qué ver en Belfast, la capital de Irlanda del Norte

Te contamos qué ver en Belfast, la capital de Irlanda del Norte y uno de los centros industriales más importantes a comienzos del S. XIX. Asimismo, fue el lugar de salida del RMS Titanic en 1912 y hoy alberga el estudio cinematográfico donde se rodó una de las series con más éxito de los últimos tiempos: Juego de Tronos ¿Nos acompañas?

Collage de 8 fotos sobre que hacer en Belfast

Lunes, 11-Oct-2021

Hoy nos tocaba conocer Belfast, una ciudad con mucha historia que ha sabido reconvertirse a lo largo de los siglos.

Sin embargo, antes de enseñarte lo que hay que ver en Belfast, hablaremos un poco sobre su historia, para que comprendas mejor cómo ha llegado a ser la ciudad que es hoy. 

Si quieres saber más sobre el origen de The Troubles, puedes leer qué ver en Derry-Londonderry.

Cómo llegar a Belfast 

El aeropuerto internacional de Belfast está a menos de 30 km del centro de la ciudad y en este link encontrarás toda la información necesaria para llegar desde aquí a la ciudad de Belfast. 

Nosotros usamos siempre Skyscanner para buscar vuelos, pues nos permite ver fácilmente qué fechas saldría más barato volar o qué destinos son los más económicos. Asimismo, desde esta página puedes reservar también coches de alquiler.

Aparcar en Belfast

El estacionamiento en ciertas calles de Belfast es de pago de lunes a sábado de 8:00 a 18:00.

Nosotros, al pasar un día entero en la ciudad en el cual no íbamos a usar el coche, decidimos dejarlo en un parking. 

El hotel donde dormíamos, el ETAP Belfast, ofrecía descuento para el Parking NCP Belfast Dublín RD, que está abierto 24 horas. El precio que debíamos haber pagado por dos noches de aparcamiento era de £17, pero gracias al descuento pagamos £10,50.

Hay muchos parkings repartidos por la ciudad. Los precios no nos parecieron caros.

Dónde dormir en Belfast

Nosotros elegimos para pasar dos noches el ETAP Belfast, que es básicamente un IBIS Budget. 

Pensamos que los hoteles de esta cadena son una buena opción para pasar 1-2 noches, pues al ser todos muy parecidos, no te llevas ninguna sorpresa desagradable. Además, tienen recepción 24 h, cosa que a la hora de organizar un viaje da mucha flexibilidad. 

En este caso estaba en el centro, en una calle con mucho ambiente, Dublin Road. Sin embargo, a nuestra habitación no llegaban ruidos. 

Para encontrar buenas ofertas, buscamos nuestro alojamiento usando quehoteles.

Nosotros preferimos buscar siempre alojamiento en zonas céntricas, para estar a distancia caminando de la mayoría de los puntos de interés. 

Una zona de Belfast que nos gustó mucho y donde nos hubiera gustado alojarnos fue el Quarter de la Catedral.

Historia de Belfast

Durante la invasión normanda del S. XII, el líder de esta zona, John de Courcy, mandó construir el castillo de Belfast y el de Carrickfergus. 

Mientras que el segundo se ha mantenido en pie a lo largo de los años, el de Belfast, que se encontraba en el centro de la ciudad, fue destruido y reconstruido varias veces y, actualmente, no queda nada de él.

A comienzos del S. XVII, el pequeño pueblo de Belfast le fue concedido a Sir Arthur Chichester, que decidió convertirla en una gran ciudad. 

Fue en el S. XVIII, cuando Belfast empezó a prosperar como un importante centro comercial, siendo el lino una de sus principales exportaciones.

En el S. XIX, Belfast era la ciudad industrial más importante de Irlanda y las industrias que dominaban el comercia eran la del lino, la ingeniería pesada, el tabaco y la construcción de barcos. 

Y es que la situación geográfica de Belfast la hacía perfecta para el desarrollo de la industria naval. Así, se creó la empresa Harland and Wolff, una de las mayores constructoras de barcos del mundo, que construyó algunos de los más famosos, por ejemplo, el RMS Titanic.

A principios del S. XIX, muchos inmigrantes llegaron a Belfast en busca de trabajo, la mayoría provenían de las zonas rurales del Ulster, donde había ya una gran tensión sectaria. En el mismo período, se vieron los primeros brotes de disturbios.

Aunque generalmente se empleaba tanto a católicos como a protestantes, estos últimos gozaban de un trato preferente y eran los que recibían ascensos y los mejores puestos.

En 1852, Belfast era ya el primer puerto de Irlanda, superando a Dublín. 

 

Por otro lado, las tensiones sectarias provocaban muchísimos disturbios entre católicos y protestantes. Por ejemplo, los de 1864 fueron tan intensos que se enviaron refuerzos desde Dublín. En 1874, el tema de la autonomía, Home Rule, se convirtió en el principal tema político.

A principios del S. XX, el 75% de la población de Belfast era protestante, ergo, contraria a la Home Rule. Sin embargo, el mismo porcentaje de Irlanda en su conjunto era católico y estaba a favor. La crisis política aumentó las tensiones en Belfast y se produjeron muchos disturbios.

El 28 de septiembre de 1912, el Pacto de Ulster, The Ulster Covenant, fue firmado en el ayuntamiento de Belfast por cerca de 500.000 personas, para protestar contra el Tercer Proyecto de Ley de Autonomía presentado por el gobierno británico ese mismo año.

En 1920, nació Irlanda del Norte y a partir de Julio comenzó en Belfast un periodo de gran violencia, que se correspondió con la Guerra de Independencia de Irlanda. Sin embargo, los disturbios en Irlanda del Norte tuvieron una identidad propia y gran parte de la violencia ocurrió a expensas de los eventos en el Sur. 

Mientras que en el resto de Irlanda la guerra se libraba entre el IRA y las fuerzas de la Corona, en Belfast la mayor parte de las muertes fueron de civiles a civiles. Así, los enfrentamientos abiertos y armados entre católicos y protestantes ocurrían frecuentemente en las calles de la ciudad. Este periodo de intensa violencia, entre 1920 y 1922, fue conocido como el Pogromo de Belfast.

La tregua en julio de 1921 de la Guerra de Independencia tuvo poca relevancia en Irlanda del Norte, ya que aquí la violencia alcanzó su punto máximo en la primera mitad de 1922, después de que el Tratado angloirlandés confirmara la separación de Irlanda en Irlanda del Norte y el Estado Libre de Irlanda. 

Por aquel entonces, las acciones del IRA en Belfast, como el asesinato de policías, dieron como resultado más ataques de represalia contra la población católica. Ambos bandos perpetraron atrocidades y asesinatos en todo Belfast.

En un intento de sofocar los disturbios, la Ley de Poderes Especiales fue aprobada, introduciéndose el internamiento, esto es, arresto y encarcelamiento sin juicio. Con esto, muchos militantes del IRA fueron arrestados, paralizando la organización.

En junio de 1922, comenzó la Guerra Civil Irlandesa, que duraría once meses. 

Por el contrario, en el verano de 1922, la violencia en Irlanda del Norte disminuyó rápidamente. Y es que el auge económico de la I Guerra Mundial había desaparecido y el 23% de Irlanda del Norte estaba ahora desempleado. Por eso, hubo manifestaciones donde tanto católicos como protestantes marchaban en solidaridad para protestar contra el desempleo. 

Durante una de ellas, la policía cargó contra los manifestantes y acabó matando a un católico y a un protestante. Esto sucedió cerca de Shankill Road, tradicionalmente unionista, y la gente acudió en ayuda de los manifestantes, que eran en su mayoría católicos, en un raro episodio de unidad. Conmocionado, el Gobierno accedió a sus demandas y aumentó la ayuda a los desempleados, pacificando a la población.

Durante la II Guerra Mundial, Belfast fue una de las ciudades del Reino Unido más bombardeadas por los alemanes. Lo que se conoce como el Belfast Blitz fueron cuatro ataques aéreos sobre objetivos estratégicos, que sucedieron durante abril y mayo de 1941, causando un gran número de muertos.

Si Belfast fue un importante objetivo para los alemanes, fue porque tenía una gran industria aeroespacial y de construcción naval. Gracias a ellas, la economía de la ciudad se recuperó durante la Guerra, ya que hubo una gran demanda de estos productos.

Los años de la posguerra fueron relativamente tranquilos, pero el declive económico y las tensiones sectarias aumentaron el resentimiento entre la población católica a medida que la discriminación iba en aumento. 

Esto favoreció la creación de la Asociación de Derechos Civiles de Irlanda del Norte, NICRA, cuyos objetivos incluían la igualdad de derechos de vivienda, derechos de voto, representación proporcional y terminar con la discriminación laboral. 

Muchos unionistas temían que NICRA y grupos similares lo que de verdad buscasen fuera derrocar al gobierno de Irlanda del Norte para unirse a la República de Irlanda. Estos temores aumentaron cuando se organizaron marchas de protesta y manifestaciones por todo el país. 

La violencia se intensificó a principios de la década de 1970 con la formación de grupos paramilitares rivales en ambos lados. Los bombardeos, los asesinatos, las atrocidades y la violencia callejera marcó la vida cotidiana a lo largo del conflicto. Los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad, unionistas, y paramilitares republicanos continuaron durante las décadas de 1970 y 1980.

La crisis general de la industria manufacturera europea a principios de la década de 1980, incrementado por la violencia política, destruyó la economía de la ciudad.

Los sacerdotes católicos, Padre Alec Reid y Padre Gerry Reynolds, decidieron intentar un proceso de paz. Como muchos de los líderes perderían el apoyo de sus electores si se supiera que estaban negociando, este proceso se llevó a cabo en secreto. Estas reuniones culminaron con el alto el fuego de 1994 y, más tarde, con el acuerdo de paz final, el Acuerdo de Viernes Santo de 1998.

Belfast sufrió lo peor del conflicto en Irlanda del Norte y alrededor de 1.500 personas murieron desde 1969 en adelante. 

La ciudad ha visto una importante remodelación desde 1998.

Qué ver en Belfast

Siempre es una buena idea conocer una nueva ciudad uniéndose a una visita guiada, por ejemplo a este free tour por Belfast o a este free tour de los misterios y leyendas de Belfast

Si sois un grupo, igual os interesa realizar este tour privado con guía en español.

La zona a visitar de Belfast no es excesivamente grande, por lo que es fácil llegar caminando a los diferentes puntos de interés. 

Sin embargo, si no quieres pasear o no dispones de mucho tiempo, puedes subirte al autobús turístico, que hace paradas en los principales lugares que ver en Belfast.

O te gusta ir en bicicleta y te apetece unirte a este tour en bicicleta.

Y sin más dilación, comencemos con los lugares que ver en Belfast, que te los vamos a ir indicando en el orden en que nosotros los visitamos, más que nada por la ubicación de nuestro hotel.

Alrededores del ayuntamiento

La primera zona que visitamos fue la que está cerca del ayuntamiento, en Great Victorian street. Esta zona tenía mucho ambiente y tráfico, lo normal en una ciudad un lunes a las 9 de la mañana. 

Aquí hay varios edificios interesantes:

Crown Liquor Saloon: uno de los pubs más conocidos de Belfast, que fue construido en 1826. Tanto su exterior como su interior son realmente bonitos. 

Nosotros intentamos entrar, pero no pudimos. Por la mañana estaba cerrado y por la noche estaba lleno y no nos fue posible entrar sin reserva. 

Casi al lado está el Pub Robinson´s, cuya fachada exterior, aunque no llame tanto la atención como la del Crown, nos pareció que también tenía su encanto.

Hotel Europa: frente al pub se encuentra este hotel de 4 estrellas que es tristemente conocido por ser el más bombardeado del mundo. Abierto en 1971, durante el conflicto sufrió 36 ataques bomba.

Grand Opera House: junto al hotel verás el edificio de la Gran Ópera de Belfast, que fue inaugurada en 1895 y donde han actuado grandes artistas, tales como Charlie Chaplin, Laurel y Hardy, Orson Welles o Luciano Pavarotti, quien hizo aquí su debut en el Reino Unido en 1963. 

En la década de 1970, con el auge del conflicto, el negocio bajó mucho y se pensó en su destrucción. Finalmente,, tras ser renovado, volvió a abrir en 1980. 

Aparte de ver algún espectáculo, puedes visitar el edificio donde hay una exhibición sobre su historia.

Dejando a nuestra izquierda el edificio de la Presbyterian church in Ireland, que nos recordó a algunos edificios de Londres, continuamos rectos hasta llegar al ayuntamiento, uno de los lugares que tienes que ver en Belfast.

Sin embargo, antes de visitarlo queríamos desayunar. Y, la verdad, es que nos sorprendió no encontrar fácilmente ninguna cafetería que nos diera al ojo. Es cierto que vimos algún que otro sitio donde comprar café para llevar, pero nos queríamos sentar. 

Al final, acabamos en el Caffe Nero, que está en la Donegal Square W, enfrente del ayuntamiento. El café estaba muy rico, pero la bollería nos pareció bastante del montón. 

El local estaba en los bajos del Scottish Provident building, un edificio impresionante decorado con cabezas que representan los diferentes continentes.

Ayuntamiento de Belfast

Tras desayunar, nos dirigimos a visitar el ayuntamiento. Era otoño y la entrada estaba cubierta por las hojas amarillas de los árboles.

La estatua de la Reina Victoria nos dio la bienvenida. 

Antes de entrar en el edificio, paseamos un poco por sus jardines, descubriendo alguno de los muchos memoriales que hay. 

Así, hay dos que conmemoran el Titanic. Uno es de 1920 y en él se nombran a 22 victimas, pues entonces creían que sólo 22 personas de Irlanda del Norte habían muerto en el desastre, y el otro es el Jardín conmemorativo del Titanic, donde aparecen los nombres de las 1512 víctimas del hundimiento.

Y llegó el momento de entrar en el ayuntamiento, un edificio de estilo neobarroco de principios del S. XX.

Su interior se puede visitar dentro de una visita guiada en inglés, que es de pago y dura alrededor de una hora, o por libre de manera gratuita. En este último caso vas a ver una exposición sobre la historia de la ciudad, pero no tendrás acceso a algunas salas que se ven en el tour.

Si quieres hacer la visita guiada, sólo te tienes que presentar en la recepción del ayuntamiento el día del tour, las plazas se otorgan por orden de llegada. Sin embargo, si quieres visitarlo por libre, puedes reservar con antelación en su página web o ir directamente y ver si puedes entrar, que dependerá del número de visitantes en ese momento.

Cuando nosotros fuimos, no se organizaban tours debido a la pandemia, por lo que nuestra única opción era visitarlo por libre y, aunque no habíamos reservado, no tuvimos problemas en entrar.

La exhibición nos pareció muy interesante y muy bien organizada. En ella se trataban temas tales como el Titanic, el Home Rule, el Belfast Blitz o el conflicto de una manera que te hacía reflexionar. 

Como curiosidad, en la exhibición puedes ver la mesa donde se firmó el Ulster Covenant, que es bastante austera. Y es que no fue hasta tarde que se dieron cuenta de que no tenían una mesa donde firmar. Al final, los hombres del astillero realizaron una muy rápidamente. La mesa fue cubierta con una gran bandera del Reino Unido, en parte, para ocultarla.

Además, visitar la exhibición te permite descubrir partes del elegante interior y algunas de las vidrieras que decoran el ayuntamiento, las cuales conmemoran eventos históricos, como la gran hambruna, o recuerdan la contribución a la ciudad de personas o grupos. 

De las que pudimos ver, nos llamó la atención la que recuerda la contribución de unos 320 voluntarios irlandeses a la Guerra Civil española. Estos lucharon en el bando republicano durante la guerra como miembros de la XV Brigada Internacional.

El ayuntamiento domina la plaza Donegall, donde convergen muchas de las calles principales de Belfast. 

Aquí está también la Biblioteca Linen Hall, que fue fundada en 1788 y es la más antigua de Belfast. Tiene colecciones muy interesantes, entre las que destaca la de Política de Irlanda del Norte. 

Puedes visitar la biblioteca de manera gratuita y dentro hay también una cafetería. 

Falls Road, Schankill Road y el Muro de la Paz

Nos pusimos en camino para conocer una de las partes más controvertidas que ver en Belfast, los dos barrios de diferente ideología separados por el muro de la Paz: Falls road, nacionalista, y Schankill road, unionista.

Puedes conocer esta área con este tour por el Belfast político dentro de un taxi negro, que es una opción muy interesante, pues no sólo te llevan a los puntos de interés, sino que te explican también lo que sucedió. 

Existe también la opción de realizar un tour por el Belfast político a pie en español, así como unirte a un tour de 3 horas por el Belfast político, en el que te acompañaran guías de ambos bandos que te explicaran la historia de primera mano. 

Sin embargo, nosotros, que viajábamos con una niña pequeña, preferimos hacer el trayecto por nuestra cuenta. 

Hubo momentos en que nos sentimos un poco perdidos, ya que, en el fondo, estas paseando por calles totalmente normales y no sabes muy bien lo que estas buscando. No obstante, creemos que de esta manera puedes entender mejor como se encuentra la situación en estos momentos. 

Las dos formas de visitarlo tienen sus ventajas y sus desventajas, y pueden ser complementarias, si tienes mucho tiempo o mucho interés. 

Llegamos a Falls Road después de andar una media hora. Después de tantos días en coche, agradecimos movernos un poco, además, siempre nos gusta ver cómo se desarrolla la vida en cada ciudad. 

Llegando a Dunville park, empezamos a ver algunos murales relacionados con la República de Irlanda y enseguida vimos las oficinas del Sinn Feinn, donde había varias placas conmemorando a las víctimas de diferentes ataques. 

Es aquí donde se encuentra uno de los murales más famosos de esta zona, el de Bobby Sands, un miembro del IRA provisional, que murió en prisión durante la huelga de hambre de 1981. Él fue el primero de diez presos republicanos en morir en huelga de hambre en busca de un estatus político. 

Cerca está el Jardín de la Remembranza, que conmemora a los miembros del Ejército Republicano Irlandés, así como a civiles, muertos durante el conflicto. Aquí vimos a un señor mayor que estaba cuidando el césped con muchísimo cariño.

Por el camino, vimos muchas casas decoradas para Halloween, que parece que es una fiesta bastante popular en Irlanda. Y no es para menos, pues se dice que los orígenes de Halloween se encuentran en este país, cuando los celtas celebraban el Samhain para conmemorar el final del verano.

En la calle Howard, muy cerca del Jardín de la Remembranza, cruzamos una de las secciones del muro de la Paz, la que separa las zonas de Falls Road y Shankill Road. 

A la entrada había un cartel que ponía énfasis en que las dos comunidades tienen más cosas en común que diferencias. 

El muro de la Paz se construyó en 1969 para intentar mitigar el gran número de disturbios. Con el tiempo, se han ido construyendo más secciones y mejorando las ya existentes, incluso después del Acuerdo de Viernes Santo de 1998. 

En total, esta pared se extiende a lo largo de 34 km, estando la mayoría en Belfast, aunque también hay secciones en otros lugares, como Derry y Portadown. Para su construcción, se han utilizado diferentes materiales, como hierro, ladrillo o acero, y alcanza una altura de hasta 8 metros. 

Su objetivo es minimizar la violencia entre las dos comunidades y, aunque se ha tratado extensamente su eliminación y ha habido alguna iniciativa para su apertura, a día de hoy sigue en pie. 

Comenzamos a pasear a lo largo del muro, por Cupar Way, que estaba lleno de grafitis y murales, algunos de los cuales eran reivindicativos, otros contaban testimonios y otros eran apolíticos. 

La verdad es que nuestra primera sensación era que íbamos caminando por una carretera con el típico muro para amortiguar los ruidos a las casas cercanas, pero claro, su objetivo no era amortiguar ruidos, sino evitar conflictos.

Esta área es la única que encontramos muy desoladora, pues no nos cruzamos con nadie y la zona estaba bastante descuidada. 

De aquí, pusimos rumbo a Schankill road y, por el camino, íbamos viendo murales aquí y allá. Sin embargo, lo que más nos sorprendió fue la seguridad de las casas, que estaban rodeadas por muros y vallas, y algunas incluso con alambres. 

Schankill road es una calle llena de tiendas y supermercados, vamos, una calle de un barrio cualquiera. 

Solo que aquí hay murales de distintas temáticas en cada intersección, algunos sin ninguna relación a temas políticos, pero la mayoría conmemorando a víctimas o tratando el tema de la pertenencia a Reino Unido. También se ven placas que conmemoran los diferentes ataques.

Tomando la Schankill Parade llegamos a una zona con un gran número de murales, donde, además, vimos muchos taxis negros.

En esta zona puedes ver como muchos de los murales han ido cambiando de temática con el paso de los años. Así, los temas más bélicos se han ido sustituyendo por otros más neutros y, al lado de cada mural, hay un cartel en el que se explica su evolución. 

Además, vimos la escultura en la que se puede leer, Recuerdo/Respeto/Resolución y que sustituye a un antiguo mural de Oliver Cromwell. La escultura se inauguró en 2011 y forma parte del proyecto de remodelación de Schankill. La primera medida fue la eliminación en 2009 de murales paramilitares.

Y volvimos a cruzar el Muro de la Paz a través de unas puertas remachadas con puntas. 

Justo enfrente del Twin Spires complex, nos encontramos con más murales de la zona católica, donde uno de ellos recordaba el Black Lives Matter.

Quarter de la catedral

Y volvimos al bullicio del centro adentrándonos en el quarter de la Catedral, donde comenzamos a ver el gran número de murales que decoran toda la ciudad. A nosotros nos encantaron, pues le dan a Belfast un toque especial y colorido. 

Si a ti también te gustan, aquí te dejamos una lista donde puedes encontrar todos los murales de Belfast.

Y llegamos a la catedral de Santa Ana, que pertenece a la Iglesia de Irlanda y donde destaca su gran aguja de acero inoxidable, conocida como aguja de la esperanza.

La catedral empezó a construirse en 1899 y en 1904 se consagró la nave. En los años posteriores, el templo se fue agrandando. A los daños sufridos en la II Guerra Mundial, se unieron los disturbios y los problemas económicos, por lo que la construcción de la catedral se vio ralentizada. 

Finalmente, en el año 2007, se añadió la aguja, que se eleva 80 metros sobre el nivel del suelo y se ilumina por la noche. Puesto que los cimientos del edificio se hunden debido al terreno fangoso sobre el que está construida, no fue posible construir una torre o un campanario.

Al ser lunes, la catedral estaba cerrada, pero nos acercamos a la puerta, que, al estar cubierta por un cristal, nos permitió vislumbrar el interior. 

Actualmente, la catedral está abierta todos los días de 10:30 a 16:00, siendo la última admisión a las 15:15. Los domingos puede visitarse de 12:30 a 15:30. La visita es de pago y la entrada normal cuesta £3 adultos.

De todas formas, te dejamos la página web de la catedral para que puedas ver la información actualizada de la visita.

Dentro, está enterrado el gran opositor al Home Rule, Lord Carson, y el lado de la catedral que da a la Academy Street está decorado con una enorme cruz celta.

En la plaza frente a la catedral, que empezaba a cubrirse poco a poco con hojas amarillas, vimos otra vez un recuerdo a la guerra civil española, una escultura que recordaba a todos aquellos que se unieron a la XV Brigada Internacional para luchar contra las tropas de Franco.

Empezaba a ser la hora de comer y no nos pudo pillar en mejor zona, pues en el quarter de la catedral hay varios restaurantes y pubs con muy buena pinta y un aire alternativo que nos gustó mucho.

Entramos por un pasadizo y nos encontramos en un callejón estrecho y empedrado, Commercial Court, que estaba decorado con neones y un mural de Dalí. Allí estaba el pub Duke of York, donde quisimos entrar, pero no pudimos al no aceptar niños. 

Enseguida encontramos el Dirty Onion, un pub/restaurante que nos llamó la atención por su estética y porque iban a celebrar un Halloween para perros. Además, el día era perfecto para comer en su terraza. Pedimos ensalada de aguacate, un wrap vegetal y unas alitas de pollo, además de dos cervezas, todo ello por £30,60. La comida, el lugar y el ambiente nos gustaron mucho. 

Asimismo, este restaurante dice estar en el edificio más antiguo de Belfast, que data de 1680, y así lo atestigua una señal a la entrada del local. Y es que algunas de las casas más antiguas de la ciudad están en el quarter de la Catedral.

Albert memorial Clock y Big Fish

De allí ya nos fuimos al quarter del Titanic, pasando por el elegante hotel de 5 estrellas Merchant. 

Por el camino, seguimos admirando los murales que aparecían en cada esquina y enseguida llegamos al “Big Ben” de Belfast, el Albert Memorial Clock, un reloj de 1869 que conmemora al marido de la reina Victoria, el príncipe Alberto. La torre mide unos 34 m de altura y está construida en una mezcla de estilo gótico italiano y francés y, al estar en un terreno pantanoso ganado al mar, se encuentra algo inclinada.

Esta área de Queen’s Square y Custom’s House Square nos gustó mucho. Es una zona muy amplia con árboles, donde edificios modernos de gran altura contrastan con antiguos edificios de piedra. Uno de ellos pertenece al pub Mc Hughs, cuya construcción se remonta a 1711.

Antes de cruzar el puente que atraviesa el rio Lagan, nos paramos a ver la curiosa escultura de un pez hecho con pequeños fragmentos de la historia de Belfast. Se llama Big fish y mide 3 m de largo. Se construyó en 1999 usando baldosines decorados con episodios de la ciudad.

Quarter del Titanic

Justo al lado del puente Lagan, encontramos la primera vidriera de las 6 que forman el camino Glass of Thrones, que representan escenas emblemáticas de la serie y están a lo largo de la milla marítima. 

La temperatura era perfecta y la luz muy bonita, todo ello hizo que nos relajásemos y disfrutásemos mucho el paseo a lo largo del río.

La evolución de este quarter es asombrosa y su desarrollo aún no ha terminado. De hecho, hay un proyecto de remodelación que dura hasta 2030. El quarter del Titanic es uno de los proyectos de regeneración del litoral urbano más grandes de Europa.

Fuimos disfrutando de las vistas de la otra orilla, donde hay edificios modernos de grandes ventanales. Y por fin, vimos el sorprendente edificio del museo Titanic Belfast, que recuerda la proa de una embarcación y que es uno de los lugares que tienes que ver en Belfast.

Este barrio nos recordó a Bilbao, con su pasado industrial y su increíble reconversión. Además, el edificio del Titanic nos recordó al museo Guggenheim.

El Titanic Belfast es un edificio construido en los antiguos astilleros de Harland and Wolff, donde se construyó el famoso transatlántico. Este está revestido de aluminio plateado y mide lo mismo que el casco del Titanic, 38,5 metros.

Cerca del museo, es fácil distinguir las dos grúas amarillas de Harland and Wolff, que, a día de hoy, forman parte del skyline de Belfast. Estas miden más de 90 metros de altura y son conocidas como David y Goliath, por su gran fuerza, pues son capaces de levantar más de 840 toneladas. Empezaron a usarse en 1969. 

Enfrente del museo del Titanic está el barco SS Nomadic, cuya visita está incluida con la entrada al museo. 

Esta embarcación de vapor de la antigua White Star Line es la única sobreviviente de esta compañía. Fue botado en 1911 en Belfast y su función era servir de transbordador para los transatlánticos RMS Olympic y RMS Titanic, que eran demasiado grandes para atracar en ciertos puertos. Por dentro, el barco estaba también equipado siguiendo el estándar de los transatlánticos. 

Más tarde, fue usado durante la I y la II Guerra Mundial. Tras servir como restaurante flotante en el Sena, estuvo en peligro de desguace hasta que regresó a Belfast en 2006.

Nos habíamos relajado tanto con el buen tiempo y el paseo por el quarter, que estuvimos a punto de no poder entrar en el museo del Titanic. Al final, compramos tickets para la última admisión. 

Si quieres entrar en él, te recomendamos ir un poco antes, pues nosotros tuvimos que verlo bastante rápido. Menos mal que la pequeña se durmió, lo que nos facilitó la visita. 

Y es que hay que dedicarle, al menos, 2 horas y la parte más llamativa del museo, un paseo en un contenedor donde un trabajador de la época te va contando como fue la construcción del Titanic, cierra antes. 

En su página web encontrarás toda la información actualizada sobre horarios y precios, que cambian según la época. 

En nuestro caso, cerraba a las 5 y la última admisión es siempre 1 hora 40 min antes del cierre. Actualmente, hay que reservar la entrada con antelación.

Si te está gustando el post, puedes comprar desde aquí las entradas al museo del Titanic y nos estarás ayudando a seguir creando contenido.

Como ya hemos dicho, la entrada al SS Nomadic está incluida, pero cuidado, porque cierra antes que el museo. Nosotros, por ejemplo, llegamos demasiado tarde y no pudimos entrar.

El museo está muy bien diseñado y la visita se hace muy amena. Durante esta, te cuentan como era Belfast en la época del Titanic, te hablan sobre la construcción del barco y de cómo era por dentro, con réplicas de las cabinas y otras partes del barco, y te hacen sentir como un pasajero más. Además, explican el accidente, hablan de los pasajeros y también de la exploración submarina de los restos del Titanic. Esta última parte nos pareció muy interesante. 

En conclusión, es un museo diferente que recomendamos visitar.

Tras visitar el museo, fuimos a la parte trasera, donde están las gradas. Aquí nos hicimos una idea de lo grande que era el barco, pues su silueta está dibujada en el suelo. 

Aquí están los Titanic studios, uno de los estudios cinematográficos más grandes de Europa, que han sido escogidos por productores como HBO y Universal. Estos son conocidos por ser el principal estudio de la producción de la serie Juego de Tronos. Antiguamente, era parte del astillero de H y W. 

Si quieres visitar los estudios de Juego de Tronos y aprender más sobre esta mítica serie, hay que ir a Banbridge, que está a unos 40 km de Belfast. Otra forma de llegar es unirte a esta excursión a los estudios de Juego de Tronos

Seguimos paseando por el Titanic walkway y pasamos por la Gran Luz, que son unas lentes que sirvieron a dos faros durante unos 127 años. Finalmente, ha sido instalada en una nueva estructura en el Titanic Quarter y está diseñada para durar 100 años.

Enseguida llegamos al HMS Caroline, un barco que sirvió tanto en la I como en la II Guerra Mundial, siendo el único que sobrevivió a la batalla naval de Jutland en 1916, la mayor batalla naval de la I Guerra mundial, donde se enfrentaron la flota británica contra la alemana. 

Ahora es un museo y para visitarlo tienes que reservar los tickets con antelación en esta página.

Nosotros decidimos darnos la vuelta, pero si sigues caminando, llegas al muelle del Titanic y a la casa de bombas, que puedes visitar. Este era originalmente conocido como el dique seco Thompson. 

Y es que en este quarter se han conservado tres diques secos construidos entre las décadas de 1860 y 1910. Estos son cuencas cerradas que se pueden llenar de agua para que los barcos floten y luego drenarlos para que descansen en él y así poder realizar el mantenimiento o reparación. 

El más antiguo es el Hamilton dry dock, que estuvo en funcionamiento hasta la década de 1990. Allí se colocó, se restauró y se mantiene el SS Nomadic. 

A mediados de la década de 1870, se quedó pequeño y se construyó entonces el Alexandra dry dock, que fue inaugurado en 1889. Hoy el muelle alberga el barco HMS Caroline. 

El último que se construyó fue el Thompson dry dock, que fue inaugurado en 1911 y estuvo en funcionamiento hasta 2002. Su función era acomodar los enormes transatlánticos. Aquí se trabajó con muchos barcos, siendo el más famoso de todos el RMS Titanic. Tras el lanzamiento del transatlántico desde las gradas, en mayo de 1911, el Titanic fue enviado al dique seco para equiparlo antes de partir de Belfast en abril de 1912.

Volviendo al centro de Belfast, al pasar por el museo del Titanic, volvimos a admirar el edificio y aprovechamos para sacar unas fotos, pues a esa hora ya no había casi nadie.

The Entries

Y ya, sin prisas, paseamos por las calles de la ciudad y fuimos a descubrir los Entries, uno de los lugares que tienes que ver en Belfast.

¿Y qué son los Entries? pues unos callejones estrechos que están principalmente en las cercanías de High Street y Ann Street y que se remontan, al menos, al año 1630. De hecho, son las partes más antiguas de la ciudad de Belfast. Algunos fueron destruidos durante el Belfast Blitz en la II Guerra Mundial. A la entrada de cada uno hay paneles informativos que cuentan su historia.

Te recomendamos recorrerlos todos, no te preocupes, están muy cerca unos de otros. A nosotros fue una de las partes de la ciudad que más nos gustó y nos pareció también un sitio perfecto para hacer una pausa y tomarse algo.

Hay varios: 

– Crown Entry.

– Winecellar Entry, cuya decoración nos gustó particularmente, además, aquí está el pub White´s Tavern, que, fundado en 1630, es considerado el pub más antiguo de Belfast.

– Wilson´s Court.

– Joy´s Entry.

– Pottinger´s Entry.

– Castle Arcade, que hace referencia a la zona donde estaba originalmente el castillo de Belfast.

– Sugarhouse Entry.

– Cole´s Alley.

Y paseando, llegamos a Victoria Square, donde hay un edificio cuyo exterior nos recordó al Flatiron de Nueva York y que tiene enfrente una fuente conmemorativa que nos llamó la atención por su color amarillo. 

Esta recuerda a Daniel Joseph Jaffe, un comerciante alemán que llegó a Belfast a mediados del S. XIX para abrir un negocio de exportación de lino. Es considerado como el fundador de la comunidad judía en la ciudad y construyó la primera sinagoga.

Justo al lado, está el centro comercial Victoria Square, donde no entramos, pero que habíamos leído que desde su cúpula hay vistas panorámicas a la ciudad, pero, sinceramente, no deben de ser muy sorprendentes.

Seguimos paseando y enseguida llegamos a la zona de los juzgados y después al mercado de San Jorge, que está en un bonito edificio de ladrillo rojo, pero que sólo abre de viernes a domingo.

Aquí dimos por concluida nuestra visita a la ciudad y nos pusimos manos a la obra para buscar un lugar donde cenar, eran las 19:30 y la tarea fue bastante más complicada de lo que pensábamos. 

Nuestra idea era tomar una cerveza en el Crown pub, pero estaba lleno y no teníamos reserva. El pub de al lado, el Robison´s, también lo estaba, así como alguno más que encontramos. Se iba haciendo tarde y encontramos muchos restaurantes cerrados. Por suerte, encontramos el Habana Bank Square, donde comimos de maravilla.

El menú infantil consistía en salchicha, alubias con tomate, patatas y helado, muy inglés. Nosotros tomamos la sopa del día, tripa de cerdo confitada, que estaba riquísima, y 1 cerveza. Pagamos £33,75.

Y de allí, nos fuimos al hotel.

Otros lugares que ver en Belfast

Quarter de la Universidad

Esta área se encuentra a unos 20 minutos andando del centro de Belfast y allí está el museo del Ulster, que estaba cerrado al ser lunes, el jardín botánico y la propia Queen´s University, que está en un bonito edificio de ladrillo rojo de mediados del S. XIX y es la más prestigiosa de Irlanda del Norte. 

Castillo de Belfast

Un bonito edificio que está en Cave Hill, a unos 7 km de la ciudad y donde hay un restaurante y una cafetería.

Página web del castillo de Belfast

Stormont

El edificio del parlamento de Belfast está a unos 8 km de la ciudad. Se construyó en el S. XX y se puede visitar.

Crumlin Road Gaol

Esta antigua prisión, la única que queda en Irlanda del Norte de la época victoriana, puede visitarse para escuchar las historias que guardan sus paredes. Visita a la Crumlin Road Gaol experience.

Si estás cansados de ver edificios y de visitar museos, siempre puedes participar en un tour gastronómico por la ciudad

Además, desde Belfast se organizan tours para conocer los alrededores:

Excursión a la Calzada del Gigante.

Tour de Juego de Tronos y la Calzada del Gigante.

Tour de dos días por Irlanda del Norte.

Mapa con los lugares qué ver en Belfast

Mapa con las visitas más interesantes que hacer en Belfast

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2 comentarios en “qué ver en Belfast, la capital de Irlanda del Norte”

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