Ruta por Irlanda del norte: qué ver en la costa de Antrim

Este día hicimos una maravillosa ruta por Irlanda del Norte, en la que visitamos un castillo al borde de un acantilado, la Calzada del Gigante, que tantas leyendas ha originado, un puente cuyos orígenes se deben a la pesca del salmón, una avenida de hayas, que se hizo famosa gracias a Juego de Tronos, el punto de Irlanda más próximo a Escocia y el castillo cuyo nombre recuerda al primer Rey de Escocia ¿Nos acompañas?

Collage de 8 fotos sobre una Ruta por Irlanda del Norte en coche

Domingo, 10-Oct-2021

Hoy era un día muy especial, pues íbamos a visitar la calzada del gigante, un lugar que llevábamos mucho tiempo queriendo ver con nuestros propios ojos. 

Además, en nuestra ruta por Irlanda del Norte visitaríamos lugares relacionados con la mítica serie de Juego de Tronos. Y por si todo esto fuera poco, el camino transcurría por la carretera escénica Causeway Coastal Road, que recorre 212 km de costa, desde Derry-Londonderry a Belfast, pasando por algunos de los mejores paisajes del país. 

Para nuestra alegría, el día amaneció despejado con un precioso cielo azul. 

La noche anterior modificamos un poco la ruta para llegar antes a la Calzada, pues queríamos estar seguros de encontrar plaza de aparcamiento. 

Así, nuestra ruta original incluía un par de paradas antes de la Calzada, como La playa de Downhill, que se convirtió en Rocadragón en Juego de Tronos y donde está el Mussenden Temple, que fue construido en el S. XVIII como una librería, así como Gortmore view point

En esta página encontrarás información sobre la visita a la playa de Downhill y a sus diferentes puntos de interés, que son Mussenden Temple, Hezlett House, una antigua casa con tejado de paja, y las ruinas de la mansión Downhill Demesne.

Como resultado, fuimos a la Calzada por un camino más directo y sólo hicimos una parada antes de llegar a ella.

Visita al castillo de Dunluce 

Y es que no podíamos dejar de ver las impresionantes ruinas del castillo de Dunluce, que están situadas al borde de un acantilado y se pueden visitar.

Aunque el primer castillo de Dunluce fue construido por el segundo Conde de Ulster en el S. XIII, las ruinas actuales datan de los S. XVI y XVII. 

A finales del S. XVI, el castillo pasó a manos de la familia McDonnell, desarrollándose a su alrededor un pequeño pueblo que fue arrasado en el levantamiento irlandés de 1641 y cuyos restos se encontraron en el 2011. 

En 1588, en este lugar naufragó un barco de la Armada Española, el Girona, con 1300 personas a bordo y un importante tesoro. Sólo hubo 9 supervivientes, que, ayudados por la familia McDonnell, consiguieron llegar a Escocia. Además, 260 cuerpos fueron arrastrados a la playa. 

Una leyenda local aseguraba que estos habían sido enterrados en una fosa común en el cementerio de Dunluce. Finalmente, en las excavaciones llevadas a cabo en la hace poco descubierta ciudad de Dunluce, se ha confirmado la existencia de esta fosa común. 

Por otro lado, el tesoro que llevaba el barco fue encontrado por buceadores belgas en 1969. Aunque se cree que el primero que intentó encontrarlo fue el propio McDonnell. A día de hoy, está expuesto en el museo del Ulster en Belfast. 

El castillo de Dunluce ha formado parte del rodaje de la serie Juego de Tronos, era, con efectos especiales de por medio, la casa de Greyjoy, es decir, el gran castillo de Pyke.

El parking donde dejamos el coche se llama Magheracross car parking and viewpoint y desde aquí hay unas vistas muy bonitas del castillo y de la costa de Antrim. 

Para verlo más de cerca, puedes conducir hasta el parking del castillo, que está a unos 2 minutos en coche.

La visita al castillo de Dunluce está incluida en muchos tours a la calzada del gigante, como este tour a la calzada del gigante desde Dublín y en esta excursión a la calzada del gigante desde Belfast

Además, se visita también en esta excursión por los escenarios de Juego de Tronos.

Visita a la calzada del Gigante

La siguiente parada fue ya la Calzada del Gigante, a la que llegamos en unos 15 minutos.

Te contamos todo lo que necesitas saber sobre este lugar en visitar la Calzada del Gigante.

Como se nos había olvidado reservar la entrada con antelación, decidimos dejar el coche en el parking que hay cerca del centro de visitantes, el Causeway Coast Car park, por el que pagamos £5, aunque ahora cuesta  £10.

Al tener un tamaño reducido, es recomendable llegar pronto, motivo por el cual, acortamos nuestra ruta. De hecho, cuando llegamos, entre las 10:00 y las 11:00, estaba prácticamente vacío, pero al irnos, ya estaba completo.

Si no tienes coche, hay muchos tours que se organizan desde Dublín y desde Belfast hasta la Calzada del Gigante.

– Tour a la Calzada del Gigante, Dunluce y Belfast desde Dublín

– Excursión a la Calzada del Gigante desde Belfast

Tras aparcar, nos fuimos a conocer la Calzada recorriendo primero la ruta Roja, desde la que tuvimos unas vistas panorámicas preciosas de la calzada.

El camino es fácil y no es muy largo, aunque nos llevó bastante más tiempo, porque no parábamos de pararnos a disfrutar de las vistas y a sacar fotos. Disfrutamos mucho esta parte de la visita, en la que estuvimos totalmente solos.

Para descender a la Calzada, tuvimos que bajar los más de 160 escalones que tiene la escalera del pastor. Fue aquí, donde empezamos a coincidir con más gente.

Por el camino, íbamos descubriendo las diferentes formaciones rocosas, a las cuales se les ha dado nombres curiosos, como las chimeneas o el órgano.

Una vez abajo, en vez de ir directamente a la Gran Calzada, tomamos el camino a la derecha. Y ya, en la zona conocida como el Anfiteatro, tuvimos que darnos la vuelta pues el camino se cortaba. 

Y llegamos a la Gran Calzada, la zona más espectacular y donde más gente había. En este lugar nos quedamos un rato, sentados en una de las piedras hexagonales escuchando el ruido de las olas chocando contra las rocas.

Tras un rato sin hacer nada más que observar el lugar, intentamos buscar un sitio donde poder sacar fotos sin gente, aunque fue bastante complicado.

Tras unas dos horas en la Calzada del Gigante, volvimos al coche por la ruta azul, disfrutando de las vistas de las bahías Port Ganny y Portnaboe, donde pudimos ver la roca que llaman el camello de Finn.

Visita al castillo de Dunseverrick

A 10 min en coche de la calzada, puedes visitar las ruinas del castillo de Dunseverrick. Estas son de pequeño tamaño, pero su localización las hace una parada recomendable. 

En el S. V, San Patricio estuvo en este castillo, donde bautizó a Olcán, que con el tiempo llegó a ser obispo de Irlanda. El castillo fue destruido en el S. XVII y, en 1978, una torre cayó al mar, por lo que hoy solo quedan las ruinas de la puerta de entrada.

Nosotros aparcamos en el primer parking que vimos, donde, además, había unas mesas. Como hacía buen tiempo, aprovechamos para darle de comer a la pequeña.

Las vistas del castillo desde el parking igual te decepcionan. De hecho, le pasó a una chica que estaba a mi lado, que se dio la vuelta y se fue. 

Sin embargo, si sigues el camino hasta ponerte de frente a él, tu opinión va a cambiar, pues la perspectiva de las ruinas contra el mar son mucho mejores. 

El camino para llegar es resbaladizo y nos llevamos algún que otro resbalón, por lo que te aconsejamos llevar buen calzado. 

Una pareja subió hasta las ruinas, pero nosotros, que tuvimos que disfrutar de esta visita por separado porque la niña se había quedado dormida en el coche, no nos acercamos hasta ellas.

Si no quieres hacer este camino, otra opción para disfrutar de estas mismas vistas es ir a un segundo parking que hay. Bueno, segundo o primero dependerá de en qué sentido vengas. Pero vamos, que los dos parkings están uno al lado del otro.

Escribiendo este post, descubrimos que muy cerca están las cascadas de Dunseverrick. La mayor parte de opiniones que hemos leído las recomiendan, pero también hay los que opinan que no merece la pena ir hasta allí. Por lo que parece, no están muy bien señalizadas, y hay que aparcar en la unión de la carretera hacia el puerto de Dunseverick y la Causeway Road. Tienes que caminar para llegar a las cascadas. 

Visita al puente de Carrick-a-Rede

La siguiente parada de nuestra ruta por Irlanda del Norte fue el puente Carrick-a-Rede, que recibe un gran número de visitantes. 

Sabíamos que, debido a la pandemia, estaba cerrado y no se podía cruzar, pero el camino hasta él sí estaba abierto.

En la página web del puente puedes encontrar toda la información actualizada sobre la visita.

Este puente colgante de 20 metros de longitud, está a 30 metros de altura y une el continente con una pequeña isla llamada Carrick-a-Rede. En su momento, fue de gran importancia para la economía de la zona y, a lo largo de su historia, se ha ido mejorando. El actual data de 2008.

Y es que Carrick-a-Rede significa la roca en el camino, pues está en la ruta de la migración del salmón Atlántico. Por eso, desde principios del S. XVII, la gente del lugar se dedicó a pescarlo. Sin embargo, no fue hasta mediados del S. XVIII que se construyó el primer puente de cuerda entre el continente y la isla de Carrick-a-Rede. Con este, ya no tenían que llegar a la isla en barca. 

Hasta 1960, era común pescar hasta 300 salmones al día, pero el número fue disminuyendo y, en 2002, se pescaron 300 en toda la temporada. Fue entonces cuando acabó la pesca en Carrick-a-Rede.

Para llegar al puente, nosotros aparcamos en el parking habilitado a la entrada. Este es de pago, pero al estar el puente cerrado era gratuito, aunque se agradecía un donativo. 

Actualmente, el parking está incluido en el precio del puente, pero si no vas a cruzarlo, tendrás que abonar £10. Ten en cuenta que si quieres cruzar el puente, lo mejor es que reserves con antelación. Y hemos leído que debido a esto, puedes encontrarte el parking totalmente ocupado.

El camino hasta el puente merece la pena, pues las vistas son preciosas. Por el camino hay zarzas, por lo que si vas en época de moras, como nosotros, te haces el almuerzo a la vez que caminas. 

Para llegar, tendrás que caminar aproximadamente 1 kilómetro, pero se recorre fácilmente. Nosotros íbamos jugando a sacarle formas a las rocas que se veían. La isla nos recordaba a un cocodrilo ¿Lo reconoces en la foto?

Al llegar al puente seguimos caminando para poder tener una mejor vista de él. La verdad es que debía de ser toda una hazaña el colocarlo cada año, pues lo retiraban en invierno para que no se estropease. 

Y si dicen que a día de hoy atravesarlo hace subir la adrenalina, no me puedo imaginar cómo era en el pasado, cuando el puente sólo tenía un pasamanos y grandes espacios entre los listones.

Nos dio pena que, teniéndolo tan cerca, no pudiésemos cruzarlo, pero así son las cosas y, ante todo, estamos más que contentos de haber podido realizar este viaje. 

El paseo hasta el puente es gratuito, pero para cruzar el puente hay que ajustarse a unos horarios y pagar entrada. 

Actualmente, el puente cuesta £15.50 por adulto y £7,75 por niño, si lo visitas entre el 4 de marzo y el 3 de noviembre. Si lo haces fuera de temporada, pagarás £14 y £7. Hay descuentos para familias.

Su horario puede cambiar según el mes, pero más o menos es de 9:00 a 16:30. Si cruzas el puente a última hora, luego te permiten estar hora y media en la isla.

Te aconsejamos mirar siempre la página web oficial, para comprobar su estado actual.

Además, esta visita es muy popular. Así que conviene ir pronto para evitar aglomeraciones y largas colas y, por supuesto, reservar con antelación.

Por cierto, si os gustan los castillos, y el de Dunluce y Dunseverrick os han sabido a poco, que sepas que hay otras ruinas en las proximidades, las del castillo de Kinbane, que están a unos 10 minutos en coche de Carrick-a-Rede, en una zona con vistas preciosas sobre la costa de Antrim. 

Su visita es gratuita y las opiniones sobre ella son muy buenas. Nosotros queríamos ir, pero estaba cerrado por obras de mantenimiento. Sin embargo, ya han terminado.

Por lo que parece, llegar hasta él es un poco cansado, pues hay que subir unos cuantos escalones, pero el esfuerzo se te recompensa al llegar.

Visita a Ballintoy

De vuelta al coche deshicimos parte del camino para volver a Ballintoy

Aquí está el restaurante Fullerton Arms, donde, aparte de comer muy bien, vimos un pequeño detalle, que, si eres fan de Juego de Tronos, te va a gustar.

Y es que cerca de Ballintoy se encuentra Dark Hedges, donde una hilera de hayas forman una especie de túnel natural, que fue usado en la serie para representar la carretera por la cual Arya abandona Desembarco del Rey. 

Por desgracia, en 2016, un temporal derribó alguno de los árboles y su madera se usó para construir 10 puertas bellamente talladas con motivos de la temporada 6 de la serie. Estas se colocaron en diferentes partes de Irlanda del Norte, todas ellas cercanas a sitios de rodaje. 

Pues bien, la sexta puerta la puedes ver en este restaurante, que está cerca de los puntos de rodaje de  Larrybane  y el puerto de Ballintoy. 

Si quieres saber dónde están las 9 restantes, aquí te dejamos la información.

Cuando nosotros fuimos, la puerta estaba a la vista de todos, es decir, que no tenías por qué entrar para verla. 

Esta es muy bonita y representa al dragón Drogon con caballos Dothrakis. Al entrar, hay algún objeto de Juego de Tronos y una réplica del trono de hierro.

Nosotros decidimos comer allí y no nos arrepentimos. Además de la carta, tenían otra sólo de mejillones al vapor con diferentes salsas. Nosotros probamos los mejillones con salsa 1608, Bushmills Irish Whiskey, Provencale Cream, y el ya mítico chowder. Para beber tomamos 1 pinta, media pinta y una jarra de agua, que estaba incluida. Nos salió todo por £24,50. La comida estuvo muy rica y si os gustan los mejillones, este seguro que no os defraudará. 

Y con las pilas recargadas afrontamos la segunda parte de nuestra ruta por Irlanda del Norte.

Ballintoy tiene un pequeño puerto pesquero que formó parte del rodaje de Juego de tronos. Más específicamente, aquí se grabaron escenas de Pyke y las islas del Hierro. 

En cada una de las localizaciones, verás un cartel que explica las escenas que se rodaron e imágenes de las mismas. 

El camino al puerto está en un desvío de la carretera principal. La carretera es estrecha, pronunciada y sinuosa, pero con buenas vistas, vamos, lo normal por la zona. Nosotros decidimos no desviarnos por cuestiones de tiempo.

Visita a Dark Hedges

Nuestro destino después de comer era Dark Hedges, la  avenida flanqueada por hayas situada en Bregahg Road. Para visitar este lugar, a unos 13 km de Ballintoy, nos tuvimos que desviar de la ruta costera. 

Puedes dejar el coche en el aparcamiento del Hedges Hotel, que está a muy poca distancia. Este es de pago.

En el S. XVIII, James Stuart plantó más de 150 hayas en el camino de entrada a su nueva casa, Gracehill. Su intención era impresionar a sus visitantes. En 2016, quedaban aproximadamente unas 90, pero, debido a distintas tormentas,  desde entonces se han caído unas cuantas. 

Para intentar proteger a las que aún quedan en pie, y debido al alto número de visitantes, se ha prohibido el tráfico por esta carretera, pues podría dañar las raíces de los árboles. Y es que esta avenida se ha hecho realmente famosa a raíz de su aparición en Juego de Tronos, siendo uno de los lugares más visitados de Irlanda del Norte.

El camino sigue terminando en la entrada a la casa de Stuart, que a día de hoy está rodeada por un campo de golf y alberga un restaurante, donde puedes ver la puerta número 7 de Juego de Tronos. 

Como no podía ser de otro modo, hay una leyenda que afirma que un fantasma, llamado la Dama Gris, merodea los árboles de la avenida.

Dark Hedges es un camino muy bonito, pues las hayas que lo flanquean crean una especie de túnel hacia otro lugar. 

El paseo, de aproximadamente 1 kilómetro, es muy agradable. Eso sí, no esperes estar sólo, bueno, depende a la hora que vayas, claro. 

La visita puede ser todo lo rápida que quieras. En nuestro caso, duró más de lo esperado, porque a mi hija le encantó la avenida y la cantidad de palos que encontraba por el camino.

Dark Hedges, así como otros lugares relacionados con Juego de Tronos, se pueden visitar dentro de tours organizados. 

Tour de Juego de Tronos desde Dublín.

Tour de Juego de Tronos desde Belfast.

Torr Head y Torr Scenic Drive

Como íbamos muy bien de tiempo, decidimos alargar un poco más la ruta por Irlanda del Norte y llegar hasta Torr head, que es el punto más próximo a Escocia. De hecho, está a sólo 19 kilómetros de Mull of Kintyre.

Para llegar, recorreríamos la Torr scenic drive, que es una ruta escénica de 23 km que recorre la costa de Antrim desde Ballycastle a Cushendun. 

Al cruzar Ballycastle, nos pareció un buen lugar para comer o dormir, con sus casas de colores y la vista hacia el mar.

Como curiosidad, fue aquí donde los empleados de Marconi realizaron la primera transmisión telegráfica inalámbrica comercial del mundo el 6 de julio de 1898 entre Ballycastle y el Faro del este en la isla Rathlin. Hay un ferry que sale de Ballycastle y te permite visitar la isla Rathlin, pero sólo en verano.

A las afueras de Ballycastle, están las ruinas del convento de Bonamargy, del S. XVI. Aquí puedes ver la tumba de Sorley Boy McDonnell, el dueño del castillo de Dunluce cuando naufragó el barco de la Armada Española.

Ya por la Torr scenic drive, antes de llegar al desvió hacia Torr Head, se encuentra la carretera que lleva a la bahía de Murlough. Nosotros no lo tomamos, pero aparte de ser un un lugar con buenas vistas, formó parte del rodaje de Juego de Tronos.

Al tomar el desvío a Torr Head, la carretera se volvió muy estrecha y, encima, nos encontramos con una caravana, por lo que hicimos el recorrido muy lentamente. Al llegar, aparcamos el coche al lado de las ruinas de la estación de guardacostas, donde hay un pequeño parking con espacio para unos 5 coches. 

El camino a lo alto de la colina es empinado, pero corto, y, al llegar, ves la antigua estación de guardacostas, que es básicamente una torre que no está en ruinas, pero está hecha un desastre.

Desde la Torr Head puedes ver Escocia si el día está claro. Nosotros llegamos a verla, aunque estaba un poco nublado. Las vistas, bajo nuestra opinión, no fueron tan espectaculares como las que habíamos visto durante el día.

El camino de vuelta por la Torr Scenic drive hasta Cushendun nos gustó muchísimo. Y es que la carretera corre al borde del acantilado y ofrece unas vistas sobre el océano impresionantes. Además, salió el arcoíris, creando la estampa perfecta. 

Como no había muchas posibilidades para aparcar, tocó grabarse las imágenes en la memoria. Nosotros paramos sólo una vez, en un punto un poco más ancho para poder sacar una foto y rápidamente seguir nuestro camino. 

Sin embargo, la carretera es muy estrecha y, al inicio de esta, hay una señal que no recomienda el paso de vehículos grandes como caravanas.

De hecho, fue aquí cuando rayamos el coche, pues nos encontramos con un vehículo que había parado en mitad del camino y, al intentar pasar, el espacio era tan limitado que nos rozamos. Como llevábamos seguro a todo riesgo, no nos preocupamos en exceso por el rayón. Y es por cosas como esta, que pagar por ir totalmente cubierto, merece la pena.

Por todo ello, esta parada nos dejó un sabor agridulce, aunque la carretera escénica hace honor a su nombre.

Visita a Cushendun

Llegamos al pequeño pueblo de Cushendun y, aunque no teníamos pensado parar, al ver su puerto y un aparcamiento muy cerca de él, decidimos salir a dar una vuelta. 

No había nadie, cosa que agradecimos, pues ese día sí que nos habíamos cruzado con bastante gente. El pueblo nos pareció muy pintoresco, pero enseguida nos pusimos en marcha.

En la playa de Cushendun hay unas cuevas que deben su aspecto a 400 millones de erosión natural y su fama a la serie Juego de Tronos, pues es aquí donde Melisandre da a luz a la terrible sombra. 

La visita es gratuita y habíamos leído que, aunque el entorno es bonito, no eran imprescindibles. Como con el desvío a Torr Head se nos había echado un poco el tiempo encima, decidimos seguir nuestro camino disfrutando de la Causeway Coastal road y sus vistas.

Visita a Cushendall

La siguiente parada de nuestra ruta por Irlanda del Norte fue Cushendall, otro pueblo con encanto conocido como la capital de los Glens, pues aquí convergen 3 de los 9 valles. 

Aparcamos al lado de un puente y salimos a pasear.

En el pueblo destaca la torre Curfew, que sirvió de prisión a aquellos que alteraban el orden público o se emborrachaban los días de feria. Y, al igual que en Kilkenny, aquí encontramos muchas alusiones al Hurling, un deporte de origen celta.

A las afueras de Cushendall están las ruinas de la Layde Old church, que estuvo en uso desde el S. XIII hasta el XVIII. 

Las ruinas datan del S. XVII y, por lo que leímos, tiene unas preciosas vistas a la costa. También puedes ver una cruz de piedra agujereada relacionada con tradiciones paganas. 

Y ya pusimos rumbo a nuestro último destino: Carrickfergus y su castillo normando. 

Por el camino, seguimos disfrutando del paisaje, a un lado el mar y al otro las montañas verdes. Esta parte nos gustó mucho, pues íbamos pegados al mar, con la luz del atardecer tiñendo todo de un color anaranjado. 

Desde el coche vimos las ruinas del castillo Red Bay y justo después, pasamos por debajo de un puente construido en la roca. 

Y es que esta carretera, que pertenece a la Antrim Coast Road y hoy en día forma parte de la Causeway Coastal Road, fue construida en el S. XIX y era conocida como la Grand military Way, puesto que su objetivo no era sólo hacer accesible la zona de los valles y la costa a sus habitantes, sino permitir el paso rápido de tropas.

En Glenariff paramos en un parking a ver las vistas, 127A2, pasado el Glenariff beach cafe. 

Saludamos a nuestras omnipresentes amigas las ovejas y vimos uno de los carteles de la serie Juego de Tronos. Resulta que estábamos en el Valle de Arryn. 

Pasamos, además, por varios pueblos que nos parecieron muy bonitos, como Carnlough, con su puerto, su arco de piedra y sus casas blancas, Glenarm, con su puente de piedra, y Ballygally, con su castillo. Asimismo, pasamos por muchas playas que, en verano con buen tiempo, deben de ser un buen destino.

En esta parte de la carretera encontramos muchos aparcamientos donde poder parar para disfrutar de las vistas.

Por cierto, ten cuidado que Google maps no te saque de la Causeway Coastal Road, pues siempre nos intentaba llevar por caminos que llegaban antes a Carrickfergus.

Visita a Carrickfergus

Llegamos a Carrickfergus y aparcamos muy cerca de su atracción estrella: uno de los castillos normandos mejor conservados de Irlanda. 

Esta fortaleza se comenzó a construir en 1189 por John de Courcy, líder de la invasión anglo normanda de esta zona del país. Fue asediado por escoceses, irlandeses, ingleses y franceses y, hasta 1928, se mantuvo en uso. 

Hoy es un museo que puedes visitar de martes a domingo de 9:30 a 17:00. La entrada normal es de £6 para adultos y £4 para menores entre 5 y 17 años.

Aparte, Carrickfergus es la ciudad más antigua del condado de Antrim. Se dice que toma su nombre de Fergus Mór o Fergus el Grande, el primer rey de Escocia. 

En 1912, el famoso barco RMS Titanic estuvo anclado durante la noche frente a la costa de Carrickfergus.

Nosotros llegamos apenas sin luz, pero el puerto totalmente iluminado y las vistas del castillo merecieron la pena. 

Nos hubiera gustado llegar un poco antes para visitar también la ciudad, donde quedan aún restos de la muralla de S. XVII. 

Sin embargo, el cansancio y la falta de luz nos convencieron de que era mejor ir ya a Belfast, donde dormiríamos esa noche.

Nuestro hotel era el ETAP Belfast, que es un Ibis budget. Para encontrar las mejores ofertas hoteleras, nosotros usamos quehoteles.

Al llegar, estábamos cansados y era tarde como para salir a cenar, especialmente con la pequeña. Así que compramos algo en un supermercado y nos lo tomamos en la habitación del hotel. 

Mañana sería otro día y ya probaríamos alguno de los restaurantes de Belfast

Otras posibles visitas en esta ruta por Irlanda del Norte

– Glenariff forest park: si dedicas más tiempo a esta zona, este bosque puede ser una buena idea.

– Destileria Old Bushmills: es la destilería con licencia más antigua del mundo, desde 1608. Se encuentra en Bushmills, a 4 km de la Calzada del Gigante. 

Existen tours para visitarla, donde también pruebas su whiskey, por ejemplo, esta excursión a la Calzada del Gigante que incluye la visita a la destilería Bushmills. Nosotros visitamos una destilería en Escocia y la visita nos pareció interesante.

Aldea escondida de Galboly: si te gustan las visitas curiosas, en Carnlough, cerca de Carrickfergus, se encuentran las ruinas de esta aldea que tenía sólo 6 habitantes en la década de 1950. Como no podía ser de otro modo, formó también parte del rodaje de Juego de Tronos.

– Los Gobbins: a unos 12 km de Carrickfergus se encuentra este camino sobre el mar creado a principios del S.XX. Se trata de una red de puentes y pasarelas que están muy pegados al acantilado y que ofrecen una experiencia diferente de unas 3 horas de duración. 

Después de muchos años cerrado, volvió a abrir en 2016. La visita es guiada y cuesta alrededor de £20 persona. No existe restricción de edad para niños, pero estos deben de medir, al menos, 1,20 metros. En su página web puedes encontrar más información sobre la visita, medidas de seguridad y precauciones a tomar.

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2 comentarios en “Ruta por Irlanda del norte: qué ver en la costa de Antrim”

  1. ¡Impresionantes lugares este día! Y las fotos fantásticas. Pero ¿cómo visitasteis la Calzada de los Gigantes con la niña? Yo ni lo intentaría con la mía 😅.

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