Irlanda: qué ver en Belfast, la capital de Irlanda del Norte

Lunes, 11-Oct-2021

Hoy visitábamos Belfast, la capital de Irlanda del Norte; uno de los centros industriales más importantes a comienzos del S. XIX; desde aquí zarpó el RMS Titanic en 1912; una ciudad dividida en dos bandos a causa del conflicto Norirlandés; hoy alberga el estudio cinematográfico donde se rodó una de las series con más éxito de los últimos tiempos: Juego de Tronos ¿Nos acompañas?

Hoy nos tocaba conocer Belfast, una ciudad con mucha historia que ha sabido reconvertirse a lo largo de los siglos. Pero antes de enseñaros lo que hay que ver en Belfast, hablaremos un poco sobre su historia, para comprender mejor cómo ha llegado a ser la ciudad que es hoy. Si queréis saber más sobre el origen de The Troubles podeís leer aquí el post que escribimos sobre la ciudad de Derry-Londonderry.

Historia de Belfast

Belfast estuvo ocupada ya desde la Edad de Piedra y evidencias de asentamientos de la Edad del Hierro se pueden encontrar todavía en zonas cercanas a la ciudad.

Durante la invasión normanda del S. XII, el líder de esta zona, John de Courcy, mandó construir el castillo de Belfast y el de Carrickfergus. Mientras que el segundo se ha mantenido en pie a lo largo de los años, el de Belfast, que se encontraba en el centro de la ciudad cerca de Castle place, fue varias veces destruido y reconstruido. Actualmente no queda nada de él.

A comienzos del S. XVII, el pequeño pueblo de Belfast le fue concedido a Sir Arthur Chichester, que decidió convertirla en una gran ciudad. Construyó un castillo en el mismo lugar que la fortaleza normanda. Este fue finalmente destruido en 1708. Nunca más se volvió a construir otro castillo aquí. En 1870, se construyó una mansión a las afueras de la ciudad, en Cave Hill, y recibió el nombre de castillo de Belfast. 

Fue en el S. XVIII cuando Belfast empezó a prosperar como un importante centro comercial, siendo una de sus principales exportaciones el lino.

En el S. XIX Belfast era ya la ciudad industrial más importante de Irlanda. Las industrias que dominaban el comercia era la del lino, la ingeniería pesada, el tabaco y la construcción naval. La situación geográfica de Belfast la hacía perfecta para el desarrollo de la industria naval. Así se creó la empresa Harland and Wolff una de las mayores constructoras de barcos del mundo. Fue esta empresa la que construyó algunos de los barcos más famosos del mundo, entre ellos el RMS Titanic.

A principios del XIX, muchos inmigrantes llegaron a Belfast en busca de trabajo, la mayoría provenían de las zonas rurales del Ulster donde había ya una gran tensión sectaria. En el mismo período se vieron los primeros brotes de disturbios, que se han repetido regularmente desde entonces.

Aunque generalmente se empleaba tanto a católicos como a protestantes, los protestantes experimentaban una preferencia. Así,  eran estos los que recibían ascensos y los mejores puestos.

En 1852, Belfast era ya el primer puerto de Irlanda, superando a Dublín. Las tensiones sectarias provocaron muchísimos disturbios entre católicos y protestantes. Los disturbios de 1864 fueron tan intensos que se enviaron refuerzos desde Dublín.

En 1874, el tema de la autonomía, Home Rule, se convirtió en el principal tema político. A principios del siglo XX, el 75% de la población de Belfast era protestante, ergo, contraria a la Home Rule. Pero el mismo porcentaje de Irlanda en su conjunto era católico y estaba a favor. La crisis política aumentó las tensiones en Belfast y se produjeron muchos disturbios.

El 28 de septiembre de 1912 se firmó el Pacto de Ulster, The Ulster Covenant, en el ayuntamiento de Belfast por cerca de 500.000 personas en protesta contra el Tercer Proyecto de Ley de Autonomía presentado por el gobierno británico en el mismo año.

En 1920 tuvo lugar la creación de Irlanda del Norte. A partir de Julio de 1920 comenzó en Belfast un periodo de gran violencia. Este se corresponde con la Guerra de Independencia de Irlanda, pero los disturbios en Irlanda del Norte tuvieron una identidad propia, y gran parte de la violencia ocurrió a expensas de los eventos en el Sur. En el  resto de Irlanda la guerra se libraba entre el IRA y las fuerzas de la Corona, sin embargo en Belfast la mayor parte de las muertes fueron de civiles a civiles. La violencia se produjo en forma del ojo por ojo, asesinatos sectarios y represalias contra víctimas aleatorias. Enfrentamientos abiertos y armados entre católicos y protestantes ocurrían frecuentemente en las calles de Belfast. Este periodo de intensa violencia (1920-1922) fue conocida como el Pogromo de Belfast.

La tregua en julio de 1921 de la Guerra de Independencia tuvo poca relevancia en Irlanda del Norte ya que aquí la violencia alcanzó su punto máximo en la primera mitad de 1922, después de que el Tratado angloirlandés confirmara la separación de Irlanda en Irlanda del Norte y el Estado Libre de Irlanda. Por aquel entonces las acciones del IRA en Belfast, como el asesinato de policías, dieron como resultado más ataques de represalia contra la población católica. Ambos bandos perpetraron atrocidades y asesinatos en todo Belfast.

En un intento de sofocar los disturbios, se aprobó la Ley de Poderes Especiales, introduciéndose el internamiento (arresto y encarcelamiento sin juicio). Con esto muchos militantes del IRA fueron arrestados, paralizando la organización.

En junio de 1922 comenzó la Guerra Civil Irlandesa que duraría once meses. Por el contrario, en el verano de 1922, la violencia en Irlanda del Norte disminuyó rápidamente.  

El auge económico de la Primera Guerra Mundial había desaparecido ya en 1922 y el 23% de Irlanda del Norte estaba ahora desempleado. Hubo manifestaciones donde tanto católicos como protestantes marchaban en solidaridad para protestar contra el desempleo. Durante una de ellas la policía cargó contra los manifestantes y esto acabó en disturbios, donde la policía disparó y acabó matando a un católico y a un protestante. Los disturbios sucedieron cerca de Shankill Road, tradicionalmente unionista, y la gente acudió en ayuda de los manifestantes, en su mayoría católicos, en un raro episodio de unidad. Conmocionado, el Gobierno accedió a sus demandas y aumentó la ayuda a los desempleados, pacificando a la población.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Belfast fue una de las ciudades del Reino Unido que más bombardearon los alemanes. Lo que se conoce como el Belfast Blitz fueron cuatro ataques aéreos sobre objetivos estratégicos, que sucedieron durante abril y mayo de 1941, causando un gran número de muertos. El peor de ellos tuvo lugar el 15 de abril de 1941. En este tuvo lugar la mayor pérdida de vidas durante un Blitz, aparte de los de Londres (Blitz: término con el que se denominan a los bombardeos en el Reino Unido por parte de Alemania entre 1940 y 1941).

Belfast fue un importante objetivo para los alemanes debido a la concentración de industrias aeroespaciales y de construcción naval. Durante la Guerra, la economía de la ciudad se recuperó ya que hubo una gran demanda de los productos de estas industrias.

Los años de la posguerra fueron relativamente tranquilos, pero el declive económico y las tensiones sectarias aumentaron el resentimiento entre la población católica a medida que la discriminación iba en aumento. Esto favoreció la creación de la Asociación de Derechos Civiles de Irlanda del Norte (NICRA). Sus objetivos incluían la igualdad de derechos de vivienda, derechos de voto (un hombre, un voto), representación proporcional y terminar con la discriminación laboral. Muchos unionistas temían que NICRA y grupos similares lo que de verdad buscasen era derrocar al gobierno de Irlanda del Norte para unirse a la República de Irlanda. Estos temores aumentaron cuando se organizaron marchas de protesta y manifestaciones por todo el país. 

La violencia se intensificó a principios de la década de 1970, con la formación de grupos paramilitares rivales en ambos lados. Los bombardeos, los asesinatos, las atrocidades y la violencia callejera marcó la vida cotidiana a lo largo del conflicto. Los enfrentamientos  entre las fuerzas de seguridad, unionistas, y paramilitares republicanos continuaron durante las décadas de 1970 y 1980.

La crisis general de la industria manufacturera europea a principios de la década de 1980, incrementado por la violencia política, destruyó la economía de la ciudad.

Los sacerdotes católicos Padre Alec Reid y Padre Gerry Reynolds decidieron intentar un proceso de paz. Como muchos de los líderes perderían el apoyo de sus electores si se supiera que estaban negociando, este  proceso se llevó a cabo en secreto. Estas reuniones culminaron con el alto el fuego de 1994 y más tarde con el acuerdo de paz final, el Acuerdo de Viernes Santo de 1998.

Belfast sufrió lo peor del conflicto en Irlanda del Norte. Alrededor de 1.500 personas murieron desde 1969 en adelante. La ciudad ha visto una importante remodelación desde 1998.

Cómo llegar:

Belfast tiene un aeropuerto internacional que se encuentra a menos de 30 km del centro de la ciudad. Desde este se puede llegar a la ciudad en taxi, bus o coche. En este link se encuentra la información para llegar del aeropuerto a la ciudad de Belfast. Tanto horarios como precios.

Aparcar:

El estacionamiento en ciertas calles de Belfast es de pago, de lunes a sábado, de 8:00  a 18:00.

Nosotros, al pasar un día entero en Belfast en el cual no ibamos a usar el coche, decidimos dejarlo en un parking. El hotel donde dormíamos, el ETAP Belfast, ofrecía descuento para el Parking NCP Belfast Dublin RD, que está abierto 24 horas. El precio que debíamos haber pagado por dos noches de aparcamiento era de £17, pero gracias al descuento pagamos £10,50.

Hay muchos parkings repartidos por la ciudad. Los precios no nos parecieron caros.

Dónde dormir:

Al buscar alojamiento en Belfast, encontramos mejores ofertas usando Booking que Airbnb.

Al final nos decidimos por el ETAP-Belfast, que es básicamente un IBIS Budget. Las habitaciones son muy sencillas, pero siempre iguales. Pensamos que los Ibis Budget son una buena opción para pasar 1-2 noches, pues al ser todos muy parecidos no te llevas ninguna sorpresa desagradable. Además tienen recepción 24 h, cosa que a la hora de organizar un viaje da mucha flexibilidad. En este caso estaba en el centro, eso sí en una calle con mucho ambiente, Dublin Road. Sin embargo, a nuestra habitación no llegaban ruidos.

Nosotros preferimos buscar siempre alojamiento en zonas céntricas. Una zona de Belfast que nos gustó mucho y donde nos hubiera gustado alojarnos fue el Quartier de la Catedral.

Qué ver:

El día amaneció despejado y con una temperatura moderada, perfecto para visitar una ciudad a pie. Así que alrededor de las 8:00 de la mañana empezamos nuestra ruta por la ciudad de Belfast.

Sin embargo, si se prefiere visitar la ciudad dentro de un tour, aquí podéis reservar uno. También se realizan tours gratuitos por la ciudad de Belfast, aquí se pueden reservar plazas. Si lo que gusta es enterarse de las leyendas y misterios de la ciudad aquí se pueden reservar plazas para un tour sobre este tema.

Iremos indicando los puntos de interés de esta ciudad en el orden en que nosotros los visitamos, más que nada por la ubicación de nuestro hotel.

La primera zona que visitamos fue la zona cercana al ayuntamiento, en Great Victorian street. Esta zona tenía mucho ambiente y tráfico, lo normal en una ciudad un lunes a las 9 de la mañana. Aquí hay un número de edificios que se merecen una visita:

Crown Liquor Saloon: es uno de los pubs más conocidos de Belfast. Construido en 1826, tanto el exterior como el interior son realmente bonitos. Nosotros, aunque lo intentamos, no pudimos entrar. Por la mañana estaba cerrado y por la noche estaba lleno y no era posible entrar sin reserva. Casi al lado se encuentra el Pub Robinson´s cuya fachada exterior, aunque no llame tanto la atención como la del Crown, nos pareció que también tenía su encanto.

Hotel Europa: enfrente del Pub se encuentra este hotel de 4 estrellas, tristemente conocido por ser el más bombardeado del mundo. Abierto en 1971, durante el conflicto sufrió 36 ataques bomba.

Grand Opera House: al lado del hotel se encuentra el edificio de la Gran Ópera de Belfast. Inaugurada en 1895, aquí han actuado grandes artistas, desde Charlie Chaplin en 1908, Laurel y Hardy, Orson Welles hasta Luciano Pavarotti, quien hizo aquí su debút  en el Reino Unido en 1963. En la década de 1970, con el auge del conflicto, el negocio bajó mucho y se pensó en su destrucción. Pero al final, tras ser renovado, volvió a abrir en 1980. Aparte de ver algún espectáculo, se puede visitar el edificio donde hay una exhibición sobre su historia, información aquí.

Dejando a nuestra izquierda el edificio de la Presbyterian church in Ireland, que nos recordó a algunos edificios de Londres, continuamos rectos hasta llegar al ayuntamiento.

Pero antes de visitarlo queríamos desayunar. Y la verdad es que nos sorprendió no encontrar fácilmente ninguna cafetería que nos diera al ojo. Es cierto que habíamos visto algún que otro sitio donde comprar café para llevar, pero nos queríamos sentar. Al final en la Donegal Square W, enfrente del ayuntamiento, descubrimos la Patisserie Valerie. El escaparate estaba lleno de pasteles y tartas que te entraban por los ojos, pero pensamos que sería mejor para el café de la tarde que para el desayuno. Así que acabamos entrando en la cafetería de al lado, Caffe Nero, que es una franquicia británica. El café estaba muy rico pero la bollería, una galleta y un scone con mermelada, nos pareció bastante del montón. Ambos locales se encontraban en los bajos del Scottish Provident building, un edificio impresionante decorado con cabezas que representaban los diferentes continentes.

Tras desayunar nos dirigimos a visitar el ayuntamiento. La entrada estaba cubierta por las hojas amarillas caídas de los árboles y justo enfrente de la entrada se encuentra la estatua de la Reina Victoria.

Antes de entrar en el edificio paseamos un poco por los jardines, descubriendo algunos de los muchos memoriales que hay. Hay dos que conmemoran el Titanic, uno inaugurado en 1920, y en el que sólo se nombra a 22 víctimas, pues se pensaba que sólo 22 personas locales habían muerto, y el Jardín conmemorativo del Titanic donde aparecen los nombres de las 1512 víctimas del hundimiento.

Ayuntamiento: en el año 1888 la Reina Victoria otorgó a Belfast el estatus de ciudad. Fue entonces cuando se empezó a plantear la construcción de un grandioso ayuntamiento. El edificio de estilo neobarroco se concluyó en 1906, un momento de gran prosperidad en la ciudad de Belfast.

El ayuntamiento puede visitarse con un tour guiado, y por  libre una exposición en la que se cuenta la historia de la ciudad. La visita es gratuita aunque los tickets deben de reservarse aquí. 

Cuando nosotros fuimos no se organizaban tours debido a la pandemia, aun así decidimos entrar y preguntar si se podía ver el interior. Y es que las restricciones van cambiando y a veces lo que uno encuentra en internet no está actualizado. Pensábamos que no nos dejarían entrar pues no habíamos reservado, pero para nuestra sorpresa, no nos pusieron ninguna pega. Suponemos que el que te dejen entrar sin reserva dependerá de la cantidad de visitantes que haya en cada momento, nosotros estuvimos prácticamente sólos. Pero nuestra recomendación es que si os interesa visitarlo, reservéis antes de ir.

La exhibición nos pareció muy interesante y muy bien organizada. Se tratan temas tales como el Titanic, el Home Rules, el Belfast Blitz, o el conflicto de una manera que te hace reflexionar. Como curiosidad, en la exhibición se puede ver la mesa donde se firmó el Ulster Covenant. Esta es bastante austera, y es que no fue hasta tarde que se dieron cuenta de que no tenían una mesa donde firmar. Al final, los hombres del astillero realizaron una muy rápidamente. La mesa fue cubierta con una gran bandera del Reino Unido, en parte para ocultarla.

Además, visitar la exhibición te permite descubrir partes del elegante interior y algunas de las vidrieras que conmemoran eventos históricos, como la gran hambruna,  o recuerdan la contribución a la ciudad de personas o grupos. Algunas de ellas, las más antiguas, sólo pueden verse en los tours guiados. De las que pudimos ver, nos llamó la atención, la que recuerda la contribución de unos 320 voluntarios irlandeses (48 provenientes de Belfast) a la Guerra Civil española. Estos lucharon en el bando republicano durante la guerra como miembros de la XV Brigada Internacional.

El ayuntamiento domina la plaza Donegall, donde convergen muchas de las calles principales de Belfast. Aquí se encuentra también la Biblioteca Linen Hall, la cual fue fundada en 1788 y es la más antigua de Belfast. Tiene colecciones muy interesantes, entre las que destaca la de Política de Irlanda del Norte. La biblioteca se puede visitar de manera gratuita. Dentro hay también una cafetería. Nosotros no entramos por malas experiencias previas al entrar con una niña pequeña en una biblioteca. Info para entrar aquí

Y nos pusimos en camino para conocer una de las partes más controvertidas de Belfast, dos barrios de diferente ideología separados por el muro de la Paz: Falls road, nacionalistas y Schankill road, unionistas.

Esta visita se puede hacer también con un tour privado dentro de los típicos taxis negros, opción que creemos es muy interesante pues no sólo te llevan a los puntos de interés, sino que te explican también lo que sucedió. Si se quiere reservar uno de estos tours, se puede hacer desde aquí. Pero nosotros, que teníamos tiempo, preferimos hacer el trayecto por nuestra cuenta. Hubo momentos en que nos sentimos un poco perdidos, en el fondo estas paseando por calles totalmente normales y no sabes muy bien lo que estas buscando. Pero creemos, que de esta manera, puedes entender mejor como se encuentra la situación en estos momentos. Las dos formas de visitarlo tienen sus ventajas y sus desventajas y pueden ser incluso complementarias, si se tiene mucho tiempo o mucho interés. Existe también la posibilidad de realizar un tour a pie acompañado por guías que te explicaran la historia de primera mano, más información aquí.

Llegamos a Falls Road después de andar una media hora. Después de tantos días en coche, agradecimos movernos un poco además, siempre nos gusta ver cómo se desarrolla la vida en cada ciudad. Llegando a Dunville park empezamos a ver algunos murales relacionados con la República de Irlanda, y enseguida llegamos a las oficinas del Sinn Feinn, donde había varias placas conmemorando a las víctimas de diferentes ataques. Es aquí donde se encuentra uno de los murales más famosos de esta zona, el de Bobby Sands. Este era miembro del IRA provisional y murió durante la huelga de hambre de 1981 en prisión. Bobby Sands fue el primero de diez presos republicanos en morir en huelga de hambre en busca de un estatus político. 

Cerca se encuentra el Jardín de la Remembranza, que conmemora a los miembros del Ejército Republicano Irlandés, así como a civiles, muertos durante el conflicto. Aquí vimos a un señor mayor que estaba cuidando el césped con muchísimo cariño.

Las casas de la zona estaban ya decoradas para Halloween. Por lo que vimos durante el viaje, esta fiesta es bastante popular en Irlanda. Y no es para menos, pues se dice que los orígenes de Halloween se encuentran en Irlanda, cuando los celtas celebraban el Samhain para conmemorar el final del verano.

En la calle Howard, muy cerca del Jardín de la Remembranza, cruzamos una de las secciones del muro de la Paz, la que separa las zonas de Falls Road y Shankill Road. A la entrada había un cartel que ponía énfasis en que las dos comunidades tienen más cosas en común que diferencias. 

El muro de la Paz que se ve a día de hoy se construyó en 1969 para intentar mitigar el gran número de disturbios. Con el tiempo se han ido construyéndo más secciones y mejorando las ya existentes, incluso tras el Acuerdo de Viernes Santo de 1998. En total se extiende a lo largo de 34 km y la mayoría se encuentra en Belfast, aunque  también hay secciones en otros lugares como Derry y Portadown. Están construidas con diferentes materiales como hierro, ladrillo o acero y tienen hasta 8 metros de altura. Su objetivo es minimizar la violencia entre las dos comunidades. La eliminación de estos muros de la Paz se ha tratado extensamente, y aunque ha habido alguna iniciativa para su apertura, a día de hoy siguen en pie. 

Y comenzamos a pasear a lo largo del muro, a lo largo de Cupar Way, que está lleno de grafitis y murales, algunos de las cuales eran reivindicativos, otros contaban testimonios y otros eran apolíticos. La verdad es que nuestra primera sensación era que íbamos caminando por una carretera con el típico muro para amortiguar los ruidos de esta a las casas cercanas, pero claro, su objetivo no es amortiguar ruidos, sino evitar conflictos.

Este área es la única que encontramos muy desoladora, no nos cruzamos con nadie y la zona estaba bastante descuidada. Pusimos rumbo a Schankill road viendo murales aquí y allá, pero lo que más nos sorprendió fue la seguridad de las casas, que estaban rodeadas por muros y vallas y algunas, incluso con alambres. 

Schankill road es una calle llena de tiendas  y supermercados con mucha gente, vamos, una calle de un barrio cualquiera. Solo que aquí, en cada intersección, hay murales con distintas temáticas, algunos de ellos sin ninguna relación a temas políticos, pero la mayoría, conmemorando a víctimas o tratando el tema de la pertenencia a Reino Unido. También  se encuentran placas que conmemoran los diferentes ataques.

Tomando la Schankill Parade se llega a una zona con un gran número de murales, donde vimos muchos taxis negros.

En esta zona se puede ver como muchos de los murales han ido cambiando de temática con el paso de los años. Los temas más bélicos se han ido sustituyendo por otros más neutros. Al lado de cada mural hay un cartel en el que se explica su evolución. Además vimos la escultura en la que se puede leer, Recuerdo/Respeto/Resolución y que sustituye a un antiguo mural de Oliver Cromwell. La escultura se inauguró en 2011 y forma parte del proyecto de remodelación de Schankill. La primera fue la eliminación en 2009 de murales paramilitares.

Y volvimos a cruzar el muro a través de unas puertas remachadas con puntas. Justo enfrente del Twin Spires complex nos encontramos con más murales de la zona católica, donde uno de ellos recordaba el Black Lives Matter.

Tras esta visita, y tras ver las alambradas, los muros rodeando casas, el muro de la paz, pensamos que las diferencias  entre los dos grupos siguen, en parte, ahí, y que Belfast sigue, en parte, separada. La verdad es que los conflictos son aún muy recientes, y aunque por fortuna la violencia prácticamente ha terminado, es muy difícil, o imposible, borrar los sentimientos de pérdida, ira y odio con una ley. Creemos que tendrán que pasar muchos años para que estos sentimientos vayan suavizándose. 

Y volvimos al bullicio del centro adentrándonos en el quartier de la Catedral. Fue aquí donde comenzamos a ver el gran número de murales que decoran toda la ciudad. Nos encantaron, le dan a la ciudad un toque especial y colorido.  Aquí os dejamos una lista donde se pueden encontrar todos los murales de Belfast.

Y llegamos a la catedral de Santa Ana, perteneciente a la Iglesia de Irlanda, donde destaca la gran aguja de acero inoxidable en su centro, conocida como aguja de la esperanza.

Catedral de Santa Ana: empezó a construirse en 1899 y en 1904 se consagró la nave. En los años posteriores, la catedral fue agrandandose. Tras los bombardeos de la II Guerra mundial, la estructura quedó muy dañada. En los años posteriores se siguió son su construcción, que se vio ralentizada a causa de los disturbios y problemas económicos. Finalmente, en el año 2007, se añadió la aguja. Esta se eleva 80 metros sobre el nivel del suelo y se ilumina por la noche. Puesto que los cimientos del edificio se hunden, debido al terreno fangoso sobre el que está construida, no fue posible construir una torre o un campanario.

Al ser lunes la catedral estaba cerrada pero nos acercamos a la puerta, que al estar cubierta por un cristal, nos permitió vislumbrar el interior. La visita es de pago (£5 adultos, £3 niños a partir de 5 años). Dentro está enterrado el gran opositor al Home Rule, Lord Carson. El lado de la catedral que da a la Academy Street, está decorado con una enorme cruz celta.

En la plaza de frente a la catedral,  que empezaba a cubrirse poco a poco con hojas amarillas, vimos otra vez un recuerdo a la guerra civil española, una escultura que recuerda a todos aquellos que se unieron a la XV Brigada Internacional para luchar contra las Tropas de Franco.

Empezaba a ser la hora de comer y no nos pudo pillar en mejor zona. El quartier de la catedral tiene un aire alternativo que nos gustó mucho y además, encontramos varios restaurantes y pubs con muy buena pinta. Entramos por un pasadizo y nos encontramos en un callejón estrecho y empedrado, Commercial Court. Estaba decorado con neones y un mural de Dalí. Allí se encontraba el pub Duke of York, donde quisimos entrar pero no pudimos, pues no aceptaban niños, así que seguimos nuestra búsqueda. Enseguida encontramos el Dirty Onion, un pub/restaurante que nos llamó la atención por su estética y porque iban a celebrar un Halloween para perros. Además el día era perfecto para comer y beber una cerveza en las mesas de madera exteriores del restaurante. Pedimos ensalada de aguacate, un wrap vegetal y unas alitas de pollo más dos cervezas, todo ello por £30,60. La comida, el lugar y el ambiente nos gustaron mucho. Además este restaurante dice estar en el edificio más antiguo de Belfast, y así lo atestigua una señal a la entrada del local. El origen del edificio se remonta a 1680. Y es que algunos de los edificios más antiguos de Belfast se encuentran el Quartier de la Catedral.

De allí ya nos fuimos al quartier del Titanic pasando por el elegante hotel de 5 estrellas Merchant hotel. Siempre que pasamos por este tipo de hoteles nos preguntamos cuánto costará pasar una noche allí. Por el camino seguimos admirando los murales que aparecían en cada esquina. Enseguida llegamos al “Big Ben” de Belfast el Albert Memorial Clock.

Albert Memorial Clock: este reloj fue completado en 1869 y conmemora al marido de la reina Victoria, el príncipe Alberto. Mide unos 34 m de altura y está construido en una mezcla de estilo gótico italiano y francés. La torre, al estar construida en un terreno pantanoso ganado al mar, se encuentra algo inclinada.

Esta zona  de Queen’s Square y Custom’s House Square nos gustó mucho. Es una zona muy amplia con árboles, donde edificios modernos de gran altura contrastan con antiguos edificios de piedra. Uno de ellos pertenece al pub Mc Hughs, cuya construcción se remonta a 1711.

Antes de cruzar el puente que atraviesa el rio Lagan, nos paramos a ver la curiosa escultura de un pez hecho con pequeños fragmentos de la historia de Belfast. Se llama Big fish y mide 3 m de largo. Se construyó en 1999 usando baldosines decorados con episodios de la ciudad.

Justo al lado del puente Lagan encontramos la primera vidriera de las 6 que forman el camino Glass of Thrones. Estas vidrieras representan escenas emblemáticas de la serie y se encuentran a lo largo de la milla marítima. 

La temperatura era perfecta y la luz muy bonita, todo ello hizo que nos relajásemos y disfrutásemos mucho el paseo a lo largo del rio. La evolución de este quartier es asombrosa, y su desarrollo aún no ha terminado, existe un proyecto de remodelación que dura hasta el 2030. El Titanic Quartier es uno de los proyectos de regeneración del litoral urbano más grandes de Europa.

Fuimos disfrutando de las vistas de la otra orilla donde edificios modernos de grandes ventanales se han ido construyendo y por fin vimos el sorprendente edificio del museo Titanic Belfast.

Este barrio nos recordó a Bilbao, con su pasado industrial y su increíble reconversión, y el edificio del Titanic nos recordó al museo Guggenheim.

– Titanic Belfast: este edificio está construido en los antiguos astilleros de Harland and Wolff, donde se construyó el Titanic. El edificio, que recuerda a la proa de una embarcación, mide lo mismo que el casco del famoso barco, 38,5 m, y está revestido de aluminio plateado. El museo fue inaugurado en 2012

Aquí es fácil distinguir las dos grúas amarillas de Harland and Wolff, que a día de hoy forman parte del skyline de Belfast. Son conocidas como David y Goliath, por su gran fuerza, miden más de 90 m y son capaces de levantar más de 840 toneladas. Empezaron a usarse en 1969. 

Enfrente del museo del Titanic se encuestra el barco SS Nomadic, cuya visita está incluida con la entrada al museo del Titanic.

– El SS Nomadic es un barco de vapor de la antigua White Star Line, siendo la única embarcación sobreviviente de esta compañía. Este fue botado en 1911 en Belfast. Su función era servir de transbordador para los transanlánticos RMS Olympic y RMS Titanic que eran demasiado grandes para atracar en ciertos puertos. Por dentro este barco estaba también equipado siguiendo el estándar de los transatlánticos Olympic y Titanic. Más tarde fue usado durante la I y la II Guerra Mundial. Tras servir como restaurante flotante en el Sena, estuvo en peligro de desguace hasta que regresó a Belfast en 2006.

Nos habíamos relajado tanto con el buen tiempo y el paseo por el quartier que estuvimos a punto de no poder entrar en el museo del Titanic. Al final compramos tickets para la última admisión. Recomendamos, si se quiere visitar, que se vaya un poco antes, pues nosotros tuvimos que verlo bastante rápido. Menos mal que la pequeña se durmió justo antes de entrar, lo que nos permitió verlo más fácilmente. Recomendamos dedicarle mínimo 2 horas. Y, hay que tener en cuenta que la parte más llamativa del museo, un paseo en un contenedor donde un trabajador de la época te va contando como fue la construcción del Titanic, cierra antes. Aquí está la información sobre horarios y precios, que cambia según la época. En nuestro caso cerraba a las 5 y la última admisión es siempre 1 hora 40 min antes del cierre. La entrada cuesta  £19,5 adultos y  £8,75 niños. Aconsejan reservar, pero nosotros al no estar seguros de sí íbamos a visitarlo o no, no lo hicimos. Al final pudimos comprar sin problemas las entradas. No sabemos si por temas de pandemia o porqué, pero no había taquillas y tuvimos que comprar las entradas online. Como ya hemos dicho, la entrada al SS Nomadic está incluida, pero cuidado porque cierra antes que el museo. Nosotros, por ejemplo, llegamos demasiado tarde y no pudimos entrar.

El museo está muy bien diseñado y la visita se hace muy amena. Durante esta se explica como era Belfast en la época del Titanic; hablan sobre la construcción del barco; de como era por dentro, con réplicas de las cabinas y otras partes del barco, y te hacen sentir como un pasajero más; explican como fue el accidente; hablan de los pasajeros y de la exploración submarina de los restos del Titanic, esta parte nos gustó mucho. 

En conclusión es un museo diferente, que recomendamos visitar.

Tras la visita al museo fuimos a la parte trasera donde estan las gradas, aquí nos hicimos una idea de lo grande que era el barco recorriendo su silueta dibujada en el suelo. 

Aquí se encuentran los Titanic studios, uno de los estudios cinematográficos más grandes de Europa. Han sido escogidos por productores como HBO y Universal y son conocidos por ser el principal estudio de la producción de la serie Juego de Tronos. Parte de estos estudios eran antiguamente parte del astillero de H y W. 

Seguimos paseando por el Titanic walkway, y pasamos por la Gran Luz, the Great Light. Estas lentes que se ven aquí, sirvieron a dos faros durante unos 127 años. Las lentes se fabricaron para el faro de Tory Island, situado frente a Donegal. En la década de 1920, la óptica original se dividió en dos. Una  volvió a su origen y el otro, el Great Light, se instaló en el faro de la isla Mew, parte de las islas Copeland, estando en uso de 1928 a 2014. Finalmente ha sido instalada en una nueva estructura en el Titanic Quartier y está diseñada para durar 100 años.

Enseguida llegamos al HMS Caroline. Este barco, que sirvió tanto en la I como en la II Guerra Mundial, es el único que sobrevivió a la batalla naval de Jutland en 1916, la mayor batalla naval de la I Guerra mundial, donde se enfrentaron la flota británica contra la alemana. Ahora es un museo. Para visitarlo hay que reservar los tickets con antelación en esta página.

Nosotros decidimos darnos la vuelta aquí, pero si se sigue caminando se llega al, muelle del Titanic y la casa de bombas, Titanic’s Dock and Pump-House, que se puede visitar. Este era originalmente conocido como el dique seco Thompson, Thompson dry dock. Y es que en este quartier se han conservado tres diques secos construidos entre las décadas de 1860 y 1910. Estos son cuencas cerradas que se pueden llenar de agua para que los barcos floten y luego drenarlos para que descansen en él y así poder realizar el mantenimiento o reparación. El más antiguo es el Hamilton dry dock, que estuvo en funcionamiento hasta la década de 1990. Allí se colocó, se restauró y se mantiene el SS Nomadic. A mediados de la década de 1870, se quedó pequeño y se construyó entonces el Alexandra dry dock que fue inaugurado en 1889. Hoy el muelle alberga el barco HMS Caroline. El último que se construyó fue el Thompson dry dock. Inaugurado en 1911, estuvo en funcionamiento hasta 2002, y su función era acomodar los enormes transatlánticos. Aquí se trabajó con muchos barcos, pero el más famoso fue el RMS Titanic. Tras el lanzamiento del transatlántico desde las gradas en mayo de 1911, el Titanic fue enviado al dique seco para equiparlo antes de partir de Belfast en abril de 1912.

Volviendo al centro de Belfast, al pasar por el museo del Titanic, volvimos a admirar el edificio y aprovechamos para sacar unas fotos pues a esa hora ya no había casi nadie.

Y ya, sin prisas, paseamos por las calles de Belfast y fuimos a descubrir los Entries.

Los Entries son callejones estrechos, principalmente en las cercanías de High Street y Ann Street. Estos que se remontan al menos a 1630, son las partes más antiguas de la ciudad de Belfast. Algunos de los Entries fueron destruidas durante el Belfast Blitz en la Segunda Guerra Mundial.

Os recomendamos recorrerlos todos, están muy cerca unos de otros. A la entrada de cada uno de ellos se cuentan historias relacionadas con ellos. A nosotros fue una de las partes de la ciudad que más nos gustó. Nos pareció también un sitio perfecto para hacer una pausa y tomarse  algo.

Hay varios: Crown Entry; Winecellar Entry, la decoración de este nos gustó particularmente, además aquí se encuentra el pub White´s Tavern, que, fundado en 1630, es considerado el pub más antiguo de Belfast; Wilson,s Court; Joy´s Entry; Pottinger´s Entry; Castle Arcade, que hace referencia a la zona donde se encontraba  originalmente el castillo de Bellfast; Sugarhouse Entry; High St Court y Colle And Alley.

Y paseando llegamos a  Victoria Square, donde se encuentra un edificio cuyo exterior nos recordó al Flatiron de Nueva York y que tiene en frente una fuente conmemorativa que nos llamó la atención por su color amarilo. Este recuerda a Daniel Joseph Jaffe, un comerciante aleman que llegó a Belfast a mediados del S. XIX para abrir un negocio de exportación de lino. Es considerado como el fundador de la comunidad judía en la ciudad y construyó la primera sinagoga.

Justo al lado se encuentra el centro comercial Victoria Square, donde no entramos, pero que habíamos leído que se puede acceder a su cúpula desde donde se tienen vistas panorámicas a la ciudad de Belfast (pero por lo que leímos no eran muy sorprendentes).

Preferimos seguir paseando y enseguida llegamos a la zona de los juzgados, y después al mercado de S. Jorge, que se encuentra en un bonito edificio de ladrillo rojo (sólo abre de viernes a domigo).

Aquí dimos por concluida la visita a la ciudad, y nos pusimos manos a la obra para buscar un lugar donde cenar, eran las 19:30. Tarea que fue bastante más complicada de lo que pensábamos. Nuestra idea era tomar una cerveza en el Crown pub, pero estaba lleno y no teníamos reserva. El pub de al lado, el Robison´s, también lo estaba, y alguno más que encontramos, también. Se iba haciendo tarde y encontramos muchos restaurantes cerrados. Por suerte, encontramos el Habana Bank Square, donde comimos de maravilla.

El menú infantil  consistía en salchicha, alubias con tomate, patatas y helado, muy inglés. Nosotros tomamos la sopa del día, tripa de cerdo confitada que estaba riquísima, y 1 cerveza. Pagamos £33,75.

Y de allí, nos fuimos al hotel.

Otras zonas para ver

Una zona a la que nosotros no fuimos, pero que parece interesante, es la de la Universidad. Esta se encuentra a unos 20 minutos andando del centro de Belfast. Allí se encuentra el museo del Ulster pero al ser lunes estaba cerrado, el jardín botánico y la propia Queen´s University que se encuentra en un bonito edificio de ladrillo rojo de mediados del S. XIX. Esta es la más prestigiosa de Irlanda del Norte. 

El castillo de Belfast: este se encuentra en Cave Hill a unos 7 km de la ciudad.

Stormont: El edificio del parlamento de Belfast se encuentra a unos 8 km de la ciudad. Se construyó en el S. XX y se puede visitar.

Aquí encontraréis más ideas sobre que hacer en Belfast.

Belfast puede ser visitada a pie pero si se prefiere, aquí se pueden reservar plazas para el autobús turístico.

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Nos gusta mucho sacar fotografías en nuestros viajes. Para ello llevamos la cámara Nikon D3400 con objetivo Tamron 18-200. En los viajes largos llevamos también nuestra antigua cámara, la Canon Powershot G5x, por si tenemos problemas con la primera. Además, esta sigue siendo nuestra primera opción si vamos a la montaña, pues es pequeña y ligera. Siempre llevamos varias tarjetas de memoria. La mochila que usamos para llevar las cámaras es esta.

Nuestra guías favoritas para preparar nuestro viajes son la DK y la Lonely Planet.

2 comentarios en “Irlanda: qué ver en Belfast, la capital de Irlanda del Norte”

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