Freudenberg, el pueblo en blanco y negro

En Alemania se pueden visitar un gran número de pueblos preciosos. En este post hablamos de uno de ellos: Freudenberg, un pequeño pueblo que sobresale por la homogeneidad de sus casas de entramado de madera de color blanco y negro ¿Nos acompañas?

Empezaremos por lo más importante ¿De cuál de los 14 Freudenberg que hay en Alemania estamos hablando? Del que se encuentra en Renania del Norte-Westfalia, en la frontera con el estado de Renania-Palatinado. 

Freudenberg está ubicado en el distrito de Siegen-Wittgenstein, en la región conocida como Siegerlanduna zona boscosa con una cadena montañosa de poca altura, entre 240 y 500 m sobre el nivel del mar. La ciudad más grande cercana a Freudenberg es Colonia, que se encuentra a unos 80 km.

Esta localidad pertenece a la ruta germano-holandesa conocida como Ruta Naranja, que consta de unos 2400 km y recorre los diferentes lugares asociados con la casa de Orange. Comienza y finaliza en Amsterdam.

El centro de Freudenberg está incluido en el atlas cultural del estado de Renania del Norte-Westfalia como «monumento de importancia internacional».

Breve historia

Freudenberg y su castillo, perteneciente a los Condes de Nassau, son mencionados por primera vez a finales del S. XIV. En 1456 se les concedió a los habitantes de Freudenberg los derechos de Flecken, que es como se denominaban, principalmente en el norte de Alemania, a los asentamientos de pequeño tamaño pero con importancia local. Sus derechos eran similares a los de una ciudad. Esta denominación está todavía presente en Freudenberg pues su centro histórico es conocido como Alter Flecken (alt-viejo).

En 1540, esta tuvo que ser reconstruida debido a un incendio. Fue entonces cuando se definió su actual plan urbanístico. Esta se construyó fuera de los muros del castillo y tenía muralla y cuatro puertas de entrada. A principios del S. XVII se construyó la iglesia evangélica.

En 1568, Guillermo I de Orange se reunió en el castillo de Freudenberg para mantener conversaciones secretas con los “Nobles de Gelderland” y decidir como apoyar a los Paises Bajos contra la opresión española en la Guerra de los Ochenta Años.

En 1666, un rayo provocó un segundo incendio que arrasó Freudenberg. El príncipe Johann Moritz von Nassau-Siegen mandó su reconstrucción, sin modificar apenas el antiguo plan. Aunque esta vez el castillo no fue reconstruido y sus restos se utilizaron para levantar la ciudad. De este segundo incendio sólo se salvó una casa, la que se encuentra en  la calle Kölner nº 3. Esto la convierte en la casa más antigua de Freudenberg. Se encuentra al lado de la oficina de turismo.

Qué ver

Lo que uno no debe perderse en el pequeño centro histórico de Freudenberg es: 

– Disfrutar de las vistas generales del Alter Flecken

El mirador desde donde se obtiene la foto más famosa de Freudenberg se encuentra justo detrás de la oficina de turismo, en el Kurpark. Aquí hay una cafetería y unos banquitos donde uno puede descansar disfrutando de las vistas. Para llegar hasta él hay que subir unas cuantas escaleras, pero merece la pena, la vista es magnífica. La verdad es que Freudenberg parece un decorado de película.

Pasear por las calles del centro 

Aunque todas las casas sean bastante similares, la personalidad de cada habitante las diferencia unas de otras. Paseando descubrimos pequeños rincones encantadores que los dueños se han preparado en sus casas. Pasear por las calles perfectamente trazadas del centro, Poststrasse, la calle de correos, Unterstrasse, la calle inferior, la Mittelstrasse, la calle del medio y la Marktstrasse, la calle del mercado, es un auténtico placer.

Otro material de construcción que llama la atención es la pizarra, piedra con la que están recubiertas muchas de sus casas.

El rincón más bonito del centro de Freudenberg, bajo nuestro opinión, es el que se encuentra alrededor de la Alte Stadtapotheke, la antigua farmacia de la ciudad.

Se puede uno acercar hasta la iglesia evangélica cuyo interior es bastante sencillo. El castillo de Freudenberg se encontraba en esta zona. A día de hoy sólo quedan restos de la muralla en el Schlossberg.  Además de la torre de la iglesia, que fue en su día torre del castillo con cárcel. Aquí se encontraban también los restos de la última de las cuatro puertas de la muralla, construidas tras el primer incendio. La Schultor, o puerta de la escuela, tuvo que ser derruida en 1812.

En pleno Alter Flecken se encuentra el museo de la ciudad, 4Fachwerk Mittendrin museum. Este muestra la historia de Freudenberg, exhibiciones de arte y una colección de relojes de Johan Peter Stahlschmidt, un famoso relojero que tuvo su taller aquí. La entrada cuesta 3€ y está abierto miércoles, sábados y domingos de 14:00 a 17:00. Nosotros no lo visitamos.

Nuestra visita a Freudenberg duró aproximadamente una hora, en la cual recorrimos en centro de esta peculiar localidad y nos maravillamos de las vistas de este pueblo en blanco y negro.

Llegamos en coche y no tuvimos ningún problema para aparcar. 

Si se viaja en coche, recomendamos leer nuestro post con consejos para conducir por las carreteras alemanas.

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Nos gusta mucho sacar fotografías en nuestros viajes. Para ello llevamos la cámara Nikon D3400 con objetivo Tamron 18-200. En los viajes largos llevamos también nuestra antigua cámara, la Canon Powershot G5x, por si tenemos problemas con la primera. Además, esta sigue siendo nuestra primera opción si vamos a la montaña, pues es pequeña y ligera. Siempre llevamos varias tarjetas de memoria. La mochila que usamos para llevar las cámaras es esta.

Nuestra guías favoritas para preparar nuestro viajes son la DK y la Lonely Planet. Además nos encantan los libros de Kunth, que siempre proponen muy buenas rutas y las fotos invitan a viajar. El problema es que son en aleman.

4 comentarios en “Freudenberg, el pueblo en blanco y negro”

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