Qué ver en Asilah, Marruecos

En la costa occidental de Marruecos, bañada por el océano atlántico y protegida por unas imponentes murallas portuguesas, te espera la Medina de Asilah. Su interior es una explosión de arte y de color, donde predomina el blanco por encima de todo. ¿Nos acompañas a descubrir qué ver en Asilah?

Collage de 8 fotos sobre qué ver en Asilah

A veces necesitas pasar tiempo en un lugar para enamorarte de él. Sin embargo, no es el caso de Asilah, una preciosa ciudad que nos enamoró en cuanto cruzamos la muralla de su Medina, que está entre las más limpias y cuidadas del país.

Así, a pesar de no tener edificios impresionantes, Asilah se convirtió en una de las ciudades más bonitas que visitamos en el Norte de Marruecos y pasó a ocupar un puesto muy alto en nuestra lista de lugares favoritos.

Asimismo, paseamos por su Medina prácticamente solos, igual ayudó que fuera comienzos de marzo y Ramadán. De todas formas, esta pequeña ciudad te permite disfrutar de su Medina de una manera más relajada que otras ciudades del Magreb. Asimismo, su aspecto cambia anualmente, porque los murales que decoran sus paredes encaladas se renuevan cada verano.

Dicho esto, ha llegado el momento de contarte qué ver en Asilah. Aparte, en nuestro blog encontrarás más información sobre Marruecos.

Historia de Asilah

Antes de comenzar, déjanos que te demos unos breves datos sobre su historia, que te vendrán bien para descubrir qué ver en Asilah o Arcila, otro nombre por el que se la conoce.

A unos 14 km al noreste de Asilah, los fenicios fundaron la ciudad de Zilis en el 1500 a. C, que acabó bajo dominio romano. Alrededor del año 700, tras ser conquistada por los árabes, la zona resurgió como Asilah, y la ciudad comenzó a ser construida por los idrisíes.

Más tarde, en 1471, la conquistaron los portugueses, que la fortificaron y usaron como ciudad portuaria para sus expediciones. Luego se la fueron intercambiando árabes, portugueses y españoles, hasta que fue conquistada por Mulay Ismail en 1691.

En los siglos XVIII y XIX, Asilah fue un bastión para los piratas y, como castigo, fue bombardeada por barcos austriacos en 1829.

Unos años más tarde, en 1912, Asilah pasó a formar parte del Protectorado Español hasta 1956, año de la independencia de Marruecos.

En la década de 1970, se comenzó a organizar un festival de arte que permitió restaurar la ciudad y darle una nueva imagen. Así, desde 1978, todos los veranos tiene lugar este festival internacional que combina arte, música y otros eventos culturales. Durante este, la ciudad se llena de artistas que plasman sus ideas en las blancas paredes de la Medina. De este modo, la Medina de Asilah es un museo al aire libre cuyas exposiciones duran un año

Qué ver en Asilah

Lo primero, la ciudad no es grande. De hecho, la parte a visitar es pequeña y no hay muchos lugares imprescindibles que ver en Asilah. Así, tu visita consistirá en pasear por su Medina sin prisas, disfrutando de sus murallas, sus calles blancas, sus puertas de colores, sus murales y sus vistas al océano. De este modo, con medio día tendrás tiempo suficiente para disfrutar de ella.

No obstante, no vamos a decirte sólo que callejees por su Medina, para eso no hubiésemos escrito este post. Por eso, anota los siguientes lugares que no deberías perderte en tu viaje.

Murallas de la Medina, uno de los lugares que ver en Asilah

Aunque la ciudad ya estaba fortificada, cuando los portugueses llegaron en el S. XV, quisieron mejorar la protección de Asilah reconstruyendo su sistema defensivo. Por eso, las murallas que ves ahora datan principalmente de este periodo histórico

Pues bien, es muy probable que lo primero que veas al llegar a Asilah sea una de sus puertas de entrada, Bab Kasbah. Sin embargo, aunque tengas muchas ganas de cruzarla, te recomendamos que te dirijas al puerto, que está a su derecha, y vayas a la pequeña playa que hay a los pies de las murallas. No es necesario que te des un baño, sólo que te relajes un rato disfrutando de las vistas de Asilah.

De este modo, verás el lado de las murallas que se enfrenta al océano, de donde sobresalen sus edificios blancos y azules, y donde está el torreón de San Francisco y el mirador de Krikia. 

Aparte de disfrutar de las vistas, como nos salió un día estupendo, estuvimos un rato sentados en la arena mientras nuestra hija corría y jugaba. La verdad es que fue una forma perfecta de empezar a visitar Asilah.

De camino a la playa, pasarás por la entrada al puerto y tendrás una buena vista de uno de los edificios más relevantes que ver en Asilah, la torre Alkamra, cuyo estilo te recordará a otras en Portugal. Además, verás varios barcos amarrados en él, lo que te recordará que estas en una ciudad de pescadores.

Por cierto, aquí hay un parking bastante grande, que suponemos se llenará en verano, pero que el día de nuestra visita estaba bastante vacío.

Y ahora sí, toca entrar en la Medina. Para ello puedes escoger cualquiera de sus puertas de entrada, que son: Bab Bahr o puerta del mar, que da al puerto; Bab Kasba, que te indica donde se encontraba la Kasbah o antigua alcazaba y es la entrada principal; Bab Souk, la puerta del antiguo zoco, te deja frente a la gran mezquita; Bab Homar, que está frente a la Ciudad Nueva en una zona muy bulliciosa.

La Medina, el lugar imprescindible que ver en Asilah

Ya te hemos dicho que la Medina de Asilah es el lugar que guarda la mayoría de lugares de interés de la ciudad y que nos encantó, pero ¿Qué es lo que la hace especial?

– Es pequeña, por lo que, aunque sea laberíntica y te pierdas entre sus calle al igual que en el resto de medinas marroquíes, no es agobiante y enseguida acabas llegando a algún lugar conocido.

– Está muy bien conservada y cuidada. Así, se ha restaurado y está muy limpia, con edificios perfectamente pintados de blanco y detalles en azul, verde y amarillo, entre otros colores.

– Se encuentra junto al océano, lo que le da un encanto especial y añade tranquilidad a tu paseo, sobre todo cuando caminas por las murallas que se enfrentan a él.

– No es tan conocida como otras, por lo que podrás disfrutar de ella sin agobios. Nosotros estuvimos prácticamente solos, sobre todo por la mañana. Eso sí, fuimos a principios de marzo y en Ramadán. Si vas en verano, seguro que hay más gente, ya que Asilah tiene playa, lo que la convierte en un destino de veraneo en Marruecos.

– Los murales que se pintan cada año en sus paredes blancas, que le dan un toque muy especial y la diferencian de otras medinas. Además, a ellos se unen las puertas de colores, y los bonitos miradores de sus casas blancas de baja altura. 

Todas estas características forman un conjunto de gran belleza del que no te querrás ir.

Qué hacer en la Medina de Asilah

Como ya te hemos dicho, pasear sin mirar el mapa en ningún momento. Tranquilo, te acabarás encontrando. Y es que es pequeña y tampoco te va a llevar mucho tiempo recorrerla, aunque no pares de perderte y pases por el mismo sitio un par de veces. 

Durante tu paseo, es muy probable que te encuentres con un hombre que vende sus cuadros hechos en papel de saco y acabes hablando con él. Nosotros le compramos una de sus obras, porque nos pareció un buen recuerdo de esta ciudad con tanto arte en sus paredes.

Aparte de callejear en busca de puertas de colores y murales, aquí van algunos lugares que ver en Asilah que no deberías perderte.

La Gran mezquita, uno de los lugares que ver en Asilah, pero sólo desde fuera

La Gran Mezquita de Asilah con su minarete octogonal se encuentra dentro de la antigua alcazaba, y fue construida a finales del S. XVII. Al igual que en casi todo Marruecos, a no ser que seas musulmán, no podrás entrar en ella.

Junto a ella está el Centro cultural Hassan II, que alberga conferencias y exposiciones de arte. Nosotros lo vimos cerrado.

Plaza Abdallah Guennoun y torre Alkamra

Enseguida llegarás a esta bonita plaza donde se alza la torre Alkamra. Este sería un lugar ideal para sentarse a tomar un té, pero el café que hay en ella tiene unas reseñas malísimas, porque parece que el dueño se aprovecha de los turistas.

Junto a la torre se encuentra la pequeña mezquita Lalla Saida, cuya puerta verde contrasta con el color blanco del edificio. A su lado hay un bazar de alfombras, que expone sus productos en la fachada del edificio, creando una bonita imagen. 

Hemos leído que por esta plaza te suelen parar las mujeres para hacerte tatuajes de henna, pero nosotros no vimos ninguna. De hecho, nunca vimos mucha gente en la Medina de Asilah. Así, cuando llegamos, no había prácticamente nadie en la calle, sólo algún trabajador abriendo su tienda. Al mediodía, había algo más de ambientillo, pero nada agobiante. No obstante, fuimos en temporada baja, comienzos de marzo y Ramadán.

Rue Ibn Khaldoune, uno de los rincones más bonitos que ver en Asilah

Una de las calles que no puedes perderte de la Medina es Ibn Khaldoune, que corre paralela a las murallas que están frente al agua. Esta sale de la plaza Abdallah Guennoun y fue aquí donde comenzamos a ver los primeros murales. 

Recorrerla te va a lleva algo más de tiempo de lo que esperas, porque, casi seguro, te vas a parar a cada paso para observar la belleza del lugar y sacar fotos. Al menos, eso es lo que nos pasó a nosotros. 

Aquí está también la puerta más llamativa que ver en Asilah, esa que está decorada con manos y otros elementos decorativos, como conchas, pajaros o corazones. La decoración se creó en uno de los festivales de verano de Asilah y se mantuvo ya para siempre o, por lo menos, hasta ahora. La verdad es que es un buen lugar para hacerse una foto.

En el fondo, toda la calle es bonita, con fachadas blancas salpicadas de azul y verde a un lado, y las murallas y el océano al otro. Aparte, guarda un par de lugares que ver en Asilah que no puedes perderte.

Palacio Raissouni

Frente al océano y junto al torreón de San Francisco se encuentra el palacio que fue construido en 1909 por Mulay Ahmed er-Raisuni, un bandido con una historia muy interesante. Y es que fue un líder de los yebalíes que se dedicó, entre otras fechorías, a secuestrar militares y políticos de Marruecos, así como funcionarios importantes para pedir luego dinero u otras exigencias. El más sonado fue el de Perdicaris en 1904, que tenía nacionalidad estadounidense y trajo un enfrentamiento entre los gobiernos de Marruecos y Estados Unidos, finalizando con Raisuni nombrado pachá de Tánger.

Pues bien, tras caer en el abandono, en los años 70 se restauró el palacio devolviéndole su antiguo esplendor. Actualmente, alberga un centro cultural y en él se organizan exposiciones, pero nosotros lo encontramos cerrado.

Torre y mirador Krikia, otro de los imprescindibles que ver en Asilah

Otro lugar que ver en Asilah que no puedes perderte es la torre Krikia, un antiguo bastión que se encuentra al fondo de la Rue Ibn Khaldoune, en uno de los extremos de la muralla. 

No obstante, lo que lo hace un lugar especial es el espigón que hay junto a la torre. Este se encuentra frente al océano y es un sitio muy popular para ver atardecer. Y si no coincides con este momento del día durante tu visita, no te preocupes, quédate también un rato en este mirador disfrutando de las bonitas vistas que hay de la playa y de la Medina.

Además, desde aquí puedes ver el mausoleo de Sidi Ahmed Ben Mansour, donde hay algunas tumbas cubiertas de azulejos de distintos colores.

Comprar un recuerdo de tu visita a Asilah

En la Medina de Asilah hay bastantes galerías de arte, así como tiendas de artesanía. Dos calles donde te encontrarás buenos ejemplos de ambas son Alkadira y Attijara, que sale de la plaza Abdallah Guennoun. 

Aparte, en la calle Attijara se encuentra la sinagoga, que se construyó en 1824 y se ha restaurado hace poco. Abre en verano de 10:00 a 15:00 y de 17:00 a 20:00, al igual que el Mikveh que está cerca de la puerta Bab Homar. Este se encuentra en Bab Rmel, que corre paralela a la muralla y donde también hay bastantes tiendas.

Ciudad Nueva de Asilah

La ciudad Nueva de Asilah no guarda casi lugares interesantes. Nosotros salimos a buscar un restaurante donde comer y un cajero y no nos llamó la atención. Así, no hace falta que le dediques mucho tiempo. Si quieres ver algo de ella, aquí tienes un par de ideas:

– Si sales por Bab Homer, te encontrarás en el zoco donde compra la gente local, con puestos de todo un poco, como alimentación, ropa y otro tipo de productos.

– Cerca de la Medina se encuentra la iglesia católica de San Bartolomé, que se levantó durante la época del Protectorado Español.

Las playas, uno de los lugares de los que disfrutar en Asilah

Al visitar Asilah en marzo, no teníamos en mente ir a la playa, por lo que nos conformamos con pasar un rato en la que hay bajo las murallas. Aparte de esta, Asilah tiene varias playas en el centro:

– La playa de la ciudad, que es bastante grande y a la que llegas a través del paseo marítimo. En marzo la vimos con varios jóvenes jugando al fútbol y gente paseando. 

– La pequeña playa de Lalla Rahma, que está más allá de la torre Krikia y es rocosa. Junto a ella hay un par de bares para tomarse algo con vistas al océano, el Caribbean y el Daya. Como no hay puertas de entrada en ese lado de la muralla, tardarás unos 10 minutos en llegar desde Bab-Homar. Es posible que los bares no abran en invierno.

Sin embargo, por lo que hemos leído, las mejores playas se encuentran a unos pocos kilómetros de Asilah. Así, para llegar necesitarás ir en taxi. Si tienes suerte, igual puedes compartir uno, por lo que te saldrá más barato. Hay una parada de taxis en la puerta Bab-Kasbah.

Algunas playas de arena en dirección a Tánger son la de Briech, que está a unos 11 km, y la de Tahaddart, que se encuentra a unos 14 km. En sentido contrario está la más recomendada, la playa Paradise o de las Cuevas, que está a unos 8 km. Más allá está la playa Sidi Mghayet, que dicen está más limpia.

Mapa con los lugares más interesantes que ver en Asilah

Finalmente, aquí te dejamos un mapa con los lugares que ver en Asilah de los que te hemos hablado. 

Mapa con los lugares más interesantes que ver en Asilah

Dónde comer en Asilah

A nosotros la gastronomía marroquí nos encanta, por lo que te aconsejamos probarla. Te hablamos de sus platos tradicionales en viajar a Tánger.

Pues bien, como en la Medina no hay casi opciones para comer, tendrás que salir de ella. A no ser que busques desayunar, entonces puedes ir al Sharif o al Jus Farid, que tienen muy buenas valoraciones. Por otro lado, al estar en una ciudad costera, encontrarás numerosos locales que ofrecen platos de pescado.

Sea como fuere, nosotros te recomendamos el Dar Al Mahgrebia, un restaurante marroquí donde comimos muy bien y donde nos trataron de lujo. Si no te va, junto a él está el restaurante culturel andalossi, con platos de pescado a buen precio. Ambos están cerca de la Medina.

Y si no te molesta caminar, a unos 15 minutos está el restaurante Al Alba, también de comida marroquí y con unas valoraciones estupendas. Puedes llegar por el paseo marítimo, es decir, la avenida Moulay Hassan Ben Mahdi, donde está el restaurante Port XIV, con platos de pescado. En la misma dirección, pero más cerca de la Medina, está la Perle d´Asilah, con platos al estilo francés.

Por otro lado, para comer barato está el Warda, que ofrece tacos, pasta, hamburguesas y pizza.

Dónde alojarse en Asilah

Nosotros visitamos Asilah como excursión de día desde Tánger, pero puede ser buena idea quedarse a dormir y pasear por la Medina al atardecer, cuando la mayoría de los turistas ya se han ido, sobre todo si la visitas en temporada alta.

Así, nosotros te recomendamos quedarte dentro de las murallas, porque nos parece la mejor manera de terminar el día en esta bonita ciudad. Algunos alojamientos que nos parecen que están muy bien son:

– Dar Yema, casa de tres dormitorios con terraza

– Riad Assilah con un precio económico

– Darmimouna, bonito alojamiento con vistas y desayuno incluido

Dija Riad, bonito alojamiento con desayuno incluido y terraza

– Riad Oasis d´Asilah, bonito alojamiento con desayuno incluido y una pequeña piscina

– Dar el Mac, casa de tres dormitorios con terraza y sauna

Si ninguno te convence o prefieres quedarte fuera de la Medina, aquí encontrarás más opciones para dormir en Asilah.

Cómo llegar a Asilah

Asilah se encuentra en la costa occidental de Marruecos, bañada por el océano atlántico. La ciudad está a unos 40 km de Tánger y a unos 200 km de Rabat.

Así, es muy habitual descubrir Asilah como una excursión de día desde Tánger, desde donde puedes llegar en distintos medios de transporte.

– Si te decides por el tren, tardarás una media hora. Nosotros volvimos de esta manera y pagamos 20 MAD por persona en segunda clase. Los billetes los cogimos en la misma estación antes de salir y fuimos muy cómodos en un compartimento compartido con otra persona. Hay varios trenes al día.

Como la estación de tren de Arcila está a unos dos kilómetros del centro, lo mejor es que tomes un Petit Taxi. Nosotros pagamos 10 MAD. Hay una parada de taxi frente a Bab-Kasbah

Por otro lado, los trenes de Marruecos son operados por la compañía ONCF, por lo que puedes chequear precios y horarios actuales en la página web de ONCF.

– También puedes llegar en autobús con la línea LI2 de Alsa Marocco.

– Otra opción es el Grand Taxi compartido. Si no quieres esperar a que se llene, puedes coger uno privado, siendo una opción más cara.

– Asimismo, puedes reservar una excursión privada a Asilah, que incluye ida y vuelta a Tánger, o un traslado privado, en este caso sólo incluye uno de los trayectos. Con estas opciones no te preocuparás de horarios ni regateos.

– Por último, puedes chequear este viaje de dos días por el Norte de Marruecos que incluye Asilah, Tetuán y Chefchaouen.

Llegar a Asilah desde Tánger visitando el Cabo Espartel y las Cuevas de Hércules

El Cabo Espartel y las Cuevas de Hércules son dos visitas famosas que están a unos 12 km de Tánger en dirección a Asilah, por lo que puedes conocerlas haciendo un pequeño desvío.

El Cabo Espartel es donde se juntan el océano Atlántico y el Mar Mediterráneo, y las cuevas de Hércules, por su parte, es donde, según la mitología, descansó Hércules antes de realizar uno de sus trabajos. Nosotros decidimos no ir a las cuevas porque nos pareció que es muy caro para lo que es.

Dicho esto, una manera fácil de hacer estas tres visitas en el mismo día es en Grand Taxi. En este caso, tendrás que regatear el precio. Nosotros, que regatear se nos da fatal, pagamos 350 MAD (unos 30€) por ir al Cabo Espartel y a Asilah.

No obstante, si quieres pasar algo de tiempo en el Cabo, díselo al conductor con antelación, porque igual se piensa que sólo quieres ver el paisaje, sacar una foto e irte, que es lo que pensó el nuestro. Y es que en el Cabo hay que pagar por aparcar y nuestro taxista quería parar muy brevemente sin entrar en el aparcamiento. Al final, paramos frente al faro y frente al punto donde se junta el mar Mediterráneo y el Océano Atlántico.

Eso sí, el camino para llegar fue precioso. Por eso, si tienes coche propio, te recomendamos dedicarle algo más de tiempo que nosotros.

Por último, puedes reservar una excursión que incluya el Cabo Espartel, las Cuevas de Hércules y Asilah.

Y si vas a seguir recorriendo Marruecos, puede que te interese:

 Qué ver en Fez

– Qué ver en Tánger

– Qué ver en Tetuán

Cómo tener internet en Marruecos

Para tener internet en Marruecos lo mejor es adquirir una tarjeta, ya que el Roaming no es una buena opción. 

De este modo, puedes adquirirla antes de viajar o una vez en el país. Qué opción es mejor, dependerá de tus intereses. Nosotros, por ejemplo, hemos probado las dos.

 Comprar una tarjeta eSIM prepago antes del viaje: encontrarás varias opciones para comprarlas, una es a través de Civitatis, que es la que nosotros utilizamos al viajar a Tánger. Así, pagamos unos 13€ por 2 GB. Sin embargo, si quieres datos ilimitados, chequea Holafly. En este caso, usando nuestro código de descuento VIAJANDODEINCOGNITO, obtendrás un 5% de descuento.

En ambos casos te descargarás la eSIM antes del viaje, por lo que tendrás internet en cuanto llegues a Marruecos. Confirma antes de comprarlas que tu móvil acepta este tipo de tarjetas.

A nosotros nos fue muy bien y en 5 días gastamos 1,60 GB, pero sólo usábamos whatsapp, Google y Google Maps. Para entrar en nuestras redes sociales esperábamos a tener wifi, es decir, casi siempre en el hotel. Eso sí, el último día, al ver que nos sobraban GB, le dimos más uso.

Comprar una SIM card en Marruecos, que es lo que hicimos cuando viajamos a Fez. De este modo, la compramos en la tienda del aeropuerto y pagamos 100 MAD por 7 GB.

Y ¿por qué cambiamos? porque antes nuestros móviles no eran compatibles con la eSIM, pero ahora sí, y preferimos llevar el tema de internet organizado desde casa. No obstante, la manera más económica es hacerlo en el propio país.

Viajar a Asilah sí, pero siempre con seguro

Terminamos este post de qué ver en Asilah recomendándote viajar siempre con seguro. 

Así, desde que viajamos con nuestra hija, contratamos el seguro familia con Iati seguros. Por suerte, todavía no lo hemos utilizado, pero la seguridad de viajar cubiertos es impagable.

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