Qué ver en Capadocia en tres días

Tres días en Capadocia dan para mucho, para explorar ciudades subterráneas y perderse por sus valles, para maravillarse dentro de las iglesias rupestres y disfrutar de su gastronomía, para preguntarse el por qué de ese paisaje tan surrealista y relajarse en sus miradores ¿Nos acompañas?

Collage de 8 fotos sobre qué ver en Capadocia.

Si has llegado hasta aquí, será, seguramente, porque estás organizando un viaje a la Capadocia. Por si te sirve de ayuda, te dejamos aquí los enlaces a nuestros posts anteriores:

Cómo organizar un viaje a Capadociacon información sobre los lugares de interés, horarios y precios.

Nuestra experiencia volando en globo, qué hacer si te lo cancelan.

En este post vamos a contarte cómo organizamos nuestros tres días en esta región de Turquía.

Cuántos días pasar en la Capadocia

La Capadocia abarca un territorio bastante extenso, en el que hay un sinfín de lugares que visitar. Aparte de los más conocidos, te puedes perder en sus valles para explorar cuevas, iglesias rupestres o castillos excavados en la roca. Lo bueno es que muchos de los lugares se encuentran bastante próximos unos a otros, y en un día puedes conocer varios.

Aunque en dos días puedes hacerte una idea de lo que la Capadocia tiene para ofrecer y visitar varios puntos de interés, creemos que tres días es un tiempo estupendo para explorar este área tan interesante. Por supuesto, dedicarle 4 o 5 días te permitiría acercarte a zonas más alejadas y disfrutar de la Capadocia de una manera más relajada.

Nosotros pasamos tres días completos en la Capadocia. Además, al viajar en coche, pudimos aprovechar el día de llegada y el de salida para visitar alguna cosilla más.

Cómo ya te puedes imaginar, nos movimos por este área en coche. Esto nos dio mucha libertad, pero también pasamos algún mal momento, ya que las carreteras de la Capadocia no son las mejores y, a veces, el GPS nos dirigía por caminos no muy transitables.

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Si no puedes o no te apetece conducir, la Capadocia es una zona muy orientada al turismo y hay muchas agencias que ofrecen tours a los lugares más importantes. Aquí os dejamos ideas de excursiones y actividades para disfrutar de la Capadocia.

Organización de nuestro viaje

Día 1

Llegamos a la Capadocia desde Pamukkale tras un viaje en coche de unas 7 horas.

Nuestra primera parada fue Sultanhani, en la provincia de Aksaray. Y es que aquí se encuentra uno de los caravanserais más conocidos y más impresionantes de la Capadocia. Estos lugares sirvieron de refugio a las caravanas de comerciantes desde el S. X.

Aparcamos de manera gratuita en una de las calles paralelas al edificio y enseguida estábamos atravesando la puerta del caravanserai, que está bellamente tallada. Pasear por su interior y ver cómo está organizado, aunque no haya mucha información, nos permitió imaginarnos cómo se ordenaban las caravanas. 

La visita duró poco y no coincidimos con demasiada gente. La mayoría de las habitaciones estaban vacías, pero en la sala principal había una exposición de alfombras, las cuales decoraban las columnas con sus bellos diseños. Además se podía ver como un artesano arreglaba alfombras antiguas.

Paseando por los alrededores del caravanserai, vimos las esculturas de sultanes tan conocidos, como Solimán I o Mehmed II, junto a la omnipresente bandera de Turquía. Además, aprovechamos para descansar del viaje en una de las muchas tiendas que hay, tomándonos un té y un zumo de naranja.

Por la carretera, camino a Nevşehir, pudimos ver más caravanserais. Decidimos parar en el de Agzikarahan. Alrededor de este, que estaba cerrado, no había más que algunas casas a medio derruir. A través de los barrotes de la puerta pudimos atisbar el interior, muy parecido al de Sultanahani, aunque este era mucho más pequeño.

La visita a los caravanserais nos pareció interesante, pero estos se encuentran bastante lejos de la zona más visitada, a unos 130 km de Göreme. Por eso no aconsejamos llegar hasta aquí, a no ser que vayas a pasar más de tres días en la zona. 

Como alternativa, cerca de Avanos, puedes visitar otro caravanserai, el de Sarihan. Además también puedes visitarlos durante una excursión para ver una ceremonia Sema y la danza de los Derviche Giróvagos.

Nuestro alojamiento para las primeras dos noches, Elaa Cave hotel, estaba en Ortahisar. Su dueña fue simpatiquísima y dormimos en una habitación cueva muy acogedora. Además, desde la terraza pudimos ver totalmente iluminado el castillo de esta población.

Ortahisar nos pareció una villa muy tranquila y encantadora. Paseamos completamente solos por sus calles a medio iluminar, admirando como muchas de las edificaciones se encontraban construidas sobre la roca. Fue una manera perfecta de comenzar a conocer la Capadocia.

Al llegar a la plaza del pueblo empezamos a ver alguna que otra persona. Acabamos cenando en el Mimik café, donde la comida estuvo muy buena, los camareros fueron super simpáticos y el precio nos pareció muy asequible, tres platos más bebidas 350 LT.

Para sorpresa mía, a eso de las 6 de la tarde, la compañía con la que iba a realizar el vuelo en globo al día siguiente me confirmó que me recogería sobre las 5 de la mañana. Y digo sorpresa porque según las apps del tiempo no iba a hacer muy bueno al día siguiente.

Día 2

El comienzo de este día fue algo amargo, pues se canceló el vuelo en globo a causa del viento. Así que ocupamos las horas antes del desayuno enviando mensajes para conseguir reservar otra plaza. Si quieres más información sobre este tema, puedes leer nuestro post sobre el viaje en globo.

Tras desayunar en el hotel el típico desayuno turco, estábamos preparados para explorar la Capadocia. 

Nuestra ruta fue la siguiente:

Mapa indicando los lugares que visitamos nuestro primer día en la Capadocia

Nuestro primer destino era Uçhisar y su castillo excavado en la roca.

Pero entre Ortahisar y Uçhisar se encuentra el Valle de las Palomas, llamado así por sus muchos palomares, así que aprovechamos para verlo. Dejamos el coche en el aparcamiento gratuito y nos acercamos al mirador. Los valles de la Capadocia puedes disfrutarlos de dos maneras, desde los miradores decorados con columpios, arcos y un montón de objetos más o recorriendo sus caminos, no siempre bien señalizados.

Habíamos decidido que este valle lo íbamos a ver sólo desde el mirador, ya que nuestro tiempo era limitado, pero cada vez que llegábamos a uno, que son muchos, nos entraban ganas de bajar. Y es que en Capadocia puedes pasarte días explorando. 

Desde este mirador tienes unas vistas increíbles del valle, con Uçhisar y su impresionante castillo de fondo. Y tuvimos nuestro primer contacto con los innumerables columpios que hay en esta zona para sacarse fotos. Estos son gratuitos, pero los tenderos, que están siempre al quite, se suelen ofrecer como fotógrafos, y ahí ya si que te cobran. En este caso aceptamos la oferta y por 10 LT nos sacaron una foto a los tres que estaba muy bien enmarcada, y eso no siempre es fácil.

Tras esta parada llegamos a Uçhisar. Aparcamos el coche de manera gratuita en una plaza que estaba a unos 5 minutos andando del famoso castillo. Por el camino vimos las casas del pueblo, donde ya estaban abiertas bastantes tiendas ofreciendo los productos típicos de cerámica. 

Entramos en el castillo y, tras subir 275 escalones, pudimos disfrutar de una vista maravillosa de los alrededores, que fue, para nosotros, lo mejor de la visita. El castillo en sí nos gustó y nos impresionó ver la manera en que vivían. Pero tenemos que admitir, que si no fuera por las vistas, hay otros lugares excavados en la roca que nos gustaron mucho más. 

Aunque había ya visitantes, en el interior del castillo no nos parecieron demasiados, eso sí, eran las 9 de la mañana de un 8 de octubre.

Tras la visita nos acercamos a un mirador que está junto al castillo. Por esta zona vimos varios hoteles con unas terrazas increíbles y pensamos que no estaría mal alojarse en uno de ellos. Aunque seguramente puedas tomar algo sin tener que dormir allí.

También vimos un par de rincones curiosos, pero nos quedamos con la sensación de que Ortahisar nos gustaba más como pueblo. Aunque en este hay un mayor número de cafeterías y restaurantes, algunos de ellos con vistas y localizaciones espectaculares. Al acabar la calle llegamos a las letras de Uçhisar, donde acababa de aparcar un autobús y estaba repleto de gente, así que nos fuimos a nuestro siguiente destino.

Desde el coche íbamos viendo posibles lugares donde dejar el coche para ver el paisaje. Y, como era el primer día, íbamos parando en la mayoría de ellos. El primero fue nada más salir de Uçhisar, para tener una vista general de la villa. Había en este punto una de esas figuras de policía hechas de cartón, que parecen reales cuando vas conduciendo y te hacen aminorar la velocidad. Además, estaban también las letras de Uçhisar. Si te gusta sacarte fotos con el nombre de la ciudad, este spot estaba vacío.

Enseguida volvimos a parar en otro mirador, Hisaralti panorama y al poco tiempo en Asmanin Alti panorama. Ninguno nos defraudó en cuanto a vistas.

Llegamos a Göreme y entendimos todo lo que habíamos leído sobre esta localidad. Estaba llena de tiendas y restaurantes, había mucha gente y nos costó encontrar aparcamiento. Si bien es cierto que lo buscamos en la calle principal, que es de pago (10 LT la hora). 

La razón de entrar en Göreme, fue para pagar el vuelo en globo que habíamos reservado por la mañana. La agencia se encontraba aquí y ya aprovechamos para comer algo rápido, un pide y un lahmacun que no nos llamaron la atención, en un lugar que, por lo que hemos visto en internet, han cerrado. 

Nada más comer nos dirigimos al Museo al Aire Libre de Göreme, uno de los lugares más visitados de Capadocia y dejamos el coche en el aparcamiento de pago que hay junto a la entrada. 

De camino a la taquilla pasamos por la iglesia Tokali, una iglesia rupestre con unas pinturas que te dejan maravillado. Una parte de la iglesia estaba siendo restaurada, aun así pudimos disfrutar de la que ya estaba terminada. Nadie nos pidió entrada, de todas formas está incluida en la del Museo al Aire Libre. Recomendamos visitarla, en especial si no se va a pagar el extra por la iglesia oscura. A nosotros fue una de las que más nos gustó.

Para comprar las entradas tuvimos que hacer una pequeña cola, y es que este sitio es muy visitado y está incluido en muchos tours. Nos hubiera gustado llegar más temprano, pero acabamos visitándolo en una hora bastante mala, las dos de la tarde. Creemos que, para evitar un exceso de visitantes, lo mejor es llegar pronto por la mañana o ya más tarde.

Por el museo hay un panel informativo donde se explican los diferentes frescos que te vas a encontrar. Viene bien echarle un vistazo antes de entrar a las iglesias, para saber que imágenes se están viendo, especialmente que santos están representados. También está la opción de reservar una visita guiada por el museo al aire libre de Göreme o pagar por la audio guía. En el interior de las iglesias no se puede hacer fotos.

El museo nos gustó mucho. Tuvimos que hacer algo de cola para entrar en alguna de las iglesias, pero mereció la pena. La zona donde se encuentran los monasterios no es tan grande, nosotros tardamos alrededor de una hora en completar el recorrido.

Para visitar una de las iglesias, la iglesia Oscura, hay que pagar una entrada aparte. Es, por supuesto, la mejor del complejo junto con la iglesia Tokali. Si pagar por ella o no, depende de los intereses de cada uno. A nosotros, que nos encantan los frescos, nos mereció la pena.

Aparte de las iglesias, el paisaje que lo rodea es increíble, aunque es así en gran parte de la Capadocia.

De vuelta al coche comprobamos lo turístico de este lugar, con pequeños globos aerostáticos para sacarse fotos y muchos más lugares donde la gente del lugar intenta ganar dinero.   

En el parking vimos las señales hacia otras iglesias, como la Del Nazar. Si decides no pagar por entrar en el museo al aire libre, tienes la opción de recorrer los caminos en busca de iglesias menos visitadas (algunas de las cuales son también de pago). Nosotros decidimos no visitar más iglesias, en ese momento, y seguir con nuestro plan.

Así condujimos hasta la localidad de Mustafapaşa, que no recibe tantas visitas. De hecho, nosotros sólo vimos a gente del pueblo sentada en la plaza.

Un lugar de la Capadocia muy famoso por su cerámica es Avanos, pero nosotros habíamos decidido dejarlo fuera de nuestra ruta. Por eso aprovechamos para comprar algún recuerdo en Mustafapaşa, pensando que, al ser un lugar menos concurrido, podríamos encontrar mejores precios. Y, la verdad, entramos en una tienda con precios bastante razonables y donde el dueño no aceptaba el regateo, aunque algún descuento ya nos hizo. Vaya por delante que no nos gusta mucho eso del regateo. Sabemos que, independientemente del descuento que consigas, siempre van a ganar ellos y nos sentimos engañados. Al final compramos un escanciador de vino, cuyo diseño proviene de la civilización hitita que, seguro, vas a ver en casi todas las tiendas.

Mustafapaşa nos gustó mucho, su tranquilidad, sus edificios de piedra bellamente decorados, el sentirnos solos recorriendo sus calles y perdiéndonos por ellas. Por supuesto está rodeado de valles que puedes explorar. Nosotros llegamos hasta el puente viejo y avanzamos un poco más para poder disfrutar del paisaje. Durante todo el camino nos siguió un perro, creemos que aburrido por la poca actividad que había en el pueblo.

También visitamos la iglesia de Ayios Kostantinos Eleni, que se encuentra en la plaza principal. Es de pago y en su interior hay información sobre la villa, pero lo que más nos gustó fue su exterior.

Dada la hora aprovechamos para tomarnos un café muy rico en una cafetería que nos gustó su decoración, Lokal-Sinasos, justo en la plaza. Además nuestra hija se había quedado dormida y al viajar sin silla, preferimos sentarnos y esperar a que se despertara.

Si merece la pena el desvío a Mustafapaşa, depende de cada uno y sus prioridades. Nosotros decidimos ir porque siempre leíamos que este villa, que no suele entrar en los itinerarios, tenía mucho encanto y era diferente gracias a sus edificios de piedra. Y es cierto que encontramos una villa muy tranquila de bonitos edificios de piedra, pero que necesita un pequeño desvío que, igual, no merece la pena si vas con poco tiempo.

El siguiente destino estaba muy cerca, pues era el mirador desde donde se puede ver una curiosa formación rocosa conocida como las tres bellezas. Se encuentra en las afueras de la localidad de Ürgüp y para llegar tuvimos que atravesarla en coche. No llegamos a pasear por sus calles, pero nos pareció que tenía mucho ambiente y vimos calles y rincones que nos hubiera gustado conocer pero, no nos llegaba el tiempo, pues estaba próximo el atardecer. Además, al dormir en Ortahisar, una localidad parecida, decidimos que era suficiente.

Pasamos por la bodega Turasan que, a juzgar por los autobuses que vimos aparcados, es bastante conocida. No fue la única bodega que vimos en la Capadocia, y es que el tiempo y el suelo volcánico permiten obtener una buena calidad de uva.

Llegamos al mirador, donde aparcamos de manera gratuita y, tras pasar una hilera de tiendas y cafeterías, llegamos a unas escaleras desde donde se tiene una vista excelente de estas chimeneas de hadas. La luz era perfecta para disfrutar también de la vista de los alrededores. Eso si, estaba lleno de gente. 

Y de allí nos dirigimos al Valle del amor, desde donde queríamos ver atardecer. La verdad es que no tuvimos  muy buen tiempo en Capadocia y eso hizo que los atardeceres no fueran espectaculares. De todas formas la luz era bonita y daba un color especial a las formaciones rocosas que íbamos viendo a través del coche. Al llegar a la altura del Museo al Aire Libre de Göreme, vimos un lugar con vistas bonitas, donde ya había varias personas disfrutando del atardecer. Valoramos parar, pero decidimos seguir con nuestro recorrido.

El valle del Amor es de los más conocidos, gracias al aspecto de sus formaciones rocosas. Nosotros dejamos aquí las fotos y que cada uno se imagine lo que quiera.

El aparcamiento es de pago y hay un gran número de columpios y elementos decorativos. Además en las tiendas de souvenirs venden pequeñas vasijas de barro donde uno puede escribir sus deseos y colgarlos de los columpios.

Estuvimos disfrutando de las vistas hasta que oscureció y volvimos a Ortahisar.

Aunque el restaurante de la noche anterior nos había gustado mucho, cuando viajamos siempre intentamos probar sitios nuevos. Por eso escogimos el Tandir restaurant, algo más caro, pero con unas vistas espectaculares de Ortahisar. Si vas y no hace mucho frío aprovecha para comer en su terraza.

Aquí decidimos probar el Testi Kebab, que se cocina dentro de una vasija de barro. La comida estuvo buena, pero nos quedamos con la del día anterior. Sobre gastronomía turca hemos escrito un post que os puede venir bien a la hora de elegir qué comer. 

Día 2:

La ruta que hicimos este día fue la siguiente:

Mapa con los lugares que visitamos en nuestro segundo día de Capadocia

Al ser nuestro último día en Ortahisar, aprovechamos para conocerla un poco más antes de desayunar. 

De día nos gustó tanto como de noche. Era domingo y no había nadie, sólo unos trabajadores arreglando una de las calles. 

Sin rumbo fijo, llegamos a varias terrazas que ofrecían una vista general de la villa y de los alrededores. De la plaza, donde se encuentra la mezquita, nos dirigimos al castillo. De camino pasamos por una bodega y por un rincón donde nos esperaba una gran pintura de la chica de la perla de Vermeer.

El castillo aun no había abierto, aunque ya habíamos decidido que no lo íbamos a visitar. Muy parecido al de Uçhisar, ofrece un aspecto algo más descuidado y recibe menos visitas. Nosotros nos decidimos por el otro porque leímos que en el de Ortahisar el ascenso se hace por escaleras de mano. Y pensamos que sería más sencillo subir al otro castillo con una niña pequeña.

Volvimos al hotel para desayunar en la terraza con las impresionantes vistas del castillo. Nos acompañaron varios gatos que fueron muy bien alimentados por nuestra hija.

Al terminar aun nos quedaban un par de lugares por ver de Ortahisar.

El primero fue un mirador, cuyas vistas nos encantaron. Para encontrarlo pusimos Lavanta panorama café en el GPS. Había bastante gente para la hora que era. Pero había suficientes columpios y letras de Ortahisar y Capadocia para todos.

El segundo fue el monasterio de Hallacdere. No sabemos como será en temporada alta, pero nosotros estuvimos completamente solos y, la verdad, no creemos que reciba muchas visitas. 

Al llegar al sitio que nos indicaba el navegador aparcamos el coche. Los alrededores eran bonitos, pero no más especiales que lo que ya habíamos visto. Cerca, un pastor guiaba a sus ovejas a unas cuevas cercanas.

Nos pusimos a andar y el monasterio nos sorprendió tras una curva. Las entradas a las cuevas estaban pintadas y en el interior nos esperaban columnas, alguna figura y frescos.

Tras disfrutar mucho de esta visita, nos dirigimos al Valle Rojo

Tras pagar el aparcamiento nos asomamos al mirador. Las vistas eran increíbles y comprendimos el porqué de su nombre. Había unas mesas en una situación perfecta para disfrutar del valle al atardecer, pues este es un buen lugar para ver acabar el día. 

Nos hubiera encantado bajar al valle para caminar entre las formaciones de color rojizo, pero habíamos decidido hacer una ruta por el Valle Rosa. Aunque la ruta que nos hubiera gustado hacer es la que une el Valle Rojo con el Rosa. Leímos que duraba unas 3 horas, pero debido al tiempo, que estaba algo inestable,  y al hecho de que no era circular, optamos por caminar sólo por el valle Rosa.

Y con una muy buena sensación, pero con pena por no bajar al valle, nos dirigimos al Valle Rosa.

Habíamos leído que encontrar la entrada no era fácil y lo comprobamos. Pusimos en el GPS las coordenadas y salimos. El camino incluía carreteras poco transitables para un coche, así que improvisamos y esperamos a que el GPS volviera a encontrarse. 

Al final la ruta pasó por el museo al are libre de Göreme, por lo que aprovechamos para visitar la iglesia Ainaly

Aparcamos a unos 3 min andando de la entrada. Si quieres, puedes bajar en coche hasta la iglesia, pero no creemos que merezca la pena. 

Las vistas volvían a ser muy buenas, con el castillo de Uçhisar al fondo. Al pagar la entrada nos dieron una linterna, ya que para llegar a alguna de las salas había que cruzar pasillos muy estrechos (tuvimos que ir a gatas) y completamente oscuros. La iglesia no tenía apenas frescos y no nos pareció una parada imprescindible, pero nuestra hija se lo pasó en grande guiándonos con la linterna.

Seguimos nuestro camino en busca del Valle Rosa. Y pasando por lugares muy bonitos llegamos a un aparcamiento con indicaciones hacia este.

El cielo estaba empeorando, así que decidimos echar a andar lo antes posible. Vimos una empresa de caballos que se llamaba rose valley, por lo que pensamos que no podíamos estar muy equivocados.

Caminamos alrededor de una hora, entramos en alguna cueva, vimos formaciones de un color rosáceo que nos encantó y cuando empezó a llover nos volvimos. Y menos mal, porque al poco de llegar al coche empezó a caer, pero bien.

Aunque estuvimos bastante solos, nos cruzamos con un par de grupos con guía y con gente montando a caballo. Y es que el paisaje era bien bonito.

Tras nuestra experiencia, y tras leer que las indicaciones de los valles no son siempre las mejores, creemos que, para no perder tiempo y evitar perderse, reservar un tour con una persona que conoce los caminos y los lugares más destacables, es una gran idea. Aquí os dejamos un par de ideas:

– Tour por los Valles de las palomas y Zemi.

 Tour por los valles Rojo  Rosa.

Este valle se encuentra muy cerca del pueblo de Çavuşin. Por eso aprovechamos a comer allí. Vimos muchos restaurantes en la carretera, pero decidimos buscar alguno que estuviera dentro del pueblo. Usando Google maps encontramos el Konak café. Aparcamos de manera gratuita justo enfrente y, al salir, vimos al fondo las antiguas casas cueva de  Çavuşin, que tuvieron que ser abandonadas a causa de la erosión.

El Konak café es uno de los lugares más típicos en los que hemos estado durante este viaje. Al entrar en el restaurante, que parecía más la sala de estar de una casa, vimos a los dueños sentados en un rincón preparado con cojines y alfombras. En seguida nos atendieron muy amablemente y nos sirvieron una comida que estaba muy rica. Las mesas cubiertas con hules me recordaron a mi abuela y el baño era de los de agujero en el suelo. Pagamos por 3 platos y 3 Ayran, 255 LT. Si estáis en Çavuşin, este es un buen lugar para comer. 

Al salir ya había parado de llover, así que nos acercamos al cercano valle de Pasabag, que es más bien otro museo al aire libre con entrada y caminos pavimentados.

Este valle es perfecto para ver las formaciones de chimeneas de hadas, las que tienen un «sombrerito» encima de una piedra más dura que protege a la parte inferior de la erosión. Aquí hay una comisaria en el interior de una de estas formaciones. 

Hay que cruzar la antigua carretera que atravesaba el valle para llegar a la zona donde se encuentran las chimeneas de hadas, algunas de ellas con iglesias en su interior. Aunque tenemos que decir que nosotros encontramos muchas de estas cerradas, suponemos que a causa del mantenimiento. Y algunas de las iglesias tienen pisos superiores, a los que no siempre es fácil acceder. 

También puedes subir a una especie de colina, que te permite tener una visión general del valle. 

Y tras algo mas de una hora paseando por las chimeneas de hadas y explorando sus iglesias, nos dirigimos al Museo al Aire libre de Zelve, que resultó ser más grande de lo que imaginábamos. Este es un monasterio/ciudad abandonada en los años 50 por problemas de erosión.

Al comienzo hay un mapa donde se indica la ruta a seguir. Nosotros nos equivocamos y lo recorrimos al revés, pero vamos, que tampoco fue un gran problema. 

Zelve está dividido en tres valles. Y es diferente al Museo al Aire Libre de Göreme, en cuanto a que tienes más libertad durante la vista y, al menos nosotros, nos encontramos con muy poca gente. Eso si, apenas se ven frescos en las iglesias. Aquí puedes adentrarte en las cuevas, que no hace tanto estuvieron habitadas, ver la plaza del antiguo pueblo, el molino o la bodega. Y, cómo en muchos lugares en Capadocia, subir bastantes escaleras para pasar a cada valle.

Además, las vistas son espectaculares, con una piedra de colores rojizos que hace que el paisaje parezca de otro planeta.

Tras hora y media descubriendo Zelve, estábamos bastante cansados. Y nos dirigimos a la última visita del día que era el Valle de Devrent, que estaba bastante cerca. 

En este hay varias formaciones rocosas que se asemejan a animales u objetos, por eso se le conoce también como el Valle de la Imaginación. La más conocida, o al menos una de las más fotografiadas, es la del camello, que se encuentra a la entrada del valle.

Y nos dirigimos a nuestro hotel en Göreme, Göreme Valley Cave house. El coche lo aparcamos de manera gratuita frente al hotel.

No hubo atardecer, esa mañana tampoco habían salido los globos, así que nos conformamos con ver la poca luz que había desde la terraza del hotel.

Salimos a cenar. El ambiente era completamente diferente al de Ortahisar. Pasamos por la galería Ikman, que es una tienda de alfombras con un rincón lleno alfombras y cojines, donde ofrecen reportajes fotográficos. También pasamos por el castillo excavado en la piedra de Göreme, que casi pasa inadvertido entre tanta tienda. 

Finalmente, entre los muchísimos restaurantes, escogimos el Gurme kebab restaurant, con muy buenas opiniones en internet. Quedamos super satisfechos y comprobamos que los precios en Göreme eran algo más elevados. 

Día 3

Nuestro último día completo en Capadocia lo utilizamos para hacer lo que llaman el tour verde.

Las agencias ofrecen diferentes tours alrededor de Capadocia. El tour rojo, el verde y el azul abarcan diferentes zonas y son muy populares.

– Tour por el sur de Capadocia

– Tour por el norte de Capadocia

– Tour verde 

Mapa con los lugares que visitamos en nuestro tercer día en Capadocia

Comenzamos el día muy pronto, en la terraza de nuestro hotel, viendo, por fin, volar los globos sobre la Capadocia.

Decidimos quedarnos en el hotel por la pequeña. Ya suficiente estaba moviéndose, como para hacerla madrugar para ir a algún valle a verlos. Pero el valle del amor, el de las espadas, el rojo… todos son buenos lugares para verlos volar. Los lugares de salida cambian según el día y las condiciones meteorológicas, por eso lo mejor es preguntar en alguna agencia, o en el propio hotel, por alguna recomendación.

Nosotros desde la terraza pudimos ver a muchísima gente disfrutando del amanecer lleno de globos en los valles de enfrente.

Nuestra primera parada fue el Göreme panoramic view point, para tener una bonita vista de esta localidad. Este es también un buen lugar para ver volar los globos. Cuando nosotros llegamos, a eso de las 9:15 de la mañana, todavía había alguno en el cielo. 

Y da igual donde parar, en ese tramo de la carretera, dirección Kaymakli, hay un montón de cafeterías con miradores.

Y de allí ya nos dirigimos la ciudad subterránea de Kaymakli

Tras dejar el coche en el aparcamiento de pago, nos acercamos a comprar las entradas. Teníamos miedo por la pequeña, por si se agobiaba por la oscuridad y lo estrecho del lugar, pero no lo pasó mal, de hecho, fue la más exploradora metiéndose por todos los pasillos. Y es que en cierta medida puedes salirte del recorrido y descubrir diferentes salas. 

La visita fue muy interesante. Ver esa gran ciudad construida bajo tierra, con sus sistemas defensivos y sus diferentes habitaciones, es una gran experiencia. A la entrada se nos ofreció una persona para hacernos de guía. Y, la verdad, no nos hubiera venido mal, porque en el interior no hay paneles informativos. Nosotros dijimos que no por la niña, porque no nos veíamos capaces de correr tras ella y escuchar al guía. 

Lo único malo es que es un lugar muy visitado y los pasillos son estrechos. Por eso, a veces, teníamos que esperar a que los de adelante se fueran moviendo para poder avanzar, especialmente en los lugares con escaleras. 

A la salida, frente al parking, hay unas cafeterías donde aprovechamos para tomarnos un té y un café turco, todo por 25 LT. El dueño no sabía inglés, pero se las ingenió para hacerse entender y explicarnos como beberlo.

Salimos hacia el monasterio de Selime. Por el camino nos sorprendió el elevado número de huertos de calabaza que íbamos viendo. 

El aparcamiento era de pago y había bastante gente, la mayoría pertenecientes a grupos organizados. De todas formas, pudimos estar solos en la mayoría de las habitaciones.

El monasterio tiene un gran tamaño y pudimos ver las diferentes salas que funcionaron de bodega, de almacén o de cocina. Además entramos en iglesias que estaban bellamente decoradas. 

Para llegar a las cuevas hay que subir la colina. El premio son las vistas al valle del Ihlara, nuestro siguiente destino.

El Valle de Ihlara comienza en Selime, pero nosotros nos dirigimos en coche a Belisirma, otra de las entradas al valle. Para más información sobre cómo visitar este valle, te recomendamos nuestro post sobre Capadocia

Antes de comenzar la ruta decidimos comer en uno de los restaurantes que hay a la entrada. Lo más característico de estos es que las mesas se encuentran sobre el río Melendiz.

Al llegar, antes incluso de bajar del coche, el dueño del primero de ellos nos dijo que comiéramos en su restaurante. A nosotros no nos gustan los restaurantes donde los camareros intentan atraer a la gente, de hecho, solemos huir de ellos. Pero estaba todo vacío, no vimos más gente y nos dijo que podíamos dejar el coche en el aparcamiento y usar los baños de manera gratuita, porque eran suyos. En condiciones normales nos hubiéramos ido, pero nos sentamos en una de las mesas sobre el río. El lugar era perfecto, solos y con el agua corriendo debajo nuestro. No esperábamos nada de la comida, pero nos sorprendió. Pedimos un Gözleme, un plato de carne y uno de pescado y aunque no fue la mejor que tomamos, estaba bien. Fueron rápidos y amables. 

Al acabar de comer comenzamos la ruta que va junto al río. Las iglesias se encuentran en lo alto, por lo que de vez en cuando aparecían escaleras que nos llevaban a las iglesias rupestres, muchas de las cuales tenían unos frescos muy bonitos. 

Por el camino hay mapas con la localización de las diferentes iglesias. Nosotros no vimos mucha gente, aunque sí nos cruzamos con algún grupo organizado.

El paseo por el valle nos lo tomamos con calma y a la vuelta nos tomamos unos zumos en el jardín del té, una especie de cafetería a mitad de camino, cuyas mesas también están sobre el río.

Este valle nos resultó diferente a los demás, gracias a su verdor y al río que te acompaña todo el camino.

En el camino de vuelta a Göreme, alrededor de una hora, nos acompañó un cielo anaranjado precioso.

Día 4

Y volamos en globo. La experiencia la contamos en este post. Sólo decir que ver el barullo que se organiza alrededor del despegue, elevarse sobre las formaciones rocosas y volar muy cerca de ellas, nos encantó. Y si bien es cierto que los precios son elevados, ya que es una actividad con mucha demanda, si encaja en el presupuesto, la experiencia es muy recomendable. 

Aunque escribimos en plural, la actividad la realizó sólo uno de nosotros, el otro se quedó con la pequeña, puesto que los niños de menor edad no pueden volar. En general empiezan a aceptarlos a partir de los 6 años. 

Para que el otro pudiera disfrutar también de las vistas, realizamos una llamada con cámara durante una parte del viaje.

Y tras desayunar salimos dirección Estambul, donde a eso de las 7 de la tarde teníamos que devolver el coche.

Pero antes hicimos un par de paradas todavía en la Capadocia.

La primera fue Gülşehir

Justo antes de entrar en esta localidad, hay un gran complejo de cuevas llamado Acik Saray o Palacio Abierto. Completamente solos, paseamos por este y entramos en las diferentes cuevas que hay. Aunque no están tan bellamente decoradas en su interior, presentan unas fachadas que nos impresionaron.

Y la siguiente visita fue la iglesia de San Juan, que destaca por su interior dividido en dos plantas. La superior guarda unos frescos maravillosos que te hacen estar un rato con la cabeza mirando hacia arriba.

No es un lugar muy visitado, pero nosotros coincidimos justo con un grupo que ocupaba gran parte de la pequeña plataforma superior.

Y de allí nos dirigimos al lago Tuz, que está unas dos horas en coche al norte de Göreme.

Este es el segundo lago salado más grande de Turquía y destaca por su alta concentración de sal y por el precioso color rosa que puede llegar a tener.

Nosotros queríamos acceder al lago por un lugar, donde se apreciara bien su color rosa, y que no fuera tan turístico como por el que al final entramos. Pero aunque intentamos buscar información sobre los diferentes puntos de entrada y localizarlos sobre el mapa, no encontramos nada que nos convenciera. Suponemos que la mejor manera para encontrarlos es ir recorriendo el lago. 

Como andábamos algo mal de tiempo, porque teníamos que llegar a entregar el coche de alquiler, decidimos entrar por el lado más turístico que, además nos pillaba de paso y que está perfectamente indicado en la carretera.

Al llegar aparcamos justo al lado de la gran tienda que hay que atravesar para acceder al lago. Enseguida se nos acercó un vendedor de productos que tenían como componente la sal del lago. Los dependientes están perfectamente preparados y enseguida te dan a probar alguna crema y te explican, en tu propio idioma, sus beneficios.

Una vez que logramos pasar la barrera de los vendedores, comenzamos a pasear por el lago cubierto de sal. Este no es nada profundo, vamos, nosotros prácticamente no vimos agua. Nos quitamos los zapatos y estuvimos un rato caminando sobre la sal y mojándolos en una pequeña superficie de agua que había.

Tras disfrutar del paisaje de colores rosáceos y anaranjados que nos rodeaba, salimos del lago. No íbamos bien preparados y nos tuvimos que quitar la capa blanca de nuestros pies secos con los calcetines. Si vas a pasear sin zapatos por el lago, llévate una toalla para limpiártelos. Cuando nosotros fuimos no encontramos ningún sitio donde poder lavárnoslos.

Una manera de llegar hasta este lago, es reservando una excursión que te permite disfrutar del atardecer en este lugar.

– Visita al lago Tüz, ciudad subterránea y caravanserai

Y aquí terminaron nuestros días en la Capadocia, una región que nos enamoró.

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1 comentario en “Qué ver en Capadocia en tres días”

  1. ¡Que región tan impresionante! Una maravilla, no me extraña que os enamorara. Alucinantes esas cuevas y templos abiertos en la piedra, y esos frescos… ¡Fascinante!

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