Didi que nos llevó al lugar donde se celebra el espectáculo Impression de Sanjie Liu, que comenzaba a las 20:00. Nosotros teníamos las entradas ya compradas a través de Trip, pero también puedes adquirirlas en el lugar.
Antes de entrar, compramos un poco de fruta fresca en un puesto y fuimos a cenar a un restaurante cercano. Aquí pedimos unos caracoles con carne que estaban buenísimos y el pollo en bambú, que es exactamente eso, un pollo entero cocinado dentro de un bambú. El caldo estaba muy rico, pero el plato no nos convenció.
Mientras cenábamos, vimos una cosa que sólo pasa en China: un repartidor trajo a una de las clientas un zumo de otra tienda.
Tras cenar, fuimos al espectáculo, que se encuentra en un lugar precioso, donde está la torre del tambor. Por cierto, merece la pena ir un poco antes, porque puedes ver a distintas etnias tocando instrumentos tradicionales y disfrutar de las vistas.
Sea como fuere, el espectáculo es impresionante y muy visual, porque tiene de telón de fondo las montañas de Yangshuo y por el increíble número de personas de distintas etnias que participan. No obstante, aunque nos gustó y te lo recomendamos, no creemos que sea algo imprescindible que hacer en Yangshuo.
Aunque había bastante gente, no tuvimos ningún problema en encontrar un Didi que nos llevara al hotel al acabar el espectáculo.
Día 13: puente Fuli y pico Ruyi
Este día de nuestra ruta por China comenzó lloviendo a mares. Cosa que es normal en las fechas en las que fuimos, es decir, principios de junio. Por eso, tras desayunar, preparamos un baño con espuma y disfrutamos de las vistas.
Como dejó de llover tanto, salimos a dar una vuelta por Yangshuo a lo largo del río. Sin embargo, no fue buena idea, porque acabamos calados. Además, muchas zonas son de pago. De este modo, acabamos en una cafetería preciosa junto al río en el lugar donde se cogen los barcos para hacer rafting.
Nuestra idea era haber alquilado una moto con sidecar para recorrer el río Yulon, pero la lluvia, la locura de la carretera y que nos dijeron en el hotel que los sidecares se alquilaban fuera de Yangshuo, nos terminó de convencer de no hacerlo. Así, cuando empezó a escampar, pedimos un Didi para ir al puente Fuli.
Puente Fuli, un lugar precioso cerca de Yangshuo
Al llegar, ya había dejado de llover y pudimos disfrutar del puente Fuli y sus alrededores. Aquí puedes coger barcos para hacer rafting, pero nosotros optamos por pasear.
Aunque no había apenas gente, todas las que había estaban sobre el puente, haciéndose fotos, algunas en trajes tradicionales, y volando drones.
Tras pasear un rato, encontramos la cafetería Fulizhi Di, que es un sueño, con un entorno precioso y una carta corta, pero rica. Nosotros pedimos unos zumos y un pollo frito que estaba excelente.
Al acabar, pedimos un Didi a la puerta para ir al Ruyi peak. A ver, todos los conductores de Didi han sido muy amables y, en general, no han interactuado con nosotros. Sin embargo, este intentó vendernos unas entradas para el funicular del Ruyi peak, según él, mucho más baratas. Nosotros no aceptamos, porque nos olió un poco a engaño. No obstante, en cuanto le dijimos que no, dejó de insistir.
Ruyi peak, un mirador precioso de fácil acceso
Esta visita nos encantó, pero no es la más barata, ya que la entrada al teleférico cuesta 220 RMB, es decir, unos 28€. Como siempre, aquellos que miden menos de 1,30 entran gratis.
De manera muy resumida, en esta visita cruzamos el puente cubierto de lazos rojos, por supuesto, añadimos uno pidiendo salud, flipamos con las vistas en la plataforma circular y pasamos por un par de pasarelas de cristal. Al final, vimos un pequeño video sobre la región que le gustó mucho a nuestra hija.
Y ya después de esta visita, volvimos al hotel en Didi. De camino, vimos de lejos la Moon Hill, a la que no fuimos, porque el camino hasta ella estaba cerrado.
Una vez en el hotel, nos tomamos el té de la tarde en la terraza y nos refrescamos un rato en la piscina. Como veis, el tiempo en esta región puede cambiar mucho durante el día.
West street, Beer Fish y mucho ambiente
Para cenar fuimos a la West street, la zona con más ambiente de Yangshuo, donde te vas a encontrar de todo un poco.
Nosotros probamos aquí el popular Beer Fish, que nos gustó mucho su salsa. De hecho, para no desperdiciarla, pedimos un bol de arroz blanco. El restaurante era uno muy grande con terraza, pero vamos, que hay muchos que lo ofrecen. Por cierto, la ración es enorme, para que lo tengas en cuenta a la hora de pedir.
Tras esto, paseamos por la West street, que tiene mucho ambiente, ruido y luces, y donde puedes hacerte un masaje, un retrato, tomarte algo en un local con música en directo, ver robots o entrar en el museo de la liberación y acabar sacándote fotos vestido de soldado.
Nosotros pagamos 20 RMB, es decir, 2,5€, para que le hicieran un retrato a nuestra hija, que, la verdad sea dicha, no se parecía mucho a ella, pero que le hizo mucha ilusión. Eso sí, ten cuidado, porque intentan subir el precio a toda costa, ya sea añadiendo color o envolviéndotelo mejor. Nosotros le dijimos desde el principio que queríamos el de 20.
Día 14 de nuestra ruta por China: Xinping y viaje a Guangzhou
Este era el penúltimo día de nuestra ruta por China y nos tocaba visitar Xinping, que está a unos 45 minutos en coche de Yangshuo.
Como por la tarde cogíamos el tren en la estación de tren de Yangshuo, que está realmente en Xinping, nos fuimos ya con las maletas.
Richuchu café, una de las cafeterías más bonitas de nuestra ruta por China
Pedimos un Didi al que le dijimos que nos llevara al Richuchu café, una cafetería perfecta para disfrutar de las vistas de esta región.
Esta tiene una zona con techo y mesas al aire, por lo que puedes ir llueva o no. De hecho, cuando llegamos estaba lloviznando y completamente nublado, pero tras unos 15 minutos, las nubes levantaron, salió el sol y se secaron todas las mesas, por lo que pudimos disfrutar de la belleza del paisaje que la rodea.
Por cierto, no te olvides de ir al baño, definido por ellos mismos como el más bonito de Yangshuo. A ver, no deja de ser un agujero en el suelo, pero con unas vistas increíbles.
De aquí pedimos otro Didi para ir a la montaña Xianggong, que está a poca distancia del Richuchu café y en la orilla contraria a la de Xinping.
Fue entonces cuando vimos que junto al Richuchu estaban construyendo otros cafés con vistas parecidas.
Montaña Xianggong, un mirador precioso en la orilla contraria a Xinping
El mirador de la montaña Xianggong nos encantó, tanto por sus vistas, como por lo accesible que es, ya que sólo tienes que subir unas escaleras para llegar. A ver, es algo cansado, pero poco a poco se sube perfectamente. Por supuesto, es bastante popular, sobre todo para ver el amanecer, por lo que coincidimos con bastante gente en él, pero sin resultar agobiante.
Una cosa, nosotros íbamos con las maletas y vimos que había taquillas de pago. Sin embargo, al comprar la entrada, preguntamos dónde podíamos dejarlas y nos dijeron que las dejáramos allí mismo de manera gratuita. Así que eso hicimos.
Una vez disfrutamos de las vistas, llegó la hora de ir a Xinping, que, como ya hemos dicho, estaba en la otra orilla. Y aquí viene el problemilla que le vemos a este mirador.
Y es que, si pides un Didi, este te llevará por una ruta de una hora hasta el pueblo. Por eso, es mejor coger una de las minivans que hay, que te dejan en un pequeño puerto donde hay ferries que cruzan a Xinping en unos 5 minutos. El viaje nos costó 30 RMB por persona y el ferry 5.
¿Y que hicimos con la maleta grande que llevábamos? pues el conductor la colocó en el cristal junto a él y ahí fue todo el viaje, nosotros temiendo que en una curva, porque lento no iba, saliera volando. Pero oye, no pasó nada.
Visita al casco antiguo de Xinping
El ferry nos dejó en un puerto rodeado de montañas y decidimos que era momento de comer. Con ayuda de Amaps, elegimos un restaurante cercano con buena valoración, Zuijiangyuan Sichu. Y fue un acierto, porque la comida estaba muy buena y las bebidas bien frías, lo que agradecimos, porque hacía mucho calor. Eso sí, nos equivocamos con uno de los platos, el de pepino relleno, que era muy amargo y no pudimos terminarlo. Además, fueron muy simpáticos y nos permitieron dejar las maletas allí.
Tras la comida, fuimos al casco antiguo de Xinping, que tiene bastante encanto, pero como es muy turístico, está lleno de tiendas y locales para comer. Aquí visitamos una especie de edificio antiguo que era un museo, cuyo interior era bonito y, como siempre, tenía tiendas dentro.
Como hacía mucho calor y teníamos que ir al baño, entramos en la cafetería junto al museo, Xingpinggu Xitai café, que está decorada de manera perfecta para hacerse fotos. Aquí pedimos esos postres gelatinosos con frutas que nos gustaron mucho durante el viaje. A ver, el lugar está muy bien y preparan ricos cafés y otras bebidas, pero los precios son algo más altos que en los puestos callejeros.
Cormoranes y billetes de 20 yuanes
Nuestra idea era subir al mirador Laozhai, pero hacía demasiado calor y nuestra hija no estaba por la labor, por lo que optamos por pasear mejor por el río.
En Xinping se encuentra el mirador de los 20 yuanes, a los que va la gente a sacarse la típica foto con el billete. Además, hay también barcas de pescadores, donde posan y se fotografían con los cormoranes, pagando, por supuesto. De hecho, una es la del pescador con barba que sale en mucha fotos, que ya no pesca y se dedica al negocio turístico. Pues bien, ahí estuvimos un rato viendo todo el movimiento que había.
Aunque nos planteamos dar un paseo en barca por el río Li, el cansancio del viaje y el calor hicieron aparición y decidimos que mejor íbamos a la estación a esperar tranquilamente al último tren de nuestra ruta por China, el que nos llevaría a la capital de Cantón, Guangzhou.
Viaje a Guangzhou, última parada en nuestra ruta por China
Tras recoger las maletas, pedimos un Didi hasta la estación, que no es muy grande, pero tiene un restaurante y una tienda para comprar algo de comer y beber.
A las 20:30 llegamos a Guangzhou. Nuestra idea era ir en Didi a la zona de la torre Cantón para verla iluminada y cenar en uno de los locales de alrededor. Sin embargo, nos equivocamos al seguir las señales y acabamos en la entrada del metro, por lo que cambiamos nuestros planes.
El metro de Guangzhou es el más lioso de los que hemos visto y nos costó más de la cuenta encontrar la línea que queríamos, además, el viaje era de una hora. Por todo esto, llegamos a la torre Cantón a las 22:00. Tras ver como iba cambiando su iluminación, buscamos un restaurante que estuviese abierto. Al final, tuvimos suerte y cenamos muy bien en uno junto a la torre.
Después, pedimos un Didi, que en unos 5 minutos nos dejó en nuestro hotel, el Vienna 3 best, que hacía honor a su nombre y recordaba a la capital de Austria. Nos tocó el piso 12, por lo que teníamos vistas a algunos rascacielos de la ciudad. Nos costó 42€ la noche.
Día 15 de nuestra ruta por China: Guangzhou y vuelta a casa
Y llegó el último día de nuestra ruta por China. Nuestro vuelo salía a las 16:20, por lo que tampoco teníamos mucho tiempo para descubrir Guangzhou.
Isla Ersha, cometas y vistas
Para empezar fuimos al parque Chuanqi, que estaba a unos 10 minutos a pie de nuestro hotel. Aquí tuvimos vistas a la torre Cantón y a otros rascacielos de la ciudad. Además, pudimos disfrutar del ambiente de un parque en China un domingo por la mañana, lo que nos encantó.
Y es que había gente practicando deporte, varias personas volando cometas, algunas impresionantes, grupos de niños jugando, gente cantando, vamos, que había algo que ver por todas partes.
Isla Shamian, Europa en Guangzhou
Después de recoger las maletas, fuimos en Didi a la isla Shamian, que recuerda la época colonial europea y tiene un aire tranquilo, así como unos árboles impresionantes. Además, es gracioso ver a parejas chinas hacerse fotos vestidos de novios occidentales. Un detalle que nos hizo gracia es que estaba marcado un punto donde las copas de los árboles crean un corazón.
Al llegar, desayunamos en un Starbucks de temática Harry Potter que nos gustó a toda la familia. Además, el edificio donde está es precioso.
Después de dar una vuelta, como no teníamos mucho más tiempo, decidimos pedir un Didi e ir a la catedral de Guangzhou para poner ahí punto final a nuestra ruta por China.
Así, tras ver el templo por fuera, porque estaba cerrado, y dar una pequeña vuelta donde vimos un montón de tiendas de frutos secos, pedimos un Didi al aeropuerto.
Viaje de vuelta, café vietnamita
Comimos muy bien en el aeropuerto, en Duohetang, donde pedimos dumplings y unos canutillos que tenían leche por dentro que estaban de miedo.
Volvimos a Frankfurt con Vietnam Airlines e hicimos una escala de varias horas en el aeropuerto de Hanoi, donde probamos el café vietnamita, que nos encantó. También pedimos el que lleva huevo.
Y ahora sí, ponemos punto y final a nuestra ruta por China.
Cambios en nuestra ruta por China
A nosotros el país nos ha encantado y es muy probable que volvamos pronto. La ruta por China que hemos hecho es muy típica para una primera vez en el país. Por supuesto, se le pueden hacer un montón de modificaciones y según las áreas que quieras ver, puedes reemplazar algunas ciudades por otras.
Sin embargo, hay un cambio que se nos ocurrió durante el viaje. Y es que, si quieres descubrir mejor los arrozales de Longji, puedes ir directamente allí al llegar a Guilin. Y ya, al día siguiente, dormir en la ciudad para coger el crucero a la mañana siguiente.
También puedes quitar un día a Pekín, no ver el palacio de verano, por ejemplo, y ganar tiempo para otras visitas, como Pingyao.
Como ves, todo depende de tus intereses y tu forma de viajar. Sea como fuere, cualquier ruta por China nos parece un viaje increíble.
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