Qué ver en Karlsruhe y alrededores

A Karlsruhe le llaman la ciudad abanico y el por qué de este apodo lo puedes descubrir desde la cúpula de su palacio. Además de pasear por sus extensos jardines palaciegos, Karlsruhe tiene algunos museos muy interesantes. Sin embargo, lo que la convierte en un gran destino son sus alrededores, como la Selva Negra, la ruta del vino alemán o Heidelberg ¿Nos acompañas?

Collage de 8 fotos sobre qué ver en Karlsruhe

Karlsruhe no es una ciudad bonita, no te vamos a engañar. Y no te recomendaríamos incluirla en una ruta por Alemania, pues aunque guarda un par de visitas interesantes, el tiempo en los viajes suele ser siempre un factor limitante. 

Sin embargo, tiene algunos aspectos muy a su favor para que te plantees viajar a ella:

– Se le puede considerar una puerta a la Selva Negra y está a unos 80 kilómetros de Estrasburgo.

– Tiene un aeropuerto con conexiones interesantes y al que llegan algunas aerolíneas de bajo coste.

Karlsruhe es una de las ciudades más cálidas y soleadas de Alemania.

Por eso, hemos decidido escribir este post, en el que te contamos qué merece la pena visitar de Karlsruhe y cuáles son sus alrededores.

Si estás leyendo sobre esta ciudad, será, seguramente, por que estás interesado en esta zona de Alemania. De ser así, te dejamos aquí otros posts que hemos escrito sobre este área que pueden resultarte de ayuda:

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Donde está Karlsruhe y cómo llegar

Karlsruhe está en el sur de Alemania y pertenece al estado de Baden-Württemberg, siendo su tercera ciudad más grande después de Stuttgart y Mannheim.

La ciudad está muy cerca de la frontera con Alsacia y con la del estado de Rheinland-Pflaz, Renania-Palatinado, un área poco conocida de Alemania, pero llena de sorpresas. La frontera con este estado la marca uno de los ríos más importantes del país, el Rin.

Además, se le puede considerar una puerta al norte de la Selva Negra.

A Karlsruhe puedes llegar en coche, en tren o en avión.

Si llegas en coche, te recomendamos que le eches un ojo a nuestro post con consejos para conducir por las carreteras alemanas, donde hablamos, por ejemplo, de la pegatina que necesita tu coche para circular por las ciudades o la importancia de los neumáticos en este país.

El tren siempre es una posibilidad. Para ello tendrás que usar los trenes de la Deutsche Bahn, que llegan también a la mayoría de los lugares de la región.

En su página web puedes consultar todas las rutas, horarios y precios. Una buena opción para conocer esta zona es adquirir el Baden-Württemberg ticket o el Rheinland-Pfalz ticket, que te permiten tomar a lo largo de un día todos los trenes que quieras dentro de estos estados y es válido para un máximo de 5 personas.

Además, puedes comprar el Deutschland-ticket, que tiene validez mensual y permite viajar por toda Alemana por sólo 49€ usando todos los transportes públicos locales.

Recomendamos mirar antes de cada viaje la página de la compañía, porque a veces hay tramos en obras que modifican los trayectos.

Y puedes llegar a Karlsruhe en avión, pues el aeropuerto de Karlsruhe-Baden-Baden se encuentra a unos 40 kilómetros del centro de la ciudad.

Para encontrar los vuelos que mejor se adaptan a tus fechas y presupuesto, te recomendamos entrar en Skyscanner, desde donde también puedes reservar hoteles y coches de alquiler. 

Para llegar a Karlsruhe desde el aeropuerto en transporte público, puedes coger las líneas de autobús 234 o X34 a Rasttat y, luego, ir en tren hasta Karlsruhe. El trayecto dura alrededor de una hora.

También puedes alquilar un coche en el propio aeropuerto o tomar un taxi.

Dentro de Karlsruhe puedes moverte en metro y autobús, aunque se puede recorrer caminando. Te dejamos la página web del transporte público, por si lo necesitases o por si quisieses acercarte a alguna de las localidades cercanas.

Historia de Karlsruhe

La historia de la ciudad comienza el 17 de junio de 1715, cuando su fundador, el margrave Karl Wilhelm de Baden-Durlach, colocó la primera piedra del castillo en el bosque de Hardtwald. La planificación era tal, que del castillo salían 32 avenidas de manera uniforme en todas las direcciones.

Cuenta una leyenda, que el origen de Karlsruhe se debe a un sueño que tuvo el margrave cuando se quedó dormido durante un día de caza. En el sueño vio un castillo iluminado por el sol con los rayos a su alrededor. La verdad es que el nombre de la ciudad, el descanso de Carlos, le viene muy bien.

El margrave publicó una carta de privilegio para atraer habitantes a la nueva ciudad, que fue planificada como una ciudad barroca entre las nueve avenidas situadas al sur del castillo. Esto le dio la forma por la que hoy es conocida como la ciudad abanico.

La carta de privilegio garantizaba exenciones fiscales y libertades para aquel que se estableciera en Karlsruhe, mostrando características de las constituciones modernas. Como te puedes imaginar, la población creció rápidamente.

En 1718, Karlsruhe se convirtió en la residencia del pequeño margraviato de Baden-Durlach y, como ciudad residencial, se benefició de las ampliaciones territoriales de Baden. En 1806, el margraviato pasó a Gran Ducado, con lo que Karlsruhe ganó en importancia. 

En 1818, se emitió la primera constitución de Baden, que era la más progresista de la época, siendo Baden pionero en el Estado de derecho. Y en 1825, se construyó en Karlsruhe la primera universidad técnica en Alemania. Uno de sus estudiantes fue el inventor del automóvil, Carl Benz, que nació en esta ciudad. 

En noviembre de 1918, el gran duque Federico II abandonó Karlsruhe, abdicando el 22 de noviembre. Así, la ciudad perdió su papel residencial y pasó a ser la capital del Estado Libre de Baden.

Durante la II Guerra Mundial, Karlsruhe sufrió alrededor de 100 ataques aéreos, que causaron muchas muertes y grandes daños en la ciudad. Tras ella, Karlsruhe quedó en la zona americana y pasó a formar parte del nuevo estado de Baden-Württemberg, cuya capital era Stuttgart, por lo que la ciudad abanico perdió su papel como capital.

A día de hoy, la ciudad es la sede de algunos de los tribunales más altos de Alemania y es también conocida como la ciudad de la ley. 

Qué ver en Karlsruhe

Karlsruhe es una ciudad moderna, que tiene universidad e industrias científicas, pero, como ya hemos dicho, su centro no tiene mucho que ver. Así, en medio día podrás descubrir algunas de sus curiosidades.

Eso sí, la ciudad tiene una amplia vida cultural y alguno de sus museos son muy interesantes.

Palacio de Karlsruhe

Tenemos que empezar con el edificio central del plan original de la ciudad, su palacio, que se comenzó a construir en estilo barroco a partir de 1715 y fue la residencia de los Margraves y Grandes Duques de Baden hasta 1918. 

Durante la II Guerra Mundial, gran parte del castillo quedó destruido y tuvo que ser reconstruido a mediados del S. XIX, pero sólo su fachada fue restaurada fiel al original. Así, el interior presenta ahora un aspecto moderno y alberga el museo Estatal de Baden.

Este museo sobre la historia y la cultura del Gran Ducado de Baden expone obras que van desde la prehistoria hasta la actualidad. Entre sus piezas, destaca el impresionante Türkenbeute, el botín logrado por los margraves de Baden en las luchas contra los turcos. 

Además, puedes subir a la torre del castillo, donde hay un mirador perfecto para ver el plan urbano original de la ciudad abanico, es decir, el castillo en el centro un círculo del que salen 32 avenidas en todas las direcciones, asemejando los rayos del sol. Desde la cúpula del palacio, además de ver todos los rayos, alcanzas también a ver la Selva Negra y el Palatinado. Esta es una de las visitas que recomendamos hacer en Karlsruhe.

En su página web puedes ver el horario y los precios actualizados. Puedes decidir si visitar sólo el museo, las exposiciones temporales o subir al mirador.

Si viajas con niños, hay una sala que puede interesarte, pues en ella los niños pueden jugar, pintar o leer.

Un espectáculo que se organizan todos los años en verano es el Schlosslichtspiele Karlsruhe. Durante este, se proyectan espectáculos de luces sobre la fachada del palacio. En la página web puedes ver la información sobre este evento, que, en 2024, tendrá lugar del 15 de agosto al 15 de septiembre.

Frente a este se encuentra la plaza del palacio, diseñada para que guardase la simetría y no rompiese el eje visual de la ciudad.

A lo largo de su historia, la plaza ha servido como jardín botánico o como lugar de celebraciones y manifestaciones, como las que se organizaron durante el Tercer Reich o la quema de libros de 1933.

Tras cruzar el paseo con esculturas mitológicas, llegarás al monumento del Gran Duque Karl Friedrich, que tiene en su mano el documento por el que abolía la servidumbre en Baden en 1783.

Si vas en adviento, aquí encontrarás un mercado de navidad y una pista de hielo.

Jardines del palacio

Por supuesto, una de las cosas que tienes que hacer en Karlsruhe es pasear por el jardín de palacio, que se junta con el bosque Hardtwald, haciendo de este área el pulmón verde de Karlsruhe.

Este se encuentra al norte del castillo y en él encontrarás árboles de distintas especies, diferentes elementos decorativos y un estanque.

Si viajas con niños pequeños, puede interesarte el tren que hace un viaje de unos 2 kilómetros y medio a través de los jardines. Este está en funcionamiento desde Semana Santa hasta comienzos de noviembre, los fines de semana y días festivos, y entre finales de mayo y principios de octubre todos los días, a no ser que haga mal tiempo. En su página web puedes ver los precios actualizados.

Además, en el parque puedes sentirte un poco como Dorothy en el mago de Oz, siguiendo el camino de más de 1500 azulejos azules que va desde el castillo hasta la fábrica de mayólica situada en uno de los extremos del parque. Esta se fundó en 1901 y, a día de hoy, sigue en funcionamiento.

En el antiguo edificio administrativo de la fábrica hay un museo donde puedes ver como ha ido cambiando la producción de la fábrica a lo largo de su historia. La entrada es gratuita, pero cierra en invierno.

En los jardines hay también un pequeño jardín botánico por el que puedes pasear. En esta zona podrás ver el edificio moderno del tribunal Constitucional Federal. 

En el lado opuesto al jardín botánico, se encuentra el palacete y jardín de los faisanes, que fue diseñado al estilo chino a mediados del S. XVIII. Por eso, podrás ver, por ejemplo, figuras chinas con paraguas decorando los techos de los pabellones.

Plaza del mercado

Cómo todo en la ciudad, la plaza del Mercado guarda orden y simetría y forma parte del conjunto urbano planificado conocido como Via Triumphalis, que va de la plaza del palacio, pasando por esta plaza y la plaza Rondell, hasta Ettlinger Tor. 

Así, a comienzos del S. XIX, la ciudad se expandió y el sucesor del fundador, su nieto Karl Friedrich, eligió al arquitecto Friedrich Weinbrenner para que le diera forma en estilo clasicista. 

Uno de sus diseños fue esta plaza, donde destacan, uno frente al otro, dos de sus obras, la iglesia de la ciudad, ahora iglesia evangélica, y el ayuntamiento. Además, en su parte norte, donde se organiza el mercado, está la pirámide y, en su parte sur, la fuente del Gran Duque Luis.

La iglesia evangélica fue construida a principios del S. XIX según los planos de Friedrich Weinbrenner como un templo romano. Durante la II Guerra Mundial, sufrió graves daños y tuvo que ser reconstruida, manteniéndose el exterior fiel al original, pero con un interior moderno.

El ayuntamiento fue también obra de Weinbrenner e, igualmente, fue destruido en la Guerra, por lo que tuvo que ser reconstruido a mediados del S. XX.

La pirámide de arenisca roja, de unos 7 metros de altura, se encuentra sobre la tumba del fundador. Y es que aquí estaba, hasta 1807, la Iglesia de la Concordia, en cuya cripta se enterró al margrave Karl Wilhelm. Esta fue destruida para poder construir la plaza del Mercado, por lo que Friedrich Weinbrenner diseñó una pirámide para cubrir la tumba. Hoy es el símbolo de la ciudad.

La verdad es que aparte de esta plaza, el resto del centro no tiene mucho interés. Puedes seguir por la calle principal, que constituía la Via Triumphalis, y llegar a la plaza Rondell, con el monumento al Gran Duque Carlos, que firmó la progresista Constitución de Baden. Este está formado por un obelisco de unos 8 metros diseñado por Friedrich Weinbrenner.

En este plaza también se encuentra el palacio margravial de comienzos del S. XIX y estilo neoclásico, pero tras la II Guerra Mundial, sólo la mitad de la fachada mantiene su aspecto original.

Iglesia de San Esteban 

Otro edificio que merece la pena que veas, es esta iglesia católica construida a comienzos del S. XIX, según diseño de Friedrich Weinbrenner en estilo clasicista. El arquitecto tomó como modelo el Panteón romano, de ahí su gran bóveda.

La iglesia sufrió graves daños en los ataques aéreos de la II Guerra Mundial y tuvo que ser reconstruida a mediados del S. XX. 

Si entras en su interior, verás una escultura de la Virgen María con el Niño, el cual lleva en su mano un círculo que representa el modelo original de Karlsruhe.

Cerca de esta iglesia está el museo de historia natural y la nueva ständehaus, el primer edificio parlamentario construido para tal fin en Alemania, que estuvo en uso desde 1822 a 1933, año en el que el gobierno nacionalsocialista disolvió el parlamento regional de Baden. 

El edificio sufrió muchos daños durante la Guerra y fue finalmente demolido en 1961. El terreno se utilizó para otros usos, hasta que, en la década de 1990, se volvió a levantar una nueva Ständehaus, inspirada en la original. Esta alberga la biblioteca de la ciudad y un memorial a la Ständehaus, donde se trata la historia parlamentaria y democrática de Baden. Abre de martes a viernes de 10:00 a 18:30 y los sábados de 10:00 a 15:00.

No muy lejos se encuentra el Prinz-Max-Palais, que alberga el museo de la ciudad. Actualmente, tiene exposiciones temporales sobre la historia de la ciudad, que puedes visitar de manera gratuita.

Galeria Nacional de Arte

Este museo de bellas artes expone obras de maestros, principalmente, alemanes, franceses y holandeses.

El museo consiste en tres edificios que están junto al jardín botánico, el edificio principal y la Orangerie, que muestran obras de finales de la Edad Media a la actualidad, y la galería para jóvenes, que presenta exhibiciones temporales y está más destinada para la gente de menos edad.

Desde el otoño de 2021, el museo está cerrada por reformas, pero puedes ver lo más destacado de la colección en en el Centro de Arte y Medios. Y, tras visitarla te decimos, que es un museo que merece mucho la pena.

La galería para jóvenes si que está abierta y su acceso es gratuito.

Para saber el estado del museo, te dejamos su página web.

Museo de Arte y Nuevos Medios, ZKM

A media hora andando de la plaza del Mercado, en el edificio de una antigua fábrica de municiones, se encuentra este museo, que es uno de los lugares que te recomendamos de Karlsruhe

El edificio es fácil de distinguir, pues, en 1993, se le incorporó un cubo multimedia de color azul. 

El ZKM es una institución para todo tipo de arte contemporáneo, donde se trata el desarrollo de los nuevo medios, la digitalización y la globalización. Un lugar diferente, que merece ser visitado. Entra en su página web, para ver qué exposiciones hay en el momento de tu visita e informaciones prácticas.

A día de hoy, como ya hemos dicho, alberga también parte de la colección de la Galería Nacional. 

Cuando nosotros fuimos, uno de los pisos estaba destinado a la evolución de los videojuegos. Era una exhibición muy interactiva, pues podías jugar a una gran variedad de ellos y había para todas las edades.

En 2019, Karlsruhe fue aceptada como la primera y única ciudad alemana incluida en la Red internacional de Ciudades Creativas de la UNESCO como ciudad de arte mediático.

Asimismo, en el mismo edificio está también la Galería Municipal, un museo de arte moderno y contemporáneo, que, tanto con sus exposiciones temporales como con su colección, muestra arte, principalmente alemán, que va desde el romanticismo hasta la actualidad. En su página web puedes encontrar más información.

Para llegar, si no quieres ir caminando, puedes llegar en tranvía hasta la parada ZKM.

Dammerstock

A los amantes de la arquitectura este lugar les puede resultar muy interesante, pues es uno de los testimonios más importantes del arte de la nueva construcción en Alemania. 

Todo comenzó en 1928, cuando Walter Gropius ganó el concurso para desarrollar la parte sur de la ciudad. Su idea fue la construcción de las viviendas en hileras para conseguir una óptima iluminación. Aunque, debido a la crisis económica, sólo pudo completarse la primera fase.

Durlach

Durlach es, desde 1938, un distrito de Karlsruhe, pero es es mucho más antiguo que ella. De hecho, fue la residencia del margraviato de Baden-Durlach de 1565 a 1718.

Debido a las guerras, la ciudad quedó destruida a finales del S. XVII y, a día de hoy, su casco histórico no mantiene grandes edificios. Sin embargo, puedes acercarte para subir a Turmberg, una colina con las ruinas del antiguo castillo de Hohenberg, que fue construido en el S. XI y llegó a ser propiedad de la poderosa familia Staufer. Eso sí, no esperes ver gran cosa, pues sólo se mantiene la torre del homenaje.

Lo mejor del lugar son las vistas de los alrededores, ya que desde aquí alcanzas a ver Karlsruhe, la llanura del Rin, el Palatinado y Alsacia.

Para subir, puedes tomar el Turmbergbahn, que fue inaugurado en 1888 y es el funicular en funcionamiento más antiguo de Alemania.

Esta visita sólo te la recomendamos si tienes bastante tiempo.

Alrededores de Karlsruhe

Una de las ventajas de esta ciudad son sus alrededores:

Selva Negra

Karlsruhe es una de las puertas al norte de la Selva Negra. Por ejemplo, está a unos 25 kilómetros de Rastatt o a menos de 40 kilómetros de Baden-Baden. Y, a menos de 10 kilómetros, puedes visitar Ettlingen, que tiene un pequeño pero bonito centro histórico atravesado por el río Alb, donde destaca el ayuntamiento, la iglesia de San Martín y su palacio.

Si estás interesado en una ruta por la Selva Negra, lo mejor es que te leas qué ver en la Selva Negra, una guía para descubrir sus secretos, donde te contamos todo lo que sabemos sobre esta preciosa zona del sur de Alemania.

Heidelberg

A unos 50 kilómetros de Karlsruhe, está una de las ciudades más bonitas de Alemania, cuya imagen más conocida son las ruinas de su castillo de arenisca roja sobre el río Neckar. Pero Heidelberg tiene mucho más, por ejemplo, la universidad más antigua de Alemania.

Te contamos más sobre esta ciudad en las mejores excursiones desde Stuttgart, donde también te damos ideas sobre sus alrededores.

Stuttgart

La capital del estado de Baden Württemberg está a unos 75 kilómetros de Karlsruhe.

Sin ser una ciudad muy bonita, Stuttgart puede ser un gran destino para los amantes de los coches, pues alberga los museos de Porsche y Mercedes. 

Si está ciudad llama tu atención, puede interesarte qué ver en Stuttgart y visita a los museos de Porsche y Mercedes.

Renania Palatinado

Es posible que no hayas oído mucho sobre este estado, pero te aseguro que merece la pena conocerlo.

Por ejemplo, Espira, a unos 50 kilómetros de Karlsruhe, tiene una bonita catedral donde fueron enterrados varios emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico, o la ruta alemana del vino, que comienza en Schweigen-Rechtenbach, a unos 40 kilómetros. Aquí no sólo probarás buenos vinos, sino que pasarás por localidades con mucho encanto como St. Martin o Dörrenbach.

Estrasburgo

A unos 80 kilómetros de la ciudad abanico, está la capital de Alsacia, por lo que Karlsruhe es también un buen punto de partida para conocer Estrasburgo y sus encantadores pueblos, como Colmar o Riquewihr, por todos conocidos, especialmente en navidad.

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