Ruta por Albania en coche con mapa, itinerario y consejos

Durante 14 días recorrimos Albania en coche, disfrutando de sus ciudades, paisajes, playa, gente y gastronomía. ¿Nos acompañas a descubrir nuestra ruta por Albania?

Collage de 8 fotos sobre ruta por Albania

En junio de 2025 hicimos una ruta por Albania de catorce días en coche. Además, pasamos un día en la bonita localidad de Ohrid en Macedonia del Norte.

En este caso, centramos el viaje en conocer el sur, donde está la Riviera Albanesa, a la que llaman las Maldivas europeas. Por eso, dejamos sin descubrir el norte. Así, nos dio pena no conocer los Alpes albaneses o el lago Koman, pero todo no puede ser. 

De manera resumida, en nuestra ruta por Albania visitamos Krujë y Elbasan, recorrimos parte del lago Ohrid, descubrimos las iglesias de Voskopojë y los iconos del museo de Korçë, cruzamos varios puentes otomanos, paseamos por Gjirokaster y Berat y nos bañamos en las maravillosas playas del sur del país. Al final, pasamos un día en Tirana, que nos sorprendió gratamente.

Ahora vamos a explicarte en detalle nuestra ruta por Albania. Además, incluimos algunos cambios que se podrían hacer, como incluir el trekking de Valbona a Teth. Por supuesto, te contamos nuestros problemas durante el viaje para que no cometas los mismos errores. 

Asimismo, en nuestro blog encontrarás mucha más información sobre Albania, que, esperamos, te sea de ayuda.

Consejos para organizar una ruta por Albania por libre

– Las ciudades que visitamos durante nuestra ruta por Albania no son muy grandes y pudimos descubrirlas en poco tiempo. Incluso Tirana puede verse en un día o incluso medio. Además, en general, no destacan por su encanto y abundan los edificios que andan necesitados de una buena restauración.

Lleva bastante dinero, porque, en general, no dejan pagar con tarjeta. No obstante, casi siempre aceptan euros. 

La mejor manera de recorrer Albania es en coche. Sin embargo, hay un par de peros: 

– Los albaneses son algo agresivos al volante, aunque conducir por el país no nos ha parecido una experiencia tan mala como habíamos leído. Por cierto, puedes ir máximo a 40 en ciudad, a 80 fuera de ciudad y a 110 en autopista.

– El precio de alquiler del coche es bastante elevado y no está permitido conducir fuera de carretera o carreteras mal asfaltadas, a no ser que alquiles un SUV y lo hables con la agencia. Así, a pesar de que Google Maps te indique que se puede ir, si la carretera no está asfaltada, date la vuelta. Por supuesto, en estas carreteras no se aplica el seguro.

Alquilar coche en Albania y conducir por carreteras no asfaltadas

Te lo contamos, porque en nuestra ruta por Albania alquilamos un Ford Fiesta con OtoQ y tuvimos que pagar 300€ por ir hasta el primer parking del embalse Bovilla, ya que el primer tramo estaba mal pavimentado y tenía muchos baches. Otras carreteras prohibidas son la de Theth a Valbona por las montañas, la región del lago Koman, algunos caminos hacia playas, o de Berat a Përmet por al cañón de Osum.

Como sabes, los coches de alquiler pueden ser rastreados, por lo que las compañías saben si has conducido por una ruta no permitida. Así, puedes pagar una multa si lo haces. Por supuesto, esto tiene que estar especificado en el contrato de alquiler. No obstante, mientras que sabemos que OtoQ cobra 300€ por romper esta norma, no sabemos cómo de duras serán otras compañías. 

Por eso, si te estás planteando incluir en tu ruta por Albania alguna región que pueda no estar permitida, habla antes con tu compañía de alquiler.

Otra opción es unirte a una excursión organizada. Por ejemplo, esta excursión al lago Bovilla y al monte Gamti, que está muy bien valorada, nos hubiera evitado la multa de 300€.

Si necesitas más información, échale un ojo a estos consejos para organizar un viaje a Albania.

Itinerario de nuestra ruta por Albania

Este es el resumen de nuestra ruta por Albania día a día.

1: Llegada a Tirana y Krujë

2: KrujëElbasan, puente otomano Kamares, Lin y Ohrid en Macedonia del Norte

3: Ohrid, monasterio de NaumVoskopojë

4VoskopojëKorçë, termas de Banjat e Benjës y Përmet

5GjirokasterBlue Eye, playa de Pasqyra, Ksamil

6: Playa de Bora-Bora, Butrinto y playa de Pulebharda

7: Castillo de Sarandë, playas de Lukova y Borsh, castillo de Porto Palermo, playa de Llamani, Himarë

8: Viaje en barco por la costa de Himarë, Vlorë

9: Viaje en barco a isla de Sazan y península de Karaburun, monasterio de Zvërnec

10: Apolonia, monasterio de Ardenica, cata de vino y Berat

11Cascada de Bogove, Cañón de Osum y Berat

12: Embalse de Bovilla, BunkArt1, Tirana

13Tirana

14: Fin de nuestra ruta por Albania, vuelta a casa

Mapa de nuestra ruta por Albania

Aquí te dejamos todos los lugares que visitamos en nuestra ruta por Albania. Por cierto, la guía que utilizamos para organizarla fue la de Lonely Planet.

Mapa de nuestra ruta por Alemania

Ahora vamos a resumirte lo que hicimos cada día de nuestra ruta por Albania para que te hagas una idea del tiempo que necesitas o de lo interesante que es cada visita. Además, en nuestro blog encontrarás más información de cada destino.

Nuestra ruta por Albania en detalle

Día 1: Llegada a Tirana y viaje a Krujë

Distancia recorrida: 21 km

– Tiempo de conducción: unos 40 minutos.

Aterrizamos en el aeropuerto de Tirana sobre las 18:00, donde tuvimos que pasar por el control de pasaportes y aprovechamos para sacar algo de dinero en uno de los cajeros.

Contratar interner en el aeropuerto de Tirana

Tras recoger la maleta, fuimos directamente a contratar internet. Nada más salir, vimos las tiendas de Vodafone y One una junto a la otra, además de stands en el exterior. Ambas tenían packs turista que eran iguales.

 Vodafone: Tourist Pack: 2600 ALL por 40 GB y 1000 minutos en llamadas nacionales o Tourist Giga Pack: 2900 ALL por 100 GB internet y llamadas nacionales ilimitadas. Los dos tenían una validez de 21 días. 

One: One Tourist Pro: 2600 ALL por 40GB y 1000 minutos llamadas nacionales, One tourist ultra: 2900 ALL por 100 GB y llamadas nacionales ilimitadas o One tourist Pro: 3200 ALL por 100 GB. Todos validos por 21 días.

Al final, fuimos a Vodafone, porque había algo menos de cola. Enseguida teníamos internet tras mostrar el pasaporte y pagar con tarjeta. Escogimos el Tourist Pack y nos fue de maravilla.

Recogida coche de alquiler

Para alquilar coche para nuestra ruta por Albania hicimos una búsqueda en Rentalcars Discovercars, y también escribimos a algunas agencias via whatsapp. Finalmente, la mejor oferta fue con OtoQ a través de Discovercars. De este modo, pagamos 395€ por un Ford Fiesta durante 11 días con seguro a todo riesgo, asiento infantil y permiso para cruzar la frontera de Albania a Macedonia.

La oficina estaba fuera del aeropuerto, pero muy cerca, a unos pocos minutos caminando, y la entrega fue muy rápida. Y sí, nos avisaron de que no podíamos ir off road.

Viaje a Krujë

Y dimos comienzo a nuestra ruta por Albania, que comenzaba en Krujë, cuya zona a visitar se encuentra en su parte alta. Te contamos mucho más sobre esta ciudad en qué ver en Krujë.

Aparcar aquí no es tan sencillo. Así, hay un par de parkings de pago (3€ el día) y unas cuantas plazas gratuitas alrededor del castillo. Ten cuidado, porque hay policías controlando que no se aparque en zonas prohibidas. Nosotros tuvimos suerte y encontramos un hueco en la subida al castillo. 

Por cierto, aquí tuvimos nuestro primer contacto con un albanés, el dueño de uno de los parkings, que no tenía ni idea de inglés, pero nos consiguió explicar que antes de dejarlo, probásemos a encontrar una plaza gratis en el castillo.

Nuestro apartamento en Krujë dentro del castillo

Pues bien, tras disfrutar de las vistas desde lo alto, quedamos con el chico del apartamento para que nos abriera la puerta. Y es que en Albania ninguno de los que reservamos tenía auto check-in. Por eso, tuvimos siempre que avisar para que alguien se acercara, pagarle al contado y conseguir la llave. La mayoría de las veces nos aceptaban tanto euros como lekkë. En este caso, le pagamos en euros y nos devolvió en Lekkë.

Nuestro alojamiento era el Voga Guesthouse, que estaba dentro del castillo y nos costó 36€. Así, era una habitación con baño privado, cocina compartida y terraza. 

Por cierto, en este viaje encontramos nuestros alojamientos a través de Booking y si el post te está sirviendo de ayuda, puedes reservar a través de nuestro enlace, cosa que te agradecemos, ya que nos darán una pequeña comisión.

Como ya era de noche, bajamos a cenar al Fabiani restaurant, un italiano que también tenía comida tradicional. De este modo, pagamos 36,50€ por tres platos principales, dos postres, dos vasos de vino, agua y un vaso de raki. La comida estaba muy buena y el servicio fue muy amable.

Y tras un corto paseo por el bazar iluminado y vacío de Krujë, nos fuimos a dormir.

Día 2 de nuestra ruta por Albanía: Krujë, Elbasan, puente otomano de Kamares, Lin y llegada a Ohrid

Distancia recorrida: 180 km

– Tiempo de conducción: unas 4 horas más una hora de espera en la frontera entre Albania y Macedonia del Norte

Visita a Krujë

Nuestro primer día propiamente dicho de nuestra ruta por Albania comenzó a eso de las 8:00 de la mañana. Ya hacía bastante calor y las calles estaban vacías cuando salimos del castillo a desayunar. Enseguida aparecieron las primeras tiendas abiertas del bazar, aunque la mayoría seguían cerradas. 

Nuestra intención era ir al hotel Panorama, que está junto al bazar y tiene unas vistas perfectas de la zona alta de Krujë. No obstante, nos pidieron 10€ por persona para el buffet, por lo que echamos un vistazo desde la terraza y fuimos al bar de al lado, que también tenía buenas vistas.

Aquí tomamos dos cafés con leche por 4€ y le regalaron un zumo a la niña. Aparte, compramos algo de comida en un pequeño supermercado que había muy cerca.

Y comenzó nuestra visita a Krujë por el bonito bazar, que estaba ya prácticamente abierto, pero sin gente, y subimos al castillo, donde entramos en el pequeño, pero interesante, museo etnográfico, que costaba 6€. Sin embargo, el museo del héroe nacional Skanderberg, que costaba 5€, lo vimos sólo por fuera. Acabamos en el tranquilo rincón donde se encuentra la tekke.

En Krujë tuvimos que pagar todo con dinero. Además, de camino a Elbasan, que está a unos 80 km al sur, echamos gasolina, y también tuvimos que pagar los 37€ al contado y con Lekkë. 

Si no quieres conducir, puedes visitar esta localidad uniéndote a esta visita guiada a Krujë desde Tirana.

Visita a Elbasan

Elbasan fue una ciudad que no nos gustó especialmente, pero nos venía muy bien para hacer una pequeña parada y comer. Por eso, si no te viene de camino o no tienes mucho tiempo, no la consideramos imprescindible en una ruta por Albania. De todas formas, te contamos más sobre ella en qué ver en Elbasan.

Antes de entrar, paramos en las afueras, donde hay una antigua fábrica en ruinas. Pensamos que podía ser interesante pasear por ella, al igual que en la Volklinger Hütte en Alemania, pero al llegar, no vimos clara la entrada, hacía mucho calor y decidimos no explorar sus edificios en ruinas, que nos parecieron muy abandonados.

Qué ver en Elbasan

Tras aparcar gratis en una de las calles principales, nos fuimos a explorar la ciudad, donde destaca su fortaleza, de la que se mantienen un par de paredes impresionantes y que encierra una pequeña zona de calles empedradas y algunos templos interesantes. 

Lo primero fue comer en Taverna Kala, un pequeño restaurante tradicional dentro de las murallas con un interior que no te va a dejar indiferente. Pagamos 33€ por tres platos, dos cervezas y agua, y nos regaló una ensalada y un tullumba, una especie de churro con almíbar.

Si quieres saber más sobre qué comer en Albania, échale un ojo a este post sobre la gastronomía albana.

Tras la comida, visitamos la mezquita del rey, la basílica de Santa María, que, aunque se supone que estaba abierta, la señora a cargo no nos la abrió porque, según nos explicó en albano y alguna palabra en inglés, tenia que hacerse cargo de un señor con parkinson. También pasamos por las ruinas de las tumbas ilirias, que están bajo un restaurante elegante.

Antes de irnos, como hacía mucho calor, nos sentamos en la terraza Happy Hour, que tenía muchos ventiladores. Pagamos 2,40€ por dos espresso machiato. 

Aquí presenciamos una boda, donde hasta el traje del novio brillaba y los coches no dejaban de dar vueltas a una rotonda. Tras el espectáculo, pusimos rumbo a la siguiente parada de nuestra ruta por Albania.

Puente otomano Kamares

El primer puente otomano que vimos en Albania fue el de Kamara, que está a unos 18 km de Elbasan. El paisaje durante el camino fue muy bonito, con el río corriendo paralelo a nosotros y montañas y colinas de fondo.

Al llegar, dejamos el coche cerca del puente. Tras caminar unos pocos minutos y cruzarnos con un pastor de cabras, llegamos. 

Como hacía calor, aprovechamos para mojarnos los pies en el agua. Junto a nosotros, un grupo de jóvenes se estaban bañando.

Lin, una de las localidades albanesas del lago Ohrid

Y pusimos rumbo al lago Ohrid, más específicamente, a Lin. Antes de llegar, paramos en un mirador que está marcado en Google y donde hay sitio para aparcar y un pequeño puesto.

Una vez en Lin, intentamos aparcar en la calle, pero no encontramos sitio. Por lo que acabamos en una especie de terreno privado junto al lago, donde nos cobraron 2€.

De allí, subimos caminando a la basílica paleocristiana, que tiene un mosaico importante, pero que está cubierto. Eso sí, puedes llamar al teléfono que está en la verja para que te abran y recorrer las ruinas del antiguo templo y, quizás, ver un fragmento del mosaico. 

Nosotros nos conformamos con verlas desde fuera y seguimos caminando hasta uno de los innumerables búnkeres que el antiguo dictador de Albania, Enver Hoxha, mandó construir. Este se encuentra en una posición inmejorable. Durante el paseo, coincidimos sólo con otras dos personas y un pastor que descansaba junto a su burro y ovejas.

Aparte de las bonitas vistas al lago y del mosaico, Lin es una tranquila localidad sin mucho más que visitar. 

Antes de irnos, nos tomamos un par de cervezas Korca bien fresquitas en la terraza sobre el lago del hotel Leza. Pagamos 3€.

Cruzar la frontera hacia Macedonia del Norte y llegada a Ohrid

Y después del momento de tranquilidad en el lago, nos tocó esperar más de una hora para cruzar la frontera hacia Macedonia del Norte, que se encuentra a sólo 10 km de Lin. Antes de ponernos a la cola, compramos la Green Card por 15€ en unos puestos que hay frente al restaurante.

Debido a la larga espera, llegamos a Ohrid ya de noche y sufrimos un poco para aparcar, ya que las calles eran estrechas, empinadas y no estaban muy iluminadas. Al final, dejamos el coche en un parking que estaba cerrado y que comenzaba a funcionar a las 7:00 de la mañana.

Tras cruzar el paseo marítimo de Ohrid, donde había muchísima gente en las terrazas y hasta una mujer con una serpiente, llegamos al apartamento Marija, que estaba en pleno centro. Enseguida nos abrió una mujer muy simpática y pudimos dejar en la cama a nuestra hija, que se había quedado dormida durante el viaje. En este caso, pagamos los 35€ que costaba el alojamiento en euros.

Como salir no era una opción, compramos en la pizzería Di Angolo una pizza para llevar, más postre y una cerveza por 14€. Pagamos con tarjeta y nos la tomamos en el balcón del alojamiento. La verdad es que no estuvo nada mal.

Día 3: Visita a Ohrid y llegada a Voskopojë

Distancia recorrida: 90 km

– Tiempo de conducción: unas 2 horas más unos 10 minutos de espera en la frontera

Desayunamos en la bonita terraza sobre el lago de la Roastery, donde tomamos dos riquísimos cafés y dos bollos, uno de ellos un cinnamon roll que estaba buenísimo, por 8€. Aquí pudimos pagar con tarjeta, pero no aceptaban euros.

Visita a Ohrid

De manera rápida, fuimos a la basílica de Santa María Peribleptos, que costaba 3€ y era preciosa, y aprovechamos para entrar en la pequeña iglesia de Constantino y Elena, que está junto a ella y que cerraron nada más irnos nosotros. Después, fuimos al teatro y subimos al castillo, pero al ser lunes estaba cerrado. Entramos en San Clemente y Pantaleón, que costaba 3€ y tiene a su lado las ruinas de una iglesia anterior, y nos dirigimos a la imagen más conocida de Ohrid, la iglesia de San Juan Kaneo. Entrar en ella costaba 3 €, pero su interior no merece tanto la pena.

Tras esta última visita, bajamos a la pequeña playa de Kaneo, donde mi hija jugó y se bañó, mientras nosotros nos tomamos un café y una cerveza en la cafetería que hay por 7€. 

Además, comimos en el restaurante Kaneo, que está junto al agua y tiene vistas a la iglesia de San Juan Kaneo, y donde comimos de maravilla por 69€. Así, pedimos trucha de Ohrid, un plato de pasta con trucha que estaba buenísimo, calamares, sopa de pescado, una botella de vino blanco y agua.

Y volvimos al centro por una pasarela de madera que va junto al agua. Visitamos Santa Sofía, que también costaba 3€, y pasamos por la casa de la familia Robevci, que es un museo, pero estaba cerrado por obras. Por último, recorrimos el bazar antiguo, lleno de joyerías vendiendo la perla de Ohrid, y volvimos a recoger nuestras maletas por el paseo que va junto al agua, donde no paraban de ofrecernos viajes en barco de 30 minutos por 25€.

Por cierto, puedes conocer esta preciosa localidad de la mano de un guía uniéndote a este free tour por Ohrid en inglés. 

Nosotros te contamos mucho más sobre ella en qué ver en Ohrid.

Bahía de los Huesos

Recogimos el coche sobre las 15:30 sin saber muy bien cuánto nos iban a cobrar. Este indicaba 50 dinares la hora (unos 80 céntimos), pero el hombre fue muy majo y nos pidió sólo 300. No obstante, como sólo nos quedaban 240 (unos 4€), se conformó con esa cantidad. 

Antes de volver a Albania, hicimos dos paradas más en el lago. La primera fue la bahía de los Huesos, que está a unos 16 km al sur de Ohrid y es un museo al aire libre que recrea el antiguo asentamiento de palafitos de esta zona.

Sin embargo, cerraba a las 16:00, por lo que nos conformamos con verlo desde arriba.

En qué ver en el lago Ohrid te damos más información sobre uno de los lagos más antiguos de Europa.

Monasterio de San Naum

La segunda parada fue el monasterio de San Naum, donde pagamos 100 MKD por aparcar. Esta fue una visita que nos sorprendió y que nos llevó más tiempo del que esperábamos.

Así, al entrar ves el camino que lleva al monasterio flanqueado por tiendas de souvenirs y por una playa de arena. Como no podía ser de otra manera, acabamos en el agua y jugando un rato en la orilla. 

Después, entramos en la basílica, que se supone costaba 150 MKD, pero como no había nadie, entramos gratis. También estuvimos un rato alrededor del templo, porque había varios pavos reales luciendo orgullosos sus preciosas colas extendidas.

Tras pasear un poco por los alrededores, dimos un paseo super relajante y refrescante en un bote de remos por el lago que hay junto al monasterio. Este mantiene constante su temperatura durante todo el año, unos 11ºC, tiene fuentes minerales y su agua puede hasta beberse. Por lo que nos dijeron, el viaje costaba 5€ por persona y si hubiésemos ido en grupo, la niña hubiera subido gratis. No obstante, como sólo éramos 3, tuvimos que pagar 20€, el precio mínimo de barco. 

Por cierto, para evitar pagar extra por cruzar la frontera con el coche de alquiler, además de la Green Card, puedes unirte a este viaje a Ohrid y Naum desde Tirana.

Vuelta a Albania: Llegada a Voskopojë

Esta vez el cruce de la frontera fue muy rápido, apenas unos 10 minutos, a pesar de tener que pasar por dos casetas distintas.

Nuestro alojamiento en Voskopojë fue Vila 118, una habitación con baño privado dentro de una casa. Los dueños fueron super simpáticos y tenía un buen desayuno incluido. Nos costó 40€.

Tras dejar las maletas, salimos a dar una vuelta por el pueblo, que es pequeño, y entramos en la taberna Voskopojë. Como sólo uno de nosotros tenía hambre, pedimos un filete con ensalada, agua y un vaso de vino, y pagamos 17€. Sorprendentemente, nos dejaron pagar con tarjeta.

Día 4 de nuestra ruta por Albania: Voskopojë, Korçë, termas de Benjës y Permët

Distancia recorrida: 215 km

– Tiempo de conducción: unas 4 horas y cuarto

Visita a Voskopojë

Tras un buen desayuno en el jardín del alojamiento, nos pusimos a descubrir Voskopojë, un pequeño pueblo muy tranquilo, donde hay un buen número de basílicas interesantes. Así, muchas de ellas presentan frescos del S. XVIII en su interior y en sus paredes exteriores.

Sin embargo, primero fuimos a la oficina de turismo, ya que habíamos leído que debíamos preguntar para que nos abriesen los templos. No obstante, la oficina parecía que llevaba mucho tiempo sin abrir. Por eso, tuvimos que ir a las distintas basílicas ortodoxas sin estar seguros de poder verlas por dentro.

Por cierto, una opción para descubrir este pueblo es unirte a esta excursión desde Tirana a Voskopojë y el lago Ohrid.

Iglesia de la Dormición de la Virgen, la Catedral

La más importante de todas es la de la Dormición de la Virgen, conocida como la catedral, pero lleva varios años en restauración. De hecho, el cartel a la entrada dice que las obras comenzaron en 2023 y terminarán en agosto 2025. 

San Nicolás

Después nos dirigimos a San Nicolás, que es muy bonita y tiene frescos en el interior y en el exterior. Esta se encontraba cerrada, pero llamamos al teléfono que se indicaba en la puerta y al poco tiempo vino el sacerdote, que se puso a charlar animadamente con nosotros. Al final, nos pidió un donativo.

Iglesia de los Arcángeles

Muy cerca está la de los Arcángeles, que estaba en obras, pero nos dejaron entrar y ver los frescos cubiertos de andamios.

Iglesia del Profeta Elías

Tras esta visita, caminamos un poco para llegar a la iglesia del Profeta Elías, que está en lo alto, muy cerca de uno de los innumerables búnkeres del país. De camino, vimos que estaban construyendo un complejo hotelero cerca de ella. Y es que en Albania están levantando un gran número de edificios, muchos pensando en el turismo. Sea como fuere, la iglesia tiene una bonita arquitectura, pero ha sufrido muchos avatares y no conserva frescos.

San Atanasio

Por último, fuimos a San Atanasio, que está junto a un cementerio y tiene pinturas en su exterior e interior. Sin embargo, estaba cerrada y no había teléfono al que llamar. Por eso, nos conformamos con mirar dentro por una ventana abierta.

Durante la visita a Voskopojë, no nos cruzamos con nadie, pero vimos un par de terrazas, una fue Vila Falo, que tenía un bonito jardín con mesas y columpios. 

Monasterio de San Juan Bautista

Antes de salir para Korçë, subimos con el coche al monasterio de San Juan Bautista, que está a unos 3 km del pueblo.

En junio 2025, Google indicaba que estaba cerrado temporalmente, pero como leímos en algunas reseñas que estaba abierto, fuimos. La carretera no es la mejor, pues es bastante estrecha, y, al llegar, había un cartel de obras hasta agosto 2025 y un prohibido el paso. Sin embargo, estaba abierto y se podía pasar. De hecho, nos vieron un par de personas y no nos dijeron nada al vernos allí.

Si quieres saber más sobre este pequeño pueblo, échale un ojo a qué ver en Voskopojë.

Visita a Korçë

Cerca de Voskopojë está la ciudad de Korçë, donde aparcamos de manera gratuita frente al museo de Museo Nacional de Arte Medieval. Te contamos más sobre ella en qué ver en Korce.

Enseguida nos acercamos a la catedral ortodoxa de la Resurrección, un bonito edificio finalizado en 2002. Tras esta visita, comimos en la terraza del restaurante Mësonjëtorja, donde pedimos dos platos, postre, agua y dos cervezas. Pagamos 15€ con tarjeta. 

Tras esto, nos acercamos al antiguo bazar, que es bonito, pero ha sido restaurado hace poco y tiene aspecto como de escenario un poco destinado al turismo. Aun así, merece la pena acercarse.

Por último, visitamos el museo Nacional de Arte Medieval, que tiene una importante colección de iconos y costaba 7€ para adultos, 2,10€ para estudiantes y era gratis para los menores de 12 años. La visita nos llevó una media hora, porque el museo es interesante, pero tiene pocas salas. 

Por cierto, no aceptaban tarjeta y si pagabas en euros te cobraban un plus de 1€.

Puedes llegar a esta ciudad desde Tirana con esta excursión a Korce, Voskopojë, Lin y Pogradec.

Visita a las termas de Banjat e Benjës y puente otomano de Kadiut

El trayecto más largo del día, unas tres horas y media, fue ir de Korçë a las termas de Banjat e Benjës. Sin embargo, la parte final del viaje se nos pasó rápidamente, porque el paisaje era realmente bonito, aunque la carretera tuviera bastantes curvas. Y es que íbamos paralelos al río que separa Grecia de Albania y rodeados de montañas. 

Además, si quieres hacer una pausa, en el camino está Borovë, donde puedes ver el memorial a la masacre de 1943 cometida por los alemanes durante la II Guerra Mundial. Nosotros también paramos a echar gasolina. En este caso, pudimos pagar los 38€ con tarjeta.

Por otra parte, fue el único momento de nuestra ruta por Albania en el que nos llovió. Así, al llegar tuvimos que esperar un poco en el coche a que escampara. La espera valió la pena.

El coche lo dejamos en el aparcamiento que están construyendo y que costaba 2€, pero como no había nadie, no pagamos. Este se encuentra muy cerca de las termas y resta algo de belleza al paisaje.

Las piscinas termales junto al puente Kadiut

Enseguida llegamos al puente y lo cruzamos para bañarnos en una de las piscinas naturales que hay junto a él. Según dicen, sus aguas son beneficiosas para la salud y otorgan al lugar un cierto olor a azufre. Habíamos leído que había bastante basura, pero nosotros encontramos el lugar bastante limpio. Sin embargo, no vimos ese color turquesa de las aguas del río Lengarica que se ve en algunas imágenes. Por otro lado, el lugar es bastante popular, por lo que, seguramente coincidirás con bastante gente.

Nosotros nos bañamos en la terma que está junto al puente otomano, la que es más pequeña. Sin embargo, si no te apetece ponerte el traje de baño, siempre puedes meter los pies en una que hay muy poco profunda.

Sea como fuera, esta parada de nuestra ruta por Albania nos gustó mucho. 

Llegada a Përmet 

 Tras el baño, nos fuimos a Permët, que está a unos 12 km de las termas. 

Aquí dormimos en Ilir Guest House 1 por 32€. Los dueños fueron muy simpáticos y nos conseguimos entender aunque no hablasen inglés. Las habitaciones son muy sencillas y lo mejor es su terraza, donde, además, sirven el desayuno que teníamos incluido en el precio.

Dicho esto, lo más destacable de Permët es una roca impresionante a la que puedes subir fácilmente para disfrutar de unas bonitas vistas de los alrededores. Sobre ella verás unas cuantas ruinas, pero vamos, lo mejor son las vistas.

Para cenar elegimos el restaurante Trifilia, que nos encantó. Pedimos un plato de verduras a la plancha, chuletillas de cordero, Kokorec, Qofte, agua, vino y de postre gliko, fruta en almíbar típica de Albania. Pagamos 36€ con tarjeta.

Día 5: Gjirokaster, Blue Eye y Ksamil

Distancia recorrida: 129 km

– Tiempo de conducción: unas 3 horas

Cascadas de Këlcyrë

Tras desayunar muy bien en el alojamiento, salimos de Permët camino de Gjirokaster haciendo una breve parada en las cascadas de Këlcyrë, que pillan de camino. Además, puedes dejar el coche junto a ellas, por lo que no se pierde casi tiempo.

Estas son unas pequeñas cascadas del río Vjose, que caen bajo un restaurante. Sin embargo, aunque el entorno era bonito, ni las cascadas estaban en su máximo esplendor, ni el color del agua era el mejor.

Por cierto, puedes practicar rafting en el parking nacional del río Vjosa.

Visita a Gjirokaster

Y llegamos a una de las ciudades Unesco de Albania, Gjirokaster, donde destaca su castillo y sus bonitas casas otomanas. Eso sí, vas a tener que subir muchas calles empinadas para conocerla.

En un principio, nuestra idea era dormir aquí, pero al final, nos quedamos en Permët para que el día anterior no resultara muy pesado.

Dicho esto, aparcamos de manera gratuita en la parte baja de la ciudad, en la calle 18 de septiembre, y comenzamos la ardua tarea de subir a la parte antigua.

Una buena idea de conocer esta ciudad es unirse a este free tour por Gjirokaster

Callejeando por Gjirokaster

Nuestra primera parada fue el bazar, una zona con mucho encanto y muy popular. Aquí hicimos una pausa en la cafetería Te Kubé, que es muy pintoresca y se encuentra bajo la mezquita del bazar. Pedimos dos zumos que estaban muy buenos, uno de fresa y otro de ciruela, más un café y pagamos unos 7€.

Seguimos la visita y por 1€ visitamos una especie de museo dentro de un túnel (en Maps lo llaman Nostalgia Tunnel). Sea como fuere, es una colección de artículos de todo tipo de los periodos de Guerra y de la dictadura albanesa. Además, se está super fresco, cosa que se agradece en un día de calor.

Tras esto, nos metimos en un túnel bastante largo que nos dejó en un lugar con bonitas vistas y aprovechamos para conocer el cercano barrio cristiano, donde está la basílica de San Sotiri, que tiene un bonito iconostasio. Esta es una zona poco transitada donde estuvimos solos.

Castillo y casa Zekate, dos visitas muy interesantes de Gjirokaster

Y pusimos rumbo al castillo, donde tuvimos que pagar en efectivo la entrada, que costaba 4€ para los adultos y era gratis para los menores de 12 años. Sin embargo, dentro hay un par de museos que no están incluidos en el precio y que no visitamos. 

Tras recorrerlo bajo un sol abrasador, fuimos al restaurante castle, donde comimos muy bien y pagamos 22€ con tarjeta por 3 platos, unas aceitunas, 2 cervezas y agua. Además, al final nos pusieron de cortesía un gran plato de melón.

Paseando, llegamos a una visita muy recomendable, la casa Zekate, una casa típica otomana con unas vistas preciosas, ya que está en una zona elevada. Si tras el esfuerzo de subir necesitas un descanso, en la propia casa hay una cafetería. La entrada costaba 3€ por persona. 

Tras la visita, comenzó el descenso por las calles empedradas de Gjirokaster, pasando por el museo etnográfico, que se encuentra en el lugar donde nació el dictador Enver Hoxha, la casa Skënduli y la casa del escritor Kadare.

Si quieres saber más sobre esta bonita ciudad, échale un ojo a qué ver en Gjirokaster.

Visita al Blue Eye

Nuestra siguiente parada fue el Blue Eye, un lugar incluido en toda ruta por Albania, a donde llegamos a eso de las 16:30. 

El parking es de pago y va por horas. A nosotros nos cobraron 3€, que es lo que cuesta aparcar de 0 a 3 horas. Un poco más adelante se encuentra la entrada oficial, donde nos cobraron 50 ALL por persona o 1€ si no pagas en la moneda local.

El camino al Blue Eye es muy sencillo, ya que está pavimentado, y se tarda en recorrerlo entre 20 y 30 minutos. No obstante, no tienes bonitas vistas mientras lo haces. Así, si quieres ahorrarte esta caminata, puedes montarte en un tren que pasa con bastante frecuencia o alquilar una moto. 

Por otro lado, habíamos leído que era un lugar extremadamente popular. Sin embargo, a esa hora no nos encontramos con excesiva gente. Sí que coincidimos con un par de grupos, pero nada exagerado.

Al llegar al Blue Eye hay un pequeño parapeto al que puedes subirte para ver su precioso color azul desde arriba. Aparte, está totalmente prohibido bañarse en esa zona.

Antes de volver, nos pasamos por una cafetería que hay a 3 minutos del Blue Eye y donde retomamos fuerzas con un par de cervezas Gjirokaster.

Por cierto, muy cerca del Blue Eye, a escasos minutos caminando, vimos unas casetas que pertenecían al alojamiento Blue Eye Saranda. La verdad es que la localización era perfecta y nos pareció un lugar interesante para pasar una noche.

Te contamos más sobre este bonito paraje natural en visitar el Blue Eye.

Llegada a Ksamil: playa Pasqyra

Y salimos para Ksamil, que está a unos 35 km. 

Antes de llegar, decidimos ver atardecer en la playa Pasqyra, que tiene un parking junto a ella. Cuando llegamos, este era gratuito, pero durante el día costaba 5€. Por otra parte, el camino para llegar es estrecho y empinado, y no del todo bueno.

La playa es pequeña y de piedras, y tenía más de la mitad del espacio ocupado por sombrillas. Sin embargo, pusimos la toalla en uno de sus lados de manera gratuita. Según lo que leímos, dos tumbonas con sombrilla costaban 15€.

Por otro lado, el mar no estaba del todo tranquilo y se volvía profundo al poco de entrar, por lo que no es la mejor opción si viajas con niños. Vamos, que era bonita, pero no fue la playa que más nos gustó de nuestra ruta por Albania ni de Ksamil. Si quieres saber cuáles fueron nuestras favoritas, entra en las mejores playas de Albania.

Antes de ir al apartamento, paramos en un mirador, que en maps está indicado como Sunset viewpoint, y desde donde pudimos ver las pequeñas islas que hay frente a Ksamil.

Y ya sí, fuimos a nuestro alojamiento, el Villa Verde, una habitación con cocina, baño, y terraza, a unos 10 minutos caminando de las playas de Ksamil. Eso sí, con una cuesta muy empinada de por medio. Dos noches nos costaron 60€.

Cena en Ksamil

Bajamos a cenar y a ver el ambiente de esta ciudad tan conocida por sus playas. Así, acabamos en el Ujvara, un restaurante que nos encantó por su comida y por la amabilidad de sus dueños. Pedimos mejillones, pulpo y risotto, y nos dieron helado de postre por cortesía. Pagamos 36€ con tarjeta.

Volviendo a casa, vimos los numerosos bares que hay, pero tampoco nos pareció que hubiera un gran ambiente. 

Día 6 de nuestra ruta por Albania: Playas de Ksamil y Butrinto

Distancia recorrida: 18 km

– Tiempo de conducción: una hora

Playa de Poda

Comenzamos este día de nuestra ruta por Albania bajando sobre las 8:00 a la playa de Poda. Y es que sabíamos que a nuestra hija le iba a encantar el columpio que hay en la orilla. Y así fue. Además, la playa estaba vacía. De hecho, sólo coincidimos con un pareja que se sacó un par de fotos y se fue. Como nuestro destino era la playa de Bora Bora, tras un rato jugando en el columpio nos fuimos. 

Sin embargo, muy cerca de Poda vimos el beach club Orange, que tiene una piscina en la terraza. Cuando nuestra hija la vio, nos preguntó si podíamos meternos. Eran las 8:30, estaba vacío y pensamos que no iba a ser posible. Pero nos sirvieron dos cafés por 2€ y nos dejaron bañarnos. 

Y ya por fin, fuimos a Bora Bora. De camino, vimos las cercanas playas de Rilinda y Uma, que también nos gustaron. Y es que las playas de Ksamil son todas igual de bonitas: principalmente de arena y con agua cristalina de color turquesa. Además, todas tienen servicio de sombrilla y, en general, también con espacios para poner tu toalla de manera gratuita. Eso sí, no esperes playas extensas, porque son bastante pequeñas.

Playa de Bora Bora

Como nos íbamos a quedar varias horas y hacía mucho calor, alquilamos el set sombrilla, que son dos con una mesita en medio. Pagamos 15€ todo el día, que es el precio común en Ksamil. Aparte, desayunamos en el bar Bora Bora, pagando 7€ por dos cortados y dos huevos fritos.

A ver, elegimos Bora Bora, porque habíamos leído que estaba muy bien si viajabas a Albania con niños. Y es verdad. Así, a nosotros nos gustó mucho, porque era mayoritariamente de arena con pequeños guijarros, había bastantes niños y nuestra hija acabó jugando con un par de ellos. Además, al contrario que la del día anterior, el agua estaba super tranquila y no se hacía profunda rápidamente. 

Nosotros nos quedamos junto al bar, pero si se seguía caminando, había zonas con menos niños y también sin hamacas. Además, se podía alquilar camas balinesas, que, por supuesto, eran más caras. Según un cartel que vimos, estas podían costar entre 30 y 50€. Asimismo, había servicio de pedalós, con los que podías llegar a la isla que está frente a la playa.

Por cierto, nosotros nos unimos a excursiones en barco en Himarë y Vlorë, pero también puedes hacer viajes en barco por las islas de Ksamil.

Visita a Butrinto

Y tras tres horas de playa, volvimos al apartamento para coger el coche e irnos a descubrir el yacimiento arqueológico de Butrinto, que está a unos 5 km de Ksamil y donde aparcamos de manera gratuita junto a la entrada. La visita costaba 10€ y pudimos pagar con tarjeta. Además, los menores de 12 años entraban gratis y los de entre 12 y 18 pagaban 5€. 

El sitio arqueológico no es muy grande, pero es interesante e incluye un pequeño museo en el castillo. Además, la visita se hace entre árboles, por lo que hay bastantes zonas de sombra. Asimismo, al estar junto al agua, desde las ruinas se tienen vistas muy bonitas.

Te contamos mucho más en visitar Butrinto.

Comida en The Mussel House

Volvimos a coger el coche para ir a The Mussel House, un restaurante de nuestra ruta por Albania que nos encantó.

Este se encuentra junto a la laguna, está especializado en pescado y puedes pedir los mejillones que cultivan allí mismo. Además, nos sentaron en una mesa junto al agua y podíamos ver los numerosos erizos de mar que había en el fondo.

Aparte, comimos muy bien y pagamos 58€ por un plato de mejillones fritos, calamares, risotto de marisco y pasta con mejillones, más dos vasos de vino, agua y postre. Si vas, los mejillones fritos estaban buenos, pero al vapor tenían mejor pinta. Pagamos en metálico.

Playa Pulebharda

El restaurante está muy cerca de tres calas de piedra, Pasqyra, a la que fuimos el día anterior, Shpella e Pëllumbave y Pulebharda, de la que habíamos leído muy buenos comentarios. Eso sí, decían que el camino hasta ella era algo complicado.

A ver, el camino es el típico que te puedes encontrar para ir a una cala apartada, es decir, estrecho, empinado y partes de tierra. Lo malo es si al llegar no encuentras aparcamiento. De hecho, vimos muchos coches aparcados a lo largo del camino. Nosotros, al llegar a las 16:00, encontramos plaza.

Por otro lado, la playa es bonita y no estaba tan llena como las de Ksamil, igual por la hora a la que fuimos. Eso sí, es de piedras bastante grandes, había olas y el agua se hacía profunda cerca de la orilla. 

Para entrar pasamos por uno de los dos restaurantes que hay y se nos acercó una persona para preguntarnos si queríamos sombrilla. Puedes decir que no, porque en uno de los lados de la playa se puede extender la toalla de manera gratuita. Nosotros preguntamos cuánto costaba y como ya era tarde, nos cobraron la mitad, 5€. Y allí pasamos un par de horas muy a gusto, refrescándonos de vez en cuando en el agua.

Por cierto, no te olvides de meter escarpines en la maleta, porque en Albania muchas playas son de piedras.

De cocktails por Ksamil

Como a nuestra hija le encantan los piratas, no dudamos en ir al Foga pirates, que es un bar con forma de barco pirata y decorado como tal.

Fuimos durante la Happy Hour, es decir, entre las 17:00 y las 21:00, pagamos 6€ por cóctel y estuvimos solos. Los camareros fueron super simpáticos y había algunos juegos de mesa para pasar el rato. De haber ido sin niña, hubiésemos elegido otro más cerca de las playas y desde donde se pudiese ver la puesta de sol, como el Veranda, que también tiene piscina. 

Después del cocktail, disfrutamos de un precioso atardecer en la playa de Rilinda, donde nos sentamos tranquilamente en una de las tumbonas

Y para terminar este día de nuestra ruta por Albania, cenamos en Taberna Vala, donde pedimos pimientos rellenos, dalmas, pollo y calamar a la plancha más agua y un vaso de vino. Pagamos 34€ con tarjeta.

Día 7: Castillo de Sarandë, Playas de Lukova y Borsh, Castillo de Porto Palermo y Himarë

Distancia recorrida: 78 km

– Tiempo de conducción: unas dos horas y media

Castillo de Sarandë o de Lëkurësit

La primera parada del día fue el castillo de Sarandë, desde donde tuvimos una bonitas vistas de los alrededores. Desde arriba, Sarandë nos recordó a Benidorm, es decir, una ciudad con muchos edificios y playa a lo largo de ella.

Cuando fuimos, no había nadie, pero es un lugar muy popular para ver atardecer y su aparcamiento suele llenarse. Además, dentro hay una cafetería, que estaba cerrada cuando llegamos.

La visita es gratuita y cerca está también el faro, otro lugar para disfrutar de bonitas vistas. 

Playa de Lukova

Tras esta parada de nuestra ruta por Albania, fuimos a la playa de Lukova. A ver, hay varias playas que se definen así en Google maps. Sin embargo, una de ellas, la River Beach, tiene un acceso complicado y es mejor hacerlo con todoterreno. Por eso, nosotros fuimos a Shpella Beach, que tiene un acceso sencillo ya que hay un camino asfaltado que llega a ella. Aquí está el restaurante la Onda.

Para nosotros esta playa es muy recomendable y merece la pena incluirla en una ruta por Albania. Y es que, aparte de no tener una llegada complicada, es bonita, de guijarros y con agua cristalina. Además, nos pareció mucho más tranquila que las de Ksamil. Por otro lado, había servicio de tumbonas por 10€ y duchas.

Al llegar, desayunamos dos cafés, huevos, pan con mantequilla y mermelada por 13€. Después, bajamos a la playa, donde extendimos nuestras toallas en las rocas y nos quedamos un buen rato jugando, haciendo snorkel y bañándonos al ritmo de la música del bar, que no estaba excesivamente alta, y donde sonaban muchas canciones en español, como bamboleo de los Gipsy Kings.

Tema aparcamiento. Puedes aparcar de manera gratuita junto al restaurante, aunque creemos que tienes que hacer gasto en él. Aparte, hay un parking en una zona arbolada antes de llegar a la playa, donde un hombre te cobrará 5€.

Playa de Borsh

Tras esta, fuimos a la extensa playa de Borsh, que un 13 de junio estaba prácticamente vacía. De hecho, vimos más caballos que personas, ya que al irnos, pasó frente a nosotros una manada de estos animales.

La playa es de guijarros, tiene agua cristalina y es tranquila. Por eso, es un buen lugar para ir si viajas a Albania con niños. Además, su acceso es sencillo y puedes aparcar de manera gratuita en la carretera que va paralela a ella. En sus alrededores no hay casi edificios, aunque vimos que se estaba construyendo alguno. 

Por otro lado, a lo largo de ella se van sucediendo restaurantes y chiringuitos que ofrecen comida y servicio de tumbonas. Aunque también puedes extender tu toalla de manera gratuita. 

Nosotros escogimos el Sunny beach, donde alquilamos dos tumbonas y sombrilla por 10€. También comimos aquí, pero como la cocina estaba cerrada, pedimos a uno cercano y nos lo sirvieron ellos. Así, por 17€ comimos musaka, un plato de pasta y una tortilla. Además, pedimos dos cervezas por 3€ cada una y agua grande por 3,50€.

Castillo de Porto Palermo

Cerca de Borsh está el castillo de Porto Palermo y la playa del mismo nombre. No obstante, nosotros sólo visitamos el castillo, pero al pasar por el desvío que va a la playa, vimos varios coches aparcados. Por lo que supusimos que era cierto lo que habíamos leído, no es fácil aparcar en ella.

Para entrar al castillo dejamos el coche en unas pocas plazas que había junto a él, al lado de un restaurante y frente a una pequeña playa pública con bastantes familias. 

Por su parte, nuestra visita al castillo fue muy rápida, ya que su interior es pequeño y no tiene ningún tipo de exhibición. En junio 2025, pagamos 3€ por adulto. Además, paramos en algún mirador de la carretera para poder verlo de lejos. Sin embargo, debe ser también bonito verlo desde el mar.

Por cierto, en la pequeña playa bajo el castillo vimos que se alquilaban kayaks, por lo que sería una opción para explorar la costa de alrededor, donde hay cuevas y una base naval que nosotros vimos desde la carretera.

Playa de Llamani

Mientras organizábamos nuestra ruta por Albania, leímos que muchas playas eran privadas, que en temporada alta estaban masificadas, que había mucha suciedad y que la música estaba demasiado alta. Y es cierto que tienen un área muy grande cubierta de hamacas, que los locales ponen música, pero no super alta, y que deberían de cuidar más algunas zonas. Sin embargo, no era nada excesivo y nuestra experiencia estaba siendo muy buena.

Hasta que llegamos a la playa de Llamani, que suele estar entre las playas más bonitas de Albania. A ver, la vista desde lo alto sí es bonita, pues es una cala de aguas cristalinas color turquesa, pero ahí queda la cosa.

Nuestra experiencia en la playa de Llamani

El camino de acceso es bastante bueno y al llegar ves la señal de aparcamiento gratuito. Sí, lo es, pero sólo si consumes en el restaurante al que pertenece.

Así, hay tres negocios en la playa y nosotros fuimos al Mumbas Beach Club. Al llegar, el dueño se acercó y nos preguntó que queríamos. Nuestra idea, porque ya eran las 17:00, era tomar algo y pegarnos un baño, pero no coger hamaca, que costaba 10€. Bueno, pues no era posible, porque el bar era una cosa y las hamacas otra. Como nos íbamos a ir, aceptó.

Pedimos un freddo espresso y un batido con helado, que estaba muy bueno, pero pagamos 12,50€, un precio bastante alto para lo que estábamos viendo.

Pues bien, al acercamos a la playa, vimos que los negocios se la habían dividido. La parte del Mumbas beach club era la de las sombrillas blancas y en uno de sus extremos había amontonado hamacas y colchones, lo que daba un aspecto horrible. Suponemos que en temporada alta pondrán todavía más. Pero vamos, la playa apenas se veía de las muchas sombrillas que había. Decepcionados, nos fuimos a Himäre sin bañarnos.

Himarë

En Himarë aparcamos de manera gratuita cerca del Garden Grill, pero ten cuidado, porque es frecuente que la policía ponga multas a los que están mal aparcados. De hecho, al día siguiente les vimos pronto por la mañana.

Como alrededor de Himarë hay numerosas playas y calas por descubrir, la mayoría con acceso complicado, decidimos reservar un viaje en barco con la compañía Lido, que tiene su oficina en el paseo marítimo. Esta ofrecía dos rutas que nos interesaban:

– Tres horas y media por 30€, parando dos horas y media en una playa a elegir entre Pidgeon y Gjipe. Según el chico, era mejor la primera, porque Gjipe solía estar muy llena.

– Cinco horas y media por 60€, parando una hora y media en la bonita Grama Bay.

En ambos casos, los niños menores de 4 años no pagaban.

Para que te hagas una idea de cómo es la excursión, aquí te dejamos este viaje en barco que también llega a Grama Bay y esta excursión por la costa de Himarë.

Al final, reservamos la ruta larga y como nos recomendaron llevar comida y bebida, fuimos a un supermercado cercano a comprar algo.

Además, pasamos un rato en la playa pública de Himarë, que es estrecha, larga, de guijarros y tenía un ambiente más familiar que la de Ksamil.

Nuestro alojamiento en Himarë

En Himarë nos quedamos en el Sea Cave Camping, que ofrece tiendas frente al mar ya montadas, con colchón y mantas. Nos costó 17€ una tienda y nos encantó.

Aunque el camping tenía cocina, nosotros no habíamos comprado nada, por lo que bajamos de nuevo a Himarë a cenar en el cercano Esperia, un restaurante griego donde comimos de maravilla. Además, el servicio fue muy amable y las mesas estaban frente al mar. Nosotros pedimos calamares con una salsa de aguacate muy rica, un plato de pasta y una sopa de pescado. Nos pusieron de cortesía una pasta de yogur y otra de aceitunas con pan y pagamos 39,50€.

Por cierto, por el camino pasamos por un bar de cocteles, el Locca, que tenía una terraza con buenas vistas. Nos hubiéramos quedado con gusto, pero era tarde y nuestra hija estaba cansada.

Finalmente, despedimos este día de nuestra ruta por Albania escuchando el mar desde nuestra tienda de campaña.

Día 8 de nuestra ruta por Albania: Viaje en barco por la costa de Himarë, Vlorë

Distancia recorrida: 75 km

– Tiempo de conducción: una hora 40 minutos

Tras desayunar en el camping lo que habíamos comprado en el supermercado y dos cafés por 2€ cada uno, nos fuimos al punto de encuentro de la excursión, que comenzaba a las 9:30. Como estaba cerca, fuimos caminando.

Excursión en barco a lo largo de la costa de Himarë

El viaje fue en lancha motora, con el viento dándonos en la cara y las olas haciendo que la lancha botara de vez en cuando y, como no, amenizado con música. Como curiosidad, nos paró la policía dos veces para comprobar que todo estaba en regla.

Sea como fuere, el capitán aminoraba la velocidad al pasar por las distintas playas y nos decía el nombre y alguna característica. Así, pasamos por Libhadi, que nos pareció bastante grande, Jale y Aquarium, que están una junto a la otra, y la famosa Gjipe, que estaba llena de gente. Eso sí, la vista desde el mar de esta playa nos encantó, porque se veía perfectamente como el cañón terminaba en ella. Al pasar por Palasë, nos contó que esta era una de las zonas más exclusivas del país. 

También vimos varias cuevas, a las que entramos en lancha, como a la Blue cave con su intenso color azul, o nadando, como a la Thunder cave y la Secret cave.

Asimismo, paramos en tres playas: 15 minutos en Pidgeon, donde entramos en sus distintas cuevas, media hora en la preciosa playa de San Andreas, una pequeña cala de aguas cristalinas, y hora y media en Grama Bay.

Grama Bay, una de las playas más bonitas de nuestra ruta por Albania

Esta playa, una de las que más nos gustó de nuestro viaje por Albania, recibe su nombre, bahía de las letras, por las inscripciones que pueden verse en su pared. Además, es pequeña, de guijarros y tiene agua cristalina. Aquí no hay servicio de tumbonas, pero sí un pequeño bar donde puedes beber y comer. 

Cuando fuimos, estaba bastante vacía y sólo vimos unas pocas tiendas de campaña montadas. Y es que llegar caminando conlleva realizar una caminata larga y suponemos que la gente se queda luego a dormir.

Al llegar, subimos en unos 20 minutos a un mirador desde donde hay una vista perfecta de Grama Bay. El camino no es largo, ni difícil, lo hicimos con escarpines, pero las plantas que hay harán que acabes con algún que otro arañazo. Al bajar, nos premiamos el esfuerzo con dos cervezas bien fresquitas en el bar de la playa por 3€ cada una. 

Además, nos bañamos e hicimos snorkel, lo que nos permitió ver algún que otro pez y erizos de mar.

Viaje a Vlorë

Antes de salir para Vlorë comimos en I love Souvlaki, un local de comida rápida que nos gustó mucho. Pagamos 14€ por agua, dos pitas, una salchicha y tirokafteri. 

Nuestra primera parada fue el castillo de Himarë, que estaba a 8 minutos en coche. Sin embargo, no nos apetecía mucho subir y, como además costaba 3€ por persona, nos fuimos. 

Pasamos por el paso Llogara, donde había algo de bruma, pero desde donde tuvimos una buena perspectiva de la costa. Asimismo, cruzamos algún pueblo pequeño de casas blancas y calles empedradas, como Vuno o Dhermi. Y es que la zona antigua de las localidades está situada arriba, mientras que la zona más visitada, la playa, está abajo.

Llegando a Vlorë, volvimos a pasar por localidades junto al mar, donde a cada poco veíamos una playa con su chiringuito. Lo peor fue el tráfico en la ciudad, que nos hizo tardar bastante en llegar al apartamento. Además, aparcar fue complicado, por lo que acabamos dejando el coche en un parking que nos costó 4€.

Tras dejar las maletas en el Adi Studio, un apartamento cerca de la playa Lungomare, nos fuimos a cenar al restaurante tradicional Vani, que tenía una muy buena relación calidad precio. De hecho, había gente esperando para sentarse. Aquí pagamos 28€ por tres platos, más verduras a la plancha, dos vasos de vino y agua.

Por cierto, el apartamento lo escogimos porque estaba muy cerca de la compañía con la que habíamos reservado la excursión del día siguiente y donde teníamos que estar a las 8:30.

Día 9: Viaje en barco, isla de Zverec y casco antiguo de Vlorë

Distancia recorrida: 28 km

– Tiempo de conducción: una hora

Tras desayunar en el cercano Piceri Olimpia dos cafés y bollería por 5€, fuimos a la playa pública de Lungomare, que estaba enfrente y es de arena, larga y estrecha. Además, el agua no cubre hasta después de mucho entrar en el mar.

A pesar de ser sólo las 8:00, ya había bastante gente tomando el sol y bañándose. Y es que estaba haciendo mucho calor y supusimos que la gente de Vlorë estaba disfrutando de su domingo desde primera hora de la mañana.

Nosotros fuimos enseguida a la compañía donde habíamos reservado la próxima actividad, un viaje en barco a la isla de Sazan y la península de Karaburun, que reservamos a través de GetYourGuide. Además, organizan más viajes por la costa desde Vlorë. De hecho, desde aquí puedes llegar también en lancha motora a la bahía de Grama

Viaje en barco a la isla de Sazan y península de Karaburun

La excursión comenzó sobre las 9:00 de la mañana en una lancha motora. El capitán era muy simpático y enseguida encendió la música. Y es que parece que los albanos no pueden trabajar sin ella. 

El viaje, al igual que el día anterior, estuvo muy bien y la primera parada fue tras unos 40 minutos en la isla de Sazan. Aquí tuvimos media hora para pasear un poco por ella y bañarnos en sus aguas cristalinas. 

Después, fuimos a la cueva de Hax Ali, un pirata de esta zona, donde saltamos a sus aguas congeladas y disfrutamos de una cerveza o un refresco en su interior. Por último, nos dejaron 3 horas y media en una playa de guijarros y agua cristalina, que tenía restaurante y servicio de tumbonas, aunque nosotros dejamos las toallas en las rocas. Aquí jugamos, nos bañamos e hicimos snorkel.

Aunque la playa era pequeña, nunca nos sentimos agobiados, porque la gente iba y venía y nunca se llenó demasiado. Aparte, nos hubiera gustado meter en la bolsa un libro, porque era el lugar ideal para tumbarse y desconectar de todo.

Por su parte, el restaurante no era caro, pero sí tenía precios más altos que la media. De todas formas, nosotros sólo tomamos dos cafés por 1,5€ cada uno. Eso sí, la calidad debía ser buena, porque vimos salir un par de buceadores con la pesca del día.

Por último, la vuelta a Vlorë fue muy divertida, porque el capitán iba dejando a los pasajeros conducir, cosa que a nuestra hija le encantó.

Isla de Zvernec

De nuevo en Vlorë, comimos de maravilla en el Magjia, un restaurante muy bueno que tiene una carta muy interesante al que merece la pena ir. Nosotros pagamos 40€ por un queso frito que estaba riquísimo, risotto con calamares y gambas, ravioli de marisco y una ensalada muy original con tartar de mango y burrata. 

Nuestro siguiente destino era la isla de Zvernec, que está a las afueras de Vlorë, a unos 11 km. La carretera pasa por la playa de Narta, que es de arena, está alejada del bullicio, no tiene edificios a su alrededor y está mejor cuidada que las de la ciudad. Además, puedes aparcar de manera gratuita, reservar una sombrilla por 5€ y hay bastantes restaurantes a su alrededor. Sin embargo, nosotros ya no queríamos mas playa, por lo que fuimos al monasterio de Zvernec, donde también aparcamos de manera gratuita.

El monasterio está en una pequeña isla de la laguna y se llega a él por un puente de madera bastante largo. Este es un lugar muy tranquilo y bonito, y deberían cuidarlo un poco más, porque vimos bastante basura en la orilla. La iglesia, que es sencilla y pequeña, cierra a las 16:00, pero en temporada alta a las 20:00. 

Un buen momento para venir es cuando se llena de aves, entre ellas flamencos.

Parte antigua de Vlorë

No te vamos a engañar, Vlorë nos pareció una ciudad fea. Así, es una continuidad de edificios altos, con un paseo marítimo lleno de locales y tiendas. Además, aunque tiene un par de playas de arena, estas no son las más bonitas de la zona. Por eso, merece la pena contratar excursiones que te lleven a conocer su bonita costa o visitar las playas de los alrededores.

Sin embargo, tiene una parte antigua que guarda algún tesoro. Por eso, nos dirigimos a ella tras visitar el monasterio de Zvernec. Aquí encontramos una plaza de aparcamiento gratuita frente a la mezquita Muradie, el tesoro del que te hablábamos. 

Y es que parece que la mezquita Muradie fue diseñada por Mimar Sinan, que está considerado el mejor arquitecto del periodo clásico otomano. Para que te hagas una idea, se le compara con uno de sus contemporáneos, Miguel Angel Buonarroti. Nosotros la vimos por fuera, ya que sólo abre para la oración, pero pudimos atisbar su sencillo interior por una ventana. 

Esta se encuentra junto a una plaza donde está el monumento a la Independencia, las ruinas de la antigua muralla y muy cerca del Vlorë antiguo, que ha sido reconstruido y está formado por unas pocas calles con edificios de baja altura color pastel. Este es un lugar agradable, con locales de precios muy asequibles. Nosotros nos sentamos en el Tata Bar, donde probamos baklaba y kadaifi y, además, pedimos un helado. Pagamos 5,5€.

Y si quieres conocer esta parte de la ciudad de la mano de un guía, siempre puedes unirte a esta visita guiada por Vlore.

De todas maneras, nosotros te contamos más sobre esta ciudad en qué ver en Vlore.

Mirador de Kuzum Baba

Tras la pausa, subimos andando al mirador de Kuzum Baba, que está muy cerca y es el lugar donde se encuentra la tumba de este importante líder espiritual. Sin embargo, es popular por sus buenas vistas y porque desde aquí puedes disfrutar de un bonito atardecer. El camino hasta él es sencillo y no se hace largo, aunque, por supuesto, es algo empinado.

Al llegar, nuestra hija vio los columpios del restaurante y se quiso quedar. Así, nos sentamos en su jardín y pedimos dos cervezas por 2,5€ cada una. No sabemos si también daban de comer o si todavía no habían abierto, el caso es que no había nadie, sólo unos cuantos niños jugando en los columpios. Sea como fuera, disfrutamos de las vistas y de un bonito atardecer.

Volvimos al apartamento y encontramos una plaza libre frente a él, por lo que esta vez nos ahorramos el parking. Y nos despedimos de Vlorë cenando en el Skerdi, que nos gustó mucho, pues el dueño era muy simpático y la comida estaba muy buena. Este ofrecía un menú que consistía en plato de pasta, pescado y vino por 20€. Además, también se podía pedir sólo uno de los platos del menú. Nosotros tomamos pasta con almejas, pasta con mejillones y dorada, mas vino. Al final, pagamos 31€ y nos regaló un postre para la niña y dos rakis.

Día 10 de nuestra ruta por Albania: Yacimiento de Apolonia, Monasterio de Ardenica, cata de vino y Berat

Distancia recorrida: 115 km

– Tiempo de conducción: dos horas y media

Comenzamos este nuevo día de nuestra ruta por Albania desayunando dos capuchinos, dos cruasanes y una magdalena en el Da Gigi por 6,4€. Tras esto, nos pusimos en camino.

Yacimiento arqueológico de Apolonia

Nuestra primera parada fue el yacimiento arqueológico de Apolonia, que tiene aparcamiento gratuito y cuesta 6€ por persona. Durante la visita, tuvimos de banda sonora el canto de las chicharras. Y es que, aunque era pronto, ya hacía mucho calor. No obstante, siempre puedes hacer una pausa en la cafetería que hay dentro del yacimiento.

Por otro lado, el lugar no es muy grande, a nosotros nos llevó una hora recorrerlo, e incluye un pequeño museo bastante interesante en el área de la basílica bizantina. Esta, además, presenta bonitos capiteles, restos de mosaicos y frescos. Aparte, hay muchos paneles informativos, donde se representan cómo era originalmente cada edificio. 

Monasterio de Ardenica

De aquí fuimos al monasterio de Ardenica, que tiene un precioso interior cubierto de frescos. No te lo enseñamos, porque estaba prohibido hacer fotos. 

La entrada al monasterio costaba 1€ por persona y 1,5€ si pagabas en euros.

Por el camino echamos gasolina por un valor de 30€.

Te damos mas información sobre estos lugares en visita a las ruinas de Apolonia y al monasterio de Ardenica.

Cata de vino

Nuestro destino era Berat, pero de camino había varias bodegas, por lo que hicimos una parada antes de llegar. Nuestra idea era hacer una pequeña cata, comer algo y, si nos gustaba el vino, comprar alguna botella. 

Por eso, elegimos bodega Edoni, que tenía restaurante. Sin embargo, no hablaban inglés y nos costó un poco comunicarnos con ellos. Al final, ni vendían vino, ni hacían catas, pero comimos muy bien por 38,60€. Así, pedimos carne de cordero a la parrilla, tomates y pimientos del huerto y dos vasos de dos vinos tintos diferentes que nos gustaron mucho. Además, tenía columpios, por lo que nuestra hija estuvo un rato jugando en el pequeño jardín.

Como no habíamos cumplido nuestro objetivo, fuimos a la cercana bodega Çobos, que sí organizaban catas de vino y tenían tienda. De hecho, en su jardín había un grupo haciendo una. Por lo que nos dijeron, ofrecían 2 copas de vino por 12€ y 4 por 20€. Además, ofrecían de acompañamiento queso y aceitunas.

Como estaban llenos, nos ofrecieron probar gratis un máximo de 3 vinos. Finalmente, probamos dos tintos de uvas regionales y acabamos comprando una botella por 16€.

Si quieres, puedes unirte a esta visita guiada a bodegas de la zona desde Berat y olvidarte de la organización y de conducir.

Llegada a Berat

En Berat nos alojamos en el hotel Ajka, que nos encantó, porque tenía habitaciones amplias y unas vistas espectaculares. Además, el desayuno estaba incluido y se preparaba en la terraza del hotel. Pagamos 100€ por dos noches.

Por cierto, una actividad que queríamos hacer en Berat fue esta clase de cocina con una familia albanesa. Sin embargo, al final no nos dio tiempo.

Visita al barrio de Mangalem

Enseguida salimos a descubrir Berat. Así, nos fuimos a pasear por las empinadas calles del barrio de Mangalem, que está lleno de bonitos rincones. Al llegar a uno de sus puntos más altos, nos sentamos a disfrutar de las vistas en una terraza y nos tomamos un café y una cerveza disfrutando del canto del almuecín desde los minaretes de la ciudad.

Después, bajamos y visitamos la mezquita del Rey, que costaba 1€ por persona o 1,5€ si pagabas en euros. Su interior es muy bonito y te recomendamos entrar. Por cierto, nos dijeron expresamente que la niña podía jugar si quería dentro de la mezquita. Como siempre, a la entrada había pañuelos para que las mujeres se cubriesen la cabeza

Junto a ella está la Tekke, que, aunque por horario debía estar abierta, no lo estaba. Por eso, nos conformamos con atisbar su bonito artesonado desde una ventana abierta. Luego, caminamos hasta la mezquita de plomo y entramos en la catedral ortodoxa de San Demetrio.

Al pasar por un supermercado, aprovechamos para comprar botellas de agua grande, que costaban unos 40 céntimos. Aparte, compramos algo para picar en el coche al día siguiente. Si gastabas un mínimo de 5€ podías pagar con tarjeta.

Visita al barrio de Gorica

Atravesamos el puente para visitar el barrio de Gorica, una zona que nos encantó. Aquí entramos en la sencilla iglesia de Santo Tomás, pero al llegar a San Spiridon, la encontramos cerrada. No nos importó, ya que los alrededores de esta iglesia nos gustaron mucho. 

Y caminando por sus calles, llegamos al puente de Gorica, donde nos sentamos un rato a ver las casas de Berat a la bonita luz del atardecer.

Para cenar elegimos el bonito restaurante Amalia, que ofrecía un menú para dos personas por 28€. Este se componía de pequeñas raciones de platos tradicionales de Albania. Aparte, pedimos una jarra de vino, que, según nos dijo, era orgánico y lo producía su familia. Nos costó 5€ y, la verdad, no nos gustó demasiado.

Tras pasear a lo largo del río para ver las casas iluminadas del barrio de Mangalem, nos fuimos al hotel.

De igual manera que en otros lugares de nuestra ruta por Albania, también puedes conocer esta bonita localidad uniéndote a este free tour por Berat.

Además, nosotros te contamos más sobre ella en qué ver en Berat.

Día 11: Cascada de Bogove, cañón de Osum y castillo de Berat

Distancia recorrida: 122 km

– Tiempo de conducción: tres horas y media

Tras desayunar en el hotel con las preciosas vistas de Berat de fondo, nos pusimos en camino. Este día de nuestra ruta por Albania descubrimos paisajes preciosos y las vistas desde el coche fueron muy bonitas, ya que seguíamos el curso del río Osum.

No obstante, si quieres ahorrarte el conducir, échale un ojo a esta excursión a la cascada de Bogove y al cañón de Osum.

Cascada de Bogove

Para llegar a la cascada dejamos el coche en un parking gratuito, que era un prado que está poco antes de llegar a la localidad de Bogove y que en Google maps está marcado como free parking. Ten cuidado, porque muy cerca de él hay unos espacios para dejar el coche. Sin embargo, aquí hay tres niños que te pedirán 5€ por aparcar y se ofrecerán para hacerte de guía. No les hagas caso y sigue hasta el aparcamiento.

Desde aquí, el camino a la cascada es sencillo y te costará unos 30 minutos. Al llegar, podrás darte un baño, pero ten en cuenta que el agua está muy fría. Además, es un lugar bonito para sentarse y estar un rato contemplando el paisaje. 

Eso sí, la cascada de Bogove es una visita muy popular, por lo que te recomendamos llegar pronto. Nosotros coincidimos con un viaje de una clase de jóvenes, por lo que había mucho jaleo. 

Cañón de Osum

Tras la cascada, fuimos a descubrir el cañón de Osum parando en varios miradores. Primero fue el de la bandera, el segundo el agujero de la novia, donde hay un hueco que dicen fue el escondite de una novia a la fuga, y por último, un puente algo destartalado. 

Finalmente, comimos en el restaurante Summer, que se encuentra en un lugar donde el río se estrecha y puedes bañarte. Pagamos 16€ por dos cervezas, un refresco, seis qöfte, una ensalada y patatas fritas.

Aparte, en esta zona hay otros dos locales, un restaurante y un bar a la orilla del río. Además, de aquí parten también excursiones que te llevan caminando a lo largo del cañón. 

Asimismo, junto al mirador de la bandera vimos una agencia que organizaba actividades. De hecho, vimos un grupo que recorría el río en donuts. Para que te hagas una idea, esta es la excursión en balsa por el cañón que vimos.

Después de bañarnos, volvimos a Berat parando en el puente otomano de Kasabashit.

Visita al castillo de Berat

Al volver a Berat, fuimos a visitar su castillo directamente en coche. Si vas a subir en automóvil, evita la carretera que cruza la ciudad, ya que es estrecha y puedes coincidir con bastantes coches. Aparcar arriba es gratis.

Una vez dentro del recinto amurallado, donde todavía vive gente, visitamos el museo iconográfico nacional de Onufri, que costaba 4€ por persona. Este es bastante pequeño y se encuentra en la bonita iglesia de la Dormición de Santa María.

Después, nos dedicamos a pasear por el castillo, descubriendo la acrópolis, las iglesias, que estaban ya cerradas, las ruinas de distintos edificios y, por supuesto, el panorama, un mirador perfecto para tener una bonita perspectiva de Berat. También coincidimos con el atardecer, por lo que estuvimos un rato observando el horizonte desde sus murallas.

Además, vimos varias terrazas donde nos hubiera gustado sentarnos, ya que las vistas eran bonitas y los precios no eran nada caros. Sin embargo, decidimos bajar al hotel y cenar en la parte baja de Berat. Así, elegimos el Wildor, donde pagamos 25,50€ por un risotto muy rico y pollo con yufka, acompañado de vino y agua.

Si no quieres perderte nada de este barrio tan interesante, puedes unirte a este free tour por el castillo de Berat.

Tras pasear un poco por el barrio de Mangalem iluminado, dimos por terminado este día de nuestra ruta por Albania

Dia 12 de nuestra ruta por Albania: Lago Bovilla, BunkArt1 y Tirana

Distancia recorrida: 240 km

– Tiempo de conducción: 4 horas

Tras desayunar, nos despedimos de Berat subiendo a la iglesia de San Miguel, que tiene un interior sencillo, pero desde donde hay buenas vistas del barrio de Gorica.

Al llegar, estaba cerrada, pero a eso de las 9:15 llegó el encargado, que nos explicó cuatro cosas de la iglesia y nos pidió un donativo.

Tras esta breve visita, salimos para Tirana, ya que este día de nuestra ruta por Albania teníamos que devolver el coche. Eso sí, antes, hicimos dos paradas cerca de la capital del país.

Lago Bovilla

Los últimos kilómetros para llegar al lago Bovilla se nos hicieron eternos, ya que la carretera no estaba asfaltada y tenía mucho baches. No obstante, el último tramo estaba perfectamente pavimentado. 

Dejamos el coche en el parking gratuito que está junto al embalse y en unos 20 minutos subimos andando hasta el restaurante Bovilla. Una vez allí, hicimos el camino que lleva a un mirador sobre el lago con unas vistas maravillosas. Este se recorre en unos 10 minutos y no es muy complicado. Aún así, hay tramos con rocas en los que hay que andar con cuidado. Al final, llegas al mirador a través de unas escaleras metálicas. 

Si te apetece, hay otro mirador algo más arriba, pero nosotros no fuimos y nos volvimos al restaurante, que, por supuesto, también tiene unas vistas espectaculares. Allí comimos el plato tradicional Tave Dheu, patatas fritas, una cerveza, un refresco y agua por 17,50€.

Esta parada de nuestra ruta por Albania nos gustó mucho, pero ahora la haríamos sin dudar con una excursión organizada, como este viaje al lago Bovilla y Kruja desde Tirana, ya que así nos hubiéramos evitado la multa de 300€ por conducir por una carretera mal asfaltada. Otra opción es esta excursión al lago Bovilla y al monte Gamti, que está muy bien valorada. Además, de esta manera te evitas conducir por el tramo no pavimentado, que no es nada divertido.

BunkArt1

Y fuimos al BunkArt1, un museo que está dentro de un búnker y que se encuentra a unos 20 km del lago Bovilla. Sin embargo, tardamos una hora en llegar, debido al tramo de mala carretera y al tráfico de Tirana. 

Finalmente, aparcamos frente al museo poco antes de las 16:00. No obstante, no estamos seguros de si estaba permitido. De todas formas, había plazas frente a la taquilla del museo, una vez atravesabas un túnel que estaba ambientado con una música que le iba muy bien a la visita. 

Al llegar, el encargado nos dijo que íbamos algo justos de tiempo, ya que cerraba a las 16:30. Sin embargp, nos dejó entrar. 

Compramos la entrada combinada para BunkArt1 y BunkArt2, que costaba 13€, era válida durante 3 días y nos permitió ahorramos la cola del segundo museo, que es una visita muy popular en Tirana. 

Sea como fuera, nos dimos prisa en entrar y, al principio, estábamos solos, pero pronto nos encontramos con más gente, por lo que nos relajamos un poco. La visita nos gustó mucho, más que la de BunkArt2. 

Devolver el coche de alquiler

Nada más llegar a la oficina, nos dijeron que había un problema con nuestro alquiler. Y es que, al subir al lago Bovilla, habíamos roto la cláusula de no conducir fuera de la carretera. Por eso, tuvimos que pagar 300€ de multa. 

Es cierto que nos lo habían dicho al recoger el coche, pero no caímos en la cuenta, ni leímos la letra pequeña, de que también incluía no ir por carreteras mal pavimentadas. Así que aceptamos nuestro error, pagamos y nos prometimos usar más el sentido común en próximos viajes. 

Tras este pequeño problema en nuestra ruta por Albania, cogimos el autobús lanzadera que te deja en unos 30-45 minutos en la plaza Skanderbeg. Este cuesta 4€ por persona y puedes pagar dentro con Lekkë y con euros. Según nos dijeron, también se puede pagar con tarjeta, pero todo el mundo pagó en efectivo. Por cierto, no hay que dar la cantidad exacta, vamos, que el conductor tiene cambio, y hace más paradas antes de llegar a Skanderbeg.

Por otro lado, se coge cerca de la salida de llegadas y te recomendamos ir en cuanto puedas, ya que la gente se va subiendo. Nosotros, por ejemplo, llegamos como 15 minutos antes y ya quedaban pocos asientos libres. 

Llegada al alojamiento de Tirana

El último alojamiento de nuestra ruta por Albania fue el de Tirana y nos encantó. Y es que el apartamento Yes estaba a unos 5 minutos caminando de la plaza Skanderbeg. Además, la dueña era muy simpática y la comunicación con ella fue muy sencilla.

Para terminar el día, salimos a cenar al Smoke House bar and grill, que está en Blloku, el barrio de moda de Tirana. Aquí comimos de maravilla por 31€. Pedimos un mix de carne, queso a la parrilla y nos pusieron de cortesía el postre del día. Además, pedimos agua y vino. 

De camino al restaurante, pasamos por un edificio donde se anunciaba que ahí había vivido la familia de la Madre Teresa de Calcuta con su foto correspondiente. Y es que, aunque nació en la actual Skopje, su nacionalidad era albanesa. De hecho, el aeropuerto de Tirana lleva su nombre. 

Día 13: Tirana

Como nuestro apartamento estaba en una calle con bastantes cafeterías, enseguida llegamos al Bev´s, un lugar perfecto para desayunar. Aquí pedimos dos capuchinos, un zumo de naranja, huevos benedictinos y un cruasán de chocolate que estaba buenísimo. Pagamos 16€.

Y tras el desayuno, nos fuimos a descubrir la ciudad. Por cierto, aparte de que vimos numerosos edificios en obras, también muchos de los museos importantes estaban cerrados, como la Galería Nacional de Arte o el museo histórico nacional.

Por otro lado, una buena manera de conocer esta ciudad es uniéndose a un free tour por Tirana, que te lleva por sus lugares más representativos. Aparte, nosotros nos planteamos hacer el free tour por la Tirana comunista, pero cuando fuimos a reservarlo, ya no quedaban plazas.

Te contamos mucho más sobre la capital de Albania en qué ver en Tirana.

Mañana en Tirana

Comenzamos la visita por la plaza Skanderbeg, donde se encuentran muchos de los lugares que ver en Tirana.

Así, entramos en la mezquita de Ethem Bey, que es preciosa y gratuita, aunque tienes que dar un donativo, y subimos a la torre del reloj, que costaba 2€ y desde donde tienes una vista curiosa del centro de Tirana. Por ejemplo, aquí nos dimos cuenta que el edificio Skanderbeg tiene forma del héroe nacional. 

Después, visitamos BunkArt2, donde había algo de cola, pero nosotros nos la saltamos porque ya teníamos las entradas. Este se encuentra en un búnker y se centra en la Sigurimi, la policía secreta del país durante el régimen comunista, así como en la vida de los albaneses durante este periodo. 

También entramos en la moderna catedral ortodoxa de la Resurrección de Cristo, que está frente a la Casa de las Hojas, que alberga el museo de vigilancia secreta, ya que esta era la sede de la Sigurimi. 

Y nos fuimos a comer, pasando por lo poco que queda de la Fortaleza de Justiniano. Elegimos el Gjelltore Sauku, un restaurante tradicional donde se come muy bien y muy barato. Así, pagamos 20€ y pedimos tres platos, dos postres, dos cervezas y un refresco.

Tarde en Tirana

Después de comer fuimos al bazar, donde vimos alguna carnicería y pescadería abierta, así como varios puestos de comida, antigüedades y souvenirs. 

Nuestras siguientes paradas fueron el puente otomano de Tabak, que ya no conecta nada y es un recuerdo curioso en medio de la ciudad, y la mezquita Namazgha o Gran Mezquita de Tirana, terminada en 2024 y con un interior muy luminoso, donde te recomendamos entrar. Eso sí, los hombres entran a la parte inferior de la mezquita y las mujeres van a la zona superior. 

Después fuimos a la pirámide, cuyo interior de bloques de colores estaba un poco desangelado. Aparte, merece la pena subir a su azotea para disfrutar de las vistas de los alrededores. 

Por último, nos acercamos al memorial Postblock, donde hay un búnker, un fragmento del muro de Berlín y unas vigas de la prisión de Spac. Este se encuentra cerca de la antigua residencia de Enver Hoxha, pero hay árboles y no se ve apenas. Además, en esta zona hay grandes edificios gubernamentales que recuerdan a la época de la ocupación italiana.

Tras pasar un rato en unos columpios, nos acercamos al gran parque de Tirana, donde hay un lago artificial y mucha gente paseando.

Y disfrutamos del ambiente de Blloku en Radio Tirana, un bar con mucho estilo que nos encantó y donde tomamos dos cocktails muy buenos por 13,50€. 

Finalmente, cenamos en Gjirokaster, donde servían platos típicos de esta ciudad. Pagamos 19€ por tres platos y agua.

Día 14 de nuestra ruta por Albania: vuelta a casa

El último día de nuestra ruta por Albania desayunamos de nuevo en el Bev´s. En este caso, pedimos dos capuchinos, dos cruasanes de chocolate y un bol de yogur con frutas por 11 €.

Como no teníamos mucho tiempo, dimos un paseo por la Fortaleza de Justiniano, donde hay tiendas y restaurantes más elegantes. Además, entramos en la catedral católica de San Pablo, donde hay una estatua de la Madre Teresa de Calcuta y vidrieras donde está representado el Papa Francisco.

Y nos despedimos de Tirana con un último café en el Millennium Garden, una cafetería rodeada de árboles junto a la Fortaleza.

Por último, tomamos la lanzadera frente al monumento a la amistad.

Esperamos que nuestra ruta por Albania te ayude a organizar tu viaje.

Por cierto, si te quedas más tiempo en Tirana, siempre puedes hacer un tour de comida callejera, dar una clase de cocina tradicional o ver un espectáculo de folclore albanés.

Cambios en nuestra ruta por Albania

Se pueden hacer muchos cambios en nuestra ruta por Albania. No obstante, el más significativo es descubrir el norte del país a costa de quitar días en la costa.

Así, si prefieres la montaña a la playa, deberías de incluir las siguientes visitas en tu ruta por Albania:

– La ciudad de Shkodër, no porque sea bonita, sino porque es un buen punto para empezar conocer el norte del país. Además, aquí puedes ver el puente otomano Mes, uno de los más largos y representativos del país. 

– El lago Koman

– La pequeña localidad de Teht en los Alpes albaneses

Trekking de Teht a Valbona

Si hay una excursión conocida que se incluye casi siempre en una ruta por Albania, esta es el trekking entre Teth y Valbona, es decir, una ruta de unos 17 km por los Alpes albaneses. Sin embargo, para hacerla necesitas tres días, uno para la ruta en sí y otra para los traslados. 

Así, puedes organizarla desde Shkodër, donde muchos alojamientos te ayudarán a organizar los traslados.

Además, si tienes tiempo, en Teht puedes hacer más rutas, como ir a la cascada de Grunas o llegar al Blue Eye.

Asimismo, puedes incluir un paseo en barco por el lago Koman, desde donde puedes volver a Shkodër.

¿Vas a viajar a Albania?

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