Selva Negra: qué ver en Schiltach, uno de sus pueblos más bonitos

Una ruta por la Selva Negra no puede dejar de pasar por Schiltach, un pueblo que parece sacado de un cuento, rodeado de bosques y con calles empedradas que acaban en una plaza empinada, donde destaca el ayuntamiento renacentista. Un pueblo bañado por dos ríos. Uno de ellos, el Kinzig, es el más grande de la Selva Negra, por el que navegaron enormes balsas que transportaban la madera hasta Estrasburgo ¿Nos acompañas?

Collage 8 fotos de Schiltach

La Selva Negra está situada en el sur de Alemania. Esta cadena montañosa de baja altura es el área más conocida y visitada del estado de Baden-Württemberg. Y es así, porque este paraje natural tiene mucho que ofrecer, paisajes, rutas de senderismo, cascadas, cañones y mucho más. 

Recibió su nombre de toques misteriosos, por ser una zona cubierta de densos bosques que no dejaban atravesar la luz del sol, lo que la hacía oscura e impenetrable. Para organizar una ruta por esta región, te recomendamos leer nuestro post qué ver en la Selva Negra.

La Selva Negra esconde pequeñas localidades llenas de encanto, donde perderse por sus calles es descubrir restos de murallas, casas de cuento, ruinas y bellas cafeterías donde probar su postre más famoso, la tarta Selva Negra. Uno de estos pueblos es Shiltach.

Dónde está Schiltach

Schiltach se encuentra en la Selva Negra Central, en la confluencia de los ríos Schiltach y Kinzig, y en el punto más estrecho del valle del Kinzig.

Las ciudades grandes más próximas son, Estrasburgo, a unos 80 km, y Stuttgart, a unos 110 km, ambas con aeropuerto. Por ello son dos buenos lugares para comenzar una ruta por la Selva Negra, donde incluir esta bella localidad.

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También existe la posibilidad de conocer alguna zona de la región con esta excursión a la Selva Negra desde Estrasburgo.

Si vas a viajar en coche, te recomendamos leer nuestro post con consejos para conducir por las carreteras alemanas.

Historia de Schiltach

Sus orígenes se remontan al S. XI-XII, cuando se estableció un asentamiento en la zona de la iglesia. La ciudad de Schiltach fue mencionada por primera vez en 1275, esta estaba amurallada y tenía un castillo, del cual no queda apenas nada. Su fundación se debe a su situación, en el camino que lleva de Estrasburgo a la ciudad imperial de Rottweil. Una carretera a través del Valle del Kinzig, que conectaba la ciudad francesa con los fuertes del alto Neckar,  ya había sido construida por los romanos en el 73/74 d.C.

Schiltach perteneció a los condes de Württemberg desde finales del S. XIV hasta principios del S. XIX. Aunque fue ocupada brevemente por la ciudad de Rottweil y por Austria.

La ciudad ha sufrido devastadores incendios, lo que ha provocado que los edificios actuales daten de los siglos XVI al XIX. En uno de ellos, el incendio que ocurrió en 1533, se corrió la voz de que había sido el diablo quien lo había provocado con la ayuda de una posadera. Esta fue condenada por brujería. 

Además, la ciudad, debido a su situación, ha sufrido también varias inundaciones.

Qué ver en Schiltach

El casco histórico de Schiltach es pequeño y no se tarda más de dos horas en recorrerlo. En un paseo por la ciudad no puede faltar:

– Las calles que desembocan en la plaza del mercado. Tanto la Schlossbergstrasse, como la Schenkenzellerstrasse, que cruza el casco antiguo. 

Estas tienen mucho encanto, con casas de entramado decoradas con flores y muy cuidadas. No es por nada que la ciudad forme parte de la Ruta alemana de entramado de madera

La Schlossbergstrasse lleva hasta la subida a las ruinas del castillo de Schiltach, que se encuentran en el Schlossberg, montaña del castillo, de 417 m de altura. La historia del edificio se remonta al S. XIII. Fue destruido durante la Guerra de los Treinta años, pero fue reconstruido. En el S. XVIII, al no ser ya necesario, se fueron vendiendo partes del castillo. Tras un incendio, los habitantes de la ciudad lo usaron como cantera. A día de hoy no queda prácticamente nada.

El camino para llegar a las ruinas es empinado, pero corto. De todas formas no creemos que merezca la pena subir hasta arriba. Lo más llamativo es un puente de madera que se encuentra donde estaba el puente levadizo, y las vistas no nos parecieron tan espectaculares. 

Nuestra recomendación es, una vez subida la Schlossbergstrasse, en vez de subir los escalones que llevan a las ruinas, seguir de frente por un camino estrecho que hay, y disfrutar desde allí de las vistas de la ciudad. Aquí dejamos unas fotos para que cada uno valore por si mismo.

– La Plaza del mercado, el corazón de la ciudad. 

Tras el incendio de 1591, trabajó en la reconstrucción de la ciudad, y por tanto en esta empinada plaza, el gran arquitecto del renacimiento, proveniente de Württemberg, Heinrich Schickhardt. Fue este quien le dio su característica forma triangular. Aunque la plaza tuvo que ser de nuevo restaurada tras el último gran incendio de 1791. 

Schiltach pertenece también a la Ruta Cultural de Heinrich Schickhardt, compuesta por ciudades donde pueden verse obras del arquitecto. Estas se encuentra principalmente en el sur de Alemania, Stuttgart, Esslingen, Altensteig y Freudenstadt, entre otras, y en Francia, como Riquewihr.

En lo más alto de la plaza se encuentra el ayuntamiento, un edificio de piedra en estilo renacentista de 1593. Aunque el frontón escalonado fue añadido a principios del S. XIX y las pinturas de la fachada, que cuentan la historia de la ciudad, a mediados del S. XIX.  

Frente al ayuntamiento se encuentra un bello edificio de entramado que aloja el Museo de la Farmacia. Desde 1837 hasta 1985 funcionó aquí una botica.

Gasthaus zum Adler, una de las casas de entramado más bonitas de la ciudad, que data de 1604.

Esta se encuentra nada más salir de la plaza en dirección al rio. Enfrente está el museo de la ciudad, cuya entrada es gratuita y está abierto del 1 de abril al 1 de noviembre, de 11:00 a 17:00. 

Aquí se encontraba antiguamente la puerta inferior de acceso a la ciudad.

– Los ríos Kinzig y Schiltach, que cruzan la ciudad

El Schiltach, que da nombre a la ciudad, desemboca en el Kinzig, que es el rio más grande de la Selva Negra y que desemboca en el Rin. Durante el paseo por la ciudad, es posible bajar a ambos ríos para descansar en sus orillas y refrescarse en los días calurosos. 

Desde el puente que cruza el Schiltach en la calle principal, se tienen unas preciosas vistas de la confluencia de ambos ríos y de la ciudad.

 Gerberviertel, barrio de los curtidores

El otro lado del puente lleva, por la Gerbergasse, callejón de los curtidores, a la parte más antigua de Schiltach, que se encontraba antiguamente fuera de las murallas. En estos bellos edificios de entramado de madera vivían los curtidores que trabajaban junto al agua.

Cerca se encuentra la casa más antigua de la ciudad, el molino exterior de 1557. Este era utilizado para moler el cereal.

Visitar el museo Schüttesäge para aprender sobre la Flosserei

Si se continúa andando, se llega a la Iglesia protestante de la ciudad, construida a mediados del S. XIX. Justo al lado se encuentra el museo Schüttesäge, cuya entrada es gratuita y que abre del 1 de abril al 1 de noviembre, de 11:00 a 17:00. 

Este interesante museo presenta la historia de la industria de la madera, la curtiduría y la Flösserei, maderada, en la ciudad de Schiltach. 

La maderada es la técnica de transportar troncos de madera en balsa por el agua. Esta técnica en el Kinzig se remonta a 1391, y durante mucho tiempo fue la principal fuente de ingresos de Schiltach. El viaje terminaba en Willstatt, donde la madera se vendía y se transportaba a la cercana Estrasburgo y a Holanda por el Rin. La construcción del ferrocarril fue el fin de la maderada.

El museo se encuentra en el antiguo aserradero, que estuvo en funcionamiento hasta 1931. En este hay un modelo de una balsa utilizada para la maderada. Estas podían alcanzar cientos de metros de largo. 

Cruzando al otro lado del rio, se obtienen unas vistas diferentes de la parte trasera del casco antiguo, y se llega al punto donde el Schiltach se une al Kinzig. Aquí hay una representación de las estructuras que se usaban para que las balsas  pudieran navegar por el rio.

Como ya hemos escrito, la curtiduría jugó un papel muy importante para la industria de Schiltach, y todavía hoy se sigue trabajando en este área. Un ejemplo es la tienda de la empresa Trautwein, donde el olor a cuero no deja lugar a dudas de lo que vende.

Dónde aparcar en Schiltach

Nosotros aparcamos sin problema en un parking en la calle Auestrasse. Era gratuito, pero de lunes a viernes de 8:00 a 18:00 y los sábados de 8:00 a 13:00 está limitado a dos horas.

Se encuentra muy cerca del curioso museo del agua, baño y diseño, que muestra la historia de los baños domésticos.

Dónde comer en Schiltach

En esta localidad hay varios restaurantes donde comer. Nosotros escogimos el Gasthof Sonne, que también es hotel y que se encuentra en la plaza del mercado. La comida estaba rica y las vistas desde el comedor eran muy bonitas.

Recomendamos además, tomarse un café, o lo que quieras, en la cafetería Bachbeck, situada en un bello edificio de entramado a orillas del rio Schiltach. Avisamos de que es difícil resistirse a alguna de sus tartas.

Para que no te equivoques a la hora de pedir en un restaurante alemán, puedes leer nuestros posts sobre gastronomía alemana y sobre costumbres de los restaurantes alemanes.

Lugares interesantes en los alrededores

Cerca de Schiltach hay varios puntos de interés:

Alpirsbach, a unos 10 km, donde destaca su monasterio benedictino y el museo de la cerveza.

Freudenstadt, a unos 30 km, con la plaza mas grande de Alemania, donde, en una de sus esquinas, se encuentra una iglesia simétrica.

Gengenbach, a unos 40 km, otro de los pueblos más bonitos de la Selva Negra. Recomendamos leer nuestro post sobre Gengenbachsi vas a visitar esta ciudad.

Rottweil, a unos 35 km, se encuentra esta ciudad imperial considerada la ciudad más antigua de Baden-Württemberg. Su casco histórico está lleno de bellos edificios. Puedes leer más información sobre esta en nuestro post sobre las mejores excursiones desde Stuttgart.

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4 comentarios en “Selva Negra: qué ver en Schiltach, uno de sus pueblos más bonitos”

  1. Sí visitas Schiltach en verano una buena opción si hace calor es disfrutar de su piscina pública (es de pago pero unos 3,5€ adultos y menos niños; a partir de las 17:00 precio reducido). La zona de niños espectacular. También tiene un tobogan y dos trampolines.

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