Irlanda: Qué ver en la costa de Antrim. todo lo que necesitas saber para visitar la Calzada del Gigante

Domingo, 10-Oct-2021

En el día de hoy visitamos un castillo al borde de un acantilado donde naufragó un barco con un gran tesoro; visitamos la Calzada del Gigante cuyas rocas poligonales tantas leyendas han originado; vimos el puente cuyos orígenes se deben a la pesca del salmón; paseamos por una avenida de hayas plantadas en el S. XVIII que se hizo famosa gracias a Juego de Tronos; nos deleitamos con las vistas del punto de Irlanda más próximo a Escocia y acabamos el día en el castillo cuyo nombre recuerda al primer Rey de Escocia, ¿Nos acompañas?

Hoy era un día muy especial del viaje, íbamos a visitar la calzada del gigante. Llevábamos mucho tiempo queriendo ver con nuestros ojos esas formaciones geométricas, que según la leyenda fueron hechas por un gigante. Y también visitaríamos lugares relacionados con la mítica serie de Juego de Tronos. Y por si todo esto fuera poco, la ruta de hoy transcurría por la carretera escénica Causeway Coastal Road. Esta recorre 212 km de costa desde Derry-Londonderry a Belfast y te permite disfrutar de algunos de los  mejores paisajes de Irlanda del Norte. 

Para nuestra alegría el día amaneció despejado con un precioso cielo azul. La noche anterior tuvimos que modificar un poco la ruta para poder llegar un poco antes a la calzada, pues queríamos estar seguros de encontrar plaza de aparcamiento. Un poco más adelante lo explicaremos con más detalle.

Nuestra ruta original incluía un par de paradas antes de la Calzada, la playa de Downhill, que se convirtió en Rocadragón en Juego de Tronos, y donde se encuentra el Mussenden Temple, construido en el S. XVIII como una librería y Gortmore view point. Podeis encontrar aquí información sobre la visita a la playa de Downhill y a los diferentes puntos de interés (Mussenden Temple, Hezlett House, una antigua casa con tejado de paja, y las ruinas de la mansión Downhill Demesne).

Por el contrario decidimos ir directamente a la calzada por un camino más directo. Sólo paramos para poder ver las impresionantes ruinas del castillo de Dunluce situadas al borde de un acantilado. El castillo puede visitarse y aquí se encuentra la información sobre la visita.

En el S. XIII, el Segundo Conde de Ulster construyó el primer Castillo de Dunluce, pero las ruinas actuales datan de los S. XVI y XVII. A finales del S. XVI el castillo pasó a manos de la familia MacDonnell, desarrollándose alrededor del castillo un pequeño pueblo que fue arrasado en el levantamiento irlandés de 1641, y cuyos restos se encontraron en el 2011. 

En 1588 naufragó aquí un barco de la Armada Española, el Girona, con 1300 personas a bordo y un importante tesoro. De los pasajeron sólo sobrevivieron 9 que, ayudados por la familia McDonnell, consiguieron llegar a Escocia. Además, 260 cuerpos fueron arrastrados a la playa. Una leyenda local aseguraba que estos cuerpos habían sido enterrados en una fosa común en el cementerio de Dunluce. En las excavaciones llevadas a cabo, en la hace poco descubierta ciudad de Dunluce, se ha confirmado la existencia de esta fosa común. 

Por otro lado el tesoro que llevaba el barco fue encontrado por buceadores belgas en 1969. A día de hoy este gran tesoro está expuesto en el museo del Ulster en Belfast. Aunque se cree que el primero que intentó encontrar el tesoro naufragado fue el propio McDonnell.

El castillo de Dunluce ha formado parte del rodaje de la serie Juego de Tronos, era (con efectos especiales de por medio) la casa de Greyjoy, el gran castillo de Pyke.

El parking donde dejamos el coche se llama Magheracross car parking and viewpoint. Desde aquí, se obtienen unas vistas muy bonitas del castillo y de la costa de Antrim. Este debió de ser impresionante tanto por el tamaño de las ruinas  como por su posición al borde del acantilado.

Para verlo más de cerca, se puede conducir hasta el parking del castillo que está  a unos 2 minutos en coche de este punto.

Y la siguiente visita fue la Calzada del Gigante a la que llegamos en unos 15 min.

La característica principal de la calzada son unas 40.000 columnas de basalto en su mayoría hexagonales, aunque la calzada del Gigante es mucho más que eso. Fue nombrada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986, y es Reserva Natural Nacional desde 1987. La calzada del Gigante es una de las atracciones más populares de Irlanda del Norte.

Se puede visitar las 24 horas del día. Nosotros pasamos unas dos horas en ella. Visitarla al atardecer debe de ser una buena opción, pues hay menos gente y, si te toca uno bonito, seguro que es un momento para no olvidar. Si se visita al atardecer, hay que tener precaución al andar entre las rocas.

Cómo llegar a la Calzada del gigante

La Calzada del gigante se encuentra a unos 65 km de Derry-Londonderry, a unos 100 km de Belfast y a unos 250 km de Dublín.

En coche

Visitar la calzada del gigante es gratis, pero al igual que pasa en los acantilados de Moher, si se llega en coche hay que pagar el aparcamiento. 

En la página oficial de la calzada recomiendan reservar las entradas con antelación, para asegurarse que a la hora de tu llegada tengas una plaza disponible y no tengas que esperar. Al hacer la reserva hay que indicar la hora de llegada. Por supuesto que puedes ir sin reservar, sólo lo recomiendan para evitar sorpresas desagradables. Se pueden reservar aquí las entradas.

La entrada incluye el aparcamiento, la visita al centro de visitantes, audio guía y tours guiados. Cuesta £13 por adulto y £6,50 para menores de entre 5 y 17 años. Dejamos aquí el link a sitio oficial pues siempre es conveniente consultar precios, horarios actuales, y/o posibles medidas especiales.

El centro de visitantes abre de 10:00 a 16:00/17:00, dependiendo de la época del año, y el parking es de 24h.

Supongo que debido a la pandemia, cuando nosotros íbamos a visitar la calzada, sólo se podía reservar hasta las 3 pm del día anterior a la visita. Se nos pasó hacerlo, y nos acordamos al llegar de cenar de Derry, cuando ya era demasiado tarde.

Al buscar otras opciones de aparcamiento, para nuestra alegría, se había vuelto a abrir el aparcamiento próximo al centro de visitantes, que se llama Causeway Coast Car park. Este parking tiene un tamaño reducido, por lo que se recomienda llegar pronto. El precio es de £5  por coche.

Este es el parking donde dejamos el coche. Como veis, no tiene muchas plazas, por lo que recomendamos llegar pronto. Cuando nosotros llegamos estaba prácticamente vacío (serían entre las 10 y las 11 de la mañana). Nos cobró una persona a la entrada del parking que nos informó de cómo podíamos hacer la visita a la calzada.

Transporte público

También se puede llegar por transporte público. En este caso lo más rápido y sencillo sería salir desde Belfast. Desde Dublín serían demasiadas horas de viaje.

Desde Belfast el viaje toma unas 3h e implica coger tren o autobús en la Europa Belfast Bus Centre hasta Coleraine y aquí tomar la línea 402 hasta la calzada. La compañía que opera este viaje es la Translink UK. Aquí podéis chequear las posibles rutas para el día que os convenga.

Esta compañía también opera viajes desde Derry-Londonderry a la calzada del Gigante, el viaje es de unas 2 horas aproximadamente.

Tours organizados

Si no se dispone de coche, hay muchos tours que se organizan desde Dublín (información aquí), desde Belfast (información aquí) y desde Derry-Londonderry (información aquí). Según los intereses de cada uno se pueden elegir tours que ofrezcan en el mismo día la visita a Carrick-a-Rede, y/o a localizaciones de Juego de Tronos.

A pie

Una buena opción para visitar la calzada es llegar haciendo alguna de las rutas que llegan a la calzada como el Portballintrae Causeway loop, una ruta de 9 km que comienza en el pueblo de Portballintrae. Información aquí. O el North Antrim Cliff Path, que va del Castillo de Dunseverick a la calzada. Es una ruta lineal de unos 8 km, aunque siempre se puede hacer en ambos sentidos, información aquí.

También existen rutas para hacer en bicicleta como la Giant’s Causeway to Benone Cycle Route, info aquí

Como se formó la calzada del Gigante:

La calzada se formó hace unos 50-60 millones de años, cuando en esta zona había una gran actividad volcánica. El basalto fundido formó grandes lagos de lava que al enfriarse y contraerse dio lugar a estas formaciones geométricas.

Aunque es una leyenda lo que le da el nombre y, aunque existen diferentes versiones, todas coinciden en los protagonistas: en esta zona vivía un gigante llamado Finn que se llevaba muy mal con el gigante escocés Benandonner, que vivía en la isla de Staffa. Estos no paraban de tirarse piedras, tanto es así, que acabaron creando una especie de puente. Benandonner decidió cruzarlo para poder luchar con Finn. Pero parece ser que el tamaño del gigante escocés era bastante mayor que el del irlandés. Al verlo, la esposa de Finn decidió disfrazar a su marido de bebé. Cuando Benandonner lo vió se asustó muchísimo, pues si el bebé era de aquel tamaño ¿Cómo sería el padre? El gigante huyó rápidamente a Escocia y para que Finn no pudiera perseguirlo destruyó la calzada. Al otro lado, en Escocia, en la isla de Staffa se pueden ver también columnas de basalto.

La Calzada de los Gigantes fue descubierta en 1692 por el obispo de Derry. Pero no fue hasta 1768 cuando el geólogo Nicolas Desmarest concluyó que el origen de estas formaciones era volcánico. Curiosamente este nunca había estado en la calzada, se basó en unos grabados y su similitud con otras formaciones del mundo para llegar a tal conclusión.

Que ver

Para conocer la calzada existen diferentes rutas:

Ruta verde: empieza en el Hotel Causeway, que se encuentra al lado del centro de visitantes, y se sigue el camino hasta Runkerry Head. Lleva hasta un mirador y es apropiada para visitantes con movilidad reducida así como para sillas o coches de bebe (no llega a bajar a la calzada). Desde este mirador, además de una vista panorámica de la calzada, si el día está despejado, se puede ver hasta Escocia. Este camino se puede alargar pero deja de ser accesible. 

Ruta azul: va directamente del centro de visitantes a la calzada. Es fácil aunque la cuesta resulte algo empinada a la hora de volver.

Ruta roja: esta ruta te lleva por arriba del acantilado y ofrece unas vistas espectaculares de la calzada. No es un camino difícil. Se baja a la calzada a través de las escaleras del pastor (shepperd´s steps) que son algo más de 160 escalones.

Ruta amarilla: Esta ruta ya de más distancia te lleva a conocer la costa de Antrim. Combina la ruta verde y la roja parcialmente, pues no baja a la costa sino que continúa por arriba del acantilado. 

Nosotros hicimos la ruta roja y después volvimos por la ruta azul. Si podéis hacerlao es lo que recomendamos, pues es muy completa, te permite tener una vista panorámica de la calzada, además de disfrutar de esta desde cerca. A la vuelta vas disfrutando de la vista de las 2 bahías Port Ganny y Portnaboe. La ruta roja no nos pareció difícil. Hay que tener precaución al acercarse al acantilado para disfrutar de las vistas, y recomendamos llevar calzado cómodo tanto si vas a hacer alguna ruta como si sólo vas a acercarte a la calzada. Además, la zona de las rocas puede ser resbaladiza.

El problema viene a la hora de decidir el orden. Nosotros hicimos primero la ruta roja y luego la azul, así en vez de subir los más de 160 escalones, los bajamos. Pero ahora lo hubiéramos hecho al revés. Y es que cuando llegamos a la calzada el número de visitantes era muy reducido, pero al llegar a la parte más conocida, había ya mucha gente. Fue la vez que más gente vimos en nuestro viaje por Irlanda, había hasta un grupo escolar. Por eso hubiera sido más conveniente empezar por la ruta azul, disfrutar de la calzada con menos gente, y luego ejercitar los glúteos subiendo los escalones. Al final el resultado es el mismo, te vas a enamorar de esta maravilla de la naturaleza, pero si quieres disfrutar de la calzada rodeada de menos gente, te gusta sacar fotos sin tantas personas a tu alrededor y no te importa subir escaleras, igual es mejor hacer primero la azul y luego la roja.

Mientras hacíamos la ruta roja no parábamos de asomarnos para disfrutar de las vistas. Desde arriba pudimos ver por primera vez las columnas de basalto, que son como escalones adentrándose en el mar. Las vistas nos dejaron sin palabras, se ve perfectamente la Pequeña, la del Medio y la Gran Calzada.  Además de poder ir descubriendo las diferentes formaciones rocosas a las cuales se les ha dado nombres curiosos, como las chimeneas o el órgano. La combinación de colores, rojo , verde y azul era perfecta. Íbamos solos y disfrutamos mucho de esta parte del paseo. 

Y tras un rato, que se nos hizo muy corto gracias a las vistas, llegamos a los escalones del pastor. Ya al empezar a bajarlos empezamos a encontrarnos con más gente. En vez de ir directamente a la Calzada, tomamos el camino a la derecha. Nos encontramos otra vez con las ovejas, si están por todo el país, como no iban a estar aquí. Y ya en la zona conocida como el Anfiteatro, tuvimos que darnos la vuelta pues el camino se cortaba. 

Nos dimos la vuelta, y nos dirigimos hacia la zona más conocida de la calzada. El camino recorre el Puerto Noffer, y poco a poco te vas acercando a la zona más espectacular. Las vistas en esta zona no desmerecen, nosotros nos parabamos a cada poco para disfrutar de las vistas y sacar montones de fotos. 

Y llegamos a la Gran Calzada. Había mucha gente pero no nos importó demasiado. Estuvimos un rato sentados en una de las piedras hexágonales disfrutando del momento. El ruido de las olas chocando contra las rocas y la vista de esas columnas geométricamente perfectas nos hipnotizaron. La mayoría de ellas son hexagonales, aunque existen otros polígonos. Tras un rato sin hacer nada más que observar el lugar, nos pusimos a buscar un sitio donde poder sacar fotos sin gente, aunque fue bastante complicado, algo logramos. Es bueno ir mirando al suelo, no solo para admirar las rocas hexagonales, sino para no resbalarse ni tropezarse. Hay que tener cuidado al acercarse al mar, aunque hay vigilantes atentos a que las personas  no hagan cosas demasiado intrépidas. 

Volvimos al coche por la ruta azul disfrutando de las vistas de ambas bahías. De camino, en Portnaboe, pudimos ver la roca que llaman el camello de Finn.

A 10 min en coche de la calzada, se encuentran las ruinas del castillo de Dunseverrick. Estas son de pequeño tamaño, pero su localización las hace una parada recomendable. 

En el S. V San Patricio estuvo en este castillo y aquí bautizó a Olcán, que con el tiempo llegó a ser obispo de Irlanda. El castillo fue destruido en el S. XVII. En 1978 una torre cayó al mar y hoy solo quedan las ruinas de la puerta de entrada.

Nosotros aparcamos el coche en el primer aparcamiento que vimos. Al lado del parking hay unas mesas para comer. Aprovechamos, ya que hacia buen tiempo, para darle de comer a la pequeña.

Las vistas desde el parking al castillo igual te decepcionan (le pasó a una chica que estaba a mi lado, se dio la vuelta y se fue) pero si sigues el camino hasta ponerte de frente a él, tu opinión va a cambiar. Las vistas desde aquí son mucho mejores. El camino para llegar es resbaladizo y, aunque lo disfrutamos mucho porque vas viendo cómo van cambiando las vistas de las ruinas a cada poco, nos llevamos algún que otro resbalón. Aquí os aconsejamos llevar buen calzado. Una pareja subió hasta las ruinas, pero nosotros, que tuvimos que disfrutar de esta visita por separado porque la niña se había quedado dormida en el coche, no nos acercamos hasta ellas.

Si no queréis o no podéis hacer este camino y no tenéis intención de acercaros a las ruinas, se puede disfrutar de estas mismas vistas desde un segundo parking que hay (depende de en qué sentido vengáis, será el primero o el segundo que veáis, los dos parkings están uno al lado del otro).

Escribiendo este post, descubrimos que muy cerca se encuentran las cascadas de Dunseverrick (Dunseverrick falls). La mayor parte de opiniones que hemos leído las recomiendan, pero hay también los que opinan que no merece la pena ir hasta allí. Nosotros, por desgracia, no podemos dar nuestra opinión. No están muy bien señalizadas pero por lo que parece se aparca en la unión de la carretera hacia el puerto de Dunseverick y la Causeway Road, y se accede a ellas caminando.

Nosotros nos dirigimos directamente al puente Carrick-a-Rede. Sabíamos que el puente estaba cerrado pero el camino que llega hasta él volvía a estar abierto (por lo visto debido a la pandemia lo habían cerrado). En el momento de escribir este post el puente seguía cerrado, pero según la información se reabrirá en 2022. Os dejamos aquí el link a la página web oficial donde podéis encontrar la información actualizada sobre precio, horarios y situación. Además, Carrick-a-Rede puede visitarse dentro de un tour organizado, información aquí.

 

El puente de cuerda Carrick-a-Rede es un puente colgante de 20 m de longitud que se encuentra a 30 m de altura. Une el continente con una pequeña isla llamada Carrick-a-Rede. El puente se ha ido mejorando y el de la actualidad data del 2008. Este puente, que recibe un gran número de visitantes, fue en su momento de gran importancia para la economía de la zona.  

Carrick-a-Rede significa la roca en el camino, pues la isla se encuentra en el camino de la migración del salmón Atlántico. Desde principios del S. XVII, en esta zona se ha pescado el salmón. Pero no fue hasta mediados del S, XVIII que se construyó el primer puente de cuerda entre el continente y la isla de Carrick-a-Rede. El puente evitaba el tener que usar un barco para llegar a la isla.

Hasta 1960 era común pescar hasta 300 salmones al día. Sin embargo, el número de salmones disminuyó  y en 2002 se pescaron solamente unos 300 durante toda la temporada. Fue entonces cuando acabó la pesca en Carrick-a-Rede.

Aparcamos en el parking habilitado a la entrada. Es de pago (£1 1hora, £2 a partir de dos horas y £4 a partir de 4 horas), pero al estar el puente cerrado era gratuito, aunque se agradecía un donativo. El camino hasta el puente ya merece la pena, las vistas son preciosas. Por el camino hay zarzas por lo que si vais en época de moras como nosotros, te haces el almuerzo a la vez que caminas. Hay que andar aproximadamente 1 km hasta el puente, pero se recorre fácilmente. Nosotros íbamos jugando a sacarle formas a las rocas que se veían. La isla nos recordaba a un cocodrilo. ¿Lo reconocéis en la foto?

Al llegar al puente seguimos caminando para poder tener una mejor vista de él. La verdad es que debía de ser toda una hazaña el colocarlo cada año (lo retiraban en invierno para que no se estropease). Y si dicen que a día de hoy atravesarlo hace subir la adrenalina, no me puedo imaginar cómo era en el pasado cuando el puente sólo tenía un pasamanos y grandes espacios entre los listones.

Nos dio pena que, teniéndolo tan cerca, no pudiésemos cruzarlo para disfrutar tanto de atravesarlo como de las vistas desde el otro lado. Pero así son las cosas, y ante todo, estamos más que contentos de haber podido realizar este viaje. 

El paseo hasta el puente es gratuito y está siempre abierto al público. Pero para cruzar el puente hay que ajustarse a unos horarios y pagar entrada. Por la información que habíamos leído costaba £9 por adulto y £4,5 por niño. Siempre recomendamos mirar en la página oficial pues precios y horarios suelen cambiar con el paso de los años. Hemos dejado el link un poco más arriba.

También hay que tener en cuenta que se ha vuelto una visita muy popular. Así que conviene ir pronto para evitar aglomeraciones y colas.

De vuelta al coche deshicimos parte del camino que habíamos hecho para volver a Ballintoy. En esta localidad se encuentra el restaurante Fullerton Arms, donde aparte de comer muy bien, vimos un pequeño detalle, que si eres fan de Juego de Tronos, te va a gustar.

Y es que cerca de Ballintoy se encuentra Dark Hedges. Aquí una hilera de hayas forman una especie de  túnel natural, que fue usado en la serie para representar la carretera por la cual Arya abandona Desembarco del Rey. Por desgracia en 2016 un temporal derribó algunos de los árboles. La madera de estas hayas fue usada para construir 10 puertas bellamente talladas con motivos de la temporada 6 de la serie. Estas se colocaron en diferentes partes de Irlanda del Norte, todas ellas cercanas a sitios de rodaje de la serie. Pues bien, la sexta puerta puede verse en este restaurante, que se encuentra cerca de los puntos de rodaje de  Larrybane  y el puerto de Ballintoy. Si queréis saber dónde se encuentran las 9 restantes, aquí.

Cuando nosotros fuimos la puerta estaba a la vista de todos, es decir, que no tenías por qué entrar para verla. La puerta es muy bonita. Representa al dragón Drogon con caballos Dothrakis. 

Nosotros decidimos comer allí y no nos arrepentimos. Al entrar hay varios objetos de Juego de tronos y una réplica del trono de hierro. Además de la carta tienen otra aparte sólo de mejillones al vapor preparados con diferentes salsas. Nosotros probamos los mejillones con salsa 1608 (Bushmills Irish Whiskey, Provencale Cream) y el ya mítico chowder. Para beber tomamos 2 cervezas (1 pinta y media pinta) y una jarra de agua que estaba incluida. Nos salió todo por £24,50. La comida estuvo muy rica y si os gustan los mejillones, este seguro que no os defraudará. 

Y con las pilas recargadas afrontamos la segunda parte del día.

Ballintoy tiene un pequeño puerto pesquero que formó parte del rodaje de Juego de tronos. Aquí se grabaron escenas de Pyke y las islas del Hierro. En cada una de las localizaciones hay un cartel donde se explica que escenas se rodaron e imágenes de las mismas. El camino al puerto se encuentra en un desvío de la carretera principal. La carretera por lo que parece es estrecha, pronunciada y sinuosa pero con buenas vistas, vamos lo normal por la zona. Nosotros decidimos no desviarnos por razones de tiempo.

Si os gustan los castillos, y el de Dunluce y Dunseverrick os han sabido a poco, existen otras ruinas en las proximidades, las del castillo de Kinbane. Se encuentra a unos 10 min en coche de Carrick-a-Rede, en una zona con vistas preciosas sobre la costa de Antrim. Las opiniones sobre esta visita son muy buenas. Nosotros queríamos ir pero estaba cerrado por obras de mantenimiento. Por lo que hemos leído las obras comenzaron en septiembre de 2020 y se alargaran entre 18 y 24 meses. La visita es gratuita, pero por lo que parece, llegar hasta él es un poco cansado, pues hay que subir unos cuantos escalones.

Nuestro destino después de comer era Dark Hedges, la  avenida flanqueada por hayas situada en Bregahg Road. Para visitar este lugar, a unos 13 km de Ballintoy, nos tuvimos que desviar de la ruta costera. La avenida se ha cortado al tráfico y el aparcamiento se encuentra en el Hedges Hotel, a muy poca distancia.

Más de 150 hayas fueron plantadas en el S. XVIII por James Stuart en el camino de entrada a su nueva casa, Gracehill. Su intención era impresionar a sus visitantes. En el 2016 quedaban aproximadamente 90 de las originalmente plantadas. Sin embargo, se han caído varias desde entonces debido a diferentes tormentas. Para intentar proteger a las hayas que aún quedan en pie, y debido al alto número de visitantes, se ha prohibido el tráfico por esta carretera, pues podría dañar las raíces de los árboles. Y es que esta avenida se ha hecho realmente famos a raiz de su aparición en Juego de Tronos.

La avenida sigue terminando en la entrada a la casa de Stuart, que a día de hoy está rodeada por un campo de golf y un restaurante, en donde puede verse la puerta número 7 de Juego de Tronos. 

Como no podía ser de otro modo estando en el país donde estamos, hay una leyenda que afirma que un fantasma, llamado la Dama Gris, merodea los árboles de la avenida.

La avenida es muy bonita, las hayas la flanquean creando una especie de túnel hacia otro lugar. El paseo, de aproximadamente 1 km, es muy agradable. Eso sí, no esperes disfrutarla tú sólo ni sacarte la foto contigo sólo en mitad de esta (bueno, depende a la hora que vayas, claro). Y no solo éramos turistas los que estábamos allí, nos pareció que había bastante gente que vivía por los alrededores  paseando (yo también lo haría).

La visita puede ser todo lo rápida que quieras, la nuestra fue más larga de lo esperado porque a mi hija le encantó la avenida y la cantidad de palos que encontraba en el camino.

Esta visita, y otros puntos relacionados con Juego de Tronos, pueden visitar dentro de tours organizados. Para tours desde Dublín más información aquí, para tours desde Belfast, aquí.

Y como íbamos muy bien de tiempo decidimos alargar un poco más la ruta y llegar hasta Torr head, el punto más próximo a Escocia de la isla de Irlanda, a través de la Torr scenic drive, una ruta escénica de 23 km que recorre la costa de Antrim desde Ballycastle a Cushendun. El punto más próximo de Escocia es Mull of Kintyre y se encuentra a tan solo 19 km.

Cruzamos Ballycastle, que nos pareció un buen lugar para comer o dormir, con sus casas de colores y la vista hacia el mar. Como curiosidad fue aquí donde los empleados de Marconi realizaron la primera transmisión telegráfica inalámbrica comercial del mundo entre Ballycastle y el Faro del este en la isla Rathlin el 6 de Julio de 1898. Hay un ferry que sale de Ballycastle y te permite visitar la isla Rathlin, pero sólo en verano. Info aquí.

A las afueras de Ballycastle se encuentran las ruinas del convento de Bonamargy, S. XVI. Aquí puede verse la tumba de Sorley Boy MacDonnell, el dueño del castillo de Dunluce cuando naufragó el barco de la Armada Española.

Ya por la Torr scenic drive, antes de llegar al desvió hacia Torr Head, se encuentra el que lleva a la bahía de Murlough. Nosotros no lo tomamos, pero aparte de ser un un lugar con buenas vistas formó parte del rodaje de Juego de Tronos.

Y llegamos al desvío de Torr Head. La carretera se volvió muy estrecha y encima nos encontramos con una caravana, por lo que hicimos el recorrido muy lentamente. Al llegar aparcamos el coche al lado de las ruinas de la antigua estación de guardacostas. El parking es pequeño con sitio para unos 5 coches. Subimos la colina para llegar al mirador, el camino, aunque empinado, es corto. Justo en la cima se encuentra la antigua estación de guardacostas, básicamente una torre que no está en ruinas pero está hecha un desastre.

Desde la Torr Head en días claros se puede ver Escocia, nosotros llegamos a verla aunque estaba un poco nublado. Las vistas, bajo nuestra opinión, no eran tan espectaculares como las que habíamos visto durante el día.

La carretera de vuelta siguiendo la Torr Scenic drive hasta Cushendun nos gustó muchísimo, en cuanto a vistas se refiere. La carretera corre al borde del acantilado y ofrece unas vistas sobre el océano impresionantes. Además, salió el arcoíris haciendo ya la estampa perfecta. Como no había mucha posibilidad para aparcar, tocó grabarse las imágenes en la memoria. Nosotros paramos sólo una vez en un punto un poco más ancho para poder sacar una foto y rápidamente seguir nuestro camino. 

Pero ahora viene lo que no nos gustó nada, la carretera es muy estrecha. El conductor no pudo disfrutar de las vistas, estaba demasiado concentrado conduciendo. Eso sí, tras alguna curva la inmensidad del océano aparecía antes sus ojos. Al entrar en la carretera hay una señal que recomienda no entrar a vehículos grandes como caravanas.

Nos pasó más de una vez el cruzarnos con otro coche, en esos momentos lo pasamos bastante mal. Y fue aquí cuando rayamos el coche. Nos encontramos con un coche que había parado en mitad del camino. Y al intentar pasar, el espacio era tan limitado, que al final acabamos rozando. Como llevábamos seguro a todo riesgo no nos preocupamos en exceso por el rayón. Y es por cosas como esta, que pagar de más por ir totalmente cubiertos,merece la pena.

Por todo ello esta parada nos dejó un sabor agridulce aunque la carretera escénica hace honor a su nombre.

Llegamos al pequeño pueblo de Cushendun y, aunque no teníamos pensado parar, al ver el pequeño puerto y un aparcamiento muy cerca de él, decidimos salir a dar una vuelta. No había nadie, cosa que agradecimos, pues ese día sí que nos habíamos cruzado con bastante gente. El pueblo nos pareció muy pintoresco pero enseguida nos pusimos en marcha.

En la playa de esta localidad hay unas cuevas, que pueden visitarse de manera gratuita, que deben su aspecto a 400 millones de erosión natural. Estas se han hecho muy famosas a raíz de la serie Juego de Tronos. Y es que es en estas cuevas donde Melisandre da a luz a la terrible sombra. Habíamos leído que aunque el entorno es bonito, no eran imprescindibles, y como con el desvío a Torr Head se nos había echado un poco el tiempo encima, decidimos seguir nuestro camino disfrutando de la Causeway Coastal road y sus vistas.

La siguiente parada fue Cushendall, otro pueblo con encanto conocido como la capital de los Glens, pues aquí convergen 3 de los 9 valles. Los Glens son una región del condado de Antrim que comprende 9 valles. Aparcamos al lado de un puente y salimos a pasear.

En el pueblo destaca la torre Curfew, que sirvió de prisión a aquellos que alteraban el orden público o se emborrachaban los días de feria. En esta zona fue de gran importancia durante el neolítico la producción de hachas, que se exportaban a las islas británicas, gracias a una cantera de porcelanita en la ladera de la montaña Tievebulliagh. Al igual que en Kilkenny aquí encontramos muchas alusiones al Hurling.

A las afueras de Cushendall se encuentran las ruinas de la Layde Old church, en uso desde S. XIII hasta el XVIII. Las ruinas datan del S. XVII, que por lo que leímos tiene unas preciosas vistas a la costa. Y una cruz de piedra agujereada relacionada con tradiciones paganas. Nosotros no nos acercamos, nos conformamos con dar una vuelta por el centro y volver al coche.

Y ya pusimos rumbo a nuestro último destino: Carrickfergus y su castillo normando. 

Seguimos disfrutando del paisaje, a un lado el mar y al otro las montañas verdes. Esta parte del camino nos gustó mucho. Ibamos pegados al mar con la luz del atardecer tiñendo todo de un color anaranjado. Vimos desde el coche las ruinas del castillo Red Bay y justo después pasamos por debajo de un puente construido en la roca. Y es que esta carretera pertenece a la Antrim coast road (de Larne a Ballycastle) que pertenece hoy en día a la causeway coastal road, y que llevábamos recorriendo todo el día. Fue construida en el S. XIX y era conocida como la Grand military Way, puesto que su objetivo no era sólo hacer accesible la zona de los valles y la costa a sus habitantes sino permitir el paso rápido de tropas.

En el camino paramos en un parking, Glenariff (127A2, pasado el Glenariff beach cafe) a ver las vistas. Saludamos a nuestras omnipresentes amigas las ovejas y vimos uno de los carteles de la serie Juego de Tronos, y es que estábamos en el Valle de Arryn.  

Pasamos por varios pueblos que nos parecieron muy bonitos pero no paramos ya en ninguno. Carnlough con su puerto, su arco de piedra, y sus casas blancas; Glenarm, con su puente de piedra; Ballygally con su castillo y pasamos por muchas playas que en verano, con buen tiempo, deben de ser un buen destino.

Por el camino nos encontamos muchos aparcamientos donde poder parar para disfrutar de las vistas.

Por el camino hay que tener cuidado que Google maps no te saque de la Causeway Coastal Road, pues siempre nos intentaba llevar por caminos que llegaban  antes a Carrickfergus.

Llegamos a Carrickfergus y aparcamos muy cerca de su atracción estrella. Y es que en esta ciudad se puede visitar uno de los castillos normandos mejor conservados de Irlanda. 

El castillo de Carrickfergus se comenzó a construir en 1189 por John de Courcy, líder de la invasión anglo normanda de esta zona del país.  Ha sido asediado por escoceses, irlandeses, ingleses y franceses y hasta 1928 se mantuvo en uso. Hoy es un museo que se puede visitar de a 9:00 a 16:00 y los lunes hasta las 17:00. La entrada es de £5,50  por adulto y £3,50 por niño, o con descuento.

Carrickfergus es la ciudad más antigua del condado de Antrim. Se dice que la ciudad toma su nombre de Fergus Mór (Fergus el Grande), el I rey de Escocia. En 1912, el famoso barco RMS Titanic estuvo anclado durante la noche frente a la costa de Carrickfergus.

Nosotros llegamos apenas sin luz, pero el puerto totalmente iluminado y las vistas del castillo merecieron la pena. Paseamos un rato por el puerto disfrutando del castillo reflejado en el mar. 

Nos hubiera gustado llegar un poco antes para visitar también la ciudad, donde quedan aún restos de la muralla de S. XVII. Pero el cansancio y la falta de luz nos convencieron de que era mejor ir ya a Belfast. Por lo que pusimos rumbo a donde dormiríamos esa noche.

Nuestro hotel era el ETAP Belfast, que es un Ibis budget. Al llegar estábamos todos muy cansados y era ya tarde como para salir a cenar, especialmente con la pequeña. Así que compramos algo en un supermercado y cenamos en la habitación del hotel.

Mañana sería otro día y ya probaríamos alguno de los restaurantes de Belfast

Otras posibles visitas en la ruta

Glenariff forest park: si se le dedica más tiempo a esta zona, una buena idea sería visitar este bosque.   

Destileria Old Bushmills: es la destilería con licencia más antigua del mundo, desde 1608. Se encuentra en Bushmills a 4 km de la Calzada del gigante. Existen tours para visitarla, donde también se prueba su whiskey.

Y si os gustan las visitas curiosas, en Carnlough, cerca de Carrickfergus se encuentran las ruinas de la aldea escondida de Galboly, que sólo se puede visitar pidiendo permiso previamente a su propietario. Este pueblo rural tenía sólo 6 habitantes en la decada de 1950. Como no podía ser de otro modo, formó también parte del rodaje de Juego de Tronos.

Los Gobbins: a unos 12 km de Carrickfergus se encuentra este camino sobre el mar creado a principios del S.XX. Se trata de una red de puentes y pasarelas que se encuentran muy pegados al acantilado y que ofrecen una experiencia diferente de unas 3 horas de duración. Después de muchos años cerrado, volvió a abrir en 2016. La visita es guiada y cuesta £20 persona. No existe restricción de edad para niños pero estos deben de medir, al menos, 1,20 metros. Aquí se puede encontrar más información sobre la visita, medidas de seguridad y precauciones a tomar.

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Nos gusta mucho sacar fotografías en nuestros viajes. Para ello llevamos la cámara Nikon D3400 con objetivo Tamron 18-200. En los viajes largos llevamos también nuestra antigua cámara, la Canon Powershot G5x, por si tenemos problemas con la primera. Además, esta sigue siendo nuestra primera opción si vamos a la montaña, pues es pequeña y ligera. Siempre llevamos varias tarjetas de memoria. La mochila que usamos para llevar las cámaras es esta.

Nuestra guías favoritas para preparar nuestro viajes son la DK y la Lonely Planet.

2 comentarios en “Irlanda: Qué ver en la costa de Antrim. todo lo que necesitas saber para visitar la Calzada del Gigante”

  1. ¡Impresionantes lugares este día! Y las fotos fantásticas. Pero ¿cómo visitasteis la Calzada de los Gigantes con la niña? Yo ni lo intentaría con la mía 😅.

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