Qué ver en el Harz, las montañas donde se reúnen las brujas

El Harz es una cadena montañosa de poca altura en el norte de Alemania. Esta zona rodeada de misticismo, lugar de reunión de brujas y que vio sus tierras divididas tras la II Guerra Mundial, está llena de sorpresas: ciudades donde el tiempo parece detenido en sus calles empedradas, formaciones rocosas cuyas extravagantes formas se explican con leyendas y pueblos donde puedes recordar el pasado minero del Harz. Todo esto y mucho más está esperando a quien se atreva a descubrir esta legendaria parte de Alemania ¿Nos acompañas?

Collage de 8 fotos sobre qué ver en el Harz

El Harz es una zona poco conocida al norte de Alemania. Y no lo es porque sea poco interesante, sino porque todavía o ha sido descubierta. Y en parte, esto ayuda a su encanto. 

Al Harz van los alemanes, que si que saben lo mucho que esta zona tiene para ofrecer.

Nosotros vamos a mostrarte alguno de los lugares que ver en el Harz, donde hay un poco de todo, ciudades históricas, antiguas minas, senderos de montaña, iglesias de madera e, incluso, el reino más pequeño del mundo. 

Si hemos conseguido despertar tu interés, sigue leyendo.

¿Qué es el Harz y dónde está?

El Harz es una cadena montañosa de poca altura, que, aun así, es la región más alta del norte de Alemania. Su punto más elevado es el Brocken, con 1142 metros de altura, que es visitado por un gran número de personas cada año.

El Harz se extiende por unos 110 kilómetros de largo y unos 40 de ancho y está compartida por tres estados alemanes: la mayor parte está en Sajonia-Anhalt, la zona occidental en Baja Sajonia y una pequeña área en Turingia

Los aeropuertos más cercanos son los de Hannover, Leipzig-Halle y Erfurt-Weimar

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Un poco de historia sobre el Harz

La zona del Harz ha estado habitada desde la prehistoria, pues varios hallazgos en alguna de sus cuevas han demostrado que los neandertales ya cazaban aquí.

Desde el S. III d. C., se ha practicado la minería, extrayéndose metales como plata, cobre, plomo, hierro, zinc u oro. Es a esta actividad a la que deben su riqueza las ciudades del Alto Harz. 

La minería determinó también en parte el paisaje, pues para su desarrollo se creó el sistema de gestión de agua del Alto Harz.

Sin embargo, la gran industria minera de las montañas del Harz fue disminuyendo. Así, la última mina fue cerrada en el año 2007, poniendo fin a la extracción de metales que, desde el siglo XVI, se había realizado de manera continua.

Hubo un tiempo en que, por orden de Carlomagno, estos montes eran una zona que tenía que ser preservada. Y durante muchos años sólo las personas de la realeza podían cazar aquí. 

Sin embargo, la minería, la metalurgia, la agricultura y el turismo, entre otros, cambió completamente esta visión y la demanda de madera para pozos y fundiciones llevó a la sobreexplotación de los bosques. Fue alrededor del 1700, cuando surgieron los primeros esfuerzos para proteger el área.

En el S. XIX, gran parte de las montañas del Harz fueron deforestadas. Debido a la minería, habían surgido monocultivos de abetos, que son fáciles de cultivar y poco exigentes, pero menos resistentes. Así, fueron aniquilados en gran medida por los escarabajos descortezadores. 

Tampoco le fue muy bien durante la era nacionalsocialista, ya que las montañas del Harz se convirtieron en un lugar importante para la industria armamentística. Así, un gran número de empresas relacionadas con la guerra se ubicaron aquí, utilizando un gran número de trabajadores forzados. Por ello, en esta zona hubo muchos campos de concentración.

Tras la II Guerra Mundial, el Harz fue testigo directo de la división de Alemania, pues la frontera cruzaba el tercio occidental de las montañas, separando Baja Sajonia de Sajonia-Anhalt. Hoy en día, hay museos que tratan sobre este tema y en la carretera verás anunciado donde se encontraban los límites de cada país. Además, en Thale hay un museo sobre Alemania oriental.

Un importante personaje asociado con el Harz, que ayudó a difundir el aire romántico y místico de estas montañas, fue el escritor Johann Wolfgang von Goethe. En su obra Fausto escribe sobre la noche de Walpurgis, o la noche de las brujas, donde estas vuelan en sus escobas hasta la cima del Brocken. 

Clima del Harz

En el Harz las temperaturas no suelen ser muy altas y llueve bastante durante todo el año. 

Nosotros, que visitamos el Harz a finales de mayo, además de experimentar las bajas temperaturas y las lluvias, lo que más nos llamó la atención fue el fuerte viento que hacía.

Cómo conocer el Harz

Nosotros descubrimos los diferentes lugares que ver en el Harz en coche, pero también puedes recorrerlo en tren con la compañía Deutsche Bahn, en cuya página encontrarás todas sus rutas, horarios y precios.

Asimismo, en el Harz hay un ferrocarril de vía estrecha que permite llegar hasta el Brocken, su montaña más alta, así como a diferentes lugares de la zona, y se llama Harzer Schmalspurbahnen.

Además, hay excursiones organizadas desde distintas ciudades alemanas, por ejemplo, si sois un grupo, igual os interesa esta excursión a las montañas del Harz desde Leipzig.

Si viajas en coche, te recomendamos leer consejos para conducir por las carreteras alemanas.

Nuestra ruta de 4 días fue la siguiente:

Día 1: Duderstadt – Herzberg – Clausthal-Zellerfeld – Hannenklee – Goslar

Dia 2: Goslar – Wernigerode – Quedlinburg

Día 3: Thale (Hexentanzplatz) – Stolberg

Día 4: Stolberg – Walkenried

En el Harz hay multitud de opciones de alojamiento, todo depende de lo que quieras visitar. 

Nosotros dormimos en las ciudades de Duderstadt, Goslar, Quedlinburg y Stolberg. 

Para buscar las mejores ofertas en hoteles usamos Skyscanner.

En este post te hablaremos también de lugares que ver en el Harz que no nos dio tiempo a visitar, pero que son interesantes.

Y es que, al viajar con una niña de 2 años y medio, nuestro ritmo no fue muy rápido. Además, siempre intentamos sacar tiempo para que se divierta y juegue en los columpios, que aquí, en Alemania, suelen estar muy bien preparados.

Gastronomía del Harz

Además de la comida tradicional alemana, sobre la que hemos escrito en qué comer en Alemania: un paseo por su gastronomía, merece la pena que pruebes algunos platos típicos de la cocina del Harz, que se define por su simplicidad.

Baumkuchen: llamado pastel árbol por la forma que tiene, es un bizcocho en capas recubierto de chocolate. Se anuncia en muchas tiendas y pastelerías del Harz. A nosotros nos encanta.

Un lugar muy curioso donde comerla es en la Harzer Baumkuchen, a las afueras de Wernigerode. Aquí hasta la cafetería tiene la forma de este pastel.

Se suele comer en navidad, aunque, por lo que vimos, en el harz se come siempre. 

Harzer käse: un queso elaborado con leche agria.

Harzer Schmorwurst: salchicha típica de esta región.

Runx Munx: potaje de verduras, como col y nabo, con carne de cerdo o rabo de toro y el tradicional Schmorwurst.

Hackus und Knieste: plato sencillo de patatas al horno (knieste) con carne picada, que puede servirse cruda (hackus) o frita.

Patrimonio Mundial de la Unesco en el Harz

El Harz tiene dos patrimonios mundiales de la Unesco:

– En 1992 se incluyeron las minas de Rammelsberg y el casco histórico de Goslar y en el 2010 se amplió con el sistema de administración de agua del Alto Harz, que fue desarrollado durante más de 800 años. 

Este fue construido durante la Edad Media por los monjes cistercienses de Walkenried y se desarrolló a gran escala desde finales del S. XVI al XIX. Su objetivo era ayudar en la extracción y la producción de metales no ferrosos.

– En 1994 se incluyó la ciudad de Quedlinburg.

Qué ver en el Harz

Duderstadt

Al sur del Harz se encuentra esta ciudad de aire medieval que nos sorprendió por su casco histórico tan bien conservado. 

En él abundan las casas de entramado de madera de diferentes estilos. Así, verás fachadas góticas, barrocas y renacentistas. En total habrá unas 500 de estas edificaciones bellamente decoradas. 

Además, merece la pena que visites sus bellas iglesias y que te acerques a la puerta de entrada de la antigua muralla, la Westerturm o torre del Oeste. Esta se encuentra coronada por un tejado extrañamente retorcido. 

Sin embargo, el edificio que más destaca en Duderstadt es su ayuntamiento, uno de los más antiguos y bonitos de Alemania.

Si quieres conocer otros ayuntamientos impresionantes de Alemania, puedes leer los ayuntamientos más bonitos de Alemania, donde incluimos varios del Harz.

Durante unas tres horas paseamos por sus calles, fijándonos en sus bellos edificios, algunos de los cuales entraron en nuestra lista de los más bonitos del país.

Pagando 4 euros entramos en el ayuntamiento, cuya visita nos pareció interesante, pues descubres cómo es el interior del edificio más emblemático de la ciudad, pero no entras en ninguna sala remarcable. También aprendes sobre la historia de la ciudad, que se encontraba estratégicamente situada entre importantes rutas comerciales de la Edad Media, lo que ayudó en su desarrollo.

La visita a Duderstadt fue también muy interesante para la pequeña, que se lo pasó en grande saltando en la cama elástica cercana al ayuntamiento, chapoteando en el riachuelo que recorre las calles principales y jugando en el parque Tabaluga, perfectamente pensado para niños de todas las edades.

Vamos, que Duderstadt nos pareció un lugar imprescindible que ver en el Harz. 

Muy cerca de Duderstadt está la Rhümequelle, un estanque de un color verde turquesa precioso, al que se accede fácilmente desde la carretera. 

Hay un pequeño aparcamiento muy cerca del estanque. Desde aquí parten varias rutas de senderismo. 

Herzberg am Harz

Merece la pena llegar hasta Herzberg por su castillo renacentista de entramado de madera, que está situado en una colina sobre la ciudad.

Este fue mencionado por primera vez a mediados del S. XII en unos documentos de Enrique el León y, hasta el S. XIX, perteneció a la familia güelfa, que lo usó como pabellón de caza y como residencia para las viudas de esta dinastía. 

Su aspecto actual data del S. XVI, pues tuvo que ser reconstruido tras un incendio a principios de siglo.

En su interior hay un pequeño restaurante, donde comimos muy bien, y un pequeño museo en el ala principal del castillo, donde puedes aprender sobre su historia, sus importantes gobernantes y la ciudad de Herzberg.

Castillo de Herzberg am Harz
Esculturas en la fachada del castillo de Herzberg am Harz, uno de los lugares que ver en el Harz

Cerca de Herzberg puedes visitar la Einhörnhöhle o cueva del unicornio, mencionada por primera vez en 1541 y cuyo nombre proviene de unos restos encontrados allí, que fueron asignados al mítico animal. Aunque, en el S. XIX, se demostró que los huesos provenían de mamíferos de gran tamaño. También descubrieron herramientas del período neandertal.

Abre de miércoles a domingo de 11:00 a 16:00 y hay tours cada hora hasta las 15:00. Para más información puedes visitar la página web de la cueva.

Osterode am Harz

Osterode es una bonita localidad de casas de entramado de madera. 

Nuestra intención era visitarla tras Herzberg y antes que Clausthal-Zellerfeld, pero decidimos no ir para encontrar abiertas las iglesias de madera. 

Clausthal-Zellerfeld

Uno de los lugares que ver en el Harz es esta ciudad, que está formada por los distritos de Clausthal, al sur, y Zellerfeld, al norte

En el pasado fue un importante centro minero, pero esta actividad cesó en 1930 y ahora se encuentra aquí el Museo Minero del Alto Harz. Además, Clausthal-Zellerfeld es actualmente una ciudad universitaria.

Sin embargo, no es por este museo por la que la hemos incluido en nuestra lista, sino por su maravillosa iglesia del Espíritu Santo, que está en Clausthal.

¿Y por qué destaca la iglesia? porque fue construida en madera de roble y abeto durante la Guerra de los Treinta Años y es la iglesia de madera más grande de Alemania, con espacio para 2200 personas. 

Cuando la veas por fuera, pintada en color azul, te va a gustar, pero te recomendamos que entres para ver su bonito altar, su púlpito, su pila bautismal y su órgano.

Abre de martes a sábado de 10:00 a 15:00 y los domingos de 12:00 a 15:00. La entrada era gratuita.

Te dejamos está página, donde puedes ver su horario actual.

La iglesia se encuentra en el centro de una gran plaza rodeada por edificios de colores suaves, que te hacen sentir en un país diferente. Las señales de Glück auf, el saludo típico de los mineros alemanes, te recuerda el pasado minero de la ciudad.

Dato curioso: en Clausthal nació Robert Koch, el famoso microbiólogo alemán ganador del premio nobel. Si te interesa, te puedes acercar a ver su casa natal, que no está lejos de la iglesia.

Por su parte, en el distrito de Zellerfeld destaca una farmacia llamada Bergapotheke o Fratzenapotheke, cuya fachada está decorado con 64 caras talladas en madera, todas ellas diferentes. Se desconoce su significado, aunque se cree que tenga que ver con algún tipo de protección para sus habitantes.

Nosotros no la vimos abierta, pero, según hemos leído, merece la pena entrar para admirar su decoración. 

La farmacia está frente a la iglesia de San Salvador. 

En esta zona hay, además, muchas casas de madera con bellas puertas de colores. 

Hahnenklee

Otro lugar que ver en el Harz que es famoso por una iglesia.

Y es que, al visitar esta localidad balneario, te va a sorprender ver la iglesia de madera de Gustav II Adolf, que se parece a las típicas iglesias noruegas conocidas como Stavkirke. 

Fue construida con madera de abeto entre 1907 y 1908 y es una iglesia muy curiosa que recuerda a las construcciones navales vikingas. 

Su pequeño interior es muy acogedor. Nosotros pasamos un buen rato sentados dentro observando todos sus detalles.

Puede que te llame la atención el símbolo de la esvástica decorando algunas de sus ventanas. Sin embargo, este nada tiene que ver con el símbolo del nacionalsocialismo, pues se refiere a uno más antiguo de la tradición cristiana. 

Suelen celebrarse conciertos en ella y los sábados hay conciertos de carrillón a las 15:00. Nosotros coincidimos con uno de ellos.

La entrada nos costó 2 € y puedes ver su actual horario en la página web de la iglesia.

En Hannenklee hay un teleférico que sube al monte Bocksberg, de 726 metros. Cuando lo visitamos este había cerrado debido al viento. 

Arriba hay un restaurante y varias atracciones, entre ellas un Sommerroddelbahn, un tobogán de verano muy típico en las zonas de montaña. Con él puedes bajar de manera divertida en una especie de trineo.

Romkerhall y Okertalsperre

De camino a Goslar desde Hahnenklee pasamos por el embalse del río Oker, donde hay plazas para aparcar y observar el paisaje y la presa.

Cerca está Romkerhall, que es un lugar diferente que ver en el Harz con una historia muy curiosa.

Y es que aquí hay un hotel y un restaurante que se anuncian como el reino más pequeño del mundo.

Veamos por qué:

En el S. XIX, el rey Jorge V de Hannover ordenó establecer un pabellón de caza en su terreno de Romkerhall. Para mejorar los alrededores, mandó crear una cascada artificial frente al edificio. Así, el pequeño río Romke cae ahora de las rocas desde 64 metros de altura creando la cascada más alta del Harz

El rey añadió Romkerhall a la Corona de Hannover y regaló el pabellón a su esposa, la reina María, princesa de Sajonia-Altenburgo.

Cuando Hannover fue ocupado por el ejército prusiano, la familia real huyó a Austria. Otto von Bismarck, por respeto a la familia real de Sajonia, no tocó Romkerhall. 

En 1918, con el fin de la monarquía alemana, este cayó en el olvido. Además, al no ser asignado a ningún municipio, se mantuvo independiente. 

Por ello, en 1988, la familia propietaria de Romkerhall lo proclamó el reino más pequeño del mundo y nombraron reina a la princesa Erina de Sajonia, quien, antes de su muerte, pasó el título a la princesa Sussane, representante actual del reino.

Si entras a comer o a tomar un café, verás su elegante decoración y fotos sobre los miembros del reino de Romkerhall.

Y frente al hotel está la cascada artificial que mandó construir el rey. Desde aquí parten rutas que permiten conocer la zona. 

Así, siguiendo el rio Oker, puedes llegar a la Verlobungsinsel o isla de los prometidos y cerca está también la curiosa formación rocosa Feigenbaumklippe.

Para ver la zona puedes aparcar junto a la central hidroeléctrica del Oker.

Goslar y las minas de Rammelsberg

Y llegamos a uno de los lugares imprescindibles que ver en el Harz: Goslar.
 

La ciudad de Goslar debe su importancia al yacimiento mineral de Rammelsberg. Además, del S. X al XII fue una de las sedes del Sacro Imperio Germánico

Así, los ingresos de la minería y de la metalurgia permitieron la construcción de las fortificaciones medievales, las iglesias y las mansiones bellamente decoradas que podemos ver hoy día. 

Lo mejor que puedes hacer en esta perla del Harz es perderte por sus calles y descubrir alguna de sus más de 1000 casas de entramado de madera.

Además, no puedes dejar de pasar por la plaza del mercado, visitar su palacio imperial y ver los restos de sus antiguas murallas.

Por supuesto, no podemos dejarnos la mina de Rammelsberg, que está a unos 6 kilómetros del centro. Después de más de 1000 años de minería casi ininterrumpida, la actividad cesó en 1988. Hoy es un museo que puedes visitar.

Te contamos mucho más sobre esta histórica ciudad en qué ver en Goslar, una de las ciudades más bonitas de Alemania.

Wernigerode

Uno de los lugares que ver en el Harz es Wernigerode, donde verás numerosas edificaciones de entramado de madera. 

Así, descubrirás la casa más antigua en Hinterstrasse 48, que fue construida en 1546; la más pequeña en Kochstrasse 43; la Schieffes house en Klintgasse 5, una casa con un alto grado de inclinación; la Krummelsche Haus en Breite strasse 72, del S. XVII y con una fachada ricamente decorada o la Krellsche Schmiede en Breite strasse 95, decorada con la cabeza de un caballo y que es la herrería más antigua de Alemania aun en funcionamiento.

Además, hay algo que no debes perderte durante tu visita: su imponente ayuntamiento, que está en la plaza del mercado. 

Este edificio, construido originalmente como teatro, es hoy la edificación más famosa de la ciudad. 

Bellamente decorado, merece la pena que lo rodees para ver todos sus detalles. En su fachada descubrirás 33 figuras que representan a clérigos, a los diferentes gremios, a bufones y a músicos, entre otros.

Hemos incluido este edificio en nuestra lista de ayuntamientos más bonitos de Alemania.

Ayuntamiento de Wernigerode, uno de los lugares que ver en el Harz
Wernigerode
Wernigerode, uno de los lugares que ver en el Harz

Y por si no fuera poco, dominando la ciudad está el castillo de Wernigerode, que fue construido en 1121 y reconstruido en diferentes estilos. 

Además de verlo desde abajo, puedes visitar la que fue la residencia de los condes de Stolberg-Wernigerode y, a través de las diferentes salas amuebladas, hacerte una idea de cómo era la vida de estos nobles en el S. XIX. 

El castillo abre del 4 de abril al 6 de noviembre de 10:00 a 18:00. Puedes ver la información actualizada sobre la visita en la página web del castillo.

Hasta el castillo puedes subir andando, en coche o en tren. Si vas en coche, el parking está a unos 15 min caminando de la entrada del castillo.

Si no vas a entrar, o no tienes mucho tiempo en la zona, no creemos que merezca la pena subir hasta él.

Brocken

El monte más alto del Harz es el Brocken y recibe muchísimos visitantes cada año. 

Rodeado de leyendas y de niebla, hasta aquí puedes subir a pie o, más fácilmente, en el tren de vapor Brockenbahn, que sale de la estación de Wernigerode y llega en aproximadamente 1 hora y 40 minutos. 

También puedes subirte al tren en la estación de Drei-Annen-Hohne, donde hay un aparcamiento para coches, y el trayecto es entonces de unos 50 minutos.

Si quieres llegar a pie, hay varios caminos que te llevan al Brocken. Uno de ellos es el Goetheweg, una ruta de senderismo que, en unos 8 km, llega hasta la cima y que sale de Torfhaus. Lleva el nombre del escritor, quien tomó este camino alrededor de 1777. 

En la cima está la Brockenhaus, un centro de visitantes del Parque Nacional del Harz, en la que se trata la historia de este monte. Abre de 9:30 a 17:00 y costaba 7€ por adulto.

También puedes visitar un jardín botánico, donde crecen un gran número de plantas de montaña. La entrada es gratuita.

Se dice que aquí se reúnen las brujas para celebrar la noche de Walpurgis cada 30 de abril, fiesta que fue inmortalizada por Goethe en su obra Fausto.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el Brocken cayó en territorio Soviético. En 1961, fue declarado zona militar y dejó de ser accesible a la población, usándose con fines de vigilancia y espionaje. 

Tras la caída del Muro de Berlín, el Brocken fue reabierto al público en 1989.

Nos planteamos subir al mítico Brocken, pero al final optamos por ir al Hexentanzplatz, porque de esa manera podíamos descubrir el valle del Bode.

St Andreasberg

En esta localidad está la antigua mina Grube Samson, que fue durante mucho tiempo una de las minas más profundas del mundo, en la que se extrajo plata de 1521 a 1910. 

Desde 2010, la mina pertenece al Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

La mina puede visitarse uniéndose a un tour que se organiza a las 11:00 y a las 14:30. En su página web puedes encontrar toda la información actualizada sobre ella.  

Blankenburg

Esta ciudad se originó alrededor de un castillo del S. XII que era la residencia de los Condes de Blankenburg-Regenstein. Tras la muerte del último representante en 1599, el edificio pasó a ser posesión de la familia güelfa, que lo reconstruyó en estilo barroco a principios del S. XVIII. 

Además, en la ciudad está el pequeño palacio, que fue construido en el S. XVIII y tiene unos bellos jardines rodeándolo.

Como curiosidad, en 1917 nació aquí Federica de Hannover, la que sería reina de Grecia y madre de Sofía de Grecia, reina de España hasta 2014. 

Propiedad de la familia güelfa, hoy en día alberga la oficina de turismo y unas exposiciones sobre la historia del palacio y sus jardines, así como de los güelfos en Blankenburg.

También se encuentra en esta ciudad el monasterio Michaelstein, una antigua abadía cisterciense.

Y muy cerca, están las ruinas del castillo de Regenstein, que se hizo famoso gracias a uno de sus dueños, el conde Albrecht II von Regenstein (S. XIV), que mantuvo disputas con los gobernantes de los pueblos vecinos, el obispo de Halberstadt y la abadesa de Quedlinburg. En el S. XVII, el castillo fue ampliado y usado por última vez como fortaleza militar por los prusianos.

Puedes visitar este castillo para descubrir las habitaciones que se encuentran excavadas en la roca y hacerte una idea de la magnificencia de esta fortaleza. 

Abre de abril a octubre de 10:00 a 18:00 y de noviembre a marzo de martes a domingo de 10 a 16 h. La entrada normal costaba 3,00€. Cada año se celebran aquí espectáculos medievales.

En su página web puedes ver la información actualizada de la visita.

Halberstadt

Al norte del Harz se encuentra esta ciudad que, gracias a Carlomagno, se convirtió en residencia episcopal en el año 804. 

Bombardeada durante la II Guerra Mundial, alrededor del 80% del centro de la ciudad quedó destruido. Aún así, tiene un interesante casco histórico, donde destaca la plaza de la catedral, con la Iglesia de Nuestra Señora, el Petershof, antiguo palacio del obispo, y, por supuesto, la catedral.

Además, se han conservado varias calles con bellas construcciones de entramado de madera.

Cerca de Halberstadt está la klusberge, con unas curiosas formaciones rocosas, el Klusfelsen, el Fünffingerfelsen y el Teufelsstuhl.

Cerca está también Langenstein, donde puedes visitar varias casas construidas en la roca. 

Debido a una escasez de viviendas, estas se construyeron a finales del S. XVIII y, a principios del S. XX, dejaron de usarse. Hoy en día, puedes visitar algunas de ellas para hacerte una idea de cómo era vivir en una casa cueva.

Quedlinburg

Otra de las ciudades más impresionantes que ver en el Harz es Quedlinburg, que ganó en importancia cuando se convirtió en sede real en el S. X, como lugar de celebración de la Pascua de los gobernantes Otonianos. 

Tras la muerte del rey Enrique I en el año 922, su viuda, la reina Matilde, fundó en la colina del castillo un convento de monjas, la colegiata de San Servacio. Quería honrar a su marido, que estaba enterrado en Quedlinburg. Años más tarde, ella sería enterrada junto a él.

Durante muchos siglos, las abadesas de este convento, que fue un Estado Imperial, gozaron de gran prestigio e influencia. 

La ciudad de Quedlinburg empezó a crecer a los pies del convento y, en el año 994, recibió los derechos de mercado, de acuñación de moneda y de aduana. 

Gracias a la sastrería y al comercio, la ciudad experimentó un auge económico, además, creó muchas alianzas y se unió a la Liga de ciudades de Baja Sajonia en 1384 y a la Liga Hanseática en 1426. 

Sin embargo, a la abadesa del convento no le gustó que la ciudad gozase de tanta independencia y, tras una guerra en 1477, los habitantes tuvieron que someterse y romper todas sus alianzas. 

Tras esto, la figura de Rolando, que ahora se encuentra a la entrada del ayuntamiento y que representaba la libertad de mercado y la independencia de Quedlinburg, fue derribada.

Tras la guerra de los treinta años (1618-1648), la ciudad experimentó su mayor crecimiento urbanístico y la mayoría de las casas de entramado que se conservan fueron construidas en este periodo.

A finales del S. XVII, la ciudad pasó a formar parte de Prusia y en 1802 se disolvió el convento fundado en el año 936.

Durante el S. XIX, la ciudad ganó en prosperidad gracias al cultivo de flores, que se expresó en la construcción de varios edificios en estilo Art Nouveau.

Tras la Segunda Guerra Mundial, durante la cual la ciudad apenas sufrió daños, pasó a formar parte de Alemania del Este.

Sus calles y callejones empedrados, en los que verás más de 2100 casas de entramado de madera, la hacen una de las ciudades con más encanto de Alemania y, por supuesto, uno de las localidades más bonitas que verás en el Harz.

En Quedlinburg lo mejor es pasear sin rumbo, descubriendo sus calles, callejones y plazas. Sin embargo, hay una serie de lugares que no puedes perderte. 

– La Schlossberg o montaña del palacio, donde está el museo del palacio y la colegiata románica de San Servacio. Además, desde aquí tienes unas vistas preciosas de la ciudad.

En el museo del palacio aprenderás sobre el desarrollo de la colina y la historia de la ciudad.

La Colegiata de San Servacio, conocida como la catedral de Quedlinburg, se ve desde muchos puntos de la ciudad. 

La primera iglesia que aquí se construyó databa del S. X y era la capilla del castillo donde fue enterrado el rey Enrique I. Tras la fundación del convento en los terrenos del castillo, se amplió la iglesia. 

La actual construcción fue consagrada en 1129 y se levantó después de que un incendio destruyese la anterior.

En 1936, se celebró el milésimo aniversario de la muerte del rey. Por este motivo, los nacionalsocialistas, que lo consideraban el primer rey alemán, decidieron rediseñar la iglesia y la profanaron. Tras el final de la Guerra, se devolvió a la congregación. 

Si visitas la colegiata, que es de pago, podrás visitar su cripta, donde están las tumbas de Enrique I, que está vacía, y la de su mujer, la reina Santa Matilde, así como las de las abadesas del convento. 

Además, verás el rico tesoro de la colegiata, que fue ganando en valía gracias a las donaciones y obsequios imperiales. Su gran riqueza demuestra la importancia que llegó a alcanzar el convento. Este se compone de Relicarios, manuscritos, y otros valioso objetos, como una alfombra de alrededor del 1200.

Una parte del tesoro fue robado durante la II Guerra Mundial por un soldado estadounidense que lo envió a Texas. La mayoría de los objetos fueron devueltos.

La colegiata cierra los lunes y podrás ver toda la información necesaria sobre la visita en su página web.

– La plaza del mercado, donde está el ayuntamiento con la estatua de Rolando.

– En Quedlinburg se mantiene parte de la antigua muralla medieval, siendo su torre más llamativa la Schrekensturm, de unos 40 metros de altura. 

Puedes subir a la torre Lindenbein para admirar las vistas de la ciudad.

– En las afueras de Quedlinburg está el barrio de Münzenberg, antiguo barrio de artesanos y músicos. 

Aquí, aparte de unas muy buenas vistas al Schlossberg, merece la pena que visites la iglesia de Santa María, antigua iglesia de un monasterio benedictino. 

Muy cerca está la iglesia románica de San Wiperti.

Taufelsmauer, muro del diablo

Otro de los lugares que ver en el Harz es esta formación rocosa de arenisca, que se extiende a lo largo de unos 20 km desde Ballenstedt hasta Blankenburg. 

Formada durante el Cretácico Superior, hay muchas leyendas que intentan explicar su especial naturaleza. Así, se dice que son los restos de un muro construido por el diablo para dividir el mundo con Dios.

Las rocas que lo componen han recibido diferentes nombres: en Ballenstedt está la Gegensteine o contrapiedra; en Rieder verás la Dicker Stein o Gran piedra; en Neinstedt, la Mittelstein o piedra del medio; en Weddersleben, la Königsstein o piedra del rey; en Warnstedt, la Papenstein; en Timmenrode, la Hamburger Wappen o escudo de Hamburgo, y en Blankenburg, la Grossvater o abuelo.

Si quieres recorrer todas las elevaciones rocosas del Teufelsmauer, puedes seguir el Teufelsmauerstieg, una ruta de senderismo de unos 35 km.

Nosotros fuimos a la Königsstein en Weddersleben. Para ello, aparcamos en el parking Taufelsmauer, que está entre Quedlinburg y Thale, y recorrimos un pequeño camino circular desde donde llegamos a ver Quedlinburg y Hexentanzplatz.

El parking nos costó 1€ la hora.

El valle del Bode

Este desfiladero que ver en el Harz corre entre Treseburg y Thale y es un buen lugar para hacer senderismo. 

Aquí hay dos miradores a los cuales puedes subir para disfrutar de las vistas, el Hexentanzplatz, lugar donde bailan las brujas, y Rosstrappe.

El río Bode nace en el Brocken y es rico en leyendas. Se dice que Brunhilde, una bella princesa, huía a caballo del gigante Bodo, al que tenía enamorado. Al llegar a la altura de Hexentanzplatz, el gigante estaba a punto de alcanzar a la princesa, pero esta hizo que su caballo saltara el desfiladero hasta la roca opuesta. El impacto de los cascos del animal dejó una huella en la roca que definió su actual nombre, Rosstrappe. 

El gigante y su caballo también saltaron, pero no consiguieron llegar a la roca y cayeron al río, que, en honor a él se llama río Bode.

Al llegar al aparcamiento de Thale y ver su gran tamaño, sabrás que es un destino muy popular. Desde aquí salen las rutas para subir a ambos miradores o para llegar a los teleféricos que suben hasta ellos.

Aparcar todo el día nos costó 3€.

Al Hexentanzplatz puedes subir de tres maneras: a pie, que fue como subimos nosotros. El camino es empinado, pero en menos de 1 hora ya estábamos arriba; en coche, hay un aparcamiento arriba cuyo único problema es que suele estar lleno; y en teleférico.

La información sobre el teleférico que lleva al Rostrappe, que está muy cerca del otro, la puedes ver en su página web.

Las góndolas para subir al Hexentanzplatz tienen el suelo transparente, lo que te permite disfrutar del paisaje. El que sube a Rosstrape es un telesilla.

El Hexentanzplatz (454 m), al que subimos en un día de fiesta, estaba lleno de familias y confirmamos que es uno de los destinos más populares que ver en las montañas del Harz

Se dice que es un antiguo lugar de culto sajón, donde, la noche del 30 de abril, se celebraba un festival para honrar a las llamadas Hagedisen o diosas del bosque y la montaña. Este culto fue prohibido por los cristianos y el lugar pasó a llamarse Hexentanzplatz. 

La plaza estaba custodiada por soldados que controlaban la prohibición y ahuyentaban a los sajones que iban allí disfrazados de brujas. Actualmente, durante la noche de Walpurgis, brujas y demonios se reúnen aquí cada año y hay espectáculos y fuegos artificiales que reúnen a mucha gente.

Y verdaderamente en el Hexentanzplatz explotan la leyenda de las brujas, habiendo varias atracciones sobre ellas. 

Uno es el Walpurgishalle, donde se cuenta la noche de Walpurgis en base a cuadros y a la historia que Goethe escribió en Fausto.

Cuando fuimos, la entrada costaba 3,5€ y, en nuestra opinión, no merece la pena. Además, está todo en alemán.

También hay una casa de brujas cabeza abajo. Todo tiene su entrada aparte. 

Por supuesto, hay varios sitios para comer, tanto puestos de comida rápida, como un restaurante donde comimos muy bien, que está en la plaza principal, donde hay una escultura, como no, de brujas y demonios. 

Muy cerca, hay columpios y un pequeño zoo con animales de la zona. Hay también un Rodelbahn, un tobogán de verano.

Una parte del Hexentanzplatz estaba en obras y no pudimos acceder al teatro de montaña.

Como te puedes imaginar, es un lugar perfecto para ir con niños, no sólo por todas las atracciones que hay arriba, sino que además, justo enfrente del teleférico que lleva al Hexentanzplatz, hay un pequeño parque de atracciones.

Rosstrappe está frente al Hexentanzplatz y puedes llegar andando desde aquí, bajando por un sendero hasta el rio Bode, cruzándolo y subiendo al otro lado del cañón.

Nosotros subimos a pie hasta el Hexentanzplatz y en menos de una hora ya habíamos llegado. Para bajar cogimos el camino Hischgrund Steig, que, aunque está marcado como difícil, a nosotros no nos lo pareció. Las vistas que se obtienen desde este son muy bonitas. 

Al llegar a Königsruhe, un restaurante junto a un puente de piedra en el desfiladero del río, donde puedes pasar la noche, tomamos el camino de la izquierda para observar el paisaje hasta el Teufelsbrücke o puente del diablo.

Tomando el camino hacia la derecha, llegas de nuevo al aparcamiento pasando por la Goethefelsen o roca de Goethe. Esta roca de granito se llama así por motivo del 200 cumpleaños del escritor.

Gernrode 

La iglesia medieval de San Ciriaco, construida en el S. X, es uno de los mejores y más bonitos ejemplos de la arquitectura otoniana, un estilo que se desarrolló en el Sacro Imperio Romano Germánico.

Castillo de Falkenstein

Uno de los castillos mejor conservados que ver en Harz es el de Falkenstein, que fue construido en el S.XII, aunque su imagen actual data de los siglos XV-XVI. 

Abre de martes a domingo. Te dejamos su página web para que te puedas informar sobre su visita. 

Harzgerode

Una bonita localidad que ver en el Harz con bellos edificios de entramado de madera entre los que destaca su ayuntamiento.

Stolberg

Poco conocido, Stolberg nos sorprendió por su belleza y nos dejó claro que es uno de los lugares más bonitos que ver en el Harz. Y no lo decimos sólo nosotros, pues el pueblo has sido votado como el más bonito de Alemania.

Alrededor del año 1000, Stolberg era un asentamiento minero donde se extraía hierro, cobre, plata, estaño y oro. 

En el S. XII, le fueron concedidos los derechos de ciudad y, además de la minería, actividad que cesó en el S. XVI, la acuñación de monedas también fue muy importante ya desde la Alta Edad Media. 

En la Antigua Casa de la Moneda, que está en Niedergasse 19, puedes visitar el museo de historia local, donde hay información sobre esta actividad. Por cierto, esta casa, que data del S. XVI, es una de las más bonitas de Stolberg.

En 1489, nació en Stolberg Thomas Müntzer, un controvertido teólogo que apoyaba la Reforma y, en un principio, era partidario de Lutero. Sin embargo, acabó oponiéndose a él y a la Iglesia católica, apoyando la liberación violenta de los campesinos. 

Así, participó como revolucionario en la Guerra de los campesinos alemanes (1524-1525), durante la que fue capturado y decapitado en 1525. 

Hoy en día se le recuerda con un monumento erigido en su nombre al lado del ayuntamiento. Además, su casa natal se encuentra en Niedergasse. 

Como es normal, Stolberg fue escenario de varias batallas de la guerra de los Campesinos y, en 1525, Lutero predicó contra ella en la iglesia de San Martín.

Durante tu visita, recorrerás las calles empedradas de Stolberg, que están edificadas con casas de entramado de madera viejas y torcidas.

Aunque realmente la mayor parte del tiempo pasearás sólo por una, la Rittergasse, que, a la altura del ayuntamiento, se convierte en la Niedergasse

Sin embargo, aunque sólo recorras una calle, te llevará más tiempo de lo que esperas. Y es que desde el extremo occidental, donde está la única puerta de la ciudad medieval que se conserva, la Rittertor, hasta los jardines de la ciudad, en el otro extremo, hay un kilómetro y medio. 

Por suerte, a mitad de camino está la fábrica de galletas Friwi, que, además de aportar un olor especial al pueblo, te permite hacer un alto en el camino para comprar algunos paquetes. 

Recorriendo esta calle verás el castillo de Stolberg en lo alto del pueblo. Puedes subir hasta él para visitarlo y disfrutar de las vistas de la ciudad. Aquí residieron los Condes de Stolberg desde 1210.

El ayuntamiento del S. XV alberga en su interior un dato bastante curioso: no tiene escaleras. Así, para acceder a los pisos superiores tienen que salir a la calle y subir los escalones que hay allí. 

Estos llevan, además, a la iglesia de San Martín, que encontramos cerrada por obras de restauración. 

A unos 6 km de Stolberg, en la colina Grosser Auerberg, se encuentra la Josephkreuz, un mirador en forma de cruz de 38 m de altura. 

Las vistas tienen pinta de ser muy buenas. Nosotros no nos acercamos por falta de tiempo. 

Walkenried

En Walkenried destacan las ruinas de la abadía cisterciense, cuyos monjes desempeñaron un papel muy importante en el desarrollo de la industria minera de la región. 

Debido a su interés en apoyar esta actividad, los monjes desarrollaron el primer sistema de administración de agua del Alto Harz, que fue incluido en el 2010 en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

La abadía se fundó en 1127 y en pocos años logró un gran crecimiento. Sus dos actividades principales eran la agricultura y la minería. Así, los monjes operaban las minas de Rammelsberg en Goslar y otras zonas del Alto Harz. 

En el S. XIV, debido a la crisis minera, su importancia comenzó a decaer. En 1546, los pocos monjes que aún quedaban se convirtieron al protestantismo y, en 1648, el monasterio fue disuelto.

Hoy en día, sus ruinas son uno de los lugares que ver en el Harz. 

Durante la visita, además de los restos de la iglesia gótica, que puedes ver de manera gratuita, paseas por el claustro gótico y por las diferentes salas donde tenía lugar la vida monástica. 

La característica más destacable del claustro, que fue construido en la segunda mitad del S. XIII, es su ala norte, que es de doble nave. 

El monasterio abre de martes a domingo de 10:00 a 17:00. De noviembre a finales de marzo,abre de miércoles a domingo. 

En la página web del monasterio puedes ver la información actualizada sobre la visita. 

Memorial Kyffhäuser

Y terminamos la lista de lugares que ver en el Harz con un impresionante monumento de 81 metros de altura, que se encuentra en la cadena montañosa de Kyffhäuser, al sur del Harz. De hecho, es el tercer monumento más grande de Alemania.

Construido a finales del S. XIX para conmemorar al emperador Guillermo I, también se le conoce como monumento a Barbarroja. Y es que, además de una escultura ecuestre de Guillermo I, hay  también una gran estatua de Barbarroja. 

Se levanta sobre las ruinas del castillo imperial de Reichsburg, que se completó durante el reinado de Federico I, conocido como Barbarroja (1152-1190). 

Dentro hay un museo que trata sobre el castillo, el monumento y la leyenda de Barbarroja. 

Según esta, el emperador no murió en las Cruzadas, sino que encontró su descanso final en una de las cuevas del Harz y cuando su barba haya crecido lo suficiente, volverá para salvar a Alemania de la opresión.

Abre de abril a octubre, de 9:30 a 18:00 y de noviembre a marzo, de 10:00 a 17:00. Información sobre los tickets.

¿Te han entrado ganas de visitar estas tierras tan legendarias?

Mapa de los lugares que ver en el Harz

En este mapa hemos indicado todos los lugares que ver en el Harz de los que te hemos hablado.
Mapa con los lugares más interesantes que ver en el Harz

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4 comentarios en “Qué ver en el Harz, las montañas donde se reúnen las brujas”

  1. La verdad es que viendo esos pueblos no puedo menos que recordar cualquier cuento de los Hermanos Grimm. Que belleza de localidades centroeuropeas, además parecen estar rodeados de uno paisajes realmente mágicos también.
    Muchas gracias por compartir estos lugares con todos.

  2. Qué maravilla! Menuda cantidad de lugares interesantes que visitasteis en este viaje. Nosotros sólo conocemos Quedlinburg, y lo recuerdo como un pueblo precioso. Parece que tengo que volver! 😅

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